miércoles, 15 de octubre de 2014

[WCIII] Episodio XXI: Suiri Sumitomo

REACTION
† WORLDS COLLIDE III †
Episodio XXI · SUIRI SUMITOMO

Nadie dijo nada imperante acerca de Ayako. Simplemente, decidieron dar una tregua y dejar las preguntas y respuestas para luego: era un momento muy especial para Nikola y dejaron que la pareja se marchase a una habitación vacía facilitada por Metallurgy para volver a dar calidez a sus lazos.
La habitación era espaciosa, cómoda y agradable, y estaba muy bien iluminada. Había un escritorio bastante amplio con una silla de oficina, un armario, una cama de matrimonio con una mesita de noche a cada lado, varias estanterías y un tocador. Más por agotamiento y acumulación de sensaciones que por deseo, no se lo pensaron dos veces antes de deshacer la cama y echarse en ella. Se besaron de nuevo, todavía con dificultades para creerse que de verdad estaban juntos de nuevo.
Ayako…-susurró Nikola-…mi amor…te he echado tanto de menos…mi corazón ha estado rodeado por un cilicio hasta este preciso instante…no ha habido ninguna otra mujer en mi vida…ninguna que no seas tú…Ayako…
Estoy tan contenta de oír eso…-respondió Ayako-…jamás pensé en ningún otro hombre que no fueras tú. Incluso me hice fuerte para poder buscarte…grande y fuerte como tú…
Aunque todos lo habían apreciado porque ninguno era ciego, nadie lo había comentado porque no les parecía demasiado trascendente en comparación con el hecho de su vuelta a la vida: Ayako tenía un cuerpo de puro músculo. Tenía una musculatura delgada y marcada que definía sus largas extremidades, pero su cuerpo seguía tapado por la sábana.
Sí…-dijo Nikola- ¡Guau! Has cambiado muchísimo…te has hecho mucho más alta que yo en estos siete años…y has trabajado profundamente tu cuerpo…estás hecha toda una guerrera…
Ése era mi objetivo.-dijo Ayako-Como ya sabes, tengo ciertas anomalías metabólicas que, desde mi niñez, han hecho que creciera de manera irregular e incluso a edades posteriores a las del desarrollo completo…lo de la musculación fue intencional, pero no me esperaba que iba a crecer tanto en altura desde los 19 años.-la chica torció el gesto-Pero…
Pero, ¿qué?-se extrañó Nikola.
Tal vez…-dijo Ayako-…el haber cambiado tanto haya hecho que deje de ser hermosa…
¿Por qué dices eso?-preguntó Nikola con preocupación.
Siempre me decías lo guapa que te resultaba…-dijo Ayako-…no me malinterpretes, no busco que me agasajes, simplemente no quiero romper tus esquemas…quiero ser para ti la mujer que siempre he sido…no me gustaría que tu idea de mí cambiase…y es cierto que ya no tengo el cuerpo que tenía antes…
Ayako se quitó la sábana y se mostró desnuda ante Nikola. Su abdomen estaba cuadriculado, sus hombros estaban muy definidos, su ancha cadera engranaba con unos glúteos amplios y marcados…de tal forma que sólo sus pechos, que habían crecido mucho, eran lo único de su cuerpo que no era puro músculo. Sus clavículas marcadas y su cuello fino y largo tenían una geometría sugerente. Nikola enrojeció de manera súbita.
Increíble.-dijo Nikola quitándose y poniéndose las gafas varias veces.
Puedes ser sincero…-dijo Ayako cruzando una pierna sobre otra-… ¿te parezco peor que antes?
Con ese movimiento de piernas, Nikola reparó en las ingles marcadas y trabajadas de su novia.
¿Bromeas?-preguntó el joven quitándose el sudor que corría por su cara-¡Eres preciosa! ¡Tienes un cuerpo escultural!
¿No te importa que me haya vuelto alta y fornida?-preguntó Ayako.
¡Para nada!-exclamó Nikola mientras se quitaba inconscientemente la gabardina de manera acalorada-Yo también soy musculoso, sería una tontería que no te aceptase.
Tienes un cuerpo tan grande, vigoroso y varonil…-dijo Ayako-…recuerdo esas horas muertas abrazada a ti, sintiéndome cálida y protegida…
Acarició el pecho de Nikola por encima de la camiseta. Podía sentir cada una de las líneas de sus grandes músculos.
Mira…-dijo Nikola quitándose la camiseta-… ¿lo ves? Mi cuerpo es como el tuyo: no puedo renegar de tu figura.
Mientras intercambiaban susurros e intimidad, Nikola reparó en la presión que llevaba sintiendo desde que Ayako se había quitado la sábana. Miró hacia abajo y reparó en dos cosas que le parecieron reprochables: que estaba en la cama con las botas puestas y que…tenía la erección más vigorosa que había experimentado en siete años. Decidió ignorarlo quitándose las botas y dejándolas en el suelo.
Gareki…-dijo Ayako en voz baja-…no puedes engañarte a ti mismo…
Ayako se había dado cuenta del estado del chico, que volvió a ruborizarse.
Tenemos tiempo para todo…-dijo Ayako abrazándose a Nikola con ternura-…no te preocupes…
. . .
¡Enhorabuena!-Yuuji felicitaba al equipo-¡Habéis hecho un trabajo impresionante! ¡Estoy seguro de ello aunque no haya podido verlo!
¡Gracias!-respondió Dalton-Siempre es una satisfacción poder lograr objetivos de este calibre con tu trabajo…
Ha sido una labor más difícil de preparar que de ejecutar por todo lo que nos ha pasado, pero bien está lo que bien acaba, por lo menos en este caso.-comentó Freya-Vamos a dejarles el resto del día para ellos solos y mañana ya hablaremos…
Hoy dormiréis aquí todos.-dijo Metallurgy-No es una pregunta, es una invitación. Ya que llevamos aquí buena parte del día y han pasado tantas cosas…ya veremos lo que hacemos a partir de mañana. Por cierto, ¿qué hay de Yamiyuki?
Llevo un buen rato intentando ponerme en contacto con él, pero no me es posible.-dijo Freya-Si me dijeran que todos sus aparatos de comunicación se han roto en el combate contra Yamibara, progrese éste como progrese, me lo creería.
En medio de la conversación, Dalton reparó en que Marah estaba actuando de manera inusual.
¿Te pasa algo, Marah?-preguntó Dalton-Estás muy callada…y tienes mala cara…
No es nada.-dijo Marah-Sólo estoy conmocionada por lo súbitos que han sido los hechos...
¿Tiene también algo que ver con lo que ha pasado antes de que volvieras?-preguntó el chico en voz baja.
Un poco…-se sinceró Marah-…y, además, tengo un mal presentimiento al respecto…
Por el pasillo apareció Yurika seguida del pájaro enigmático que llevaba un rato acompañándola.
¡Enhorabuena!-los felicitó la chica-Lamento no haber aparecido antes: estaba viendo los trabajos de algunos operarios para aprender de ellos.
No pasa nada.-dijo Freya con una media sonrisa-Ya está todo en orden…salvo, tal vez, ese pájaro.
Por lo menos se queda quieto antes de llegar a la puerta del baño…-comentó Yurika.
Aquanika apareció por detrás de Yurika.
¿Ya está?-preguntó.
En efecto.-dijo Freya con satisfacción-Y, si me disculpáis, voy a supervisar a Ibara y a Itami.
Freya sacó de su bolsillo una tarjeta idéntica a la que le había dado a Itami y se desvaneció con ella.
. . .
Sonaba una música muy intensa: diversos temas de Black Metal, Power Metal y demás géneros afines sonaban a través de unos grandes altavoces.  Ibara bailaba rítmica y sensualmente al compás de las canciones mientras observaba cómo Itami torturaba a Ayame, quien estaba atado de pies y manos por unas extrañas raíces de oscuridad que brotaban de aquella ominosa y negra estancia.
Veo que le habéis cogido el truco a esto.-dijo Freya justo después de aparecer por sorpresa.
¡Freya!-exclamó Ibara.
Ya hemos terminado la operación.-anunció la chica-¿Os gusta mi invento? Es un hechizo consumible que genera un espacio de oscuridad que brinda prácticamente todo lo que desea el usuario…siempre y cuando le sirva para torturar a un objetivo. He tenido que utilizarlo en algunas situaciones peliagudas. Muy buena música, por cierto. ¿Es Bolt Thrower?
Sí.-dijo Ibara-Me encantan.
A mí también.-dijo Freya con una sonrisa-¿Y bien? ¿Cómo está el pipiolo?
Hemos utilizado la flexibilidad de este conjuro para reconstruir todo su cuerpo y devolverle la consciencia con el único fin de hacérselas pasar putas.-explicó Ibara-Y ahí está, jodiéndose bien…
Itami sólo vestía un correaje de cuero que le confería un aspecto sadomasoquista. Ayame, totalmente desnudo, salvo por la banda de su ingle, e inmovilizado, miraba con cara de asco lo que le hacían.
Te hemos dado latigazos…-dijo Itami-…hostias, tiros…te hemos clavado de todo y te hemos reconstruido varias veces para volvértelo a hacer…y de ninguna manera reaccionas. Lo que está sucediendo te lo has ganado tú: si lo que hacemos no funciona, está claro que buscaremos algo que sí lo haga.
Pero…-dijo Ayame asqueado-…esto…
Itami estaba enfrente de Ayame, totalmente pegado a él, bajando y subiendo su cuerpo como si hiciera sentadillas, frotando su pene contra el de Ayame. El verdugo estaba erecto, y la víctima todo lo contrario.
Sólo queremos que nos digas todo lo que sabes sobre Shiroi, Arianelle, Verónica, Yuu y compañía.-dijo Itami-Si Shiroi te ha dado de lado, ¿qué te une a ellos? ¿Por qué no lo haces?
Itami extorsionaba a Ayame con la música de Ibara y el suave sonido del roce entre ambos penes como aderezo.
Por ti, Itami.-dijo Ayame-Me niego a cooperar contigo, incluso si ello me beneficiase.
¿Sí?-preguntó Itami-Veremos si aguantas esto mucho más. ¡Ibara!
Ibara se acercó a los dos chicos. Con mimo, lentitud y sensualidad, se hincó de rodillas en el suelo, alzó sus glúteos y dejó libre uno de sus senos mientras recorría la parte superior del mismo haciendo lascivos movimientos con su lengua. Al ver a la chica de sus sueños de esa manera, Ayame no pudo reprimir una gran erección, haciendo que su pene se apretase contra el de Itami como dos espadas chocándose en un duelo a muerte. Ahora le daba aún más asco, por tener más superficie de rozamiento y, a la vez, comenzaba a aparecer un innegable placer debido únicamente a su sistema nervioso.
Maldito seas…-dijo Ayame sin poder reprimir una lágrima.
Se está derritiendo.-dijo Itami-Quien toque esta polla puede quedarse sin mano… ¡está ardiendo!
Mmmmmmm…-se relamió Ibara mientras se recostaba sobre el suelo y hacía sugerentes movimientos con sus piernas.
Freya se cruzó de brazos y observó la escena.
Aficionados…-pensó.
Podemos pedirle muchas cosas a esta oscuridad…-dijo Itami.
Ayame notó que su juicio se nublaba.
¡Parad ya!-cedió Ayame-Os contaré lo que queréis saber, e incluso os ayudaré a llevarlo a cabo, pero soltadme y dejad que me vista.
Freya no pudo evitar echarse a reír.
Tenéis demasiado que aprender…-les dijo-…pero no lo hacéis mal para ser unos principiantes.
Una cadena de rayos negros sacudió el cuerpo del torturado joven, devolviéndole de nuevo toda la salud y deshaciendo sus ataduras para dejar que cayera al suelo.
Levántate…-dijo Itami.
Ayame se levantó.
Es hora de salir de aquí, ¿no creéis?-preguntó Ibara.
Sí.-corroboró Itami-Dejémosle algo de ropa a nuestra nueva mascota y larguémonos.
Tras varios minutos, salieron de allí, volviendo a la fábrica de Metallurgy.
¡Vaya!-exclamó Freya-¡Ya es de noche! Nos hemos entretenido demasiado jugando allí…

