Mis queridos lectores:
Como os dije hace un tiempo, en este cuatrimestre académico, mi ritmo de publicación no va a ser diario. He conseguido mantenerlo así durante casi cuatro semanas, pero empieza una racha un poco turbulenta. No es nada de lo que haya que preocuparse, simplemente tengo muchas cosas que hacer en clase y, ante los desbordamientos de horarios, a veces tengo que priorizar. Puede que esté un tiempo subiendo episodios de manera irregular, pero Taimanin Yamiyuki es una historia que está viva, una historia a la que le queda mucho para terminar y que no dejaré de lado bajo ningún concepto. Espero que dentro de poco cambien un poco las circunstancias y vuelva a poder publicar diariamente...y, si no tengo tal suerte, seguiré publicando cuando pueda, pero no os preocupéis: no dejaré la historia a medio, pase lo que pase. Sé que esta obra está dando bastante de lo que hablar (aunque la mayoría de lo que se habla es a título privado y no en el blog), y a mí me está encantando escribirla, así que seguiremos tirando de ella por ambos lados. ¡Muchas gracias por estar ahí! Seguid leyéndome, comentad mucho, estrenad todos esos episodios vírgenes que no han sido comentados y disfrutad al máximo. Si os gusta mi trabajo, también agradecería que lo recomendarais a quien penséis que pueda gustarle.
Disculpad las molestias. Tened un buen día y una feliz semana, porque el que sea lunes no quiere decir que no podamos obrar con alegría.
lunes, 23 de febrero de 2015
jueves, 19 de febrero de 2015
[TY] Episodio 25: Dientes de león
TAIMANIN
YAMIYUKI
Episodio 25: Dientes
de león
Una suave brisa soplaba en aquel anochecer. Las hojas de los
altos árboles se mecían con gentileza. Aoi estaba inconsciente y tenía la
espalda apoyada en uno de esos árboles.
Sus sueños turbulentos comenzaron a acercarse a un final abrupto:
comenzaba a despertarse y sentía el tronco del árbol en su espalda. Cuando por
fin abrió los ojos, se vio en medio del campo. Se esperaba cualquier cosa menos
aquello: después de haber sido capturados por los altos ejecutivos de los
Neo-Nómadas, una sala llena de instrumentos de tortura habría sido lo mínimo
esperable. No obstante, prefería el campo a la sala de tortura. El viento
arrastraba una suave fragancia a aire limpio, a naturaleza, a árboles. No
estaba atado y no encontraba signos de actividades invasivas en su cuerpo. Miró
a su alrededor. ¿Estaba realmente en medio de la naturaleza? En cualquier caso,
pensó que no podría hacer gran cosa allí sentado. Levantarse y orientarse era
lo que necesitaba en aquel momento.
Así que estás despierto…-lo sorprendió una voz.
Aunque al principio se sobresaltó ligeramente porque no
esperaba encontrar a nadie, pronto dejó de sorprenderle encontrarse ante quien
había aparecido en aquel paraje. Kazark, el ogro ingeniero, estaba allí.
Kazark…-dijo Aoi-…me pediste que no olvidara tu nombre y no
lo he hecho. Siente el honor que te he concedido.
Esa actitud no es muy tuya, ¿no crees?-preguntó el
gigantesco ogro-Tratar de imitar a tus camaradas no te acercará más a ellos.
Entiendo demasiado bien el juego al que quieres hacerme
jugar.-respondió el Taimanin-No voy a caer.
Si no es por la mente…-dijo Kazark-…será por el cuerpo. En
cualquier caso, Taimanin, caerás. Caerás ante mí.
Así que planeas luchar, ¿eh?-preguntó Aoi mientras se
levantaba con decisión.
Por supuesto.-respondió el ogro-¿Acaso piensas que te voy a
dejar irte de rositas?
No, claro que no.-respondió el joven-Sólo me sorprende que
no estés delirando con paranoias sobre drogas, aparatos de tortura y
modificaciones corporales.
No necesito tanta artificialidad para demostrarte que estoy
por encima.-contestó el demonio-Puedo vencerte sin utilizar nada de eso.
No estés tan seguro…-pidió Aoi-…no voy a dejarme vencer. No
soy moco de pavo, ¿sabes?
Acepto el hecho de que eres fuerte, pero no te esfuerces en
creerte más de lo que eres, mequetrefe.-le espetó Kazark-Un enclenque como tú
no podrá conmigo.
Eso no lo sabremos hasta que no lo intentemos, ¿no crees?-lo
retó el Taimanin.
Creo que tus esfuerzos son dignos de admiración, pero…hazme
caso, estás muy por debajo del listón.-insistió Kazark-Eres débil y lo sabes…
¿verdad que lo sabes?
Tal vez tienes miedo de enfrentarte a mí.-consideró Aoi.
Te equivocas.-dijo Kazark-Estoy muy tranquilo y puedo
demostrarte serenamente la diferencia de nivel que existe entre nosotros.
El ogro lanzó un vigoroso puñetazo hacia Aoi, que saltó
sobre el puño saltando sobre él apoyando las manos como si de un trapecio se
tratase. Cayó detrás de él.
No voy a dejarme pisar como la otra vez…-dijo el Taimanin-…
¡te debo una bien gorda!
Aoi lanzó una patada recta, intentando atravesar la zona
lumbar de su enemigo como si su pierna fuese una aguja, pero dicho enemigo
reaccionó rápido y giró sobre sí mismo a la vez que tensaba el brazo, propinándole
un revés muy fuerte con el dorso del puño.
No está mal…-dijo Aoi levantándose del suelo conforme caía.
El joven volvió a insistir: con ágiles y elegantes
volteretas, se alejó de Kazark. Desde una distancia prudencial lanzó varios
kunai. El ogro dejó que se clavaran en el dorso de su mano derecha, apretó el
puño e hizo que los cuchillos cayeran al suelo.
¿Es así como los humanos sentís la picadura de un
mosquito?-preguntó Kazark.
Tal vez.-respondió Aoi-¿Qué tal si pruebas la de una medusa?
El chico sacó su látigo, lo alargó en buena medida y fustigó
al ogro repetidas veces. Lejos de moverlo un centímetro, sólo consiguió que al
final agarrara el látigo con la mano izquierda y tirara de él.
Ninpô – Raiton no Jutsu!-exclamó Aoi.
(¡Arte ninja de la electricidad!)
Aoi condujo su corriente eléctrica a través del látigo,
haciendo que el ogro sufriera un espasmo que le obligó a soltar el arma. Tal
vez no podía herirle con su fuerza, pero sí podía aprovechar que su cuerpo, al
igual que el de otros seres vivos, tenía electricidad.
Je…-se sonrió el Taimanin de cabello azul.
Desde su posición aventajada, Aoi lanzó varios latigazos
contra el pecho del ogro. Acto seguido, hizo que su arma extensible se
enroscara alrededor de su pecho. Con esto, acortó el látigo, forzando un
acercamiento a gran velocidad. Cuando por fin llego a estar frente a frente con
Kazark, Aoi finalizó la maniobra de aproximación con un rodillazo que llevaba
impresa toda la velocidad del látigo plegándose. Con aquel golpe tan amplificado,
hasta el propio joven notó que el ogro lo había sentido. Aprovechó este momento
para lanzar un ataque especial.
Ninpô – Raiton no Jutsu! Arashi no Te!-gritó Aoi.
(¡Arte ninja de la
electricidad! ¡Palma de la Tormenta!)
Aoi incrustó la palma de su mano izquierda en el plexo solar
del Mazoku. Su palma, envuelta en brillantes rayos, inoculó una brutal descarga
eléctrica por todo el cuerpo de éste, permitiéndole levantarlo del suelo con el
látigo y lanzarlo por los aires.
Bien jugado…-dijo Kazark con tranquilidad mientras se
estabilizaba en el aire.
El enorme ogro cayó de pie.
…pero no lo suficiente.-añadió.
Un placaje de hombro atropelló al joven ninja, propulsándolo
hasta un árbol. Aoi trató de incorporarse, pero el ogro lo atrapó y comenzó a
castigarlo con sus puños.
Estos puñetazos…-pensó
Aoi-…son fuertes, pero no son nada
comparado con la carga que llevo sobre mis hombros. La justicia es mi
responsabilidad… ¡soy un Taimanin! ¡No puedo rendirme!
Aoi puso sus dos manos frente al puño de Kazark, interrumpiendo
el golpe haciendo un acopio de fuerzas. Sólo aguantó unos segundos, pero le
fueron suficientes para zafarse del tronco de aquel árbol y ganar distancia
para evitar ser golpeado de nuevo. Desde su nueva posición, gritó el nombre de
su técnica eléctrica, haciendo caer varios rayos sobre su enemigo, que
respondió con unas patadas. Dada la longitud exacerbada de sus piernas, el
ogro, de algo más de cuatro metros de estatura, logró alcanzar al chico en dos
movimientos: intercambiando sus patadas como si estuviera dando zancadas,
rápidamente llegó hasta él y lo pateó violentamente hasta hacerlo rodar colina
abajo hacia una zona más baja del campo.
. . .-Aoi se quedó sin palabras al ver el sitio en el que
había caído.
Su cuerpo yacía en un frondoso lecho de dientes de león.
Aquello no podía ser una casualidad… pero no podía pararse a pensar en ello,
pues pronto tuvo que apartarse. Con una impecable voltereta, evitó que el ogro
le cayera encima con el puño. El ataque creó una onda expansiva que culminó en
una ventisca de partículas de dientes de león.
¿Tienes fijación por destruir este tipo de flores?-preguntó
Aoi poniéndose en guardia de nuevo.
He elegido este lugar a propósito para ti.-dijo
Kazark-Deberías darme las gracias.
Aoi no respondió. Endureció su látigo y golpeó con él a
Kazark en diferentes articulaciones como si se tratase de una vara de castigo o
una fusta rígida. No sería más fuerte que él a nivel corporal, pero podía
romper su equilibrio si atacaba con inteligencia. Desgraciadamente, su
combinación de golpes necesitaba más tiempo para surtir efecto del que el ogro
le dio, pues lo agarró sin contemplaciones de un tobillo y lo estampó
verticalmente contra otro tramo de dientes de león. Mientras se levantaba, el
Taimanin agarró una de las flores que se habían caído al ser golpeado. Apuntó
con ella a Kazark y sopló.
Esto no ha hecho más que empezar.-dijo el Taimanin.
¡Ya lo creo!-bramó el Mazoku.
Kazark sacó una pequeña máquina plegable de uno de los
bolsillos de su faldón de combate. Al desplegarla, dejó ver que se trataba de
una mezcla entre un guantelete y un puño americano. Encajaba en su puño derecho
a la perfección, y tenía un aspecto muy amenazador.
Construí esto en un rato libre el otro día…-lo informó el
ogro-…veamos qué tal funciona.
Con un alcance temible, Kazark lanzó un puñetazo. Aoi lo
esquivó, pero vio cómo el puño de su enemigo se clavaba en un árbol y lo hacía
cenizas en una sonora explosión.
¡Bien!-exclamó el ogro-¡Funciona a la perfección! ¡Mi puño
reactor cumple con todas mis predicciones tecnológicas!
Estaré en un apuro si
eso me golpea.-pensó Aoi.
Continuó esquivando los puñetazos del ogro. En cada lugar
que era golpeado se generaba un cráter quemado. El arma tenía una potencia
devastadora. El forcejeo entre las voluntades de ambos luchadores continuó
hasta que Aoi cometió un error de cálculo: intentó lanzar una patada voladora
para aprovechar la ingente masa de Kazark como propulsión para alejarse de él,
pero su pie se resbaló ligeramente y golpeó el puño mecánico del ogro: la onda
de impacto fue tan fuerte que lo lanzó en vertical por los aires. El dolor lo
invadía.
