lunes, 22 de septiembre de 2014

[WCIII] Episodio VII: Blancura

REACTION
† WORLDS COLLIDE III †
Episodio VII · BLANCURA

El numeroso y heterogéneo grupo no tardó en dividirse y proceder a ejecutar su cometido en aquel gigantesco centro médico.
¡Esto es enorme!-se sorprendió Metallurgy al entrar en la sala de los archivos.
Habían tenido que lidiar con algunos indeseados visitantes vegetales por el camino, pero tanto Yurika como ella habían logrado llegar al sitio indicado. Mientras observaban minuciosamente la sala, comentaban todo lo que les parecía notable o anormal. Como era de esperar, los archivos estaban almacenados en soportes de tecnología avanzada, sin ningún rastro de papel. Aunque nunca habían visto sistemas como ésos en su época, ambas chicas fueron capaces de manejar todos los instrumentos, pues eran buenas estudiosas en esos temas y el manejo les resultaba intuitivo.
Parece que estos aparatos son fáciles de tratar.-dijo Yurika-La información que contienen puede ser fácilmente descargada, por lo que veo.
La joven estudiante había apoyado uno de los aparatos, con forma de caja rectangular, en una mesa y estaba tocando los diferentes botones, pudiendo leer la información contenida.
No difieren mucho de nuestros libros electrónicos…-comentó Metallurgy-…quitando toda la imaginería de tratamiento tridimensional, claro.
Podían extraer el texto de las pantallas y proyectarlo en cualquier superficie, así como también podían desplazarse por él utilizando los dedos en cualquiera de las superficies de proyección.
No es nuestro objetivo cargar con todo esto.-comentó Yurika-Necesitaremos algo para descargar los datos, pero tanto los sistemas de conexión y comunicación como los formatos de archivo son muy diferentes de los que utilizamos nosotros…sin mencionar la abismal diferencia entre los sistemas operativos.
Bueno…-respondió Metallurgy-…no te lo niego, pero los números 0 y 1 siguen existiendo de manera prístina. Con esto podremos descargar algunos datos de interés, aunque no todos, claro está.
La chica sujetaba con su mano un pequeño aparato electrónico con conexión USB.
Este aparato es un invento de Freya.-explicó Metallurgy-Me lo dio a la vez que me impartía una impresionante ponencia sobre su constitución y su manejo. Se trata de un convertidor adaptativo con un extremo USB para encajar en toda nuestra tecnología electrónica actual y un extremo de comunicación inalámbrica universal bidireccional. En pocas palabras, el extremo inalámbrico busca señales y, al detectarlas, se mimetiza con ellas e inicia un intercambio de información a baja potencia, pudiendo “dialogar” con cualquier aparato inalámbrico mediante unos circuitos muy complicados ante cuyos planos, hechos desde cero por la propia Freya, palidecí inevitablemente. El siguiente bloque que incorpora es una inmensa multimatriz binaria capaz de… “aprender” cualquier protocolo de tratamiento de información en un sistema digital, pudiendo detectar cualquier formato de archivo y permitiendo su conversión al formato más óptimo para el sistema operativo del aparato conectado por USB. Usando esto podremos extraer los datos de interés.
¡Magnífico!-exclamó Yurika, que se había puesto a manipular la máquina principal-Yo estoy navegando en la base de datos para identificar cuáles de estas máquinas con forma de cajita pueden contener archivos útiles. ¡Bingo! He encontrado los datos de inventario tecnológico, donde podremos informarnos de toda la maquinaria, así como las noticias de última hora, incluyendo una orden de evacuación reciente. Vamos a descargarlo todo en las tablets que llevamos y…
Yurika escuchó un golpe estruendoso. Se giró y vio a Metallurgy hundiendo su pierna en el cuerpo de una criatura vegetal que había aparecido de la nada.
Está bien.-Metallurgy le respondió guiñándole un ojo-No obstante, habrá que hacerlo con cuidado…
. . .
Aquí no hay una puta mierda.-bufó Aquanika.
Se encontraba en la sala de monitoreo, hurgando entre los registros de todos los sistemas de vigilancia en busca de accidentes pasados. Había comprobado concienzudamente que no había nadie que no fuera de su equipo en el interior del hospital, exceptuando el bloque de los laboratorios ocultos, al que no llegaba señal. Se encontraba de pie, inclinada sobre el gran ordenador, con las piernas cruzadas elegantemente, estando un pie clavado en la cabeza de un monstruo y otro envuelto en llamas, cauterizando un capullo del que aquella atrapada criatura podía hacer salir a más invitados no deseados. Detrás de ella, Ibara e Itami destrozaban varias plantaciones de aquellas criaturas abominables con objeto de limpiar la sala, la cual estaba repleta de monstruos y plantaciones de los mismos antes de que hubieran entrado, y facilitar el trabajo.
No me gusta nada este sitio.-dijo Ibara-Una vez les coges el truco a estas mierdas, su caza se hace aburrida…
Se me ocurre algo mejor para hacer ahora mismo…-dijo Itami con una mirada lasciva.
Aquanika levantó ambas piernas del suelo, lanzando el cuerpo de la criatura de gran tamaño que tenía apresada contra la pareja.
¡Maldita perra!-bramó Itami mientras apartaba aquel cuerpo ingente con una cadena pesada.
De nada.-respondió Aquanika con sequedad.
Algún día nos la follaremos entre los dos…-susurró Ibara.
Haré como si no hubiera escuchado eso.-dijo Aquanika.
La joven asesina sacó un comunicador y lo accionó.
No vemos una mierda.-dijo nada más ser respondida por Freya, según suponían Ibara e Itami-¿Nos largamos o nos quedamos aquí hasta que alguien mande señal hasta los laboratorios? Ah… ¿vais a llegar ya al bloque? Joder, daos prisa, quiero mover el culo…
. . .
No hay ni un paciente.-observó Dalton-Esto está desierto…
Nikola y él estaban paseando por las habitaciones, apreciando el inusual orden, que les resultaba impropio de la situación en la que se encontraban.
Apenas hay objetos que sirvan para pensar en algo…-dijo Nikola-…sólo pertenencias olvidadas de algunos pacientes.
Oyeron que alguien salía de una puerta que daba al pasillo en el que se encontraban: era Marah.
Los quirófanos están muy desvalijados…-informó la médico-…parece que lo que sea que haya pasado se ha llevado a cabo concienzudamente.
Nada más terminar de hablar, vio a una criatura irrumpir por una ventana, por lo que no tardó en pulverizarla disparando un rayo con sus gafas.
Esta invasión de híbridos vegetales tiene que tener un foco…-dijo Marah.
Puede que hayan convertido el hospital en una bomba biológica.-supuso Nikola-Tiene toda la pinta de ser un caso de bioterrorismo: liberan una horda de criaturas artificiales en un sitio público tan grande y…se hace el terror.
No lo descarto.-lo apoyó Dalton-De haber sido así, la contramedida de la evacuación ha sido impecable, pues no he encontrado ningún rastro de sangre en todo el perímetro que hemos recorrido.
Yo tampoco.-respondió Nikola-Todo luce como si hubiera sido muy calculado.
Las salas de operaciones también están limpias.-dijo Marah-Saqueadas, pero limpias. En alguna he tenido que enfrentarme a alguna criatura parásita, pero, por lo demás, no hay desorden…sólo vacío.
La clave de todo esto tiene que estar en los laboratorios de abajo.-dijo Dalton cruzándose de brazos.
Espero que en alguno de ellos tengan el instrumental necesario para tratar a Ayako…-añadió Marah-…los quirófanos  de las plantas cercanas tienen como mucho una mesa auxiliar de trabajo que no se han molestado en robar.
…-Nikola suspiró.
. . .
Yurika y Metallurgy tienen buena información…-recapituló Yamiyuki-…según Aquanika, Ibara e Itami, no hay nada extraño en todo el hospital y, por si fuera poco, algunas salas carentes de monitorización, como los quirófanos, también están limpios…demasiado, según informa Marah en el grupo de Dalton y Nikola. Hemos cubierto la exploración bastante rápido, ¿no crees, Freya?
Lo cierto es que sí.-respondió Freya-No obstante, estamos a punto de llegar al ala que ni siquiera los trabajadores del hospital conocen: los laboratorios ocultos. Resulta obvio pensar que, de haber algo de interés, estaría aquí. Encontrarnos en esta planta todo lo que falta en las salas superiores sería muy de libro, así que hasta dudo que así sea.
De pronto, los dos dejaron de caminar: una enorme pared los acababa de recibir. ¿Era aquello un callejón sin salida? Ninguno de los dos lo creía.
Bueno…-dijo Freya-…veamos cómo nos abrimos paso.
Tanto tú como yo podríamos destrozar ese muro de una patada.-constató Yamiyuki-No obstante, eso nos quitaría todo el factor sorpresa, así como gran parte de la elegancia.
Freya sonrió con complicidad.
No es necesario que hagamos eso.-dijo Freya-Se trata de buscar un sistema de control para este inoportuno muro.
Yamiyuki asintió con la cabeza. Juntos, rastrearon la zona utilizando diversos aparatos de detección. Tras unos instantes, volvieron ante la pared sin haber encontrado nada.
Tenemos dos posibilidades.-comentó Freya-O han logrado inhibir todos los sistemas de detección ahí abajo…o se nos escapa algo.
La joven puso su mano en la pared que les cortaba el paso. Notó una sensación extraña.
¿Sucede algo?-preguntó Yamiyuki.
Sí.-respondió Freya extrañada-Creo que no hay inhibición de teledetectores aquí abajo…
Convencida de haber encontrado la solución a aquel problema, Freya sacó de uno de sus bolsillos ocultos un tubo de ensayo lleno de agua. Lo destapó y vertió su contenido sobre el muro. Señaló el área mojada con el dedo para que Yamiyuki observara el fenómeno que estaba sucediendo, que no era ni más ni menos que el que la chica esperaba.
Lo entiendes, ¿verdad?-preguntó Freya.
¡Claro!-exclamó Yamiyuki-No hay sistemas de control porque esto no es una máquina de ningún tipo…
Ajá…-Freya le instó para que continuara. Conocía la respuesta, pero quería oír al chico.
…porque es una simple planta colocada estratégicamente.-dijo Yamiyuki.
¡Bingo!-respondió Freya-Esa forma de absorber el agua…y esa reacción tan particular a los infrarrojos cuando hemos pasado el escáner IR…tiene que tratarse de una planta. Sería muy lógico teniendo en cuenta todas las plantas medio artificiales que nos han atacado en este sitio…aunque han tenido que modificarla muy bien para darle esta forma y hacer que carezca totalmente de olor.
No parece muy dispuesta a dejarnos pasar…-observó Yamiyuki.
Freya le pasó unas gafas de visión nocturna a Yamiyuki mientras ella se colgaba unas del cuello para ponérselas en cuanto hicieran falta.
Entiendo.-dijo Yamiyuki cogiendo las gafas-Quieres decirme que esto es un sistema de protección especial: la planta reacciona ante la luz para bloquear el paso, ¿no es así?
Muy bien.-lo elogió Freya-Hemos tenido que encender la luz al llegar a esta parte del edificio, así que vamos a apagarla y a volver hasta aquí con las gafas de visión nocturna.
Tras hacer aquello, se dieron cuenta de que la planta se había enroscado sobre sí misma, formando un marco rectangular en medio del pasillo que les permitía pasar sin problemas.
¡Adelante!-dijo Freya echando a andar.
Nada más atravesar el hueco tapado por la planta, oyeron el sonido de un interruptor siendo pulsado, así como el suave ronroneo de una máquina electrónica joven poniéndose en marcha.
Eso ha sonado a relé.-comentó Yamiyuki-Hemos activado algo.
Freya asintió con la cabeza a la vez que escuchaba sonar su comunicador.
Aquí Freya.-dijo la chica.
No sé qué cojones estáis haciendo…-oyó a Aquanika al otro lado-…pero ha vuelto la señal al bloque oculto. ¡Esa mujer vestida de novia está a muy pocos metros de vosotros!
¡Arianelle!-exclamó Freya-¡Por fin vamos a conocernos en persona!
¡Aquí Yamiyuki!-avisó el chico mientras emitía con su comunicador-¡Venid lo antes posible al ala de los laboratorios ocultos!
Tenemos la imagen de la sala de monitoreo.-respondió Aquanika-Llegaremos sin problemas.
Hemos visto unos planos en la sala de archivos.-añadió Metallurgy-No vamos a perdernos, ¡estaremos allí antes de que os deis cuenta!
Trabajé aquí durante un tiempo.-respondió Marah por otra línea-Vendré con Dalton y Nikola rápidamente.
Antes de que Yamiyuki pudiera decir nada, Freya se lanzó contra la planta y empezó a cubrirla con varios metros de tejido negro que llevaba guardados, probablemente como parte de algún arma.
¿Qué estás haciendo?-preguntó el chico.
Las luces se van a encender.-respondió Freya-Si no “ciego” a la planta, volverá a cerrarse y hará que los demás se demoren.
Segundos después, se encendieron todas las luces.
Arianelle sabe que estamos aquí.-dijo Freya-No hay tiempo, va a salir por esa puerta en cuestión de minutos, así que lo mejor será tomar la ofensiva…
Freya se acercó a la puerta más cercana y se dispuso a romperla de una patada, pero su pierna chocó con otra pierna que había roto la puerta desde dentro: una pierna con un zapato blanco de tacón alto con mucha plataforma y medias blancas semitransparentes con motivos florales. Llevaba un vestido corto de color blanco y con diseño nupcial, guantes a juego y un gran velo de novia en su rubia melena. Una sonrisa se dibujó en su pálido rostro, acentuada por el intenso color rojo de la barra de labios que se había aplicado.
Buena patada, doctora.-la elogió Arianelle-¿Has venido a mi lugar de trabajo por algo en especial?
Hemos venido para prepararnos para un tratamiento de urgencia.-respondió Freya-Soy médico, será mejor que no me entorpezcas en un hospital.
No me gusta que irrumpan en mi laboratorio para darme órdenes…-rebatió Arianelle-…soy la jefa de investigación aquí.
Y también una zorra que juega a ser Dios con las plantas.-la insultó Freya-¡Prepárate, criminal!
Freya giró sobre sí misma y lanzó a Arianelle contra una mesa de una patada.
Lamentarás…-siseó la mujer vestida de novia mientras se levantaba-… ¡ESTO!
La mujer se levantó de un salto y respondió con una feroz patada giratoria que Freya paró con un brazo.
¡No soporto a la gente impertinente y maleducada!-bramó Arianelle en francés.
Oh, là, là!-respondió Freya en el mismo idioma-¿Habla de mala educación una persona que boicotea un hospital? Eso ya no es sólo de ser desconsiderada, sino que también viola la ley.
¿Sabes francés?-se sorprendió Arianelle.
Entre otros idiomas.-respondió Freya-Una investigadora que recibe a colegas facultativos con curiosidad científica de esta manera tan abrupta no puede dar muy buena imagen de tu país, ¿no crees?
Déjame contarte un secreto, ególatra.-respondió Arianelle-No existes en esta época. Todo lo que crees que significas…pertenece a una época remota…
¿Que no existo?-preguntó Freya con una risotada-La inexistencia no puede hacer cosas como… ¡ÉSTA!
La joven de cabello azul lanzó una patada alta directa a la barbilla de la otra científica, que fue propulsada hacia arriba y recibida con un puñetazo a la altura del pecho que a duras penas pudo parar con sus manos.
Tengo algo de prisa…-dijo Arianelle-…pero no imaginaba que fueras a ser tan divertida. Creo que me quedaré a jugar un rato…

