lunes, 14 de octubre de 2013

[WCII] Episodio XVI: Buscando respuestas

COALESCENCE
WORLDS COLLIDE II
Episodio XVI · BUSCANDO RESPUESTAS

Oh, oh…-dijo Freya mientras pilotaba.
¿Qué pasa?-preguntó Yamiyuki desde su vehículo, que volaba al lado del de su compañera-¿No estará fallando tu máquina?
No, no es nada de eso…-respondió la chica-…sabía que no era buena idea dejar solo a Dalton: tenemos visita en el edificio.
Yamiyuki oteó el horizonte. El segmento de cielo abierto del hangar ya era visible. Desde él podía apreciar algunas explosiones violetas y dos puntos moviéndose con fiereza.
¡Es verdad!-exclamó Yamiyuki mientras descendía en picado-¡Aguanta, Dalton!
El que me pregunto si aguantará es el indeseado visitante…-reflexionó Freya mientras maniobraba de la misma manera que el chico-…aunque me parece que es quien todos pensamos…
¡Aterrizaje exprés, Freya!-exclamó Yamiyuki al verse inmerso entre las paredes del hangar.
¡Dicho y hecho!-dijo la chica dejando el vehículo en su plataforma de manera violenta y rápida sin hacerle ningún desperfecto-¡Dalton! ¡DALTON! ¡Resiste!
Freya saltó de su vehículo. En el aire se cruzó con Yamiyuki, que también había saltado. Cayeron los dos de pie junto a su malogrado compañero, que estaba recibiendo una paliza por parte de su clon.
¡Mierda!-exclamó Yamiyuki-¡Es esa cosa otra vez!
¡Asegura a Dalton!-le pidió Freya-¡Yo lo contendré!
El joven de ojos violetas lanzó un golpe con el canto de su mano hacia Dalton, pero Freya se puso en medio y lo bloqueó con su espinilla, alzando una fuerte patada. Detrás de ella, Yamiyuki agarraba a Dalton y lo apoyaba sobre sus hombros.
Aguanta, compañero.-dijo Yamiyuki-No va a pasar nada…
El chico se llevó a Dalton a un punto alejado mientras Freya lanzaba golpe tras golpe contra el aparentemente mudo clon.
¡La mejor defensa es un buen ataque!-exclamó Freya mientras forcejeaba-Y, para tu desgracia, ¡nadie me supera en eso! ¡Classical Ballet Rush!
Freya comenzó a ejecutar movimientos encadenados de ballet terminándolos con patadas y golpes de manos, atropellando a su contendiente, quien no hacía nada salvo bloquear los ataques y ceder terreno sin importarle lo más mínimo.
Has traído el manto negro para algo, ¿no es así?-Freya se giró hacia Yamiyuki-¡Es hora de poner el plan B en marcha!
Un vehículo volador comenzó a divisarse en los cielos. Tenía una trayectoria parecida a la de una mosca moribunda.
¡Oh, joder!-exclamó Freya-¡Va a estrellarse! Ese vehículo ha sido el que ha cogido… ¡Yurika! ¡Yamiyuki, contén a ese pedazo de mierda!
Freya corrió hacia la entrada de vehículos aéreos y comenzó a saltar por algunas plataformas. Terminó corriendo verticalmente por una pared hasta catapultarse con sus piernas hacia el vehículo, interceptándolo con sus manos.
¡No podemos permitirnos más jodiendas, lo siento!-exclamó Freya mientras dejaba brotar magia de sus manos.
Rodeó el vehículo con un manto mágico que lo dejó ingrávido. Mientras caía de nuevo al sitio desde el que había saltado, dirigió el vehículo con las manos y lo hizo aterrizar grácilmente en la plataforma en la que estaba antes de ser usado.
Perdona que no te reciba como es debido, pero estamos en problemas.-dijo Freya desde fuera de la cabina de pilotaje-¡Yamiyuki!
El chico intercambiaba golpes cuerpo a cuerpo con el clon de Dalton, quien lanzó una enorme bola de oscuridad para quitar a Yamiyuki de en medio. Éste puso la palma de su mano al descubierto y absorbió la bola como si fuese agua en una esponja.
Craso error el utilizar la oscuridad contra mí.-dijo Yamiyuki-Veamos si alimentando mi cuerpo con tu fuerza oscura logra activarse la que puede ser la llave hacia tu derrota.
¡Hombro de Fénix!-exclamó Freya mientras se lanzaba hacia el clon de Dalton.
Se apartó el pelo de la espalda, se giró y lanzó el peso de su cuerpo hacia el chico mientras de su espalda y sus hombros salían ingentes llamas. El golpe de espalda frenó en seco al misterioso clon, que se vio obligado a detener su ataque hacia Yamiyuki.
Vamos…-Yamiyuki parecía estar hablando con alguien-… ¡tienes que verlo! ¡Nunca me has fallado!
¿No responde?-preguntó Freya.
Creo que hay una clara interferencia de poder.-dijo Yamiyuki-No puede ser que no me esté haciendo caso A MÍ.
Freya…-Yurika había salido del vehículo y caminaba con dificultades. Podía leerse en su rostro el resultado de unos momentos horribles-…yo…
La chica se apartó del clon y cogió a Yurika en brazos, quien se había desplomado. Se la llevó al lado de Dalton, evitando que estuvieran desprotegidos. Se había cambiado de ropa: ostentaba un elegante, larguísimo y vaporoso vestido de color rojo sangre con una muceta de cuello vuelto gris y plateada con cadenas metálicas que simulaban una telaraña. De su pecho colgaba una hermosa cruz plateada con una calavera y un rosal enroscado en el centro, todo ello en piedras preciosas de colores. Bajo el vestido se apreciaban unas botas altas de tacón plateadas, metalizadas y enjoyadas con rubíes formando dibujos de estilo gótico.
¿Qué ha pasado?-preguntó Freya preocupada mientras mantenía un ojo en Yamiyuki.
Dime…-Yurika esbozó una sonrisa, movida por su orgullo y su testarudez-…dime que eres fisioterapeuta además de médico…
¡Por supuesto!-exclamó Freya mientras la zarandeaba suavemente para infundirle ánimos-¿Te has lesionado?
He…-dijo Yurika-…casi…casi he…muerto…necesito…que me hagas un reconocimiento…
¡Yurika!-exclamó Freya-¡Dalton también está en las últimas! ¡Por favor, no te vengas abajo!
Sólo estoy…-esbozó con mucho esfuerzo la joven-…cansada…
Yurika terminó de hundirse en los brazos de Freya.
¡Mierda!-exclamó la chica de pelo azul-El que haya hecho esto va a pagar tan jodidamente caro que no va a saber bajo qué mesa arrodillarse para sacar la deuda.
¡Vamos, hijo de puta, sabes hacerlo mejor!-Yamiyuki absorbía la oscuridad de los ataques mágicos del clon-¡Vas a chuparte una muy dura!
El joven de ojos rojos cayó de pie muy lejos del clon. Empezó a correr hacia él con los brazos tensados y formando un ángulo, como las alas de un ave en pleno vuelo.
¡Águila Invertida!-exclamó Yamiyuki.
Al llegar frente al clon, saltó hacia arriba y hacia atrás, describiendo un increíble bucle aéreo que volvió a alejarlo de su contendiente. Al bajar, tocó el suelo con los dedos y se propulsó como una flecha en una patada baja voladora a ras de suelo que le impactó en los pies, pasando por entre sus piernas y permitiéndole ponerse en pie detrás de él para agarrarlo, lanzarlo por los aires y someterlo a una patada final. Como todos esperaban, el enigmático individuo se limitó a desclavarse de la pierna de Yamiyuki para volver a la carga. En ese instante, un puño metálico gigantesco descendió de los cielos, pero el invencible individuo lo paró con la palma de la mano.  Freya, Yamiyuki y, a duras penas, Dalton, se giraron para mirar lo que había pasado: el robot de transporte bípedo antropomorfo de Nikola había llegado al hangar. Mientras se estacionaba con el piloto automático, el propio Nikola saltaba de la cabina, situada en el pecho del vehículo, y se preparaba para caer sobre el clon con uno de sus puños americanos eléctricos.
¡Aléjate de mis camaradas!-exclamaba mientras caía.
Al caer, dejó suelta una tremenda onda eléctrica que hizo que el suelo se calentase, pero el clon no tuvo más que saltar y apartar a Nikola de una patada aérea.
Ha llegado bien, menos mal…-dijo Freya-…sólo faltan Metallurgy, Ibara e Itami. ¿Estarán igual que nosotros?
¡WAAAAH!-chilló Yamiyuki mientras un pulso de energía de color violeta intenso recorría su cuerpo-¡Sí! ¡Por fin! Vamos…
¿Has establecido contacto?-preguntó Freya.
El puñetazo de Nikola ha cortado las interferencias un instante lo suficientemente amplio.-dijo Yamiyuki-Ya la siento…va a venir…a medias…
Eso significa que…-Freya observó cómo el clon de Dalton corría hacia Nikola con una mano llena de llamas oscuras.
Con una velocidad inexplicable, Yamiyuki se interpuso y, de encima de su cabeza, emergió un proyectil de color violeta muy brillante y saturado que empujó violentamente al enemigo y lo estampó contra el techo.
¡Funciona!-exclamó Yamiyuki-Cuánto tiempo sin vernos, ¿verdad?
De la nada, pero cerca del cuerpo del chico, emergieron unos proyectiles de oscuridad que convergieron en el cuerpo del clon, causando unas explosiones gigantescas.
¡Estás jodido!-Yamiyuki sonrió macabramente-¡Vamos a poner fin a esta mierda de una vez por todas!
¿Qué está pasando, Freya?-preguntó Nikola acercándose a ella.
Nadie de los presentes, salvo yo, conoce esta faceta de Yamiyuki.-dijo Freya-No es un secreto, pero tampoco es algo que se muestre diariamente...y vais a poder presenciarlo. Con casi total seguridad nos proporcionará la victoria.
Yamiyuki corría verticalmente por la pared donde las explosiones habían empotrado al clon. Lo agarró del cuello y comenzó a bajar a gran velocidad mientras apretaba su cabeza contra la pared y arrastraba todo su cuerpo contra la misma. Una vez estuvieron en el suelo, el puño del chico se envolvió de un aura oscura que giraba como un taladro y le golpeó en el pecho con él. Lo levantó del suelo agarrándolo del cuello. Otra vez volvió a emerger aquella forma extraña de encima de la cabeza del chico…no obstante, cada vez era más y más definida y nítida.