Está bien que nos preocupemos por nuestro trabajo, pero tendremos que cenar algo, ¿no creéis?-preguntó Metallurgy-Dirigíos al comedor, acabo de cocinar.
¿Ayako y Nikola cenan en la habitación?-preguntó Freya arqueando una ceja.
Eso parece.-dijo Metallurgy con una sonrisa pícara.
Espero que hayas vuelto para ayudarnos.-dijo Aquanika al reparar en Ayame.
El chico se negó a hablar.
Está aquí para que lo usemos.-dijo Itami-Lamentará mucho hacer lo contrario.
Durante la cena, Ibara e Itami explicaron todo lo que había pasado, por lo que entendieron que Ayame era un aliado involuntario que no les podría causar problemas. Yamiyuki siguió sin dar señales de vida, por lo que terminaron por irse a dormir, decididos a salir a buscarlo al día siguiente.
. . .
Rayaba el alba y la actividad de la fábrica ya se estaba iniciando. Metallurgy era una jefa excepcional : tras mimar a todos sus operarios con un desayuno casero de preparación admirable teniendo en cuenta el ingente número de comensales, los puso a todos a trabajar rápidamente y con cargas y ritmos muy elevados. Tan dura e implacable como justa y amable.
En una sala de reuniones algo apartada, el grupo, incluyendo a Ayame y Ayako, se sentaba en asamblea mientras tomaba un desayuno también generoso.
Buenos días a todos.-dijo Ayako-Mi nombre, como imagino que sabréis, es Ayako y, antes de nada…quiero deciros que siento mucho lo que pasó en esa nave…no era yo…fui manipulada…
Tranquila.-dijo Freya-Conocemos esa parte de la historia. Ahora, nos gustaría escuchar qué pasó contigo, pues creemos que tiene relación con los objetivos que perseguimos…
Metallurgy apretó los puños y apartó la mirada. Freya recordó el gélido instante en que su compañera dijo que alguien se había ganado su odio. Que alguien como ella utilizase la palabra “odio” tan seriamente no podía indicar sino una gravedad muy considerable en el asunto.
Ayako se dispuso a hablar. Habían tenido que hacerle algo de ropa, concretamente una camiseta negra ajustada sin mangas con escote y una minifalda, también negra de tubo, así como unas botas altas  con suela gruesa del mismo color.
Poco después de ser separada de Gareki…-explicó-…decidí hacerme respetar para que no me convirtiesen en la esclava en la que pensaban convertirme. Crecí aproximadamente medio metro desde ese día fatídico hasta entonces a causa de mi metabolismo anómalo, y entrené mi cuerpo y mi mente: desarrollé toda mi musculatura con duros entrenamientos y estudié cuanto pude para poder defenderme en aquella caza de inocentes por parte de corruptos. Logré hacerme una vida…no sin antes haber tenido que tomar las armas…hasta que, hace aproximadamente dos meses, me capturó un hombre…y el resto es lo que ya conocéis.
¿Dos meses?-se sorprendió Nikola-Has estado así de bien todo este tiempo…si ese desgraciado no te hubiese capturado, podríamos habernos encontrado cuando por fin salí de las alcantarillas.
Ayako no preguntó al respecto, pues Nikola le había explicado toda la historia durante la noche.
¿Quién era ese hombre?-preguntó Metallurgy en un susurro.
Creo recordar que se llamaba…-intentó decir Ayako.
Un estruendoso golpe la interrumpió. Saltaron varias alarmas dentro del edificio. Como accionada por un resorte, Metallurgy giró un trozo de pared que reveló  un terminal de emergencia. Con él, se conectó a la megafonía.
¡Hombres!-exclamó-¡Parada de emergencia en todas las máquinas salvo si ello produjese consecuencias nocivas para la salud humana a corto plazo! ¡Dirigíos todos a las zonas de seguridad! ¡Que no cunda el pánico!
¿Qué está pasando?-preguntó Marah preocupada.
Nos atacan.-dijo Metallurgy-Demasiado tiempo tranquilos, parece ser…
¡Metallurgy!-exclamó Yurika levantándose de la mesa-¡Iré a echar un vistazo y me aseguraré de que los trabajadores evacúan el perímetro con seguridad!
Gracias.-dijo Metallurgy con confianza-Yo tengo que tomar algunas medidas…
Yurika echó a correr pasillo abajo seguida de aquel pájaro.
Nikola, será mejor que cuides de Ayako.-dijo Freya-Aún está convaleciente y esto podría causarle reacciones adversas.
Me encuentro bien.-dijo Ayako-Puedo luchar si es necesario…
No estás nada mal.-dijo Freya-No obstante, podrías caer rápidamente. Soy médico, y te revisé antes de que despertaras una vez terminada tu rehumanización.
Está bien, Freya.-asintió Nikola-Iré con Ayako a un sitio seguro dentro del edificio.
¡Tu primer trabajo, colega!-exclamó Itami mientras echaba a correr junto a Ibara.
Ayame los siguió a desgana. Como mercenarios, se dirigían a la zona donde se había producido el golpe con objeto de asegurarla. Últimamente se estaban tomando su trabajo más en serio que nunca.
Yamiyuki…-suspiró Dalton mientras iba con Marah a la entrada principal-...ahora mismo nos serías de mucha ayuda.
Lo encontraremos cuando solucionemos esto.-dijo Freya-Es hora de recibir a una visita.
¡ES ESE HOMBRE!-oyeron chillar a Ayako.
¿Quién?-preguntó Freya desde la otra punta del pasillo.
¡Lo he visto corriendo hacia allá!-exclamó Ayako-¡Es quien me hizo esa atrocidad! ¡Ha abierto un boquete en este lateral!
¡No entrará tan fácilmente!-bramó Ibara mientras corría bastón en mano hacia la zona afectada.
Nikola, Ayako, ¿necesitáis que os acompañe?-preguntó Yuuji.
Tranquilo, nos defenderemos si sucede algo.-dijo Nikola-Encargaos de lo que sea que esté pasando…
La mismísima Metallurgy, dueña de todo aquel complejo, se dirigió a gran velocidad al lugar que Ayako había dicho. Con sus planos informatizados, pudo detectar rápidamente el boquete y, montada en un teleférico de interior que había aparecido casi por arte de magia, adelantó a Ibara, a Itami y a Ayame en la llegada al punto de abordaje. Al bajar del vehículo, vio a alguien que había visto también en la nave. Era un hombre de estatura intermedia, más bien delgado, con brazos largos y unas manos exageradamente grandes, siendo sin duda lo que más llamaba la atención de su cuerpo. Llevaba unos pantalones grises con bajos acampanados, zapatos de combate marrones y el pecho descubierto a excepción de una especie de top abierto rojo con cuadros de color vainilla. Su pelo era rojo, corto y alborotado, y sus ojos eran blancos, produciendo sus pupilas una sensación como la de una aguja clavándose en un músculo. En una de sus manos llevaba una vara metálica bastante larga, y lo acompañaban numerosos humanoides.
¿Cómo te atreves a venir aquí?-preguntó Metallurgy con un genio que nunca antes había mostrado.
¡Vamos, vamos!-le contestó el hombre-¿Es ésa forma de recibir a un viejo amigo?
¿Viejo amigo?-preguntó Metallurgy indignada-¿Te has vuelto loco? Te aseguro que lamentarás esto…
He venido a recoger un juguete roto.-dijo el hombre-Dámelo y me iré por las buenas.
¿Ayako?-preguntó Metallurgy.
Sí, Ayako.-respondió el hombre con sorna.
Ni sueñes que la vas a tocar.-dijo Metallurgy-Has intentado atentar con un amor tan grande y hermoso que no parece de este mundo…como en su día rompiste muchos otros amores grandes y hermosos. ¡No pienso dejar que nada le pase! ¡Ayako es mi huésped, y la mujer de la vida de uno de mis camaradas! ¿Quieres a Ayako? Bien, cógela… ¡por encima de mi cadáver!
¡TUS DESEOS SON ÓRDENES!-bramó el hombre.
Los humanoides rompieron filas y se lanzaron contra Metallurgy.
¡RAAAAAAAAAAAGH!-gritó la chica.
Agarró un camión de carga que había aparcado fuera del boquete con una mano y lo lanzó contra la horda de soldados artificiales, aplastándolos fieramente.
¡No juegues conmigo!-exclamó Metallurgy-¡Metallurgy Watanabe no es alguien a quien debas VOLVER A INCORDIAR!
¿Acaba de lanzar un camión con una mano?-preguntó Marah tocándole a sus gafas, temiendo que se hubieran estropeado.
Ya te digo…-respondió Dalton-…la fuerza de esa mujer es increíble. Una vez luché contra ella…antes de que fuésemos camaradas.
Mis muñequitos…-se quejó el hombre-… ¡bah, da igual, he traído más!
¡No me fastidies!-exclamó Metallurgy en tono guerrero.
Se acercó al camión, lo agarró como si fuera un bate y lanzó un potente mandoble contra el hombre, quien saltó con gran agilidad y esquivó el impacto.
¡Cobarde!-gritó Metallurgy mientras blandía el camión como si fuera un arma ligera-¡No saltes tanto! ¡Defiéndete! ¡Defiéndete O TE APLASTARÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ!
Jamás había visto a Metallurgy así…-Yurika se asustó y retrocedió.
Creo que hay muchas cosas que tenemos que saber acerca de ese hombre…-dijo Freya.
¿Nadie piensa ayudarla?-preguntó Yurika.
No quiero ser embestida por un camión por accidente.-dijo Aquanika.
Típico de ti, Aquanika.-dijo Yurika.
Ese hombre me convirtió en aquella máquina…-dijo Ayako con la respiración entrecortada-…no quiero que pase lo mismo de nuevo…
¡Ese hombre no te tocará!-exclamó Dalton-¡Estamos todos contigo!
Y él sigue estando bajo arresto.-dijo Marah-Él es…
…Suiri Sumitomo.-dijeron Marah, Ayako y Metallurgy a la vez.
¡Así me llamo y así me llaman!-exclamó el animoso hombre-¿Qué tal si dejamos que este camión descanse?
¡BUOAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!-gritó Metallurgy.
Lanzó el camión en medio de un salto como si se tratase de una bomba. El tal Suiri movió levemente su bastón, desviando la trayectoria del malogrado vehículo, que cayó muy lejos del alcance de Metallurgy.
¡GRAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!-chilló Metallurgy.
Hundió sus manos en el suelo y comenzó a tirar hacia arriba. Plegó un buen trozo de terreno para dejarlo caer sobre Suiri pesadamente, creando una increíble zanja. La fuerza de Metallurgy parecía no conocer límites pese a la extrema delgadez de sus brazos.
¡Tranquilízate!-exclamó Freya.
Freya saltó junto a Metallurgy, la agarró y la alejó de aquel hombre.
¡Suéltame, Freya!-Metallurgy forcejeaba como un toro-¡Tengo que darle su merecido!
¡Dáselo con la cabeza fría!-le espetó-Tu inteligencia te permite pelear mejor que tu fuerza, así que no dejes que ese tío nuble tu juicio…
¡No lo entiendes!-exclamó Metallurgy.
Y no es momento de que me lo expliques.-dijo Freya-Luchemos…ya hablaremos después.
¡NO LA SUELTES, FREYA!-gritó Yurika-Eres la única que puede contenerla…
Pero tampoco quiero retenerla contra su voluntad.-dijo Freya-Parece muy interesada en librar este combate…
Los humanoides comenzaron a colarse por el boquete.
¡Mierda!-exclamó Freya-Perdón, Metallurgy, te compensaré arreglando todo esto.
Soltó a su compañera y se dispuso a pelear. Afortunadamente, los demás comenzaron a moverse. Ibara conjuró un cañón de ondas sonoras que comenzó a quebrar a algunos enemigos, a la vez que Itami les lanzaba granadas de distintos tipos. A regañadientes, Ayame los golpeó con técnicas de artes marciales. Aquellos humanoides eran monocromáticos y brillantes, algunos plateados, otros grises, otros blancos, otros marrones, otros negros. Todos tenían en común una complexión lánguida y una altura más que notable, y algunos tenían las piernas algo cortas mientras que poseían unos brazos extremadamente largos y otros estaban dotados al contrario, con brazos algo más cortos de lo esperado y unas piernas muy largas.
¡No ensuciaréis la casa de Metallurgy!-bramó Yurika mientras pateaba a aquellos invasores.
Transformaba sus piernas en diferentes armas. No tardó en darse cuenta de que el pájaro estaba peleando junto a ella: golpeaba a los soldados artificiales con placajes, picotazos, arañazos…y no era nada débil.
¡Dejadme, pesados!-exclamó Marah mientras lidiaba con un pequeño corro-¡Estoy muy enfadada y afectada por estos últimos hechos! ¡De los nervios últimamente! ¡Dejadme!
Los humanoides de brazos largos le lanzaban peligrosos manotazos con la fuerza de un látigo, mientras que los otros propinaban fuertes patadas. Tras recibir varios golpes, se quitó a tres enemigos a base de patadas y alejó a uno golpeándolo con la palma de la mano.
¡Ether Drive!-exclamó-¡Fire Bolt III!
Derritió al humanoide con una explosión de fuego. Suspiró. Dalton comenzó a respaldarla con su espada-escopeta y su M.W.S., mientras que Aquanika, que se mostraba algo indiferente ante el tema, comenzó a deshacerse de los que la molestaban a base de armas de fuego.
¡Técnica especial del Combate Floral!-exclamó Freya después de haber reunido a un grupo numeroso de humanoides frente a ella a base de fintas-¡Ventisca de Pétalos Filosos!
Giró sobre sí misma en el aire y lanzó una potente ventisca cargada de pétalos de rosa cortantes que redujeron a pedazos deformes a los enemigos invasores.
¡No paran de llegar!-exclamó Yurika-A este ritmo, tal vez se junten demasiados por cabeza…
Nikola echó mano del mango de una de sus espadas láser.
No luches, Nikola.-le pidió Freya-Protege a Ayako de todo esto…ese Suiri puede comprometer su estabilidad…
¡Triple Castigo! ¡Doble Pena! ¡Juicio Único! ¡SEIS GARRAS DE LA MARIPOSA!-exclamó Yuuji mientras barría a más enemigos con su hermosa combinación de ataques.
Tras aquello, Yuuji se giró hacia la entrada y vio que intentaban colarse más humanoides.  Les apuntó con la palma de la mano y una explosión de viento que arrastraba pétalos de cerezo los lanzó por los aires.
Esto es agotador…-dijo Yuuji.
¡Nos desbordan!-exclamó Metallurgy-¡Han abierto boquetes por otros lados! ¡Estamos rodeados!
Suiri se acercó a Metallurgy.
Eso me ha dolido.-le dijo el hombre-He tardado un rato en sacudirme toda la tierra…y ahora vas a pagarlo caro: voy a tomar tu hogar, tu negocio…tu vida.
¡He dicho que no!-le gritó Yurika-¡Metallurgy es una excelente persona! ¡Es quien menos se merece que le hagan esto de los aquí presentes! Si no cambias de parecer, voy a darte una lección muy amarga…
El pájaro comenzó a volar en círculos a su alrededor. Se cargó de un brillo rosado muy extraño y, de pronto, se convirtió en un rayo de energía que atravesó el pecho de la chica.
¡HWOAAAAAAAAAAAAAAAAAARGH!-gritó de dolor.
De sus manos comenzaron a salir rayos y espirales de viento…y su cuerpo comenzó a cambiar de forma. Su piel se había vuelto de color verde jade, recubierta de algunas zonas escamosas muy duras de color verde oscuro que tapaban sus senos y su entrepierna a la vez que rodeaban sus extremidades. Sus manos y pies se habían convertido en garras alargadas, y habían crecido dos alas verdes plumosas en su espalda. Su cabello era ahora de color rosado y sus ojos se habían vuelto de color verde jade brillante.
Como si estuviera acostumbrada a aquella nueva fusión, batió sus alas, generando una inmensa corriente de viento que expulsó a los invasores de aquel flanco. Voló fuera del edificio para terminar de darles caza. Se posó encima de ellos y dio un pisotón al aire que derivó en una lluvia de rayos que los fulminó a todos. Acto seguido, se tiró en picado a por Suiri en un intento de rodillazo, pero el hombre la bloqueó y la lanzó de nuevo al interior del edificio, haciendo que se golpeara contra la pared. El hombre comenzó a avanzar lentamente hacia el interior del edificio mientras Metallurgy se crispaba de los nervios al ver que los humanoides ya habían entrado por otros flancos.
¡Estás arrestado!-le espetó Marah a Suiri interponiéndose en su camino.
Intentó lanzar una patada alta contra él, pero éste pivotó sobre sí mismo hacia atrás y volvió a su posición anterior acompañando el paso final con un golpe de palma en el estómago de Marah, que también fue estampada contra la pared.
¡Marah!-exclamó Dalton, lanzándose a por Suiri.
¿Puede saberse qué coño está pasando aquí?-preguntó la voz de alguien que no había estado allí hasta ese momento.
Suiri se giró. Detrás de él estaba Yamiyuki.