Freya sonrió y se puso en guardia.

jueves, 18 de septiembre de 2014

[WCIII] Episodio VI: El hospital Furuhana

REACTION
† WORLDS COLLIDE III †
Episodio VI · EL HOSPITAL FURUHANA

Marah había preparado una modesta caravana para que todo el grupo pudiera dirigirse con prontitud al hospital Furuhana, donde podrían continuar su búsqueda de los enemigos, empezando por la bióloga Arianelle Blanchoret, así como buscar posibilidades para salvar a Ayako. Gracias a ese vehículo, se encontraban frente a la puerta del enorme complejo hospitalario, preparados para lo que pudiera suceder. El trayecto, además de corto, había sido tranquilo y libre de altercados: Metallurgy no quiso hablar de aquel hombre y se alejó de los asientos de los demás en la caravana, tal vez para pensar en algo de lo que guardaba en su silencio. Por su parte, Dalton se encerró en un pequeño despacho para redactar el informe que le había prometido a Marah sobre la tarea de reconocimiento, diagnóstico y tratamiento de Ayako. Los demás se limitaron a esperar sentados pacientemente, con una conversación ciertamente cotidiana, tratando de darse a conocer ante su nueva compañera y de conocerla ellos.
Antes de atravesar la entrada, Marah se adelantó, seguida de Dalton.
Entraré delante para saludar…-explicó Marah-…si es que hay alguien dentro. A mí me conocen por haber trabajado aquí algunas veces.
¿Este hospital es público?-preguntó Freya.
Lo es.-respondió Marah-Esto hace que la visita se aleje mucho de una misión de infiltración o de exploración…pero también plantea una dificultad, y es que los laboratorios no están abiertos para los pacientes. Idearemos un plan de acción acorde con lo que encontremos dentro. Por supuesto, las puertas están abiertas y no hay que hacer nada especial para entrar.
Marah se puso delante de las puertas, que se abrieron automáticamente, como las puertas de los establecimientos públicos de la época de Yamiyuki, Freya y los demás. Entró decididamente seguida de su compañero sentimental, y no tardaron en volverse hacia los demás, que se aproximaban también.
Como imaginaba…-dijo Marah-…no hay nadie. ¿Alguna idea de lo que ha pasado, Dalton?
Sólo se me ocurre que se haya producido una evacuación masiva tras el caos del pliegue temporal y el golpe de Estado.-respondió él-No obstante, puede que haya alguien más allá de este recibidor…el edificio es muy grande, al fin y al cabo.
Por supuesto.-asintió Marah-No vamos a escatimar en esfuerzos para rastrear, pero es muy extraño que no haya absolutamente nadie en el recibidor.
Está claro que algo no va bien.-concedió Dalton-Ya no únicamente por esta vista, sino por el hecho de que el país está como está ahora mismo. Pacientes, informadores, médicos, científicos, encargados…hay muchos grupos de personas en un hospital contemporáneo, así que tal vez haya algún miembro de alguno de ellos.
Oyeron un estruendoso golpe. Acto seguido, comenzaron a escuchar un rítmico golpeteo más suave, pero sin dejar de ser imponente. Parecían los pasos de una criatura grande y fuerte acercándose a paso raudo.
¡Viene algo!-exclamó Dalton-¡Preparaos para lo peor!
De uno de los pasillos asomó una gigantesca criatura cuadrúpeda que comenzó a correr salvajemente por el recibidor, destrozando lámparas, bancos, puertas, ventanillas y demás mobiliario e instalaciones.
¡Un monstruo!-exclamó Freya-Esperad…esto no es muy…natural…
Se fijaron en que la criatura no tenía cabeza. Tampoco ninguna cola o apéndice. Sólo un enorme lomo del que salían cuatro patas. Podía apreciarse la construcción de ese cuerpo, pues no tenía nada de piel, ni pelo, ni plumaje, ni escamas, ni nada similar: era una estructura de fibras muy gruesas de color marrón entrelazadas y enroscadas. Encima de su lomo había un gigantesco capullo de color morado.
¿Eso son…-intentó inferir Yurika-…raíces?
Eso parece.-respondió Freya, que era una auténtica experta en flores-Y lo de su espalda…supongo que será una flor. Parece un monstruo vegetal…aunque no siento vida en él…
¿Es un engendro artificial?-preguntó Yurika.
Perfectamente podría serlo.-contestó Freya.
Entonces…arderá, ¿cierto?-Yurika sonrió pícaramente.
Si lo prendes tú…-dijo Freya-…seguro que sí.
Yurika asintió y saltó. En el aire, se vio envuelta en una cortina de llamas que la fusionó con el alma de la salamandra ardiente que llevaba en su interior. Al comenzar a caer, apuntó a la criatura con una patada voladora. Mientras la joven veía a los demás compañeros tratando de contener a la bestia, su pie se prendía en llamas que se hacían más y más voluminosas. Finalmente, atravesó a la bestia como si de una saeta se tratase, prendiéndole fuego por completo. Cuando las llamas quisieron llegar al capullo,  éste comenzó a brillar y se abrió, dejando que de él saltaran, antes de que sus pétalos se quemaran por completo, un montón de criaturas verdes antropomorfas del tamaño de personas adultas.
Ahora, el recibidor estaba lleno de unos extraños y monstruosos hombres verdes que parecían estar constituidos de tallos entrelazados y retorcidos, con flores en las muñecas y en los tobillos, ojos en todos los resquicios que había entre los múltiples tallos y dos hojas anchas sobre los hombros con un ojo en medio, atado entre ramas, a modo de cuello y cabeza.
¿De dónde han salido estas cosas?-preguntó Marah extrañada.
No lo sé, pero explican bastante bien por qué no hay nadie aquí dentro.-respondió Nikola mientras se acercaba a Dalton y a ella con la guardia alta.
Parece que les extraña ver aquí a estas cosas…-susurró Freya-…pero no niegan reconocerlas. Si fueran criaturas mágicas, estarían preguntando de qué se trata… ¡ergo son artificiales!
¿Pasa algo, Freya?-preguntó Metallurgy con un tono preocupado.
Sólo estaba reflexionando en voz alta.-dijo Freya apretando los puños-¡Acabemos con estos indeseables!
Los hombres de tallos se defendían bastante bien con sus duras extremidades y disparando hojas cortantes y ramas espinosas. Aprovechando el poderoso impulso de su transformación, Yurika se puso a la cabeza en ese combate, haciendo cenizas a los enemigos a base de patadas y magia de fuego.
¡Ánimo, Yurika!-exclamó Metallurgy mientras utilizaba un soplete para quemar a algunos enemigos más.
Itami corría entre risotadas detrás de aquellas extrañas criaturas mientras les disparaba con un lanzallamas, mientras Ibara hacía caer bolas de fuego del techo con su danza erótica sobre el bastón. Yamiyuki, que podía controlar el fuego, no dudaba en explotar la debilidad de la materia vegetal igual que sus compañeros.
¡Open Ether Circuit!-exclamó Marah-¡Dex Ether Fa!
Un prisma rojo aprisionó a un grupo de hombres verdes, quemándolos en el acto.
¡Ether Drive!-la respaldó Dalton-¡Inferno III!
Unas explosiones de fuego diezmaron a las criaturas que los rodeaban.
Yo no tengo nada para quemaros…-dijo Nikola sujetando dos espadas láser-… ¡pero no me subestiméis!
Con rápidas y elegantes combinaciones, comenzó a cortar en pedazos a cuantos se le acercaban.
¡YIIIIIIIIIIIIHAAAAAAAAAAAAA!-exclamó Aquanika despendolada mientras se colgaba de una lámpara del techo con una cadena y disparaba desde el aire.
Llevaba en la mano un lanzagranadas equipado con una carga de granadas incendiarias, que estallaban en llamas al colisionar con algo sólido.
¡Ogre Flamedance!-exclamó Freya mientras maniobraba con su bastón mágico.
Un chorro de fuego golpeó a uno de los hombres verdes, provocando una explosión que se extendió a varios más.
Mientras se deshacían de aquella numerosa horda, Freya se dio cuenta de que el cuerpo del portador gigante no dejaba de arder. Lanzó un chorro de agua con su magia, logrando apagar una pequeña porción de las llamas, pero volvió a prenderse a los pocos segundos.
