jueves, 25 de septiembre de 2014

[WCIII] Episodio X: En el agua

REACTION
WORLDS COLLIDE III
Episodio X · EN EL AGUA

Aquel chico de aspecto afeminado parecía estar saludándoles. ¿Significaría eso que no era un enemigo? En cualquier caso, no sólo repararon en él, sino también en ella. Una mujer acababa de huir de aquel emplazamiento con una rapidez tal que no les dio tiempo a visualizarla con detenimiento: sólo pudieron apreciar que llevaba gafas,  que su pelo era de color lavanda y que sus vestimentas parecían de algún tipo de ejército. Sin más tiempo para pensar en aquella huidiza desconocida, centraron su mirada en quien los acababa de saludar. Era alto, tal vez un poco por debajo de los dos metros. Tenía una tez muy pálida, brazos esbeltos y marcados, hombros estrechos y poco voluminosos con una notable concentración muscular, piernas largas y finas, cadera ancha, cuello largo y fino. Su cabello era plateado, vaporoso, liso y largo hasta casi la altura de los codos. Lo poco que se veía de sus ojos era de color amarillento y poco saturado, como la pirita. Sus ropas no dejaban lugar para la indiferencia: un chaleco de color violeta intenso con algunos ribetes negros y rosas, brazos descubiertos salvo por unos guantes largos de corte triangular que no cubrían sus dedos, de color rosa con volantes en la zona de las manos, una enorme y abombada falda de color rosa semitransparente cuya anchura duplicaba la de su cuerpo, larga hasta sus rodillas, probablemente con un miriñaque para mantener esa forma y, debajo, medias negras y unas botas altas de cuero sintético de color negro con cordones rosas.  A la altura de la cadera, en la zona trasera, llevaba un lazo rosa del que colgaban dos tiras algo más largas que su falda. Su cara estaba cubierta por un antifaz bastante grande con forma de mariposa de color rosa. Nadie se sorprendió, pues todos allí eran muy llamativos a su manera y no les importó que él también lo fuera.
Veo que nos conoces…-Yamiyuki se aventuró a hablar-…pero, lamentablemente, nosotros a ti no. ¿Podemos preguntar quién eres?
Por supuesto.-respondió aquel enigmático hombre enmascarado.
Se quitó el antifaz. La melena empezó a bajar por su cara como si fuera una cascada. Su rostro era realmente hermoso, y dejaba ver que era muy joven, tal vez de la edad de Yamiyuki o incluso menor.
Mi nombre es Yuuji Chou.-se presentó el chico-Seguro que, aunque nunca nos hayamos visto en persona, mi nombre sí os es familiar, ¿verdad?
Yuuji Chou…-susurró Yamiyuki pensativo.
Chou…-murmuró Nikola.
El nombre de la mariposa estaba cada vez más presente. ¿Sería una coincidencia?
¡Claro!-afirmó Yamiyuki segundos después-Tú eres Pink Butterfly, ¿no es así? Todas las pruebas visuales apuntan a ello, además.
El chico sonrió y asintió con la cabeza.
Pink Butterfly…-Freya se unió a la conversación-…el héroe enmascarado del siglo XXI. Tú y tu labor habéis aparecido últimamente con relativa frecuencia en la prensa de nuestro país.
¡Yo también he visto algo!-añadió Yurika sorprendida-Solía comentar las noticias de actualidad con algunos compañeros de clase y, en el tema de activismo ciudadano, siempre salía su nombre.
Así que éste es el cosplayer famoso que aparecía en aquel ridículo periódico del instituto…-dijo Ibara.
Los que no somos japoneses no tenemos ni puta idea de qué es toda esta historia…-dejó caer Aquanika.
Bueno…yo soy japonés y tampoco entiendo esta situación.-añadió Dalton.
Es normal, jefe Dalton, nos separan cinco milenios.-se excusó el tal Yuuji.
¿También me conoces a mí?-Dalton se sorprendió.
Antes de que las comunicaciones se saturasen, justo en el inicio del pliegue temporal, tu nombre era lo que más se escuchaba en la prensa.-explicó Yuuji-Tu golpe de Estado goza de gran apreciación ciudadana. Actualmente, se han generado pequeñas coaliciones altruistas para la gestión de los habitantes del país: con la caída de los tiranos, intentan sobrevivir de manera pacífica y colaborativa hasta que la política se restablezca…favorablemente.
Dalton miró a Marah un momento, quien le hizo un saludo militar mientras le guiñaba un ojo.
Excelente trabajo.-la felicitó-La gente sólo tiene que esperar a que terminemos lo que estamos haciendo. Yo mismo reconduciré el país…lo prometo.
En cualquier caso…-intervino Yuuji de nuevo-…he venido aquí para acompañaros. Necesito ajustar cuentas con un enemigo vuestro. Podremos ayudarnos mutuamente. ¿Qué me decís?
Sabemos que eres un aliado.-dijo Freya-Nunca imaginé que trabajaríamos juntos, pero, de entrada, no veo ningún inconveniente. La única dificultad que puede planteársete es que tengas o no tengas medios para cuidarte: bienes materiales, capital, recursos necesarios…lo cual doy por conseguido, pues has debido de necesitarlo para llegar hasta nosotros por tu cuenta. De lo contrario, siempre puedes trabajar para nosotros y pagar así lo que necesites que te brindemos.
Eso no será un problema, Freya.-respondió Yuuji-Agradezco que quieras aceptarme como un compañero de viaje, así como la oportunidad de trabajar, pero no tengo ninguna estrechez económica: gozo de estudios y trabajo estable, y vengo preparado, así que, de entrada, no habrá problema.
Como desees, entonces.-asintió Freya.
¿Así de fácil?-se quejó Aquanika.
Él nunca se ha dedicado al crimen.-dijo Freya anticipándose a lo que Aquanika iba a plantearle-Tú sí. Tengo que atarte de alguna manera, quieras o no entenderlo.
Podría ser un farsante camuflado en lugar de vuestro “héroe”…-adujo Aquanika.
Lo habría detectado.-respondió Freya-Te lo voy a explicar de una manera tal que no quedará ninguna duda: personalmente, no tengo absolutamente nada en contra de Marah, pero es más que obvio que hemos aceptado trabajar con ella tan rápida y fácilmente porque tenemos un gran aval de confianza, y es que Dalton la conoce en profundidad. Al contrario, Marah podría haber desconfiado de nosotros con todo el derecho del mundo si Dalton no le hubiera hablado de nuestro trabajo y nuestra organización. De la misma manera, esta vez el aval de confianza soy yo misma: conozco la labor de Pink Butterfly…de Yuuji…y creo que es un buen fichaje para lo que nos aguarda. Ha salido en la prensa, tanto escrita como audiovisual, y siempre impidiendo robos, salvando a víctimas de secuestros, protegiendo a inocentes, asegurando pequeños comercios contra el latrocinio callejero…es un altruista y, además, una persona que forzosamente tiene que ser poderosa: no todo el mundo puede enfrentarse a criminales peligrosos día tras día.
Haz lo que te dé la gana.-le espetó Aquanika.
Para eso he nacido, gracias.-respondió Freya-¿Alguien más tiene algún ruego o sugerencia?
Esto…Freya, me gustaría comentar algo, aunque no quiero que se malinterprete.-terció Marah.
¿Sí?-atendió Freya.
No tengo inconveniente alguno en que este hombre venga con nosotros…-dijo Marah-…y menos teniendo en cuenta que fuisteis capaces de acogerme a mí con la misma facilidad. Por un lado pienso que es muy positivo que seamos muchos por lo que pueda pasar, pero me asalta una ambivalencia, y es el hecho de que…ya sabes, ¿no crees que siendo cada vez más seremos más fáciles de detectar y nos costará más coordinarnos? Por supuesto que no estoy diciendo que nadie tenga que irse, pero me gustaría saber cómo piensas acometer esta circunstancia.
No te falta razón, Marah.-respondió Freya con una media sonrisa-Ser tantos como somos es, en efecto, un escollo a muchos efectos, pero creo que pronto tendremos que separarnos. Me parece que nuestros enemigos están empezando a posicionarse estratégicamente y que, por encima de sus intenciones para ello, nos están facilitando un “divide y vencerás” que pronto aplicaremos. Cada una de las personas…o cosas…que nos amenaza, tiene especial enemistad con uno de nosotros, así que…no sé vosotros, pero veo justo y correcto que cada uno vayamos a por quien proceda. Cuando vayamos cada uno por nuestra cuenta o, tal vez, en pequeñas agrupaciones como parejas o tríos, no tendremos esos problemas que enuncias. Tendremos que lidiar con ambas vertientes.