La puerta de entrada a la sala se abrió violentamente. Ibara e Itami irrumpieron, iracundos e indignados. Metallurgy los seguía de cerca.
¡Más mierda, por si tuviéramos poca!-exclamó Ibara a modo de saludo-¡Resulta que…
¡COÑO!-Itami señaló a Yamiyuki.
¡Oh, no!-exclamó Metallurgy al ver el panorama y los dos heridos.
¡Calmaos!-les espetó Freya-Está todo bajo control. Mirad…mirad y acostumbraos…
Yamiyuki acompañaba sus golpes de gritos de guerra…unos gritos que se distorsionaban, cambiando el tono de su voz por completo. Mientras agarraba del cuello al clon, lo sometía a una larga y cruenta sarta de puñetazos, pero no eran sus brazos los que los daban, sino la silueta de encima de su cabeza, que había tomado la forma espectral de… ¿una mujer?
Para sorpresa de todos, aquella mujer se había adueñado de la voz de Yamiyuki y la había convertido en la suya. Gritaba con gran fuerza y placer mientras descargaba sus puños contra aquella criatura que nunca hablaba. Por primera vez desde que irrumpió en sus vidas, el clon tenía en su cara una expresión de dolor.
¡MUERE!-exclamó la mujer.
Una explosión cegadora. Negrura. Mucho humo.
. . .
¡NO!-exclamó Dalton mientras se levantaba de un salto. Se encontró en una sala llena de camillas.
Parpadeó un poco para que su vista terminase de adaptarse. Reconoció una de las salas médicas de la base general en la que se habían asentado.
Tranquilo, Dalton…-dijo una voz detrás de él-…ya ha pasado todo.
¿Freya?-preguntó Dalton girándose.
La chica le dedicó una mirada tranquilizadora.
Se ha terminado la amenaza.-dijo solemnemente.
¿Qué ha pasado?-preguntó Dalton-Recuerdo que ese desgraciado me iba a matar y yo no podía hacer nada por evitarlo…
Ésa es una buena pregunta.-respondió Freya-Un poder desbordante, mucho más elevado, puro y destructor de lo que jamás podáis imaginar, eso ha pasado. Ha arreciado una fuerza lo suficientemente magna como para superar la de ese…presunto clon tuyo.
Recuerdo a una mujer muy hermosa…-dijo Dalton-…de una belleza comparable a la vuestra…
Llamaron a la puerta.
Adelante.-dijo Freya.
Entraron Ibara e Itami.
Éste no es el mejor momento, ya lo sabemos.-dijo Itami-No obstante, veo pertinente que sepas que nosotros también hemos sido atacados. ¿Recuerdas a la pareja que estaba con Kamiyama aquella noche fatídica? Son de nuestra edad…y los conocemos bien…demasiado bien. Tienen como objetivo derrotarnos y nunca pararán. Se han vendido a Kamiyama para tener más poder y así aumentar sus posibilidades contra nosotros.
Volverán, ¿verdad?-preguntó Freya con calma.
Ibara asintió con la cabeza.
No es momento de dispersarse otra vez.-dijo Freya-Haceos con unos ordenadores y elaborad unos perfiles detallados de los mismos. Nos ahorrará muchas explicaciones y nos permitirá tener una puesta en común de la información de nuestros enemigos. Os agradecería que no rechistaseis: estamos en una situación delicada, Dalton ha sido herido y Yurika también.
La pareja salió por la puerta, no sin antes cruzarse con Metallurgy y Nikola.
¿En qué puedo ayudaros?-preguntó Freya mientras recorría el cuerpo de Dalton con sus manos buscando lesiones.
Sólo quería hacerte saber que he cumplido con mi asignación satisfactoriamente.-dijo Nikola-Ya podemos teletransportarnos a las alcantarillas, que han quedado totalmente libres de contaminación. Tenemos espacio vacío para emplearlo a nuestra voluntad.
Gracias, Nikola.-asintió Freya-Puedes, en caso de que así lo quieras, extender, ampliar y mejorar tu laboratorio de allí abajo cuanto y como quieras. Eres libre: tu trabajo, tus reglas. Estoy segura de que eso nos permitirá mejorar aún más. ¿Metallurgy?
Venía a decir lo mismo.-dijo Metallurgy, que ya volvía a tener su piel gris, como de costumbre-Mi fábrica está intacta, todos mis operarios tienen órdenes para los próximos siete meses y podemos disponer de toda ella y toda su producción.
Me alegra oír eso.-volvió a asentir Freya-Ya que los dos lleváis mucho tiempo manufacturando, os aconsejo que invirtáis este pequeño tiempo muerto en hablar del aprovechamiento de las alcantarillas.
Metallurgy y Nikola asintieron.
Por cierto, Nikola…-dijo Metallurgy mientras conjuraba un círculo mágico-…perdón por el retraso, pero…
Introdujo la mano en el aro y sacó una enorme llave fija de dos bocas casi tan alta como ella. Era muy pesada, pero no lo notaba por su hercúlea fuerza.
…aquí la tienes.-dijo Metallurgy-Tal y como me la pediste. Es enorme, pero espero que te sirva para…lo que sea que vayas a utilizarla.
Nikola asió la gigantesca herramienta con sus musculosos brazos, notando su elevado peso.
Muchas gracias.-sonrió Nikola-Me será muy útil como arma.
Los dos salieron de la sala bastante satisfechos.
Supongo que tantos años obligado a trabajar como antaño lo llevan a preferir la tecnología y el instrumental de la época…-dijo Freya mientras terminaba de reconocer a Dalton-…estás muy bien, te has recuperado de una manera increíble. Puedes levantarte y poner en orden lo que sea que ese tipo te interrumpiese.
Escucharon un susurro. El cuerpo de Yurika, que estaba acostada en otra camilla, se movió entre las sábanas: por fin se había despertado.
El dolor…-dijo Yurika-…ahora sólo es dolor de cabeza…
Miró a su alrededor. Sólo Freya y Dalton estaban allí.
¡Freya!-exclamó.
Hola, Yurika.-sonrió-No te preocupes, sólo habéis dormido durante unas horas. Mientras todo estaba tranquilo, he echado un vistazo a tu cuerpo. Tienes casi todos los músculos inflamados, aunque, para tu suerte, son damnificaciones agudas que no apuntan a ser crónicas. ¿Qué ha pasado?
No he conseguido el libro.-dijo Yurika-Se lo han llevado.
¿Cómo?-se sorprendió Freya.
Cuando llegué a la biblioteca…-explicó Yurika-…hacía mucho calor…más del normal. Al acercarme a la estantería donde estaba el libro, encontré a mis compañeros…con el libro…y los engulló. Luego apareció un niño que parecía poder controlarlo y casi me mata estrangulándome…logré librarme y entonces…entonces me hizo esto…me lo retorció todo…
No te va a quedar ninguna secuela.-dijo Freya-No conmigo como encargada de tu tratamiento.
Me alegra oír eso, Freya…-dijo Yurika sin cambiar su cara de preocupación-…no obstante, nos hemos quedado sin el libro. También sucedió una cosa muy extraña…una de las razones por las que tuve que cambiarme de ropa antes de volver…se quemó.
¿Tu ropa se quemó?-preguntó Freya-¿Han intentado prenderte fuego?
No.-negó Yurika-El fuego…el fuego me salvó…prendió las paredes de la biblioteca…y ahuyentó al niño. Sentí la magia desbordándose…luego lo vi todo ardiendo…y caí inconsciente durante un lapso de tiempo que, tras mirar un reloj, me pareció sorprendentemente corto: ni diez minutos. Dime, Freya, ¿qué crees que ha pasado?
Conozco y siento tu nivel de poder mágico.-dijo Freya-No eres capaz de incendiar una sala tan grande con tu magia ahora mismo…y menos cuando los únicos hechizos que sabes los has aprendido de un libro: se necesita un gran bagaje para poder inventar tu propia magia, como puedo hacer yo. ¿No pudiste verte en un espejo?
No había.-dijo Yurika-¿Por qué? ¿Crees que el fuego lo causé yo?
O tú o cualquier otra presencia.-dijo Freya-La magia se puede describir como análoga a la Física en algunos casos, pero es totalmente caprichosa en otros. Si no había espejos, iremos a observar las cámaras de seguridad en cuanto tengamos algo de tiempo. Tengo una hipótesis, pues me ha llamado la atención el hecho de que hiciera tanto calor en la sala…creo que sé lo que ha pasado, y lo intuyo porque no eres la primera persona que conozco que lo ha experimentado. No obstante, lo más importante ahora es tu tratamiento. Dalton, ¿te importaría abandonar la sala? Yurika tiene que quitarse la ropa para que le haga los masajes terapéuticos.
Dalton asintió y salió por la puerta, donde estaba a punto de entrar Yamiyuki.
Ah, hola, Dalton, hola, chicas.-dijo Yamiyuki-Me alegro de que estéis bien tanto Yurika como tú…sólo venía a dejar el resguardo que asegura el recibimiento del pedido que hizo Metallurgy.
Metallurgy no está aquí.-dijo Freya-Está con Nikola, probablemente en el estudio del piso de encima de éste.
Perdonad la impertinencia, pero…-dijo Dalton-… ¿vais a hacer como si nada?
¿A qué te refieres?-preguntó Freya.
Yamiyuki ha hecho algo para poner fin al combate.-dijo Dalton-Nadie ha dicho nada al respecto… ¿soy el único al que no le parece obvio? ¿me estoy preocupando sin necesidad? Entiendo que todos aquí tenemos poderes especiales, pero lo de hace un rato no ha sido nada…normal.
Tendrás que explicárselo.-dijo Freya-Cuando termine de tratar a Yurika nos reunimos, ¿de acuerdo?
Me parece perfecto.-dijo Yamiyuki mientras mantenía el resguardo con firmeza entre sus manos-Va a venir. Está dispuesta.
Genial.-Freya sonrió.