Hay algo en el cuerpo de esa bestia.-advirtió Freya.
¿Por qué no lo investigamos después?-preguntó Yamiyuki-Hay demasiados incordios como para hacerlo ahora con tranquilidad. ¡KOUENKYAKU!
Yamiyuki prendió fuego a su pierna y lanzó una vigorosa patada giratoria alta contra un enemigo, lanzándolo contra la pared más lejana mientras ardía.
No, no hay demasiados…-dijo Metallurgy mientras se atrincheraba para recargar el gas de su soplete-…hay siempre los mismos. ¡Se están regenerando!
¡Esas cenizas recuperan el verdor al poco de caer al suelo y hacen que los hombrecillos tocapelotas crezcan de nuevo!-exclamó Ibara, que, al estar a tanta altura desde el bastón, podía ver el suelo con claridad.
No podremos avanzar si no nos dejan en paz…-dijo Marah-… ¡Open Ether Circuit! ¡Fire Bolt II!
Prendió fuego a un hombre verde que le había arañado con bastante fuerza en una pierna.
¡Marah!-exclamó Dalton-¿Estás bien?
Perfectamente.-dijo la chica-Soy más dura de lo que parezco…
¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!-gritó Yurika.
Girando sobre sí misma constantemente, intensificaba el fuego de sus piernas para patear en cadena a varios enemigos.
¡Cambio de estrategia!-exclamó Freya-Si el problema es que no paran de crecer…vamos a frenar ese crecimiento.
¡Lo he entendido perfectamente!-exclamó Ibara, que dejó de bailar momentáneamente.
En cuanto se puso a bailar de nuevo, provocó una granizada cuya fuerza comenzó a tirar al suelo a las criaturas vegetales.
¡Ether Drive!-exclamó Marah-¡Blizzard III!
¡Ether Drive!-la respaldó Dalton-¡Dex Ether Ra!
Un prisma azul hecho por Dalton atrapó a varios de los enemigos, congelándolos, a la vez que Marah hizo lo propio con los aledaños.
A pesar del granizo, el cuerpo gigante no dejaba de arder. Al calor del fuego, las piedras de granizo se derretían y contribuían a formar un charco…un charco que tampoco apagaba el fuego, sino que se evaporaba antes de conseguirlo.
¡Gracias por haber entendido la idea tan rápido, chicos!-los elogió Freya-Tratad de detenerlos, voy a ver qué puedo hacer con esa masa de llamas. ¡Yurika, Yamiyuki,  venid conmigo!
Yurika, que había vuelto a su forma humana porque la forma de fuego la hacía más sensible al frío, y Yamiyuki, se acercaron a Freya.
Está bien, Yurika…-dijo Freya-…al empezar, parecía que este combate iba a ser tuyo. No obstante, las tornas han cambiado. Sin embargo, va a acabar siendo tuyo. Ahí dentro hay un alma…un alma que podrás absorber para fusionarte con ella. Yamiyuki, necesito que desvíes las llamas sin parar: necesitamos generar un instante, aunque sea diferencial, en el que el cuerpo no arda.
¿Podremos crear suficiente tiempo para Yurika?-preguntó Yamiyuki.
Sólo necesitamos que esa cosa deje de arder.-respondió Freya-El alma pasará a Yurika de manera instantánea y la aceptará.
Yamiyuki asintió y comenzó a mover el fuego lejos del cuerpo. Como esperaban, conforme las llamas eran arrancadas, iban apareciendo más y más. Freya aprovechó la velocidad y el potencial del chico para apagar el fuego rápidamente con hechizos creadores de charcos mientras éste todavía se estaba generando. Tras varias repeticiones, vieron, en el tiempo de un parpadeo, aquella masa vegetal ennegrecida sin ninguna llama. Un rayo azul saltó desde ella hasta el pecho de Yurika, quien resistió el impacto y permaneció de pie…extrañamente fortalecida.
¿Qué ha sido eso?-preguntó Metallurgy, que estaba disparando nitrógeno líquido con una manguera y un tanque construidos por ella.
¡El nuevo poder de Yurika!-exclamó Freya-Adelante, hazlo…como lo acabas de hacer. Te saldrá bien.
Yurika dio un paso al frente, se concentró y…una turbulenta burbuja la envolvió, creando cortinas y cortinas de agua alrededor de su cuerpo, transformándola. El agua se congelaba, se volvía a descongelar, se evaporaba, se condensaba…hasta que, finalmente, Yurika volvió a dejarse ver, con toda la piel de color turquesa, una falda vaporosa y larga de color aguamarina con adornos blancos, pulseras de cristales de hielo en las muñecas y en los tobillos y una media capa de color grisáceo encima de unas placas azules que sostenían sus senos. Su cabello se había vuelto blanco y sus ojos, verdes azulados.
¡Qué guapa!-la alabó Metallurgy con una sonrisa.
Está buena siempre, la verdad…-susurró Itami.
Marah no daba crédito a lo que veía.
Ésta es la magia de la que te hablaba.-explicó Dalton-Lo mismo que usa Metallurgy para transportar sus armas, y lo mismo que hace Freya en muchas ocasiones, así como los efectos de los…llamativos…bailes de Ibara. Aquanika e Itami también usan magia, aunque a él nunca lo he visto usarla.
Cuando quieras te la enseño…-dijo Itami con una risotada.
¡JAJAJAJAJA!-rió Ibara-Qué doble sentido tan cierto.
Obviemos eso, Marah.-pidió Dalton-Son así.
Con elegancia y solemnidad, Yurika lanzó una patada alta que generó una enorme onda de agua con tal potencia que arrastró a todos los enemigos y los estampó contra la pared. En esa posición, los cubrió con un perfecto prisma de agua que se mantenía sobre sí mismo y que no tardó en congelarse. Finalmente, apuntó al bloque con la palma de la mano e hizo que estallara en pedazos. Tras ello, volvió a su forma original, algo cansada.
Estoy mucho mejor que la última vez…-dijo Yurika.
Eso es buena señal.-dijo Freya en señal de apoyo-Significa que te estás acostumbrando a tus poderes.
Bueno…-intervino Marah-…me encantaría conocer más a fondo todo lo que me habéis enseñado tan gráficamente en este combate, pero me temo que el tiempo apremia. Algo grave está pasando en este hospital, y temo por si hay más de esas criaturas. No dudo de que podamos derrotarlas, pero sí me preocupa el pensar que podrían haber herido a los pacientes o al personal…
Vamos a dividirnos.-propuso Dalton-El edificio es demasiado grande como para ir todos juntos punto por punto: necesitamos investigar las plantas de los pacientes, la sala de monitorización, los bancos de información y las entradas a los laboratorios, princpalmente.
Dividámonos en cuatro grupos entonces.-asintió Freya-Como siempre, los grupos se harán con las personas que mejor se compenetren entre sí. Somos diez, así que, de entrada, seremos dos parejas y dos grupos de tres, ¿os parece bien?
Los demás asintieron, algunos sinceramente y otros por inercia.
Está bien.-Freya sonrió-Dalton, Marah y Nikola, iréis al ala de los pacientes: sois amigos de toda la vida y tenéis a la persona más involucrada con los heridos. Aquanika, irás con Ibara e Itami a las zonas de monitorización: nada mejor que una hacker como tú para hacer el mejor rastreo en busca de señales de actividad, y así controlarás que esos dos no dejen su trabajo por la pasión mientras ellos controlan que tú no dejes tu trabajo por la concupiscencia pura. Yurika, Metallurgy, vosotras iréis juntas a los archivos y demás almacenes de información: la tecnología con la que contaréis será más que suficiente como para hacernos con las ideas clave de la actividad de este lugar. Finalmente, Yamiyuki y yo nos adentraremos en los laboratorios, pues parece lo más peligroso…por no decir que estas criaturas apestan a trabajo de Arianelle Blanchoret, a quien me gustaría partirle la cara en persona.
Es cierto…-dijo Marah-…por eso no me he sorprendido demasiado al ver a esa cosa.
¿Conformes con la organización?-preguntó Freya.
Nadie objetó: sabían que Freya era implacable, y la mayoría estaban contentos con su grupo, salvo Ibara, Itami y Aquanika.

