martes, 19 de mayo de 2015

[TY] Episodio 55: Manos "amigas"

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 55: Manos “amigas”

Nioiko llegó a la oficina de un sorprendente buen humor.

¡Buenos días, Nioiko-sama!-saludó una de las administradoras del complejo al ver tan contento a su superior.

Buenos días, Fujieda.-dijo Nioiko-Parece mentira que no se me hubiera ocurrido antes la solución a nuestra falta de hombres…

¿De qué se trata?-preguntó la tal Fujieda con curiosidad.

Demonios.-dijo Nioiko-Mazoku. Ellos son la clave. ¿Cuántos demonios hay que no pertenecen a los Neo-Nómadas y que, además, no conocen a los Fuuma? Según sabemos, hay muchos Mazoku que abogan por la integración social con nosotros, los humanos. ¿Por qué no nos “aliamos” con ellos?-el joven hizo ademán de entrecomillar con los dedos índice y corazón de ambas manos-No dejarán de ser ignorantes soñadores a ojos de la familia más manipuladora y sagaz de la historia de los ninja: ¡LOS FUUMA! Tenéis trabajo esta mañana: buscad perfiles de todos los demonios que haya en la base de datos. Encontrad a aquellos que se la tengan jurada a los Nómadas de Edwin Black o a los Neo-Nómadas de Tigres Black. ¿Recuerdas el caso de Leini Kuu’ito? Esa demonio quería vengarse de Edwin Black porque éste mató a su familia… una pena que entre medias decidiera tocarle las narices al Gran Señor y acabara como acabó. Como esa mujer tiene que haber muchos más entre los Mazoku. Buscad a los más fuertes de entre ellos y acerquémonos de manera estratégica. Si quieren integración social, dudo mucho que quieran ayudarme a pelear contra los Taimanin, pero sí contra los Neo-Nómadas: al fin y al cabo, el objetivo de prioridad máxima, Tigres Black, pertenece a esa facción. Buscad también entre las redes del ejército de Estados Unidos. Reventad la seguridad si es necesario…y buscad a los desertores. Seguro que entre ellos hay alguien dispuesto a hacer correr la sangre en nuestro nombre. ¿Ha quedado claro?

¡Sí, señor!-respondió Fujieda.

Nioiko sonrió con satisfacción.

. . .

Gimnasio privado del Instituto de Gokuruma. A esas horas, no solía haber nadie entrenando. Todos los alumnos, profesores y egresados tenían acceso a las instalaciones y podían utilizarlas a conveniencia. Aprovechando la ausencia de gente, Rito y Hagane habían bajado juntos para entrenar.

¡Qué gozada tener el gimnasio para nosotros solos!-exclamó Hagane.

El chico entrenaba bastante ligero de ropa. Llevaba una camiseta blanca de manga corta muy ajustada y unos pantalones muy cortos y divididos, estilo corredor, de color rosa. Calzaba unas zapatillas deportivas, con un diseño y una forma similares a las de unas botas de fútbol, de color negro con adornos rosas y llevaba su pelo recogido en una cola de caballo baja.

Ya te digo…-comentó Rito-…no hay manera mejor de empezar la mañana. ¡Con un buen entrenamiento!

Rito vestía una camiseta de color amarillo fluorescente sin mangas con el cuello redondo y alto. Estaba muy ceñida y marcaba todos sus músculos. En las piernas llevaba unas mallas ajustadas de lycra de color negro con adornos de color verde neón que le llegaban casi hasta las rodillas. En sus pies llevaba unas zapatillas deportivas muy toscas cuyo diseño se asemejaba al calzado reglamentario del baloncesto. Eran verdes con cordones y suelas de color gris marengo con brillo. Su cabello iba recogido en una coleta alta que caía paralela a su espalda sin tocarla.

Ya…-comentó Hagane con complicidad-…y después del entrenamiento…una buena…

Rito arqueó una ceja.

¡Eso siempre!-exclamó Rito con una sonrisa-Vamos a calentar, ¿de acuerdo?

Hagane asintió. Comenzaron a hacer estiramientos y algunos ejercicios muy sencillos para aclimatar el cuerpo. Mientras hacían esto, hablaban entre ellos.

Es curioso…-comentó Rito-…con lo afines que sois Inuhito, Aoi y tú en complexión y lo especialmente fácil que os resultaría entrenar por parejas o entre los tres y siempre te vienes a entrenar conmigo… ¿tan bien te lo pasas?

Ahora es cuando me declaro aprovechando que estamos solos, ¿no?-preguntó Hagane mientras separaba las piernas en el suelo para estirar.

¿Qué cojones…?-preguntó Rito entre risas-Y… ¿era totalmente necesaria esa postura tan seductora para decirme eso?

Rito…-dijo Hagane con extrañeza-…estoy estirando los aductores, querido. ¿Qué postura seductora ni qué diablos? Te he pillado, ¿eh?

Los chicos se rieron.

Entrenar contigo es beneficioso en muchos aspectos.-explicó Hagane-Es cierto que tienes mucha más masa que yo y eso puede dificultar algunos ejercicios en los que yo tenga que ayudarte, pero creo que así doy más de mí mismo y me obligo a hacerlo mejor…o simplemente es por la costumbre que tenemos desde niños de bajar juntos al gimnasio. También es cierto que para algunos ejercicios en pareja te vendría bien alguien más fuerte, ¿no?

Ufff…-resopló Rito-…eso lo dejo para los días que vengo con Yamiyuki. ¡Madre mía! ¡Cómo le da! Cualquiera que no lo conozca podría decir que está loco…

Es una fiera.-comentó Hagane-Capitanea a los gimnastas de menos de 18 años de casi todos los clubes y organizaciones. Es el segundo mejor de todo el país en gimnasia artística. Veena tiene que fliparlo con él las pocas veces que coinciden en los entrenamientos.

Y detrás de ese cuerpo de bailarín se esconde un titán capaz de dejar por tirillas a cualquier culturista.-dijo Rito-Si no fuéramos como él, creo que nunca entenderíamos cómo lo hace.

Eso pienso yo…-comentó Hagane-…entre otras muchas cosas. ¿Sabes? No paro de darle vueltas a la cabeza con la depresión de Inuhito, la fimosis de Aoi, la incertidumbre amorosa de Shiena y Veena… es cierto que no todos los problemas están a la misma escala, pero todos sois mis amigos y me gustaría echaros un cable.

Creo que no eres el único.-dijo Rito mientras acompañaba a su amigo a por unas mancuernas-De todas maneras, estoy convencido de que lo estamos haciendo bien. Lo de Inuhito es muy duro, y más desde que esa arpía de Kuritöö reveló la historia… me da pena decirlo, pero creo que es el problema que más nos va a costar solucionar entre todo este embrollo. Por Aoi nos tenemos que preocupar, sí, pero me parece que lo está haciendo bien. Desde que lo animé para dejar atrás la inseguridad y tratar de afrontar el problema con sus manos, creo que está muy concienciado. En cualquier caso, puedes ir y preguntarle cuando quieras, seguro que te responde sin vergüenza ninguna. Y respecto a lo de mi primo con Veena…no he querido preguntarle mucho porque creo que últimamente está un poco nervioso, pero me parece que la cosa no va mal. Veena es una mujer con mucho carácter y con unas ideas muy bien forjadas. No es fácil para cualquier hombre el intentar enamorarla después de estar enamorada de otro.

Quiero que tanto tu primo como Veena estén bien.-dijo Hagane mientras  levantaba alternativamente las mancuernas que tenía en las manos, que eran sorprendentemente pesadas para lo que su delgadez daría a imaginar-No me gustaría verlos sufrir. Como decía antes, ambos son mis amigos y deseo lo mejor para ellos. Además, si uno de los dos estuviera mal, por efecto dominó acabaría afectándote a ti…y es otra cosa que tampoco quiero. No te mereces sufrir más…

Hagane, tío…-comentó Rito con una candorosa sonrisa-…no te flageles. Estoy bien. Podré soportar lo que venga al respecto. Piensa que un problema amoroso es algo que puede doler, sí, pero que se termina pasando. Hay cosas más graves. En cualquier caso, tanto para Shiena como para Veena, no estaré solo: tengo a Seika para lo que haga falta…y os tengo a vosotros.

Siempre es un gusto oír esas palabras.-respondió Hagane contento-Creo que voy a preguntarle a Aoi que cómo le va. En cuanto tengamos un rato hablaré con él, ¿de acuerdo? Los problemas de uno de nosotros son los problemas del grupo…tú ya pusiste tu grano de arena: ahora me toca a mí. Por cierto, a Inuhito se le ve un poco más relajado últimamente, ¿no crees?

Sí…-comentó Rito con una media sonrisa-…y me alegro por él.

. . .

Tres demonios llegaron a los vestigios de un barrio demoníaco que fue derruido años atrás. Tres presencias, tres individuos, tres caminos diferentes de llegada. Dos hombres y una mujer. Un hombre joven, un hombre que llamaba a las puertas de la vejez y una mujer joven. Parecían aproximarse a un punto de encuentro.

El primero en llegar fue el hombre joven. Era muy alto, tenía un cuerpo esbelto y su piel era gris. Su cabello era liso, blanco y largo hasta los hombros. Entre medias tenía mechones negros que llegaban hasta el suelo. Sus ojos eran de color verde, sus orejas eran puntiagudas y su escasa vestimenta consistía en un chaleco negro con ribetes dorados y unas mallas negras de media pierna con dos faldones laterales encima del mismo color y con ribetes dorados. En sus pies calzaba botas plateadas y en las muñecas llevaba brazaletes blancos. De su cabello colgaban algunas tiras metálicas articuladas.

Tras él llegó el hombre mayor. También tenía una estatura elevada y su cuerpo ostentaba algo de tono muscular. Su piel era azulada, sus orejas eran muy puntiagudas y sus ojos eran de color violeta. Lucía una larga, lacia y voluminosa cabellera blanca que llegaba hasta sus rodillas. Vestía con una coraza pectoral de color verde ennegrecido, unos pantalones de combate negros, botas altas plateadas y guanteletes del mismo color. Se veía la zona de sus brazos comprendida entre cada hombro y cada codo.

