martes, 25 de noviembre de 2014

[TY] Episodio 4: Moist Desire

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 4: Moist Desire

El amanecer del sábado no fue todo lo tranquilo que podría esperarse de un fin de semana. La noticia de la escaramuza de la noche anterior corrió como la pólvora, y los Taimanin implicados tuvieron que ir a entrevistarse con sus superiores.

Menos mal que ha pasado rápido…-dijo Shirubei entre resoplidos cuando salieron de la reunión-…y menos mal que no le aguamos la noche a Kuroageha…

¡Y nos han felicitado por nuestro trabajo!-destacó Aoi con satisfacción-Aunque, sinceramente, preferiría que no hubiera sucedido lo que sucedió…

Es hora de que entremos en acción.-dijo Yamiyuki-Ya casi ha llegado el día de la inauguración del Moist Desire…esa noche nos infiltraremos en Yomihara: esa noche haremos la limpieza. Respecto al tema de la viuda de Edwin Black, parece que no hay nada en las bases de datos…

Dicen que nos mantendrán informados…-comentó Hagane-…me enorgullece que cuenten con nosotros, pero me da muy mala espina la información que nos puedan dar…averigüen lo que averigüen, no será nada bueno…

Seamos optimistas, chicos.-pidió Rito-En estos momentos, necesitamos mantener la guardia alta y armarnos de voluntad…podremos con lo que nos propongamos, ya lo veréis.

Rito tiene razón.-comentó Inuhito-Seguro que la noche inaugural del Moist Desire nos abre muchas puertas…no debe de ser muy complicado de manejar este asunto si lo asimos con tiempo. Me refiero a que prácticamente no se están moviendo en el otro lado…si les paramos los pies ahora que están empezando, podremos contener y erradicar las amenazas.

Espero que así sea.-comentó Yamiyuki-Será mejor que vayamos a preparar la misión. Hay que poner a punto el equipo y tenemos que debatir las estrategias de realización.

. . .

Llegó el día de la inauguración de aquel lugar de dudosa legalidad.  Como se trataba de un centro de horario nocturno, estuvieron haciendo los últimos preparativos durante el día.

Entonces…-dijo Yamiyuki mientras trazaba una línea con un rotulador rojo en una pizarra blanca portátil-…Inuhito y Rito, interceptaréis las cajas cortando las trayectorias enviadas por Aoi, que monitorizará el proceso desde esta azotea y se encargará de aniquilar a posibles francotiradores desde la distancia. Hagane, serás el encargado de explorar el local por dentro haciéndose pasar por una mujer y Shirubei y yo estaremos patrullando las calles circundantes desde las sombras para mantenernos cerca del campo de acción, siempre dispuestos a desplazarnos hacia quienes lo necesitéis, esto es, seremos comodines en caso de que cualquiera de las otras partes tenga problemas en su radio de acción.

Hagane asintió y se acercó a la pizarra. Yamiyuki se cruzó con él y le tendió el rotulador mientras sentía el persistente olor de su amigo. Su perfume olía a cereza y a caramelo con unas notas de chocolate,  otorgándole un aroma dulce y fuertemente atractivo, con unas notas parcialmente ocultas que aderezaban la mezcla con un olor altamente vivo y masculino, creando una ambivalencia al olfato.

De manera sigilosa y siempre con cien ojos…-Hagane continuó la explicación-…iré estudiando la arquitectura interna del lugar. Llevaré una mini-cámara oculta que subirá las imágenes a nuestra nube en tiempo real, pero no garantizo un resultado excelente en una primera aproximación, y más teniendo en cuenta que no sé con quién me voy a encontrar allí dentro.

En base a esas imágenes, intentaré trazar unos planos.-explicó Aoi-Llevaré un ordenador portátil de tipo industrial acondicionado para trabajos ingenieriles, así que contaré con una gran potencia de cálculo y procesamiento. No obstante, en base a imágenes en las que se sacrifica la resolución en compromiso con la velocidad de distribución, los planos no podrán ser definitivos, por lo que diferirán mucho de los del arquitecto que los diseñara en su día. Además, tendré que estar pendiente de posibles enemigos, por lo que mi atención estará dividida. No obstante, lo haré lo mejor que pueda.

Recordad que tenéis que estar siempre preparados para un cambio rápido de indumentaria del uniforme de combate a ropas de mimetismo y viceversa.-dijo Yamiyuki-Aprovechar que no nos conocen nos dará ventaja en la misión. ¿Alguna pregunta?