¡Maldición!-se
lamentó Aoi en sus adentros-¡Esto no
puede quedar así!
Haciendo caso omiso del dolor, Aoi activó de nuevo su
técnica eléctrica y logró acertar con un rayo contra el puño de Kazark. El
metal condujo la electricidad, hiriendo la mano del ogro e inutilizando el
reactor, que se sobrecalentó y se apagó con un sonoro chasquido.
¡Chúpate ésa, demonio!-exclamó Aoi mientras caía de pie en el
suelo.
Las piernas comenzaban a flojearle. El impacto del puño
había sido demasiado para su cuerpo…
Mi arma incluye otra función.-explicó Kazark-¡Es un
excelente lanzador de discos!
Del puño de Kazark salieron disparados a gran velocidad
numerosos discos de sierra. Aoi comenzó a esquivarlos como si estuviera
bailando. Su agilidad le permitía evadir esos peligrosos artefactos, pero no
sabía cuánta munición tenía su enemigo y no podía estar así eternamente.
Ninpô – Kata no Jutsu!-exclamó el Taimanin.
(¡Arte ninja de la
dureza!)
Lanzó un manojo de cuchillos kunai. Gracias a la técnica
especial, se endurecieron hasta el extremo de poder cortar por la mitad los
discos cortantes del ogro. Además, algunos de aquellos endurecidos cuchillos
llegaron hasta el enemigo, clavándose en él e incluso atravesándolo.
¡Maldito Taimanin!-bramó el ogro-¡Me vas a hacer enfadar!
El gigantesco demonio corrió hacia Aoi destruyendo grandes
cantidades de dientes de león a su paso. El chico, que se daba cuenta de eso,
se enfureció y aceptó el desafío cuerpo a cuerpo de Kazark de lleno. Sabía que
enfrentarse a él de esa forma suponía llevar las de perder, pero también tenía
claro que iba a cambiar algo: logró aprovechar la enorme fuerza de su enemigo
contra él, devolviéndosela en una llave más cargada de inteligencia que de
maña, arrojándolo por una especie de barranco.
¡AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHH!-chilló el ogro mientras caía.
¡Lo conseguí!-pensó
Aoi mientras apretaba el puño en señal de victoria.
Se acercó al borde del barranco. Había bastante caída, pero
podía distinguir claramente el cuerpo de Karistus en el suelo…aunque se
sorprendió al ver lo que sucedió a continuación. El ogro se colocó otro de sus
inventos en la mano, esta vez una pinza flexible y extensible. Sin poder hacer
nada para remediarlo, Aoi fue agarrado con fuerza y empujado barranco abajo.
Eres más pequeño…-dijo Kazark-…veamos si sobrevives la
caída.
¡Eso será si caigo!-exclamó Aoi.
Agarró fuertemente las pinzas y las usó como ascensor para
caer con seguridad. Una vez en el suelo, las arrancó de la mano del ogro con
una llave de luxación y las arrojó por los aires lejos de ellos.
Eres más valiente de lo que pensaba…-dijo Kazark apretando
los puños-…y, ¿por qué ocultarlo? También más fuerte de lo que pensaba. Veamos
si aguantas mucho más…
Aguantaré al menos hasta poder cobrarme lo que me quitaste
ese día…Kazark.-respondió Aoi con seriedad.
¿Podrás?-preguntó Kazark.
Lo verás.-respondió Aoi secamente.
El Taimanin se esfumó de la vista del demonio. Agazapado entre
las ramas de un frondoso árbol, el chico activó de nuevo su técnica de la
dureza, lanzando una lluvia de shuriken mejorados. El ogro se percató
rápidamente, pero no era tan ágil como un ninja, por lo que recibió varios
pinchazos y cortes. Tras esto, Aoi bajó del árbol y alargó su látigo a la vez
que lo endurecía. Quedó una fusta de varios metros, lo suficientemente extensa
como para pinchar el abdomen del ogro sin acercarle a él. Desde esa posición,
transmitió una corriente eléctrica muy elevada, haciendo que el ogro se hincara
de rodillas.
¡Te venceré, Kazark!-gritó Aoi mientras corría hacia su
enemigo.
Una vez llegó a estar frente a él, se dio una increíble
voltereta hacia atrás que resultó en una patada ascendente muy vigorosa contra
su mentón. Este golpe lo hizo caer redondo al suelo.
¿Ves como no soy tan débil?-dijo Aoi-Ésta es una lucha de
ingenieros: deberías tomarme como a tu igual.
¡No me hagas reír!-gruñó el ogro mientras se levantaba-¡Esto
no es nada!
Kazark se levantó y reveló otra jugada que tenía guardada:
agarró a Aoi de la cintura y lo lanzó por los aires en una trayectoria casi
horizontal, mandándolo muy lejos. Con grandes saltos que hacían temblar la
tierra, lo siguió de cerca.
Tras varios minutos de mareante vuelo, Aoi vio una carretera
colindante a aquel campo. Para evitar estrellarse contra el asfalto, se colgó
de uno de los árboles más cercanos y bajó por su tronco con la agilidad propia
de un animal trepador. Kazark cayó detrás de él y levantó una pesada máquina
plegada.
¿Qué…-Aoi se giró extrañado.
El armazón metálico se desplegó, dejando ver que se trataba
de un cañón gigantesco. Kazark disparó. El Taimanin esquivó el proyectil,
observando sorprendido la enorme explosión que causaba en el lugar del impacto.
Veamos cómo te libras de esto…-Kazark se sonrió.
Aoi vio que había varias motocicletas estacionadas cerca.
Sin dudarlo, corrió hacia ellas y se encaramó a la más grande, una de color
negro y una apariencia propia de las motos de gran cilindrada. Con sus ágiles
manos de maquinista, la puenteó rápidamente y comenzó a conducirla con gran
maestría, alejándose del ogro y de su peligroso cañón en aras de tenderle algún
tipo de emboscada. Como experto en tecnología, la conducción de vehículos no
era un problema para Aoi.
Je…-se sonrió el ogro.
Kazark sacó otro de sus inventos de un bolsillo de su
faldón. Era otra máquina plegable, pero, esta vez, se desplegó formando algo
mucho más grande: una moto gigantesca. Montó y comenzó a perseguir a Aoi
pisando el acelerador a fondo. Con una mano llevaba el manillar de la
motocicleta, y con la otra sujetaba el cañón. Disparó una vez más. Al
escucharlo, Aoi se ladeó hacia un arcén y dejó que el proyectil lo sobrepasase,
creando una explosión a varios metros de su posición. De esta forma, el ninja y
el ogro comenzaron una violenta persecución de carretera.
Como me dé una sola
vez con ese cañón…-pensó Aoi-…más me
valdrá saltar rápido de la moto o seré pasto de las llamas.
¡No podrás huir eternamente!-chilló Kazark, que estaba a
punto de alcanzar a Aoi.
¡Ni tú podrás disparar eternamente!-respondió el Taimanin.
Inclinándose para tomar una curva, Aoi decidió tomar la
ofensiva. Soltó el manillar con su mano derecha, utilizando únicamente la
izquierda para conducir. Con la mano que había liberado, asió su látigo y lo
blandió hacia atrás, enroscándolo en uno de los manillares de la moto de su
enemigo.
Bien…-pensó Aoi
con decisión-…vamos a jugar.
Dejó que su látigo se alargara de tal manera que el
acelerador de Kazark no pudiera acortar la distancia entre ambos. Cuando
terminaron el tramo de curvas y volvieron a una línea recta, Aoi endureció
todos los metros de látigo, creando un puente rígido entre ambas motos y
obligando a Kazark a retroceder violentamente. Su moto hizo un caballito tan empinado
que la enorme masa conjunta del ogro y la motocicleta aseguraron un vuelque
completo.
¡UARGH!-gruñó Kazark en el suelo mientras su moto le caía
encima.
Aoi frenó. Bajó las piernas de la motocicleta y apoyó los
pies en el suelo. Se giró y miró a su oponente.
Asegúrate de que tu enemigo no sea aficionado a las motos
antes de hacerle pasar por esto.-dijo el chico con seriedad.
¡No te jactes!-bramó Kazark mientras se levantaba-¡Sigues
siendo un debilucho!
Este debilucho no va tan mal en este combate contra ti, ¿no
crees?-respondió Aoi.
Te demostraré que eres más débil que tus camaradas.-dijo
Kazark apretando sus puños.
El ogro se lanzó de nuevo en un asalto cuerpo a cuerpo. Esta
vez, Aoi no pudo contrarrestar su ofensiva y cayó presa de aquellos potentes
puñetazos. Había recibido tantos golpes que tosía sangre.
Ugh…-gimoteó Aoi.
¡No puedes hacer nada contra mí!-bramó Kazark-Un simple
humano no puede derrotar a un demonio, a una raza superior.
¡Cállate!-le espetó Aoi mientras rodaba por el suelo para
librarse de su enemigo.
Una vez se hubo alejado, Aoi se levantó y se puso en guardia
de nuevo.
¿Qué obsesión tienes con llamarme “débil” y con decir que
soy menos que mis amigos?-le preguntó el chico con rabia contenida-¿De qué me
acusas?
¡Ellos son más grandes y fuertes que tú!-exclamó Kazark-¡Sus
poderes están más desarrollados! ¡Sus armas son mejores! ¡En Gokuruma
defendieron más de lo que tú pudiste defender! Mientras ellos protegían a la
gente, tú te enfrascaste en un intento egoísta de proteger unas estúpidas
flores que se perdieron para siempre…
Los ojos de Aoi se abrieron con sorpresa.
Je…-rió Kazark-… ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!
Entre la confusión de Aoi, Kazark sacó una enorme cadena y
la utilizó para enganchar su moto. Como si fuera un látigo, blandió la cadena y
lanzó su enorme moto contra Aoi, que salió disparado y se deshizo en un
alarido.
¡Maldita sea!-pensó
Aoi mientras las lágrimas intentaban salir de sus ojos.
Kazark oprimió un pulsador de mano. La moto estalló en pleno
vuelo, de tal manera que Aoi dejó de verse.
Muerto.-dijo Kazark.
El ogro iba a darse la vuelta e irse de allí, pero…cuando el
humo de la explosión se disipó, se llevó una sorpresa. Aoi estaba en pie. Lleno
de heridas, magulladuras, quemaduras y sangre, el chico había endurecido su
látigo y lo estaba utilizando como bastón para mantenerse en pie. Clavó sus
ojos llorosos en el Mazoku.
¿Qué…-preguntó Kazark sorprendido.
Te…-balbució Aoi-…te…de…de…derrota…ré…
¿Qué demonios estás diciendo?-le gritó el ogro.
¡LO QUE HAS OÍDO!-chilló Aoi-¿Crees que no he pensado en mi
situación, en las diferencias que poseo con respecto a mis amigos?