Finalmente, se les unió la mujer. Era también muy alta y tenía una ardiente y sensual figura. Sus pechos eran muy grandes, aunque tenían más talla que copa, sobresalían poco por los laterales y mucho por el frente. Su cintura era estrecha y su cadera era bastante ancha, con glúteos prominentes y piernas largas. Vestía un sensual qipao de color negro con ribetes rojos. En sus pies llevaba unas botas altas de tacón de color gris violáceo. Ostentaba una larguísima melena de color violeta intenso que llevaba totalmente suelta. Sus ojos eran de color violeta rosado y llevaba unas gafas redondas y grandes. El tono de su piel era similar al de un humano de etnia caucásica. Encima del vestido llevaba una bata blanca de laboratorio. Sus muñecas iban cubiertas por brazaletes llenos de herramientas y máquinas pequeñas.

Vaya, vaya…-comentó el  chico joven con cierta sorna-… ¿qué hacen aquí un elfo oscuro y una hermosa dama?

He sido llamado.-respondió secamente el otro hombre.

Podría preguntarte lo mismo.-contestó la chica cruzándose de brazos-¿Qué hace un fuego fatuo en el sitio en el que me han citado? Aunque no te lo voy a preguntar porque la respuesta está clara…nos ha llamado la misma mano, ¿verdad?

Verdad.-dijo una voz masculina salida de la nada.

Los tres demonios miraron a su alrededor. Pronto escucharon unos pasos…los pasos de Nioiko acercándose a ellos. Iba acompañado por Elizabeth.

Gracias por asistir.-dijo el recién llegado-Soy quien os ha llamado…Nioiko.

¡¿Un enclenque?!-gritó la chica-¿Es esto una broma?

No, no lo es.-dijo Nioiko-Soy un…defensor de la integración social entre humanos y Mazoku, tal y como vosotros. No obstante, los Neo-Nómadas son más fuertes que yo y necesito…ayuda. Tal y como has dicho, me falta fuerza. Todos queremos lo mismo…todos buscamos acabar con los Neo-Nómadas… ¿por qué no pactamos? En cualquier caso, dejadme presentaros.

Nioiko señaló al joven de piel gris.

Will…-nombró-…

A continuación, señaló al anciano.

…Remigio…-continuó.

Finalmente, señaló a la mujer.

…y la señorita Kaiya Minobe.-terminó-Espero que la cooperación entre nosotros sea exitosa.

Tienes que tener agallas para pactar con demonios como nosotros a plena luz del día y viniendo con sólo una mujer silenciosa como escolta…-comentó Remigio, el hombre mayor-…me gustan las personas valientes.

Gracias, Remigio.-Nioiko le hizo una reverencia-Sé que tenemos algo en común: a los cuatro nos han arrebatado algo importante los Neo-Nómadas.

Mi hermana…-bramó Kaiya.

Mi madre…-dijo Will.

Mi hija…-susurró Remigio.

Los fuegos fatuos sirven a un líder que no es de la casa Black.-recapituló Nioiko mentalmente-Han estado peleando entre ellos durante mucho tiempo y voy a beneficiarme de ello por el hecho de que una guerrera de los fuegos fatuos fue liquidada por los Neo-Nómadas. Eso enmascara el hecho de que el Gran Señor la violara, lo cual me beneficia mucho. Respecto a esta familia de elfos oscuros, ¿qué puedo decir? Están tan hartos del panorama Mazoku actual que hasta se han alistado en el ejército algunos de ellos… ¡DEMONIOS MILITARES! Una suerte penosa que a la hija de este buen hombre la atrapara la Baronesa Mazie, una de las mejores torturadoras de la camarilla… y, finalmente, tenemos a esta mujer demonio que sólo está aquí porque le hicieron una trastada al cuerpo de su hermana…y ahora mismo está en paradero desconocido. Parecen fuertes…

No os preocupéis.-dijo Nioiko-Vamos a luchar contra los Neo-Nómadas. No obstante, he de advertiros de un peligro más: vuestros congéneres. Hay demonios que dicen luchar contra la tiranía criminal de Tigres Black y su séquito cuando lo que realmente desean es hacerse con el control de todo cuanto alcancen sus manos.

Se oyen a muchos hipócritas últimamente…-dijo Remigio con precaución.

Como el “sabio” Philell…-dejó caer Nioiko con mucha malicia-… por cierto, tendremos un camarada más. Será otro humano. ¿Queréis venir a conocerlo?

. . .

¿Por qué me habrán obligado a venir a este sitio cochambroso con mi antiguo uniforme puesto?-se preguntó el hombre en voz alta con su marcado acento alemán.

Hablaba japonés, aunque no se sentía demasiado cómodo haciéndolo.  Era alto, delgado, de complexión atlética y de piel muy pálida. Su cabello era corto, rubio claro y muy brillante. Llevaba un tupido y lacio flequillo de medio lado hacia la derecha. Sus ojos eran de color azul claro e intenso. Vestía un uniforme militar de color marrón ennegrecido con ribetes amarillos. Los puños, los bajos de los pantalones y las hombreras eran de color rojo, así como también lo eran las solapas de la chaqueta. Llevaba las manos desnudas y calzaba unas botas altas de color marrón oscuro con cordones también marrones.

Disculpa el retraso, Engel.-escuchó una voz detrás de él.

Se giró y vio a Nioiko. Detrás de él iban Elizabeth, Will, Remigio y Kaiya.

¿Tú eres Nioiko Sakaguchi?-preguntó el hombre, dejando clara su procedencia con su acento.

En efecto.-dijo Nioiko sonriéndose-Engel Klage, ¿verdad? Es un placer.

Le tendió la mano. El joven rubio se la estrechó.

¿Qué quieres de un paria como yo?-preguntó Engel.

Te trasladaron desde Alemania a Estados Unidos para ayudar en una campaña internacional.-comentó Nioiko-Tu expediente dice que una conducta demasiado inapropiada te costó el puesto y, antes de aceptar tu despido, desertaste de forma violenta…

Eso dicen…-dijo el alemán con una sonrisa psicópata.

¿Qué sucedió?-preguntó Nioiko.

Mi mentora…-dijo Engel-…de nombre en clave Wood Root…quería tirármela. Me enseñó muchas de las cosas que sé, pero yo quería que me enseñara lo que tenía bajo la ropa. Intenté cortejarla, pero se negó…así que decidí violarla, por zorra.

Este hombre está loco…-pensó Remigio.

¿Con qué clase de basura se codea este contratista?-pensó Kaiya.

Will se encogió de hombros.

Lamentablemente…-continuó Engel-…no pude. Se defendió bien. Me costó los cojones y el puesto. La muy puta me reventó los testículos a patadas. Sádica de mierda…

Kaiya se dispuso a intervenir, pero Elizabeth la frenó poniéndole una mano en un hombro.

Me importan una mierda los Neo-Nómadas y todos esos monstruitos…-dijo Engel-…pero, desde que sé que se han aliado con mis antiguos camaradas, me encantaría hundirlos para vengarme por lo que le hicieron a mi carrera militar. ¿Podré acabar con ellos si me uno a tu estúpida misión suicida?

Bingo.-respondió Nioiko-De eso se trata.

Acepto.-contestó Engel con una sonrisa macabra.

No me gusta nada este hombre…-dijo Remigio en voz baja.

¡A mí menos!-respondió Kaiya-Como mujer, me da mucho más asco del que pueda daros a vosotros.

A mí me la pela…-terció Will.

Los fuegos fatuos siempre habéis sido unos herejes…-le espetó Kaiya-…normal que no te importe.

¿Te importa si jugamos a esto sin racismo?-preguntó Will.

No me alegro de lo que sucedió con tu madre, Will…-dijo Kaiya-…pero no me gusta tu actitud. Acabamos de conocernos…creo que deberíamos plantearnos esto de otra manera… con mejor pie…

No hay problema por mi parte.-dijo Will con una sonrisa.

La imprudencia de la juventud…-susurró Remigio.

Tras acabar el pequeño diálogo, volvieron a tomar el hilo de la conversación entre Engel y Nioiko.

…y éstos son tus nuevos compañeros: -decía Nioiko- Elizabeth, Remigio, Kaiya y Will. Espero que os llevéis bien.

Yo me llevo bien con todo el mundo…-dijo Engel con una sonrisa.

miércoles, 13 de mayo de 2015

[TY] Episodio 54: Poniendo en orden

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 54: Poniendo en orden
En Gokuruma ya estaban al tanto de los rifirrafes que habían tenido lugar en el Servicio de Inteligencia. En respuesta a los últimos problemas que sucedieron, esto es, cuando los Neo-Nómadas capturaron a Yamiyuki y a los suyos hacía ya bastante tiempo, la coordinación de este servicio cambió de manos. Kuroageha siempre había estado trabajando con esta rama de los Taimanin, pero no constaba como organizadora oficial, sino como operaria. Los últimos hechos habían cambiado esta situación: la reincorporación a la docencia, la asignación de un equipo de combate activo en misiones y las recientes batallas habían hecho que Kuroageha fuese digna de ostentar en sus manos la coordinación del Servicio de Inteligencia de Gokuruma. El espionaje y la filtración de información eran ahora algo que se hacía bajo sus órdenes si bien no siempre lo hacía ella misma de manera expresa. El equipo Kuroageha vio incrementado su prestigio gracias a esto, lo cual significaría, a la larga, un mayor número de misiones y un gran incremento en los sueldos. Además, debido a los lazos de amistad e incluso parentesco por parte de algunos miembros, el equipo Yamiyuki había pasado a estar muy cerca del Servicio de Inteligencia. Shirubei Anome, un experto economista que podía interpretar, manipular y comunicar cualquier movimiento de empresas y organizaciones. Aoi Makihara, un ingeniero más que capaz y con grandes dotes para el pirateo de sistemas. Yamiyuki Kuroi y Rito Sonozaki, dos de las mentes más brillantes de la historia de Gokuruma, capaces de usar su ingenio, su raciocinio y su intelecto para adelantarse a los enemigos. Hagane Kurobara e Inuhito Yonekura, especialistas más que cualificados para análisis en laboratorio. Con Kuroageha al mando del Servicio de Inteligencia, estaba claro a quién pediría ayuda si fuera necesaria.

Kuroageha se encontraba en su casa. Había citado a los seis chicos del equipo Yamiyuki y a los miembros de su propio equipo. Iban a tener una reunión informativa y estratégica. En el amplio salón se encontraban sentados todos los asistentes. La estancia estaba muy bien iluminada y había sido decorada y ordenada con muy buen gusto: todos y cada uno de los muebles, elementos decorativos y motivos en paredes, suelo y techo eran representaciones hermosas de la cultura y el arte chinos. La anfitriona se sentó presidiendo la mesa. En las manos llevaba una carpeta llena de papeles que comenzó a repartir entre sus camaradas.