. . .

Llegó la noche. Todos los planes y cálculos estaban hechos, y nadie dudaba de su cometido en aquella importante operación. Aoi había subido a la azotea más alta de los alrededores del bar. Como no iba a acercarse a ningún individuo, trabajaba con el uniforme de combate puesto. Al ser el especialista en herramientas y maquinaria del equipo de Yamiyuki, Aoi valoraba mucho su ropa de combate y los casi infinitos bolsillos ocultos de la misma, en los que guardaba todo tipo de artilugios de gran valía para las misiones. Apoyó en una superficie segura lo que parecía un maletín tosco y pesado que, tras pulsar un botón, se abrió, revelando ser un ordenador reforzado. Su objetivo era captar las señales procesadas por las cámaras de los lugares cercanos y copiarlas en su sistema para poder ver las imágenes de vídeo que estaban fluyendo por las redes. La parte en la que Aoi trabajaba era importante, pues estaba encargado de leer los movimientos de los traficantes que descargarían armas y drogas en el recién inaugurado bar para poder adelantarse a ellos y enviar a sus dos compañeros y amigos, Inuhito y Rito, a interceptarlos. Mientras el ordenador procesaba las órdenes de su maestro, éste miraba a su alrededor girando constantemente el cuello. Lo único destacable que vio fue el propio bar. La fachada era de color marrón oscuro, hecha de algún tipo de material cerámico ornamental similar a algunos azulejos de las gamas más caras, y su rótulo combinaba neón y LEDs, ambos amarillos pero en diferentes tonalidades, para escribir en letra pomposa el nombre “Moist Desire”. Cientos de personas rodeaban el edificio deseando entrar. Entre ellos, distinguió a una chica…

Con un vestido negro, unos zapatos rojos de tacón alto, unos senos de disfraz y su melena suelta con algunos tirabuzones, Hagane se disponía a entrar al local. Solía maquillarse por gusto, si bien lo hacía de manera muy personal y atípica, pero aquella vez lo había hecho a conciencia para parecer una chica. La puerta del local estaba custodiada por un individuo que tapaba su cuerpo con una capa gris y una capucha. No se distinguía muy bien de qué tipo de ser se trataba, pero era de estatura alta y corpulento, típico de un portero de discoteca. Cuando la muchedumbre le dejó entrar, se vio cobijado por las cuatro paredes del antro más rococó que había visto en su vida. Lámparas de araña, remaches dorados en todos los muebles, luces amarillas y doradas, decoración pomposa, muebles caros…parecía una recreación cinematográfica del siglo XVIII europeo más que un bar de ambiente gay, aunque esto último podía deducirse del hecho de que era la única “mujer” presente en la inauguración. Sonaba una música muy animada, tal vez demasiado para ser un local de negocios sucios. Además de hacerse pasar por mujer y sentirse bastante único en aquel lugar por eso, Hagane también notó que era el único ser humano de aquel local: orejas puntiagudas, colmillos, garras, pelaje animal, alas, escamas y demás elementos eran lo más familiar entre los visitantes de aquel sitio. Efectivamente, había hombres bailando muy pegados, besándose, bebiendo juntos e incluso con prolegómenos sexuales. Lejos de asustarse por ello, se acercó a la barra: no bebería nada de lo que le sirvieran ni aunque le pagasen, pero tenía que pasar desapercibido si quería averiguar algo dentro de aquel sitio. Como si fuera una damisela refinada, se sentó en un taburete y cruzó sensualmente sus delgadas y tonificadas piernas…nada que no hiciera normalmente. Pronto se acercó a él un individuo. Se parecía bastante a un hombre humano en forma y complexión, si bien el color gris de su piel ya afirmaba lo contrario. Su cabello era blanco y liso, con un flequillo tupido de medio lado y un atisbo de media melena que tapaba su cuello por detrás. Vestía unos pantalones de campana de color gris marengo, botines metálicos, un chaleco abierto y cortado a la altura de las costillas a juego con los pantalones sin nada debajo, mostrando su delgado y marcado cuerpo, y unos brazaletes cilíndricos. Llevaba también unas gafas rectangulares de montura fina que constituían la antesala a sus ojos grisáceos.

Buenas noches, señorita.-dijo cortésmente-¿Qué se le ofrece?