martes, 14 de octubre de 2014

[WCIII] Episodio XX: Mariposa iluminada

REACTION
† WORLDS COLLIDE III †
Episodio XX · MARIPOSA ILUMINADA

Tras la organización del trabajo, algunos tuvieron que modificar parcial o totalmente sus ropas para ponerse manos a la obra. En la sala de tratamiento se encontraban Freya, Marah, Dalton, Nikola y Metallurgy. Freya y Marah llevaban batas blancas encima de la ropa, ambas con una cruz roja en el bolsillo frontal. Por su parte, Nikola, Dalton y Metallurgy también llevaban batas blancas, pero con los escudos de distintas ramas ingenieriles.
He estudiado el dossier que Dalton te envió en su día, pero creo que lo más conveniente será una breve ponencia introductoria.-dijo Freya-Marah, si eres tan amable…
Marah se colocó frente a sus compañeros y, valiéndose de una pantalla holográfica de presentaciones, comenzó a explicar el trabajo que iban a realizar.
Vamos a realizar una operación quirúrgica de nuestra época.-explicó Marah-La cirugía del siglo XXI se estudia en nuestras universidades, pero se resume en una asignatura porque está en un desuso prácticamente total dados los nuevos métodos médicos. La maquinaria que tenemos ante nosotros constituye un completo equipo de biorrobotización reversible. Son modelos muy punteros incluso para nuestra época, y sirven, en términos sencillos, para transformar, mediante nanomáquinas de Ether y diversos fármacos muy avanzados, a seres vivos en robots. El término “reversible” alude, por supuesto, a que también pueden convertirse robots en seres vivos…si y sólo si éstos han sido seres vivos previamente, como es el caso de Ayako. El estado del arte en este campo no ve más allá: necesitamos un soporte orgánico para crear un robot mediante esta tecnología, pero no podemos crear vida a partir de un robot creado por técnicas de manufactura usuales. Las investigaciones en esto están a la orden del día y tratan de buscar los porqués, y ahí es donde entra mi trabajo científico no público, es decir, en las horas en las que no atiendo en hospitales militares. Lo que vamos a hacer va a ser extender el cuerpo de Ayako en la maquinaria, que para eso tiene forma de camilla, y vamos a deshacer uno a uno todos los algoritmos y todos los flujos de materia y energía que se aplicaron en la robotización. En la cirugía no solemos tener a ingenieros en quirófano, pero, dado que éste es un caso extraordinario, es mejor contar con su colaboración por varios motivos: el sueño de Ayako está inducido por el invento de uno de los ingenieros de esta plantilla, los acondicionamientos del hardware de Ayako pueden ser mucho más complicados que los de un bio-robot estándar…y podéis seguir imaginando motivos.
Todos asintieron.
Metallurgy, por favor, ¿puedes abrir el tanque?-pidió Marah-Como es tuyo, supongo que conocerás bien su protocolo de seguridad.
¡Por supuesto!-asintió Metallurgy-Lo escribí y firmé yo: este tanque está fabricado por mi empresa…es decir, está hecho en este complejo.
Metallurgy se acercó al tanque y le retiró varios seguros. Tras ello, hizo alarde de su imponente fuerza para abrirlo limpia y cuidadosamente. Por primera vez en mucho tiempo vieron el cuerpo de Ayako: estaba tal y como lo dejaron, es decir, malograda, llena de roturas y heridas y profundamente dormida, atada por todo tipo de correas y arneses.
Preparad la camilla.-pidió Metallurgy-Ayako tiene una masa muy elevada, como marca el indicador de carga del interior, pero podré moverla sin problemas.
La chica comenzó a desabrochar las correas y a desencajar el cuerpo de los pesados arneses. Cuando la terminó de sacar, la apoyó cuidadosamente en su hombro. Las piernas de la androide colgaban lacias e inertes sobre el alto cuerpo de Metallurgy.
No la tumbes todavía.-especificó Marah-Siéntala en un lateral.
Metallurgy colocó a Ayako en un borde de la máquina y la sujetó de los hombros para que no se cayera. Marah se acercó y comenzó a pasarle unos escáneres que desplegó de debajo de su bata con simplemente mover una mano.
Dalton, pasa a tu terminal todos los datos electromecánicos.-dijo Marah-Necesitaré que los monitorices y analices en tiempo real para que puedas dar un diagnóstico ingenieril actualizado que marque el ritmo de avance: no podremos dar un paso adelante en el tratamiento si tu diagnóstico de ingeniería y el mío médico no concuerdan.
Dalton comenzó a pinchar los escáneres con un aparato de pulsera que se había colocado debajo de la bata para, acto seguido, comenzar a pulsar botones de un teclado holográfico que estaba acompañado de una pantalla flotante de la misma naturaleza. Mientras tanto, Freya examinaba la cabeza de Ayako minuciosamente: había preparado un carro de instrumental en el que tenía un otoscopio, un rinoscopio, un laringoscopio, un oftalmoscopio y algunos útiles más con los que diagnosticaba la única parte humana del cuerpo de Ayako.
He terminado de automatizar los escáneres.-dijo Marah-Se moverán y obrarán de manera solidaria a nuestro hacer, así que ya puedo hacer otras tareas.
Para ser lo único humano que tiene ahora mismo…-dijo Freya-…tiene la cabeza bastante bien. Sus oídos están perfectos, su nariz también…y, bueno, de la boca hacia el interior también está en buen estado…salvo por el hecho de que se pierde la continuidad por motivos obvios. Sus ojos tienen una textura y un color muy poco sanos, y su cabello está muy damnificado: está ralo, áspero, seco de más y quebradizo. Además, parece haber sufrido una decoloración muy violenta, no es para nada un pelo blanco natural como el de Metallurgy.
Ayako era morena.-dijeron a la vez Marah, Dalton y Nikola.
Vi una imagen…-asintió Freya.
La decoloración y pérdida de brillo en los ojos y en el cabello es fruto de la biorrobotización.-explicó Marah-Lo que no sé es por qué su cabeza no ha sido intervenida, pues, ahora mismo, no tiene demasiadas funciones, ya que las funciones de percepción y relación con el medio las realiza el sistema.
Lo cual nos lleva a ese punto escabroso que Dalton comentó en el dossier que te escribió poco después de abandonar la nave de esos individuos de otro planeta…-dijo Freya con seriedad.
Nikola torció el gesto.
Ha llegado la hora de que él también lo sepa.-dijo Dalton mientras manipulaba su equipo.
Existe una probabilidad de que sólo la cabeza de Ayako sea humana.-dijo Freya-En otras palabras…que esto sea un robot de fábrica con la cabeza de esta chica y no un bio-robot. En ese caso…no habría nada que hacer.
¡No puede ser!-Nikola se puso nervioso.
Cálmate, Nikola…-dijo Marah-…es bastante improbable, pero necesitábamos que lo supieras.
Está bien…-dijo Nikola-…intentemos todo lo que esté en nuestras manos para salvarla.
¡Así se habla!-lo elogió Freya.
Las señales están estabilizadas.-dijo Dalton-No hay ningún parámetro alarmante en esta máquina…teniendo en cuenta que está destrozada, claro. Me refiero a que los datos son los típicos de un androide desguazado. Estamos ante la normalidad, podría decirse.
Es hora de tumbarla.-dijo Marah.
Las alas están muy rotas.-dijo Freya-Sólo servirán de molestia a la hora de acomodar el cuerpo. Será mejor proceder a cortarlas. Metallurgy, Nikola, nos gustaría que hicierais un corte limpio…
Está bien.-asintió Metallurgy mientras preparaba dos cortadores láser de mano de su propia fabricación.
¿Por qué yo?-preguntó Nikola-No quiero cortar a…
¿Estás seguro de que no quieres liberar a tu amada Ayako de toda la inmundicia que le han puesto encima?-preguntó Metallurgy mientras le tendía uno de los cortadores a Nikola.
Tienes razón.-asintió el joven.
Metallurgy y Nikola procedieron a cortar un ala cada uno. Los cortes fueron tan precisos, suaves y limpios que dejaron la espalda de Ayako como si nunca hubiera sufrido daños.
Sin perder un segundo, Freya y Marah tumbaron a Ayako y comenzaron a colocarle todos los arneses y seguros pertinentes.
Ya hemos fijado el cuerpo.-dijo Marah-¿Alguna fluctuación por la pérdida de las alas?
El flujo magnético por las armaduras escapulares ha variado drásticamente, pero no compromete la seguridad del sistema.-informó Dalton-Es una simple visualización gráfica del gran poder que poseían esas alas…
Bien.-asintió Marah-Ahora hay que colocarle estos apéndices…
La chica comenzó a sacar partes ocultas de debajo de la máquina. Eran soportes, con un asidero para su fácil manipulación, que mantenían una serie de agujas de distintos tipos. Cada soporte iba sujeto a un cable de la máquina. En total, habría unas doscientas agujas.
Las agujas de menor diámetro son las fisiológicas.-explicó Marah-Inyectan fármacos o extraen sustancias peligrosas para el desarrollo del trabajo. Las más gruesas son mecánicas, eléctricas, magnéticas…se encargan de aportar las diferentes capas de ingeniería que posee un robot…o de sustraerlas. Pulsando esta combinación de botones…activaré una matriz de emisores luminosos que señalarán en color verde los puntos de las agujas fisiológicas, y en rojo los de las agujas de propósito tecnológico, con objeto de que queden todas pinchadas en su sitio. Yo colocaré las ingenieriles mientras tú, Freya, le pones las fisiológicas. Mira muy bien el número de referencia en cada soporte antes de clavarlo para evitar confusiones.
Ahora tenían a Ayako llena de agujas.
Ahora habría que activar cada uno de los sistemas que gobiernan las agujas para que todas hagan su trabajo.-dijo Marah-Se puede hacer con los elementos operativos del hardware, pero también se puede hacer mediante un programa informático que lo configurará todo con casi total automaticidad.
La joven conectó un pequeño terminal informático a la máquina, descargando en él una secuencia de instrucciones. Freya se fijó en que la máquina llevaba ranuras para leer siete tarjetas.
Tarjeta de parámetros electromagnéticos.-dijo Marah.