En ese caso…-Freya arqueó una ceja-… ¡manos a la obra!

miércoles, 17 de septiembre de 2014

[WCIII] Episodio V: Contraviniendo

REACTION
† WORLDS COLLIDE III †
Episodio V · CONTRAVINIENDO

¡Genial!-comentó Metallurgy con una sonrisa-Creo que es la primera buena noticia que recibo en mucho tiempo. ¡No sabía que tuvieras una relación! ¡Enhorabuena a los dos!
Dalton y Marah sonrieron.
Mi nombre es Chiaki Mitoge, aunque todos me llaman Obulgi o Marah.-saludó la joven-La explicación básica de quién soy y de cuál es mi cometido es lo que Dalton os acaba de decir: somos pareja sentimental y, además, trabajamos juntos. Oficialmente, no soy ni jamás he sido miembro del ejército…oficiosamente, soy un alto cargo.
Mientras hablaba, los que la acababan de conocer apreciaron en ella un tono de voz dulce, amable y melodioso, así como una gesticulación manual y unas expresiones faciales llenas de cariño, lo cual, combinado con algunos rasgos aniñados de su rostro, hacían que les recordara a Metallurgy. No podían fiarse de las apariencias ni del comportamiento de su primer encuentro, pero no dejaba de aparentar ser buena persona, si bien no sabían si lo era o no. Parecía muy maternal y candorosa, pero seguían sin conocerla. No obstante, el propio Dalton acababa de confirmar que esa chica y él estaban saliendo juntos, y él sí que no tenía motivos para mentirles ni traicionarlos, pues eran compañeros.
Eso parece interesante.-dijo Freya con una sonrisa pícara-¿Sois tan amables de contárnoslo? Al fin y al cabo, somos cómplices del golpe de Estado…
¡Vaya!-exclamó Marah muy entusiasmada-¡Así que éstos son los guerreros que te ayudaron a abrir las alcantarillas y a derrocar a los políticos corruptos!
No del todo.-respondió Dalton-Las alcantarillas las abrió Nikola sin mi ayuda…
…aunque Freya hizo buena parte del resto.-dijo Nikola rascándose la nuca.
No seáis modestos.-dijo Freya-Yo nunca lo he sido: si habéis hecho algo de lo que os podáis enorgullecer, hacedlo. Por mucho que la sociedad se empeñe en lo contrario, eso no significa hostigar ni pisar a los demás. Ambos habéis luchado muy bien, cada uno en su lado y ahora juntos de nuevo.
Increíble…-suspiró Marah-…tenía muchas ganas de conocer a estas personas, sobre todo desde el golpe de Estado en el que no pude participar por lo súbito del plan y por no estar cerca de la ciudad a causa de una misión. ¡Son todos muy altos!
Se fijó en aquel heterogéneo grupo. Todos eran más altos que ella y, en orden creciente, veía a Dalton, Nikola y Yurika, de aproximadamente la misma estatura, superados por Itami, quien a su vez parecía pequeño al lado de Ibara, superada por poco por Aquanika, Metallurgy y Yamiyuki, cuyas alturas eran prácticamente iguales…y, finalmente, Freya, quien era sorprendentemente más alta que todos los demás.
Tú tienes que ser la líder, ¿verdad?-le preguntó a Freya mientras se le acercaba.
No me gusta mucho jerarquizar nuestra misión, pero supongo que ése es mi rol.-respondió ella-Mi nombre es Freya.
¿Dices que no te gusta jerarquizar y luego nos atas a todos con chantaje cruel y despiadado?-preguntó Aquanika.
Querida, creo recordar que quedamos en que ya se habían acabado estos episodios de rebeldía, ¿no es así?-le respondió Freya, tras lo cual volvió a mirar a Marah-Ella es la doctora Aquanika Vinokourov, una miembro muy importante de nuestra…división de inteligencia. No es mala persona…no al menos si la comparas con el resto de nosotros.
Yo soy Yamiyuki Kuroi.-se presentó el joven de ojos rojos-Doctor asociado, supongo.
¡Metallurgy Watanabe!-la chica de cabello blanco saludó con sus brazos-Cabeza de la división de logística, imagino.
Me llamo Ibara Kasumidai.-se presentó con cierta reticencia la pelirroja-Y ésta es mi mascota, Itami Kirishima. Somos del servicio de mercen… ¿seguridad?
Yurika Kurosu.-se presentó la guapa adolescente-Alumna aventajada gozando de una fabulosa beca de prácticas.
¡No olvidaré vuestros nombres!-dijo Marah con una sonrisa-¿Sois una empresa? ¡Qué profesionales!
No, no lo somos.-dijo Freya encogiéndose de hombros-¿Lo parecemos?
Pues…-Marah se paró a pensar-…lo cierto es que sí.
La verdad es que me halaga que alguien tenga esa opinión.-respondió Freya-Eso significa que nos coordinamos y trabajamos bien.
Los demás se pararon un momento a pensar en lo que acababa de decir, dándose cuenta de la creación y la evolución de las relaciones entre los diferentes miembros de ese numeroso, heterogéneo y poco integrado grupo.
Bueno, os debemos una explicación, ¿no?-preguntó Marah-Veréis, yo también soy…bueno, ya sabéis, superdotada. Como Dalton y Nikola, mis estudios crecieron a una velocidad desmedida en comparación con mi edad desde que apenas era una niña, por lo que aproveché para formarme en…-tragó saliva-…diversas disciplinas. Actualmente soy una experta en salud, y se me tiene como a la líder nacional en técnicas de prevención y curación de enfermedades: estoy capacitada para pasar consultas médicas de todas las ramas, realizar servicios de enfermería y de todo tipo de terapias actuales y antiguas, tanto físicas, como farmacológicas como basadas en el Ether. Además, soy una de las pocas personas que quedan vivas en Japón que domina las artes marciales, por lo que el ejército vio en mí un buen fichaje. Como Dalton y yo somos pareja, decidimos trabajar juntos para afianzar nuestra relación y tener unas ganancias que compartir para nuestra futura vida familiar. Así, mientras él escalaba en el terreno político y en el militar, yo decidí hacerme médico del ejército, tanto de consulta como de campo, para que nuestros trabajos fueran frecuentemente en común. Cuando la corrupción venció a la justicia, la única persona que no había sucumbido en todo el Gobierno decidió actuar…
…y así fue…-continuó Dalton-…como empecé a reunir y entrenar a un grupo selecto de soldados que se convirtieron en mi guardia personal secreta. Realmente nunca he necesitado que me protejan, pero sí conviene tener apoyo humano en una situación que amenaza guerra, por lo que decidí aprovechar esta nueva fuerza para contrarrestar la guerra civil que podría haberse levantado. Afortunadamente, nunca hubo tal guerra, y las circunstancias se mantuvieron desfavorables hasta que, con la apertura de las alcantarillas, decidí dar el golpe de Estado que tenía pensado como alternativa a ir a la guerra, ambas opciones con el fin último de erradicar la corrupción en el sentido más…bélico…de la palabra. Lo demás ya lo sabéis, salvo el detalle de que la fecha del golpe de Estado fue una en la que mi guardia personal secreta se encontraba fuera por motivos de causa mayor. Me gusta ser precavido, así que puse dos tapaderas: a la de mi ejército para la guerra le puse la de “guardia personal secreta”…y a la de mi guardia personal secreta le puse la de la inexistencia. Marah y nuestros amigos han estado demasiado bien vistos como para que desconfiasen de ellos.
Bueno, ahora ya sabemos que esa cofia no es un simple complemento.-comentó Yamiyuki con una sonrisa-Me ha parecido una lucha espléndida la vuestra a lo largo de este tiempo de tiranía y corrupción que habéis sufrido. Y, Marah, muchas gracias por las dos veces que nos has ayudado.
¿Dos?-Marah se extrañó.
Todos os vimos cuando obrasteis la contención antes de que embarcáramos en la nave de nuestros supuestos compañeros diplomáticos.-respondió Dalton.
Justo en ese momento nuestros visores estaban sufriendo interferencias por culpa de una mano enemiga.-explicó Marah-Distinguíamos actividad y seres vivos en el suelo, pero no pudimos ver de qué o de quiénes se trataba…pero has resultado ser tú. Hemos tenido mucha suerte.
Muchísima.-corroboró Dalton-Lamento que nuestro reencuentro no sea tan ceremonioso ni tan íntimo como me hubiera gustado después de tanto tiempo lejos de la persona a la que amo, pero las circunstancias son imperantes…
Tranquilo…-respondió Marah-…estamos trabajando, al fin y al cabo. Hay cosas más importantes que nuestros caprichos personales ahora mismo. En cualquier caso, tras esta reagrupación, deberíamos pensar cómo acometer el problema que supone la generala Nokanys Lithzaladrell: nos está amenazando directa e indirectamente, pues está contra los humanos, lo cual es una amenaza directa, y contra su planeta, lo cual hace peligrar la diplomacia que tanto nos ha costado construir y nos pone en riesgo de manera indirecta.
No termino de comprender por qué hay tal diplomacia si ellos nos odian…-dijo Yurika.
Son arrogantes, pero también buenos pensadores.-le respondió Marah-Hemos podido llegar a un acuerdo, un tratado de paz, una serie de acuerdos de mutuo respeto y no intervención: a nadie de aquí se le ocurriría levantarse contra ellos, pero sí al contrario, por lo que decidimos incentivarlos para que ni siquiera lo pensaran. A cambio de dejarnos en paz, ellos pueden comprar maquinaria, tecnología y bienes, así como contratar a personal cualificado a precios muy bajos, lo cual puede impulsar su economía mientras nosotros estamos a salvo. Además, los que van a trabajar a su planeta reciben buenos sueldos y no están confinados en él, pues hemos establecido una línea de transporte bidireccional y sistematizada.
No obstante, la generala Lithzaladrell está fuera de esa línea, formando un triángulo con ella…-dijo Dalton-…un triángulo muy peligroso.
Cierto.-asintió Marah-Creo que vamos a salir a buscarla. Al fin y al cabo, vosotros habéis aguantado juntos mucho tiempo y tenéis más que suficiente para defenderos…
No, Marah…-dijo Dalton cogiendo una de sus manos enguantadas-…sabes que no quieres eso.
Quiero quedarme contigo…-respondió la joven-…no obstante, eso sería muy egoísta por mi parte.
Te recuerdo que comando este ejército subrepticio.-dijo Dalton-Creo que voy a modificar tu contrato. Y no es una orden falsa para que no nos separemos…de verdad necesito tu cooperación. Tus conocimientos médicos son necesarios, y es urgente.
¿Alguno de vosotros está herido?-preguntó Marah sorprendida.
No, no se trata de eso.-respondió Dalton-Sólo alguien con tus habilidades sanitarias y biomédicas podría participar en la investigación científica que acabamos de abrir por el bien de nuestra misión.
¿De qué se trata?-Marah se ajustó las gafas.
Se trata de Ayako.-respondió Dalton-Por fin la hemos encontrado.
¿Se encuentra herida?-preguntó Marah alzando la voz-¿Enferma? En cualquier caso… ¿dónde está? Me alegro tanto de que haya vuelto…
Era el sistema de seguridad de la nave…el que mencionó la generala.-respondió Dalton-Una criatura totalmente robotizada con una personalidad demasiado humana…humana, que no benevolente. Está en estado crítico…hubo un punto en el que casi pensamos que iba a igualar fuerzas con Nokanys, pero ella casi la destruye por completo. Nikola ha desarrollado un sistema de control de maquinaria inteligente por fluidos y, gracias a dicho invento, la hemos reprogramado dos veces, una temporal y superficial, y otra…aparentemente profunda. Necesitamos que nos ayudes a devolverla a su estado original.
¿No la han convertido en un robot?-preguntó Marah-Ese trabajo es más propio de ingenieros, como tú. Daría cualquier cosa por ayudar a Ayako, y, de hecho, lo voy a intentar, pero…
No es un robot cualquiera.-dijo Dalton-Es un bio-androide, una especie de híbrido…en cualquier caso, te escribiré un dossier completo que tendrás en tu base de datos cuanto antes.
Está bien.-asintió Marah-Acepto la misión. ¿Qué he de hacer?
Venir con nosotros.-respondió Dalton-Hay un lugar que no hemos visitado todavía: el hospital Furuhana. Es el más grande de todo Japón, está en esta ciudad y…tiene un gigantesco laboratorio biológico entre sus instalaciones. Podemos ir a comprobar la situación, pedir ayuda, buscar suministros, establecer una base de trabajo y…también investigar para tu anterior misión de arresto: Arianelle Blanchoret trabaja o, al menos, ha trabajado allí.
Será lo que haremos, pues.-Marah se irguió e hizo un saludo militar que Dalton le devolvió-¿Qué hará el resto entonces?
Chicos…-Dalton alzó la cabeza y miró a los gigantescos robots-…perdonad por esto. Hace tanto que no nos vemos y os tenemos aquí, observando y escuchando sin más. Creo que es hora de ponerse manos a la obra. Me encantaría que bajaseis de esas máquinas para daros un abrazo, pero el tiempo apremia. Que dé un paso al frente quien esté dispuesto a participar en una misión de busca y captura contra la generala Nokanys Lithzaladrell.
Absolutamente todos los robots armados gigantes dieron un paso al frente. Dalton hizo un saludo militar. A su lado, Marah lo imitó. Los robots se lo devolvieron.
¡Bravo, soldados!-exclamó Dalton-¡Bravo, amigos! ¡Celebraremos esto cuando hayamos solucionado el problema de esa persona de intenciones dudosas! Sólo os pido dos cosas…que la traigáis viva…y que todo os salga perfecto, sin bajas ni lesiones. ¡Alzad el vuelo y romped filas en el aire!
Los acompañantes de Marah en el asalto de la nave se retiraron, perdiéndose velozmente en el horizonte.
Bienvenida a tu nueva misión, Marah.-dijo Dalton tendiéndole una mano-Confío en ti lo suficiente como para poder simultanearla con la anterior.
Alcanzaré todas las metas que nuestro ilustre jefe plantee.-Marah sonrió y agarró la mano del chico.
Nikola no pudo evitar alegrarse y aplaudir. Lo siguió Metallurgy, justo antes de Yurika. Mirándose con complicidad, Yamiyuki y Freya también aplaudieron. Ibara, Itami y Aquanika no vieron motivos para hacerlo.
Y, tras este momento tan romántico…-dijo Freya-…hablemos del “con lo bien que me había quedado” de ese tipo desconocido.
Ese hombre…-Metallurgy se agarró un brazo y miró hacia el suelo.
¿Qué pasa con ese hombre, Metallurgy?-preguntó Freya.
¡Él puede ser el artífice de lo que ha pasado con Ayako!-apremió Nikola-¿Puedes decirnos algo de él?
Ese hombre…-susurró Metallurgy-…es la única persona de este mundo que se ha ganado…mi…mi…mi odio.