Bienvenidos a todos y gracias por vuestra asistencia.-dijo cortésmente la joven-Os he reunido aquí para comentaros los primeros progresos que he hecho como coordinadora de Inteligencia. Ante la inminente amenaza de la unión entre los Mazoku y los soldados de Estados Unidos, he estado investigando en busca de posibles pistas, contramedidas y puntos flacos que podamos explotar. Dijisteis que en la última batalla visteis a nuevos soldados, ¿verdad?

Yamiyuki y sus compañeros asintieron.

¿Os suena esta mujer?-preguntó Kuroageha dejando un folio en medio de la mesa.

Aquel folio de papel tenía una fotografía y muchos datos de Margaret Johnson, la teniente que había volado hasta Japón junto con Layla Phoenix, la sargento, y su avanzadilla.

No la hemos visto.-negó Rito.

¿Y si os digo que éstos son sus hombres?-insistió Kuroageha guiñando un ojo y colocando cuatro folios más en el centro de la mesa.

Al igual que con Margaret, también había preparado los mismos perfiles de Púrpura Delgado, Andrei Kagami-Volkov, Gordon Powers y Yellow Peacock.

¡Ahora sí que nos entendemos!-terció Hagane-No sabemos cómo se llaman ni qué pintan aquí, pero los vimos de pasada en los cuarteles de los demonios…

Esta mujer rubia es Margaret Johnson, una teniente del ejército de Estados Unidos, subordinada de Layla Phoenix y encargada de apoyarla en esta misión.-explicó Kuroageha-Aquí están sus cuatro hombres: el de piel gris se llama Andrei Kagami-Volkov, y es un psicópata que ha estado varias veces en los calabozos militares por conductas violentas y sanguinarias. No sé por qué tiene la piel así, pero al menos es fácil de identificar. El hombre de cabello largo y morado se llama Púrpura Delgado, y es un experto en sigilo y asesinato, también con problemas por su conducta descructiva y sangrienta. El hombre enmascarado es un espía cuyo nombre no he podido averiguar, pero responde al nombre en clave de Yellow Peacock. Respecto a este soldado tan fornido, su nombre es Gordon Powers, es el mejor artillero joven del ejército ahora mismo y lidera al grupo.

Joder…-susurró Shirubei.

Parecen muy fuertes, ¿verdad?-preguntó Aoi.

Me temo que lo son.-dijo Kuroageha-Os voy a dar unas fotocopias de todo esto, pero, de todas formas, ya os adelanto que son unos huesos muy duros de roer. Creo que son mucho más poderosos que James Silver y los suyos.

Gracias a todo esto ya sabemos qué clase de habilidades tiene cada soldado.-comentó Veena-Es un gran avance, así podremos tomar las precauciones pertinentes en caso de encuentro…

Sí, y, además, no podrán acercarse a nosotros de incógnito porque los reconoceremos.-añadió Shiena.

Shiena tiene razón.-terció Inuhito-Si se les ocurre pasar cerca de nosotros…será…su fin.

Tarde o temprano tendremos que enfrentarnos a ellos…-dijo Yamiyuki-…así que…no sé si esta pregunta es mucho pedir, pero, ¿sabemos con qué tecnología y armamento cuentan ahora mismo?

No se les ha visto sacar un arma desde que han llegado, lo siento.-se lamentó Kuroageha-No obstante, por su rol militar puede imaginarse qué tipo de armamento y qué estilos de lucha utilizarán. Lo que me obnubila totalmente es este Yellow Peacock…hay algo en él que no termina de encajar.

Kuroageha…-dijo Seika con cierta reserva-… ¿qué tiene de especial?

No lo sé…no me lo explico ni yo misma.-dijo Kuroageha-Tal vez sean imaginaciones mías, tal vez sólo sea porque lleva un antifaz y no muestra su rostro, tal vez será porque no dice su nombre y sólo usa una clave, pero…algo me inquieta. Creo que oculta más cosas que cualquier otro espía.

Sólo la experiencia nos dará la respuesta, supongo…-respondió Seika.

Efectivamente.-corroboró Kuroageha-Disculpadme si es extraño que me sorprenda más el espía que un hombre con la piel gris. Tampoco lo entiendo…

Andrei Kagami-Volkov…-dijo Yamiyuki en voz alta mientras agarraba su perfil y lo ojeaba-… ¿mestizo?

Sobre eso sí que he podido recaudar información.-dijo Kuroageha-La verdad es que estos soldados presentan una gran variedad cultural…Andrei Kagami-Volkov es, en efecto, mestizo. Mitad ruso mitad japonés, pero nacionalizado estadounidense tras aproximadamente la pubertad. Otros miembros de este ejército también son de procedencias mezcladas o remotas: el médico de campo y zapador, Émile Delacroix, nace en Estados Unidos, aunque ha vivido su niñez en Francia porque toda su familia es francesa, de ahí que tenga el acento tan marcado. Por su parte, la teniente, Margaret Johnson, no es estadounidense, sino británica. Acometió su formación militar en Inglaterra y comenzó a servir a Estados Unidos por un traslado. Por último, tenemos el caso de Púrpura Delgado, que es español. Desciende de una familia española, nace en España y, por motivos que no he logrado averiguar, acaba nacionalizándose en Estados Unidos.

Qué equipo tan curioso…-dijo Rito-…seguro que hay una ingente amalgama de razones detrás de todo esto.

Ya te digo…-comentó Aoi-… por cierto, Kuroageha, ¿sabes algo de un arma robótica llamada Elizabeth?

No he podido averiguar mucho sobre su diseño o su historia…-dijo la anfitriona de la reunión-…pero he podido encontrar unas hojas de especificaciones técnicas. Tú las entenderás mejor que yo…

Aoi agarró los papeles que Kuroageha le tendió.

¡Madre mía!-exclamó.

Yamiyuki alargó el cuello para mirarlo. Ambos ingenieros se miraron.

¿Qué clase de tecnología han empleado para construir esta máquina?-preguntó Yamiyuki al aire.

¿Sucede algo?-preguntó Shiena con curiosidad.

Es…-dijo Yamiyuki-…una máquina brutal. Tiene unas prestaciones que jamás había visto en un robot. Parece casi una persona modificada genéticamente tal cual se retrata en numerosos videojuegos, libros y películas de acción futurista…

 El arma era del ejército, aunque la robaron los Fuuma.-dijo Kuroageha-Un bando que, por cierto, ha intentado perseguirnos. Mis espías han eliminado a los mandados de los Fuuma afortunadamente, pero parece que estamos en persecución.

¿Tienes algo de los Fuuma?-preguntó Shirubei.

Poca cosa.-dijo Kuroageha-El hermano pequeño de Tokiko Fuuma, nuestra rehén, sigue suelto y tratando de hacernos la vida imposible. Ese Nioiko ha tratado de hacernos de todo y, por lo que sé, ahora mismo se ha quedado corto de tropas y de planes. Creo que van a tardar un poco en volver a dar la lata…incluso si ahora mismo Nioiko está trabajando en algo, los Fuuma van a tardar en lanzar un nuevo ataque. Como todo Fuuma, tiene un poder especial en los ojos. Creo que ya lo habéis experimentado, pero…no está demás que os recuerde que sus ojos pueden transportar a los objetivos de su mirada a lugares que él sea capaz de imaginar.

Es una habilidad muy peligrosa.-apreció Yamiyuki-Habrá que tener sumo cuidado…

En resumidas cuentas…-continuó la anfitriona-…nos enfrentamos a una coalición de militares y demonios. El que ahora cuenten como uno es una desventaja en cierto modo, porque se han hecho un grupo más fuerte y numeroso, pero, si lo pensamos con detenimiento, también tiene una ventaja: sólo tenemos que derrotar a un bando para que caigan todos…sin contar a los Fuuma. Por lo que me contasteis, por fin se han reunido Tigres Black y Braulio Cromwell…si lo que ese Philell contó es cierto y se van a casar para poder dominar tanto a humanos como a demonios, está claro que no podemos quedarnos quietos. No he podido averiguar cuándo es la boda, pero sí ha llegado a mis oídos algo de información sobre Braulio: ser un dhampir no lo hace más débil. Me han contado de todo acerca de su gran capacidad en el campo de batalla…

Nos va a doler la cabeza si seguimos así…-dijo Inuhito-…será mejor que solucionemos los problemas uno tras otro. ¿Qué es lo más cercano que tenemos?

El problema de las clases.-dijo Veena-En nombre del equipo Kuroageha, queríamos haceros una propuesta. Como estáis muy ocupados con el doctorado y la formación especial para convertiros en Taimanin aún más fuertes, hemos pensado que podríamos hacer nosotros más misiones de campo.

Lleváis muchas batallas seguidas.-dijo Seika-Si descuidáis vuestra formación, será en parte culpa de los camaradas que no estamos haciendo por ayudaros. Gokuruma confía en vosotros. El equipo Kuroageha confía en vosotros. Los Taimanin somos camaradas y tenemos que apoyarnos.

¡Dejadnos un poco de diversión, joder!-exclamó Shiena con una sonrisa animosa.

Esto ha sido una decisión de los cuatro, chicos.-dijo Kuroageha-Ha habido unanimidad. Estamos dispuestos a luchar por vosotros mientras termináis de entrenaros y doctoraros.

Aunque estemos estudiando…-dijo Shirubei-…seguimos siendo Taimanin operativos. Agradecemos vuestra intención, pero tampoco podemos escabullirnos de nuestro deber…

No queremos que os escabulláis.-dijo Kuroageha-Queremos que tengáis algo menos que hacer hasta que podáis volver a la lucha a tiempo completo. Si se os requiere para cualquier misión, claro que tendréis que hacerlo, pero no es a eso a lo que nos referimos. Haremos en vuestro lugar todas las misiones en las que podamos sustituiros sin que nos pongan pegas desde ninguno de los lados. ¿De acuerdo?

No queremos abusar de vuestra amabilidad…-dijo Rito-…aunque es cierto que sería un gran favor.

Estamos un poco hasta arriba de cosas que hacer, la verdad…-añadió Hagane-…pero me sentiría culpable si os pasa algo en combate por esta iniciativa. Yo aceptaría si y sólo si nos prometéis que nos llamaréis siempre que lo necesitéis.

Me parece una postura adecuada.-asintió Aoi.

Estoy de acuerdo con ellos también.-se sumó Inuhito-Si os empeñáis en ayudarnos, dejaos ayudar también, ¿vale? Seika lo ha explicado a la perfección: los Taimanin nos tenemos que ayudar entre nosotros.