Aquí está.-Dalton le pasó una tarjeta holográfica con todos los números y gráficos que había extraído de la monitorización.
Tarjeta de parámetros mecánicos y constructivos.-añadió la chica.
Dalton le pasó otra de sus tarjetas, que la chica iba introduciendo en la máquina.
Tarjeta de inventario tecnológico.-volvió a pedir Marah.
De nuevo, Dalton le pasó otra tarjeta.
A continuación, introduzco mi tarjeta de colegiación médica, mi tarjeta de inventario farmacológico y mi tarjeta de omisión de restricciones de seguridad para lograr un rendimiento lo más alto posible.-Marah operaba en voz alta-Falta una séptima tarjeta…una que sólo se introduce en caso de biorrobotización inversa: una imagen de cómo era el objetivo antes de convertirse en robot…en formato de tarjeta.
Nikola se la tendió sin mediar palabra. Freya se dio cuenta de que era la misma imagen que le mostró hacía un tiempo.
Ya puedo programar y poner en marcha la maquinaria.-Marah se mantenía seria, pero parecía estar llevando a cabo ese proceso con optimismo y cierta alegría-Metallurgy, ¿es correcto este valor de la masa de Ayako?
Sí.-respondió Metallurgy al observar la pantalla.
Unos tanques que formaban parte de la máquina comenzaron a llenarse de líquidos de diversos colores: los fármacos parecían estar a punto de administrarse. A su vez, se pusieron en marcha varios elementos motrices. Freya observaba el proceso con atención. Los fármacos eran líquidos de colores muy intensos y variados…parecían difíciles de manejar.
¿Sientes curiosidad?-preguntó Marah-Puedo dejarte bibliografía técnica para que lo estudies…
Te lo agradecería.-dijo Freya-Por cierto, vamos bien, ¿verdad?
Todavía no podemos saberlo.-dijo Marah-¿Cómo están las señales, Dalton?
Debilitándose absolutamente todas…y a buen ritmo.-dijo Dalton.
Por primera vez en el trabajo de un ingeniero, será positivo que su trabajo virtual se borre por completo.-dijo Marah-Eso es buena señal: significa que la máquina que estás controlando se está…alejando.
¿Eso quiere decir que estamos humanizando de nuevo a Ayako?-preguntó Dalton con el corazón en un puño.
En un bio-robot conocido, sin duda.-dijo Marah-No obstante, aún no tenemos manera de saber si Ayako lo es o simplemente se trata de un robot adornado con una cabeza humana…
¿Cómo podemos averiguarlo?-preguntó Nikola.
Ya que la biorrobotización inversa sólo es posible en individuos previamente biorrobotizados…-dijo Marah-…sólo podremos saberlo esperando a que el proceso avance: si se estanca, significará que Ayako es un robot adornado con una cabeza…si, por contraparte, progresa…Ayako se salvará.
Nikola miró al suelo. Las lágrimas asaltaban sus ojos plateados.
¿Esto tardará mucho?-preguntó Freya.
En general, sí.-dijo Marah-No obstante, esta vez está yendo muy rápido…
¿Eso es mejor o peor?-preguntó Freya.
Tengo dos hipótesis.-explicó Marah-Una es que sea mejor por el hecho de que la cabeza es humana y contribuye a acelerar el proceso. La otra es que simplemente el proceso se precipite a un final abrupto por no tener a un bio-robot puro.
Esperemos que se cumpla la primera…-terció Metallurgy.
En uno de los tanques vacíos comenzó a filtrarse un líquido rojo muy intenso. Marah lo señaló con su mano, se tapó la boca sorprendida con la otra y comenzó a lagrimear.
¿Qué sucede?-preguntó Dalton alarmado.
Sa…sa…-dijo Marah con una gran sonrisa sin poder reprimir sus lágrimas de alegría-¡SANGRE! ¡Se está formando sangre! ¡Ayako es un bio-robot puro! ¡Está volviendo a ser una mujer! ¡Su sangre está volviendo! No es sangre nueva ni sintética… ¡es la verdadera y genuina sangre de Ayako!
¡Bien!-exclamó Freya.
Oh…-Metallurgy se limpió las lágrimas con un pañuelo.
Menos mal…-suspiró Dalton mirando hacia el techo.
Ayako…-Nikola se echó a llorar a los brazos de Dalton.
¡Mirad!-exclamó Freya-¡Hay un mechón negro en su cabello!
Está recuperando el color del pelo gradualmente…-dijo Marah-…y su piel ya no es tan blanca…estamos consiguiéndolo.
¿Puedo examinarla mientras el proceso tiene lugar?-pregunto Freya.
Por paradójico que suene, no hay contraindicaciones.-dijo Marah-Adelante.
Freya volvió a coger su oftalmoscopio y, separándole cuidadosamente los párpados, miró de nuevo uno de los ojos de Ayako. Volvía a tener el tono azul eléctrico de la imagen. Echó entonces un vistazo al cuerpo. La armadura metálica parecía en aquel entonces una costra de piel muerta.
Eso es piel, ¿verdad?-preguntó Freya.
Exacto, piel humana.-dijo Marah-Ayako se está convirtiendo en la mujer que siempre ha sido…será tal y como era justo antes de ser transformada.
¡Interesante!-exclamó Freya-Me pica la curiosidad…
Ayako tiene 26 años como yo.-dijo Nikola-Llevo 7 años sin verla, así que la última vez que la vi tenía 19…no sé cuánto tiempo hace que le hicieron esta atrocidad, así que no me extrañaría encontrarla algo cambiada.
De momento, sabemos que tiene el pelo más largo que su versión androide.-dijo Marah-Le está creciendo bastante.
Y más pecho también tiene.-observó Freya.
Nikola enrojeció y miró al suelo.
Error del sistema.-leyó Dalton de su pantalla-El objetivo está desconectado.
¡Perfecto!-exclamó Marah-¡La máquina ha desaparecido! Ahora sólo hay que esperar a que la mujer termine de gestarse.
¿Ya has terminado?-preguntó Nikola-Entonces, será mejor que los hombres abandonemos la sala… ¡Ayako saldrá desnuda, al fin y al cabo!
Dalton miró a Marah, a Freya y a Metallurgy, quienes lo excusaron con una sonrisa. Con comprensión y complicidad, acompañó a Nikola fuera de la sala.
No quiere que lo veamos llorar.-dijo Marah con una sonrisa-Es demasiado duro consigo mismo. Lloró tanto que acabó prometiéndose que no volvería a hacerlo si podía sustituirlo por luchar en pos de sus ideales. No obstante, hasta para una roca impenetrable como Gareki, este momento es demasiado conmovedor…y ahora mismo tiene que estar llorando como un niño.
Mientras Marah hablaba, las lágrimas de alegría surcaban su cara. Metallurgy tampoco ocultaba que estaba llorando, también eufórica. Freya parecía contenta, pero continuaba vigilando el proceso atentamente: no tenía motivos para llorar.
Dalton es la única persona delante de la cual lloraría sin vergüenza.-explicó Marah mientras observaba la finalización de su trabajo-Son hermanos prácticamente: no se esconden nada, entre ellos no existe la vergüenza, no existen los secretos, no existe el pudor, no existe el orgullo…sólo la amistad. Que dos mejores amigos como ellos encontraran pareja en fechas próximas nos hizo quedar como una especie de familia feliz…Nikola siempre se ha portado muy bien conmigo y nos hemos hecho muy amigos, y Ayako siempre fue íntima amiga mía también. ¡Oh, mirad! Ya están saliendo todos los datos biológicos de Ayako: desde sus medidas hasta su genotipo. ¡Estamos ante toda una mujer!
Voy a examinarla yo.-dijo Freya-Ya que te has esforzado tanto en la parte anterior, déjame reconocerla…
Freya examinó la totalidad del cuerpo de Ayako mientras entre Marah y ella le quitaban las agujas.
Tensión adecuada, músculos en perfecto estado, huesos bien formados y sin irregularidades, piel impoluta…-dijo Freya-…parece muy sana. ¿Cuándo despertará?
El despertar es forzado.-dijo Marah-La podemos despertar cuando queramos. No obstante, habrá que darle algo de ropa…y, con esta talla…es ridículo pensar en ropa mía…es grande hasta para Metallurgy…y ridículamente pequeña en comparación contigo, Freya.
De momento, podremos cubrirla con una sábana.-dijo Freya-Por lo menos estará algo más atemperada y no se verá desnuda frente a dos desconocidas y una vieja amiga. ¿Cuál es el color favorito de Ayako?
El negro.-respondió Marah-Nikola y ella solían utilizarlo muy a menudo hasta su separación, a partir de la cual él adoptó el verde por ser el color con el que le obligaron a bajar a las alcantarillas…
Metallurgy sacó de un almacén una sábana negra con un aro mágico y la tendió encima de Ayako.
Creo que es el momento.-dijo Marah.
. . .
Dalton y Nikola estaban en el suelo, sentados uno al lado del otro. Tan grande y fornido como era, Nikola se había dejado caer prácticamente encima de Dalton.
¡Por fin volveré a verla!-exclamó entre lágrimas de alegría-¡Pensé que estaba condenado al sufrimiento eterno!
Tranquilo, amigo.-dijo Dalton acariciándole levemente la melena-Ayako volverá con nosotros.
¿Crees que sabré mantenerla a mi lado?-preguntó Nikola.
No seas crío…-Dalton le sonrió y le sacó la lengua-…eres el hombre de su vida. Ayako siempre te ha amado…siempre os habéis amado…y hoy volveréis a amaros.
Quiero estar junto a ella para siempre…-insistió Nikola mientras se secaba las lágrimas-…empezando hoy.
Las puertas que estaban tras ellos se abrieron. Freya salió con una sonrisa de máximo orgullo, seguida de Metallurgy, que se secaba las lágrimas con un pañuelo, y Marah, que ayudaba a caminar a una figura de elevada estatura que se hallaba cubierta por una sábana negra.
¿Gareki?-preguntó la recién llegada-¡Gareki! ¿Eres tú?
Nikola se levantó y encaró a la figura que Marah sujetaba: estaba desconcertada y ataviada únicamente con una sábana enroscada alrededor de su cuerpo, pero…allí estaba…Ayako.
Ayako…-dijo Nikola entre lágrimas-…cuánto has...
Ayako se soltó de Marah y echó a andar hacia Nikola, quien se había quitado las gafas y tenía los brazos abiertos a la mujer de su vida.
…crecido.-terminó la frase justo cuando la chica se entregó a sus brazos.
Se fundieron en un tierno beso que pareció transportarlos a otro lugar, a otra época…
Las lágrimas de Ayako terminaron de demostrar su humanidad: no había perdido nada de su memoria ni de su personalidad, al parecer, incluyendo en ello el amor que sentía por Nikola. Tenían mucho que contarse, y muchas preguntas que hacerse unos a otros…pero eso tendría que esperar.
Les dejarás una habitación, ¿no, Metallurgy?-preguntó Dalton guiñando un ojo.