Entiendo…-respondió Marah-…y creo que imagino a lo que te estás refiriendo. ¿Algo que ver con el agua?
¿Agua?-preguntó Yuuji.
¿Has visto salir a una mujer y a un adolescente saliendo de ese boquete antes que nosotros?-preguntó Yamiyuki.
Sí.-respondió Yuuji-A la mujer la conozco por la prensa de esta época: es Arianelle Blanchoret. Desconozco quién es el joven.
Es de nuestros días.-respondió Yamiyuki-Yuu Hiwatari…
…alguien a quien debí matar hace mucho tiempo.-continuó Freya.
De cualquier manera…-Yamiyuki continuó su explicación-…vinimos a este hospital en busca de un equipo médico de alta tecnología para salvar a una persona que está…enferma…y, cuando llegamos y vimos el hospital vacío, lo máximo que pudimos llegar a hacer fue preguntarle a esa Arianelle que dónde estaban las máquinas…y respondió que estaban en el agua.
¡¿En el agua?!-se sorprendió Yuuji-¡Hay un barco gigantesco no muy lejos de aquí, y no tiene buena pinta para nada! ¡Creo que está capitaneado por gente de nuestros días! ¡Por criminales de nuestros días! He visto cómo introducían en él paquetes gigantescos, personas atadas con cadenas…
¿Podrías llevarnos a ese barco?-preguntó Freya-Tal vez el contenido tecnológico del hospital Furuhana haya sido llevado hasta allí…al fin y al cabo, Arianelle tiene aliados de nuestra época, como Hiwatari o Kamiyama.
No perdemos nada en intentarlo.-Metallurgy parecía conforme-¿Vamos?
Vamos pues.-Nikola tampoco parecía sentir desagrado por la idea.
Está bien.-dijo Yuuji-Es todo un honor trabajar con doctores de la talla de Freya, Metallurgy Watanabe o incluso colaboradores extranjeros, como Aquanika Vinokourov. Yo también soy de ciencias, que no os extrañe que os conozca…aunque también estoy al tanto de las nuevas promesas académicas, tanto de los institutos…Ibara Kasumidai e Itami Kirishima…como de las universidades…Yurika Kurosu. Veo que este equipo está formado por personas muy inteligentes…espero estar a la altura.
Algo me dice que lo estarás.-le dijo Metallurgy con una sonrisa.
Aunque seamos profesionales reconocidos…-dijo Dalton-…también nos sentimos honrados al sabernos en la estima de otra persona.
Llevo poco tiempo en esta época…-dijo Yuuji-…pero sois tan famosos que es imposible que no os conozca, no sólo a ti, Dalton, sino también a Marah Obulgi, la imagen representante de casi todas las conferencias de investigación médica, y al gran Shogun Nikola Chou Tesla, el actual héroe de los ciudadanos.
¿En serio tengo esa imagen ahora?-preguntó Nikola.
Mucho más que eso.-Yuuji le sonrió-Tendrás un gran futuro después de lo que has logrado. ¿Nos movemos?
Todos asintieron. No se habían desplazado de allí ni medio kilómetro cuando un pelotón de hombres armados y ataviados con trajes de seguridad de cuerpo entero, casco incluido, dio un alto al grupo, rodeándolos y apuntándoles con sus armas.
Qué oportunos…-maldijo Itami.
He visto a mucha gente vestida así en ese barco…-les informó Yuuji-…parece que nos han oído pensar en voz alta…
¿Queréis subir al barco?-preguntó uno de los hombres-¡Ya lo creo que subiréis! ¡Pero en calidad de esclavos!
Permíteme dudarlo.-dijo Yuuji.
Dispararemos si es necesario…-amenazó otro hombre.
¿He de asustarme?-insistió el chico de ojos amarillentos.
Un tercer hombre disparó contra Yuuji: de su arma salió un rayo de energía de aspecto amenazador. Con gran rapidez, Marah dejó salir un rayo de sus gafas, con tal suerte que ambos rayos chocaron, apagándose el disparado por el hombre, mucho más pequeño que el generado por las gafas de la chica. Tras el choque, el rayo de Marah arrolló al hombre que había disparado.
¡Démosle una lección a esa insolente!-gritó el primer hombre que había hablado.
¡De eso nada!-exclamó Yuuji.
Marah se vio acosada por tres hombres. Sus pesados guantes se convirtieron en taladros cónicos con los que paró los golpes cuerpo a cuerpo de dos de ellos, teniendo que lanzar una patada para alejar al tercero. Cuando las armas con las que los hombres atacaron se rompieron por los taladros, Marah deshizo la transformación de sus guantes y agarró a uno con una llave que le permitió lanzarlo contra el otro.
Por muy bien que me salga…-dijo Marah-…nunca me gustará demasiado luchar…
¿Dónde está vuestra caballerosidad?-preguntó Yuuji-¿Qué forma de invitar a una señorita es ésa?
El hermoso y afeminado joven lanzó una bellísima patada contra uno de los hombres, haciéndole perder el conocimiento tras crujirle el cuello. Sin perder un segundo, saltó con presteza hacia otro hombre, separó sus piernas 180 grados en el aire y lo golpeó de frente. Sin duda, parecía un bailarín, un auténtico artista en el campo de batalla. Solidarizándose con él, Marah se unió a la escaramuza, abriéndose paso con patadas muy pesadas.
No sientas que me debes nada.-le instó Yuuji mientras apartaba a un hombre golpeándolo con la palma de la mano izquierda-Si no te gusta pelear, puedes mantenerte al margen. Somos compañeros, ¿no es así? Sé que no nos conocemos de nada, pero quiero demostrarte que puedes confiar en mí…tú y todos.
De…-tartamudeó Marah-… ¡detrás de ti!
Yuuji se giró y vio a un hombre saltando sobre él con una porra de aspecto contundente en las manos. Sacó su arma y paró el impacto. Llevaba una especie de cetro enmangado de color rosa bastante largo, de forma cilíndrica, aparentemente muy duro y resistente y con una punta cónica bastante roma de un tono rosa más claro. La empuñadura era del mismo color que la punta, y de ella colgaban hermosos lazos de color rosa pastel semitransparente.
¡Haaaaah!-exclamó Yuuji.
Lanzó por los aires al hombre con un empellón de su arma. Acto seguido, se encaró a los restantes.
¡Triple Castigo!-exclamó.
Lanzó un golpe con su cetro. Como si se multiplicara, los hombres recibieron tres golpes de rango bastante amplio.
¡Doble Pena!-siguió.
Hizo un movimiento parecido pero en sentido contrario, convirtiéndose esta vez en dos golpes con la misma celeridad.
¡Juicio Único!-terminó, lanzándose a por ellos.
Una estocada pasó por todos ellos, como si Yuuji blandiese un florete. Quedó detrás de ellos, colocado en una elegante y extravagante pose.
Y así se abren las…-susurró Yuuji-… ¡Seis Garras de la Mariposa!
En el área en la que estaban los hombres, se dibujaron seis chorros de energía cortante de color rosa que arrastraron a todos los enemigos y los lanzaron por los aires.
Y no volváis, por favor.-dijo Yuuji mientras cruzaba las piernas y chasqueaba los dedos.
Un enorme tornado se formó frente a él y arreció contra los enemigos, que, en lugar de caer al suelo tras el impacto anterior, salieron volando con el tornado.
¿Controla el viento?-preguntó Yurika sorprendida.
¡Es el poder del viento, sí!-corroboró Yamiyuki-Algunos de mis antiguos camaradas lo poseen, y también algunas personas de mi familia lejana. Es realmente devastador.
Malditos…-oyeron una voz-…seáis.
Un rezagado se arrastraba hacia ellos gateando debido al dolor de los golpes.
¡No!-exclamó Marah.
Le dio una patada en el costado con una de sus botas gigantescas, haciéndole perder el conocimiento.
Buen trabajo, Marah…-la elogió Yuuji-…compañera. Hemos acabado con todos entre los dos.
Igualmente…-dijo Marah algo cohibida-…buen trabajo, Yuuji.
Tras aquella pequeña escaramuza, el cada vez más numeroso grupo se puso en marcha hacia el barco: se habían encargado de que esos hombres extraños no los capturaran ni pudieran delatarlos en el viaje de regreso, pues les habían quitado la posibilidad de tal viaje. Ahora se encargarían de contar ellos con el factor sorpresa y asaltar ese barco.
Mientras avanzaban corriendo hacia la localización del vehículo marino, Yuuji les comentaba que no debía de quedarle mucho tiempo para zarpar. ¿Llegarían a tiempo? Y, de ser así, ¿encontrarían algo de utilidad?