Y yo no voy a ser menos.-finalizó Yamiyuki-Acepto encantado vuestra oferta y la considero un gesto precioso por vuestra parte, pero…decid “peligro” una única vez y sembraremos el terror entre quienes se atrevan a tocaros, ¿trato hecho?

Kuroageha sonrió.

Eres muy metódico.-dijo-Trato hecho.

La reunión prosiguió. Tigres Black y Braulio Cromwell amenazaban con dar muchos problemas aun antes de haberse manifestado como pareja. La inclusión de los soldados estadounidenses en las filas de los Neo-Nómadas había dado lugar al nacimiento de un equipo verdaderamente peligroso. Los Fuuma, a la deriva y con el don de la inoportunidad, estaban siempre al acecho. ¿Qué sucedería en aquella guerra llena de grandes estrategas que planificaban sus pasos al milímetro?



martes, 5 de mayo de 2015

[TY] Episodio 53: Firma y sello

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 53: Firma y sello

Habían pasado seis días desde la cruenta y encarnizada batalla en el cuartel de los Neo-Nómadas. Seis días desde la muerte de Kazark. Seis días desde la llegada de Braulio Cromwell. Seis días desde la apertura del Atarashii. Seis días desde una fecha que había supuesto un cúmulo de acontecimientos para todos los bandos.

En las instalaciones de Margaret Johnson se estaba llevando a cabo una reunión estratégica. En una mesa grande estaban sentadas las dos mujeres militares de alto rango, la propia Margaret y su compañera y amiga, Layla Phoenix, así como las tropas de ambas. Por parte de Layla estaban James Silver, Leon Fitzgerald, Grant Steeler, Émile Delacroix y Christian Miller. Del lado de Margaret se encontraban Gordon Powers, Andrei Kagami-Volkov, Púrpura Delgado y Yellow Peacock. En un día vencía el plazo de una semana que la doctora Kuritöö, científica demoníaca, les había dado para formalizar su alianza.

Hemos hablado esto cientos de veces durante estos seis días…-recapituló Margaret-…y sigo viéndolo descabellado.

Margaret.-dijo Layla secamente-No es nada que hubiera hecho en otras circunstancias. Era pactar o morir. Kuritöö es mi amiga. Sí, he dicho “amiga”. Nos hemos relacionado en más ámbitos fuera de lo profesional. La conozco. Nos dará apoyo.

¿En qué consisten las cláusulas del contrato?-preguntó Margaret-Algo querrán de nosotros…

Se están quedando sin combatientes.-dijo Layla-Los Taimanin son sus enemigos y apenas les quedan luchadores para hacerles frente. Nosotros somos once personas…once personas de algo rango y con gran cualificación militar. Tenemos que aceptar la palabra de Kuritöö y unirnos a sus misiones. Además, también somos enemigos de los Taimanin.

Los Taimanin son enemigos a los que podemos vencer en combate.-dijo Margaret-Los Mazoku juegan sucio, ¿no es así?

Nunca me fiaría de la palabra de un demonio…-dijo Layla-…salvo de la suya. Si mañana no hemos hecho ningún atisbo de acercamiento a sus filas en todo el día, puede que la diplomacia cambie y nos consideren enemigos.

Supongamos que tienes razón.-dijo Margaret-¿Qué hacemos?

Vamos de nuevo al sitio donde estuvimos aquella noche.-dijo Layla-Allí encontraremos a mi contacto.

¿Qué hay de Belladonna Rubidium?-preguntó la teniente-¿No era tu contacto inicial?

Murió.-dijo la sargento-Gajes del oficio. No siempre se sale victorioso del campo de batalla…

Vaya…-dijo Margaret-…una lástima. Parecía más fácil de burlar que esa tal Kuritöö…al menos por lo que he podido leer en los informes.

Marg…-Layla intentó hablar, pero se corrigió-… Teniente Johnson… si no confía en la doctora Kuritöö, confíe en mí. Soy su sargento.

Margaret asintió.

Iremos.-dijo-Todos juntos, sin separarnos ni medio metro y sin hacer tonterías. Ah, y preparados en todo momento para entrar en combate. No confío en los demonios y no lo haré hasta que me demuestren que puedo hacerlo…si es que son capaces.

Gracias.-dijo Layla-Seguro que ambos bandos nos beneficiamos.

Eso espero.-respondió Margaret-Hombres, es el turno de las preguntas, consultas, ruegos y sugerencias.

. . .

Nioiko se personó en las oficinas de operaciones de los Fuuma. Cada vez le quedaban menos soldados. Había reunido a muchos hombres y mujeres abnegados, valientes y cualificados, pero susceptibles de morir como cualquier otro humano. Le dolía admitirlo, pero era muy probable que él solo no pudiera llevar a cabo toda la misión. Su única carta valiosa bajo la manga en aquel momento era Elizabeth, la mujer androide. Aquella arma que había robado del ejército estadounidense había sido inteligentemente reprogramada y le había salvado de un gran apuro.

Su red de inteligencia había topado con otra red: la de los Taimanin. Detrás de los más expertos ninja recopiladores de información se encontraba una coordinadora que poco tenía que ver con el tema…

Zhao Kuroageha.-dijo Nioiko de mala gana mientras revisaba los papeles de su carpeta-Si ha vuelto a desplegar al servicio de espionaje, eso quiere decir que se ha recuperado de su combate contra Layla Phoenix. Además, me consta que los Mazoku y los soldados de Estados Unidos van a pactar…de tres bandos enemigos paso a dos…dos mucho más fuertes que los anteriores. Esto pinta mal…necesito capturar a Tigres Black para revivir al Gran Señor y que los Fuuma resurjan para alzarse con la supremacía. Sin embargo, he perdido gran parte de mis tropas en la última batalla y ya he arriesgado mucho. Elizabeth es eficiente, pero no hace milagros. La única posibilidad que tengo de mejorar mi situación es…rescatar a Tokiko-ane. Pero… ¿cómo? ¡Está encerrada en Gokuruma! ¿Arriesgarme a morir a manos de los Taimanin para recuperar la presencia de mi hermana o arriesgarme a morir a manos de los Mazoku para intentar atrapar a Tigres Black? Qué complicado es esto…

El joven, único legatario directo de la sangre de los Fuuma que gozaba de libertad, pues todos los demás habían muerto y su hermana fue capturada, se sumió en sus pensamientos. La red de los Taimanin probablemente iba a recaudar información sobre el ejército estadounidense. Sabía que podría ser fútil, pero mandó a sus propios espías a seguir a los espías de Gokuruma: si, por un casual, encontrase una forma de colarse en las tierras de los ADN, podría rescatar a Tokiko, su hermana mayor. Todo lo que Nioiko sabía procedía de las enseñanzas de Tokiko: probablemente ella podría llegar más lejos que él en aquella situación. Si el pacto entre los demonios y los militares se cumplía, Tigres Black tendría automáticamente un número muy elevado de guardaespaldas peligrosos, lo cual casi le empujaba a la opción de intentar sacar a su hermana de su prisión.

Llamaron a la puerta.

Adelante.-dijo Nioiko con un tono dejado.

¡Señor Nioiko!-exclamó una mujer de la tropa de reconocimiento-¡Un dron de seguimiento acaba de confirmarnos que los espías han sido aniquilados!

¡Mierda!-exclamó Nioiko golpeando con el puño en la mesa-¿Se sabe en qué posición han perecido?

No han dejado muchas pistas…-dijo la informadora-…pero pensamos que los Taimanin los han descubierto y han acabado con ellos.

Fujieda, no es culpa tuya, pero…-dijo Nioiko taimadamente-…quiero que escuches algo que estoy pensando.

La mujer se quedó de pie esperando a escuchar las palabras de Nioiko.

Los estadounidenses han pactado con los Neo-Nómadas.-dijo Nioiko-Esto aumenta los guardaespaldas por metro cuadrado de Tigres Black, lo cual apunta a que la única salida posible es rescatar a mi hermana mayor…cosa que no podemos hacer porque los espías, que eran los únicos que podrían habernos revelado el camino a Gokuruma, han sido eliminados del campo de batalla. ¿Qué hacemos ahora?

No se preocupe…-dijo la mujer-…encontraremos una solución.

Tendremos que prepararnos para un ataque estratégico pero arriesgado.-dijo Nioiko-Si no puedo poner mis manos en Tigres ni en Tokiko, tendremos que atacar cuando el enemigo baje la guardia. No será hoy…tampoco será mañana…nos llevará tiempo, pero…lograremos encontrar el momento óptimo.

. . .

Layla, Margaret y los hombres de ambas se acercaron al edificio donde Kuritöö los había esperado durante seis días.

¿Creéis que nos ayudarán a recuperar a Elizabeth?-comentó Christian mientras caminaban-Estoy seguro de que podré reprogramarla…

Sería un punto a nuestro favor.-dijo James-No sé qué va a pasar, pero esto es lo que tenemos que hacer. Son nuestras órdenes…

Por su lado, los cuatro soldados de élite de Margaret mantenían otra conversación.

La vez que vimos a los Taimanin dentro de ese edificio fue muy…-describía Púrpura-…excitante. Los hombres así me ponen…y pensar en cómo puedo herirlos, torturarlos, destrozarlos y matarlos me pone aún más. Ah…espero que los Mazoku compartan mis exquisitos gustos.

Llevo toda la puta noche afilando los cacharros…-comentó Andrei con una sonrisa-…quiero enseñarles el arte de ser un verdugo. ¡JAJAJAJAJAJAJAJA!

Si no fueran tan buenos compañeros y unos soldados tan bien formados…-comentaba Gordon al lado de Yellow Peacock-…no sé qué haría a veces. Tienen la cabeza muy ida. La función de un soldado no es matar, es servir a la patria con lo que haga falta.

Una pena que el ejército se esté corrompiendo…-dijo el espía enmascarado en un susurro.

Gordon se extrañó. Su compañero rara vez hablaba. No terminó de entender bien a qué se estaba refiriendo. Conocía los casos de abuso de poder y de corrupción política que se daban en todo el mundo, pero algo le hizo pensar que se estaba refiriendo a un tema mucho más cercano…

Compañeros, ¿os importa si nos unimos a la conversación?-los sorprendió James-En la batalla de hace unos días nos dimos cuenta de que tenemos mucho que aprender de vosotros…

¡Claro!-respondió Gordon en un tono afable-Se supone que somos todos miembros del mismo equipo. Llevamos las mismas chaquetas en distintos colores para probar este hecho…pero nos hemos visto poco. Supongo que tendremos que luchar juntos más veces.