Por…-tartamudeó Metallurgy-… ¡por supuesto!

lunes, 13 de octubre de 2014

[WCIII] Episodio XIX: Damas en libertad

REACTION
† WORLDS COLLIDE III †
Episodio XIX · DAMAS EN LIBERTAD

El fuerte golpe de Yurika hizo que el tipo de la armadura roja se estampase contra la pared y experimentase un leve rebote que la joven aprovechó para volverlo a clavar contra la ya castigada estructura convirtiendo sus dos piernas en un ariete y lanzándose contra él. Tras agrietar la pared por varios sitios, el enemigo intentó incorporarse, pero Yurika fue más rápida y se envolvió en llamas, fusionándose con el espíritu ígneo y lanzando una fugaz sarta de patadas encadenadas con ambos pies envueltos en chorreante magma. La armadura comenzaba a desgastarse, y el rendimiento de su portador decaía en picado. El magma de los pies de Yurika se solidificó, formando unas botas de roca con las que comenzó a patear violentamente a su ahora indefenso enemigo.
¡HAAAAH!-gritaba Yurika-¡HIYAAAAAAAAAAH! ¡YIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!
La chica no quería perder más el tiempo, por lo que estaba poniendo de su parte para librarse de aquel juego de una buena vez. Su enemigo era tenaz y estoico, pero ya se le notaba que había perdido muchísimo fuelle.  Saltó y cayó con los dos pies contra el suelo, haciendo añicos las rocas de los pies y creando un fuerte temblor que hizo caer pesadamente al suelo a su rival, posición desde la que le fue muy fácil doblarlo por la mitad con una patada de talón en la que había hecho alarde de su extraordinaria flexibilidad. En ese momento, la ventajosa Yurika pisó la entrepierna del tipo con un pie, y el pecho con el otro. Dejó que el fuego fluyera por su mágico cuerpo y, con sólo el contacto de las plantas de los pies, prendió fuego al cuerpo de su insistente agresor. Continuando con la impetuosa agresión, Yurika se envolvió en llamas a sí misma y realizó  un hechizo…en el que las llamas se convirtieron en agua hasta que cayó al suelo, apagando al enemigo y revelando su otra forma, la fusión con el espíritu del agua y el hielo.
Acabemos con esto…-dijo Yurika.
Lanzó por los aires de una patada alta a su enemigo. Una vez lo tuvo a tiro, la chica giró sobre sí misma, liberando chorros de agua por sus pies hasta formar un remolino que finalmente liberó. Este remolino acuático barrió violentamente al malogrado ser de armadura roja, incrustándolo en el techo. Desde ahí, ejecutó un elegante movimiento de cadera que liberó una ventisca en el interior de la sala, desincrustando a su enemigo y obligándolo a caer violentamente. Concentró entonces la magia del hielo en sus pies y los envolvió con unos tacones del más precioso y cristalino hielo. Las punteras se prolongaban en forma de hojas curvadas. Con esta arma improvisada, Yurika saltó y, con una voltereta, cortó profundamente a su enemigo valiéndose de una de las cuchillas. Tras ello, utilizó la otra pierna para darle una patada a la puerta de la jaula y poder así liberar al ave, que pareció alegrarse y no dudó en salir volando.
Aunque no tenga nada que ver…-dijo Yurika-…me parece de muy mal gusto que tengas a un animal tan grande encerrado en una jaula tan pequeña. ¿No podías apreciar su tristeza? ¡Deja que viva!
Tras gritar esto, Yurika pisó la cabeza del enemigo con su tacón de hielo, haciéndola pedazos a la vez que rompía el propio zapato. Por fin aquel enemigo había caído. Volvió entonces a su forma original y se sacudió el polvo de la ropa.
Ha costado…-dijo Yurika.
Prueba superada.-anunció la voz de antes.
Ahora Yurika sabía dos cosas: que la voz no era del tipo de la armadura roja y que por fin había terminado con aquello, pudiendo moverse por aquel lugar desconocido. Sin embargo, no necesitó buscar una salida, pues, tras dar cinco pasos en los que notó que el pájaro la seguía…un resplandor muy fuerte se generó frente a ella.
. . .
Voy a hacer una pequeña prueba…-concedió Marah-…ahora que ya no me siento observada, te permitiré ver un pequeño recuerdo de mi pasado. Si me estáis engañando y siguen viéndome desde la distancia...ateneos a las consecuencias.
El hombre de la armadura negra atacaba a Marah con impaciencia.
¡Está bien!-exclamó Marah mientras esquivaba los golpes y volaba alejándose de su enemigo.
La chica aterrizó lejos del hombre de la armadura negra y separó sus piernas horizontalmente un ángulo bastante pronunciado: su falda estaba completamente tensa. Tras ello, echó  un pie hacia atrás, separando las piernas también frontalmente sin perder separación horizontal. Al acabar de separar las piernas y tensar su falda duramente por dos lados, separó los brazos y los extendió. Miró hacia arriba y…se oyó un chasquido.
Aquí está…-susurró Marah.
Las gigantescas y desproporcionadas botas de la chica se habían abierto, revelando por qué eran tan enormes y pesadas. Se habían extendido en dos cruces bastante amplias a ras de suelo, de ahí que hubiera tenido que separar tanto las piernas. Aquellas dos cruces no eran otra cosa que ocho estantes repletos de armas. Parecían artículos de tecnología punta, con diseños muy novedosos y poco vistos, de aspecto pesado y devastador, todas ellas pintadas en negro y con un esmalte y un lacado que les conferían un brillo digno de joyas.
No esperes ver la totalidad de mis días anteriores...-le advirtió Marah-…ni mucho menos esperes que te los explique. Esto es sólo una prueba que tengo que superar… ¡una de muchas!
Cogió un arma con cada mano. Parecían dos metralletas. Comenzó a disparar contra su enemigo. En lugar de balas convencionales, emitían proyectiles azulados de energía. El ser de armadura negra no podía esquivar unas armas tan rápidas y, lo que era más, los disparos no sólo generaban humo en su armadura al impacto, sino que lo retractaban y hacían ver que, en efecto, le causaban daños.
Muy bien…-susurró Marah mientras continuaba disparando con una puntería exquisita.
Las dos armas, por ser iguales y haberlas accionado simultáneamente, se vaciaron a la vez. Sin perder tiempo recargando, Marah aprovechó que tenía un enorme arsenal literalmente a sus pies para dejarlas caer sobre los estantes, cayendo perfectamente colocadas, y agarrar otro par de armas: una ballesta repetidora y un lanzagranadas, respectivamente. El enemigo comenzó a lanzar proyectiles, pero la joven los disgregó disparando flechas ionizantes con la ballesta, cuya munición no eran flechas físicas sino cargas energéticas almacenadas en el interior. Tras un intercambio severo de ráfagas, Marah aprovechó que su enemigo se detenía un instante para disparar una granada a sus pies. Una esfera negra con franjas blancas salió disparada y causó una ingente explosión que lanzó por los aires al enemigo. Sin perder tiempo, Marah cambió sus dos armas por un enorme rifle de francotirador que montó uniendo dos partes del tamaño de las armas anteriores y, con ayuda de la mira de precisión, apuntó a su enemigo entre el humo de la explosión, aprovechando para disparar pesados proyectiles de plasma, casi energía pura. Pese al increíble tamaño y masa del arma, los disparos eran casi tan rápidos como los de un rifle de asalto. Cuando, entre disparos, el hombre cayó, Marah desmontó el rifle y guardó las partes en su arsenal, sustituyéndolo por una escopeta con tambor giratorio y un pequeño cañón de mano. Sin dejar que su enemigo se levantara, la doctora comenzó a disparar rápida y despiadadamente la escopeta, haciendo que el tipo de armadura negra se retorciese en el suelo. La expresión facial de la chica había cambiado bastante: se encontraba totalmente concentrada, y mantenía un semblante serio. Sin que aparentemente nadie lo supiera, Marah era una excelente tiradora, incluso capaz de disparar una escopeta con una mano sin experimentar retroceso, lo cual podría deberse en parte a que estaba anclada al suelo por los estantes que emanaban de sus pies. En un momento de suerte, el hombre de la armadura negra consiguió levantarse y saltó hacia la chica, quien se colocó la escopeta detrás de la cadera y, con el otro brazo, apuntó con el cañón de mano, dejando salir de él un chorro de energía de color dorado que voló ruidosamente hacia su objetivo, causando una salvaje vibración en el ambiente y haciendo que el enemigo saliese disparado.
Y, para acabar…-susurró Marah.
Se oyó un chasquido parecido al de un seguro siendo quitado. Con una energía inesperada, Marah saltó del centro de su arsenal: se había desligado completamente de las botas y se dirigía a su enemigo con un salto de fuerza temible. Debajo de las botas llevaba unas zapatillas planas muy finas de color blanco con ribetes del color del latón amarillo que protegían sus pies de la intemperie.
¡YIAAAAAAAAAAAAAAH!-gritó la chica.
Una fuerte secuencia de patadas giratorias ascendentes atropelló al enemigo, obligándolo a ascender de nuevo.
¡HAAAAAAH!-insistió-¡HAH! ¡HAH! ¡HAH! ¡HAH! ¡HAH! ¡HAAAAAAAAAAH!
Comenzó a patear de manera alternada con ambas piernas a su enemigo hasta estamparlo en lo alto de la pared con los dos pies, propulsándose hacia abajo mientras él caía libremente.
Cuando ambos estuvieron de nuevo en suelo firme, Marah castigó a su oponente con una sarta de patadas giratorias. Acto seguido, hizo que sus guantes se replegaran en sus muñecas, quedando sus manos desnudas. Desde ese momento, sus puñetazos podían dañar a su contendiente. Tras un asalto combinado de puñetazos, codazos, golpes de palma, de hombro, de espalda, de cadera, de rodillas y de pies, Marah lanzó a su enemigo por los aires con una voltereta con patada y saltó hacia sus armas, agarrando una enorme y pesada pistola que comenzó a cargarse conforme apretó el gatillo, liberando un cañonazo de energía que interceptó y despedazó al hombre. Para cerciorarse de su éxito, Marah dejó la pistola en su sitio y unió varias partes para conformar un cañón que asió con ambas manos y que tenía la forma del capullo de una flor. Apuntó a los restos de su enemigo y disparó, dejando salir un gigantesco chorro violeta de energía que terminó por pulverizar los pedazos de aquel enemigo.
Menos mal que nadie me ha visto…-dijo Marah guardando de nuevo el arma.
Colocó de nuevo los pies en los centros de las cruces, pisó los seguros para que los estantes se agarrasen a sus pies e hizo que sus botas se cerrasen de nuevo, pudiendo volver a juntar las piernas mientras volvía a activar sus guantes. Su rostro había vuelto también a la normalidad.
Ya está, supongo.-dijo la chica llevándose las manos al pecho.
Prueba superada.-oyó que decía la voz de antes.
Definitivamente no era el hombre de negro el que había hablado, pero sí era la misma entidad que había enunciado la prueba. Sin más tiempo para pensar, la luz inundó sus ojos.
. . .
¿Qué está pasando?-se sorprendió Metallurgy.
¿No puede ser ningún fallo de este trasto gigante en el que vives?-preguntó Aquanika con desdén.
¡No hay magia en este sitio!-terció Freya-¡Esta cálida luz es claramente mágica!
Cuando el destello se deshizo y la temperatura se estabilizó, las pantallas ya no estaban…pero sí Yurika y Marah. Como era de esperar, pues lo habían visto en las imágenes, Yurika estaba acompañada del pájaro que habían visto durante todo el combate.
¡Yurika!-exclamó Freya-¡Marah! ¡Habéis vuelto las dos! ¿Estáis bien?
¡Por fin nos reencontramos!-exclamó Yurika con una sonrisa-¡Pensé que aún me quedaban más dificultades y más absurdos por acometer!
La joven se paró a mirar a su alrededor.
¡Es cierto!-exclamó con una sonrisa de alivio-¿¡Estamos en casa de Metallurgy!?
¡Sí!-afirmó Metallurgy con una sonrisa.
¡Cuánto tiempo!-comentó Yurika-No venía aquí desde que te convertiste en mi tutora académica fuera de la universidad…qué recuerdos…
Chicos…-susurró Marah-…oh…al fin…
Marah se dejó caer en los brazos de Dalton y lo besó con ternura. Con la calidez justa por la situación imperante pero con una virilidad más que notoria a su corta edad, Dalton agarró a su novia y la besó tiernamente hasta que volvió en sí.
Perdonad.-dijo Marah con una sonrisa alocada-Creo que tenemos mucho que contarnos…
Lo hemos visto y oído todo.-dijo Freya-No necesitáis explicarnos nada: os habéis enfrentado a los secuaces de Verónica y Arianelle y les habéis dado una paliza. Vosotras no habéis recibido señales de nosotros, ¿verdad?
Ninguna, por desgracia.-respondió Yurika.
No, nada.-corroboró Marah-¿Lo habéis visto TODO?
Bueno, casi todo.-explicó Freya-A ti sólo te hemos visto cuando no conseguías dañarlo. Luego se ha perdido la imagen hasta que habéis vuelto las dos juntas…
Marah resopló aliviada.
¿Qué ha sucedido?-preguntó Freya.
Preferiría no hablar del tema…-dijo Marah-…por favor.
La muñeca enfermera se anda con secretitos…-Aquanika miró a Marah con desdén.
¡He dicho que no me encuentro dispuesta a hablar de ese asunto!-respondió Marah sin titubear ante una mujer mucho más peligrosa que ella-¡Compréndeme!
Tranquila, Marah…-susurró Dalton mientras abrazaba a su compañera sentimental por la espalda-…nadie te va a obligar a hablar, ¿verdad?