martes, 16 de septiembre de 2014

[WCIII] Episodio IV: Fuera

REACTION
† WORLDS COLLIDE III †
Episodio IV · FUERA

¡Ya lo habéis oído!-exclamó Dalton, que caminó hacia la recién llegada y se unió a ella en su labor-¡Quedáis todos detenidos! ¡Formad una fila india con las manos en alto! ¡Tirad todas vuestras armas!
Arianelle Blanchoret, -comenzó a enumerar la joven mujer que acababa de aparecer- Zeldash Er’Tringk, Shiroi Kamiyama, Verónica, Ikaruga Otonashi, Ayame Rei, Yuu Hiwatari y Suiri Sumitomo, ¡quedáis bajo arresto! ¡Se os acusa de corrupción, usos ilegales de la ciencia y crimen organizado! ¡Tenemos pruebas! ¡Por el bien de todos, abandonad la lucha sin resistencia!
Nokanys avanzó desde detrás de Freya y los demás para ponerse ante la mujer, que seguía acompañada por Dalton.
Es una diplomática del otro lado.-dijo Dalton-Es bastante violenta, pero creo que nos escuchará.
¿Esa matarife es una diplomática?-preguntó Ibara por lo bajo-No quiero ni imaginarme cómo son los sicarios en su planeta…
La conozco.-contestó la chica que había llegado escasos instantes atrás-Es la generala Nokanys Lithzaladrell, ¿verdad?
Verdad.-respondió Nokanys-Lamento comunicarte que el arresto del coronel Zeldash es improcedente…está muerto.
¿Hay pruebas?-terció Dalton.
Lo he matado yo.-dijo Nokanys-Lo atraje hacia mí enviándole varios mensajes. Muchos son los años que han pasado desde que lo conocí…pues formamos o, mejor dicho, formábamos parte del mismo ejército. Nuestra justicia ha obedecido la legislatura vigente, castigándolo por su reconocido delito de alta traición.
¿Alta traición?-preguntó la joven.
Los soldados de esta nave rechazan todo tipo de relación diplomática con los humanos, cuando se supone que tenemos vínculos políticos y pactos de mutuo respeto gracias al jefe Dalton y otras figuras políticas, tanto de este lado como del mío.-informó Nokanys-Han rescindido nuestros acuerdos firmados y han trabajado con estos...corruptos…entre los que veo que hay humanos, demonios y monstruos…para la destrucción tanto de humanos como de habitantes de nuestro planeta. El coronel Zeldash Er’Tringk capitaneaba esta nave, y la noble justicia de nuestro planeta se ha impuesto sobre él. Ha sido todo un honor, un orgullo y, sobre todo, un inmenso placer el haber podido matarlo con mis propias manos en un necesario ensañamiento.
Dice, generala, que se ha hecho con el control de esta nave porque estos congéneres suyos que la regentaban rechazaban la diplomacia con la Tierra.-atacó Dalton-Sin embargo, odia confesamente a los humanos.
Y os sigo odiando.-dijo Nokanys-No es justo para nosotros que una especie tan inferior comparta el Universo con nosotros. Según vuestra jerga estadística…nos baja mucho la media. No obstante, puedo, si lo considero oportuno, aferrarme a la legislación para adjudicarme carta blanca para hacer cuanto me venga en gana: quería matar a ese viejo zorro de Zeldash, y no sólo no es punible, sino que, encima, aun odiando la actual forma de gobierno de mi planeta, me he ganado OTRA condecoración militar.
La chica que estaba con Dalton abrió la boca para hablar, pero Nokanys la cortó tajantemente.
Y no, no puedes emprender acciones legales contra mí.-dijo la generala con seriedad-La justicia del planeta Tierra es para los humanos, y la de mi planeta para nosotros. La única forma contemplada por los tratados de que vuestra justicia pueda perseguirnos es bajo la circunstancia de que nosotros perjudiquemos directamente a uno o varios humanos, lo cual no ha sido así. Y antes de que vuelvas a abrir la boca, que te estoy viendo, te recuerdo que todos los humanos que hay aquí están vivos y coleando. En pocas palabras: soy una falsa diplomática y no podéis arrancarme de mi abrazo legal. Lo siento…ah, no.
Generala Nokanys Lithzaladrell…-dijo la joven-…acaba de declarar la guerra a nuestros pactos. ¿No es eso también un delito de traición? Me está obligando a arrestarla.
No he hecho nada.-respondió Nokanys-¿La libertad de expresión es un delito? Vamos, decidme que me odiáis: me da igual, sois libres de decirlo así como yo también lo soy.
No creo que a estos arrestados les dure mucho más el respeto por esos robots francotiradores apuntándoles para que no se muevan.-respondió la joven-Tengo prisa. Mejor acompáñenos y tendremos un juicio.
¡Ja!-exclamó Nokanys-¡No te lo crees ni tú! ¡Yo sólo quería volver a mi puto planeta y, para una jodida nave que me encuentro dispuesta a hacerlo, ha resultado estar llena de escoria! Pensaba que matando a Zeldash podría hacerme con el control de esta nave, pero…dos pasillos después, me encontré un juguete cubierto de algo que parecía sangre pero no olía como tal, con tal suerte de que se le secó en un abrir y cerrar de ojos y, acto seguido, comenzó a atacarme con una fuerza inesperada. ¡Esto es de locos! ¡Me largo!
No puedes hacer nada, estúpida.-dijo Shiroi con sorna-Nuestros sensores nos han informado de que Ayako ya no está en la nave, lo cual os deja con…ahora mismo, tres minutos y medio antes de la autodestrucción. ¡Buen viaje!
Shiroi abrió la mano y dejó salir de ella un gran chorro de luz blanca que deslumbró a todo el mundo el tiempo suficiente como para permitir la huida rápida de todos los enemigos, que contaban con un sistema de escape de emergencia que se selló tras ellos. Cuando la luz se hubo disipado, los aliados se encontraron los unos con los otros, sin ningún rastro de sus enemigos…ni de Nokanys, quien, al parecer, se había teletransportado.
¡Compañía!-exclamó Aquanika, que estaba en la parte trasera y se había asomado a la puerta por la que habían entrado-¡Quieren impedir que salgamos a tiempo de este sitio!
¡Y esa perra del ejército extraterrestre se ha esfumado!-bramó Freya-No sé si alegrarme por no tener que sufrirla o preocuparme por no haber podido deshacernos de ella y de los problemas que nos pueda dar más adelante…
¡Es hora de ponernos serios!-exclamó la chica desconocida.
Entonces repararon en ella: estaba delgada y ostentaba una complexión bastante trabajada. Era menos alta que cualquiera de los presentes, pero, aun así, muy alta en comparación con la mujer promedio. Su piel era bastante pálida, y su cabello, castaño claro, estaba cortado en capas y le caía lacio por detrás y por los lados hasta la altura de los hombros. Iba ataviada con una camiseta de manga corta de color azul marino, reforzada con una pieza de armadura pectoral y de hombros de color gris azulado con luces rojas. De cintura para abajo, una falda corta hasta por encima de sus rodillas, de color marrón y recubierta con placas metálicas plateadas y redondeadas atada con un cinturón de color marrón muy oscuro.  Desde debajo de sus rodillas hasta la planta de sus pies, llevaba unas gigantescas y desproporcionadas botas metálicas de aspecto muy tosco y pesado con forma de tronco de pirámide cuadrangular que terminaban siendo mucho más anchas que su cuerpo en sí, terminadas en una articulación con una placa que recubría su pie y le permitía moverlo a voluntad. Las placas de refuerzo de tonos metalizados que había en aquel calzado tan peculiar alternaban con el fondo gris marengo y azul de las botas como si fueran una serie de compuertas. Sus ojos, de color marrón amarillento, eran muy grandes y redondeados, y se hallaban cubiertos con unas grandes gafas redondas de montura fina, salvo alrededor de las lentes, donde parecía haber máquinas en forma de aros concéntricos. Sobre la cabeza llevaba una cofia bastante grande de color blanco con una cruz roja, y sus manos estaban cubiertas por unos guantes metálicos con un redoble cilíndrico a la altura del inicio del antebrazo. Salió hacia el pasillo y vio a varias hordas de soldados robóticos creados con tecnología extraterrestre, así como una serie de criaturas que desconocía, que algunos de los aliados reconocieron rápidamente como demonios menores.
¡Tenemos poco tiempo!-exclamó Dalton mientras corría tras la chica-¡Limpiemos el camino y salgamos de aquí!
Hemos hecho que la nave baje de altura, así que seguimos en la troposfera.-dijo la chica-Saltar por las ventanas será factible, teniendo en cuenta que están los demás fuera con robots de combate de unos quince metros cada uno.  No obstante, ahora…