miércoles, 9 de octubre de 2013

[WCII] Episodio XV: Estallidos de locura

COALESCENCE
WORLDS COLLIDE II
Episodio XV · ESTALLIDOS DE LOCURA

Agh…-boqueaba Yurika.
Sentía una punzada de dolor que emanaba desde sus rodillas y serpenteaba, ácida y ardiente, por sus muslos, debido a que había caído arrodillada de golpe sobre el duro suelo. Aquel niño le iba a causar la muerte por asfixia…ese aro mágico le apretaba el cuello cada vez más y no podía quitárselo. El dolor que le producía en el propio cuello era lo de menos en aquel momento: le preocupaba más su creciente dificultad para respirar. Comenzaba a ver borroso…la sonrisa psicópata del niño perdía nitidez. Escuchó un pequeño golpe en el suelo: se le había caído algo. Miró y vio que era una pieza de ajedrez: su amada reina negra de cristal, pieza del juego que sus padres le habían regalado al ser reconocida oficialmente su cualidad de superdotada y ser promocionada a la universidad a sus 16 años. Al ver a esa reina negra, tan alta, con un porte tan elegante y con tanto poder, se recordó a si misma que, en un futuro, quería ser como la reina del ajedrez, no sólo por lo que ese juego representaba para ella, sino por la grandeza que suponía extrapolar ese rol a la vida real. Se envalentonó e intentó luchar, ignorando el dolor, ignorando la falta de aire, ignorando el peligro. Se levantó mientras agarraba el aro de su cuello con las manos, recibiendo dolorosas descargas en los brazos. Apretó los dientes fuertemente y miró al niño con decisión. Abrió la boca de nuevo y soltó una patada desesperada.
¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAARGH!-gritó la chica con una mezcla de ira, dolor y ahogo.
La pierna de la chica se convirtió en una larga cuchilla biselada con bisagras en la rodilla, produciendo una patada cortante que deterioró un poco la cubierta del libro, del que comenzó a salir magia negra a chorros. El aro se debilitó y, finalmente, concentrando su magia en sus propias manos, logró arrancárselo. Tomó aire fuertemente y encaró de nuevo al niño.
Vas a decirme quién eres, qué relación tienes con ese libro y por qué estás aquí.-lo amenazó Yurika.
Pecas de vanidad.-le dijo el niño mientras jugueteaba con el libro cerrado en una de sus manos-Que hayas sido capaz de salvarte de la muerte una vez no te hace lo invencible y perfecta que piensas que eres. Tu orgullo acabará matándote, maga de las piernas metamórficas.
¡Cállate!-gritó Yurika lanzando una bola de fuego.
El libro no se inmutó ante las llamas, que se dispersaron como si hubieran topado con un cortafuegos.
No podrás librarte tan fácilmente del influjo del libro.-dijo el niño riéndose-Será mejor que te rindas y pases a formar parte del cuento de mi mente. Conviértete en un personaje de mis historietas y todo habrá acabado.
¿Crees que voy a ceder ante un mocoso como tú de manera gratuita?-preguntó Yurika.
Si no quieres…-dijo el niño-…haré que quieras.
Abrió el libro. De alrededor de los pies de Yurika emanaron unas manos negras que la agarraron de las muñecas, de los tobillos, de los hombros, del cuello, de las caderas, de las rodillas y de la cintura, inmovilizándola mientras clavaban dolorosamente sus uñas en su cuerpo.
¿Hasta qué punto resistirás la tortura de las manos de la negrura?-preguntó el niño mientras las manos la dañaban.
Comenzaron a retorcer sus articulaciones y sus músculos lenta y dolorosamente mientras seguían clavándole las uñas. Yurika no se inmutó.
No puedo creerme que no te duela.-dijo el niño.
¿A ti qué te importa?-le espetó Yurika con voz tranquila y serena-Si me duele o no no es de tu incumbencia.
Las piernas de la chica se convirtieron en motosierras que comenzaron a funcionar a plena potencia, destrozando las manos que la agarraban. Notó sus tobillos y sus rodillas muy tocados al revertir el hechizo: la presión de aquellas manos podría causarle lesiones si no tenía cuidado. Antes de que apareciesen nuevas manos para agarrarle las piernas, hizo fuerza con los brazos sobre las manos que la agarraban de cintura para arriba, pudiendo levantar su cuerpo y, a base de giros de cadera, destrozar el resto de las manos con poderosas patadas transformando sus piernas en distintas armas. Al final cayó al suelo, libre de manos pero con la ropa destrozada, arañazos, magulladuras y un palpitante y horroroso dolor en varias zonas del cuerpo.
¿Te imaginas lo que pasaría si ese cuerpo del que te sientes tan orgullosa quedase inutilizado?-le preguntó el niño con voz suave y tierna.
Me da igual que seas un niño…-dijo Yurika-…para mí no eres más que un monstruo…uno de tantos que han caído bajo mis piernas en ese libro que tanto pareces apreciar… ¡experimenta el mismo destino!
Con dolor y dificultades, Yurika se puso en pie y lanzó una burbuja de agua con una mano, una esfera de rayos con la otra y, saltando, dirigió una patada de talón hacia el niño. Una pantalla brillante se interpuso, haciendo que el agua y los rayos impactasen contra su cuerpo en el aire. Las mangas de su traje reventaron y se cayeron. El impacto la dejó en trance y volvió a ver borroso mientras caía…no obstante, en ese preciso momento…notó el brillo. Parecía que su cuerpo tenía luz propia. Proyectó un hechizo que hizo que las paredes estallasen en llamas, obligando a retirarse al niño. Para evitar morir abrasado, se evaporó de allí, no sin antes guiñarle un ojo.  Extenuada, Yurika cayó al suelo, quedando a cuatro patas, atontada y dolorida. Miró a su alrededor: por algún extraño motivo, su traje estaba lleno de quemaduras. Las llamas calentaban la sala y la hacían sudar.
Verás cuando se entere Freya…-dijo en voz alta.
Tomó varios de los libros que más le gustaban y se dirigió a su habitación para ver si conservaba sus cosas, no sin antes volver a coger y guardarse la reina negra que se le había caído. Recordó también que podría instalar el sistema de teletransporte en su habitación y comunicarla con la del edificio que Dalton les había cedido…
. . .
Un puñetazo. Otro, y otro más. Una combinación de ganchos y demás golpes de puño hacía danzar a Ibara para esquivarlos todos.
Boxeas como un muñeco de juguete a pilas, Ikaruga.-le decía Ibara mientras su contendiente lanzaba puñetazo tras puñetazo con un estilo británico muy ortodoxo.
Paralelamente, el extravagante chico que acompañaba a la tal Ikaruga alzaba su pierna y dejaba caer el talón contra Itami, que se defendió con el antebrazo, desviando el golpe y girando sobre sí mismo a la vez que saltaba y se agachaba alternativamente, esquivando la rítmica e interminable combinación de patadas del joven.
Creo que es hora de que me toque a mí, ¿no estás de acuerdo?-siseó Itami.
Con una estilosa y vehemente voltereta, giró sobre sí mismo horizontalmente en el aire y le cruzó la cara con las dos piernas alternativamente, cayendo en el suelo de piernas abiertas y con los brazos elegantemente separados. Aprovechando que el joven de cabello verdoso estaba desequilibrado, Itami se levantó, lo agarró de los hombros y le propinó un fuerte rodillazo debajo de las costillas, tras lo cual trepó por su esbelta y alta figura, lo estranguló con las piernas y, pegando bien su entrepierna a la nuca de su contendiente, le dio la vuelta y lo empujó contra el suelo, donde quedó hundido con él sentado encima.
¡Ayame!-exclamó Ikaruga al verlo.
Notó cómo una fuerza opresora muy dolorosa asía su muñeca izquierda y le levantaba el brazo, dejándola abierta a un penetrante codazo en las costillas, justo debajo del pecho.
¿Nunca te han enseñado a no apartar los ojos de tu oponente?-preguntó Ibara-¡Vas al suelo, como ese baboso amigo tuyo!
Ibara se encaramó al brazo de la chica y lo rodeó con brazos y piernas como si fuese un animal trepador en el tronco de un árbol. Giró sobre sí misma, retorciéndole y crujiéndole el brazo con una dolorosa presión, tras lo cual se dejó caer para arrastrarla a ella, que quedó tendida en el suelo con su brazo todavía en manos de la chica de cabello rojo.
¡Aprende, zorra!-le espetó Ibara mientras le retorcía la muñeca con intenciones muy crueles.
Agh…-se quejó Ikaruga.
¡Despídete de tu brazo!-dijo Ibara-¡Voy a arrancártelo!
Ikaruga levantó una pierna, sacudiéndose a Ibara de encima y levantándose ágilmente mientras estiraba y se masajeaba el brazo. Mientras tanto, Itami acariciaba el cuello de Ayame, intercalando dolorosos pellizcos y agarres, torturándolo en buena medida.
¡Proporcióname la música de fondo perfecta para este espectáculo!-reía Itami-¡Gime, chilla, grita, retuércete! ¡JAJAJAJAJAJA!
Ikaruga saltó hacia Itami y le cruzó la cara de una patada, tras lo cual le hizo una llave de Judo y lo proyectó contra el suelo.
Eh, eh, bombón, se mira pero no se toca.-dijo Ibara agarrándola por la espalda con los dos brazos.
La empotró en el suelo con un suplex alemán. Ayame aprovechó para agarrarle el tobillo y tirar de él para levantarse.
¡No me toques, baboso!-le soltó Ibara mientras pateaba y pisoteaba su cara.
Itami participó en el intercambio de parejas, interceptando a Ikaruga, que intentaba atacar a Ibara por detrás de nuevo.
No tan rápido, zorrilla…-dijo melodiosamente Itami deteniendo su patada con la palma de una mano-…oh, eres patética, no sabes clavar un tacón…tienes tanto que aprender de Ibara…en fin, es una de las múltiples razones por las que me das asco, ¿sabes?
¡No te burles de mí!-exclamó Ikaruga haciendo fuerza con una pierna.
Ayame logró esquivar un pisotón de Ibara, rodando por el suelo tras ello para ponerse en pie. La chica de ojos plateados no dudó en apuntarle con un revólver al pecho.
Tus vísceras no quieren que sigas moviéndote, créeme.-dijo Ibara fríamente.
Itami le retorció el tobillo a Ikaruga, tras lo cual le barrió del suelo la pierna que tenía apoyándola, dejándola caer girando sobre sí misma. La agarró de debajo de la axila izquierda para hacerle una luxación de hombro y, en ese momento, vio un brazalete de color azul cobalto en su muñeca. Intentó tocarlo, pero saltaron chispas que le causaron dolor.
Llevaba tiempo sin verlo…-dijo Itami-…tu fuente de poder, tu objeto mágico…oh, es tan obvio…un brazalete…
¡Ayame!-apeló Ikaruga-Sabes que no te pasará nada si te da un tiro, ¿por qué no la desarmas?
El chico apuntó al cielo.
¿Nos obligan a retirarnos?-Ikaruga estaba en estado de incredulidad.
Tal vez nos requieran para algo más importante.-dijo Ayame.
Algo negruzco y gigantesco bajó del cielo. Con pesados aleteos, alejó a Ibara y a Itami y se llevó volando a Ikaruga y a Ayame.
Otra cosa más a la lista de mierdas inexplicables.-concluyó Itami-Vamos a ver mi casa y a reagruparnos lo antes posible, ¿no crees?
Sí.-acordó Ibara-No creo que tardemos mucho en volver a verlos…
. . .
¡Argh!-exclamó Dalton. Otra cruz voladora de llamas oscuras impactó contra su pecho-¡AAAAARGH!
El silencioso y macabro invasor lo estaba castigando duramente con sus poderosos hechizos y sus portentosos golpes cuerpo a cuerpo.
Ether…-tartamudeó Dalton-…Drive…¡Medica!
Un resplandor curative cubrió su cuerpo, aliviando su dolor. Tras ello, alargó uno de sus brazos.
¡Activando M.W.S. reducido!-exclamó.
Una placa bastante corta y plana se materializó sobre su antebrazo derecho. Apuntó con ella a su clon y comenzó a disparar proyectiles cargados de energía eléctrica, pero no surtieron efecto.
¡Maldito seas!-exclamó Dalton-¡Encontraré tu punto débil! ¡Lunar Blade!
Corrió hacia su peligrosa copia mientras una cuchilla asomaba por el arma que había materializado. Lanzó un vehemente tajo que no hizo el menor efecto en aquel oscuro individuo.
¡Double Shot!-Dalton saltó hacia atrás y disparó dos misiles gemelos contra el chico, produciendo una explosión.
Cuando el humo se disipó, vio a su contendiente intacto, que lanzó una llamarada oscura a ras de suelo. Intentó rodar hacia un lado para esquivarla, pero se torció y comenzó a perseguirlo.
¡Open Ether Circuit!-exclamó-¡Ether Shield!
Una pantalla protectora se dibujó ante Dalton, pero las llamas lo arrollaron y lo dejaron tendido en el suelo.
Si el Ether Shield no ha surtido ningún efecto…-dijo Dalton mientras se levantaba con esfuerzo-…es que, efectivamente, nada de lo que haces tiene que ver con el Ether… ¿será esto la magia de la que tanto hablan? ¿Será la magia la razón por la que has podido entrar aquí?
El chico de negro se limitó a chasquear los dedos, provocando, desde el centro de gravedad del cuerpo de Dalton, una explosión violeta que lo arrasó por completo, dejándolo de nuevo vencido en el suelo, respirando a duras penas.
Agh…-jadeó mientras se levantaba de nuevo-…podrás ser más destructivo que yo…inmune a mis ataques…pero no inmune a mi testarudez. ¡Caerás, como todos acaban haciendo ante el peso de un poder controlado y estudiado!
Apuntó con su arma plateada y lanzó unos cuantos disparos más que no hicieron ningún efecto. Decidió cambiar de táctica, desmaterializando ese objeto y poniendo entre sus manos una escopeta recortada con la que comenzó a disparar ráfagas demasiado rápidas para tratarse de una escopeta normal. Corría hacia su enemigo en un grito de guerra mientras disparaba cada vez más cerca del tiro a quemarropa. Al llegar a las proximidades de su clónico oponente, esquivó el puñetazo con el que lo recibió y su escopeta se deformó, revelando una hoja plegable en su interior y terminando por convertirse en una espada con la que, con una mano, lanzó varias estocadas. Su enemigo las esquivó todas y le saltó el arma de una patada. Teniéndolo desarmado, lo agarró del cuello y lo levantó del suelo. Comenzó a insuflarle energía negativa mediante una corriente de rayos violetas que circulaba por su brazo y llegaba al cuello del aparentemente indefenso Dalton.
. . .
Yamiyuki había llegado al sitio donde había estacionado el vehículo prestado. Se había cambiado de ropa: llevaba un pantalón negro muy ajustado, botas altas del mismo color y una ceñida y estilizada chaqueta entallada de color rojo con puños y hombreras rosas, ajustada al resto de su cuerpo mediante un cinturón alto también rosa. Sobre uno de sus brazos llevaba doblada una enorme tela negra. Se sintió acompañado, por lo que no dudó en girarse. Vio a Freya.
Tan avispado como siempre.-dijo Freya a modo de saludo. Había aterrizado con el vehículo al lado de donde Yamiyuki tenía el suyo-¿Cómo lo llevas todo?
Freya llevaba una camiseta negra muy ajustada sin mangas y de cuello vuelto, una minifalda de tablas de cuadros escoceses plateados, negros, blancos, rojos, rosas y grises, unas botas altas rígidas blancas con placas plateadas y tacones metálicos muy altos, unos mitones negros y rojos y, atado a la espalda, un enorme y semitransparente lazo del que colgaban dos tiras que le llegaban a los tobillos.
Muy bien.-dijo Yamiyuki-Iba a volver ya a la base provisional. He traído esto –señaló el manto negro-por razones que ya te imaginarás.
Ya lo veo…-dijo Freya-…esperemos que arroje algo de luz sobre el asunto.
Yamiyuki asintió.
¿Te falta mucho?-le preguntó.
He terminado.-Freya sonrió y asintió con satisfacción-¿Volvemos juntos? Tal vez suframos un ataque…
De acuerdo.-concedió Yamiyuki-¿Qué te hace pensar eso?
La suerte a la que nos conducen todos estos hechos.-dijo Freya-Noto más magia de la que nosotros manifestamos en conjunto. Se ha acercado algo…o alguien…y no me espero nada bueno.
Será mejor que volvamos entonces.-dijo Yamiyuki.
Freya asintió. Se montaron en sus vehículos y echaron a volar a la zona del hangar del edificio.
Espero que los demás hayan hecho su labor de manera productiva: Yurika en la universidad, Metallurgy en la fábrica, Ibara e Itami en sus hogares y Nikola en las alcantarillas.-pensaba Freya mientras pilotaba-Aquanika y Pamela se van a acordar de mí antes de lo que se piensan…