Eso espero…-dijo Marah temblando-…es que yo…-agarró los brazos de Dalton-…las he abierto…
Dalton cerró los ojos un momento, pensativo. Acto seguido, los volvió a abrir.
No te preocupes.-insistió el chico.
Respetaremos tu privacidad, Marah, no te preocupes.-explicó Freya-No obstante, no podemos relajarnos: las circunstancias se complican inexorablemente. Al igual que muchos no podremos comprender qué hace aquí ese pájaro que está con Yurika, imagino que vosotras echaréis en falta a Yamiyuki. Vamos a hacer esto lo más simple posible: ese animal ha venido a decirnos algo y parece que lo va a hacer pronto y, respecto a Yamiyuki…bueno, no hay mucho que explicar: después de que desaparecierais, logramos rescatar las máquinas del difunto hospital Furuhana, y ahora las tenemos aquí en esta sala. Además, en ese barco nos enfrentamos a Verónica, la princesa demoníaca enemiga de Aquanika, así como a Ikaruga Otonashi y a Ayame Rei por última vez: ella está muerta gracias a Ibara, mientras que Ayame está listo para ser utilizado en esta camilla, todo por cortesía de Itami. Después de eso intentamos abandonar el barco pero nos encontramos con Nokanys de nuevo, así como con una versión de otro futuro más cercano al nuestro de Pamela Rosenstiehl, nuestra prófuga favorita, después de lo cual Yamiyuki tuvo que dejarnos porque ha aparecido un pariente suyo de esta época en medio de todos los hechos: Yamibara Kuroi, un potencial enemigo y una auténtica bestia de poder desmedido que sólo Yamiyuki puede contener. ¿Alguna pregunta?
Ninguna.-respondieron Yurika y Marah a coro.
Lo mejor de no aceptar a personas no superdotadas en este grupo es que no hay que andarse con explicaciones adicionales.-comentó Freya con una sonrisa de satisfacción.
Hay que ponerse a trabajar, supongo.-dijo Marah con seriedad-Ya están todas las máquinas, y ése de ahí es el tanque donde duerme Ayako. El tratamiento puede tener lugar ahora.
Nikola y Dalton parecían entender las causas y por ello no se alarmaban, pero los demás se sorprendieron por el cambio en el comportamiento de Marah, quien solía ser más alegre y dicharachera.
Bien pues.-dijo Freya-Hace un tiempo hablé con Yamiyuki acerca de qué sucedería si tuviéramos que proceder sin él en algún momento, y me dijo que nunca dudásemos…por lo que creo que es el momento de tratar a Ayako.
Está bien.-afirmó Marah-Vamos manos a la obra.
Antes de nada, será necesario hacer una redistribución.-dijo Freya sacando una tarjeta negra violácea de uno de sus bolsillos ocultos.
Lanzó la tarjeta contra Itami, quien la atrapó al vuelo.
Somos muchos en esta sala.-dijo Freya-Nos quedaremos Marah y yo en calidad de médicos, Metallurgy y Dalton en calidad de ingenieros y Nikola como ingeniero adjunto y familiar de la paciente. Paralelamente, Itami, llévate a Ayame de aquí, ve con Ibara y utiliza esa tarjeta como creas conveniente. Aquanika, Yuuji, Yurika…por favor, esperad fuera.
. . .
¡No puedo creérmelo!-se sorprendió Yamiyuki.
Yamibara había sacado a Megami al campo de batalla…y su forma no era ni más ni menos que la del clon de Dalton con cabello negro y ojos violetas. Aquel tipo que los persiguió incesantemente tras el golpe de Estado, el que entró en el edificio de Dalton y casi acaba con él…aquel hombre silencioso era Megami Kuroi, pero… ¿cómo? ¡Si Megami siempre había sido una mujer!
¿Sorprendido, primo?-preguntó Yamibara con sorna-Megami aceptó solemnemente someterse a mis…intervenciones quirúrgicas.
¡NO!-bramó Yamiyuki-¡DE NINGUNA MANERA! ¡NO, DESGRACIADO! ¡NO PONGAS TUS SUCIAS MANOS ENCIMA DE LA MATRIARCA! ¡APROVECHARÉ EL PLIEGUE TEMPORAL Y VIAJARÉ PARA IMPEDIR TU MALDITO NACIMIENTO!
¿Quién te ha dado permiso para convertirme en un hombre?-le espetó Megami-¡Y encima canijo! ¿Por quién me tomas, intento de madurito sensual?
Tal para cual, ¿verdad, Megami?-preguntó Yamibara.
El hombre cuya identidad por fin se conocía asintió.
No obstante…-Yamiyuki oyó la voz de aquel tipo por primera vez-…nuestro vínculo también es especial.
Así que sólo hablas con Yamibara…-comentó Yamiyuki.
¡Yamiyuki!-exclamó Megami-¡Voy a darle una paliza a ese enano impostor! ¿Alguna objeción?
Ninguna, mi Matriarca.-respondió Yamiyuki.
Megami giró sobre sí misma repetidamente y, en un grito de guerra, se lanzó envuelta en un tornado de oscuridad que terminó en una patada giratoria que barrió al clon de Dalton. Tras el impacto, la propia Megami se deshizo en un grito de dolor y salió expelida.
¡JAJAJAJAJAJA!-Yamibara se reía con desdén.
¡No!-exclamó Yamiyuki-Megami, ¿estás bien?
Sí…-dijo Megami-…pero he sufrido el daño de mi golpe yo también…
Suele pasar cuando te golpeas a ti misma.-puntualizó Yamibara.
Vete al infierno, deshonra familiar.-le espetó Megami.
Yamibara soltó otra risotada.
Estúpido loco…-dijo Megami-…tiene que haber alguna forma de acabar con él… ¡si la vez anterior fui yo quien venció a ese enano!
La vez anterior no podías salir de mi cuerpo…-dijo Yamiyuki-…tal vez por eso no eras tú del todo…
Puede ser.-concedió Megami-¡Hagamos otro experimento! Atízale al enano mientras le doy un escarmiento a ese Yamibara…
Eso está hecho.-respondió Yamiyuki.
¡Me parece un buen juego!-exclamó Yamibara-¡Megami, a por el chico!
Tus deseos son órdenes.-dijo el clon de Dalton.
Megami se lanzó a por Yamibara y comenzó a lanzarle puñetazos y patadas. Paralelamente, la versión masculina comenzó a atacar a Yamiyuki con patadas altas, pero éste las esquivaba.
¡Bien!-exclamó Megami mientras vapuleaba a Yamibara con facilidad-¡Esto funciona!
¡Te lo dije, Yamibara!-exclamó Yamiyuki mientras forcejeaba con el clon-¡Te dije que perderías este combate!
Yo no estaría…tan seguro…-amenazó Yamibara.
El pariente de Yamiyuki comenzó a deformarse ante los golpes de Megami, convirtiéndose en una amalgama de metal líquido que envolvió a la mujer en una burbuja que se hizo cada vez más y más pequeña. Finalmente, se convirtió en el cuerpo de Yamibara, quien transformó su brazo en un cañón y disparó a Megami fuertemente por los aires.
¡RAAAAAAAAAAAAAAAAGHHHHHHHHHHH!-gruñó Megami.
¡Maldita sea!-bramó Yamiyuki.
El clon de Dalton lanzó un rayo de oscuridad, pero Yamiyuki lo esquivó y contraatacó dándole un puñetazo en la cara. El golpe se transmitió a Megami, que fue propulsada al suelo hasta caer duramente contra el mismo.
¡Me dices a mí rebelde y pegas a la creadora de tu familia!-exclamó Yamibara sobreactuando-¡No eres tan bueno como te describes!
¡Majadero!-gritó Yamiyuki-¡Pagarás esto muy caro!
Ya lo veremos.-susurró Yamibara.
Yamibara chasqueó los dedos y liberó un enorme huracán que arreció contra Yamiyuki y Megami.
¿También controla el viento?-se sorprendió Yamiyuki-¡Esto no es magia!
¡Aficionado!-le espetó Megami.
Se interpuso entre el huracán y Yamiyuki y deshizo el ataque de viento con la palma de una mano.
Eres realmente persistente…-dijo Yamibara-…pero conseguiré que la desesperación se apodere de ti. ¡Blackening Ether Lagoons! ¡Satellite III!
Sendas explosiones blancas azuladas arreciaron contra Yamiyuki y Megami, retractándolos levemente.
¡Ether Grave!-insistió-¡Blizzard III!
Unas explosiones de hielo golpearon a la pareja de nuevo.
¿Qué demonios es esto?-Yamiyuki no daba crédito a lo que veía y sentía-¿¡También dominas el Ether, como Dalton y Marah!?
Eso parece.-dijo Yamibara-De hecho, estoy investigando una nueva línea…y esa mujer que está en el suelo será el sujeto de prueba perfecto…
De nuevo una alusión a la inconsciente Pamela. Nokanys le había golpeado muy fuerte hacía unas horas…
Vamos a intentar otra cosa, Yamiyuki…-dijo Megami-…sigue mis instrucciones.
¡De acuerdo!-aceptó Yamiyuki.
Megami se lanzó a por el clon de Dalton. Lejos de herirle, le impidió hacer nada a la vez que ella quedaba también impedida: fuerza contra fuerza, una pelea directa, un forcejeo. Megami comenzó a ennegrecerse.
¿Qué vas a hacer?-preguntó Yamiyuki preocupado.
¡No te preocupes por mí y limpia a ese psicópata del mapa!-bramó Megami.
¡HWOAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!-gritó Yamiyuki mientras cargaba contra Yamibara.
¡Estúpido terco!-le espetó Yamibara-¡No puedes vencerme!
Yamibara comenzó a lanzar agua contra Yamiyuki, pero éste sacó un as de debajo de su manga.
¡Fiebre Escarlatina!-exclamó Yamiyuki con decisión.
Toda su piel se volvió de un rojo rosado intenso, como si estuviera completamente cubierto por quemaduras solares intensas. El agua de Yamibara se evaporaba al contacto con su cuerpo, y sus capacidades se habían multiplicado sobremanera. Al llegar frente a Yamibara, lo agarró de la casaca a la altura del pecho, evaporando su capa protectora de agua, y lo levantó con una mano, tras lo cual le lanzó un fuerte puñetazo que lo hizo salir expelido. Sin perder el tiempo, Yamiyuki corrió hacia su presa, saltó y lo interceptó al vuelo con una sarta de patadas que coronó dando un fuerte puñetazo descendente que enterró a Yamibara varios metros contra el suelo. Tras ello, Yamiyuki aterrizó de rodillas en el suelo, volviendo su piel a su color normal.
¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARGH!-chilló Yamiyuki.
Profirió un desgarrador alarido de dolor. La Fiebre Escarlatina era una técnica de altísimo nivel sólo disponible para aquellos nacidos con el poder del fuego, y permitía dañar lo indestructible a causa de sufrir el más ardiente de los dolores durante un tiempo equivalente.
¡AÚN NO HEMOS TERMINADOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!-chilló Yamiyuki mientras aguantaba el dolor.
Invocó su poder oscuro. La oscuridad podía alimentarse del dolor y convertirlo en su propia fuerza. Así, Yamiyuki se entregó a su dolor mientras descendía por el boquete que había abierto con el cuerpo de su oponente y, lejos de la vista de cualquier persona a la altura del suelo, lo hizo chilllar a él de dolor por primera vez.
¡UWAAAAAAAAAGHHHHHHHHHHH!-gritó Yamibara.
¡JÓDETEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!-exclamó Yamiyuki con una mezcla de dolor por su fuerza y triunfo por su golpe certero.
¿Cómo osas…-Yamibara trató de plantarle cara a Yamiyuki, pero, por primera vez, comprendió su potencial.
¿CÓMO OSAS TÚ OPONERTE ASÍ A LA NOBLEZA DE LOS KUROI?-bramó Yamiyuki mientras sacaba a Yamibara de aquel boquete de un tirón.
Con una continua y recíproca conversión de dolor y fuerza, Yamiyuki persiguió de nuevo a Yamibara y lo golpeó con suma elegancia, con movimientos casi sibaritas, pero poniendo en ellos gran parte de su poder y de su rabia.
Sólo tengo que resistir tus golpes de aficionado…-dijo Yamibara entre jadeos-…acabarás destruyéndote a ti mismo…
¡Y una mierda!-respondió Yamiyuki mientras apartaba a Yamibara de una patada.
Alrededor de Yamiyuki se dibujó un círculo de oscuridad con un símbolo extraño parecido a un corazón.
¡No puede ser!-exclamó Yamibara-¿Dominas el poder elemental de la oscuridad hasta tal nivel?
Esto no es ni el principio.-dijo Yamiyuki.
Entonces…-preguntó Yamibara con los ojos muy abiertos-… ¿las conoces?
¿Te refieres a la derivación elemental oscura? ¿A “ellas”?-preguntó Yamiyuki sádicamente mientras su enemigo veía atemorizado cómo todas sus heridas se cerraban y su prístina belleza se restablecía.
Sí…-susurró Yamibara.
Como la palma de mi mano.-respondió Yamiyuki con una sonrisa macabra.
¡Megami, encárgate de ella!-exclamó Yamibara mirando hacia arriba-¿Qué…
La auténtica Megami había paralizado al clon de Dalton.
¡Megami!-exclamó Yamiyuki.
¡Tres días serán suficientes!-exclamó Megami-¡Voy a sellarme a mí misma! ¡No podrás saber nada de mí en tres días, pero asegúrate muy bien de que para entonces sabrás impedir que este impostor haga lo propio eternamente y nos separe, maldiciendo a la familia!
¿Qué locura es ésa?-preguntó Yamiyuki.
¡Tienes a Yamibara a tiro!-exclamó Megami-¡Y los demás te están esperando! ¡No es ninguna locura! ¡Confío en ti!
Megami desapareció súbitamente, llevándose consigo al clon de Dalton: parecía que a Yamibara no se le había ocurrido eso, pero, ahora que ya lo sabía, pasados tres días podría hacer que el clon de Dalton, tras volver a la realidad, se sellase voluntariamente para la eternidad, causando que todas las existencias paralelas de Megami se cortasen y la familia Kuroi se viese inmersa en una maldición.
Ahora estamos solos…-dijo Yamiyuki amenazante tratando de no preocuparse por las últimas palabras que había dicho Megami.
¡No cantes victoria!-le espetó Yamibara-¡Haberme dado dos golpes no te hace el ganador! ¡He de retirarme al laboratorio a estudiar esto! No sin antes…
Una luz morada comenzó a brillar en el pecho de Pamela. El cuerpo inconsciente de la mujer comenzó a levitar alrededor de Yamibara.
…llevarme a esta preciosidad.-dijo Yamibara-Será la joya de mi corona. Ten por seguro, Yamiyuki, que antes de tres días volveremos a vernos y pagarás muy caro todo lo que te has atrevido a hacer.
He hecho lo mínimo que merecías.-Yamiyuki se encogió de hombros.