miércoles, 24 de septiembre de 2014

[WCIII] Episodio IX: Otra mariposa

REACTION
WORLDS COLLIDE III
Episodio IX · OTRA MARIPOSA

Corría. El tiempo apremiaba. Había planeado aquel seguimiento desde hacía un tiempo, pero  no pudo comenzarlo antes. Los recientes desastres que habían sacudido el mundo le habían dejado poco tiempo para seguir sus planes. Las calles estaban bastante desordenadas y, en general, destrozadas por batallas recientes. Pocos transeúntes se veían: la mayoría huían despavoridos de un lado hacia otro. El único movimiento que se podía apreciar era el de algunas máquinas automáticas voladoras, probablemente armas. No le daban miedo, pero prefería no ser detectado por ellas para no perder más tiempo. Si no llegaba al lugar clave con presteza, todo el esfuerzo hecho por su parte podría haber resultado inútil. El día se dejaba vencer poco a poco por el ocaso. No sabía si realmente iba a conseguir su cometido, pero su única manera de averiguarlo era yendo e intentándolo, pues carecía de medios para poder comunicarse con su lugar de destino. Encontró  una zanja bastante grande que escindía su camino. No dudó en saltar por encima de ella: exhibiendo una ligereza, una gracilidad y un manejo impresionantes, cayó de pie en el otro lado de la misma tras varias piruetas después de las cuales continuó corriendo. Su costumbre para con ese tipo de actividades físicas era tal que no se cansaba en aquel trayecto tan frenético.
Como si hubieran leído su mente, algunas máquinas voladoras, tan comunes como los pájaros o algunos insectos varios milenios atrás, comenzaron a dispararle. No se detuvo en hacerles frente: se limitó a esquivar los disparos con ágiles movimientos evasivos, zigzagueando, saltando y corriendo sin parar. No podía permitirse de ninguna manera llegar tarde, fallar en aquel propósito.
Una vez hubo dejado atrás a sus artificiales persecutoras, continuó con su camino. No era de allí, pero parecía manejarse y orientarse lo suficiente como para no tener problemas con ello.
 . . .
Los sitios altos siempre habían sido sus preferidos. Eran estratégicamente superiores: podía verlo todo mucho mejor y estaba más a salvo de cualquier amenaza de corto alcance, menos que de las de largo alcance, pero lo suficiente como para poder responder lo más inteligente y ferozmente posible. Mientras avanzaba a paso firme y raudo por la enorme cornisa de un edificio lleno de estructuras metálicas externas que le permitían trepar como una araña, vio a un objetivo desplazándose más rápido que ella tierra abajo, a la altura del suelo. No era demasiado voluminoso, pero sí parecía alto, aunque lo que mejor le permitía vislumbrarlo eran sus extrañas y voluminosas vestimentas. El poder diferenciar que llevaba ropa le hacía pensar que se trataba de un humano, pero no descartaba la posibilidad de que fuese un androide. En cualquier caso, tenía la seguridad de que el objetivo era antropomorfo. No tenía nada mejor que hacer, así que continuó siguiéndolo. Llevaba muchos años viviendo de manera autócrata y autosuficiente, por lo que no debía rendir cuentas ante nadie, razón que le evitaba pensar en algo diferente de la continua satisfacción de su pura concupiscencia, de su voluntad en cada momento. Detestaba sufrir el ataque del aburrimiento, por lo que se propuso seguir a ese objetivo, que nunca antes había visto, de cerca. Los separaba mucha distancia, así como una gran diferencia de altura, por lo que seguía sin ver bien los rasgos detallados de aquel punto que se desplazaba tan rápido. Ahora que había encontrado un entretenimiento, no iba a dejar pasar la oportunidad, por lo que no dudó en poner de manifiesto que su velocidad no tenía nada que envidiar a la de aquel objetivo de aspecto humano. Poco le importaba que fuese hombre o mujer, humano o androide: lo que quería era matar el tiempo. No obvió en ningún momento la dirección que su recién adquirido objetivo llevaba: si se dirigía al lugar que tenía en mente, podría encontrar algo muy jugoso, pues habían sucedido algunas ejecuciones de estrategias bastante ácidas por parte de los distintos bandos que pujaban en aquel territorio.
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Observaba desde lejos. Sólo dos personas en aquella yerma tierra fuertemente tecnificada. Estaban lejos de su vista, pero podía sentir humanidad en ambos. Una diferencia de altura considerable entre las dos posiciones. Un intento de persecución.
Je…-se sonrió mientras observaba.
Meros puntos moviéndose en este lugar tan amplio…-comentó quien le acompañaba.
Siento algo especial en ambos puntos, ¿sabes?-respondió-Especial y radicalmente diferente en ambos. Por un lado, a la altura del suelo tenemos a alguien que me recuerda a años anteriores. Por el otro lado, tenemos…un recurso aprovechable.-señaló a quien se movía por lo alto del edificio.
¿Crees que podrá servirnos de algo?-le preguntó la figura acompañante.
Con casi total seguridad.-reiteró.
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Seguía marchando a toda prisa. Volvía a sentirse bajo observación, pero esta vez no por las máquinas, sino por un persecutor que desconocía. Lo sentía a su espalda, algo alejado en la dirección longitudinal y muy por encima en la vertical. Podía sentir su presencia, pero de sus intenciones sólo podía desconfiar, pues no las conocía con certeza. No esperaba nada bueno de aquello, pero tampoco tenía tiempo para pararse a comprobarlo. Seguiría avanzando mientras nadie se lo impidiera. Preguntarse si quienquiera o lo que fuera que estuviera siguiéndole el paso iba a saltarle encima o no era algo que no le permitiría llegar a tiempo. Lamentaba no tener un vehículo a mano con el que poder llegar antes, pero no perdía la plena confianza que tenía en su velocidad.
. . .
¿Sus avezados ojos estaban profesando un engaño o, en efecto, aquel huidizo objetivo estaba siendo totalmente indiferente? Podía sentir infinidad de flujos psicológicos en el campo de batalla, y algo le indicaba que esa persona o ese androide al que perseguía se había dado cuenta de que estaba bajo seguimiento…y, lo que era más, le daba absolutamente igual. ¿No tenía ninguna preocupación ni ningún miedo? Se encargaría de dárselo. Su disposición a apropiarse de la zona para hacerse un nombre estaba más que afirmada, y no tendría reparos en llevarla a cabo.
. . .
Su colisión será inminente.-dijo el observador-Vámonos. Observaremos esto desde la lejanía.
De acuerdo.-el acompañante se desvaneció junto con el observador.
. . .
Lo que se temía estaba por suceder. Estaba a punto de llegar a su lugar de destino, pero iba a tener que detenerse casi a las puertas. Escuchó a un cuerpo cortar el aire. No había duda de que le iban a saltar encima. Se giró y vio confirmadas sus sospechas. Con unas elegantes volteretas, se apartó, dejando que el recién llegado individuo aterrizase en cuclillas de su ingente salto, continuando con un barrido de patada baja que pudo esquivar rodando por el suelo. Acto seguido, se levantó y encaró a aquel recién llegado. Se trataba de una persona: una mujer.
Vaya…-dijo-…una congénere entre tantos seres artificiales. Sé que es improcedente, pero me gustaría preguntarte si puedo ayudarte en algo…tengo prisa.
Je…-respondió la mujer con desdén-…no sabía si eras un androide o una persona, pero, de cerca, ya puedo ver que eres un hombre… porque eres un hombre, ¿verdad?
¿Acaso no se nota?-preguntó el hombre, manteniéndose calmado.
Permíteme responder que no.-la mujer arqueó una ceja-Pareces toda una mujer...
No caeré en tu provocación.-respondió el hombre-Si no necesitas nada, tengo cosas que hacer…
¡Alto ahí!-la mujer se acercó amenazadoramente al hombre-Éstos no son mis dominios…pero van a serlo pronto. Por ello, te exijo un peaje por adelantado…
Se crujió los nudillos.
¿Quieres pelea?-preguntó el hombre-No tengo tiempo ni ganas de iniciar un com…
¿Quién te ha preguntado?-le cortó la mujer lanzando una patada circular.
¡Para, por favor!-respondió él bloqueando el ataque con un brazo-¡No nos conocemos de nada! ¡No hay motivos para luchar!
Tal vez tú no los encuentres…-respondió la mujer retirando su pierna y preparando una patada frontal alta-…pero yo quiero algo de información. Si vas hacia ese lugar…es por algo de peso. Nada va bien en ese sitio ahora mismo…
Si quieres informarte de algo…-contestó el hombre parando el empeine de la mujer con su mano izquierda-… acércate a preguntar, pero no interfieras en mi camino.
Eres demasiado educado…-le achacó la mujer-…sobre todo con alguien que está intentando partirte la cara.
La mujer lanzó un fugaz y peligroso gancho alto. Él lo paró agarrándole el puño con la mano derecha. Los ataques de ella eran potentes y amenazadores, como los zarpazos de una fiera hambrienta, mientras que los bloqueos y la guardia de él eran taimados, serenos, equilibrados y muy bellos posturalmente.
Mientras forcejeaban, gracias a los movimientos evasivos, los saltos y las pequeñas carreras para alcanzarse mutuamente, avanzaban inexorablemente hacia el lugar al que ambos querían llegar.
Ninguno de los dos conocemos el nombre del otro…-insistió el hombre-…esta batalla no tiene sentido…
¿Acaso se necesita una razón para divertirse?-preguntó la mujer mientras lanzaba ataques constantemente-¿No te lo pasas bien? ¿No disfrutas un buen mano a mano? Parece que dominas bien las artes marciales…déjate llevar, ¿de acuerdo?
Ese tipo de frivolidad no encaja con mi manera de ser.-rehusó el hombre-En ningún momento voy a abandonar una misión por un tipo de necesidad apetitiva de violencia grautita…
Realmente tengo mis razones…-respondió la mujer mientras continuaba atacando-…pero dudo que valgas lo suficiente como para que te las cuente.
¿Dudas de mi valía pero me atacas como si fuera un adversario respetable hablando de marcialidad?-el hombre no daba crédito-¿Cuán mal te ha tenido que sentar todo este caos del pliegue temporal para haber acabado así?
¿Insinúas que no estoy bien de la cabeza?-la mujer aumentó la intensidad de sus movimientos agresivos.
Tampoco demasiado mal…-se explicó él-…pues veo que me entiendes.
¡No te burles de mí!-le espetó ella-¡Vas a lamentarlo!
Deja de distraerme, por favor…-le instó él mientras la esquivaba de tal manera que la obligaba a perseguirlo hasta su objetivo-…no quiero tener que ponerme serio antes de tiempo.
¡Tómate esto en serio!-exclamó ella-¡Tu vida está en juego!
Lanzó un potente puñetazo hacia su contendiente. Él lo desvió con su mano izquierda y con la derecha lanzó un estiloso golpe frontal con el dorso de la mano directo al hueco entre las clavículas.
¡Bien!-se sonrió la mujer mientras esquivaba aquel ataque-¡Te has dignado a lanzar tu primer ataque!
Y no será el último si esto sigue así…-amenazó el hombre.
Sin esperar a que ella respondiera, ya fuera física o verbalmente, él se alejó con una vistosa y grácil cadena de volteretas en sentido a su lugar de destino, que ya veía a lo lejos.
¿Intentas huir?-preguntó la mujer echando a correr tras él-¡No seas cobarde!
Siguieron persiguiéndose durante unos minutos. El enorme edificio que a ambos interesaba ya se veía muy cercano.
¡Conque mis sospechas eran ciertas!-se aventuró a decir la mujer-¡El hospital Furuhana!
Déjame en paz, espero a alguien.-dijo seria y secamente el hombre irguiéndose ante la mujer.
¿Me lo presentarás?-preguntó ella lanzando un rodillazo.
No se te ha perdido nada con esa persona.-respondió el hombre.
Se abrió de piernas. Dobló su pierna izquierda, parando la rodilla de la mujer apretándola entre su corva. Acto seguido, cerró las piernas para colocar el cuerpo de la mujer frente al suyo y lanzó un empujón con las palmas de ambas manos.  Ella se soltó del agarre y lo esquivó saltando hacia atrás.
Juguemos a un juego diferente…-dijo la mujer echando mano de su cinturón.
Del cinto llevaba prendida un arma enfundada. Sacó un ejemplar bastante antiguo de un sable de caballería y, asiéndolo con la mano derecha, apuntó al hombre y se lanzó hacia él. Cuando creía que le iba a cortar la cabeza otorgándose la victoria, escuchó un golpe seco:  lo llevaba muy bien oculto, pero aquel hombre tenía un cetro enmangado muy duro y sólido con el que paró el impacto. Otra estocada por parte de la mujer…y otro bloqueo a manos de él. Siguieron así  hasta que oyeron una explosión. La pared que estaba a su lado, que era una de las laterales de la zona trasera, explotó violentamente. Del boquete vieron saltar a una mujer vestida de novia y a un adolescente con una melena muy larga. Un círculo negro se abrió perpendicularmente al suelo delante de ellos. De él salió una mujer vestida de negro…una mujer alada que les hizo una seña a aquellas dos personas recién escapadas para que entrasen en el círculo. Sin hacer caso de las dos personas que allí forcejeaban, entraron en el círculo, que se cerró tras volver a entrar la mujer cuya espalda estaba adornada por unas grandes alas.
¡Esos tres…!-se sorprendió la mujer.
¡ALTO AHÍ!-oyeron que gritaba una voz masculina desde dentro del hospital.
Vienen detrás de ellos…-dijo la mujer-… ¡nos volveremos a ver!
. . .
Freya, Yamiyuki, Aquanika, Ibara, Itami, Yurika, Metallurgy, Dalton, Nikola y Marah salieron por fin al exterior. No había ningún rastro de Arianelle ni de Yuu, pero tampoco se encontraron solos. Lo primero que vieron fue a dos figuras tremendamente andróginas peleándose. Una de ellas tenía el cuerpo de un hombre fornido, pero sus enormes pechos dejaban ver que se trataba de una mujer. La otra tenía un cuerpo esbelto, flexible y lleno de curvas, así como unas ropas y un semblante cargados de feminidad, pero su pecho era completamente plano y sus hombros y su cuello, perfectamente visibles, tenían unas formas claramente masculinas. En un primer y último grito de guerra, la mujer saltó encima del que pensaban que era un hombre espada en mano, pero éste la repelió con un arma blanca bastante atípica, obligándola a saltar lejos de allí, momento que ésta aprovechó para retirarse, dejando a aquel tipo tan andrógino solo ante diez recién llegados.
Lo había conseguido. Se giró hacia ellos.
¡Yamiyuki Kuroi!-exclamó-¡Y la mismísima Freya! He venido aquí buscándoos, pero temía llegar tarde. ¡Menos mal que nos hemos encontrado!