martes, 8 de octubre de 2013

[WCII] Episodio XIV: Poder organizador

COALESCENCE
WORLDS COLLIDE II
Episodio XIV · PODER ORGANIZADOR

No perdieron ni un segundo. Lo primero que hicieron fue recorrer el edificio guiados por Dalton.
En esta sección están los dormitorios.-dijo Dalton al pasar por un enorme pasillo lleno de puertas idénticas-Son unipersonales y lo suficientemente cómodos. Podéis ocupar el que queráis, pero es aconsejable que estemos cerca los unos de los otros por si nos sorprende el peligro en medio de la noche.  Cada dormitorio tiene su propio cuarto de aseo, incluyendo sanitarios, duchas y cualquier otro útil de uso cotidiano. Podréis usar el terminal de configuración para que aparezca vuestro nombre en la placa que hay fuera, lo que nos permitirá identificar nuestras habitaciones.
Tras visitar los dormitorios, que eran mucho más grandes de lo que esperaban, Dalton les enseñó los enormes depósitos de información, las cocinas, los estudios, los salones de entrenamiento y el resto de instalaciones significativas.
¿Esto es un refugio o un hotel de lujo?-preguntó Ibara mientras caminaba junto a los demás.
Como os decía, para vosotros esto puede ser más de lo que acostumbráis a recibir en alojamientos de pago.-respondió Dalton-Nos llevamos unos cinco mil años…o en eso concluimos la última vez que hablamos. Nuestros hoteles más lujosos son infinitamente más grandes y cómodos que esto, si bien esto tampoco está construido para ser incómodo.
Hay una instalación más que me gustaría ver.-señaló Freya.
Será un placer.-respondió Dalton asintiendo con la cabeza.
El hangar.-dijo Freya-Hemos accedido al edificio por él, pero no hemos podido ver los vehículos de los que dispones. Tal vez sea pedirte demasiado, pero necesitaremos acercarnos a diversos sitios para retomar nuestras pertenencias.
Tras un corto paseo, llegaron al hangar. Como todos esperaban, no reconocían los vehículos que había estacionados, y había una gran variedad: para una persona, para varias personas, aéreos, terrestres, polivalentes…
¿Podríamos disponer ahora mismo de transportes ligeros, poco llamativos y rápidos?-preguntó Freya.
Desde luego.-dijo Dalton-Si estáis acostumbrados a trabajar con maquinaria o a conducir vehículos, no creo que tengáis problemas en su manejo: su diseño está pensado para ofrecer un control intuitivo, seguro y preciso.
¿Alguien de los presentes no sabe conducir?-preguntó Freya para cerciorarse.
Nadie respondió.
Me alegra ver eso.-continuó Freya-Nuestros puntos clave son nuestros hogares: sería conveniente que viajásemos hacia ellos para ver en qué condiciones están, especialmente la fábrica de Metallurgy, por cuestiones de logística.
Me atrevería a decir que mi edificio está a salvo.-dijo Metallurgy-Si no fuese así, nada de lo que saco de él estaría en el sitio donde pienso que está y, por tanto, mis técnicas no funcionarían. Si soy capaz de sacar un soplete o un martillo con mi magia es porque sé dónde los guardo en su lugar de almacenamiento, así que…creo que no ha pasado nada. No obstante, me pasaré a ver qué ha sucedido. Iré sola, si no es molestia. Y aprovecho para hablar con Yamiyuki de un asunto que, aunque no sea de máxima prioridad, nos acabará viniendo bien…
¿De qué se trata?-el chico se inclinó hacia su compañera.
¿Podría hacerle un pedido a tu empresa para mi fábrica?-preguntó Metallurgy-Necesitamos varios camiones llenos de circuitos integrados de las características que tengo apuntadas en esta hoja de inventario…
Con su magia, la chica permutó un folio lleno de datos y se lo tendió al chico.
Haré lo posible por suministrarlo en breve.-dijo Yamiyuki-No sé cómo estarán las cosas en la K.E.I. ahora mismo, y tendría que hablar con los jefes de la empresa en persona para cerciorarme en este momento tan crítico.
Te lo pagaré bien.-Metallurgy sonrió-¡Gracias!
Siguiente punto: la universidad de Yurika y el libro.-continuó Freya-Sea como sea, tendrás que tener ese instrumento cerca si no quieres enfermar…o algo peor…mientras estamos lejos de nuestras vidas normales.
Iré a la universidad a cogerlo.-dijo Yurika-No tengo más que tomar prestada una de esas motocicletas voladoras y valerme de un GPS para encaminarme. Con el revuelo que se ha montado, dudo que tenga demasiada oposición en el camino.
Mi casa está en buen estado.-dijo Ibara-Hemos pasado Itami y yo por allí para cambiarnos y echar un polvo.
Ya que Itami y tú hacéis un gran equipo, dudo que os importe pasar algo de tiempo por vuestra cuenta.-dijo Freya-Iréis a vuestros hogares, a los dos, y los revisaréis en profundidad. Para terminar, Yamiyuki y yo iremos cada uno a donde consideremos pertinente echar un vistazo: el pluriempleo y las vidas múltiples nos van a pasar cierta factura para ponerlo todo en orden, pero no será nada que no podamos resolver.
Creo que tengo algo que os va a gustar.-dijo Dalton-Observad.
Dalton extendió la mano, activando un contenedor de almacenamiento invisible del que salieron múltiples aros de aspecto metálico atados a pares con un pequeño cable.
¿Qué es eso?-preguntó Metallurgy con curiosidad.
Mecanismos de acceso rápido.-explicó Dalton-Rompéis el cable que los ata y colocáis cada uno de los aros en los dos puntos que queráis intercomunicar, permitiéndoos teletransportaros de un lugar a otro.
Cada uno de los miembros del grupo tomó un par de aros.
Tal vez me abstenga de usar el mío por motivos de seguridad.-dijo Freya-Además, sé teletransportarme con magia. No obstante, agradezco mucho tu cooperación y estoy segura de que nos serán útiles. ¿No le has dado unos aros a Nikola?
Puedes cogerlos, no hay ningún problema.-dijo Dalton girándose hacia su amigo-Respecto a tu duda, Freya, me complace informarte de que los aros tienen un sistema de captación e identificación de impulsos cerebrales que los hace de uso personal e intransferible, de imposible hackeo.
¿Dónde…-preguntó Nikola.
Abajo.-dijo Freya-¿No tenías un laboratorio? Podremos valernos de la totalidad de la extensión de las alcantarillas, ahora indefensas y deshabitadas, para extender tus instalaciones total y absolutamente como tú desees. Cuanto más, mejor.
Una consideración muy inteligente.-dijo Nikola-Entonces, ¿voy abajo a ver qué puedo rescatar?
Sí.-asintió Freya-Dalton, me sabe mal dejarte solo, pero, por otra parte, has hecho tanto por nosotros que no creo que pueda pedirte más…
Si no os importa, voy a trabajar por mi cuenta en una cosa.-dijo Dalton-Tengo que revisar las armas que hemos tomado y comprobar su funcionamiento. Como experto en artes cíbridas, no dudaré en incorporar a mi equipo cuantas vea adecuadas para mi manejo.
Está bien.-Freya sonrió-¿Nos desplegamos?
Todos asintieron. Metallurgy se dirigió a un vehículo pequeño de color blanco que parecía bastante ligero. Al echar a andar, se chocó con Nikola, que había emprendido una marcha en sentido contrario.
¡Ay!-Metallurgy se apartó, llevándose una mano a la nuca-Lo siento…
No te preocupes, no ha sido nada.-Nikola esbozó  una sonrisa-Oh, se te ha caído esto…
Nikola se agachó y agarró una herramienta de Metallurgy. Antes de devolvérsela, la observó con curiosidad.
¿Qué es esto?-preguntó Nikola extrañado mientras se la tendía.
Es una llave fija de dos bocas.-dijo Metallurgy con una sonrisa mientras jugueteaba con ella-Se trata de una herramienta básica.
Nikola no dejaba de mirarla pensativo.
Has dicho que tienes una fábrica, ¿verdad?-preguntó Nikola.
Sí, así es.-Metallurgy sonrió ampliamente-¡Mi orgullo!
¿Podrías…-preguntó Nikola algo cohibido.
Mientras dialogaban, todos los demás se habían dispersado, quedando ellos dos y Dalton en el hangar.
No habrá mayor problema.-dijo Metallurgy-Nos vemos pronto, espero…
Claro que sí.-Nikola asintió con la cabeza.
La chica tomó el vehículo que le había gustado y echó a volar. Acostumbrada a manejar grúas, apisonadoras, tuneladoras, excavadoras y demás maquinaria pesada, aquello le parecía sencillo. Por su parte, Nikola tomó un vehículo bípedo terrestre y lo hizo correr hacia las alcantarillas. Dalton se quedó solo y comenzó a descargar las armas que habían introducido en el vagón de emergencia, que estaba estacionado al final de un riel de entrada en condiciones precarias.
Ya está.-dijo mientras movía los sofisticados instrumentos a una mesa de trabajo autopropulsada que los llevaría a un taller de manipulación y análisis-Ya puedes salir a saludar.
Mientras la mesa se iba sola hacia el lugar indicado por el chico, el silencio envolvía el ahora mucho más vacío hangar.
Te he oído chasquear los dedos mientras los demás se iban.-dijo Dalton al aire-No sé qué maniobra habrás o habréis puesto en marcha, pero sé que no estábamos solos. Desconozco cómo has podido entrar, pero… ¡sabré cómo vas a salir porque te voy a echar!
Notó un calor inexplicable en la zona que estaba detrás de él. Se giró y se apartó a tiempo para no ser devorado por un chorro de fuego violeta. Tras él estaba su autor: el chico que era igual que Dalton pero algo más alto y con el cabello y los ojos de distinto color.
¡Oh, no, mierda!-exclamó Dalton-¡Tú!
El joven misterioso sonrió y se lanzó a por Dalton con una combinación de peligrosas patadas que liberaban arcos de corrosiva oscuridad. Con ágiles volteretas, Dalton esquivaba los impactos y planeaba un contraataque.
¡Open Ether Circuit!-exclamó-¡Aura Blast!
Una explosión de luz blanca golpeó al joven de ropas negras, pero no surtió ningún efecto.
. . .
¡Bendita cobertura!-le decía Freya a Yamiyuki por el móvil-Mi casa está intacta. ¿Qué tal la tuya?
Todo en orden, aunque la masa urbana que la rodeaba se ha convertido en…futuro.-dijo Yamiyuki-Voy a tomar algunas pertenencias, a ducharme, a cambiarme de ropa y de vuelta al edificio común. ¿Alguna pega?