Escúchame…Yamiyuki no me eligió por ser el más poderoso: lo hizo por cuestiones
intelectuales. Puede que no tenga la fuerza arrolladora de algunos de mis
amigos, pero soy lo suficientemente fuerte por dentro y por fuera como para no
dejarme llevar por tus estúpidas palabras. Quieres que me cohíba, que deje de
estar seguro de mí mismo, que pierda el orgullo. Quieres confundirme, hacerme
sentir débil…quieres que no sea un oponente, sino un saco al que golpear. ¿De
verdad piensas que soy débil? ¿De verdad piensas que me importa lo que me
digas? No, Kazark…no. No tienes ni idea de lo que me ha costado llegar hasta
aquí…de todo lo que me he esforzado, de todo lo que he luchado, del dolor que
he tenido que aguantar.-el chico sintió que las lágrimas regaban su pecoso
rostro-¡No conseguirás hacerme llorar! Si lloro, es porque recuerdo mi lucha,
no por el hecho de que tus palabras me hagan daño. Eres muy vil…como toda tu
estirpe. Si fuera débil e incapaz de proteger a nadie, tus ogros habrían
penetrado en Gokuruma y habrían hecho estragos entre mis convecinos, pero…
¿quién se los cargó a todos? ¡FUI YO! Escúchame, maldito manipulador, ¡las
lágrimas que hoy dejo caer porque mis esfuerzos duelen serán las sonrisas que
mi orgullo me brindará cuando logre todas mis metas! ¡Ninguna buena recompensa
llega sin esfuerzo, es natural! El que aún me quede mucho camino por recorrer
es tan normal que tu intento de confundirlo con debilidad es totalmente fútil.
Estoy seguro de que puedo contigo…incluso si me faltan fuerzas para
andar…incluso si tengo que usar mi arma como bastón…aun si me golpeas tan
fuerte que estés a punto de matarme…pase lo que pase…bajo cualquier circunstancia…
¡TE DERROTARÉ! ¡NO SOY MENOS QUE NADIE! Déjame decirte algo…tu intento de
guerra psicológica ha sido muy ingenioso, pero me ha dejado ver una cosa: si
tan empeñado estás en hacerme parecer débil…es porque TÚ eres débil. Eres
débil…y voy a demostrártelo. ¡TAIMANIN AOI, AL ATAQUE!
Bonito discurso…-dijo Kazark-…pero es tan inútil como
bonito. ¡MUERE!
Kazark sacó otro aparato plegable. Se desplegó formando un
enorme garrote metálico que asió con ambas manos para estamparlo contra Aoi.
Ninpô – Kata no Jutsu!-exclamó Aoi.
El chico endureció su propio cuerpo. El garrote se partió
limpiamente por la mitad.
¡Eres un debilucho, no puedes hacerme daño con tan poca
fuerza!-bramó Aoi parafraseando a su enemigo e imitando su tono de voz.
Maldito insolente…-siseó Kazark.
Ninpô – Raiton no Jutsu! Raijinkyaku!-Aoi tomó la ofensiva.
(¡Arte ninja de la
electricidad! ¡Patada Eléctrica!)
Aoi cargó su pierna derecha con electricidad. Con elegancia,
agilidad y presteza, lanzó una patada giratoria alta con salto que impactó en
el cuello de Kazark. El choque eléctrico atravesó sus hercúleos músculos y lo
hincó de rodillas en el suelo. Recordó a Yamiyuki, uno de sus mejores amigos…y
un Taimanin especialista en concentrar su fuego en sus extremidades para
convertirse a sí mismo en un arma.
¡Este movimiento me lo enseñó Yamiyuki!-exclamó el chico con
orgullo-Es imposible que pierda con esto.
Yamiyuki, Yamiyuki, Yamiyuki…-dijo Kazark-… ¿no tenéis otra
persona de la que hablar? ¿Es la única figura que existe en vuestras vidas? ¿Os
ha lavado el cerebro, idiotas?
La mirada de Aoi se endureció.
No entiendes la amistad humana por lo que veo.-le dijo-No
tienes ni idea… ¡Yamiyuki es sólo uno de mis hermanos! ¡Tengo otros cuatro,
somos una orgullosa prole de seis hermanos nacidos de padres diferentes! ¡Y
todos ellos han dejado su huella en mí! ¡Todos son importantes, irremplazables
y grandes personas! Déjame enseñarte unos ejemplos… ¡esto me lo enseñó
Shirubei!
Aoi se colocó un cuchillo kunai entre cada dos dedos,
simulando unas garras. Antes de lanzarse al ataque, los endureció con su poder
ninja y propinó una serie de arañazos al ogro, haciendo que sangrara. Recordó a
su amigo utilizando sus garras: sólo tenía que pensar en él, en los momentos
que habían pasado juntos, en lo que se habían enseñado mutuamente.
¡ARGH!-chilló el ogro, que por fin estaba sintiendo
verdadero dolor.
¡Esto me lo enseñó Inuhito!-siguió Aoi.
Recordó la crueldad de su amigo en combate. Eran muy
diferentes en ese aspecto, pero Aoi no podía negar que los métodos de Inuhito
eran efectivos. Era un chico agresivo que buscaba siempre la máxima
contundencia en sus ataques, por lo cual solía utilizar mucho sus codos y
rodillas para atacar…y una de sus especialidades era causar heridas y
golpearlas. Mientras imaginaba una escena de tranquilidad y armonía entre
ambos, Aoi giraba sobre sí mismo propinando potentes codazos en cada herida
abierta de Kazark. El chico dibujó a Inuhito sentado frente a él, compartiendo
una mesa y unas bebidas… no podía perder si sus amigos estaban en su corazón.
Agh…-Kazark tosió sangre.
Esto…-dijo Aoi saltando hacia Kazark y abriéndose de
piernas-… ¡ESTO ME LO ENSEÑÓ RITO EN EL GIMNASIO!
El chico enroscó sus piernas alrededor del robusto cuello
del ogro. Pegó su entrepierna a su cara. Imaginó a Rito: habían pasado por
mucho juntos. Muchas veces hacían ejercicio juntos, en el pasado resolvían
problemas profesionales juntos, habían compartido muchas comidas en la misma
mesa…hasta el mínimo cuarto de hora sentados juntos en el sofá lo motivó.
También recordó cuando, en la antesala de la pubertad, Rito le enseñó a
masturbarse. Después de recordar a su gran amigo, se dobló hacia atrás,
arrastrando a su enemigo consigo y catapultándolo en medio de una voltereta,
golpeando su cabeza contra el suelo y dejándolo tumbado bocarriba.
Y…-se sonrió Aoi-… ¡esto me lo enseñó Hagane!
Aoi levantó su pierna y la dejó caer sobre la entrepierna
del ogro, pisando sus genitales con el talón y girando el tobillo repetidas
veces para hincar más el pie. Él no era tan sádico como Hagane, pero imaginarlo
en su lugar pisando a su enemigo con sus elevados zapatos de tacón convertía
todo atisbo de crueldad en dulzura: ser así era tan suyo que no podía sino
sentirse nostálgico y encariñado por todo lo que había compartido con su amigo.
Je…-rió el ogro intentando ignorar el dolor-… ¿tienes que
dar lugar a que un amigo te enseñe a hacer una llave, dar un pisotón, repartir
codazos o utilizar unos cuchillos? Eres un poco inútil en tal caso…
No lo entiendes bien.-dijo Aoi-Pareces muy corto de
miras…esperaba más de ti. No son los movimientos per se…es la esencia de mis
amigos, la personalidad de cada uno de ellos, la importancia de tenerlos a mi
lado… ¡todo eso es lo que da poder a los movimientos que utilizo! En ningún
momento les he pedido que me enseñen técnicas…no intento imitarlos en
combate…sólo quiero demostrarte lo poderoso que te puede llegar a hacer tener
amigos.
Eso está muy bien…-dijo Kazark-…pero no es suficiente para
luchar contra mí.
Con su fuerza sin parangón, el ogro se quitó a Aoi de encima
fácilmente. Acto seguido, se levantó y le asestó otro brutal puñetazo. El
chico, que había hecho un enorme acopio de fuerzas para poder seguir peleando,
cayó arrodillado en el suelo.
¡Eres pequeño y débil, lo mires por donde lo mires!-le
espetó el ogro.
¿Pequeño?-susurró Aoi-¿Débil? ¡Déjalo ya! Que seas más
grande y tengas más músculo que yo es natural debido a que eres un ogro, pero…
¡ESTE METRO NOVENTA DE HOMBRE LUCHADOR NUNCA SE HA SENTIDO PEQUEÑO, NI MUCHO
MENOS DÉBIL! –se levantó de golpe- ¡Deja de decir falacias para ocultar el
miedo que me tienes! ¡Pelea como un hombre si es que te consideras uno!
Lo he subestimado
claramente…-pensó Kazark.
Has…-dijo el ogro-…aprobado. No obstante, aún es pronto para
cerrar esta disputa. Volveremos a vernos…Taimanin.
¿Qué estás diciendo?-preguntó Aoi.
Kazark lanzó un objeto pequeño a los pies de Aoi. Se trataba
de una trampa a base de tecnología Mazoku que emitió una descarga de rayos
violetas que paralizaron el cuerpo del ninja inmediatamente.
Lo siento, no puedo dejar que me sigas.-dijo Kazark.
El ogro se colocó un aparato en la espalda y saltó al vacío,
hacia lo que parecía una pequeña ciudad debajo de aquella carretera de montaña.
La máquina se desplegó, dejando ver que se trataba de un ala delta
autopropulsada. Finalmente, Kazark desapareció en el horizonte, volando.
¡Cobarde!-bramó Aoi-¡COBARDEEEEEEEEEEEEEEEEEE!
Aoi tenía muy clara una idea: Kazark no era tan fuerte como
parecía. Tenía un punto débil crítico e iba a explotarlo. Se prometió a sí
mismo que la próxima vez lo mataría.
martes, 17 de febrero de 2015
[TY] Episodio 24: Los cinco sentidos de la bestia
TAIMANIN
YAMIYUKI
Episodio 24: Los
cinco sentidos de la bestia
(Dedicado a mi amiga Darkness. Éste es su personaje favorito.)
Inuhito no tuvo un buen despertar. Cuando abrió los ojos, lo
único que vio fue el suelo. Por alguna razón que no entendía, estaba a cuatro
patas. Se intentó mirar: sus manos y sus pies estaban fijados al suelo por
cuatro estructuras troncocónicas gigantescas y muy pesadas que se hallaban
ancladas al suelo. Aquellas trampas metálicas no le causaban dolor, pero lo
tenían atrapado como si de cepos se tratasen. Su cuello era muy flexible y
bastante largo, pero no era milagroso, por lo que no pudo ver la totalidad del
lugar en el que se encontraba. A juzgar por los colores de las paredes, el
suelo y el techo y la disposición del mobiliario, infirió que estaba dentro de
un laboratorio. Algunas mesas estaban llenas de ordenadores y carpetas, otras
tenían instrumental de laboratorio y gran cantidad de productos químicos
embotellados y otras tenían diversos instrumentos parecidos a los utilizados en
muchas especialidades médicas. Las estanterías, altas y abundantes, contenían
todo tipo de frascos, cajas, libros, aparatos y material diverso. Al fondo de
las instalaciones podía ver varios tubos con cuerpos aparentemente humanos
sumergidos en un líquido verdoso. Su despertar fue acompañado por dos
pensamientos: uno era el hecho de que si era cierto lo que dijeron los
Neo-Nómadas de que cada uno se quedaría con uno de los chicos, estaba claro que
su oponente sería el doctor Karistus a juzgar por las instalaciones. El otro
pensamiento fue la frase de Yamiyuki, el momento en el que dijo que los Mazoku “lo
habían vuelto a hacer”. ¿A qué se referiría? No tuvo mucho tiempo para
pensárselo, pues no tardó en oír pasos acercándose a él. Su intuición era tan
aguda como sus sentidos: el doctor Karistus había llegado. Vestía una camisa
roja, unos pantalones negros, zapatos marrones y una bata blanca de
laboratorio. El pelo caía suelto por sus hombros.
Vaya, vaya…-dijo el científico-…el perro de los Taimanin ha
despertado.