martes, 23 de septiembre de 2014

[WCIII] Episodio VIII: Hecho en Francia

REACTION
WORLDS COLLIDE III
Episodio VIII · HECHO EN FRANCIA

No creas que soy tan fácil como las personas a las que te has enfrentado hasta ahora sólo porque hayas conseguido darme un golpe…-la amenazó Arianelle, que parecía bastante ducha en artes marciales-… ¡esto va a ser duro para ti! ¡Tanto que llevas las de perder!
¿Cuántas derrotas te han contado que he sufrido?-preguntó Freya, que se movía alrededor del pasillo frente a Arianelle sin apartarle la vista-Ninguna, ¿verdad?
Para todo hay…-susurró Arianelle-… ¡una primera vez!
La mujer vestida de novia giró sobre sí misma y lanzó una imponente patada a media altura contra la cintura de Freya, quien colocó su brazo doblado y pegado a sus costillas, parando el impacto y agarrando, acto seguido, la pierna del impacto.
Savate, ¿eh?-preguntó Freya-Veo que sigue manteniéndose en estos días la tradición de ese estilo en tu país…me alegra saberlo.
Freya tiró de la pierna de Arianelle, acercándola bruscamente a su cuerpo. Antes de que los nada modestos pechos de su enemiga extranjera chocaran contra su cuerpo, Freya ejecutó una llave giratoria de la que la contendiente se libró sin dificultades, devolviéndole el intento con una contra-llave.
No lo haces mal…-dijo Freya mientras apoyaba una mano en el suelo, impidiendo que la otra mujer la terminase de tirar al suelo-…pero estás lejos de hacerlo lo suficientemente bien.
Desde su precaria posición, Freya alzó una pierna y fustigó el rostro de Arianelle, aprovechando el momento para ponerse en pie de nuevo.
Te propongo un juego.-dijo Freya con confianza en sí misma-Tu Savate contra mi Savate…veamos quién ejecuta mejor el estilo, ¿de acuerdo?
¿Vas a intentar medirte conmigo en mi estilo?-preguntó Arianelle-¡Estás loca!
Loca estarás tú si aceptas.-Freya arqueó una ceja y torció sádicamente su gesto.
Arianelle chasqueó los dedos, haciendo que del suelo emergieran unas raíces que ataron los pies de Freya.
¡Claro que acepto!-exclamó Arianelle-¡Toma este primer golpe!
La científica francesa lanzó un brutal gancho contra Freya, quien no podía mover las piernas debido a las raíces. Casi incapaz de retener su risa, se agachó y evitó el golpe, contraatacando con un gancho alto en la zona de las costillas.
Vaya estrategia más coja…-se burló Freya.
Arianelle rió. De las paredes salieron más raíces, atándole esta vez los brazos y levantándoselos hasta dejarlos casi verticales.
Veamos cómo esquivas ahora…-Arianelle sonrió mientras lanzaba una patada.
Freya encajó el impacto dignamente. Le había dado justo debajo de un seno. Lejos de mostrar una expresión de dolor, se quedó pensativa, analizando la situación: se sabía tan fuerte que los golpes de aquella mujer apenas le hacían daño, tanto por la diferencia de constitución física como de ego.
¡JAJAJAJAJAJA!-reía Arianelle-¿Y tú eres la temible Freya? ¡Esto va a ser más fácil de lo que creía!
Arianelle estaba lanzando fieras combinaciones de Savate, tanto con los puños como con los pies. Freya encajaba los golpes sin moverse a causa de las raíces. Yamiyuki hizo ademán de lanzar una llamarada con la mano para quemar esas ataduras vegetales, pero se quedó quieto antes de intentarlo.
No intervengas.-la voz de Freya resonó en su cabeza-Si intenta inmovilizarte con sus plantas, hazte el indefenso. Se va a enterar.
¡Tu Savate es algo deficiente, Freya!-se burlaba Arianelle mientras golpeaba a la enorme mujer-¡Tan deficiente que ni siquiera te mueves! Oh, ya sé…estás haciendo de escudo para ese jovencito, ¿verdad? No quieres que le pase nada, ¿es eso?
No te rías, por favor.-se decía Freya a sí misma para sus adentros.
Cabizbaja, Freya siguió dispuesta a interceptar golpes, pero se encontró con que la mujer francesa decidió envolver a Yamiyuki en una especie de arbusto de gran tamaño que afloró del suelo.
¡Mierda!-maldijo Yamiyuki.
¡FREYA!-oyeron desde la otra punta del pasillo-¡YAMIYUKI!
Era la voz de Dalton. Estaba llegando hasta el lugar junto con Nikola, Marah, Metallurgy, Yurika, Itami, Aquanika e Ibara.
¡No estorbéis!-bramó Arianelle.
Agitó su mano, haciendo que el pasillo se rompiera por completo por emanación de cepas verdes bastante gruesas de gran tamaño y rodeadas de espinas que comenzaron a retractar y a atar al resto del equipo, inmovilizándolos dolorosamente.
No hay nada que podáis hacer.-afirmó Arianelle-Por muy fuertes que seáis, si no podéis ejecutar ninguna técnica ni ningún movimiento, sois inútiles. ¿Esto es lo que Shiroi no ha podido hacer? No encuentro la dificultad, sinceramente…
¡Puta!-bramó Aquanika-¡Suéltame! ¡Estas plantas están a punto de salir volando detrás de ti!
Doctora Blanchoret…-dijo Dalton-…creo que tiene algo que explicarnos.
¡Has intentado convertir este hospital en el epicentro de una invasión de mutantes hostiles!-la acusó Yurika-¡Hemos leído todos los ficheros!
¿De verdad hay científicos aliados con niños intentando plantarme cara?-preguntó Arianelle con desdén-El mundo está degenerando, ¿no creéis?
Si fuera buena persona…-intervino Ibara-…temería por ti. No obstante, como no lo soy…estoy deseando verte jodida. Por no ser, ni siquiera soy una persona…
Jovencita…-le respondió Arianelle-…no, NIÑATA…estás diciendo cosas sin sentido.
Itami se echó a reír.
Tiene razón.-terció-Estás jodida, loca chiflada. ¿Con quién vas a casarte? ¿Con el polvo que vas a morder?
La verdad es que no es muy difícil de entender…-añadió Yamiyuki.
Arianelle no entendía nada.
¿El miedo a la muerte os ha vuelto locos?-preguntó con una sonrisa de satisfacción-Qué pena…
Le recuerdo, doctora, que no ha de olvidar que está arrestada.-Marah tomó la palabra-Después de responder a unas preguntas, tendrá que venir conmigo.
¿De verdad crees que envuelta en mis cepas estás en posición de amenazarme?-respondió Arianelle.
Creo que eres tú la que no entiende la situación…-esta vez fue Nikola quien habló.
Pues yo la veo muy clara y obvia…-respondió Metallurgy, a quien no le hacían nada de daño las cepas gracias al revestimiento cerámico de su piel.
Ya se la explico yo.-susurró Freya.
Arianelle se giró hacia Freya con sorna, pero su rostro cambió a la sorpresa rápidamente. Con un estruendoso crujido, la persona a la que había intentado torturar había roto todas las raíces, quedando de nuevo en libertad. Pudo apreciar los músculos de sus infinitas piernas y de sus trabajados brazos mientras forzaba las raíces para liberarse. Por un momento le pareció que no era humana.
Maldita…-siseó Arianelle.
Intentó lanzar una de sus plantas mutantes, pero Freya se giró hacia su posición y la estampó contra la pared de una patada. Acto seguido, la desincrustó y comenzó a lanzarle puñetazos y patadas de Savate a un ritmo vertiginoso.
Ugh…-boqueó la mujer francesa-…agh…ngh…ufff… ¡argh!
¡Sigue así, Arianelle!-le pidió Freya con un chorro de voz-¡Vamos, continúa, maldita perra sarnosa! Llevabas razón: ¡ESTO VA A SER MUY DIVERTIDO! ¡JAJAJAJAJAJAJA!
Sin miramientos ni contención, Freya dejó los puñetazos y comenzó a patear violenta y velozmente a Arianelle.
¡Continúa así!-siguió exclamando Freya-¡Me encanta tu cara! ¡Esa mezcla de dolor, sorpresa, indignación y derrota es cuasi erótica ante mis ojos! ¡Sufre, sufre, sufre más!
Arianelle golpeaba el suelo, era levantada y vuelta a lanzar constantemente por Freya, quien había corroborado su superioridad física.
Así que…-pensó Arianelle-…ésta es Freya…ahora lo entiendo todo…
Espero que te haya gustado mi estrategia para esta batalla.-dijo Freya mientras sostenía a Arianelle en alto por su cuello-Hacerme la indefensa era lo que tu zorra persona necesitaba para confiarse y bajar la guardia. ¿De verdad eres tan estúpida? ¿No te has dado cuenta de que nadie ha hecho por liberarse? Todo el mundo estaba vislumbrando la paliza que iba a proceder a darte y que te estoy dando ahora mismo. Lo único que necesitaba era esperar a que llegaran… ¡humillarte será tanto más bello, productivo y poderoso cuantas más personas haya presenciándolo! ¡YA PODÉIS SOLTAROS!
Como si sólo hubiera una pluma encima de ellos, el resto de los aliados se liberaron rápidamente y sin esfuerzo. Arianelle se hallaba anonadada.
He de decirte dos cosas…-dijo Freya mientras lanzaba a Arianelle por los aires.
Saltó y la interceptó con una patada aérea, tras lo cual la sometió en el suelo.
La primera…-siguió hablando-…es que tu Savate es una mierda. No has logrado hacerme nada de daño…me he dejado acariciar por tus raíces DE LA SOLIDEZ DE LA MANTEQUILLA porque tus estúpidos movimientos no llegaban ni a la intensidad de una picadura de mosquito común. ¿No has notado nada duro mientras me golpeabas? ¡Estás blanda, perra! ¡No tienes nada de músculo, no puedes hacerme nada!
Arianelle intentó forcejear, pero Freya intensificó su maniobra de inmovilización, forzando a su enemiga más allá del umbral del dolor.
La segunda…-Freya continuaba-…es que esto no ha hecho más que empezar. Vas a contestar a las preguntas de Marah, ¿de acuerdo?
Le hizo un gesto a Marah para que se acercase. Ésta lo hizo con presteza.
No era mi objetivo llegar hasta este nivel de violencia, doctora.-dijo Marah con sinceridad-No obstante, la situación se ha desarrollado según su voluntad. ¿Hay equipo en este hospital para bio-robotización bidireccional?
Arianelle se negó a responder.
¡Contesta, criminal de mierda!-Freya le agarró una vértebra y amenazó con arrancársela.
Había.-gruñó Arianelle.
¿La sustracción de todo el equipo de este hospital ha sido realizada por usted?-continuó preguntando Marah.
Sí.-respondió la francesa con desgana.
¿Dónde podemos encontrarlo?-la médico continuó preguntando.
De nuevo hubo silencio por parte de Arianelle.
Sabes que morirás si no contestas.-Freya tiró de la vértebra levemente.
Un rayo negro golpeó a Freya, permitiendo a Arianelle librarse de la sumisión. Una vez se hubo incorporado, lanzó una patada trasera para apartar a Freya y una frontal para tirar a Marah al suelo.