Para nada.-dijo Freya-Yo voy a hacer lo mismo. Voy a visitar también todos los lugares donde trabajo…me encargaré asimismo de mover hilos en tu universidad para que podamos seguir trabajando en lo que de verdad importa: la salud del Universo. Harás bien en volver: no me gusta la idea de estar separados y solos en estos momentos, si bien era necesario hacerlo para ahorrar el tiempo que habríamos perdido yendo todos juntos a todos los lugares que necesitamos visitar.
En menos de lo que canta un gallo volveremos a estar planificando nuestra estrategia de avance.-dijo Yamiyuki con optimismo-Espero que no pase nada fuera de lo normal y nos veamos todos pronto…
Lo mismo digo.-respondió Freya-Será mejor que colguemos y sigamos con nuestras tareas.
. . .
Nada nuevo en mi casa.-decía Ibara mientras caminaba junto a Itami-Menos mal que la tuya está cerca…
Puedo verla desde aquí.-respondió Itami oteando el horizonte-Se adivina intacta, pero será mejor que nos esperemos a verla por dentro.
Mientras caminaban a paso ligero, sintieron dos presencias.
Hombre y mujer.-dijo Itami-Tres metros a la redonda. Altura no superior a siete metros.
Encima y detrás de nuestras cabezas.-añadió Ibara-Clásico, pero inútil.
Se están reubicando constantemente.-dijo Itami mientras olfateaba el aire-Creo que están describiendo círculos muy rápido para caer sobre nosotros por donde menos nos esperemos.
Tendría que haber cogido los dildos de mi casa.-dijo Ibara-Los habría convertido en coladores con ellos…
No gastes tus juguetes demasiado, Ibara…-dijo Itami-…huelen a las típicas personas que están buenas pero que no valen una mierda más allá de eso.
¿Niños de papá?-preguntó Ibara-¿Lerdos? ¿Falsos? ¿Incompetentes?
Una extraña y repulsiva mezcla de todo…-dijo Itami-…los conocemos…los hemos visto hace poco…y… ¡aquí vienen!
¡Ya tardabais en aparecer, pequeñas manchas de mierda!-exclamó Ibara mientras sacaba una larguísima cadena del escote.
La chica blandió la cadena y comenzó a girar sobre sí misma como una bailarina. El larguísimo instrumento metálico describió un círculo que barrió sus alrededores con una larga y afilada punta piramidal en el extremo. Pegado al cuerpo de su novia, Itami se resguardaba de ser fustigado. Dos masas ágiles y decididas cayeron del cielo como rayos, chocándose contra la cadena y viéndose obligados a saltar hacia atrás y recuperar el equilibrio en el aire para aterrizar en el suelo.
No puedo creerme que seáis partícipes de toda esta mierda sólo para perseguirnos…-dijo Itami-… ¿sois conscientes de hasta qué punto estáis siendo patéticos? Ibara, vamos a darles una paliza, ¡me tienen harto!
Totalmente de acuerdo, mi dulce y sarnosa mascota.-dijo Ibara mientras tensaba la cadena-¡Al infierno con vosotros!
Creo que estáis sacando conclusiones precipitadas…-dijo la chica.
¡Cierra tu boca de pija ignorante!-le espetó Ibara-¡Sé a por lo que has venido y quiero demostrarle al mundo que, por no coincidir tu edad mental con tu edad física, no te das cuenta de que NO TE PERTENECE!
Tan dura como siempre, Ibara…-añadió la chica.
La última vez que te salté encima de esa cabeza hueca dejé bien claro que no quería volver a verte.-le respondió Ibara-Ni a ti ni a tu amiguito.
La chica tenía una larga melena verde botella recogida en una trenza con un lazo blanco. Sus ojos, de color ámbar, eran afilados. Era alta, pálida y de figura pronunciada, con caderas anchas y grandes pechos, aunque no tanto como los de Ibara. Vestía un traje de ejecutiva de chaqueta y pantalón blancos, camisa rosa y corbata marrón. Zapatos de tacón alto negros.
Ibara, reina, no hemos hecho nada para que te pongas así…-intervino el chico.
¡Ni se te ocurra llamarla reina!-le gritó Itami-¿Qué confianzas son ésas?
Ibara fustigó el suelo con la cadena.
Emperatriz, tirana…zorra…-dijo Ibara-…será lo único que pueda asociar conmigo cuando hayamos acabado con él y con esa…pelandrusca.
El chico tenía el pelo de color verde azulado, bastante largo y liso, repartido en mechones colgando a ambos lados de su cabeza. Sus ojos eran de un color rosa muy intenso, casi rojo, como un caramelo de fresa. Vestía un chaleco negro abierto con plumas alrededor de los hombros, un pantalón asimétrico con una pernera gris y recta y otra acampanada de cuadros de distintos tejidos y colores y botas negras militares. Vendas grises en las manos.
Nos han prometido que tendremos todo lo que queramos si luchamos y ganamos.-dijo el chico-Somos personas incapaces de rendirnos. ¡Valientes y perseverantes hasta el final!
Tienes más estilo que la pija de tu amiga, pero gozáis de la misma cabeza hueca.-soltó Itami-¿De verdad os habéis unido a ese canalla para revivir mierdas del colegio?
¿Cómo puedes ser tan insensible?-preguntó la chica-¡Son nuestros deseos, nuestros sentimientos, nuestras metas! ¿Habéis abandonado vosotros las vuestras? ¡NO! ¡Estáis luchando para cumplir vuestros sueños! ¡No podéis echarnos en cara el hacer lo propio con vuestras vidas! Eres muy insensible, Itami, ¿lo sabes? No obstante, yo…aún te…
No termines esa frase.-siseó Ibara-No lo hagas. No es lo que pretendáis o lo que vengáis a hacer…no, no…LO QUE ME ESTÁ QUEMANDO EL COÑO ES QUE SEA LEGAL QUE EN ESTE PUTO MUNDO DE MIERDA GENERALIZADA PUEDA EXISTIR GENTE TAN ESTÚPIDA E INMADURA COMO VOSOTROS. ¡ESTÁ MUY BIEN TENER SUEÑOS, PERO NO OFUSCARSE CON GILIPOLLECES!
¡No es ninguna tontería, Ibara, no sabes lo que sentimos!-exclamó la chica de pelo verde.
Mira, pija de mierda…-dijo Ibara-…ofendes a quien te mire, y no lo digo por tu carencia de estilo al vestir, que también tiene lo suyo…ofendes el concepto de sueño, de meta, de objetivo… ¡estáis estancados con una MIERDA de niños pequeños! ¡Pasad la puta página!
Pija esto, pija lo otro…-repitió indignada la joven de la trenza-… ¿no sabes decirme otra cosa? ¿Te digo yo a ti gótica, steampunker, visual o como narices vistas cada día con ese gigantesco armario lleno de estilos? Te he llamado por tu nombre: Ibara. A diferencia de ti, no me importa lo que seas, sino a quién representas en mi vida…
A mí también me da igual que vistas de una u otra manera, pero me gusta demostrarte de manera explícita y pesada lo infantil que eres al picarte por todo...-respondió Ibara-Ikaruga. Porque era ése tu nombre, ¿no?
Lo recuerdas perfectamente.-dijo la chica, que parecía llamarse Ikaruga-Ayame, creo que no van a atender a razones… ¡es hora de darles duro! ¡Vamos a demostrarles lo que hemos aprendido desde que no nos vemos!
Vamos a hacerles un desgarro anal que no se les pueda curar.-dijo Itami-Tanta estupidez me nubla.
. . .
La universidad estaba desierta y llena de carteles sensacionalistas. Yurika echó a andar hacia la biblioteca sin encontrar a nadie a su paso. Al llegar a la dependencia, se la encontró tan vacía como el resto del campus. Se acercó a donde estaba el libro que la tenía atrapada, maldiciendo el momento en el que se topó con él. Conforme se acercaba, notaba que la temperatura de la sala aumentaba leve pero notablemente. ¿Habría encendido alguien la calefacción? ¿Se trataría de algún refugiado enloquecido que se había hecho una hoguera con libros? Tras pocos pasos negó todas esas suposiciones a la vez que deseaba que así hubieran sido: el libro estaba flotando en el aire, abierto, emitiendo una luz muy caliente y brillante que estaba absorbiendo a sus compañeros de aventuras, a los que también estaban malditos por el libro.
¡Yurika!-gritó uno de los chicos al verla llegar-¡Sálvanos! ¡Tú eres la más fuerte de nosotros! ¡No dejes que nos engulla! ¡Lo hemos oído! ¡No nos soltará!
¡Hay un escritor!-añadió una chica-¡Nadie está a salvo!
¡Chicos!-exclamó Yurika-¿Hay algún monstruo dentro? ¿Entro a luchar?
¡NO!-gritó el chico del principio-¡Sácanos desde ahí! ¡Tira de nosotros! ¡La magia nos conectará!
Al intentar acercarse a ellos para coger sus cada vez más hundidas manos, el libro se cerró de golpe, apagándose y ahogando los desesperados y resonantes gritos del grupo de jóvenes.
No puede ser…-Yurika se llevó las manos a la cara.
El libro voló, pero no se posicionó en su hueco de la estantería, sino que pasó de largo con respecto a la joven, que se giró y vio que había aterrizado en la mano de un niño de corta estatura. Llevaba puesta una camisa blanca algo arrugada, pantalones rojos, calcetines blancos y zapatos marrones. Un corto y desordenado cabello de color verde hierba. Piel pálida y ojos de color rosado con dejes anaranjados.
¿Quién eres tú?-gritó Yurika.
El niño se limitó a sonreír macabramente.
¡Devuélveme ese libro!-exclamó Yurika-¡No es para niños! ¡No es un juguete!
La sonrisa de aquel niño tan bajo se intensificó, por lo que Yurika pensó que tenía algo que ver con todo aquello.
¿Quieres el libro?-el chico habló. Su voz era muy infantil, tanto por su corta edad como por su marcada personalidad juguetona e inmadura-¡Quítamelo!
Un renacuajo como tú no tiene fuerza suficiente como para vérselas conmigo.-dijo Yurika con seriedad-Tiéndeme ese libro y hablaremos con calma, ¿vale?
¡Dale una patada!-exclamó el chico-Podrá salir volando de mi mano…y tú eres famosa por tus patadas, ¿no es así, maga de las piernas metamórficas?
¡Maldito crío!-gritó Yurika-¡Seguro que eres un monstruo disfrazado de niño intentando engañarme! ¡Trágate ESTO!
Yurika transformó su pierna izquierda en una pata de armadura muy pesada con una gran bota e intentó golpear al niño en el estómago, pero éste abrió el libro y provocó que la pierna de la chica volviera a su forma original a la vez que un aro de magia negra la estrangulaba dolorosamente. Entre gemidos, la chica intentó arrancarse aquella cosa con las manos mientras caía arrodillada al suelo, notando cómo le faltaba cada vez más aire.