La chica cortó el paso de los soldados robóticos y comenzó a lanzarle hermosas y demoledoras patadas.
¡Esa chica es buena!-exclamó Freya mientras lanzaba rayos de luz contra los demonios-Su forma de pelear me quiere recordar a la de Yurika, pero con una inercia mucho mayor debido a esas botas gigantescas…
¡Desplegando M.W.S.!-exclamó Dalton-¡A por ellos!
Dalton materializó aquella arma enorme de brazo con la que se enfrentó a Metallurgy en los inicios de aquel caos. Con ella, comenzó a dar buena cuenta de los enemigos. Motivado por la presencia de su mejor amigo, Nikola lo siguió de cerca y apretó los puños frente a un robot armado que intentó golpearle. La imagen de sus compañeros luchando por la seguridad de Ayako, el recuerdo de Metallurgy guardándola en una cámara de contención y la posibilidad de un posterior tratamiento inundaron su mente y lo motivaron generosamente.
¡RAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAGH!-gritó mientras se lanzaba a por los enemigos.
Comenzó a despacharlos a puñetazos con una energía y una pasión que no todos los días mostraba. Uno de los robots esquivó dos puñetazos, por lo que dio una voltereta hacia el frente y se dejó caer con el talón sobre él, dejándolo en el suelo el tiempo suficiente como para arrancarle un brazo haciendo palanca con una brutal llave. Desde el suelo vio a Yurika, que estaba lanzando rápidas y resbaladizas combinaciones de patadas bajas, desequilibrando a los robots para dejarlos a merced de Metallurgy, que les causaba irrecuperables abolladuras con sus increíbles golpes. Ibara había sacado una cadena con una cuchilla atada en el extremo y se estaba divirtiendo con los demonios, acuchillándolos mientras Itami les disparaba con una escopeta recortada.
¡Hah!-oyeron gritar a la chica que, sin muchas explicaciones, se había unido a ellos-¡Hah! ¡Yah!
Pivotando elegantemente, lanzaba vigorosos manotazos y puñetazos contra los pocos robots restantes. Yamiyuki y Aquanika se lanzaron contra los demonios, que superaban en número a las máquinas, y los abatieron con patadas y armas blancas, respectivamente.
¿Un ataque cuádruple?-les ofreció Yurika mientras saltaba hacia ellos.
¡Eso está hecho!-exclamó Metallurgy, que le había salido al paso en el aire.
Yamiyuki y Aquanika se miraron. Él sonrió con suficiencia, mientras que ella miró al suelo con asco.
Con sus movimientos, habían logrado formar una cruz alrededor de los demonios. Yurika convirtió una de sus piernas en un pesadísimo látigo de cadena de varias colas, dejándolo caer contra las criaturas a la vez que Metallurgy acentuaba el impacto vertical de dicho golpe clavándolos en el suelo con una gigantesca pistola de remaches. Viendo una clara oportunidad, Yamiyuki creó un potente campo magnético que hizo que los remaches se deformaran dentro de los cuerpos de los demonios, clavándose en sus entrañas desde distintos puntos y dando a Aquanika suficiente tiempo como para hacer llover sobre ellos una columna de espadas que había alzado con un hechizo de suspensión.
¡Un gran espectáculo!-los elogió Freya-¿Nos largamos ya? ¡Queda un minuto!
Todos asintieron.
¿Cuál es la ruta más segura de escape?-preguntó Dalton.
Los ventanales grandes que hay en el recibidor son una buena opción.-respondió la joven misteriosa-¡Tendremos que bajar bastantes pisos!
¡No hay tiempo que perder!-exclamó Dalton mientras se adelantaba junto con la chica-¡Sigámosla!
Conforme bajaban las escaleras, vieron a un enorme monstruo taponándolas.
¡Mierda!-oyeron exclamar a Itami-¡No hay tiempo para jugar!
Como si obedeciera una orden, la joven que encabezaba el grupo en aquel momento miró fijamente a la criatura, que desconocía por completo, pero que reconocía como enemiga. Tocó un poco sus gafas y de ellas salió un ingente rayo de luz que cambiaba constantemente de color y que redujo a cenizas al demonio.
No sé qué era eso, pero ahora es historia.-dijo la chica mientras seguía bajando las escaleras.
¡Veo una comitiva!-avisó Yurika, que oteaba la pequeña franja visible de la planta a la que necesitaban llegar-¡Creo que han descubierto por dónde queremos salir!
¡Los demás nos están siguiendo!-informó la chica-¡Romperán las ventanas y nos sacarán!
¿Estáis todos juntos?-preguntó Dalton, que corría a su lado-¿Sakurada, Suono, Kanami…?
Hemos venido todos juntos.-le respondió la chica-Somos lo último que queda de la política japonesa actual. Tenemos que revivir el país…
¡Y también tenemos que pensar en qué demonios vamos a hacer con todo ese ejército que nos espera!-terció Nikola.
¡Tengo una idea!-gritó Metallurgy cuando ya habían llegado a donde los estaban esperando.
Con sus aros transportadores, Metallurgy sacó un terminal de ordenador muy tosco que se ató al pecho con una correa y una inmensa rueda con varios apéndices que pendía de su espalda.
¡APARTAOS TODOS!-gritó-¡ESTO VA A SER PELIGROSO SI NO LO HACÉIS! ¡TÉCNICA ESPECIAL DE POTENCIA MÁXIMA!
Pulsó un botón del terminal y la rueda se escindió en siete fragmentos redondos que se colocaron sobre su cabeza verticalmente, formando una hilera.
Tienen forma de…-observó Freya-… ¿diodos LED gigantes?
Apuesto a que lo son…-le respondió Yamiyuki.
¡ARCOIRIS LED DE POTENCIA!-exclamó Metallurgy tras teclear una secuencia de activación en el terminal.
Siete enormes emisores de luz con los colores del arco iris se encendieron, y alcanzaron una intensidad luminosa tal que la soltaron en forma de siete enormes rayos que, volando juntos y describiendo un arco iris, barrieron la estancia, aniquilando a todos los enemigos y causando enormes explosiones.
¡Gracias por vuestra colaboración!-exclamó Metallurgy mientras guardaba el arma-¡Camino despejado! ¡Diez segundos!
¡Ahora!-exclamó la chica de las gafas redondas.
Vieron por las ventanas a una ingente horda de robots que no tardó en ametrallar las ventanas. Sin miedo, todos los presentes saltaron a los brazos y a las piernas de aquellas grandes bestias mecánicas. Sin perder una décima de segundo, alzaron el vuelo y se alejaron de la nave, que explotó tras ellos.
Apenas hemos pasado allí dentro unas horas…-reflexionó Nikola-…y ha parecido una eternidad.
Han pasado demasiadas cosas en ese vehículo gigante.-respondió Dalton-No obstante, hemos hecho lo que hemos podido…al menos, hemos frustrado algunos de sus planes.
¡Animaos!-terció Metallurgy, que estaba agarrada a la misma pierna del mismo robot que ellos-¡Seguro que ya nos queda menos para acabar con los males que están causando!
Tras un rato de vuelo estratégicamente planeado, los robots aterrizaron en lo alto de un acantilado que habían acomodado para su utilización. Los pasajeros pudieron bajar de sus precarias posiciones…hasta que, finalmente, bajaron Dalton y aquella joven con la cofia blanca.
El chico de cabello rojo y ojos verdes le hizo un gesto de confianza y tranquilidad a la chica, se separó de su lado y volvió al grupo, dejándola frente a todos ellos.
No puedo evitarlo…-dijo la chica juntando las manos y con una gran sonrisa- ¡Gareki! ¡Cuantísimo tiempo! ¡Me alegro tanto de que hayas salido de ese lugar horrible!
Con lágrimas en los ojos, corrió hacia Nikola y lo abrazó fuertemente, subiéndose encima de él  esperando a que la cogiera en brazos.
¡Lo has hecho!-sonrió la chica al ver que los fornidos y enormes brazos de Nikola habían rodeado el cuerpo de la joven para que no se cayera-Cuando las cosas iban bien, siempre nos saludábamos así…me alegro tanto de que estés bien…
Los demás observaban con sorpresa y mucha intriga. Por si sus preguntas fueran pocas, también les sorprendió ver que las gafas se limpiaban solas de las lágrimas de la joven, quedando intactas en cada instante.
Bueno…-dijo finalmente bajándose de encima de Nikola, sin dejar de sonreír-…Ichinoji, por fin nos vemos de nuevo… oh, ¡te he echado tanto de menos!
Corrió hacia Dalton y lo abrazó. El chico rodeó el bonito cuerpo de la joven con sus finos y fibrosos brazos, y ella aprovechó para apoyar su cabeza en el pecho de él por ser más alto.
Sin soltar a la joven, Dalton se giró hacia el grupo.
Sé que os debo una explicación…-dijo Dalton-…así que os la voy a dar. Ésta es Marah Obulgi, aunque es nombre es honorífico y no real, como el de Nikola y el mío. Es la mejor médico del país, la jefa de mi guardia personal secreta y…mi novia.