¡Lo estoy deseando, hombretón!-exclamó Émile con su marcado acento francés-Quiero que me enseñes tu forma de hacer explotar las cosas. Eres el artillero y yo el zapador… ¿no crees que haríamos muy buen equipo?

El rubito me recuerda a mí cuando tenía su edad…-comentó Púrpura-…gay como él solo, ¿verdad?

Y a mucha honra.-respondió Émile, que lo había oído-Tanto como tú, ¿verdad?

Veo que nos entendemos.-dijo Púrpura-Una pena que Gordon tenga dueño, pequeño ligón…

¡Oh!-exclamó Émile-¿Tienes novia, Gordon?

No exactamente…-dijo el musculoso artillero mientras se rascaba la barbilla.

Andrei se giró hacia ellos y les dedicó una pérfida sonrisa.

¿Os lleváis bien con ese tío que tiene la cara gris?-preguntó Émile susurrando-Da muy mal rollo…

¡Es mucho mejor persona de lo que puede dar a entender!-respondió Gordon con entusiasmo-Andrei no es mal tipo, sólo es…peculiar.

¿Qué tal llevas lo de disparar?-Leon también se acercó a Gordon-Pareces un tipo confiable y que sabe de todo…

Me enseñaron muy bien en la escuela militar.-respondió el artillero-No obstante, no creo que supere tus habilidades en ese campo. Al fin y al cabo, todos estamos especializados en un rol.

Christian también quiso romper el hielo y se acercó a Yellow Peacock.

Tú tienes que saber mucho de ordenadores y de hacking, ¿verdad?-el ingeniero de campo se dirigió al espía.

Lo necesario para desempeñar mi labor como espía.-dijo en tono enigmático el joven del antifaz de pavo real-Ahora mismo podría estar exponiéndoos ante un subcontratista solvente…

Christian se quedó algo compungido. Leon se le acercó y le puso una mano en el hombro.

Esta gente tiene más experiencia que nosotros.-dijo el tirador-No le hagas caso, era una coña…

Ah, el humor…-suspiró James-…siento que a nuestra profesión le falta un poco en muchas ocasiones.

Las bromas entre soldados son normales…-comentó Andrei en un tono seco y macabro-… ¿no?

¡Claro!-exclamó Gordon esbozando una sonrisa-No tendremos el trabajo más amistoso y dulce de todos, pero siempre nos tenemos los unos a los otros.

Qué bonito.-comentó Púrpura-Tienes una visión tan poética y tan rica de lo que supone ser un militar…

Lo que importa son los resultados.-comentó Grant-Os lo podéis tomar con humor o sin él, pero hay que rendir. Nuestro trabajo es dar la talla. Somos soldados.

¿Le pasa algo al soldado Steeler?-preguntó Púrpura con voz meliflua.

En absoluto.-respondió Grant-Estoy perfectamente, y espero que usted también, Delgado. Gracias.

La verdad es que está de especial buen humor hoy…-susurró James-…ha hablado sin que se lo pidamos, eso es mucho para lo que suele ser.

Soldado Silver, le oigo.-comentó Grant.

Perdón…-dijo James con pesadumbre.

Margaret y Layla iban algo más adelantadas y conversaban entre ellas.

El entusiasmo de la juventud…-comentó Margaret-…espero que sigan así mucho tiempo.

Nosotras ya somos viejas, se nos ha echado el humor a perder.-dijo Layla-La experiencia me ha enseñado que en esta profesión es mucho mejor no pasar ni una.

Tiene que ser muy duro ser sargento…-comentó Margaret.

Pagan una fortuna de miedo.-dijo Layla-Además, es un cargo con el que siento satisfecha mi vocación. Tengo que ponerme en mi sitio y no ceder ante nada ni nadie, pero creo que compensa. Luchar por la patria ha sido mi sueño siempre.  Aún recuerdo cuando nos conocimos…era teniente…

…y yo una especialista de campo.-dijo Margaret-¿Quién me iba a decir que acabaría en las oficinas técnicas trabajando como instructora, estratega y sancionadora? No me imaginaba el hecho de ascender a teniente siquiera…y ahora SOY teniente.

Tu trabajo le encantaría a Steeler.-dijo Layla.

¿Grant Steeler?-preguntó Margaret-¿El chico de gafas? Tiene pinta de ser muy bueno…

Idea los planes de acción y modera el comportamiento del grupo.-dijo Layla-Es inteligente y disciplinado, aunque su mejor cualidad es la mala hostia. Siendo lo capullo que es con sus compañeros, será un militar de gran calibre…es tu versión masculina e infantil…

Muy graciosa…-dijo Margaret mientras se crujía los dedos.

. . .

Kuritöö aguardaba en las instalaciones de los Neo-Nómadas. Llevaba todo el día trabajando en unos experimentos con demonios vivos y estaba tomándose un pequeño descanso. Le gustaba pasearse por el recibidor y mirar la calle desde las ventanas antes de volver al trabajo. Pronto distinguió a unas figuras familiares: los miembros del ejército de Estados Unidos.

¡Han venido!-pensó Kuritöö-Sabia elección: traicionar nuestro pacto habría supuesto problemas para ellos…aunque también para nosotros.

Como estaba ella en el recibidor, aprovechó para darles acceso sin necesidad de esperar a ningún guardia. Layla encabezó al grupo para mediar con la doctora en nombre de todos.

Layla…-dijo Kuritöö con una sonrisa-…me alegro de verte. ¿Vienes a darme una respuesta?

El hecho de que vengamos todos es nuestra respuesta.-dijo Layla-Vamos a trabajar con vosotros.

¡Bienvenidos a los Neo-Nómadas!-exclamó Kuritöö-Tenemos que tramitar ciertas cosillas, pero, en primera instancia, estáis con nosotros.

Por favor…-pidió la sargento-…nos gustaría que no nos nombrarais como si fuéramos de vuestra organización. Sólo es una cooperación entre dos organismos aliados, ¿verdad?

Oh, por supuesto.-dijo Kuritöö en tono complaciente-No te preocupes: las palabras tienen el significado que uno les quiera dar. No usaré ese nombre con vosotros si no queréis.

Soy Margaret Johnson.-se presentó la teniente-Tenemos dos enemigos en común: los Taimanin y los Fuuma. Espero que cooperemos adecuadamente para derrocar a ambos.

Eso es exactamente lo que pretendemos con esta alianza.-dijo Kuritöö-Disculpad que esto sea tan abrupto, pero…uno de los trámites que tenéis que pasar es…una audiencia con Tigres-sama. Le he hablado de la posibilidad de unión de nuestras fuerzas y, como es natural, está interesada en veros.


Los soldados tragaron saliva. Iban a encontrarse con la Mazoku más fuerte.

lunes, 4 de mayo de 2015

[TY] Episodio 52: Fricción ardiente

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 52: Fricción ardiente

La noche de fiesta en el Atarashii continuaba. Los jóvenes héroes se sentían como un grupo de niños cuyas vacaciones de verano acababan de empezar. Comenzó a sonar una canción muy animada. Para sorpresa de todos, Shiena sacó a bailar a Veena.

El chico llevaba una blusa ajustada de color verde eléctrico y manga larga que marcaba su musculada figura. Cubría sus piernas con unos leggings de cuero sintético negro y sus pies con unas botas altas de color rojo intenso con chapas blancas decorativas. En el pelo llevaba colgando unas tiras de joyas de colores que simulaban pétalos de algunas flores. Cerca de él estaba Veena, quien vestía con un corsé de color azul celeste metalizado con dejes plateados y ribetes negros, una falda larga dividida en cuatro tiras de color gris y unas botas de tacón con plataforma de color plateado brillante. Su cabello, totalmente suelto, iba adornado por algunos velos en gama de grises.

¡Vaya, vaya!-comentó Rito tras darle un trago a su bebida sentado en uno de los cómodos sofás-¡Mi primo no pierde el tiempo!

¿Cómo les irá?-preguntó Hagane con curiosidad-Se gustan, ¿no?

Ufff…-dijo Rito-…es complicado. A mi primo le gusta Veena, pero a Veena le gusto o, mejor dicho, le gustaba yo…aunque esa parte ya la conocéis.

Sí, de eso estábamos al tanto.-contestó Hagane-Entonces, ¿Shiena no ha conseguido enamorar a Veena?

Eso es lo que todavía no sé.-explicó Rito-Shiena se está esforzando mucho, y creo que Veena está intentando enamorarse de él.

¿Le veis sentido?-terció Shirubei, quien compartía sofá con ellos-Shiena es un tío de puta madre, y Veena siempre ha sido una bellísima persona, pero…  si no hay correspondencia amorosa, ¿no están cayendo en un juego en el que se pueden hacer daño?

Creo que hacen buena pareja.-comentó Hagane-Y los considero a ambos lo bastante inteligentes como para saber parar. Es decir…si Veena viese que no hay ningún futuro en eso, la veo capaz de decírselo a Shiena para evitar herirlo.

Shiena y Veena bailaban cada vez más pegados.

Me parece que estamos arrojando sombras demasiado oscuras sobre algo que empieza a brillar…-dijo Shirubei-…voy a tener que retractarme de lo que he dicho. ¿Soy yo o se van a dar un beso?

Todo puede ser…-dijo Rito-…yo le deseo lo mejor a mi primo. Espero que consiga la felicidad.

Más allá de aquella prometedora pareja, a unos cuantos metros, Aoi e Inuhito bailaban juntos.

¡Mirad a ese par de dos!-exclamó Hagane-¡Qué arte tienen!

Aoi llevaba el pelo suelto y el lado más largo enroscado en su cuello como si fuera una gargantilla. En la cabeza llevaba un pasador de color blanco cristalino con forma de flor del cual colgaban algunos cables. Vestía con una camisa de color azul intenso de hombros abombados con un chaleco negro encima, unos pantalones negros de campana con bajos azules y unas botas altas de color azul metalizado con placas plateadas. A su lado, Inuhito movía sensualmente su cuerpo con la melena totalmente suelta. Llevaba un chaleco abierto de color azul oscuro, un top blanco debajo y unos pantalones muy ajustados de color rojo intenso. Calzaba unos botines de color dorado con chapas anaranjadas. Juntos, revolucionaban la pista de baile con sus ardientes y despampanantes movimientos. Parecían estar divirtiéndose mucho.

¡Qué suelto te veo esta noche!-exclamó Inuhito mientras marcaba el ritmo.

¡No es la primera vez que bailo!-respondió Aoi mientras seguía los movimientos de Inuhito de cerca.