lunes, 7 de octubre de 2013

[WCII] Episodio XIII: Pasos injustificados

COALESCENCE
WORLDS COLLIDE II
Episodio XIII · PASOS INJUSTIFICADOS

Yamiyuki y Metallurgy llegaron los últimos a la sala de evacuación.
¡Ya estamos todos!-exclamó Yamiyuki a modo de llamada de atención-Por dictamen de Freya, si en tres minutos desde este preciso instante en que nos hemos juntado todo el mundo ella no ha llegado hasta aquí, tendremos que irnos sin ella.
¡BIEN!-exclamó Pamela-¡Espero que tarde media hora! ¡Que se olvide de volver a verme! ¿Te vienes, niña?
Aquanika no respondió.
¿Qué coño te pasa de repente?-preguntó Pamela.
Estoy un poco jodida…-dijo Aquanika-...creo que voy a aceptar tu propuesta.
¿De qué narices estáis hablando?-les espetó Ibara-¡No podréis huir de ella!
Pero…-se aventuró Nikola-… ¡no podemos dejar atrás a una persona que ha hecho tanto por nosotros!
Es cierto, no sería propio de caball…-intentó decir Dalton.
SILENCIO.-vociferó Yamiyuki-En situaciones como ésta es mejor mantener la calma. Dos minutos. ¿Tu cronómetro está sincronizado con el mío, Metallurgy?
Afirmativo.-dijo ésta con mucha calma.
Escucharon una explosión. A lo lejos vieron un humo negro acompañado de volutas de llamas violáceas.
¿¡Freya!?-Nikola se puso un poco nervioso.
Estará bien.-dijo Yamiyuki-Un minuto y medio.
Noventa segundos me separan de esta mierda…-dijo Pamela-…me he sentido como en una pesadilla, pero va a durar poco…
¿De verdad te crees que vas a poder huir de ella?-le preguntó Itami-¡Te tiene cogida por el coño!
¡QUE OS CALLÉIS!-Yamiyuki dio su orden acompañada de una lluvia de rayos que rodeó a todos-¿Os parece sensato estar discutiendo en una situación de crisis explosiva y manifiesta como la de ahora? Al próximo que intente meter baza con tonterías infantiles y egoístas no dudaré en meterle una bola de fuego por el culo. El que Freya no esté aquí no significa que no se haya encargado de dejarlo todo perfecto para funcionar. Medio minuto. ¿Metallurgy?
Veintiocho.-dijo-Veintisiete…
Yamiyuki, Metallurgy, acomodaos.-dijo Dalton con serenidad-Nos vamos.
El chico de ojos rojos asintió con la cabeza e hizo un gesto a su compañera, prácticamente igual de alta que él, para que la siguiera. Se sentaron en el transporte junto al resto.
Seis, cinco, cuatro…-avisó Metallurgy.
Dalton tomó los mandos y Nikola se sentó en el hueco del copiloto.
…cero.-Metallurgy apretó el puño y cerró los ojos.
Como un cañonazo, el vehículo comenzó a surcar unos rieles prediseñados que los conducirían fuera de las instalaciones, lejos de ellas y a un punto presumiblemente seguro.
¿Cómo sabía Freya a partir de cuándo iban a empezar los tres minutos?-preguntó Ibara.
Es la mejor física del mundo.-resumió Yamiyuki-Es perfectamente capaz de calcular mentalmente lo que íbamos a tardar todos en juntarnos: se sabe de memoria todos los mapas de la instalación y puede estimar nuestras variables cinemáticas con una precisión impactante.
Realmente esa mujer ha significado todo para nuestra misión en muy poco tiempo.-dijo Dalton mientras conducía-No es nada normal…
Pero es una buena persona, ¿verdad?-preguntó Nikola-Algo me hace pensarlo…
Dalton.-apeló Yamiyuki-¿Hacia dónde nos dirigimos?
Hay una derivación más adelante.-explicó el chico pelirrojo-Si la tomamos, acabaremos en un edificio de seguridad cuyas únicas copias de llave de acceso las teníamos los treinta y un miembros del Gobierno, de los cuales treinta han muerto.
¿Significa eso que vamos a poder asentarnos?-Yurika apretó los puños esperanzada.
No será una vivienda lujosa y llena de comodidades, pero podremos poner nuestros asuntos en orden y llevar a cabo cualquier operación que necesitemos con relativa facilidad.-dijo Dalton.
Podremos proseguir con nuestras misiones…con nuestra única y cada vez más grande misión conjunta.-dictaminó Yamiyuki.
Lo sabes, ¿verdad?-oyeron susurrar a Aquanika.
Menuda mierda, tía…-le respondió Pamela.
Pero…-dijo Aquanika, esta vez en voz alta-… ¡es ahora o nunca!
La mujer de cabello rosa sacó una pesada pistola con un tambor exageradamente grande y decorado. El cañón era gigantesco.
Por una puta vez…-dijo-…no quiero haceros daño. No por falta de ganas, sino por bajo peso en prioridad. No me sigáis si no queréis que invierta mis prioridades, ¿os habéis enterado?
¡Puta!-gritó Yurika levantándose y apretando los puños-¡No nos jodas con tu mierda en este momento tan crítico!
Más tarde me cobraré ésa.-le espetó Aquanika mientras saltaba del vehículo y se colgaba con un lanzagarfios de las estructuras de las enormes calles.
Sois suficientes para llevar a cabo vuestra película de héroes.-dijo Pamela-Realmente no sé para qué mierda me queréis. ¡Adiós! No es nada personal, pero me reiré mucho si esto revienta y la diñáis aquí dentro.
Pamela saltó por el hueco que abrió Aquanika para escaparse.
No puedo creérmelo…-Metallurgy se llevó las manos a la cabeza-…nunca me gustaron esas dos, pero esto se siente tan extraño… ¿Freya se va a cabrear con nosotros?
No con nosotros precisamente.-la tranquilizó Yamiyuki-No obstante, las prófugas pueden temer por su vida. Va salpicar su sangre por los techos de los edificios más altos de este planeta en sus dos épocas mezcladas actualmente.
Hablando de sangre…-dijo Dalton-¡AGARRAOS!
Una enorme flecha de oscuridad cayó del cielo, aterrizando contra los rieles por los que tenían que pasar para avanzar y destruyéndolos. Un violento frenazo por parte de Dalton los salvó de descarrilar, pero se quedaron estancados.
¡Es él!-exclamó Ibara señalando la figura del chico misterioso flotando en el aire muy por encima de ellos.
La flecha de oscuridad se convirtió en un enorme pájaro de llamas tenebrosas.
¡ATACAD!-ordenó Yamiyuki mientras lanzaba llamas por su mano desde una de las ventanas del vagón.
Con armas de fuego, Ibara e Itami comenzaron a disparar, respaldando el fuego de Yamiyuki. Metallurgy envió a sus robots Romeo y Julieta y Yurika creó una bola de energía mágica con sus manos, lanzándola contra el pecho del ave. Los ataques no surtieron efecto alguno y fueron repelidos por una onda negra.
¡Romeo!-exclamó Metallurgy-¡Julieta!
Volvió a teletransportar a sus máquinas, poniéndolas a salvo. El pájaro abrió su pico y se dispuso a lanzar algo a través de él…algo como otro de esos proyectiles explosivos.
¿Cuánto nos hemos alejado de donde estábamos?-preguntó Yamiyuki manteniendo la calma.
Unos 150 kilómetros.-respondió Dalton.
Nos ha seguido demasiado rápido…-estimó Yurika-…eso quiere decir que…que…Freya…
¡Ni de coña!-exclamó Ibara.
No me disgusta la necrofilia, pero esa mujer es demasiado incluso para esto.-escupió Itami.
¡YIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!-escucharon gritar a una voz familiar detrás de ellos.
Se giraron y miraron por las ventanas. Un punto negro se hacía cada vez más y más grande. Un cerco azul a su alrededor. Volando a toda velocidad, Freya se lanzaba hacia el ave con el estoque que Yamiyuki le había cedido. Al llegar al pecho de la criatura, hundió el arma elegante y brutalmente, haciéndola graznar de dolor.
¡HIJO DE PUTA!-gritó-¡VETE A JODER A DONDE TE AGUANTEN!
Con la mano que tenía libre asía un martillo que a Metallurgy le resultó familiar.
¡HAAAAAAAAAAAAAAAAH!-gritó Freya.
Deslizó el martillo por el cuerpo del estoque, causando una sonora fricción. Al llegar a la zona donde estaba clavado, lo elevó con una curva brusca y lo estampó en la cabeza del monstruo, partiéndola por la mitad. Con un arma en cada mano, Freya salió disparada por su propia inercia hacia el vagón, observando satisfecha, con su infinita melena al viento, cómo el pájaro se desintegraba en partículas negras.
¡Freya!-sonrió Metallurgy al verla entrar por la ventana con un ágil salto.
Falta gente.-dijo muy seria-Gente que no quería que faltase ahora mismo. Gente con la que tengo que hablar seriamente.
Si no las hubiéramos dejado ir, habrían iniciado una escaramuza en el vehículo y podríamos haber descarrilado.-respondió Yamiyuki sin amedrentarse mientras muchos de los presentes se asustaban.
No sois vosotros los que tenéis que preocuparos.-respondió Freya-Son ellas. Necesitamos el tramo roto de riel para seguir avanzando, ¿no es así?
Dalton asintió con la cabeza. Freya chasqueó los dedos y teletransportó mágicamente el vehículo con todo el mundo dentro al otro extremo de la rotura.
Ya no.-dijo con frialdad.
¡Esto funciona!-exclamó Dalton mientras seguía conduciendo.
No me gusta mucho usar la magia delante de él.-Freya señaló al cielo-Todavía no tengo claro de qué se trata…o tal vez sí, pero creo que es mejor no decirlo ahora mismo. Tenemos que alejarnos de él lo más rápido posible.
¡Está retrocediendo!-exclamó Metallurgy mientras miraba por la ventana con unos prismáticos de aspecto muy peculiar-¡Nos está dejando ir!
Una preocupación menos.-dijo Freya-Yurika, ¿estás bien?
Sí, pero no sé hasta cuándo…-respondió Yurika.
Freya asintió con la cabeza. Le dio el estoque enfundado a Yamiyuki y el martillo a Metallurgy.
Nos dirigimos a un edificio de seguridad al que ahora mismo sólo Dalton puede acceder.-dijo Yamiyuki-Vamos a poder poner orden entre tanta entropía.
Me alegra oír eso.-dijo Freya-Gracias, Metallurgy, Yurika, Ibara, Itami, por tener poderes mágicos y permitirme sentirlos para encontraros a tiempo. Gracias, Yamiyuki, por tu diligencia. Gracias, Dalton y Nikola por todo lo que habéis hecho para sacarnos de ese lugar.
Gracias a ti por ayudarnos a reconducir nuestro país.-respondió Dalton.
Gracias a ti por salvarme de mi injusta pena.-añadió Nikola.
Freya sacó de uno de sus bolsillos el móvil que había destinado para comunicarse con los miembros del grupo. Telefoneó a Aquanika.
Apagado o fuera de cobertura…-suspiró Freya mientras colgaba-…di mejor con una bala gigante en el centro. Era obvio, pero tenía que intentarlo. Está bien, pequeña zorra kazaja, vamos a pelear de nuevo: informática contra informática. Metallurgy, ¿tienes ordenadores en stock?
La joven, contenta por poder ser de ayuda, extendió sus manos y, a través de uno de sus aros mágicos, sacó un ordenador portátil bastante robusto de color plateado.
Produje una serie de estos modelos.-dijo Metallurgy-Me imagino que no volverá vivo…aunque los hice pensando en eso precisamente.
Muchas gracias.-dijo Freya mientras lo ponía en marcha-Voy a localizar a esa listilla.
Aquanika es una de las mejores ingenieras informáticas del mundo…-dijo Yamiyuki-…y una excelente hacker…y te da absolutamente igual porque piensas superarla, ¿verdad?
Obviamente.-respondió Freya-Tengo la MAC de su móvil. Veamos en qué punto del planeta se ha acordado de inutilizarlo… ¡vaya! ¡Incluso en un teléfono móvil de uso común ha instalado unas defensas propias de ella! ¿No confiabas en mí, Aquanika? ¡JAJAJAJA!
¿Qué está haciendo?-preguntó Dalton mientras seguía conduciendo.
Esas cosas se desfasaron hace siglos, no tengo ni idea…-respondió Nikola.
Pero…tú has trabajado con ellos, ¿no es así?-preguntó Dalton.
Sí, pero no para esas cosas.-dijo Nikola-Les he dado unas aplicaciones más industriales.
Estoy hackeando todos los dispositivos que conozco de ella.-dijo Freya-Aunque el único que espero que lleve consigo es el móvil, tal vez los ordenadores que utilizó para nuestro trabajo conjunto hace poco escondan algo de información sobre por qué ha hecho esto ahora…
Maldita sea…-dijo Yurika-…nos están dando problemas. Ahora mismo podríamos estar reorganizándonos estratégicamente y…
Está en Kazajstán.-dijo Freya sin hacer caso a lo que decían los demás-Y en el Kazajstán de nuestra época, pues este ordenador no dispone de sistemas de posicionamiento coetáneos a Dalton y a Nikola.
¿Cómo ha podido llegar tan rápido?-se extrañó Itami.
Eso me gustaría saber.-dijo Freya-O, mejor dicho…eso creo que me ha contado sin saberlo. Lo llevaba sospechando mucho tiempo, pero creo que ésta era la última pista…
¿De qué hablas?-insistió Itami.
Lo verás muy pronto.-dijo Freya-Japón…vuestro Japón de la época no puede vivir en la anarquía. Ahora mismo los medios de comunicación tienen que estar ardiendo…Dalton, tienes que asumir el cargo de gobernante, presidir el país.
Lo sé.-dijo Dalton. Nadie, ni él mismo, reparaba en que sólo tenía 16 años-No obstante, tendríamos que hablar sentados al menos una vez más.
¿Podremos usar el edificio al que vamos como base común?-preguntó Freya.
De eso se trata.-respondió Dalton con optimismo-Por si te quedan dudas, tendremos un dormitorio para cada uno y sobrarán muchos. No es lujoso, pero es muy funcional y, sin ánimo de ofender, para la tecnología a la que estáis acostumbrados, creo que os parecerá todo un mundo.
Más que conforme.-dijo Freya-¿Dispondremos de medios de transporte por rudimentarios que éstos sean?
No tenemos de los mejores, pero hay algunos muy ligeros y cómodos para desplazamientos rápidos.-explicó Dalton.
Bien.-dijo Freya-Esto será lo que haremos: haremos el edificio nuestro hogar provisional y realizaremos expediciones periódicas a los lugares que veamos de nuestra época con objeto de mantener el contacto con nuestras pertenencias, relaciones y obligaciones, así como para velar por la calma de los ciudadanos…la poca que pueda haber en este lío monumental.  No dejaremos de pulir y profundizar nuestras puestas en común y analizaremos nuestras posibles vías de actuación: nuestros enemigos se han mezclado entre ellos y tendremos que ser cautelosos.
¿Puedo hacerte una pregunta?-pidió Nikola.
Desde luego.-dijo Freya.
¿Cómo puedes mantener la calma mientras recitas una a una todas las cosas que tenemos que hacer?-preguntó el joven-Es exagerado, es tan ambicioso y abarca tanto que…
Entiendo que te sientas así.-dijo Freya-No obstante, conmigo no existen impedimentos: no voy a decir lo que tendríamos que hacer, voy a decir lo que vamos a lograr, lo creáis o no.
Yamiyuki sonrió y asintió con la cabeza.
Pronto vosotros también os daréis cuenta.-dijo-Ya la conoceréis.
El vagón fue frenando poco a poco, introduciéndose en el hangar del enorme edificio.