lunes, 15 de septiembre de 2014

[WCIII] Episodio III: Soberano

REACTION
† WORLDS COLLIDE III †
Episodio III · SOBERANO

Esta mujer es…la generala Nokanys Lithzaladrell, la tercera persona más poderosa de su planeta y de toda su especie.-las palabras de Dalton se asentaron firmemente en el entendimiento de sus compañeros.
La segunda.-lo corrigió la propia mujer, que parecía responder al nombre de Nokanys-¿No recuerdas aquel bonito episodio?
¿De qué está hablando?-preguntó Aquanika extrañada.
Es una noble en su planeta.-explicó Dalton-Era la segunda al mando del ejército real, y la tercera persona más poderosa del planeta, sólo superada por el jefe de dicho ejército y el propio rey. No obstante, hace no mucho tiempo…mató a la mano derecha del rey, convirtiéndose en jefa de la guardia real y…sí, la segunda persona más poderosa de su especie.
Qué bonita carrera profesional…-comentó Yurika.
Hablad de mí, vamos, hablad de mí…-les dijo Nokanys-…es lo máximo que podréis alcanzar con respecto a mi persona.
Me estás poniendo enferma, sargento…-dijo Ayako, que se había incorporado y se acercaba de nuevo a la noble militar.
Las máquinas no enfermáis…os estropeáis…como me encargaré de que te pase ahora mismo.-respondió Nokanys haciendo ademán de chasquear los dedos.
Con decisión, Nokanys chasqueó sus dedos. Tras el resonante chasquido, se produjo una explosión de llamas que barrió el cuerpo de Ayako y la volvió a propulsar pasillo abajo.
¡AYAKO!-bramó Nikola.
Maldita seas…-escupió Ayako mientras se levantaba-… ¡voy a joderte!
La mujer robótica extendió sus brazos y juntó las manos, apuntando con ambas palmas hacia el suelo a la vez que estiraba y separaba sus piernas formando un vistoso triángulo con el suelo. Sus alas se abrieron hasta pegarse completamente a sus hombros y comenzaron a brillar, dejando que de ellas aflorasen pequeños objetos metálicos. Estas pequeñas masas flotantes se extendieron y tomaron forma: eran unos contornos metálicos en forma de mariposa en cuyos centros había núcleos electromagnéticos que inundaban los cuerpos de las mariposas de electricidad.
Oh, oh…-dijo Metallurgy-…tengo una lectura un poco extraña en uno de mis aparatos de bolsillo, puedo sentirlo vibrar…me parece que eso no es ninguna broma.
¡THUNDER BUTTERFLY!-chilló Ayako.
Las mariposas salieron disparadas, formando una especie de nube que avanzaba arremolinándose hacia Nokanys.
¡A cubierto!-exclamó Metallurgy, que había sacado el aparato de una de sus botas y podía ver el aviso de la lectura.
Ibara e Itami saltaron hacia atrás, Yurika hizo lo mismo, casi obligada por Metallurgy, mientras que Aquanika dio varias volteretas alejándose y Dalton se tiraba al suelo agarrando a Nikola consigo. Yamiyuki apretó los puños, pero Freya le hizo un gesto para que se apartara y desplegó una barrera mágica que los protegió a todos menos a Nokanys. Las mariposas comenzaron a impactar contra la militar, así como contra las paredes laterales, el suelo y el techo. Además de dejar imponentes arañazos, explotaban muy violentamente al contacto.
¡Esas pequeñas cosas podrían ionizar el interior de un volcán en plena erupción, incluso yendo contra su propia energía!-exclamó Metallurgy-¡Freya, es demasiado peligroso que te quedes ahí! ¡Las explosiones tienen un radio ingente! Si tiran tu barrera…
No van a tirarla.-dijo Freya-Apenas tintinea.
Entre el humo de las explosiones vieron que Nokanys se giró hacia Freya y le sonrió con sadismo. Apuntó a la barrera con la palma de la mano y la deshizo mágicamente, permitiendo que las mariposas se acercaran al grupo, para sorpresa de todos.
¡ZORRA!-exclamó Freya mientras se alejaba con piruetas a toda velocidad.
¡Llenad el pasillo de protecciones!-exclamó Yamiyuki-¡ES UNA ORDEN!
El chico fue el primero que intentó interceptar a las mariposas haciendo brotar un muro de rocas con su poder de la tierra. Detrás de él, Ibara tendió una intrincada malla de espesos eslabones de hielo con sus poderes naturales, seguido de una brillante barrera mágica de Aquanika, un Ether protector de Dalton y una fuente de campo de fuerza de Metallurgy recién sacada de su fábrica.
Aun con eso, los ensordecedores impactos comenzaron a oírse. Las barreras eran fuertes, pero no tanto como la magia maestra de Freya. Una a una, las barreras fueron  devoradas por las mariposas, que se acercaban amenazadoramente.
¡Vamos a tener que adelantar esa investigación, doctor Tesla!-exclamó Yamiyuki mientras creaba un nuevo tipo de barrera, esta vez de magma flotante.
¿La del control por líquido?-preguntó Nikola mientras se alejaba de los amenazadores proyectiles de quien fue su amada.
Sí.-dijo Yamiyuki-¿Tienes claro cómo modificar el Emperor’s Flask para conseguir el efecto que te proponía antes?
Tengo unas ideas muy factibles.-dijo Nikola-No obstante, estoy lejos del laboratorio.
Eso nunca ha importado.-dijo Yamiyuki-¡Voy a ir contigo ahora mismo!
Como obedeciendo un comando, Metallurgy se irguió ante ellos y estiró un brazo, apuntando a la pared con la palma de su mano. Un brillante aro dorado se dibujó.
Sólo tengo que tener bien mentalizado el sitio al que deseo llegar con mis portales.-dijo Metallurgy-Yo también te acompañaré.
¡Me encargaré de enviar periódicamente nuestras coordenadas para el momento de vuestro retorno!-exclamó Dalton-¡Cuidad muy bien de Nikola!
Está en buenas manos.-asintió Yamiyuki-¡Vamos!
Yamiyuki, Metallurgy y Nikola se fueron de allí, cerrándose el aro tras de ellos.
Bien…-dijo Freya-…ahora sólo falta aguantar hasta que vuelvan.
Menuda…-oyó Freya detrás de ella-…puta…mierda…
Ibara estaba encaramada a su bastón, haciendo movimientos obscenos y lascivos. Trataba de utilizar su control de las fuerzas electromagnéticas para absorber los impactos de las explosiones y anular así la peligrosidad de las mariposas de Ayako, pero, aun obrando su magia, aquello era complicado. Las demás mariposas que iban llegando se veían rodeadas de un aura blanca y comenzaban a volar en círculos, sin impactar contra nada: Aquanika había hecho un hechizo que le permitía moverlas a voluntad.
¡Hay que contraatacar!-dijo Aquanika-¡No podemos estar así toda la puta vida!
Freya asintió y echó a correr hacia las enemigas mientras hacía gestos a los demás para que aguantaran.
Ahora que Nikola no está…-pensó Freya-…no hará falta que nos contengamos con Ayako. Si vuelve y se la encuentra hecha trizas, se lo achacaremos a esta tal Nokanys y mataremos dos pájaros de un tiro…porque esa mujer también forma parte de la estrategia…si ni una ni otra son huesos que se dejen roer… ¡haz que se roan entre ellas!
En medio de su carrera, Freya saltó hacia Nokanys, aprisionó su cuerpo con sus larguísimas y fornidas piernas y, con un vigoroso movimiento de cadera, lanzó a Nokanys por los aires contra Ayako.
Bien pensado…-dijo Nokanys con sorna-…pero inútil, al fin y al cabo.
La militar dio una voltereta aérea y cayó en el suelo ilesa, pero al lado de Ayako, quien no dudó en dirigirle una patada. La llave de Freya no había dañado nada a Nokanys, pero sí había cumplido el fin estratégico que la autora le había dado: Nokanys y Ayako se habían vuelto a enredar en su pelea, quedando ellos libres y, además,  habiendo parado el lanzamiento de aquellas peligrosas armas voladoras.
Freya se giró hacia sus compañeros para decir algo, pero volvió a girarse al oír un fuerte golpe. Nokanys había inmovilizado a Ayako con una llave y estaba castigando una de sus piernas con una técnica de luxación de rodilla y cadera.
¡Maldita sargento!-escupió Ayako.
¡Cierra el pico!-le espetó Nokanys mientras forzaba su pierna-¡No puede dolerte, eres una máquina!
Es cierto, no siento dolor…-Ayako sonrió mientras intentaba levantarse del suelo, cargando con su propio peso y el de su contendiente-…pero tú sí, y voy a asegurarme de darte a probar un poco…
¿Ah, sí?-se mofó Nokanys-¿Tú y cuántos más?
De las manos de la noble brotó una corriente eléctrica plateada que se condujo rápidamente por todo el cuerpo de la robot, impidiendo sus movimientos.
Las máquinas os calentáis.-dijo Nokanys-Pronto vas a quemarte. ¡De nada!
¡Eso ha estado muy bien pensado!-elogió Yurika a Freya-Si se matan entre ellas, nos dejarán en paz.
Hemos solucionado un problema de este combate, pero se ha creado otro.-dijo Freya-Vamos a tener que proteger a Ayako de Nokanys un poco para que no la destruya.
¿Qué estás diciendo?-terció Itami.
¿Quieres que perdamos a Nikola?-respondió Freya con dureza-¿Quieres eso?
Tal vez no sea necesario hacer nada…-Ibara señaló a las dos combatientes.
Ayako se había librado a duras penas del tormento de Nokanys, pero sus movimientos habían perdido mucha calidad: era más lenta, más débil y menos certera. Seguía lanzado vigorosas patadas y múltiples ataques electromagnéticos, pero la militar podía evadirlos y burlarlos con facilidad.
Menuda mierda de juguete…-se burlaba Nokanys mientras golpeaba a Ayako con rodillazos.
Creo que está más que constatado que Nokanys es mucho más fuerte que Ayako…-dijo Freya-…vamos a tener que terciar.
¡No me subestimes!-bramó a Ayako apartando a Nokanys de sí con dos patadas-¡Voy a borrarte del mapa! ¡Robot Spin!
Ayako hizo el pino, separó sus piernas y comenzó a girar sobre sí misma a un ritmo frenético. Mientras obligaba a Nokanys a bloquear tal sarta de patadas repetidas, lanzaba rayos láser a través de las botas.
Insolente…-bufó Nokanys cubriéndose con el faldón de su vestido, anulando con él todos los impactos como si de una pared impenetrable se tratase.
La cola de ese vestido antes no era tan grande como para cubrirla entera…-se fijó Ibara.
No es un vestido común.-la informó Dalton-Es…
¡Penthesilea!-exclamó Nokanys-¡Vamos a darle el golpe de gracia!
La mujer rubia lanzó la cola de su vestido contra Ayako. En el lanzamiento, el trozo de tela se hizo enormemente largo y ancho, aplastando a la androide contra la pared como si la arrastrara una ola.
¡Hiyaaaaaah!-gritó Nokanys.
Giró sobre sí misma como si bailara y, agitando la cadera, condensó la cola del vestido en un filamento estrecho y muy largo, como un gran látigo, con el que fustigó a Ayako en el abdomen.
Mierda…-maldijo Ayako, cuyo cuerpo había quedado empotrado en la pared.
¿Penthesilea?-Ibara estaba extrañada.
Una larga historia…-dijo Dalton.
¡Inútil!-gruñó Nokanys-¡Voy a enseñarte lo que es bueno!