En la otra punta del pasillo había aparecido el joven de cabello verde eléctrico largo y ojos amarillos. Era bajo, pálido y vestía una camiseta naranja y negra con motivos tribales ajustada y sin mangas, pantalones acampanados negros con grandes bolsillos naranjas y zapatillas también negras y naranjas. De su cuello colgaba una larga y vaporosa bufanda de color rosado y con plumas en los extremos. Apuntó de nuevo a Freya con la palma de su mano, que se tiñó de color negro. Una masa oscura envolvió a Freya.
¡Yuu Hiwatari!-exclamó Marah mientras se levantaba.
Arianelle,-dijo el recién llegado-mata a la soldado antes de que esto llegue a mayores.
La mujer francesa lanzó una potente patada. Marah intentó parar el impacto con otra patada, pero la fuerza de Arianelle la sobrepasó y la hizo precipitarse contra una pared, donde fue golpeada con un rodillazo y, tras caer al suelo, fue pisada en el estómago por el gigantesco tacón blanco de la científica.
¿Quién es ése?-preguntó Yurika-He oído su nombre varias veces, pero no termino de encajarlo en esta historia…
Es un enemigo de Freya.-dijo Yamiyuki.
Es cierto.-el tal Yuu sonrió macabramente-Freya, ¿por qué no vienes a saludarme? ¿Acaso te sientes pesada? ¡JAJAJA!
No hagas bromas estúpidas sobre pesos, Yuu.-dijo Freya mientras deshacía el campo negro que la rodeaba-Recuerda que yo no tengo la culpa de que seas un canijo y, por ende, excesivamente ligero. ¿Sigue atormentándote en tus pesadillas aquella vez que saliste volando varios kilómetros de una patada por intentar tocarme las narices? Caíste de cabeza…lástima que tu poder pudiera salvarte.
Tan altanera como siempre.-observó Yuu.
Tan pesado e inoportuno como siempre.-respondió Freya.
Marah intentó librarse de la fuerza de Arianelle, pero no lo conseguía: quedaba como una aficionada frente a Freya, pero era mucho más fuerte de lo que parecía.
Un paso más y mato a vuestra amiguita.-amenazó Arianelle-¿Qué demonios? ¡Voy a matarla de inmediato! ¡Culpad a Freya por haberme hecho enfadar!
La pierna izquierda de Dalton golpeó el estómago de la francesa como si fuera un látigo.
Toca a mi novia y estás muerta.-intervino el joven a la vez que comenzaba a tutearla y entrar en calor.
Arianelle levantó su pierna para golpear a Dalton, momento que éste aprovechó para alejarla de Marah, quien se levantó entre jadeos.
¿Estás bien?-le preguntó Dalton girándose hacia ella.
Sí…-respondió Marah mientras veía cómo su pareja recibía un golpe.
¡No bajes la guardia!-le espetó la mujer vestida de novia-¡Estás luchando contra mí!
Nikola se lanzó a ayudar a su amigo con los puños en alto.
¿Qué creen que hacen esos dos locos?-preguntó Itami-Esa mujer está a otro nivel…aunque Freya la haya vapuleado.
No están tan locos.-dijo Freya-Nikola fue capaz de vencer a Aquanika en un mano a mano.
Mientras Dalton y Nikola intentaban lidiar con Arianelle, Freya se giró hacia Yuu.
Íbamos a sonsacarle lo más importante…-le dijo-…maldito crío entrometido…
No me pongas esa cara.-respondió Yuu-¡Divirtámonos!
El chico se lanzó hacia Freya. Yurika y Yamiyuki le salieron al paso, interceptándolo en el aire con sendas patadas que se cruzaron haciendo una pinza con el cuello del chico.
¿Dónde crees que vas?-preguntó Yurika-¡Deja de incordiar y permítenos seguir con lo nuestro!
Ilusos…-murmuró Yuu.
Con una mano generó una onda negra que hizo caer a Yurika al suelo, lo que le permitió a él bajar. Una vez abajo, paró un puñetazo de Yamiyuki con una bola de color violeta ennegrecido que había generado con su mano. Ejecutando un empujón con la esfera, desvió el impacto de Yamiyuki, permitiéndole sortearlo y continuar hacia Freya, quien se giró para observar su entorno: Marah se había unido a Dalton y a Nikola en el forcejeo contra Arianelle, mientras que todos los demás estaban observando a Yuu.
¡Ibara, Itami, ayudad contra Arianelle!-ordenó antes de interceptar a Yuu.
De esa manera, quedaron cinco miembros del equipo contra cada enemigo.
Es hora de armarnos, ¿no crees, Yuu?-preguntó Arianelle.
Eso está hecho.-dijo Yuu.
Sacó de sus bolsillos dos mástiles plateados desplegables que se abrieron en gigantescos abanicos de color naranja con brillo dorado. Parecían encendidos de alguna manera, como si estuviesen cargados de rebosante energía. Por su parte, Arianelle sacó un hermoso ramo de flores con un envoltorio blanco.
¡HAAAAAAAAAAAAH!-gritó Yuu.
Comenzó a lanzar golpes con sus abanicos con objeto de abatir a sus cinco contendientes. Por su parte, Arianelle lanzó un golpe con su ramo contra Nikola, quien se agachó y vio el boquete que aquel objeto hizo en la pared. Acto seguido, la científica vestida de novia saltó, dispuesta a clavar su ramo en el suelo. Nikola rodó, observando el agujero recién hecho en el suelo.
¡Yaaaah!-se lanzó Marah.
La enorme bota de la médico fue parada por el ramo de Arianelle, que parecía tremendamente duro, pesado e indestructible. Dalton sacó su espada especial capaz de transformarse en escopeta y comenzó a disparar, pero Arianelle interceptó los cartuchos: un cañón asomó de entre las flores, permitiéndole disparar para burlar los tiros del joven militar. Itami se lanzó también contra la mujer, pero ésta le golpeó con el ramo y lo lanzó por los aires, tras lo cual lo interceptó con varias patadas y lanzó una estocada con el ramo, del que había brotado una cuchilla angulosa.
Dame más…-dijo Itami entre risas al ver cómo sangraba.
¡Itami!-bramó Ibara-¡Líala!
Ibara sacó de su escote el anillo de erección de su novio y se lo lanzó. Acto seguido, ejecutó una vigorosa voltereta con patada contra Arianelle para golpearla en el mentón, pero su cuello paró el impacto. Se vio en medio de una voltereta abortada, apoyando un pie en el suelo y con el cuello de Arianelle impidiendo el movimiento de su pie. Era mucho más dura de lo que Freya la había hecho parecer.
Je…-rió Arianelle.
Comenzaron a brotar lianas, tallos, raíces y cepas de paredes, suelo y techo, preparándose para un ataque brutal. En ese momento, Itami introdujo sus manos en su ropa interior y se colocó el anillo, liberando una luz azul muy potente que emanaba de su miembro viril. Una enorme erección rompió su ropa y, entre saltos y risotadas, comenzó a masturbarse. Se ancló a sí mismo en el techo con dos cadenas y siguió masturbándose delante de todos, colgado cabeza abajo y balanceándose entre risas. Comenzaron a aparecer péndulos cortantes, cepos, púas ocultas en trozos de las paredes y el suelo y demás objetos que comenzaron a diezmar las plantas.
Así que esto es la magia de Itami…-dijo Dalton mientras observaba el panorama.
Es…asqueroso…-dijo Nikola mientras trataba de ignorar las agudas risotadas del extraño chico, cegado por el placer y la locura.
Marah giró la cabeza inmediatamente y sin mediar palabra. Su cara de asco era bastante reveladora.
¡VAMOS, CIENTÍFICO CASTO Y PURO!-chilló Itami mientras destrozaba todas las plantas y salvaba a todos los compañeros paradójicamente-¡NO ME VENGAS AHORA CON MORALISMOS! ¿ACASO NUNCA TE HAS HECHO UNA PAJA? NO ME LO CREO…
Nikola dio un fuerte puñetazo contra la pared, agrietándola.
¡JAJAJAJAJAJAJAJA!-reía Itami.
Maldita sea…-bramó Yuu mientras esquivaba las trampas-… ¡maldita sea!
¡Apenas puedo atacar!-se quejó Arianelle-¡ARGHHHHHHHHHHHH!
Una dama de hierro había aparecido detrás de ella y se había cerrado. La fuerza de su cuerpo impidió el cierre total, causándole sólo heridas no mortales.
¡Maldito loco!-exclamó Yuu.
Le apuntó con la palma de la mano. Comenzó a hacerlo bajar, hasta que rompió las cadenas y lo tiró ruidosamente al suelo…aunque a Itami no pareció importarle: rodó para alejarse, se incorporó y siguió masturbándose.
¡CREO QUE VOY A CORRERME!-amenazó con un tono melodioso y macabro.
¡Sí!-exclamó Ibara con una sonrisa-¡Es el fin de estos idiotas!
¡Nada de eso!-gritó Yuu.
Se lanzó corriendo hacia Itami y, con gran velocidad, pasó por encima de él como si se teletransportase, cruzando sus abanicos antes de parar en seco varios metros detrás de Itami, quien se deshizo en un chillido a la vez que unos rayos llameantes de color dorado invadían su cuerpo. Su pene descubierto comenzó a verse atacado por aquella energía, haciendo que la sangre se acumulase más y más en él, hinchándolo y alargándolo de manera casi antinatural.
¡Sigue, sigue, SIGUE!-gemía Itami mientras pataleaba en el suelo-¡DAME MÁS! ¡MÁS!
Yuu no sabía que Itami sentía placer con el dolor. Amigo o enemigo, era tan hombre como el propio Itami, por lo que no tardó en suponer que el golpe de sus abanicos lo iba a hacer eyacular. Sin saber si buscar la explicación en la suerte o en el destino, una onda de luz azul salió del pene descubierto de aquel extraño guerrero, cancelando también la descarga que lo estaba hiriendo. Un leve ruido confirmó sus sospechas: el anillo se le había desabrochado por el engrosamiento de su miembro viril, pero ya era demasiado tarde: una caudalosa eyaculación comenzó a brotar, cayendo la mayor parte encima de su dueño, que yacía tumbado en el suelo con las piernas arqueadas.
¡Mierda!-Ibara dio un pisotón en el suelo-¡El orgasmo con el anillo significa muerte ineludible para todos los enemigos! ¡En qué mal momento ha ido a soltarse!
Es un…-Dalton se llevó la mano a la frente mientras agachaba la mirada.
…sí, un…-Nikola intentó ayudarle-…un mul…
…un multiorgasmo…-sisearon los dos a coro.
¡Qué asco!-gritó Arianelle-¿Cómo se atreve ese perro a hacer eso delante de mí?
Las cosas no lucen muy bien…-dijo Yuu, que se acababa de dar cuenta de que tenía cepos clavados en ambas piernas-…creo que tendremos que irnos.
De eso nada.-dijo Aquanika, que había forcejeado bastante con Yuu antes de que Itami tomase la delantera-Vamos a acabar con vosotros.
¡Misión fallida!-chilló Arianelle-Han evacuado el hospital antes de que haya podido beneficiarme de ello, esta gente nos ha sobrepasado y, en general, ya no merece la pena seguir aquí. Al menos, tenemos el equipo…
Dime dónde están las máquinas.-dijo Freya-Las necesitamos.
En el agua.-dijo Arianelle antes de volar un trozo enorme de pared con unos tentáculos vegetales.
Yuu salió corriendo detrás de la científica. Estaba abriendo forzosamente un túnel para abandonar el hospital por un ángulo que ni siquiera conocían.
¡Tras ellos!-exclamó Freya.