Ni tú ni los de tu calaña tenéis derecho a llamarme así.-se
limitó a responder Inuhito.
¿No?-preguntó Karistus con sorna-Entonces, ¿quién puede
llamarte “perro”? ¿Tus amiguitos del alma?
Haz el favor de tragar varios litros de lejía antes de
mentar a mis amigos, chiflado.-le espetó el Taimanin.
Oh, vamos, mírate…-respondió el Mazoku-…estás a cuatro patas,
como el perro que eres. Además, no puedes moverte… ¿qué vas a hacer? Los perros
como tú sólo ladráis…
Créeme cuando te digo que estás equivocado…-respondió
Inuhito con aire amenazador mientras intentaba soltarse.
Aquellas estructuras eran imposibles de burlar. Sus manos y
sus pies estaban tan atascados en ellas como si los hubiera introducido en
cemento fresco y éste hubiera fraguado.
Te aconsejo que dejes de intentarlo.-le explicó el doctor-No
vas a poder escapar del dominio de estas trampas. Han sido especialmente
diseñadas para la retención de presas difíciles…
Ya, claro.-respondió el Taimanin-Y, ¿qué quieres que haga? ¿Que
me quede aquí aguantando lo que quieras hacerme? Venga ya…
¡Por supuesto!-respondió Karistus con una sonrisa-Te voy a
contar unas cuantas cosas interesantes…como, por ejemplo, el poder especial que
poseo.
Me importa un comino, tío.-Inuhito negó con la cabeza-¿Tanto
miedo me tienes que no te atreves a enfrentarte a mí como desde siempre se ha
hecho?
El único que acabará teniendo miedo aquí eres tú.-respondió
el demonio-Verás, mi poder es muy peculiar. Parece trivial, pero es muy
versátil y potente…
¡Que me la pela!-respondió Inuhito-¡Todos los Mazoku sois
unos cobardes! Siempre tenéis que montar estos numeritos… ¿no hay nadie
valiente en vuestras filas? Joder…
Pronto dejará de darte igual, tenlo por seguro.-Karistus
sonrió macabramente-Mi poder es tu perdición. Puedo eliminar un quinto de la
información sensorial que emito…en otras palabras, siempre soy imperceptible
por uno de los cinco sentidos a no ser que relaje totalmente mi estado de
concentración mágica y se me perciba por los cinco sentidos.
Muy bien.-respondió Inuhito-¿Te sientes más realizado ahora?
Deja de contarme tu vida, por favor…
Nunca relajo mi concentración en este poder, ¿sabes?-siguió
Karistus-Necesito relacionarme con otros individuos para conseguir mis metas,
así que tengo que asegurarme de que mis circunstancias de interrelación con los
demás son óptimas, por lo que siempre inhibo mi información olfativa. Si
desactivara mi anulación de olor, el resultado sería…-Karistus desactivó su
poder-…catastrófico.
Inuhito sintió que su cuerpo se quemaba por dentro. Aquel
hombre olía a pura podredumbre, a falta de higiene, a moho, a húmedo, a crudo y
a basura. Aquella pestilencia dejaba entender una acusada falta de higiene, y
eso no era de recibo para Inuhito, cuyo olfato estaba muy, muy desarrollado. El
olor penetró en su sistema respiratorio como si fuese una inhalación de fuego
ácido. Las lágrimas salían de sus ojos a causa de las potentes arcadas, que
acabaron en un desagradable vómito.
¡Qué asco!-pensaba
Inuhito entre lágrimas mientras vomitaba sin poder remediarlo-¡Esto es horrible! ¡Que alguien pare esto!
Después de haber encharcado el suelo con su vómito, Inuhito
sintió el alivio propio del cese de aquel olor: al parecer, Karistus había
vuelto a inhibirlo.
Vamos a por la mejor parte, ¿de acuerdo?-propuso Karistus
sádicamente.
Inuhito distinguió una erección en los pantalones de su
enemigo. No necesitaba ser un genio para entender lo que iba a pasar. Aquel
asqueroso demonio le enseñó su pene erecto. Era largo y bastante fino, con
testículos hinchados y peludos y una importante mata de vello púbico rosado en
su bajo abdomen. El prepucio parecía tan adherido a su glande que no parecía
normal. Una textura grumosa podía apreciarse debajo de éste.
Maldita sea…-pensó
Inuhito.
El científico comenzó a retraer su prepucio. Crujía.
¿Por qué cruje?-se
preguntó Inuhito con el corazón en un puño-No
me digas que lo tiene pegado de tanta mierda que ha acumulado ahí abajo…joder…
Tal y como Inuhito predijo, el pene de Karistus crujía porque
el prepucio estaba adherido al glande a través de una gruesa y reseca película
de esmegma. Al secarse, se había vuelto algo amarillento y había enrojecido
todo el glande y la parte interior del prepucio.
Eso está enfermo…-pensó
Inuhito-…está podrido…
En ese momento, Karistus dejó de inhibir el olor. Inuhito
fue atacado por una agresiva nube cargada de amoníaco, sales ácidas y
podredumbre. Antes de vomitar otra vez, decidió contener la respiración. El
olor ya no le causaba problemas, pero no podría estar así eternamente.
¿Has decidido suicidarte?-preguntó Karistus-Eso no sería
divertido…
Inuhito no respondió. Aquel pene sucio y mantenido en la
oscuridad con alevosía le estaba causando pesadillas en vigilia, pero decidió
mantenerse fuerte. Sentía que se ahogaba paulatinamente por no respirar, pero
el haber dejado su nariz de lado le permitía concentrarse mejor en otros
sentidos, así que comenzó a abusar de su tacto amplificado. Aunque llevaba puesto
su traje de Taimanin, que era de cuerpo entero, y no tenía las manos ni los
pies desnudos, podía sentir con ellos mucho más que cualquier otra persona
llevando las manos descubiertas. Comenzó a palpar, a buscar en lo más íntimo de
aquellas trampas en aras de buscar su mecanismo de control. Si tardaba más,
tendría que tomar una bocanada de aire y eso implicaría impregnarse del olor de
Karistus, causándole perfectamente la pérdida del conocimiento. No obstante,
Inuhito tuvo suerte y encontró unos resortes parcialmente ocultos de muy
pequeño tamaño. Accionó los cuatro y sintió cómo sus extremidades se liberaban.
Sin dudarlo ni un segundo, el chico saltó de su cautiverio, alejándose al
máximo de su captor mientras tomaba aire limpio.
No sé cómo lo has hecho, pero te aseguro que te arrepentirás…-dijo
Karistus mientras guardaba su pene y se preparaba para el combate.
¡Por fin vamos a zurrarnos!-exclamó Inuhito mientras hacía
piruetas en el aire-¡Te tengo ganas desde lo de Gokuruma, desquiciado!
Aquella vez no te enseñé nada de mi poder…-dijo Karistus-…mira
y aprende, niñato.
La mano izquierda del científico se convirtió en un enorme
manojo de tentáculos verdes y parduzcos. Estos tentáculos interceptaron al
chico en el aire y lo apresaron con fuertes ataduras. Tras esto, el demonio
acortó sus tentáculos para atraer a su presa hacia él, pero se sorprendió al
ver que el ninja fue capaz de cortar dichos tentáculos con facilidad.
Ninpô – Kiba no Jutsu!-exclamó Inuhito-¡Mi cuerpo lo corta
todo!
(¡Arte ninja de los
colmillos!)
Maldito seas…-siseó Karistus mientras sus tentáculos se
regeneraban.
El Taimanin lanzó una brutal patada giratoria contra el
cuello de su oponente. Acto seguido, lo embistió con una combinación de
puñetazos y lo terminó de lanzar por los aires con un golpe doble de su codo y
rodilla derechos. Notó que el olor corporal desaparecía, señal de que el
científico lo había vuelto a inhibir.
¡No creas que esto va a ser tan fácil!-exclamó Karistus.
Inuhito volvió a sentir el hedor asqueroso que atenazaba su
garganta, pero no veía a Karistus. Notó que algo se clavaba en su espalda. Tras
caer de rodillas por el agudo dolor, se arrancó tres bisturíes: el científico
se los había lanzado desde una posición desconocida.
¡He inhibido mi información visual!-exclamó Karistus-¡No
puedes verme!
El científico comenzó a correr en círculos por todo el
laboratorio a diferentes altitudes. No paraba de lanzar bisturíes desde cada
punto que pisaba. El Taimanin tenía dificultades: podía esquivar algunos y
desviar otros, pero siempre le pasaba rozando alguno.
¡JAJAJAJAJA!-rió el científico.
Hijo de puta…-siseó Inuhito.
El chico activó su técnica cortante y empezó a girar sobre
sí mismo, destruyendo todos los bisturíes que llovían sobre él. Llegaron a un
punto en que el científico tuvo que parar porque no le quedaban más de aquellos
objetos quirúrgicos, por lo que tendría que bajar al suelo a recoger los que se
habían quedado clavados…momento en el que, para su sorpresa, se llevó una
fuerte patada en la caja torácica acompañada de un rodillazo en la cara que le
hizo caer al suelo, volviéndose de nuevo visible.
¿Cómo…-bramó el demonio.
Eliminas UN QUINTO de tu información organoléptica.-Inuhito
repitió las palabras de su enemigo-Si no puedo verte, está claro que puedo
oírte y olerte, por lo que no me es difícil seguirte el rastro teniendo en
cuenta lo mucho que apestas y lo mal que se te da el sigilo.
Sigilo, cuerpo a cuerpo y demás tonterías humanas.-dijo
Karistus mientras se levantaba-Mi madre estaba obsesionada con que aprendiera
todo eso, ¿sabes? ¡Veamos si de verdad mi entrenamiento al respecto ha valido
la pena!
¡Me importa un bledo tu madre!-respondió Inuhito-¡Sólo
quiero acabar contigo!
Karistus demostró saber algo de artes marciales. Su técnica
era pobre, pero sus golpes eran demoledores: tenía una fuerza exageradamente
elevada para su complexión muscular.
¿Cómo cojones puede
pegar tan fuerte?-se preguntó Inuhito-Ha
tirado dos estanterías de una patada y casi me rompe una articulación en un
forcejeo…
Años y años de inyecciones de drogas para incrementar la
fuerza.-dijo Karistus como si hubiera leído la mente del guerrero ninja-Un
invento…familiar.
¿Los Mazoku hacéis algo aparte de drogaros, evitar las
duchas y creeros lo que no sois?-preguntó Inuhito.
Karistus respondió haciéndose invisible. Inuhito se
concentró para darle caza de nuevo, pero fue sorprendido por un enorme
tentáculo que fustigó su cuerpo y lo propulsó contra el suelo, desde donde lo
ató de los tobillos y lo lanzó por los aires.
¿Cómo ha podido?-pensó
Inuhito-Un tentáculo así de grande tiene
que rozar con… ¡claro!
En medio de su vuelo, Inuhito vio a Karistus correr de una
esquina a otra: se había hecho invisible para alejarse, pero ahora estaba
escondiéndose y lo que había anulado era su información auditiva.
Bien jugado, doctor, pero no lo suficiente.-dijo Inuhito
mientras se estabilizaba en el aire.
El chico cayó de pie sobre una de las vigas desnudas del
techo. Desde aquella altura, el olor de Karistus no se podía apreciar tanto
como en un rango cercano, pero sí lo suficiente. De cualquier modo, desde las
vigas podía ver a su oponente corriendo y lanzando los bisturíes que recogía
con un silencio absoluto. Al verlo, pudo predecir y burlar todos sus
movimientos, cayendo finalmente sobre él con una vigorosa patada. El lugar en
el que se encontraban era una especie de cuarto oculto entre un falso techo.