Introdujo las manos en dos bolsillos secretos y sacó dos piedras bastante grandes, de un material que nadie de los presentes reconocía. Las apretó un poco y comenzaron a brillar y a transformarse hasta adquirir la forma de dos hachas.
Eso ha sido…-murmuró Freya-… ¿alquimia?
Sí.-dijo Dalton-Son muy dados a ella en su planeta. Puede jugar con la materia a placer.
En medio de una cruel risotada, Nokanys cercenó las alas de Ayako con dos brutales hachazos, dejándolas hechas añicos y difícilmente reconstruibles. Acto seguido, transformó las hachas de nuevo en piedras vírgenes y volvió a guardárselas. Tras ello, alzó su pierna izquierda, tras lo cual convirtió su bota en una afilada y peligrosa púa cónica con la que, tras saltar hacia la altura de su enemiga, comenzó a patearla rápidamente sin bajar el ritmo.
¡La está vapuleando!-exclamó Dalton-Si Nikola llega y la ve en ese estado, tendremos un grave problema…
Nokanys estaba disfrutando pateando a Ayako, pero una de sus patadas se vio duramente bloqueada. Una suela gigantesca interceptaba su pie. Miró hacia arriba y vio a Freya aprovechándose de su gran altura para encajarse entre la pared y el techo, logrando un apoyo suficiente para repeler su ataque.
¡Maldita estúpida!-escupió Nokanys mientras aterrizaba de pie.
¡No puedo dejarte que destruyas a Ayako!-exclamó Freya-¡Lo siento! ¡HAAAAAAAAAAAAAAH!
Con un vigoroso grito de guerra, Freya se lanzó en picado hacia Nokanys y pisó brutalmente su cara con los dos pies en una coz aérea con la que rebotó y se colocó frente a su ahora contendiente.
Voy a hacer que te arrepientas de haber nacido…-dijo Nokanys mientras lanzaba estocadas con sus guantes convertidos en hojas cortantes.
Con las manos desnudas, Freya comenzó a burlar los ataques de Nokanys y a responderlos con llaves y proyecciones de Hapkido, Judo y Aikido entre otros estilos, pero casi siempre la noble se teletransportaba antes de caer al suelo para aparecer encima o detrás de Freya y responder con feroces ataques físicos valiéndose de su vestido cambiante.
¡Tengoku no Seiken!-exclamó Nokanys lanzando un golpe con el puño envuelto en una brillante energía blanca azulada.
Freya agarró el puño de Nokanys con la palma de su mano derecha, haciendo añicos la envoltura energética.
¡No puede ser!-pensó Nokanys-El Tengoku no Jutsu es una de las artes marciales más nobles y destructivas de mi planeta…una terrícola normal no puede burlar un ataque de ese estilo así…
¡CAE!-chilló Freya mientras le hacía una llave tan rápida y súbita como el golpe de un pistón en un motor.
Nokanys por fin estaba en el suelo. Freya aprovechó para inmovilizarla con unas maniobras de bloqueo articular, pero, al intentarlo, tuvo que saltar rápidamente lejos de ella: su cuerpo se había vuelto corrosivo al contacto.
¿Sorprendida?-preguntó Nokanys levantándose dignamente.
Su magia es muy…-susurró Freya-…
¡Gózalo ávidamente!-bramó Nokanys apuntando a Freya con la palma de su mano izquierda.
Un enorme rayo de agua salió disparado a gran velocidad hacia la chica de cabello azul.
… ¡salvaje!-terminó de describir.
Freya comenzó a conjurar magia con sus manos, parando el impacto y dividiendo el rayo en múltiples chorros desbocados que comenzaron a congelarse y a llenar los aledaños de Nokanys de bloques de hielo.
Has desafiado a la maga equivocada…generala Nokanys.-dijo Freya terminando la grácil danza mágica que había ejecutado para desviar y congelar el rayo.
Cuando, en medio de su giro, sus ojos se cruzaron con los de la noble, Freya chasqueó los dedos, provocando que todo el hielo explotara y arreciara contra Nokanys, que se vio fuertemente empujada lejos del grupo.
¡Bien hecho!-exclamó Dalton-¡Vamos a asegurar a Ayako ahora!
¡Y UNA REAL MIERDA!-bramó Ayako despegándose de la pared-¡VOY A ACABAR CON TODO!
Con un rostro lleno de expresiones psicópatas, la malograda Ayako saltó al suelo y, de pie, comenzó a hacer brillar todos los cristales de su cuerpo.
¡ES HORA DE PONERSE REALMENTE SERIOS!-Ayako chillaba como una posesa-ETHER LOOP EXECUTION: ¡A2-MODE! ¡ETHER SPEAR! ¡DEFFENSIVE! ¡OFFENSIVE! ¡ETHER SHIELD!
Los Ether fortalecedores comenzaron a resplandecer alrededor de Ayako, cuyas alas intentaban regenerarse.
Si utiliza un Ether curativo, se recuperará y nuestros esfuerzos habrán sido en vano…-dijo Dalton algo nervioso.
¡Eso no sucederá!-exclamó Yamiyuki tras aterrizar elegantemente a su lado.
Dalton miró hacia atrás: de un aro mágico recién dibujado salía Nikola, seguido de Metallurgy.
Perdonad por el retraso…-dijo un fortalecido Nikola-…pero lo bueno se hace esperar. Os presento el trabajo conjunto de la doctora Metallurgy Watanabe, el doctor Yamiyuki Kuroi y un servidor, el doctor Shogun Nikola Chou Tesla.
Metallurgy los saludaba a todos con las manos alegremente, intentando reconfortarlos, mientras que Yamiyuki se sonreía con satisfacción. Con solemnidad, Nikola sacó un matraz de su bolsillo con una forma algo distinta. El líquido de su interior no era rojo, era rosa fucsia, y brillaba con intensidad.
Ayako…-dijo Nikola en un tono casi inaudible-…te amo.
¿Preparados?-preguntó Yamiyuki con confianza y seguridad.
¡Vamos, Nikola!-lo animó Metallurgy.
¡Sovereign’s Flask!-gritó Nikola mientras lanzaba el matraz hacia lo que quedaba de la mujer que amaba.
De tres matraces invertidos en aquella cruenta pelea, aquél fue el primero que Nikola lanzó con sus propias manos. El líquido no empapó a Ayako, sino que se coló por todos los resquicios que Nokanys le había hecho, sin dejar ni una mancha, ni siquiera una gota. Los cristales de la armadura de la androide se apagaron, permitiendo a Dalton anular todos sus Ether con una secuencia de borrado.
Esperando…-dijo Ayako temblorosa-…órdenes.
Éste es un contrato vitalicio.-dijo Nikola-¿Obedecerás a este científico contratante siguiendo las leyes de la Robótica de Sir Isaac Asimov?
Así lo haré.-respondió Ayako taimadamente.
Está bien.-dijo Nikola con una sonrisa y lágrimas en los ojos-Ahora duerme. Duerme, Ayako, y recupérate…o, mejor, espera…porque te recuperaremos.
Metallurgy hizo un gesto, y uno de sus aros de transporte apareció detrás de Ayako. Un enorme contenedor abierto fue empujado desde el otro lado, atrapando a la mujer robótica en su interior y sellándose automáticamente. Se hizo el silencio.
¡Bingo!-exclamó Metallurgy levantando el gigantesco contenedor con una mano, sin miedo a sorprender a nadie por su exagerada e inexplicable fuerza física-¡Nuestro trabajo ha sido un éxito! ¡Yamiyuki, Nikola, enhorabuena!
Igualmente.-respondió Yamiyuki con una sonrisa.
Metallurgy hizo pasar el contenedor por otro de sus aros, haciendo desaparecer del combate definitivamente a la problemática Ayako.
La dejaré abajo hasta que salgamos de aquí y podamos trabajar con ella.-dijo Metallurgy con una sonrisa amable.
Maldita bruja…-dijo Nokanys, que se había recuperado del golpe mágico anterior y se estaba levantando.
Ah, te equivocas.-dijo Freya sonriendo-Yo sólo soy una maga. La bruja es la chica del cabello rosa.
¡Generala!-exclamó Dalton-¡Éste no es el camino correcto! ¡No tenemos que pelear entre nosotros!
¡Podría haber vuelto a mi planeta sin cruzarme con vosotros!-bramó Nokanys-¡No tendría ganas de mataros de haber sido así!
¿Es lo que quiere?-preguntó Dalton-¿Desea volver a su planeta?
Sabes que odio la Tierra.-le respondió-Así que…aprovechando que ha habido un pliegue de cinco de vuestros milenios…he decidido aprovechar la evolución tecnológica para largarme de aquí para siempre. ¡Por fin una nave de mi planeta! ¡No dejaré que estropeéis mi regreso a casa!
¿Un pliegue?-se extrañó Yamiyuki-Entonces…Nokanys aterrizó en la tierra… ¡¿en nuestros días?!
¿Cómo es que conoce tan bien a Dalton de ser así?-preguntó Freya-Se supone que tienen relaciones diplomáticas…
Se hizo el silencio de nuevo.
Creo que Nokanys existe dos veces.-dijo Freya-Es demasiado complicado como para hablarlo en territorio enemigo. ¿Por qué no atravesamos la puerta que custodiaban Verónica, Ayame e Ikaruga?
Hecho.-dijo Yamiyuki después de hackear el control de apertura.
Nada más abrir la puerta, los recibió una ingente explosión.
¡Maldita sea!-oyeron y vieron maldecir a Shiroi-¡Ha salido mal! ¡Nos han descubierto!
¡Será mejor que nos vayamos de aquí!-respondió Arianelle.
¡Están todos ahí!-exclamó Yamiyuki-¡Es la hora de la batalla final! ¡Vamos a aplastarlos!
¡SÍ!-exclamaron todos los demás a coro.
Entraron en tropel en la sala y vieron en su centro un enorme núcleo verde con forma esférica que estaba girando sobre sí mismo y absorbiendo los muebles y todo el instrumental que había en la sala.
¡No tenemos tiempo para jugar con vosotros!-gritó Shiroi-¿Y el juguetito?
¡Con lo bien que me había quedado!-protestó una voz masculina.
Se giraron y vieron a un hombre que no habían visto nunca. Metallurgy quedó conmocionada.
¡Tú!-exclamó la joven de cabello blanco-No puede…ser…
¿Con lo bien que le había quedado?-preguntó Nikola alzando la voz-¿Tú has hecho esa atrocidad con Ayako?
La esfera verde hizo implosión, causando una vorágine en la sala.
¡Eso ha sido una bomba de absorción!-exclamó Dalton-Es un arma usada por… ¡por ellos!
¿Quiénes son “ellos”?-preguntó Freya.
El AUTÉNTICO ejército de defensa.-dijo Dalton-Amigos, aliados, verdaderas personas justas. Mi guardia personal, los que nunca se corrompieron. ¡Han venido a acabar con esta guerra!
Como si lo hubieran oído, varios robots armados de gran tamaño comenzaron a ametrallar las ventanas de la sala, que, al parecer, daban al exterior, al cielo.
¡Vámonos fuera!-exclamó Verónica mientras abría un círculo de sombras-¡Por aquí! Nos llevará al lugar de reunión que ya sabéis.
Freya chasqueó los dedos. Un brillo momentáneo en sus ojos le provocó una feroz sonrisa: el portal de oscuridad que había abierto fue cerrado súbitamente.
¡ALTO AHÍ!-exclamó la piloto de uno de los robots a través de una potente megafonía, revelando que era una mujer por su timbre de voz-¡Estáis arrestados!
¡Las cosas no pueden ir a peor ahora mismo!-Shiroi golpeó una pared de un puñetazo.
¡Eso tendría que decirlo yo!-le espetó Nokanys.
¿Quién coño eres tú?-respondió Shiroi con muy malas formas.
¡Tu peor pesadilla, hijo de…-intentó responder la noble.

Una bomba cegadora fue arrojada en el interior de la sala. Tras el momentáneo destello, vieron a una mujer…a la que asociaron rápidamente con la voz que sonó a través de aquella máquina de combate. No tardó en mirar a Dalton y sonreírle, y éste no dudó en devolverle la sonrisa.