martes, 1 de octubre de 2013

[WCII] Episodio XII: Ahogo

COALESCENCE
WORLDS COLLIDE II
Episodio XII · AHOGO

Veamos si me queda algún cacharro sin freír…-dijo Freya buscando entre sus bolsillos secretos.
¿Estás buscando el detector de mejoras genéticas?-preguntó Yamiyuki.
Sí, así es.-dijo Freya-Es lo más obvio ante individuos de los que se sospecha que son clones… ¡aquí está! Parece que funciona…y, para variar la inercia de esta racha, no detecta ninguna en el objetivo designado...
Aunque no tengo sentidos mágicos tan elevados…-dijo Metallurgy-…yo también puedo sentir que de ese hombre emana un poder difícil de medir. No se está moviendo ni hablando, nos está dejando incluso que planeemos estrategias delante de él, así que… ¿por qué no aprovechamos y nos posicionamos mejor?
Porque nos atacará si nos moveremos.-respondió Freya guardando el aparato de mano que había usado-A juzgar por vuestra reacción, no conocéis a este tipo, ¿verdad?
Nikola negó con la cabeza. Dalton seguía ido.
Ha conmocionado al niño prodigio…-dijo Aquanika con fastidio-…veo que es más que experto en lanzar mierda con su mera presencia. ¡Anda, mira, jefa tirana, tu perro también está jodido!
Yamiyuki hizo caso omiso a las palabras de su compañera. Estaba claro que, entre lo que veía, lo que sentía y lo que los demás decían que sentían había una relación más que obvia…tan obvia como aparentemente imposible.
¡Yamiyuki!-exclamó Freya-¿Te encuentras bien?
Perfectamente.-respondió él-Voy a tener que hablar contigo de un tema…pero vamos a necesitar estar tranquilos y seguros para que no nos interrumpan…
Está bien.-dijo Freya-Vamos a quitarlo de en medio.
La sonrisa del tipo se intensificó. Freya chasqueó los dedos y comenzó a lanzar órdenes como una auténtica estratega.
¡Yurika, Metallurgy, flanco derecho!-exclamó-¡Ibara, Itami, por detrás! ¡Pamela, Aquanika, flanco izquierdo! ¡Nikola, asegura a Dalton! ¡Yamiyuki, de frente!
Formando una cruz menguante que rodeaba a aquel individuo idéntico a Dalton, el equipo se lanzó al ataque. Para evitar que el objetivo huyera saltando o volando, Freya saltó y se colocó encima de él, cerrando la emboscada.
¡Técnica especial de Fuerza Bruta!-gritó Metallurgy-¡Multiplexor Saturado!
Metallurgy comenzó a lanzar patadas a gran velocidad contra el individuo. Yurika la respaldó haciendo lo mismo, pues se le daba bien. Una llamarada oscura apartó a la más joven, mientras que, con un rodillazo, aquel chico silencioso lanzó volando a Metallurgy.
¡Wired Crown!-exclamó Aquanika.
Una interminable sarta de aros afilados de distintos diámetros comenzó a volar hacia el chico desde las ágiles manos de Aquanika. Pamela se dispuso a agarrarlo para asegurar los impactos, pero el extraño individuo se deshizo de ella con una llave a la vez que, chasqueando los dedos, desintegraba los aros.
¡Ya lo has visto!-susurró Ibara-El secreto está en no acercarse a él… ¡vamos a hacerle gemir!
Ibara clavó su bastón en el suelo y comenzó a bailar obscenamente sobre él, provocando una corriente de viento muy frío que arreció contra la espalda del chico. Paralelamente, Itami comenzó a disparar con dos metralletas. Las balas se congelaron al pasar por el chorro de aire y se convirtieron en gigantescos y picudos témpanos que volaron amenazantes hacia el joven, quien no dudó en darse la vuelta, agitar un brazo y lanzar una media luna violeta que deshizo todas las balas y derribó a los artífices del ataque.
¡No me des la espalda!-exclamó Yamiyuki-¡Gallant Striker!
Yamiyuki creó con sus manos de la nada un enorme y macizo bulón metálico que voló rauda y peligrosamente hacia su enemigo, quien lo hizo trizas de un codazo cuya onda expansiva retractó al chico.
¡Mierda!-exclamó Freya mientras caía sobre él desde una altura muy acusada.
La joven alargó su mano y comenzó a lanzar chorros de agua contra él: los desvió todos creando una pantalla circular encima de su cabeza.  Sin rendirse, Freya cambió de hechizo y lanzó un rayo de luz blanca, distorsionando el escudo lo suficiente como para, en el momento de su caída, romperlo de un puñetazo cargado de energía espiritual. El chico alzó su puño, chocándolo con el de su agresora, que se mantuvo en el aire intentando doblegarlo concienzudamente.
Caerás.-dijo Freya-Te guste o no.
Escudriñó sus alrededores: los demás se habían levantado sin mayor problema, las armas estaban intactas y Nikola estaba bien, aunque no podía decirse lo mismo de Dalton, que ya parecía haberse puesto enfermo. El puño de aquel joven comenzó a rebosar una luz violeta cargada de tinieblas. Freya insistió con su puño descendente hasta que anuló la fuerza de su oponente y consiguió caer al suelo, asestando su golpe correctamente. El cuerpo del muchacho se deshizo en llamas negras.
Misión cumplida.-dijo Freya sonriendo con satisfacción.
El chico se acercó a ella desde la lejanía: nunca había estado allí, todo había sido una ilusión. Su sonrisa seguía intacta.
¡Hijo de puta!-siseó Freya incorporándose.
Los demás se pusieron en guardia y se acercaron a Freya esperando una señal para atacar.
Parece que es mucho más poderoso de lo que ya de por sí pensábamos.-dijo Freya-Si alguien, por algún motivo, piensa que tenemos o, aisladamente, tiene algún problema más de los que ahora mismo estamos solucionando, véanse una guerra civil, un desconocido que no habla y no nos deja pasar por su lado, un compañero en estado de shock y, por encima de todo, un desbarajuste del demonio que ha mezclado nuestra realidad con la realidad dentro de cinco milenios respecto de la nuestra, que por favor hable ahora o calle para siempre.
Tenemos otro problema.-dijo Yurika con seriedad.
Freya se giró hacia su joven compañera. Pamela pensaba que la iba a mirar con cara de asco absoluto y la iba a hundir verbal, si no físicamente. Para su sorpresa, la miró con ojos comprensivos y una expresión pensativa en la boca.
Claro que sí.-dijo Freya-El libro, ¿verdad?
Verdad.-corroboró Yurika mirando a Freya-Cumplí con él durante la noche, antes del asalto a las instalaciones de Shiroi, pero llevamos un tiempo aquí lo suficientemente grande como para que…si no vuelvo…ya sabes…
Certísimo.-dijo Freya-Y, además…aquella incursión que hice contigo…esas llaves…
Ya he pasado de esas páginas.-dijo Yurika-Ese día quería que vieras en lo que estaba metida más que nada…no te preocupes por ellas de momento.
Está bien…-dijo Freya-…tendremos que ir a buscar el libro. ¿Qué pasa con tus compañeros?
Estarán más o menos como yo…o como todo ciudadano ahora mismo…-dijo Yurika-…el país se ha ido a la mierda, tanto en nuestra época como en ésta…que ahora coexisten… ¡menudo entuerto!
Está claro que, para resolver toda esa problemática, necesitaremos librarnos de este observador taciturno y silencioso…-intervino Yamiyuki-…pero no va a ser nada fácil. Es más, infiero que va a ser imposible de derrotar técnicamente hablando…necesitaremos otra vía.
¿En qué te basas?-preguntó Freya, nada conforme con esa respuesta.
¿Ves bien el color de sus ojos?-preguntó Yamiyuki mientras se apartaba la melena de un hombro intentando dar importancia al gesto de que acababa de tocar su pelo como si intentase decirle algo a Freya.
Perfectamente.-dijo Freya-Así que eso era de lo que querías hablar, ¿no?
En efecto.-dijo Yamiyuki en tono grave.
Yo también lo he pensado, pero me parece tan descabellado como te puede estar pareciendo a ti…-respondió Freya con empatía.
Antes has notado que me he perturbado por unos segundos, ¿no es así? Nunca se te escapa ningún detalle.-continuó Yamiyuki.
Así es.-le contestó Freya-Está claro que, para razonar en la casuística en la que estamos metidos, tendremos que dejar atrás la lógica en la que normalmente nos apoyamos, porque probablemente no se cumpla de ninguna de las maneras. ¡Nikola! ¿Cómo está Dalton?
No lo sé…-dijo el robusto joven mientras aguantaba entre sus brazos a su amigo, que yacía lacio sin aparente voluntad de moverse-…tengo muy claro que sigue vivo, pero…más que un estado de shock, lo veo enfermo…bastante enfermo.