Allí había algo muy valioso: el enorme aro cortante del chico.
¡Ajá!-exclamó Inuhito-¡Mi arma!
¡No te lo permitiré!-bramó Karistus.
¡Por fin te dejas oír de nuevo!-exclamó el chico mientras
cortaba los agresivos tentáculos de su enemigo con su técnica especial-¡Una
lástima que no vayas a poder frenarme en este sitio tan angosto!
Inuhito no tardó en zafarse de su contendiente y agarrar su
arma. Con ella de nuevo en las manos, se lanzó al ataque y golpeó al doctor con
una fuerza tal que lo tiró de las vigas, haciendo que cayera con fuerza contra
el suelo.
¡Prepárate!-exclamó el Taimanin tirándose encima de su
enemigo.
Karistus rodó sobre sí mismo y lanzó un par de jeringuillas
llenas de un líquido extraño, pero fallaron. Decidió ponerse en pie para
sabotear el aterrizaje del joven con una patada que, para su disgusto, fue
esquivada.
¡Te voy a cortar en dos!-exclamó Inuhito.
El aro cortante que el chico asía atravesó la totalidad del
cuerpo de Karistus…literalmente. El arma había atravesado a Karistus como si
éste fuera aire.
¡JAJAJAJAJAJAJA!-rió el científico.
¿Qué narices…-se preguntó Inuhito en voz alta.
Ya no emito señales al tacto.-dijo Karistus-Eso quiere decir…que
soy incorpóreo, penetrable, inexistente. ¡Qué bonita sinergia!
Y… ¿por qué no te cuelas atravesando el suelo en tal
caso?-preguntó Inuhito con sorna.
Porque no quiero.-respondió el Mazoku-¿Crees de verdad que
mi poder es tan imperfecto? Je…
Un tentáculo muy duro salió de la palma de la mano del
científico. Se enrolló en el cuello de Inuhito y le obligó a soltar el aro.
Mientras el demonio acortaba el tentáculo para acercar a su presa, sus dedos se
convertían en tentáculos puntiagudos.
Es una lástima que tengas que volver a desinhibir el tacto
para atacarme…-dijo Inuhito-…yo puedo aprovechar eso muy bien. Ninpô – Ki…
¡El mismo truco no funcionará dos veces!-exclamó Karistus.
El tentáculo que apresaba el cuello de Inuhito se regeneró
casi inmediatamente, mostrándose casi indestructible.
¡No lo necesito!-bramó Inuhito.
El chico se apoyó en el tentáculo que lo ahorcaba y se
colocó en suspensión horizontal, pateando el plexo solar de Karistus con los
pies juntos y rompiendo el tentáculo por la mitad, pudiendo liberarse de él.
Tras esto, volvió a agarrar el aro y se puso de nuevo en guardia.
Voy a tener que ponerme serio…-dijo Karistus-… prepárate,
Inuhito Yonekura, voy a acabar contigo y luego te vas a comer mi esmegma a
bocados...
Muérete.-respondió Inuhito.
No puedo dejar que alguien como tú siga vivo…-dijo Karistus-…y
es que… ¿sabes una cosa? Tus conocimientos químicos nos ponen en evidencia…tengo
que silenciarte en nombre de los Neo-Nómadas.
Vamos…-se jactó Inuhito-…inténtalo…
Karistus desapareció. Inuhito no pudo sentir su olor. Algo
parecía haber cambiado.
La máxima extensión de mi poder es la inhibición de dos
quintos de mis señales organolépticas.-explicó Karistus desde encima de
Inuhito.
Se había subido al techo y parecía haber anulado a la vez su
visibilidad y su olor. Tendría que confiar en el sonido…aunque no lograba
escuchar gran cosa. Para colmo, unos ruidosos compresores de aire se habían
puesto en marcha.
¡Hay que ventilar las instalaciones de vez en
cuando!-exclamó Karistus mientras golpeaba a Inuhito desde un ángulo
inesperado.
El chico salió volando. Su tacto hacía que el dolor que
sentía siempre fuera mayor, pero, aunque no tuviera tal característica, era más
que obvio que Karistus tenía una capacidad destructiva temible. Había ocultado
dos de sus sentidos y había camuflado otro con ruido.
Además, en caso de que tenga que desinhibir mi olor…-dijo
Karistus desde la nada.
Se abrieron unos poros en algunas partes de las paredes.
Comenzó a salir un gas rosado con un fuerte olor floral.
Concentrado de
geranios y gardenias…-pensó Inuhito-…olores
muy fuertes para distraerme…y casi se lo agradezco, porque, aunque no me
gusten, son mejores que el pestazo a mierda de su cuerpo…
Se fijó en que había ido recogiendo muchos de los bisturíes
que habían quedado clavados. Pronto empezaron a lloverle de nuevo.
¡Maldita sea!-bramó Inuhito.
Tras lograr evadirse de la lluvia de bisturíes parapetándose
debajo de un saliente, el Taimanin se paró a pensar. No sólo había descubierto
un cuarto oculto debajo del saliente con una manguera y varias garrafas de
productos de limpieza, sino que también había tomado una decisión.
Es hora de honrar a
mis maestros.-pensó Inuhito-Rinako-sensei,
tengo tu fuerza, puedo hacer que los enemigos sientan los golpes. La casa
Momota me ha enseñado bien…pero también soy un alumno de la casa Soga. Kouha-sensei,
préstame tu fuerza. Déjame que les enseñe por qué eres LA BESTIA…. ¡POR LOS
SOGA, POR LOS MOMOTA, POR LOS YONEKURA!
Karistus lanzó un tentáculo invisible contra Inuhito, pero…
Ninpô – Gôkanjuka no Jutsu!
(¡Arte ninja de los
cinco sentidos de la bestia!)
Los ojos de Inuhito se iluminaron leve y momentáneamente. En
tiempo casi cero, Inuhito esquivó el impacto y cortó el tentáculo por la mitad
con su aro aun sin poder verlo. Sus poderes ninja no sólo incluían un cuerpo
cortante: también podía amplificar sus sentidos hasta los extremos más
exagerados. Sus sentidos mejorados y amplificados le eran naturales, los tenía
así por herencia genética y por entrenamiento, pero una de sus artes ninja se
basaba en multiplicar esas capacidades aún más, llevando asociado un gran
incremento de los reflejos y la movilidad.
Karistus intentó lanzar más bisturíes, pero Inuhito los
agarró todos con los huecos de entre los dedos y los lanzó lejos del alcance
del demonio. No podía verlo ni olerlo, pero podía oírlo claramente ahora que
había liberado su técnica. Se lanzó decidido a por él ahora que podía
localizarlo. Un fuerte codazo hizo que el científico volviera a ser visible.
Teniéndolo a tiro, el Taimanin lo golpeó con fuerza en repetidas ocasiones,
arrojándolo violentamente al suelo. Sin perder ni un segundo, el científico se
levantó y volvió a esfumarse.
Ha anulado la información
visual…y también la auditiva. Tendré que olerlo…-pensó Inuhito-…no obstante, los bisturíes están
aseptizados, así que tendré que ingeniármelas.
El arte ninja de los cinco sentidos de la bestia también le
confería unos instintos amplificados. Gracias a esto, pudo predecir las
trayectorias de varios bisturíes, pero no fue capaz de acercarse a su enemigo
porque no dejaba de lanzar ataques a distancia. Después de cortar varios
tentáculos y esquivar los intentos de agresión de algunos otros, Inuhito
finalmente llegó hasta donde había inferido que estaba Karistus y lanzó un
fuerte golpe con su aro…pero no tocó nada.
¿Me he equivocado?-pensó
el joven-¡No puede ser!
Inuhito olfateó el aire. No podía estar equivocado…y no lo
estaba, pero tardó demasiado en darse cuenta de que había cambiado
momentáneamente el oído por el tacto, haciéndose incorpóreo además de invisible,
causando unos segundos de duda que le permitieron al científico lanzar un
tremendo golpe.
No volverás a
jugármela.-pensó Inuhito mientras caía a cuatro patas en el suelo.
Con sus movimientos mejorados, Inuhito volvió de nuevo a
acercarse a la posición de su enemigo. Entendía que su táctica era anular la
información del tacto momentáneamente para esquivar los golpes y cambiar de
posición para luego contraatacar desde un ángulo inesperado. No sólo era
fuerte, sino que podía escabullirse muy bien y, además, era eficiente tanto en
cuerpo a cuerpo como en ataque a distancia: el doctor Karistus era un oponente
duro.
Tras varios intercambios de golpes, el Taimanin comenzaba a
cansarse. Karistus parecía haber tomado la delantera, pues no podía ser visto,
oído, tocado ni olido. Alternaba sus inhibiciones sensoriales con tal rapidez
que su limitación de dos a la vez resultaba estúpida. En este marco de
circunstancias, el científico pensó que podría acabar con la vida de Inuhito.
No obstante, al Taimanin le quedaba un as en la manga. Se acercó de manera
arriesgada a su enemigo y lo lamió justo antes de esquivar el golpe que tenía
preparado.
Ya lo entiendo…-dijo Inuhito-…no puedes anular tres señales
sensoriales a la vez ni puedes cambiarlas tan rápido. ¡Estás usando el sentido
del gusto como puente todo el rato creyéndote que no me daría cuenta! ¡Voy a
jugar a tu estúpido juego!
Inuhito se alejó de donde creía que estaba Karistus. Desde
su nueva posición, comenzó a lanzar armas arrojadizas contra su enemigo. Como
no había gastado ninguna, aún le quedaban muchas para el momento en el que el
científico se quedó de nuevo sin los bisturíes que había recogido. Aprovechando
esto, bloqueó los tentáculos que sentía que se le acercaban con su aro y
utilizó una gran cantidad de shuriken para clavar al demonio en una pared como
si lo fuera a crucificar. Esto hizo que volviera a ser visible.
Y ahora…-lo amenazó Inuhito-… ¡PREPÁRATE!
Inuhito saltó hacia Karistus y lo golpeó con fuerza. No
obstante, justo cuando le iba a asestar el golpe de gracia con el aro, su
enemigo se escapó de los shuriken que lo inmovilizaban y, con gran agilidad, le
clavó al chico una aguja en el perineo.
¡AAAAAAAAARGHHHH!-bramó Inuhito-¡HIJO DE LA GRAN PUTA!
Se trataba de una inyección. Karistus introdujo el líquido
dentro del cuerpo del Taimanin, que comenzó a sentir mucho calor.
Déjame adivinarlo…-dijo Inuhito-… ¿la última droga
afrodisíaca que has inventado? Sí, se me está poniendo dura, pero eso no te va
a servir de nada…
Ya lo veremos.-dijo Karistus con una sonrisa macabra-Esta
droga te hará amar las cosas sucias…como mi polla…
Karistus dejó ver su pene de nuevo. Inuhito comenzó a verlo
con otros ojos, pero el nuevo brillo que le había transmitido su técnica ninja
lo protegía.
¡NO!-se dijo el
chico-¡No puedo dejarme llevar por su
juego sucio!
Inuhito pateó violentamente los genitales de Karistus,
haciéndole sentir un dolor que lo dominó. Aprovechando esta oportunidad, el
Taimanin tiró de nuevo al Mazoku al suelo.
Antes de que pudiera tirarse encima de él, Karistus ya se había puesto
en pie y había echado a correr, pero Inuhito lanzó dos kunai contra sus zapatos
y los rasgó por la mitad, rompiéndolos y haciendo que el científico tropezara y
cayera descalzo al suelo. Aprovechando su velocidad incrementada, Inuhito
agarró a Karistus y lo arrojó contra los cuatro cepos troncocónicos que antes
lo habían atrapado a él, dejándolo a cuatro patas y bocarriba, así como incapaz de liberarse, pues las
trampas se habían bloqueado de nuevo.