Yamiyuki se acercó a ellos con un vaso en cada mano. Vestía una chaqueta encorsetada de color rojo sangre con brillo metalizado y placas de color gris marengo, unos pantalones rectos de color negro de los que pendían varias cadenas y correas y unas altísimas y toscas botas de color negro con algunos adornos rojos, hebillas y correas.

¡Vuestros favoritos!-exclamó el chico con una sonrisa-¡Invito yo!

¡Cómo sabes!-exclamó Inuhito agarrando el vaso que le tendió su amigo-¡Muchas gracias!

Bailar da sed…-comentó Aoi mientras cogía el vaso-… ¡gracias, Yamiyuki!

¡De nada!-el chico les guiñó un ojo.

Tras esto, el joven líder clavó los ojos en el sofá donde Rito, Hagane y Shirubei estaban conversando. Alargó el brazo y le hizo un gesto a Rito para que se acercase.

Vaya…-Rito levantó una ceja-…habrá que bailar con el jefe…

Rito se levantó y se dirigió hacia Yamiyuki. Llevaba un chaleco abierto de color negro, unos guantes a juego y una camiseta ajustada de color gris debajo. De cintura hacia abajo iba ataviado con unos pantalones de combate de color marrón y unas botas militares de color negro verdoso. Su cabello, totalmente suelto, ondeaba mientras se acercaba a su amigo.

¿Me llamabas?-preguntó.

Yamiyuki se quitó la chaqueta y se la lanzó. Debajo llevaba una sudadera fina y ajustada de cuello vuelto de color negro y un colgante plateado con forma de cruz invertida con una piedra roja en el centro.

¡Te llamaba para bailar!-dijo Yamiyuki-¡Hacía mucho que no lo hacíamos! ¡VAMOS!

¡Desde luego!-corroboró Rito alegremente tras colgar la chaqueta de Yamiyuki en una percha-¡Dale!

La pista comenzó a quedar maravillada con los movimientos ardientes y sensuales de ambos chicos. Parecían auténticos bailarines eróticos. Shiena y Veena aprovecharon la distracción para alejarse un poco del grupo y hablar.

¿Cómo te lo estás pasando?-preguntó Shiena cortésmente.

¡Genial!-respondió Veena con una sonrisa-La verdad es que me apetecía mucho pasar algo de tiempo entre amigos. Bailar contigo me está resultando especialmente placentero y divertido…

Me encanta que me digas esas cosas.-dijo Shiena-Hoy estás preciosa…aunque, realmente, eres preciosa.

Me alegra que me veas así…-comentó Veena-…yo…

Escucha…-se aventuró Shiena-… ¿querrías besarme?

. . .

Tras unas horas muy divertidas, los Taimanin se retiraron a su hogar. La reapertura del bar de  Kuroageha había sido un éxito rotundo y pronto empezaría a tener ganancias para compensar todos los gastos que supusieron el proyecto, la obra y los meses sin trabajo. La fiesta los había agotado en buena medida: habían bailado mucho y actuado en los escenarios del Atarashii, lo cual se veía acrecentado por el hecho de que ese mismo día acababan de llegar del cuartel general de los Neo-Nómadas. Dormir y descansar les ayudaría a acometer el nuevo día con fuerza. Inuhito fue el primero en entrar en su habitación. No había nada en el picaporte de la puerta, por lo que los demás interpretaban que simplemente se iba a dormir. En el pasillo, los demás comentaban someramente lo ocurrido antes de entrar cada uno en su dormitorio.

¿Creéis que ha vuelto a decaer?-preguntó Shirubei con preocupación.

No tenía muy buena cara cuando ha entrado al cuarto…-respondió Yamiyuki-…debe de ser muy duro para él todo lo que ha sucedido. Tal y como nos contó, Benibatsu estuvo a punto de forzarlo…y, además, esa Kuritöö lo tiene esclavizado…si es verdad lo de que Benibatsu no es un traidor y que está viendo cómo es obligado a hacer el mal, entiendo que Inuhito esté sufriendo.

¿Qué hacemos?-preguntó Hagane.

Buena pregunta.-intervino Aoi-Si dejamos que pase esta noche, no sabremos si va a dormir o no…y no quiero imaginármelo toda la noche dándole vueltas a la cabeza en la cama sin poder pegar ojo.

En resumidas cuentas…-dijo Rito-…si no sabemos si él va a dormir o no, los que no vamos a pegar ojo somos nosotros. Por supuesto, no es eso lo que me preocupa…una noche sin dormir no es nada en comparación con el dolor de Inuhito.

Qué rabia…-insistió Hagane-…con lo animado que ha estado todo el día…

Es normal.-respondió Rito-Cuando estás tratando de superar un problema tan grave, es de esperar que aparezcan rachas de motivación y rachas deprimentes. Yo mismo las experimenté hace poco con lo de mis padres…y aún me vienen de vez en cuando…

Demonios hijos de puta…-siseó Shirubei-…quiero torturarlos a todos hasta que deseen la muerte…

Yamiyuki le puso una mano en el hombro a Shirubei.

Tranquilo, Shirubei.-le pidió-Seguro que recuerdas lo que hizo tu madre hace doce años…

Sí.-dijo Shirubei enterrando su enfado en una candorosa sonrisa-Se acercó a las familias de los demonios que dejaron lisiado a mi padre y…los mató a todos. Mi madre es una gran heroína, y toda una artista: no todo el mundo puede eviscerar un cuerpo de una manera tan elegante. Yo quiero seguir sus pasos…quiero agarrar a todos los capullos que os han hecho sufrir y hacerlos pedazos lentamente de tal forma que el sonido de mis hojas rasgando sus cuerpos les haga llorar lágrimas de sangre.

Ésta es una batalla que vamos a ganar, Shirubei, ¿me oyes?-insistió Yamiyuki-Acabaremos con todo esto.

Estoy muy harto, Yamiyuki…-dijo Shirubei-…me duele mucho veros así. No olvidaré lo mal que lo ha pasado Aoi por culpa de Kazark, lo que esa zorra inmoral de Belladonna hizo con los señores Sonozaki y lo que esa puta de Kuritöö ha hecho con Inuhito…

Kazark está muerto.-intervino Aoi-No tienes que flagelarte más por mí. Me he vengado…y lo he disfrutado. ¿No es eso lo que tú habrías hecho en mi lugar? Nos hemos acercado más gracias a ese suceso…no te preocupes.

No voy a seguir lamentándome por mis padres.-dijo Rito-Claro que los echo de menos, por supuesto que me gustaría tenerlos aquí, es obvio que desearía que no hubieran muerto…pero quedarme quieto llorando sería desaprovechar la oportunidad de vivir que me han dado. Si de verdad quiero honrar a mis padres, lo primero que tengo que hacer es seguir luchando. Voy a liderar el clan Sonozaki…tengo que ser fuerte.

Chicos…-susurró Hagane-…me alegra ver que no os venís abajo. No sabría a dónde agarrarme si ahora se derrumbara todo. Estamos pasando por una racha amarga, eso es todo, ¿verdad? Pronto nos recuperaremos…estoy seguro. Necesitamos cuidar y proteger a Inuhito…darle el orgullo que tendría que tener. Al fin y al cabo, es el líder del clan Yonekura…tenemos que esforzarnos para hacer que vuelva a tener la cabeza bien alta. Yo también soy huérfano…y no soy un líder de clan porque mis padres no tenían tanto poder en el clan Kurobara como los de Rito lo tenían en el clan Sonozaki. Mis tíos son los actuales líderes del clan, pero, gracias a la meritocracia de Gokuruma, esas consideraciones no me han afectado en mi desarrollo. Quiero mucho a mis tíos y me llevo muy bien con ellos, pero podrían ser objetivos de algún ataque…y, según me dijeron en la última reunión, si les pasara algo…tal vez yo tendría que cargar con su peso, pues mis primos, aunque son fuertes, no han llegado a mi nivel. Con esto quiero deciros que tal vez somos demasiado jóvenes para cargar con todas estas responsabilidades…quiero justificar lo mal que lo estamos pasando a ratos…dar sentido a todo lo que está pasando…y así defender la idea de que no lo estamos haciendo mal. ¿Estáis conmigo?

Por supuesto.-respondió Yamiyuki con solemnidad.

No lo dudes.-añadió Rito.

Hagane tiene razón.-apuntó Aoi-Además, siempre nos surge la misma idea: no hay nada que no hayamos logrado. Todas las horas son la hora de luchar.

Chicos…-dijo Shirubei-…siento haber empezado toda esta conversación tan deprimente. Creo que voy a pasarme a hablar con Inuhito dentro de un rato. Antes me ha comentado algo que creo que puede servir para ayudarle…

Rito lo miró con complicidad. Shirubei se sonrió.

Está bien.-dijo Yamiyuki-Inténtalo. Confiamos en ti. De todas maneras, mañana nos tendremos que sentar a hablar igualmente. Vamos a cambiarnos y a tratar de descansar…no tengáis reparos en despertarme si necesitáis algo.

. . .

Inuhito había escuchado toda la conversación, aunque su mente no la había procesado mucho. Simplemente estaba en otro mundo, ausente, obnubilado. No sabía si le dolía o no. Estaba en estado de shock, no sentía ni padecía, aunque su cerebro seguía funcionando y esperaba una visita de Shirubei en breves instantes. Su oído no lo traicionó: a los pocos minutos, llamaron a la puerta.

Inuhito, ¿estás despierto?-oyó a Shirubei al otro lado de la puerta-Quiero pasar un rato contigo…

El chico se levantó de la silla en la que se había sentado. Se había quitado la ropa y la había guardado ordenadamente en su armario. Iba en calzoncillos. Ataviado únicamente con unos ajustados bóxers negros con unas seductoras franjas de color rojo anaranjado en la parte elástica y en los laterales de las perneras, agarró el picaporte de la puerta y abrió para recibir a su amigo.

Hola, Shirubei.-dijo Inuhito -Pasa…

El otro joven entró a la habitación, cerrando tras de sí la puerta. Para sorpresa de Inuhito, él también estaba en calzoncillos y llevaba todo el pelo suelto, formando una sensual, atractiva y brillante campana sobre su tronco superior. Sus bóxers eran de color azul saturado con una franja negra en el elástico y ribetes rojos en los laterales de las perneras. También llevaba una toalla blanca colgando del brazo izquierdo.

Qué guapo te has puesto para venir a verme, ¿no?-preguntó Inuhito con cierta sorna amistosa.

Igual que tú para recibirme.-Shirubei le sonrió-¿Cómo estás?