Sin terminar de creérselo, el chico vio cómo su pariente se esfumaba de allí, llevándose a Pamela consigo. No sabía si se trataba de una victoria o una derrota, pero allí estaba…con más asuntos que atender en aquel momento.

jueves, 9 de octubre de 2014

[WCIII] Episodio XVIII: Entendimiento

REACTION
† WORLDS COLLIDE III †
Episodio XVIII · ENTENDIMIENTO

Marah había intentado por activa y por pasiva establecer una comunicación verbal con aquel extraño personaje que la enfrentaba y que estaba cubierto por una armadura negra. Todas las palabras parecían ser inútiles. No sabía dónde se encontraba ni por qué estaba pasando aquello, pero tenía claro que debía volver junto a Dalton y los demás. El tiempo apremiaba… y aquel pasillo no ofrecía muchas posibilidades de avance. Lo primero que sabía que debía hacer era recorrerlo de un extremo a otro, pero, por más que lo había intentado, el tipo le bloqueaba el paso sin dirigirle la palabra.
Insisto en que no me gustaría tener que recurrir a la fuerza para poder continuar con mi cometido…-dijo Marah a modo de advertencia.
El hombre armado no pronunció palabra. Tampoco se movió un ápice.
Oh…-se lamentó Marah-…esto va ser más difícil de lo que podría ser si al menos me dijeses algo…
Va a comenzar la prueba.-una voz que salía de la nada sorprendió a Marah.
La joven se ajustó las gafas y miró a su alrededor. Se oía una voz que no sonaba ni a hombre ni a mujer, sino que tenía un timbre artificial y monótono. A causa del casco, podría atribuir la voz al individuo que la enfrentaba, pues podría ser un robot o tal vez una persona cuyos labios no vería moverse al tener la cabeza cubierta.
Éste es el juego del tiempo.-continuó la voz-La trama temporal se orienta a derechas en nuestras mentes por convenciones tradicionales incluso en las personas zurdas. Esto es, tu cometido es el de desplazarte hacia el extremo derecho…partiendo desde el extremo izquierdo. No podrás avanzar hasta que no comprendas tu posición. Estarás completamente sola en la prueba, sin más ayuda que la que tú misma puedas brindarte.
¿Quién eres?-preguntó Marah con ahínco-¿De qué trata todo esto?
La voz se apagó súbitamente, lo que sirvió de pistoletazo de salida para el tipo de la armadura negra, que se tornó agresivo y comenzó a disparar proyectiles blancos de energía contra Marah desde su posición.
¡Sabía que esto iba a acabar pasando!-se quejó Marah mientras esquivaba los proyectiles ágilmente.
El número y la velocidad de las bolas de energía eran tales que la chica se vio obligada a activar las suelas de sus botas, que tenían propulsores que le permitían volar para tener una movilidad mayor. Mientras esquivaba los disparos en el aire, echó a volar lejos de su enemigo para alcanzar el otro extremo del pasillo y ver si había alguna salida de aquel lugar. No tardó ni diez segundos aquel extraño individuo en saltar hacia Marah para interceptarla en el aire de una patada.
¡Qué veloz!-se sorprendió Marah mientras lanzaba una patada para bloquear la pierna de aquel individuo misterioso.
Tras un fugaz pero intenso intercambio de patadas en el aire, el individuo aterrizó y Marah hizo lo propio frente a él. Ninguno había conseguido dañar al otro.
Está bien…-dijo Marah adoptando una guardia de Karate-…no me dejas alternativa…
Lanzó un golpe lateral con el canto de la mano hacia el hombro de su enemigo, pero lo bloqueó agarrándole la mano y tirando de su cuerpo para hacerle una llave de la que pudo librarse estabilizándose en el aire. Acto seguido, contraatacó con un puñetazo, pero el individuo interpuso la palma de su mano y paró el golpe en seco.
Eres bueno…-concedió Marah.
Lanzó una patada alta. El enemigo se agachó y se lanzó desde el suelo hacia Marah, agarrándola de la cadera y tirándola de espaldas al suelo. Desde esa posición, encogió su brazo, preparando un puñetazo directo a la cara de la chica.
¡No!-gritó la médico.
Deslizándose a duras penas por el suelo, Marah se libró de aquel tipo que tenía subido encima, dejando que su puñetazo impactase contra el suelo, haciendo mella en él.
Qué fuerza…-observó Marah-…parece un tanque intocable…
De nuevo, el tipo de la armadura se lanzó a por Marah preparando una patada.
¡Ether Drive!-exclamó la chica-¡Aura Bolt!
Una explosión azulada sacudió al enemigo, pero éste no recibió ni siquiera un estímulo. Una brutal patada giratoria se dirigía inexorablemente al cuello de la joven…
¡Ether Drive!-insistió Marah-¡Defensive!
La chica lanzó un Ether para aumentar su capacidad defensiva. Aprovechando este beneficio, agarró la pierna del tipo con sus manos, evitando el impacto. Pese a tener una defensa mejorada, Marah no pudo evitar doblarse hacia atrás ante la tremenda fuerza de aquella patada.
¡Aléjate de mí!-exclamó la obstinada guerrera.
Empujó a su contendiente con ambas manos. Lejos de apartarlo, fue ella la que salió expelida, aunque no se preocupó, pues había conseguido alejarse igualmente.
¡Open Ether Circuit!-pronunció-¡Ether Spear!
Esta vez introdujo en el combate un Ether que aumentaba el daño de otros algoritmos de Ether. Intentaría derribar a su oponente desde la distancia.
¡Ether Drive!-la doctora no se rendía-¡Lightning Bolt II!
Un choque eléctrico arreció contra el enemigo de armadura negra, pero no pareció surtir efecto.
¡No puede ser!-se sorprendió Marah-¡Algo tiene que funcionar! Probaré con más poder… ¡Open Ether Circuit! ¡Lightning Bolt III!
Lanzó una versión mejorada del ataque anterior. No obstante, fue inútil también. A modo de contraataque, aquel tipo silencioso corrió hacia Marah de nuevo con el puño en vilo.
Si tan fuerte es él en comparación conmigo…-dijo Marah-…seguro que su propia fuerza puede hacerle algo más que la mía. Será arriesgado, pero… ¡Open Ether Circuit! ¡Curse!
Un nuevo brillo recorrió el cuerpo de Marah. Aquella técnica desplegaba nanomaquinaria capaz de medir los daños recibidos y proyectar en el causante una fracción moderada de ellos. Marah se quedó quieta, se puso en guardia, soltó el aire de su abdomen y…recibió el puñetazo. Un intenso dolor la recorrió, y salió expelida con el impacto hasta caer sentada en el suelo.
No puede…-boqueó Marah-…ser. No le ha…hecho nada…
Marah comenzó a toser. El golpe había sido muy intenso, pero se negó a rendirse. Volvió a levantarse y convirtió sus guantes en taladros. Se lanzó entonces a por su enemigo, quien bloqueó un taladro con cada mano.
Desde tan cerca…-dijo Marah-…espero que haga algún efecto…
Disparó un rayo con sus gafas casi a quemarropa. La fuerza del impacto los alejó mutuamente en buena medida, pero el extraño enemigo, lejos de haber recibido algún daño, comenzó a disparar proyectiles de nuevo como si no hubiera recibido ningún ataque.
Maldición…-murmuró Marah-…los ataques cuerpo a cuerpo no le afectan, el Ether tampoco…y tampoco mis rayos de energía…tiene que haber algo que me permita ganar este demencial “juego del tiempo”…
La chica se paró a pensar. Recordó las clases de Física. No era su especialidad, pero tuvo que recibir unas sólidas bases a lo largo de sus estudios. Ejes coordenados, orientación de sistemas…y se paró a pensar en el significado de la izquierda y la derecha del tiempo. En las lecciones magistrales, los profesores solían tomar como positivo el avance hacia la derecha en horizontal, hacia arriba en vertical y hacia el exterior en profundidad. Aquel símil geométrico del tiempo tenía que significar algo…y, aunque le pareció demasiado obvio, pensó que la derecha sería el futuro, pues, al fin y al cabo, toda existencia se precipita hacia el futuro sin consulta previa. Si el avance hacia la derecha era el futuro y ella partía desde el extremo izquierdo, teniendo en cuenta que no podría avanzar hasta que no comprendiera su propia posición… ¿significaba aquello que tendría que ver con el pasado? ¿Con el pasado de quién? Le era bastante obvio el hecho de que tendría que ser forzosamente su propio pasado, pero, al pensarlo, su mente se bloqueó momentáneamente. Justo en ese instante, vio el puño de su enemigo ascendiendo hacia su barbilla.
¡Para!-exclamó la chica.
Lanzó una patada, evitando llevarse un puñetazo, pero recibiendo la fuerza de éste en el pie. Salió disparada hacia el techo, contra el que chocó antes de caer.
Mi pasado…-se dijo Marah-… ¿será la llave para salir de aquí? Pero…yo no…
Hizo una ágil pirueta para no caer en mala posición, quedando finalmente de pie sin daños más allá del golpe en la espalda que se había dado contra el techo.
¿Si echo mano del pasado podré librarme de tu molesta insistencia?-preguntó Marah alzando ligeramente la voz.
Las luces del pasillo se encendieron bruscamente. ¿Era aquello una respuesta afirmativa a su pregunta?
No…no…-balbució Marah-… ¡no quiero hacerlo! ¡Me conozco y me acepto, pero no quiero hacerlo en estas circunstancias! ¡Me siento observada! Si de verdad, quienquiera que seas, quieres que juegue a tu juego… ¡QUE NADIE VEA LO QUE VA A SUCEDER A CONTINUACIÓN! ¡ABSOLUTAMENTE NADIE!
. . .
Vamos, vamos…-musitaba Metallurgy-…no os dejéis vencer, chicas…