Los demás asintieron. A pesar de estar heridos, sus oponentes estaban escapando muy rápido. ¿Podrían saldar cuentas con ellos en ese mismo momento?

lunes, 22 de septiembre de 2014

[WCIII] Episodio VII: Blancura

REACTION
WORLDS COLLIDE III
Episodio VII · BLANCURA

El numeroso y heterogéneo grupo no tardó en dividirse y proceder a ejecutar su cometido en aquel gigantesco centro médico.
¡Esto es enorme!-se sorprendió Metallurgy al entrar en la sala de los archivos.
Habían tenido que lidiar con algunos indeseados visitantes vegetales por el camino, pero tanto Yurika como ella habían logrado llegar al sitio indicado. Mientras observaban minuciosamente la sala, comentaban todo lo que les parecía notable o anormal. Como era de esperar, los archivos estaban almacenados en soportes de tecnología avanzada, sin ningún rastro de papel. Aunque nunca habían visto sistemas como ésos en su época, ambas chicas fueron capaces de manejar todos los instrumentos, pues eran buenas estudiosas en esos temas y el manejo les resultaba intuitivo.
Parece que estos aparatos son fáciles de tratar.-dijo Yurika-La información que contienen puede ser fácilmente descargada, por lo que veo.
La joven estudiante había apoyado uno de los aparatos, con forma de caja rectangular, en una mesa y estaba tocando los diferentes botones, pudiendo leer la información contenida.
No difieren mucho de nuestros libros electrónicos…-comentó Metallurgy-…quitando toda la imaginería de tratamiento tridimensional, claro.
Podían extraer el texto de las pantallas y proyectarlo en cualquier superficie, así como también podían desplazarse por él utilizando los dedos en cualquiera de las superficies de proyección.
No es nuestro objetivo cargar con todo esto.-comentó Yurika-Necesitaremos algo para descargar los datos, pero tanto los sistemas de conexión y comunicación como los formatos de archivo son muy diferentes de los que utilizamos nosotros…sin mencionar la abismal diferencia entre los sistemas operativos.
Bueno…-respondió Metallurgy-…no te lo niego, pero los números 0 y 1 siguen existiendo de manera prístina. Con esto podremos descargar algunos datos de interés, aunque no todos, claro está.
La chica sujetaba con su mano un pequeño aparato electrónico con conexión USB.
Este aparato es un invento de Freya.-explicó Metallurgy-Me lo dio a la vez que me impartía una impresionante ponencia sobre su constitución y su manejo. Se trata de un convertidor adaptativo con un extremo USB para encajar en toda nuestra tecnología electrónica actual y un extremo de comunicación inalámbrica universal bidireccional. En pocas palabras, el extremo inalámbrico busca señales y, al detectarlas, se mimetiza con ellas e inicia un intercambio de información a baja potencia, pudiendo “dialogar” con cualquier aparato inalámbrico mediante unos circuitos muy complicados ante cuyos planos, hechos desde cero por la propia Freya, palidecí inevitablemente. El siguiente bloque que incorpora es una inmensa multimatriz binaria capaz de… “aprender” cualquier protocolo de tratamiento de información en un sistema digital, pudiendo detectar cualquier formato de archivo y permitiendo su conversión al formato más óptimo para el sistema operativo del aparato conectado por USB. Usando esto podremos extraer los datos de interés.
¡Magnífico!-exclamó Yurika, que se había puesto a manipular la máquina principal-Yo estoy navegando en la base de datos para identificar cuáles de estas máquinas con forma de cajita pueden contener archivos útiles. ¡Bingo! He encontrado los datos de inventario tecnológico, donde podremos informarnos de toda la maquinaria, así como las noticias de última hora, incluyendo una orden de evacuación reciente. Vamos a descargarlo todo en las tablets que llevamos y…
Yurika escuchó un golpe estruendoso. Se giró y vio a Metallurgy hundiendo su pierna en el cuerpo de una criatura vegetal que había aparecido de la nada.
Está bien.-Metallurgy le respondió guiñándole un ojo-No obstante, habrá que hacerlo con cuidado…
. . .
Aquí no hay una puta mierda.-bufó Aquanika.
Se encontraba en la sala de monitoreo, hurgando entre los registros de todos los sistemas de vigilancia en busca de accidentes pasados. Había comprobado concienzudamente que no había nadie que no fuera de su equipo en el interior del hospital, exceptuando el bloque de los laboratorios ocultos, al que no llegaba señal. Se encontraba de pie, inclinada sobre el gran ordenador, con las piernas cruzadas elegantemente, estando un pie clavado en la cabeza de un monstruo y otro envuelto en llamas, cauterizando un capullo del que aquella atrapada criatura podía hacer salir a más invitados no deseados. Detrás de ella, Ibara e Itami destrozaban varias plantaciones de aquellas criaturas abominables con objeto de limpiar la sala, la cual estaba repleta de monstruos y plantaciones de los mismos antes de que hubieran entrado, y facilitar el trabajo.
No me gusta nada este sitio.-dijo Ibara-Una vez les coges el truco a estas mierdas, su caza se hace aburrida…
Se me ocurre algo mejor para hacer ahora mismo…-dijo Itami con una mirada lasciva.
Aquanika levantó ambas piernas del suelo, lanzando el cuerpo de la criatura de gran tamaño que tenía apresada contra la pareja.
¡Maldita perra!-bramó Itami mientras apartaba aquel cuerpo ingente con una cadena pesada.
De nada.-respondió Aquanika con sequedad.
Algún día nos la follaremos entre los dos…-susurró Ibara.
Haré como si no hubiera escuchado eso.-dijo Aquanika.
La joven asesina sacó un comunicador y lo accionó.
No vemos una mierda.-dijo nada más ser respondida por Freya, según suponían Ibara e Itami-¿Nos largamos o nos quedamos aquí hasta que alguien mande señal hasta los laboratorios? Ah… ¿vais a llegar ya al bloque? Joder, daos prisa, quiero mover el culo…
. . .
No hay ni un paciente.-observó Dalton-Esto está desierto…
Nikola y él estaban paseando por las habitaciones, apreciando el inusual orden, que les resultaba impropio de la situación en la que se encontraban.
Apenas hay objetos que sirvan para pensar en algo…-dijo Nikola-…sólo pertenencias olvidadas de algunos pacientes.
Oyeron que alguien salía de una puerta que daba al pasillo en el que se encontraban: era Marah.
Los quirófanos están muy desvalijados…-informó la médico-…parece que lo que sea que haya pasado se ha llevado a cabo concienzudamente.
Nada más terminar de hablar, vio a una criatura irrumpir por una ventana, por lo que no tardó en pulverizarla disparando un rayo con sus gafas.
Esta invasión de híbridos vegetales tiene que tener un foco…-dijo Marah.
Puede que hayan convertido el hospital en una bomba biológica.-supuso Nikola-Tiene toda la pinta de ser un caso de bioterrorismo: liberan una horda de criaturas artificiales en un sitio público tan grande y…se hace el terror.
No lo descarto.-lo apoyó Dalton-De haber sido así, la contramedida de la evacuación ha sido impecable, pues no he encontrado ningún rastro de sangre en todo el perímetro que hemos recorrido.
Yo tampoco.-respondió Nikola-Todo luce como si hubiera sido muy calculado.
Las salas de operaciones también están limpias.-dijo Marah-Saqueadas, pero limpias. En alguna he tenido que enfrentarme a alguna criatura parásita, pero, por lo demás, no hay desorden…sólo vacío.
La clave de todo esto tiene que estar en los laboratorios de abajo.-dijo Dalton cruzándose de brazos.
Espero que en alguno de ellos tengan el instrumental necesario para tratar a Ayako…-añadió Marah-…los quirófanos  de las plantas cercanas tienen como mucho una mesa auxiliar de trabajo que no se han molestado en robar.
…-Nikola suspiró.
. . .
Yurika y Metallurgy tienen buena información…-recapituló Yamiyuki-…según Aquanika, Ibara e Itami, no hay nada extraño en todo el hospital y, por si fuera poco, algunas salas carentes de monitorización, como los quirófanos, también están limpios…demasiado, según informa Marah en el grupo de Dalton y Nikola. Hemos cubierto la exploración bastante rápido, ¿no crees, Freya?
Lo cierto es que sí.-respondió Freya-No obstante, estamos a punto de llegar al ala que ni siquiera los trabajadores del hospital conocen: los laboratorios ocultos. Resulta obvio pensar que, de haber algo de interés, estaría aquí. Encontrarnos en esta planta todo lo que falta en las salas superiores sería muy de libro, así que hasta dudo que así sea.
De pronto, los dos dejaron de caminar: una enorme pared los acababa de recibir. ¿Era aquello un callejón sin salida? Ninguno de los dos lo creía.
Bueno…-dijo Freya-…veamos cómo nos abrimos paso.
Tanto tú como yo podríamos destrozar ese muro de una patada.-constató Yamiyuki-No obstante, eso nos quitaría todo el factor sorpresa, así como gran parte de la elegancia.
Freya sonrió con complicidad.
No es necesario que hagamos eso.-dijo Freya-Se trata de buscar un sistema de control para este inoportuno muro.
Yamiyuki asintió con la cabeza. Juntos, rastrearon la zona utilizando diversos aparatos de detección. Tras unos instantes, volvieron ante la pared sin haber encontrado nada.
Tenemos dos posibilidades.-comentó Freya-O han logrado inhibir todos los sistemas de detección ahí abajo…o se nos escapa algo.
La joven puso su mano en la pared que les cortaba el paso. Notó una sensación extraña.
¿Sucede algo?-preguntó Yamiyuki.
Sí.-respondió Freya extrañada-Creo que no hay inhibición de teledetectores aquí abajo…
Convencida de haber encontrado la solución a aquel problema, Freya sacó de uno de sus bolsillos ocultos un tubo de ensayo lleno de agua. Lo destapó y vertió su contenido sobre el muro. Señaló el área mojada con el dedo para que Yamiyuki observara el fenómeno que estaba sucediendo, que no era ni más ni menos que el que la chica esperaba.
Lo entiendes, ¿verdad?-preguntó Freya.
¡Claro!-exclamó Yamiyuki-No hay sistemas de control porque esto no es una máquina de ningún tipo…
Ajá…-Freya le instó para que continuara. Conocía la respuesta, pero quería oír al chico.
…porque es una simple planta colocada estratégicamente.-dijo Yamiyuki.
¡Bingo!-respondió Freya-Esa forma de absorber el agua…y esa reacción tan particular a los infrarrojos cuando hemos pasado el escáner IR…tiene que tratarse de una planta. Sería muy lógico teniendo en cuenta todas las plantas medio artificiales que nos han atacado en este sitio…aunque han tenido que modificarla muy bien para darle esta forma y hacer que carezca totalmente de olor.
No parece muy dispuesta a dejarnos pasar…-observó Yamiyuki.
Freya le pasó unas gafas de visión nocturna a Yamiyuki mientras ella se colgaba unas del cuello para ponérselas en cuanto hicieran falta.
Entiendo.-dijo Yamiyuki cogiendo las gafas-Quieres decirme que esto es un sistema de protección especial: la planta reacciona ante la luz para bloquear el paso, ¿no es así?
Muy bien.-lo elogió Freya-Hemos tenido que encender la luz al llegar a esta parte del edificio, así que vamos a apagarla y a volver hasta aquí con las gafas de visión nocturna.
Tras hacer aquello, se dieron cuenta de que la planta se había enroscado sobre sí misma, formando un marco rectangular en medio del pasillo que les permitía pasar sin problemas.
¡Adelante!-dijo Freya echando a andar.
Nada más atravesar el hueco tapado por la planta, oyeron el sonido de un interruptor siendo pulsado, así como el suave ronroneo de una máquina electrónica joven poniéndose en marcha.
Eso ha sonado a relé.-comentó Yamiyuki-Hemos activado algo.
Freya asintió con la cabeza a la vez que escuchaba sonar su comunicador.
Aquí Freya.-dijo la chica.
No sé qué cojones estáis haciendo…-oyó a Aquanika al otro lado-…pero ha vuelto la señal al bloque oculto. ¡Esa mujer vestida de novia está a muy pocos metros de vosotros!
¡Arianelle!-exclamó Freya-¡Por fin vamos a conocernos en persona!
¡Aquí Yamiyuki!-avisó el chico mientras emitía con su comunicador-¡Venid lo antes posible al ala de los laboratorios ocultos!
Tenemos la imagen de la sala de monitoreo.-respondió Aquanika-Llegaremos sin problemas.
Hemos visto unos planos en la sala de archivos.-añadió Metallurgy-No vamos a perdernos, ¡estaremos allí antes de que os deis cuenta!
Trabajé aquí durante un tiempo.-respondió Marah por otra línea-Vendré con Dalton y Nikola rápidamente.
Antes de que Yamiyuki pudiera decir nada, Freya se lanzó contra la planta y empezó a cubrirla con varios metros de tejido negro que llevaba guardados, probablemente como parte de algún arma.
¿Qué estás haciendo?-preguntó el chico.
Las luces se van a encender.-respondió Freya-Si no “ciego” a la planta, volverá a cerrarse y hará que los demás se demoren.
Segundos después, se encendieron todas las luces.
Arianelle sabe que estamos aquí.-dijo Freya-No hay tiempo, va a salir por esa puerta en cuestión de minutos, así que lo mejor será tomar la ofensiva…
Freya se acercó a la puerta más cercana y se dispuso a romperla de una patada, pero su pierna chocó con otra pierna que había roto la puerta desde dentro: una pierna con un zapato blanco de tacón alto con mucha plataforma y medias blancas semitransparentes con motivos florales. Llevaba un vestido corto de color blanco y con diseño nupcial, guantes a juego y un gran velo de novia en su rubia melena. Una sonrisa se dibujó en su pálido rostro, acentuada por el intenso color rojo de la barra de labios que se había aplicado.
Buena patada, doctora.-la elogió Arianelle-¿Has venido a mi lugar de trabajo por algo en especial?
Hemos venido para prepararnos para un tratamiento de urgencia.-respondió Freya-Soy médico, será mejor que no me entorpezcas en un hospital.
No me gusta que irrumpan en mi laboratorio para darme órdenes…-rebatió Arianelle-…soy la jefa de investigación aquí.
Y también una zorra que juega a ser Dios con las plantas.-la insultó Freya-¡Prepárate, criminal!
Freya giró sobre sí misma y lanzó a Arianelle contra una mesa de una patada.
Lamentarás…-siseó la mujer vestida de novia mientras se levantaba-… ¡ESTO!
La mujer se levantó de un salto y respondió con una feroz patada giratoria que Freya paró con un brazo.
¡No soporto a la gente impertinente y maleducada!-bramó Arianelle en francés.
Oh, là, là!-respondió Freya en el mismo idioma-¿Habla de mala educación una persona que boicotea un hospital? Eso ya no es sólo de ser desconsiderada, sino que también viola la ley.
¿Sabes francés?-se sorprendió Arianelle.
Entre otros idiomas.-respondió Freya-Una investigadora que recibe a colegas facultativos con curiosidad científica de esta manera tan abrupta no puede dar muy buena imagen de tu país, ¿no crees?
Déjame contarte un secreto, ególatra.-respondió Arianelle-No existes en esta época. Todo lo que crees que significas…pertenece a una época remota…
¿Que no existo?-preguntó Freya con una risotada-La inexistencia no puede hacer cosas como… ¡ÉSTA!
La joven de cabello azul lanzó una patada alta directa a la barbilla de la otra científica, que fue propulsada hacia arriba y recibida con un puñetazo a la altura del pecho que a duras penas pudo parar con sus manos.
Tengo algo de prisa…-dijo Arianelle-…pero no imaginaba que fueras a ser tan divertida. Creo que me quedaré a jugar un rato…