No me encuentro muy bien ahora mismo, la verdad.-dijo Inuhito-No obstante, siempre es buen momento para estar con cualquiera de vosotros. No iba a rechazar tu visita ni aunque estuviera muriéndome en la cama…

He venido a intentar animarte…-comentó Shirubei.

¿En calzoncillos?-preguntó Inuhito tratando de sonreír-Curioso, cuanto menos.

No soy el mejor de nosotros en lo que a charlas sentimentalistas respecta, ya lo sabes…-dijo Shirubei-…por supuesto que puedo hablar contigo de lo que quieras y siempre te voy a escuchar, pero hoy voy a intentarlo más a mi manera. He venido a verte en calzoncillos, sí, y, si haces memoria, podrás imaginar el porqué.

Inuhito arqueó una ceja.

No me digas que…-intentó articular.

¡Sí!-Shirubei sonrió con picardía-He venido por esas pajas que llevamos negociando todo el día. No es la gran cosa, pero hasta el más corto de los minutos de felicidad es venerable. ¿Te apetece?

No se me habría ocurrido hacerme una paja ahora mismo ni en sueños…-dijo Inuhito rascándose la nuca-…pero…ahora que lo propones…joder…digamos que…cualquiera se niega…

Shirubei miró de reojo la entrepierna de su amigo. Parecía gustarle la idea.

Sí, ya veo que no estás muy por la labor de negarte…-comentó Shirubei-…menos mal que he traído la toalla…

¿Para no ponerlo todo perdido?-preguntó Inuhito con una media sonrisa pícara.

Efectivamente.-corroboró Shirubei.

No era la excitación sexual lo que había hecho sonreír a Inuhito. No del todo al menos. Seguía muy preocupado y confundido, pero aquella mezcla de buenas intenciones le hacía sentir arropado. El cariño de sus amigos, su voluntad de ayudarle, sus esfuerzos por hacerle sentir bien, la excitación del momento…con todo, se sentía muy dispuesto a compartir un momento íntimo y placentero con Shirubei para alejar sus penas, incluso si sólo pudiera ser durante unas horas.

Con cuidado y mimo, Shirubei extendió la toalla en uno de los vértices de la cama.

Siéntate en la toalla, Inuhito…-pidió-…vamos  a pasar un buen rato, ¿de acuerdo?

Inuhito se sentó encima de la toalla. Aquel rectángulo de absorbente tejido blanco iba a sacrificarse para evitar que las sábanas se mancharan de semen. Con los calzoncillos aún puestos y las piernas bastante abiertas, apoyó las manos en la cama por detrás de su espalda y miró hacia arriba, a su amigo. Éste comenzó a bajar su cuerpo lentamente hasta sentarse frente a su amigo, muy pegado a él. Estaban frente a frente. La pierna izquierda de Shirubei estaba encima de la pierna derecha de Inuhito. La pierna derecha del primero y la izquierda del segundo se rozaban por varios puntos hasta apoyar levemente los dedos de los pies en el suelo. Como Shirubei no tenía más trozo de cama a su espalda, se agarró con el brazo izquierdo al hombro derecho de Inuhito como si se colgase de una barra de baile para evitar caerse hacia atrás contra el suelo.  Sus ojos se cruzaron, sus miradas chocaron.

Guau…-dijo Inuhito-… ¿vamos a hacernos una paja o a…?

Las pajas con las manos son muy bonitas y divertidas, pero…-dijo Shirubei-…ya que estamos aquí reunidos, vamos a aprovechar para hacer algo que no podamos hacer en soledad, ¿no te parece?

Me parece bien.-respondió Inuhito.

El tacto amplificado de Inuhito funcionaba desde el primer instante. La mano de Shirubei sobre su hombro le transmitía temblores y vibraciones. Se le estaba agarrando, pero se sentía como una caricia placentera y cariñosa. El hecho de tener uno de los redondeados y sensuales muslos de su amigo encima le hacía sentirse muy excitado. Además, podía escuchar su respiración y los latidos de su corazón gracias a su prodigioso oído. Notaba la excitación como si un pincel mágico la describiera en el aire con tinta imborrable.

Ufff…-resopló Inuhito.

¿Qué te pasa?-preguntó Shirubei arqueando una ceja-Te noto calentito…

Me estoy poniendo como un perro en celo sólo con sentir lo cachondo que te estás poniendo…-confesó Inuhito-…eres tremendo cuando te excitas.

Y eso que aún no hemos empezado a sudar ni a hacer nada…-comentó Shirubei-…esto promete.

Shirubei aprovechó el agarre con el hombro de Inuhito para pegarse más a él. Su zona genital había quedado justo encima de la de su amigo con sólo algo de aire de separación. Irguió su cuerpo para alzarse un poco por encima de Inuhito y dar más erotismo a la situación gracias a aquella insinuante separación. Escuchar cada roce y sentirlo en su piel hacía que el joven, con sus sentidos amplificados, perdiera el conocimiento durante algunos segundos. Por su parte, el chico rubio se empezaba a excitar más y más gracias a las caras de placer de su amigo. La imaginación pervertida y tórrida de ambos estaba corriendo más rápido que sus cuerpos.

Tu olor…-dijo Inuhito-…me embriaga.

Shirubei sonrió. Las explosivas notas de pimienta de su perfume hacían las delicias del olfato de su curioso compañero. El aroma acuático, fresco y masculino de aquel perfume tan propio de Shirubei podía crear una gran ambivalencia olfativa, pues tenía a la vez notas frescas y notas ardientes. Esto, sumado al propio olor de la piel del chico, que comenzaba a dejar salir sus hormonas, creaba una atmósfera excitante y cuasi opiácea para las personas que estuvieran cerca.

Disfrútalo…-dijo Shirubei-…siéntelo todo lo cerca que quieras…

Se abrazó a Inuhito. Al juntarse los cuerpos de ambos, la excitación sexual aumentó. Inuhito tomaba aire por la nariz como si acabara de salir de debajo del agua. El olor de Shirubei le estaba haciendo sentir como en los cielos. El tacto de su suave y cuidada piel rozando su cuerpo le hacía temblar.

Mmmmh…-se relamió Shirubei-…tu cuerpo responde tan bien…es como un reloj…

Inuhito tenía la piel muy caliente. A pesar de su delgadez extrema, su sangre era fuerte y su cuerpo funcionaba con un gran rendimiento. Shirubei, que estaba encima de él, podía sentirlo. Sus piernas se movían lenta y nerviosamente. Su perfume ácido y altamente masculino y rompedor también penetraba en cualquier nariz. Frotarse el uno contra el otro los estaba preparando de manera más que suficiente para lo que iban a hacer.

Creo que es hora de empezar…-dijo Shirubei con una sonrisa.

Se separó de Inuhito y volvió a quedarse sólo con una mano en su hombro. Acto seguido, bajó su cuerpo como si quisiera sentarse en el vértice de cama vacío que había entre las piernas de Inuhito. Esto hizo que sus entrepiernas chocaran y se tocaran. Cada uno sintió el calor y el tacto del otro, incluso con las telas de ambos calzoncillos entre medias.

Joder…-pensó Inuhito-…vamos a estallar en llamas esta noche…

Apoyándose  en el hombro de Inuhito, Shirubei comenzó a subir y bajar levemente su cuerpo mientras movía la cadera. Con sus genitales acariciaba los de su amigo. El roce comenzó a levantar algo más que pasiones. El aumento de temperatura estaba haciendo que los perfumes de ambos chicos se mezclaran. Los aromas, volátiles y fuertes, los rodeaban. Además, el inicio de las poderosas erecciones de ambos chicos hizo que se levantaran fragancias más masculinas y naturales. La tensión en los bóxers de ambos suavizó la atmósfera con un ligero olor a ropa recién lavada, pues ambos llevaban sus calzoncillos prácticamente recién puestos. Asimismo, este agradable y suave olor a suavizante y limpieza se mezcló con los olores fuertes y seductores de dos hombres excitados. Estos olores a su vez eran una mezcla de hormonas sexuales y de cuerpos recién duchados. Se estaban excitando con fuerza. Parecía que sus calzoncillos fueran a romperse de un momento a otro, pero Shirubei parecía muy concentrado en seguir con aquel movimiento de vaivén contra lo que ahora era marcadamente el pene de su amigo. La erección era tan fuerte en ambos que ya se notaban a la perfección las formas de sus miembros viriles y podían frotarlos el uno contra el otro como si se tratara de un combate de espadachines.

¿Te gusta?-preguntó Shirubei tras lo que habrían sido veinte minutos de frote.

Me encanta…-respondió Inuhito todavía con las manos detrás de la espalda.

Con la mano con la que no se estaba agarrando a nada, Shirubei le quitó los calzoncillos a Inuhito. Su enorme pene salió a la luz. Estaba muy duro y su prepucio amenazaba con resbalar y retirarse automáticamente con la humedad. Para alargar los prolegómenos, el joven rubio tomó el prepucio de su amigo suavemente con los dedos y lo volvió a subir. Inuhito emitió un gemido leve, pero Shirubei le hizo un gesto para que se mantuviera en silencio.

. . .-Inuhito se mordía los labios mientras sus ojos se ponían en blanco.

Shirubei se acercó los bóxers de su amigo a la cara y los olió por la parte frontal. Su rostro enrojeció levemente. Aquel olor tan masculino le estaba haciendo perder los estribos. Recordó a Hagane. Su olor tan suave y dulce, adornado con un perfume que parecía de mujer y fuertemente escindido por las notas masculinas de su cuerpo y su actividad sexual…aquello fue el inicio de una nueva pasión: el hambre de Shirubei por los hombres había despertado. Seguían pareciéndole atractivas las mujeres, pero también los hombres. Deseaba poder disfrutar de aquel morbo y aquella pasión durante mucho tiempo. La respiración de Inuhito se aceleró. Quitó las manos de la cama y se dispuso a bajarle los calzoncillos a Shirubei, quien llevaba la misma intención, por lo que la mano de éste y las dos manos del primero se chocaron en la parte frontal del elástico. Se miraron y se sonrieron. Aún con los calzoncillos de Inuhito en la mano, Shirubei se quitó los suyos mientras su amigo le ayudaba. Su pene cayó pesadamente. El ángulo de erección era tal que la zona de su cuerpo esponjoso quedó apoyada en el extremo del pene de Inuhito, siendo besada por el aro del prepucio de éste.

Inuhito miró a Shirubei como si tuviera hambre. El chico lo entendió y le lanzó sus calzoncillos a la cara. Emitió entonces un leve quejido, señal de que el olor le gustaba. De nuevo, su prepucio empezó a retraerse solo, pero Shirubei volvió a impedirlo.