¡Mierda!-bramó Karistus.
A eso te voy a reducir.-dijo Inuhito mientras se acercaba
lentamente a su enemigo.
Sin hacer caso de las amenazas y los insultos del
científico, el ninja comenzó a desnudar al primero. Rasgaba su ropa con las
manos y la arrancaba a trozos. Cuando finalmente estuvo desnudo…
Es hora de que sufras.-dijo Inuhito con una sonrisa.
El chico pateó al demonio en la espalda, tirando de sus
cuatro extremidades a causa de los cepos. Acto seguido, dejó caer uno de sus
talones en su abdomen y otro en sus genitales.
Ugh…-balbució el doctor Karistus.
Es tu fin…-dijo Inuhito-…escoria. Vas a pagar por haberme
sometido a esta experiencia tan asquerosa. Obligarme a olerte para seguirte la
pista es la jugada más ruin, rastrera y sucia que has podido hacerme…de hecho,
ahora que se ha pasado todo, tengo ganas de vomitar otra vez y… ¡PUAJ!
El chico no pudo evitar vomitar de nuevo. El cuerpo de
Karistus quedó inundado de vómito.
Lo de que tenía ganas de vomitar era cierto…-dijo Inuhito
con una sonrisa-…pero lo de vomitarte encima no ha podido ir más a propósito.
Ante la cara de rabia del científico, el Taimanin comenzó a
rasgar sus extremidades con el aro. Acto seguido, lo liberó de los cepos y lo
lanzó contra el suelo. No podía andar ni mover los brazos.
¡Maldito Taimanin desgraciado!-gritó Karistus-¡Voy a acabar
contigo!
Las manos y los pies del doctor se convirtieron en
tentáculos. Inuhito tuvo algunos problemas lidiando con ellos, pues, al ser
muchos, recibió varios latigazos y fue víctima de varios intentos de atadura.
No obstante, una vez los hubo cortado todos, condujo el cuerpo de su
damnificado enemigo a patadas hacia el cuarto que había descubierto antes en el
que había una manguera.
Es hora de que te laves.-dijo Inuhito.
Asió la manguera y la accionó, empapando a Karistus con agua
a presión. Tras esto, cerró la llave de paso e introdujo la boca de la manguera
fuertemente en el ano del científico.
¿Qué crees que estás haciendo?-bramó el doctor.
Preparar el terreno.-dijo Inuhito con una sonrisa macabra.
¿QUÉ?-gritó Karistus.
Sin responder, Inuhito abrió el grifo y comenzó a llenar el
interior del cuerpo de Karistus con agua. Mientras se le hinchaba el vientre,
sentía dolor, asco y humillación.
Es hora de quitar todo ese esmegma…-dijo Inuhito seriamente.
Volcó todas las garrafas de productos de limpieza sobre el
cuerpo húmedo del Mazoku. Aprovechando esta humedad, comenzó a frotar todos los
líquidos, geles y polvos que había, produciendo una gama de espumas muy
agresivas.
¡AAAAAAAAAAAAAAAAARGHHHHHHH!-chilló Karistus, quien sentía
que lo estaban quemando vivo.
El dolor se le multiplicó exponencialmente cuando Inuhito
comenzó a restregar las espumas por su pene. Finalmente, introdujo la mezcla
dentro del prepucio y destruyó toda la suciedad, que se deshizo y se dejó
arrastrar por las espumas. El olor a detergente industrial no era el más
agradable del mundo, pero daba una sensación de limpieza que era totalmente
antagónica al hedor de Karistus.
Je…-rió Inuhito.
El ninja se puso de pie. Al ver lo hinchadísimo que estaba
el vientre de su enemigo, decidió castigarlo con un puñetazo. La manguera salió
disparada y del ano de Karistus salió un chorro de agua con sangre e
inmundicia. El puño se incrustó de tal manera en el vientre del demonio que
dejó un surco sangrante.
Y ahora…-dijo Inuhito-…vas a pagar los efectos de tu droga
de mierda.
Karistus, que se encontraba medio muerto, no podía dar
crédito a lo que estaba pasando. Vio cómo el Taimanin cogía un tubo de goma e
introducía su enorme pene erecto en él. Acto seguido, lo cogió de los tobillos,
le separó las piernas y lo penetró analmente.
¿QUÉ COJONES HACES?-gritó Karistus entre dolor, humillación
y cólera.
Matarte.-dijo Inuhito-Matarte con estilo.
El científico no entendía lo que estaba pasando…hasta que
recordó cómo el chico había logrado destruir varios de sus bisturíes.
Veo que te lo estás imaginando…-Inuhito se sonrió-…eso me
gusta.
Se hizo el silencio durante unos segundos.
Ninpô – Kiba no Jutsu!-exclamó Inuhito.
(¡Arte ninja de los
colmillos!)
Inuhito movió su cadera fuertemente, de tal manera que su
pene cortó por la mitad el cuerpo de Karistus desde dentro como si fuera una
espada. El demonio se deshizo en un alarido desgarrador.
¡JAJAJAJAJAJAJAJAJA!-se rió Inuhito mientras terminaba de
partir a Karistus por la mitad tirando de ambas mitades con las
manos-¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!
Un chorro de semen hizo que el tubo de plástico saliera
disparado. Acto seguido, el resto de la eyaculación del Taimanin cayó sobre el
cadáver de Karistus, que había sufrido una estrambótica vivisección. La alegría
de la victoria le había hecho eyacular.
lunes, 16 de febrero de 2015
[TY] Episodio 23: Lujuria y líquido
TAIMANIN
YAMIYUKI
Episodio 23: Lujuria
y líquido
(Dedico este episodio a mi amigo Siphon. Él lo entenderá mejor que nadie.)
Una cama enorme en la que hasta perderse era una
posibilidad. Un colchón viscoelástico de muy alta gama. Sábanas de seda blanca.
Colcha de terciopelo granate con un estampado negro que imitaba la piel de un
leopardo. Almohadas con elegantes fundas negras. Cojines de diseño. Aquello
parecía demasiado bonito para ser cierto… ¿sería tal vez un sueño? ¿Una
ilusión? En cualquier caso, Hagane despertó de lo que le estuviera pasando. Su
agarrotamiento mermó la sensación de sorpresa al ver que la cama en la que se
creía mientras dormía era real y estaba dándole apoyo a su cuerpo tumbado y
vestido con el uniforme de Taimanin. Se puso bocarriba y se desperezó muy
discretamente. Miró a su alrededor: aquello parecía una habitación de lujo de
un hotel de cinco estrellas…o el escenario de rodaje de una película
pornográfica. Había un amplio escritorio, un tocador, un armario enorme,
alfombras lujosas, un biombo plegado y un juego de varias estanterías de
distintas formas y dimensiones. Los colores y la iluminación, en gama de rojos,
rosas y púrpuras, daban un toque muy erótico a la sala. Hagane pensó que, a
excepción de la colcha de leopardo, el dueño de aquel cuarto no tenía mal
gusto. No obstante, su mente lúcida no tardó en darle a entender que aquello
era una celda, no un dormitorio normal. Los muebles típicos de dormitorio
estaban aglutinados en los lados de uno de los ángulos rectos de la sala,
mientras que el resto era espacio abierto. Las paredes y el techo desentonaban:
mientras que los muros y columnas estaban pintadas con un sobrio color gris
marengo sin ningún tipo de decoración, el techo estaba enrejado y dejaba ver
algunos tubos fluorescentes blancos de uso común como respaldo para las luces
de ambiente. Esta estructura tan austera y lóbrega era más propia de un almacén
industrial que de aquel intento de habitación romántica. En todos los metros
cuadrados de espacio abierto había algo en lo que fijarse…especialmente un par
de pilares muy juntos entre sí de cuyas cúspides colgaban cadenas muy gruesas.
Olía a mezcla de frutos rojos con ligeras notas de vainilla, canela, fruta de
la pasión y cacao. El aroma era dulce, intenso y casi palpable. Resultaba
demasiado agradable para la situación en la que el chico se encontraba. Decidió
ponerse en pie después de haber examinado la sala. Como su imaginación le
dictaba, la puerta estaba cerrada. No había nada de interés encima de la mesa,
ninguna nota en el espejo del tocador, nada digno de ser considerado un acto
comunicativo. Carecía de tiempo para abrir cada uno de los cajones y observar
cada uno de los recovecos: tenía que hacerse una idea de dónde estaba y cómo
podía salir. Pensó en romper la puerta, pero sería demasiado arriesgado: no
dudaba del hecho de que estaba en unas instalaciones de los Mazoku, por lo que
el ruido le echaría a toda la seguridad de la planta encima. Decidido a forzar
la cerradura con una aguja senbon, el chico se acercó de nuevo a la puerta,
pero no necesitó intentar nada. Aquella puerta de elegante madera lacada en
rojo con picaporte de plata se abrió desde el otro lado con una llave. De
manera instintiva, Hagane saltó, alejándose de la puerta. El picaporte se giró
y, finalmente, la puerta cedió, revelando el rostro y la figura del poseedor de
la llave: Delphine.
Tú…-siseó Hagane-…parece que no voy a librarme de ti en la
vida…
Me hubiera gustado terminar de servirte en mi bar…-dijo el
demonio-…pero no puede ser porque ya no hay bar. ¿Qué te parece si te sirvo en
mis aposentos?
¿Ésta es tu habitación?-preguntó el Taimanin con sorna-¡Vaya
una colcha hortera!
No esperaba que entendieras mi sentido del gusto.-respondió
Delphine-¿Una copa?
¿Crees que soy idiota?-le espetó Hagane-¿De verdad piensas
que me voy a beber algo que me vayas a dar? ¡Y un cuerno!
Tendrías que ser más educado, ¿sabes?-respondió Delphine-No
te he dicho ni te he hecho nada para que me contestes así…y, además, soy tu
anfitrión.
Vete al infierno.-respondió Hagane-¿Dónde están mis amigos?
Ah…-suspiró el Mazoku-…ni lo sé ni me importa.
Delphine lanzó la llave que llevaba en la mano contra la
cerradura, encajándola de manera impecable. Mágicamente, ésta giró sobre su
eje, cerrando de nuevo la puerta.
Bonito truco.-observó Hagane-Lástima que ahora tenga que
darle yo la vuelta a la llave en sentido contrario para largarme…
Hagane se alejó de Delphine y se acercó a la puerta, pero
éste lo agarró del hombro con firmeza.
Tú no vas a ninguna parte.-dijo Delphine con tono amenazante-Voy
a enseñarte muchas cosas esta noche…
El joven ninja miró por primera vez por la ventana. Era de
noche cerrada. ¿Cuántas horas habría pasado en esa cama?
¿Y si no me interesan?-preguntó dubitante Hagane.
Haré que te interesen.-el demonio se encogió de hombros.
Ya…-susurró Hagane- ¡HAAAAAAAAAAAH!
Ágil y violentamente, Hagane se giró hacia Delphine,
terminando el giro con una patada que impactó en su cuello.
Agh…-gimió Delphine.
¡HWOAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!-gritó Hagane.
Se preparó para lanzar otra patada, pero Delphine desenvainó
su espada y paró el golpe con la empuñadura.
Qué ganas tenía de vérmelas contigo…-confesó Hagane-…voy a
hacerte polvo, ¿sabes?
Vas a verme unas cuantas cosas esta noche, sí…-respondió el
demonio de piel grisácea-…y el polvo tal vez te lo eche yo a ti. ¿Qué te
parece?