Freya se acercó a Nikola y a Dalton.
Que no os maten.-dijo Freya.
¿Qué dem…-intentó protestar Ibara.
Soy médico.-la cortó Freya-Déjame.
Nikola tendió a Dalton en el suelo con delicadeza. Freya comenzó a tomarle el pulso y a hacerle distintas pruebas. Una bola de oscuridad amenazó con caer sobre ella desde su espalda. Yamiyuki se interpuso y la absorbió con su propia oscuridad.
¿Estás seguro de que eso es viable?-preguntó Freya.
La oscuridad y yo somos sinónimos.-dijo Yamiyuki-La llevo en la genética. No te preocupes por mí y termina lo que tengas pensado hacer. ¡El que no intente cubrir a Freya se llevará una buena patada en el culo!
¿Te olvidas de que no pegas a mujeres?-preguntó Aquanika con sorna.
Nadie ha dicho que la patada vaya a correr de su cuenta.-dijo Freya con frialdad-Puedo dártela yo después, y te aseguro que no quieres eso.
Freya extendió la mano y generó un círculo mágico bastante parecido a los de Metallurgy, pero más grande, sofisticado y de distinto trazado y coloración. El individuo de larga melena y ojos violetas comenzó a lanzar proyectiles de oscuridad de distintas formas.
Permutación.-dijo Freya con calma.
A su lado apareció una mesa auxiliar llena de instrumental médico.
No creo que, tal cual estén las cosas, vayan a echar de menos esta pequeñez en el último hospital en el que trabajé.-dijo Freya mientras chasqueaba los dedos y una bata blanca aparecía encima de su ropa.
Muros de fuego, pantallas eléctricas, robots escudo, rocas…todos los despliegues de poder de los jóvenes héroes servían desesperadamente como escudos. Algunas veces utilizaban proyectiles de interceptación para evitar que los proyectiles se acercasen a Freya y a Dalton, por quienes el extraño individuo parecía haber desarrollado deseos de muerte.
Mientras sus compañeros la protegían, Freya hacía pruebas con Dalton: lo auscultó, le tomó la tensión, le observó los ojos, los oídos, la garganta…con sus hábiles manos y su preciso instrumental, intentaba elaborar un diagnóstico lo más rápidamente posible. Introdujo la mano en su camiseta y palpó el abdomen. Aprovechando que sus mangas y sus pantalones eran de campana, hizo diversos palpamientos en sus brazos y piernas.
La distribución de temperaturas en la piel es anómala…-dijo Freya-…el tacto de la misma se siente poco lubricado…sus pupilas no reaccionan como deberían…
Le levantó el brazo y le acercó una aguja a las distintas zonas de su mano. Haciendo ademán de pincharle, comprobó que conservaba sus reflejos.
Dalton, ¿por qué no dices nada?-preguntó Freya.
De pronto, arqueó su espalda y abrió la boca.
¡NO!-gritó.
¡Aquanika, a tu izquierda!-oyó decir a Yamiyuki.
¡Vaya!-dijo ella mientras se protegía-¿Tanto me aprecias que no quieres perderme? ¿O te has vuelto adicto a las chicas grandes?
Así como no me gustan los cuadros de los hogares de muchas personas que visito, no me da por romperlos.-respondió Yamiyuki-Hacen su función para quienes la buscan. No veo por qué habría de dejarte morir con lo útil que estás resultando ser.
Eres tan asqueroso como Freya, ¿sabes?-preguntó Aquanika.
Es un honor viniendo de alguien que está obsesionada con desbancarla.-Yamiyuki zanjó el diálogo.
¡Dalton!-exclamó Freya-¿Qué te ha pasado?
¡Alguien ha intentado entrar en mi cabeza!-exclamó el chico-No sé cómo, pero lo he sentido… ¿y esas ropas? ¿Has estado examinándome?
Freya asintió con la cabeza.
Tienes un estado general muy aceptable.-dijo Freya-Sin embargo, tienes la piel un poco seca y estás un poco caliente. Tus ojos están reaccionando indebidamente. ¿Ves bien?
Dalton asintió.
¿Algún malestar que pienses que debas decirme?-preguntó Freya-Como puedes ver, soy médico.
Mi cuerpo está en perfecto estado…-dijo Dalton-…sólo tengo un poco de calor, pero creo que es normal debido al estrés de la situación. No obstante, mi cabeza…
¿Te duele?-preguntó Freya.
No exactamente.-dijo Dalton-No es un dolor físico, es una sensación de…anormalidad…como si mi mente fuese un cajón cerrado y alguien hubiera intentado abrirlo y desordenarlo.
Te examinaré con profundidad cuando todo esto haya pasado.-dijo Freya-Nunca ningún paciente ha salido de mi consulta recuperado al cien por cien, y tú no serás la excepción. ¿Puedes pelear?
Creo que sí…-dijo Dalton incorporándose.
Entonces vamos a ver qué hacemos con ese individuo…-dijo Freya-…no quiero que los demás se arriesguen solos mucho más tiempo.
Freya se quitó la bata y la dejó sobre el mueble. Echó a correr hacia la zona de la escaramuza seguida de cerca por Dalton. Vio que sus compañeros no estaban malheridos, pero no habían podido hacer nada contra ese joven.
Está bien.-dijo Freya-No parece tener mayores dolencias. No obstante, las preguntas las dejamos para luego.
¿Por qué me miras?-preguntó Aquanika.
Porque me da la gana.-le espetó Freya-¿Hay alguna vía de transporte dentro de este círculo que permita salir de él a gran velocidad?
Lo hay.-dijo Dalton.
Guardad las armas que querías llevarte en él y preparadlo para salir pitando.-le pidió Freya-Tenemos un amago de teoría que arrojará algo de luz sobre esto y sobre por qué no podemos hacer nada para acabar con este…tío tan raro.
¡No deja que nos movamos!-exclamó Ibara.
No quiere quedarse solo.-la corrigió Freya-Yo lo entretendré.
Me parece bien.-dijo Pamela-Si se tiene que morir alguien, que sea ella: se lo merece por hundirnos a todos en su mierda. ¿Dónde está ese transporte?
Aquanika le dio la razón y echó a andar a su lado. Sendos cuchillos curvados se colocaron al lado de sus cuellos.
¿Preferís la mierda o la muerte?-preguntó Itami.
Será una tía implacable y una doña perfecta que no duda en usar sus ilimitadas posesiones para hacerlo todo como quiere sin fallar nunca…-dijo Ibara-…pero nos salvó la vida…y algún día…vosotras también le deberéis mucho.
¿Qué coño es esto?-bramó Freya-¿Nos estamos poniendo sentimentales? ¡Largaos antes de que este gatito salvaje os dé un zarpazo!
Dalton comenzó a guiar a todo el mundo hacia el transporte. Entre Ibara, Itami, Nikola y él cargaron con las armas. Los demás los siguieron de cerca, quedando únicamente Metallurgy y Yamiyuki junto a Freya.
No puedo evitarlo…-dijo Freya girándose hacia sus compañeros con una sonrisa-…soy la hostia. Vamos, poneos a salvo. Os alcanzaré en breve. Decidle a Dalton que aproveche la máxima aceleración que pueda desarrollar el vehículo y que os aleje hacia el lugar más seguro que conozca.
¿No vas a venir con nosotros?-Metallurgy se encogió.
Claro que sí.-dijo Freya-No obstante, si en tres minutos desde que os reunáis todos yo no he llegado allí para decírselo personalmente…decídselo vosotros. Salid sin mí y ya nos encontraremos.
¿Cómo vas a encontrar el lugar donde está el vehículo?-preguntó Metallurgy con desconfianza.
He memorizado la totalidad de los planos de este lugar en una de nuestras visitas a las salas de control mientras limpiábamos el sitio de gente.-dijo Freya-Conozco el lugar al que os lleva Dalton y, si os vais sin mí, podré encontraros sintiendo la magia de Yurika y la de Metallurgy.
Yamiyuki no medió palabra, pero se sacó un estoque con una exquisita funda enjoyada de la manga y se lo tendió a su amiga.
Quiero que me regrese.-dijo Yamiyuki-Estarás en problemas de no ser así.
Metallurgy materializó un martillo muy robusto con un cabezal múltiple hecho a base de perfiles de vigas. Se lo tendió a Freya también.
Con esto puedes reventar cabezas como tanto te gusta…-dijo mirando al suelo.
Freya asintió con la cabeza y tomó ambas armas.
Las usaré bien.-dijo Freya-¡LARGAOS!
Yamiyuki asintió y echó a correr, valiéndose de su aguda vista para seguir desde lejos al resto de compañeros. Dudosa, Metallurgy lo siguió andando lentamente hasta que, tras otro bramido de Freya, no dudó en correr.
Veamos de qué pasta estás hecho realmente…-dijo Freya mientras se ponía en guardia.