Maldito Shirubei…-pensó Inuhito-…cómo le gusta torturarme…

Tras varios segundos manteniendo aquella posición, ambos lanzaron los calzoncillos contra el suelo y, totalmente desnudos, procedieron a disfrutar. Como el aro del prepucio de Shirubei tenía un diámetro menor que el de Inuhito, no solía experimentar episodios de retracción no manual, por lo que ambos chicos tenían el glande cubierto.

¿Preparado?-preguntó Shirubei.

Inuhito asintió y se dejó hacer. El chico rubio bajó su cuerpo y chocó su pene contra el suyo como si fueran dos animales orgullosos sacando pecho. Tras esto, comenzó un vaivén de tronco y cadera, frotando rítmicamente su pene contra el de su amigo.

Qué bueno…-susurró Inuhito-…creo que voy a volar a otro planeta…

¡Me encanta!-exclamó Shirubei-¡Tu polla está tan caliente! ¡Nos vamos a quemar!

Tú tampoco la tienes fría, ¿sabes?-comentó Inuhito-No me importaría incendiarme contigo en este momento… no te preocupes, no te cortes, dale todo lo duro que quieras y puedas…me va la marcha.

Ambos notaron una fase húmeda y cálida entre sus penes. Los dos chicos estaban mojados y sus líquidos preseminales estaban saliendo incluso con el prepucio en su sitio. Shirubei mojó su dedo en aquellos líquidos y se lo llevó a la boca.

Espectacular.-dijo el chico-Vamos a seguir con el baile…

Ágilmente, se retiró el prepucio, dejando ver su glande, que estaba muy húmedo y goteaba. Inuhito, que no podía evitar notar el olor, sonrió con lascivia. En medio de su sonrisa, Shirubei le agarró el pene y le retiró el prepucio con una mano, descubriendo también su rojizo y húmedo glande.

Eres todo un campeón…-dijo Inuhito mientras sentía escalofríos por el prepucio rozándole el glande.

¿Sí?-preguntó Shirubei-¿Por qué?

Porque tu espada es más grande que la mía…-comentó Inuhito-…y me da mucho morbo mirarla.

Mírala todo lo que quieras.-dijo Shirubei-Para eso te la he traído, para que la disfrutes. ¡Vamos!

Ahora que tenían cada uno su glande al descubierto, el placer se incrementó para ambos. Sentían que sus cuerpos eran más ligeros, que el placer les daba ingravidez. Los movimientos de Shirubei eran cada vez más acelerados y perversos. Inuhito lo disfrutaba y lo apreciaba, pero lo cierto era que estaban disfrutando los dos, juntos y unidos, como buenos amigos.

Tenía muchísimas ganas de darme una alegría…-pensó Shirubei-…pero tengo todavía más ganas de ver a Inuhito sonreír. Espero de verdad que esto le esté ayudando…vamos a ahogar nuestras penas en semen durante un rato…

¿Te gusta, Inuhito?-preguntó Shirubei mientras dirigía miradas lascivas y cómplices a su amigo.

Grrr…-Inuhito emitió un rugido-… ¡me encanta! ¿Y a ti?

Ufff…-suspiró Shirubei-…tu polla contra la mía…piel con piel…frotándonos hasta la ignición… ¿cómo no va a gustarme? Tu pedazo de vástago está tan caliente… ¿tienes fiebre ahí abajo?

Tengo la fiebre que me estás causando…-dijo Inuhito entre jadeos-…a ti también te arde… ¿de qué la tienes hecha? ¿De cera? ¿De metal al rojo?

Y todavía no las tenemos lo suficientemente calientes…-recordó Shirubei mientras agitaba el cuello para sacudirse el sudor de su brillante melena-…quiero ver auténticas llamas esta noche…como si Yamiyuki estuviera quemando vivos a esos hijos de puta como sabe que tanto nos pone…

¡AAAAGH!-Inuhito emitió un gemido muy agudo-¡Esa imagen mental es exquisita! ¡Sigue frotándote! ¡Sigue!

Los gritos del chico parecían las risas de una hiena. Sus sentidos amplificados lo estaban volviendo cada vez más loco: el éxtasis sexual que producía tener el pene de uno de sus mejores amigos frotándose contra el suyo le provocaba espasmos y casi alucinaciones. El rítmico y tórrido vaivén provocaba eróticos, ardientes y sensuales rozamientos. Los prepucios de ambos se movían hacia arriba y hacia abajo por mero contacto entre ambos penes. La humedad que los dos chicos producían era salvaje, natural, cálida, espesa, fuerte y muy masculina. La toalla comenzaba a estar empapada entre los líquidos preseminales y el sudor. Al suelo goteaban algunas porciones de aquellos masculinos fluidos que sus miembros viriles producían como si fueran surtidores majestuosos y brillantes.

Dios…-suspiró Shirubei con los ojos en blanco-…me va a dar algo…

Me estoy poniendo malo…-corroboró Inuhito mientras se quitaba el sudor de la cara con una mano.

Pues no te me pongas malo, que he venido a curarte de todos tus males por una noche.-dijo Shirubei en tono casi amenazador-¿Quieres un medicamento?

Si me lo das tú…-dijo Inuhito-…  ¡quiero cualquier cosa!

¿Sí?-preguntó Shirubei con lascivia-¡Pues toma!

Shirubei hizo alarde de una flexibilidad cuasi sobrehumana. No por nada los Anome eran uno de los clanes Taimanin más flexibles. Se dobló sobre sí mismo, formándose una cortante depresión en su abdomen. Sin dejar de frotar su pene contra el de su amigo, agachó el cuello y se introdujo ambos miembros viriles en la boca sin pestañear. Comenzó a succionar, a agitar la cabeza y a mover la lengua con pura lascivia. El morbo y la excitación lo invadieron: no era la primera vez que le hacía una felación a un hombre, pues ya tenía práctica con Hagane, pero sí era la primera vez que se lo hacía a Inuhito y, lo que aún era más impactante…era la primera vez que se hacía una felación a sí mismo. Tenía dos penes en la boca y uno de ellos era el suyo…se sentía como un demonio malvado invocándose a sí mismo, como un soberano de las tinieblas, como un alma negra encerrada en el éxtasis…se sentía pletórico, lleno de placer, lleno de vida, lleno de fuerza, lleno de magia, lleno de todo lo positivo. Su lengua y su paladar podían distinguir perfectamente a los dos hombres a los que estaba saboreando, si bien él era uno de ellos. Por como estaban ubicados, estaba claro que el pene que tenía más pegado al paladar era el de Inuhito. Además, el tacto de su lengua le permitía perfilarlos y distinguirlos. Por supuesto, los sabores eran distintos y, lo que era más, distinguibles. Inuhito tenía un sabor fuerte, ácido, marcado, muy masculino y muy salvaje, animalizado y propio de una fiera. Por su parte, el pene del propio Shirubei estaba algo salado. Tenía unas notas muy neutras e incluso dulces, pero, cuando su lengua pasaba por la corona del glande y los bordes del prepucio, recibía un reflejo salado propio de sus fluidos.

Ohhhhh…-Inuhito tenía un nudo en la garganta: si no era el placer, su propia saliva lo ahogaría.

Shirubei notó algo húmedo encima de él: su amigo estaba babeando. Miró hacia arriba todo lo que pudo y vio a Inuhito extasiado, boquiabierto y con los ojos en blanco, moviéndose por puro instinto. De su boca colgaba un pequeño reguero de saliva. El chico rubio interpretó aquello como una petición de coronación e incrementó el ritmo lascivo y frenético de su lengua. Pasaba su hábil y húmeda lengua por las zonas más comprometidas: la franja que separaba los penes de ambos chicos en medio de aquel intenso frote, la zona del glande, la del frenillo y la de los bordes del prepucio en ambos miembros. Continuaron así durante lo que pudo ser casi una hora. Aquello parecía un paraíso de saliva, sudor, fluidos preseminales y gemidos. Inuhito sólo podía emitir quejidos y algún elogio, mientras que Shirubei no podía hablar porque estaba ocupado con aquella felación doble con la que tanta maestría exhibía.

Tras lo que parecía tortura sexual más que dación de placer, Shirubei se incorporó de nuevo. Se miraron. Estaban sudando, agotados y deseando explotar en llamas como habían vaticinado.

Nunca olvidaré este sabor…-susurró Shirubei-…ha sido mágico…

¿Estamos listos para salir ardiendo?-preguntó Inuhito-Me gustaría devolverte el favor, pero, si tuviera que moverme ahora para hacerte una mamada…creo que sólo quedaría de mí un montón de cenizas…

Otro día me la comes.-Shirubei le guiñó un ojo-Tienes polla para rato y no se la debo a nadie, así que no hay prisa. Creo que es hora de descansar por hoy… ¡previa bajada de telón!

Shirubei embistió el pene de Inuhito con el suyo propio como si fueran dos espadachines cruzando aceros. El frote se hizo cada vez más intenso hasta que, por fin, se produjo el orgasmo.

¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!-chilló Inuhito mientras sentía las convulsiones prostáticas-¡Allá va!

¡SÍ!-gritó Shirubei como si hubiera perdido el juicio-¡SÍ, DIOS! ¡JODER! ¡ME CORRO! ¡UOAAAAAAAAGHHHH!

Los dos eyacularon a la vez. Dos enormes, brillantes, cálidos, húmedos y blanquecinos chorros de semen ascendieron verticalmente como si de una fuente se tratara. La mezcla de aquellos caudalosos chorros de semen dio lugar a una forma parecida a un géiser que se deshizo en el aire como una flor que se marchita en otoño. Comenzó a gotear y chorrear por los cuerpos de los dos chicos, mezclándoseles con el sudor.

Ufff…-resopló Shirubei-…uffff…agh…

Inuhito abrió las manos y las extendió hacia Shirubei. Éste hizo lo propio. Se agarraron fuertemente de las manos antes de caer rendidos.

Ha sido genial…-dijo Shirubei-…eres el puto amo…

Lo que puede dar de sí una paja, ¿eh?-preguntó Inuhito entre la vigilia y el sueño.

El próximo día…-dijo Shirubei-…que sea entre todos.

Inuhito sonrió.

Shirubei, ¿puedo comentarte algo?-preguntó Inuhito mientras sentía que sus músculos se relajaban al contacto con la cama.

Dime…-respondió el chico en un tono algo ido.

Gracias…-dijo Inuhito-…gracias por ser mi amigo.

Se sonrieron. Tendrían que descansar un rato antes de limpiar aquel desastre.