Una puta, real, soberana, absoluta y rubicunda mierda.-respondió
Hagane-¡Pelea como un hombre, si es que lo eres!
El Taimanin sacó sus abanicos y apuntó amenazante a Delphine
con ellos.
No comprendes el poder de mi espada, ¿verdad?-preguntó el
Mazoku.
Se alarga y se dobla.-respondió Hagane-Nada que no haya
visto hasta ahora.
No sabes lo más importante…-se sonrió Delphine-…
¡JAJAJAJAJAJAJA!
Lo más importante va a ser la paliza que voy a darte esta noche,
madurito putero.-se jactó Hagane-¿Listo para llorarle a mamá mientras te arde
el pompis?
El Taimanin le guiñó un ojo a su oponente.
Es curioso que me hables de madres…-dijo Delphine-…precisamente
tú…
Deja a mi madre tranquila.-dijo Hagane con un tono gélido.
¿Por qué?-preguntó el Mazoku-Con todo lo que le han hecho
ya, no creo que le moleste un poco más… ¡JAJAJAJAJAJA!
Bastardo…-siseó Hagane-…no montaré en cólera: no lo necesito
para matarte...
El andrógino Taimanin vestido de rosa se lanzó contra
Delphine y pateó su pecho con uno de sus tacones. Acto seguido, se tiró encima
de él girando sobre sí mismo con sus abanicos, pero la espada se interpuso
entre ambos.
¡Alto ahí!-exclamó Delphine-¡No tan rápido!
Con destreza, el Mazoku desvió los abanicos de Hagane con un
mandoble de su espada y, acto seguido, lo apartó con una chulesca y
barriobajera patada.
¿Conociste a mi padre?-preguntó Delphine con una sonrisa
sádica-He estado informándome y todo apunta a que sí…
¿De qué me hablas?-preguntó Hagane aún en guardia-¡Esfúmate!
Mira…-dijo Delphine.
El demonio introdujo la mano en sus pantalones y sacó una
fotografía de un hombre demoníaco que se parecía mucho a él. Hagane miró la
fotografía con cara de sorpresa, totalmente descompuesto.
Muerto en combate contra los Taimanin, mi señor padre fue un
excelente adiestrador de damas.-explicó Delphine-Yo le he salido maricón, así
que cargo con su legado como adiestrador de señores. Y… ¡qué coincidencia del
destino! Al igual que su presa más deliciosa fue Kotona Kurobara…la mía será su
hijo, ¡Hagane Kurobara! ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!
Dos lágrimas se abrían paso a codazos por los ojos de
Hagane. Su madre había sido violada y asesinada por los demonios hacía años, y
el hombre que resultó liderar su tortura y culminarla en asesinato fue el que
se hallaba en la fotografía…el padre de Delphine, que posteriormente fue
derrotado y ajusticiado por Kuroyuri Kuzu, amiga íntima de Kotona y profesora
particular de artes específicas del propio Hagane.
Por eso me resultaba
tan familiar…-pensó Hagane mientras luchaba por no llorar-…no era su olor, por muy familiar que me
resulte, sino su cuerpo… ¡es idéntico a su padre! ¡A ESE HIJO DE PUTA QUE
DESTRUYÓ MI VIDA FAMILIAR!
El Taimanin hizo un enorme acopio de entereza, se guardó sus
lágrimas y lanzó un golpe feroz contra Delphine, cuya espalda se incrustó en el
armario.
Escupo a diario sobre la tumba de tu mierda de padre.-dijo
Hagane con furia contenida-La gran guerrera que cometió el noble acto de acabar
con su vida fue en su día mi maestra y me ha enseñado gran parte de lo que sé.
¡Estoy más que preparado para acabar contigo!
Ya lo veremos…-dijo Delphine-…lo mío no es el cuerpo a
cuerpo, así que no me voy a rebajar a tu altura. ¡Te voy a enseñar mis
auténticas capacidades!
El demonio se levantó y abrió el armario. No había nada de
lo que alguien cuerdo esperaría encontrar en un armario. De la barra de la que
normalmente se cuelgan las perchas sólo colgaban algunos hombres presos.
¡Chicos!-exclamó Hagane.
Aquellos hombres eran algunos ciudadanos de Gokuruma,
probablemente de los que fueron capturados durante el asedio liderado por
Belladonna.
Mira y aprende, Hagane Kurobara…-dijo el Mazoku.
La espada de Delphine comenzó a serpentear, buscando a los
hombres, que estaban casi desnudos y muy magullados. Pinchó a cada uno de los
hombres como si de un mosquito se tratase y, tras ello, volvió a su forma
original. Los rostros de aquellos reos cambiaron de forma brusca.
Hombres…-dijo Delphine con fruición-…seguid mis órdenes y os
daré lo que anheláis.
¡QUEREMOS LA POLLA DEL AMO!-bramaron a coro.
¿Qué clase de juego
macabro es éste?-pensó Hagane-¿De qué
va esta mierda?
¿Queréis la polla del amo?-pregunto Delphine-¿La queréis?
¡Tomad una pequeña muestra!
Delphine descolgó a uno de los hombres, lo obligó a
arrodillarse en el suelo y le pegó la entrepierna a la cara.
¿Esto quieres, putita?-preguntó un apremiante Delphine que
frotaba su entrepierna contra la cara de aquel torturado prisionero-¡Huélelo
bien, te aseguro que no encontrarás otro igual! Si queréis probar mi polla…
¡ACABAD CON ESTE HOMBRE Y OS DARÉ POLLA PARA UNA SEMANA!
Los reos se descolgaron a la fuerza del armario y se
lanzaron contra Hagane como si estuvieran drogados y reforzados.
¡No!-bramó Hagane-¡Esperad! ¡Soy yo, Hagane!
Los tipos tiraron al chico al suelo y comenzaron a
apalearlo. Aquel linchamiento le dolía más por verse enfrentándose a sus
convecinos que por los golpes en sí.
¡Parad!-exclamó Hagane-¡No! ¡Dejadlo!
¿Es esto todo lo que puedes hacer?-preguntó Delphine-Qué
decepcionante…
No me jodas,
proxeneta gris, no me jodas…-le espetó Hagane mientras encajaba los
golpes.
Llevadlo a la zona de castigo.-pidió Delphine.
Los hombres levantaron a Hagane y lo acercaron hacia los
pilares de los que colgaban las cadenas.
Lo siento, chicos…-susurró Hagane.
El chico se libró de sus captores con ágiles patadas y, una
vez estuvo de nuevo en el suelo, repelió a los que un día fueron sus amigos con
fuertes puñetazos y codazos.
¡AH!-gritó Hagane.
Entre el fragor de la escaramuza, notó un pinchazo. Delphine
había logrado clavarle la punta de su espada.
¿Por qué me siento tan…-se
preguntó Hagane-…débil y…caliente?
¡Por fin caes en mis garras!-se relamió Delphine.
Con gran facilidad, el Mazoku agarró a Hagane y lo ató de
pies y manos a los pilares.
Ya eres mío.-el demonio clavó sus ojos en el joven ninja.
Así que la “picadura” de tu espada pone cachonda a la gente,
¿eh?-preguntó Hagane con una sonrisa desafiante-Lamento decirte que estoy muy
sobrio ahora mismo…
Tu inyección no ha sido explosiva como la de esta gente que
has dejado inconsciente.-explicó Delphine-La tuya se extenderá poco a poco…
¡será divertido!
No voy a dejar que eso suceda.-explicó Hagane-Te voy a
destrozar.
Ya…-comentó el demonio-…seguro.
Pateó los abanicos de Hagane, alejándolos de él.
Veamos de qué cosas eres capaz estando lejos de tus queridas
armas.-Delphine retó a Hagane.
Seguro que de más que tú sin tu espada trampera.-respondió
Hagane con sorna.
¿Te gusta la mezcla de aceites esenciales para aromatizar la
sala?-preguntó Delphine-La he elegido para ti porque pensé que te gustaría…de
nada.
Sería bonita si no estuvieras tú jodiéndola, la
verdad.-comentó Hagane con trivialidad.
Tú necesitas oler otras cosas para ponerte a tono…-dijo
Delphine.
El demonio bajó las cadenas, haciendo que Hagane quedara
pegado al suelo, hincado de rodillas. Acto seguido, se desabrochó los
pantalones y dejó ver unos calzoncillos negros que despedían un olor muy fuerte
y estaban bastante húmedos.
No me jodas…-pensó
Hagane-…no…no…qué asquerosidad…no me
digas que tiene el puto clásico de los demonios…
Sin pudor ni miramientos, Delphine dejó ver su pene. Era
gris, como el resto de su cuerpo. Sus testículos, grandes y colgantes, estaban
totalmente depilados, mientras que en su bajo abdomen tenía una abundante mata
de pelo del mismo color que su cabello. El prepucio, bastante ancho, brillante
y humedecido, escondía muchos bultos, como si tuviera algo extraño además del
glande.
Pues sí…-pensó
Hagane-…sí lo tiene. Qué asco…a saber
cuánto tiempo lleve sin dar la luz por ahí…maldita sea…
Con una velocidad impresionante, el pene de Delphine entró
en erección. Retrajo su prepucio con ayuda de una mano y dejó ver algo que
Hagane no se esperaba y, paradójicamente, le sorprendió para bien. Su glande
estaba húmedo y tenía brillo, era de color gris más claro, parecido el de su
vello púbico, y estaba impregnado de unos cuerpos extraños que el Taimanin pudo
ver claramente.
Toma, cariño…-dijo Delphine.
Acercó su pene grande y vivaz a la cara del Taimanin, que
pudo olerlo. El pene en sí no tenía un aroma demasiado agradable, su líquido
preseminal era fuerte pero no olía como el de un hombre, era bastante distinto.
Sin embargo, lo que rodeaba su glande y vivía bajo su prepucio sí era muy
distinto. Lo que Hagane pensó que era esmegma no era sino una agrupación de
grageas brillantes y húmedas de diferentes colores: rosado, morado, anaranjado
y plateado. Para sorpresa del Taimanin, desprendían un olor agradable y cargado
de naturaleza.
¿Te he asustado, dulzura?-preguntó Delphine con falsa
ternura-No te preocupes, está limpio…no me gusta cultivar esmegma, eso se lo
dejo a…otros Neo-Nómadas. Esto es muy diferente…y es que yo NO PUEDO tener
esmegma porque…soy muy poco animal, digámoslo así.
El malvado hombre cogió un puñado de aquella materia untuosa
que rodeaba su glande y la aplastó con los dedos cerca de la nariz de Hagane.
Liberó un polvo brillante de colores cargado de aroma.
Este olor…-pensó
Hagane-… ¡claro! ¡En muchos trabajos de
campo en la carrera lo he notado! ¡Es almizcle!
¿Por qué tienes almizcle en la polla, viejo?-preguntó Hagane
intentando librarse de las maliciosas cadenas de aquel olor.
¿No eres biólogo?-preguntó Delphine-¡Piensa un poco! De
todas maneras, no creo que puedas pensar mucho…mi almizcle es un afrodisíaco
sin parangón…pronto estarás deseando vivir por y para atragantarte con mi polla…
¡JAJAJAJAJAJAJAJA!
Mierda…-pensó
Hagane-…me estoy poniendo como un caballo
en celo…este almizcle no es nada bueno… ¿por qué empiezo a verle un polvo a
este madurito? Ahhhhh, maldita sea, me va a estallar la cabeza…
¿Por qué no lo admites ya?-insistió Delphine-Estas deseando
ser mi esclavo sexual.