Freya sonrió y se puso en guardia.

jueves, 18 de septiembre de 2014

[WCIII] Episodio VI: El hospital Furuhana

REACTION
WORLDS COLLIDE III
Episodio VI · EL HOSPITAL FURUHANA

Marah había preparado una modesta caravana para que todo el grupo pudiera dirigirse con prontitud al hospital Furuhana, donde podrían continuar su búsqueda de los enemigos, empezando por la bióloga Arianelle Blanchoret, así como buscar posibilidades para salvar a Ayako. Gracias a ese vehículo, se encontraban frente a la puerta del enorme complejo hospitalario, preparados para lo que pudiera suceder. El trayecto, además de corto, había sido tranquilo y libre de altercados: Metallurgy no quiso hablar de aquel hombre y se alejó de los asientos de los demás en la caravana, tal vez para pensar en algo de lo que guardaba en su silencio. Por su parte, Dalton se encerró en un pequeño despacho para redactar el informe que le había prometido a Marah sobre la tarea de reconocimiento, diagnóstico y tratamiento de Ayako. Los demás se limitaron a esperar sentados pacientemente, con una conversación ciertamente cotidiana, tratando de darse a conocer ante su nueva compañera y de conocerla ellos.
Antes de atravesar la entrada, Marah se adelantó, seguida de Dalton.
Entraré delante para saludar…-explicó Marah-…si es que hay alguien dentro. A mí me conocen por haber trabajado aquí algunas veces.
¿Este hospital es público?-preguntó Freya.
Lo es.-respondió Marah-Esto hace que la visita se aleje mucho de una misión de infiltración o de exploración…pero también plantea una dificultad, y es que los laboratorios no están abiertos para los pacientes. Idearemos un plan de acción acorde con lo que encontremos dentro. Por supuesto, las puertas están abiertas y no hay que hacer nada especial para entrar.
Marah se puso delante de las puertas, que se abrieron automáticamente, como las puertas de los establecimientos públicos de la época de Yamiyuki, Freya y los demás. Entró decididamente seguida de su compañero sentimental, y no tardaron en volverse hacia los demás, que se aproximaban también.
Como imaginaba…-dijo Marah-…no hay nadie. ¿Alguna idea de lo que ha pasado, Dalton?
Sólo se me ocurre que se haya producido una evacuación masiva tras el caos del pliegue temporal y el golpe de Estado.-respondió él-No obstante, puede que haya alguien más allá de este recibidor…el edificio es muy grande, al fin y al cabo.
Por supuesto.-asintió Marah-No vamos a escatimar en esfuerzos para rastrear, pero es muy extraño que no haya absolutamente nadie en el recibidor.
Está claro que algo no va bien.-concedió Dalton-Ya no únicamente por esta vista, sino por el hecho de que el país está como está ahora mismo. Pacientes, informadores, médicos, científicos, encargados…hay muchos grupos de personas en un hospital contemporáneo, así que tal vez haya algún miembro de alguno de ellos.
Oyeron un estruendoso golpe. Acto seguido, comenzaron a escuchar un rítmico golpeteo más suave, pero sin dejar de ser imponente. Parecían los pasos de una criatura grande y fuerte acercándose a paso raudo.
¡Viene algo!-exclamó Dalton-¡Preparaos para lo peor!
De uno de los pasillos asomó una gigantesca criatura cuadrúpeda que comenzó a correr salvajemente por el recibidor, destrozando lámparas, bancos, puertas, ventanillas y demás mobiliario e instalaciones.
¡Un monstruo!-exclamó Freya-Esperad…esto no es muy…natural…
Se fijaron en que la criatura no tenía cabeza. Tampoco ninguna cola o apéndice. Sólo un enorme lomo del que salían cuatro patas. Podía apreciarse la construcción de ese cuerpo, pues no tenía nada de piel, ni pelo, ni plumaje, ni escamas, ni nada similar: era una estructura de fibras muy gruesas de color marrón entrelazadas y enroscadas. Encima de su lomo había un gigantesco capullo de color morado.
¿Eso son…-intentó inferir Yurika-…raíces?
Eso parece.-respondió Freya, que era una auténtica experta en flores-Y lo de su espalda…supongo que será una flor. Parece un monstruo vegetal…aunque no siento vida en él…
¿Es un engendro artificial?-preguntó Yurika.
Perfectamente podría serlo.-contestó Freya.
Entonces…arderá, ¿cierto?-Yurika sonrió pícaramente.
Si lo prendes tú…-dijo Freya-…seguro que sí.
Yurika asintió y saltó. En el aire, se vio envuelta en una cortina de llamas que la fusionó con el alma de la salamandra ardiente que llevaba en su interior. Al comenzar a caer, apuntó a la criatura con una patada voladora. Mientras la joven veía a los demás compañeros tratando de contener a la bestia, su pie se prendía en llamas que se hacían más y más voluminosas. Finalmente, atravesó a la bestia como si de una saeta se tratase, prendiéndole fuego por completo. Cuando las llamas quisieron llegar al capullo,  éste comenzó a brillar y se abrió, dejando que de él saltaran, antes de que sus pétalos se quemaran por completo, un montón de criaturas verdes antropomorfas del tamaño de personas adultas.
Ahora, el recibidor estaba lleno de unos extraños y monstruosos hombres verdes que parecían estar constituidos de tallos entrelazados y retorcidos, con flores en las muñecas y en los tobillos, ojos en todos los resquicios que había entre los múltiples tallos y dos hojas anchas sobre los hombros con un ojo en medio, atado entre ramas, a modo de cuello y cabeza.
¿De dónde han salido estas cosas?-preguntó Marah extrañada.
No lo sé, pero explican bastante bien por qué no hay nadie aquí dentro.-respondió Nikola mientras se acercaba a Dalton y a ella con la guardia alta.
Parece que les extraña ver aquí a estas cosas…-susurró Freya-…pero no niegan reconocerlas. Si fueran criaturas mágicas, estarían preguntando de qué se trata… ¡ergo son artificiales!
¿Pasa algo, Freya?-preguntó Metallurgy con un tono preocupado.
Sólo estaba reflexionando en voz alta.-dijo Freya apretando los puños-¡Acabemos con estos indeseables!
Los hombres de tallos se defendían bastante bien con sus duras extremidades y disparando hojas cortantes y ramas espinosas. Aprovechando el poderoso impulso de su transformación, Yurika se puso a la cabeza en ese combate, haciendo cenizas a los enemigos a base de patadas y magia de fuego.
¡Ánimo, Yurika!-exclamó Metallurgy mientras utilizaba un soplete para quemar a algunos enemigos más.
Itami corría entre risotadas detrás de aquellas extrañas criaturas mientras les disparaba con un lanzallamas, mientras Ibara hacía caer bolas de fuego del techo con su danza erótica sobre el bastón. Yamiyuki, que podía controlar el fuego, no dudaba en explotar la debilidad de la materia vegetal igual que sus compañeros.
¡Open Ether Circuit!-exclamó Marah-¡Dex Ether Fa!
Un prisma rojo aprisionó a un grupo de hombres verdes, quemándolos en el acto.
¡Ether Drive!-la respaldó Dalton-¡Inferno III!
Unas explosiones de fuego diezmaron a las criaturas que los rodeaban.
Yo no tengo nada para quemaros…-dijo Nikola sujetando dos espadas láser-… ¡pero no me subestiméis!
Con rápidas y elegantes combinaciones, comenzó a cortar en pedazos a cuantos se le acercaban.
¡YIIIIIIIIIIIIHAAAAAAAAAAAAA!-exclamó Aquanika despendolada mientras se colgaba de una lámpara del techo con una cadena y disparaba desde el aire.
Llevaba en la mano un lanzagranadas equipado con una carga de granadas incendiarias, que estallaban en llamas al colisionar con algo sólido.
¡Ogre Flamedance!-exclamó Freya mientras maniobraba con su bastón mágico.
Un chorro de fuego golpeó a uno de los hombres verdes, provocando una explosión que se extendió a varios más.
Mientras se deshacían de aquella numerosa horda, Freya se dio cuenta de que el cuerpo del portador gigante no dejaba de arder. Lanzó un chorro de agua con su magia, logrando apagar una pequeña porción de las llamas, pero volvió a prenderse a los pocos segundos.