Las máquinas del hospital ya estaban preparadas. El cuerpo de Ayame había sido lavado y reposaba en la camilla cubierto con una sábana. No podrían empezar a trabajar hasta que no volvieran sus compañeras o, como mínimo, Marah. Por supuesto, el tanque de Ayako estaba allí, pero todavía cerrado herméticamente. Todos observaban y escuchaban atentamente los combates librados por Yurika y Marah, pero ellas no sabían tal cosa. Yurika estaba tomando ventaja, pero Marah estaba algo estancada.
¡Me siento observada!-oyeron que gritaba Marah-Si de verdad, quienquiera que seas, quieres que juegue a tu juego… ¡QUE NADIE VEA LO QUE VA A SUCEDER A CONTINUACIÓN! ¡ABSOLUTAMENTE NADIE!
La imagen de Marah se perdió como si se tratara de una pantalla apagándose. La ventana mágica se deshizo completamente.
¿Qué diantres está pasando?-preguntó Freya.
Dalton bajó la mirada y siguió observando de reojo la pelea de Yurika. Nikola deseaba poner su mano en el hombro de su amigo, pero no quería dar lugar a más complicaciones que explicar. Como si leyera su mente, Dalton miró a Nikola y le sonrió. Éste le devolvió la sonrisa.
. . .
Yamiyuki no daba crédito a su vista. Dejó de atacar y se alejó de Yamibara con un salto. Quería observarlo también desde más altura.
¿Qué sucede, primo?-preguntó Yamibara mientras su cuerpo se recolocaba hasta tomar la apariencia de siempre.
¡No soy tu primo!-bramó Yamiyuki-¿Qué le pasa a tu cuerpo?
¡Nada, afortunadamente!-respondió Yamibara-Estoy muy sano, gracias por preocuparte. ¿Debería pasarme algo?
¡QUE NADIE VEA LO QUE VA A SUCEDER A CONTINUACIÓN!-oyo bramar a Marah desde su pantalla-¡ABSOLUTAMENTE NADIE!
Inmediatamente, el reflejo de Marah se desvaneció, quedando únicamente Yurika visible y audible. Yamiyuki sabía que tenía que darle la importancia que merecía, pero primero tenía que asegurar el momento de dársela…
Deja de hacerte el tonto…-le advirtió Yamiyuki a su familiar mientras aterrizaba alejado de él varios metros.
Oh…-Yamibara se puso pensativo-… ¿no te referirás a…ESTO?
Yamibara dio una brazada en el aire en dirección a Yamiyuki. Su brazo se alargó mientras ondeaba como si fuera un cable pesado y flexible. Salvo su mano y su hombro, el resto del brazo parecía un amasijo metálico de colores grisáceos que goteaba fluidos que se asimilaban a metales líquidos.
¿Qué demonios es eso?-preguntó Yamiyuki mientras esquivaba aquel apéndice aberrante.
¡JAJAJAJAJAJAJA!-Yamiyuki soltó una risotada aguda como la de una hiena-¿Estás asustado?
¡Ni en sueños!-bramó Yamiyuki mientras veía cómo Yamibara acortaba de nuevo su brazo hasta devolverlo a la normalidad.
¿Seguro?-preguntó Yamibara entre risotadas.
Lanzó una patada al aire. La pierna también se deformó y comenzó a perseguir a Yamiyuki formando una espiral.
¡No dejaré que me golpees!-exclamó Yamiyuki.
Llenó su mano de electricidad y le dio un manotazo al pie de su enemigo, haciendo que se retractara hasta volver a conformar la pierna.
Esperaba algo más de sorpresa por tu parte…-dijo Yamibara decepcionado-…qué rápido te has acostumbrado…
No difiere mucho de pelear con una persona capaz de manejar varios látigos a la vez o con algún tipo de criatura sobrenatural que tenga tentáculos o apéndices similares.-explicó Yamiyuki-¿Por qué debería sorprenderme? Lo único que no tengo claro es de qué se trata exactamente esa…característica…que tienes, pero, por lo demás, no es nada que no haya visto de manera similar o análoga.
Tan racional y frío como siempre…-dijo Yamibara-…digno de un Kuroi de primera línea. Te daré una pista…
El brazo izquierdo de Yamibara se deformó y se retorció hasta solidificar y formar un cañón. Apuntó a Yamiyuki y disparó varias bolas de energía eléctrica que desencadenaron enormes explosiones al impacto con los puntos que Yamiyuki abandonaba conforme esquivaba los disparos. Yamibara alzó el brazo y disparó una bola violeta que reventó en el aire y entumeció el cuerpo de Yamiyuki, impidiendo su movimiento, pero no sus capacidades de percibir, pensar y hablar.
¿Qué demonios has hecho?-preguntó Yamiyuki-Así que, como yo, tienes el poder de la electricidad y… ¿qué ha sido esto último?
No tengo el poder elemental no mágico de la electricidad.-dijo Yamibara-Y creo que he dado demasiadas pistas ya.
Entonces…estás…-conjeturó Yamiyuki-… ¿¡estás haciendo magia!?
¡BINGO!-exclamó Yamibara-¡PREMIO!
Yamibara disparó por el cañón un chorro de luz blanca. El impacto fue muy doloroso para Yamiyuki por pertenecer a una familia con una fuerte elementalidad oscura.
Sí, es magia…-dijo Yamiyuki mientras sufría el impacto-…de ninguna otra manera un Kuroi podría manifestar el poder de la luz…
¿Entiendes ahora por qué es imposible que puedas vencerme?-preguntó Yamibara a la vez que dejaba de disparar.
Estás dando por supuestos muchos aspectos…-dijo Yamiyuki-…todavía no has visto todo lo que soy capaz de hacer…ni vivirás para conocerlo en su totalidad.
El chico se libró de la parálisis con su fuerza espiritual, cayendo hincado de rodillas. Jadeó y tosió.
Estás muy malogrado…-le recordó Yamibara-…poco puedes hacer en ese estado.
Sólo por conocer hechizos elementales y unas técnicas mágicas para deformar tu cuerpo no tienes asegurada la victoria, Yamibara.-amenazó Yamiyuki-Aún no está todo dicho…
Permíteme corregirte.-incidió Yamibara-Mi cuerpo no está afectado de mis hechizos: mi cuerpo es así. Mis aplicaciones científico-técnicas y mis conocimientos mágicos me han permitido modificar mi cuerpo hasta lograr esta total flexibilidad y versatilidad. Llámalo magia científica…ciencia mágica…o como prefieras. El caso es que es el futuro…el futuro en la investigación, en la actividad económico-empresarial, en la guerra, en la tecnología y, en resumen, en todo…y yo soy quien tiene la patente. ¡Un pionero!
¿Te sientes superior por ello?-preguntó Yamiyuki-Por supuesto que tu estudio ha tenido que ser muy complicado y profundo, pero no a mucha gente le parecería un plato de gusto renunciar a su ser para convertirse en un…monstruo artificial que no conserva nada de su identidad.
No digas eso, Yamiyuki…-Yamibara hizo ademán de molestarse-…tengo todos los rasgos de nuestra familia: se nota quién soy, siempre se ha notado y siempre se notará. Soy Yamibara Kuroi y lo seguiré siendo por muchas modificaciones corporales que me haga.
Eres un ser repugnante.-le espetó Yamiyuki.
Estoicamente, el chico lanzó un chorro de electricidad contra Yamibara. Éste bloqueó el ataque con una pantalla mágica y saltó haciendo piruetas y girando sobre sí mismo, generando a la vez una enorme masa azulada que dejó caer diagonalmente en dirección a Yamiyuki: eran enormes estacas de hielo.
Siento esto de manera diferente…-pensó Yamiyuki-… ¡esto vuelve a ser poder elemental no mágico!
El joven fundió las estacas con su fuego, aunque algunas eran tan grandes que llegaron vivas a la caída, obligándolo a esquivarlas antes de que se clavaran profundamente.
Así que también posees el poder del hielo…-dijo Yamiyuki-…sólo poderes contrarios a los míos…ya veo…
Hasta el momento, sí.-dijo Yamibara con una sonrisa macabra-Otra razón de peso para que entiendas que no podrás conmigo.
Admítelo de una vez: te derrotaré.-dijo Yamiyuki-No soy alguien que puedas subestimar.
Puedo apagar tu fuego, bloquear tu electricidad, romper tu oscuridad con luz o simplemente absorberla…-enumeró Yamibara-…te supero en cuerpo a cuerpo, puedo golpearte desde cualquier distancia, tienes dificultades para esquivarme… ¿eres optimista, arrogante, idiota o mezcla de las tres?
Objetivo y realista.-respondió Yamiyuki-Mi victoria será una realidad, por muchas circunstancias que haya apuntando en mi contra.
Ya lo veremos…-dijo Yamibara mientras jugueteaba con su pelo.
¿No llevas mucho tiempo reteniéndola?-preguntó Yamiyuki-Porque a mí me implora salir…
Así que quieres que luchemos los cuat…-Yamibara se corrigió a medias-…tres…
Con ella, nadie puede pararme.-le advirtió Yamiyuki.
Te olvidas de que no eres el único que puede interactuar con ella…-informó Yamibara.
¡Es hora de que salgas al campo de batalla, Matriarca!-apeló Yamiyuki-¡Ven a mí y ayúdame, Megami!
El cuerpo de Yamiyuki ardió en llamas violáceas. De ese fuego se formó el majestuoso cuerpo de Megami, que se mantuvo flotando encima de Yamiyuki.
¡Por fin lo has hecho!-bramó Yamibara sádicamente-Ahora, Megami, ¡aplasta a ese crío!
¡Vete al infierno!-le espetó Megami-¡Estaré junto a Yamiyuki hasta el día que muera!
Te la has jugado mucho…-dijo Yamibara-…teniendo en cuenta que yo también puedo luchar junto a Megami… ¿qué habrías hecho si me hubiera obedecido?
Nuestro vínculo es impecable.-dijo Yamiyuki-Sabía que no se daría tal problema.
Ese problema no, pero sí otro.-explicó Yamibara-¡Se ha activado otra paradoja temporal! ¡Ahora Megami existe dos veces!
¿De qué está hablando este loco corrupto?-preguntó Megami-He oído toda la conversación y, de estar en lo cierto, tendría que sentirme…a mí misma.
Precisamente porque eres tú misma no has podido sentirte.-le explicó Yamibara-La imbatible Megami Kuroi va a caer hoy… ¡es un gran avance en mi lucha contra el clan y sus tradiciones! Megami Kuroi va a caer a manos de… ¡MEGAMI KUROI!
Yamibara también hizo su llamamiento a Megami, que apareció también flotando encima de él. Cuando Yamiyuki vio lo que había salido, sus ojos no dieron crédito: aquello explicaba muchas cosas.