Púdrete.-le espetó Hagane después de escupirle en un zapato.
El demonio se sonrió y extrajo un puñado más de almizcle de
su pene. Lo amasó con ambas manos y llenó la habitación de olor.
Maldita sea…-Hagane
se debatía en su interior-… ¡qué almizcle
tan fuerte! Y, aunque me joda admitirlo, ¡qué bien huele!
¿Quieres lamer mi polla?-preguntó Delphine con generosidad.
¡NO!-bramó Hagane, que seguía luchando contra el influjo de
aquel almizcle.
Estoy sintiendo cada
vez más la picadura de esa espada…-seguía pensando Hagane-…no sé si voy a poder mantener la cordura
mucho más…
Te veo en apuros.-observó el Mazoku-Voy a darte lo que
deseas, ¿de acuerdo?
Delphine utilizó su pene como si fuera un pincel, pintando
los labios de Hagane con su almizcle. El Taimanin comenzó a toser y a escupir.
¡PUAJ!-bramó-¡Qué asco!
¡Me está poniendo como
una moto!-pensó Hagane-Estoy
empezando a mojarme… ¡eso es! ¡ESTOY EMPEZANDO A MOJARME! ¡AHORA EMPIEZA LA
AUTÉNTICA FIESTA, CABRÓN!
Así que eres un demonio hongo…-dijo Hagane, demostrando que
había entendido perfectamente la naturaleza de Delphine para desviar su
atención.
Sí, así es.-respondió éste-Los hongos que crecemos en el
mundo Mazoku somos…así.
Añadiré eso a mi tesis
doctoral.-pensó Hagane-Ahora…voy a
jugármela antes de que mis músculos se desgarren de la fuerza que estoy
haciendo para no tirarme encima de este viejo chalado.
¿Sabes, Delphine?-preguntó Hagane en un tono seductor-Me
estás empezando a parecer el tío más bueno del mundo… ¿por qué no te acercas y
follamos?
¡JAJAJAJAJAJAJAJAJA!-rió Delphine-¡Nadie puede
librarse! Está bien, querido…te
convertiré en mi puta personal.
¿Te importaría hacer algo con mi uniforme?-preguntó el
Taimanin fingiendo candor-Sácame la polla aunque sea…está todo muy apretado y
la tengo húmeda…quiero que me la trabajéis hasta que huela como la tuya… ¡deliciosa!
Espero que no haya
nadie más oyendo esta basura.-pensó Hagane mientras hacía esfuerzos
sobrehumanos para no lanzarse a lamer el pene de su enemigo con violencia pese
a la atracción que sentía por ello.
Je…-rió Delphine amasando la entrepierna de Hagane-… ¡te
estás poniendo perdido, eres un cerdo!
¡Sácamela ya, por favor!-exclamó Hagane-¡Voy a reventar!
Maldita sea,
vejestorio, ¡hazme puto caso de una vez!-pensó de nuevo el ninja-¡Ya me cuesta discernir si estoy mintiendo o
siendo sincero! ¡Sácame la puta polla! Si no fueras a morir, no te dejaría…agradécemelo.
¡Allá vamos!-exclamó Delphine.
Ágilmente, el demonio liberó el pene de Hagane, que
borboteaba líquido preseminal.
A tomar por el culo.-susurró Hagane con total seriedad.
¿Qué?-Delphine se asustó por un momento.
Traviesamente, el pene de Hagane dejó salir un chorro de
líquido preseminal que mojó la mano y el brazo de Delphine. Éste se vio
invadido por un tacto cálido y un olor suave pero atractivo. Sin darse cuenta,
se vio en el suelo, pegado a Hagane.
¿Qué está pasando?-Delphine miró a su alrededor y reparó en
la posición en la que estaba.
Las rodillas del Taimanin se subieron a su cuerpo. Las gotas
de excitación que caían de su pene le regaban el abdomen.
Ésta va por ti,
Kuroyuri-sensei…-pensó Hagane-… ¡en
tu honor utilizaré tu noble técnica! ¡Celebremos mi victoria cuando vuelva a
Gokuruma!
Ninpô – Into no Jutsu!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!-exclamó Hagane.
(¡Arte ninja de la
lujuria!)
Delphine comenzó a sentirse muy excitado sexualmente. Sus
testículos se estaban hinchando y su pene estaba creciendo aún más. Notaba que
su prepucio no daba de sí todo lo necesario y su glande se estaba estrangulando
ligeramente. Comenzó a aparecer una mezcla de almizcle con fluido preseminal
para ayudar a paliar esa situación.
Guau…-dijo Hagane tocando el glande de Delphine con uno de
sus puntiagudos dedos-…qué apretado…
Delphine emitió un quejido. Estaba tan excitado y sensible
que el mínimo roce le hacía perder la cabeza. No entendía por qué su técnica se
había vuelto contra él…o eso parecía.
Los fluidos de mi pene tienen unas propiedades afrodisíacas
desmedidas.-explicó Hagane-Cuando mi técnica ninja se activa, todo lo que brote
de mi falo se convierte en una droga capaz de doblegar la voluntad del más
poderoso de los enemigos…incluido tú…a quien mi líquido preseminal está
encandilando…desecando paulatinamente cada atisbo de raciocinio en tu mente de
demonio demencial…obliterando cada pieza del puzzle de tu personalidad…estás
acabado, Delphine, voy a seducirte.
Hagane retrajo su fino, húmedo y limpio prepucio, revelando
un glande muy húmedo que goteaba con intensidad. Su propia humedad tenía el
olor propio de un hombre, y era mucho más suave que la de Delphine, cuya
expresión facial se había descompuesto: los fluidos del Taimanin penetraban en
su piel, se absorbían y lo excitaban cada vez más y más. Para dar un toque más
intenso a su técnica, el chico volvió a dejar su prepucio en reposo y lo
recorrió con los dedos en busca de una buena dosis de lubricante fisiológico…que
no dudó en dejar caer sobre la boca abierta de Delphine.
Ahhh…-gimió el demonio-…este sabor…oh, por favor…quiero
chupártela…quiero que me folles… ¡NO! ¡MIERDA! ¿QUÉ ESTOY DICIENDO?
Parece de película, pero así estamos: -explicó Hagane- Es tu
polla contra la mía... ¡y te aseguro que sé cuál va a ganar!
Agh…-Delphine no paraba de tener espasmos de placer. Su
cuerpo se había vuelto muy sensible.
Hagane le sonrió con un aire macabro. En un abrir y cerrar
de ojos, había abandonado las cadenas y se había colocado detrás de él. A
Delphine le costó un poco asimilarlo: no había roto las cadenas…sólo las había
abandonado como un maestro escapista.
Ahora que su influjo
sexual sobre mí ha sido mermado…-pensó Hagane.
El Taimanin hizo el pino con las dos manos y, desde esa
posición, descargó varias elegantes patadas contra su enemigo como si fueran
latigazos. Tras esto, lo arrinconó contra el suelo y se tumbó junto a él.
Menos mal que llevo
guantes…-se dijo Hagane.
Para asegurar su victoria, Hagane masturbó a Delphine con su
mano derecha. El pene del demonio comenzó a sufrir sensaciones tan intensas que
parecía que lo iban a transportar a otro mundo. Sagazmente, el Taimanin
aprovechó el encandilamiento de su enemigo para atraparlo en sus propias
cadenas. Las subió ayudándose de los rieles de los pilares y dejó colgado a su
enemigo con los brazos y las piernas completamente extendidos, simulando una
crucifixión.
Te vas a enterar, hijo de puta…-siseó Hagane.
Envolvió sus manos en sus fluidos preseminales y, acto
seguido, masturbó de nuevo a Delphine. Sus líquidos penetraron en su pene,
provocando que el almizcle comenzara a caerse. Unas intensas vibraciones
avisaron al Taimanin de que su enemigo iba a eyacular. Ágilmente, esquivó un
vigoroso chorro de látex líquido con esporas en suspensión: realmente era un
hongo hecho hombre. El chorro, tibio, humeante y de olor agresivo, bañó el
techo y una pared. Delphine chillaba de placer y se enrojecía como si fuera su
primera vez.
Veo que han cambiado las tornas…-dijo Hagane-…prepárate para
tu final. Soy libre de tu seducción…sólo la tengo dura porque estoy pensando en
lo que voy a hacerte…
Se alejó de su crucificado oponente para coger de nuevo sus
abanicos. Justo cuando iba a lanzar su ataque final, sonó su comunicador.
¿Sí?-contestó Hagane.
Taimanin Kuroageha al aparato.-al chico le reconfortó oír la
voz de su amiga-Hemos detectado que estás con Delphine, el esclavista…
Taimanin Hagane al otro lado de la línea.-respondió
Hagane-¿Órdenes?
Ninguna, porque no soy tu líder.-respondió Kuroageha-No
obstante, hay un favor que quiero pedirte…
Kuroageha cerró los ojos desde Gokuruma y pensó en el hombre
que había hecho arder su bar, el negocio de su vida.
¿Sí?-preguntó el chico.
. . .-Kuroageha se paró a tragar saliva y coger aire-. . . ¡¡¡QUE
LE DUELA!!!
¡ESO ESTÁ HECHO, AMIGA MÍA!-bramó Hagane con una sonrisa
sádica-¡VICTORIA Y GLORIA PARA LOS TAIMANIN!
Delphine sintió verdadero pánico. Hagane avanzaba hacia él
con sus afilados abanicos y con su pene enhiesto y mojado: aquello podría
significar su fin. Sin darse demasiada cuenta de lo que pasaba, sintió que sus
brazos dejaban de responderle: el Taimanin los había cortado sin piedad con sus
abanicos. El placer le impedía percibir el dolor correctamente, por lo que
estaba siendo asesinado con una anestesia muy potente. Lo siguiente que sintió
que le cortaban fueron las piernas siguiendo la línea de las ingles. Sólo era
sensible al calor de sus fluidos internos saliendo de su cuerpo y acabando con
su vida poco a poco.
Hagane parecía divertirse cortando el cuerpo del demonio en
trozos con su par de abanicos. Hizo una apertura en canal de su tronco
superior, haciendo de su esternón una cremallera abierta y dejando ver sus
entrañas.
Y, ahora que he memorizado todas tus estructuras internas…-dijo
Hagane-…para poder dibujarlas y estudiarlas…ya puedo deshacerme de ti. Ninpô –
Into no Jutsu!
(¡Arte ninja de la
lujuria!)
Hagane dejó que varios chorros de líquido preseminal
entraran en la gran herida del Mazoku, haciendo que su percepción del dolor se
incrementara de manera estratégica revirtiendo su placer. Dejó que chillara y
agonizara durante unos minutos mientras, pacientemente, dibujaba todos los
órganos de su cuerpo en un cuaderno que sacó de la mesa. Cuando por fin hubo
hecho bocetos de todo lo que le interesaba, el Taimanin decidió poner fin a
aquel enfrentamiento y se puso a masturbarse delante de su agonizante enemigo.
¡Qué gusto me da que el hijo del asesino de mi madre muera a
mis manos!-respondió Hagane mientras hacía que su pene ardiese de placer y
éxtasis-¡Justicia poética! ¡Y me corro sobre tu futuro cadáver porque yo lo
valgo! ¡Chúpate ésa…LITERALMENTE!
El chorro de semen de Hagane acompañó sus gemidos mientras
rompía su mandíbula con fuerza. Manchado de semen, extasiado y dejando un
reguero de fluidos a lo largo de su camino a través del extremo de su pene, el
Taimanin cortó la cabeza de Delphine con un tajo horizontal, poniendo fin al
combate y a la vida del Neo-Nómada.
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