Hay algo en el cuerpo de esa bestia.-advirtió Freya.
¿Por qué no lo investigamos después?-preguntó Yamiyuki-Hay demasiados incordios como para hacerlo ahora con tranquilidad. ¡KOUENKYAKU!
Yamiyuki prendió fuego a su pierna y lanzó una vigorosa patada giratoria alta contra un enemigo, lanzándolo contra la pared más lejana mientras ardía.
No, no hay demasiados…-dijo Metallurgy mientras se atrincheraba para recargar el gas de su soplete-…hay siempre los mismos. ¡Se están regenerando!
¡Esas cenizas recuperan el verdor al poco de caer al suelo y hacen que los hombrecillos tocapelotas crezcan de nuevo!-exclamó Ibara, que, al estar a tanta altura desde el bastón, podía ver el suelo con claridad.
No podremos avanzar si no nos dejan en paz…-dijo Marah-… ¡Open Ether Circuit! ¡Fire Bolt II!
Prendió fuego a un hombre verde que le había arañado con bastante fuerza en una pierna.
¡Marah!-exclamó Dalton-¿Estás bien?
Perfectamente.-dijo la chica-Soy más dura de lo que parezco…
¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!-gritó Yurika.
Girando sobre sí misma constantemente, intensificaba el fuego de sus piernas para patear en cadena a varios enemigos.
¡Cambio de estrategia!-exclamó Freya-Si el problema es que no paran de crecer…vamos a frenar ese crecimiento.
¡Lo he entendido perfectamente!-exclamó Ibara, que dejó de bailar momentáneamente.
En cuanto se puso a bailar de nuevo, provocó una granizada cuya fuerza comenzó a tirar al suelo a las criaturas vegetales.
¡Ether Drive!-exclamó Marah-¡Blizzard III!
¡Ether Drive!-la respaldó Dalton-¡Dex Ether Ra!
Un prisma azul hecho por Dalton atrapó a varios de los enemigos, congelándolos, a la vez que Marah hizo lo propio con los aledaños.
A pesar del granizo, el cuerpo gigante no dejaba de arder. Al calor del fuego, las piedras de granizo se derretían y contribuían a formar un charco…un charco que tampoco apagaba el fuego, sino que se evaporaba antes de conseguirlo.
¡Gracias por haber entendido la idea tan rápido, chicos!-los elogió Freya-Tratad de detenerlos, voy a ver qué puedo hacer con esa masa de llamas. ¡Yurika, Yamiyuki,  venid conmigo!
Yurika, que había vuelto a su forma humana porque la forma de fuego la hacía más sensible al frío, y Yamiyuki, se acercaron a Freya.
Está bien, Yurika…-dijo Freya-…al empezar, parecía que este combate iba a ser tuyo. No obstante, las tornas han cambiado. Sin embargo, va a acabar siendo tuyo. Ahí dentro hay un alma…un alma que podrás absorber para fusionarte con ella. Yamiyuki, necesito que desvíes las llamas sin parar: necesitamos generar un instante, aunque sea diferencial, en el que el cuerpo no arda.
¿Podremos crear suficiente tiempo para Yurika?-preguntó Yamiyuki.
Sólo necesitamos que esa cosa deje de arder.-respondió Freya-El alma pasará a Yurika de manera instantánea y la aceptará.
Yamiyuki asintió y comenzó a mover el fuego lejos del cuerpo. Como esperaban, conforme las llamas eran arrancadas, iban apareciendo más y más. Freya aprovechó la velocidad y el potencial del chico para apagar el fuego rápidamente con hechizos creadores de charcos mientras éste todavía se estaba generando. Tras varias repeticiones, vieron, en el tiempo de un parpadeo, aquella masa vegetal ennegrecida sin ninguna llama. Un rayo azul saltó desde ella hasta el pecho de Yurika, quien resistió el impacto y permaneció de pie…extrañamente fortalecida.
¿Qué ha sido eso?-preguntó Metallurgy, que estaba disparando nitrógeno líquido con una manguera y un tanque construidos por ella.
¡El nuevo poder de Yurika!-exclamó Freya-Adelante, hazlo…como lo acabas de hacer. Te saldrá bien.
Yurika dio un paso al frente, se concentró y…una turbulenta burbuja la envolvió, creando cortinas y cortinas de agua alrededor de su cuerpo, transformándola. El agua se congelaba, se volvía a descongelar, se evaporaba, se condensaba…hasta que, finalmente, Yurika volvió a dejarse ver, con toda la piel de color turquesa, una falda vaporosa y larga de color aguamarina con adornos blancos, pulseras de cristales de hielo en las muñecas y en los tobillos y una media capa de color grisáceo encima de unas placas azules que sostenían sus senos. Su cabello se había vuelto blanco y sus ojos, verdes azulados.
¡Qué guapa!-la alabó Metallurgy con una sonrisa.
Está buena siempre, la verdad…-susurró Itami.
Marah no daba crédito a lo que veía.
Ésta es la magia de la que te hablaba.-explicó Dalton-Lo mismo que usa Metallurgy para transportar sus armas, y lo mismo que hace Freya en muchas ocasiones, así como los efectos de los…llamativos…bailes de Ibara. Aquanika e Itami también usan magia, aunque a él nunca lo he visto usarla.
Cuando quieras te la enseño…-dijo Itami con una risotada.
¡JAJAJAJAJA!-rió Ibara-Qué doble sentido tan cierto.
Obviemos eso, Marah.-pidió Dalton-Son así.
Con elegancia y solemnidad, Yurika lanzó una patada alta que generó una enorme onda de agua con tal potencia que arrastró a todos los enemigos y los estampó contra la pared. En esa posición, los cubrió con un perfecto prisma de agua que se mantenía sobre sí mismo y que no tardó en congelarse. Finalmente, apuntó al bloque con la palma de la mano e hizo que estallara en pedazos. Tras ello, volvió a su forma original, algo cansada.
Estoy mucho mejor que la última vez…-dijo Yurika.
Eso es buena señal.-dijo Freya en señal de apoyo-Significa que te estás acostumbrando a tus poderes.
Bueno…-intervino Marah-…me encantaría conocer más a fondo todo lo que me habéis enseñado tan gráficamente en este combate, pero me temo que el tiempo apremia. Algo grave está pasando en este hospital, y temo por si hay más de esas criaturas. No dudo de que podamos derrotarlas, pero sí me preocupa el pensar que podrían haber herido a los pacientes o al personal…
Vamos a dividirnos.-propuso Dalton-El edificio es demasiado grande como para ir todos juntos punto por punto: necesitamos investigar las plantas de los pacientes, la sala de monitorización, los bancos de información y las entradas a los laboratorios, princpalmente.
Dividámonos en cuatro grupos entonces.-asintió Freya-Como siempre, los grupos se harán con las personas que mejor se compenetren entre sí. Somos diez, así que, de entrada, seremos dos parejas y dos grupos de tres, ¿os parece bien?
Los demás asintieron, algunos sinceramente y otros por inercia.
Está bien.-Freya sonrió-Dalton, Marah y Nikola, iréis al ala de los pacientes: sois amigos de toda la vida y tenéis a la persona más involucrada con los heridos. Aquanika, irás con Ibara e Itami a las zonas de monitorización: nada mejor que una hacker como tú para hacer el mejor rastreo en busca de señales de actividad, y así controlarás que esos dos no dejen su trabajo por la pasión mientras ellos controlan que tú no dejes tu trabajo por la concupiscencia pura. Yurika, Metallurgy, vosotras iréis juntas a los archivos y demás almacenes de información: la tecnología con la que contaréis será más que suficiente como para hacernos con las ideas clave de la actividad de este lugar. Finalmente, Yamiyuki y yo nos adentraremos en los laboratorios, pues parece lo más peligroso…por no decir que estas criaturas apestan a trabajo de Arianelle Blanchoret, a quien me gustaría partirle la cara en persona.
Es cierto…-dijo Marah-…por eso no me he sorprendido demasiado al ver a esa cosa.
¿Conformes con la organización?-preguntó Freya.
Nadie objetó: sabían que Freya era implacable, y la mayoría estaban contentos con su grupo, salvo Ibara, Itami y Aquanika.

En ese caso…-Freya arqueó una ceja-… ¡manos a la obra!