Buenas noches.-Hagane forzó una sonrisa antes de mostrar el asco que le producía aquel demonio cuyo olor le resultaba muy familiar-Enhorabuena por la inauguración, ¿es usted el dueño?

Sí, así es.-dijo el demonio-Mi nombre es Delphine. Me resulta curioso que seas la única mujer en el local…y vaya ocultación…pareces una humana de verdad…

Hagane se rió fingiendo que se sentía adulado.

Póngame…-el chico sentía asco hacia lo que esos demonios pudieran beber, así que decidió asegurarse-…un vaso de agua, por favor.

¡De acuerdo!-respondió Delphine con una cordial sonrisa.

Hay algo peculiar en ese tipo…-pensó Hagane-…no huele a demonio…no al menos a los demonios que hemos conocido anteriormente. Huele…a naturaleza, por alguna razón. Un aroma almizclado muy extraño…y me recuerda a cuando estaba estudiando…

Lo relacionado con la naturaleza captaba rápidamente el interés de Hagane. A su corta edad, su brillante inteligencia le había permitido ser licenciado en Biología, graduándose como el mejor de la titulación. Le gustaba mucho el estudio de los seres vivos, de los genes, de los ecosistemas y de muchas otras ramas similares. Pese a que lo hizo por voluntad propia, el tener estudios superiores era requisito indispensable para ser miembro del equipo de Yamiyuki, quien avisó en su día que no ablandaría su elitismo ante sus amigos, y que no le preocupaba mantener tal postura porque confiaba en la valía intelectual de todos y cada uno de ellos, que también acabaron licenciándose a nivel universitario antes de graduarse como Taimanin. Cuando el camarero y dueño del local puso el vaso encima de la mesa, el chico hizo un gesto de agradecimiento y comenzó a mandar mensajes a Aoi.

Esto parece demasiado normal…-escribía con un terminal portátil-…no me huele nada bien. ¿Tienes algo de los traficantes?

Traen un camión.-respondió Aoi-Nada discreto, pero, poniéndonos en su lugar, no necesitan serlo en un territorio en el que suponen que sólo están ellos. Todavía no ha arrancado, pero hay una cámara cerca que me permite estudiar la inercia de las ruedas para predecir cuál será su dirección inicial.

Perfecto.-contestó Hagane-El dueño del lugar parece simpático, y eso me crispa. Los que fingen lo que no son terminan siendo los peores. ¿Te están sirviendo las imágenes que capta mi cámara?

. . .

Un silbido anunció el tiro que acabaría con la vida de aquel matón. Asomado a una ventana con una pistola en las manos, fuera quien fuere, no fue rival para la puntería de Aoi, quien le clavó un kunai en el corazón.

Sí.-escribió a su amigo tras sacudirse un poco las manos-Estoy trazando unos alzados y unas plantas que parecen bastante típicos en la edificación contemporánea, lo que me lleva a pensar que no va a ser un trabajo tan impreciso como en un principio pensamos. Trata de moverte un poco por el lugar si puedes…no sé, haz como que bailas o cualquier cosa…y, después, te tocará entrar más allá de las zonas de acceso restringido para personal autorizado…

. . .

Yamiyuki y Shirubei, que paseaban por las calles de aquella zona de libertinaje, se pararon un momento.

Parece que la comunicación que hay abierta entre Hagane y Aoi está muy activa.-dijo Yamiyuki-Infiero que eso significará que progresan sus investigaciones como estaba previsto.

Me alegra saberlo.-respondió Shirubei-No obstante, nos mantendremos ojo avizor por si se nos requiere en alguna parte.

Exactamente.-Yamiyuki contestó a modo de corroboración y elogio-Incluso podríamos tener que separarnos si nos requieren en dos lugares a la vez…pero no sería nada que no hubiéramos hecho antes.

Claro, sin problemas.-Shirubei se encogió levemente de hombros-¿Una calle más antes de dar la vuelta?

Yamiyuki asintió con la cabeza y echaron a andar.

. . .

¡El camión se está moviendo!-escribió Aoi para poner en marcha a sus compañeros-¡Os mando una traza del camino que está siguiendo! Sé que habría sido mucho más fácil esperar a que el vehículo arrancara y seguirlo hasta el final… ¡pero no sabíamos dónde estaba el camión, ni siquiera si iba a ser un camión! Desde vuestra posición, será fácil interceptarlo. ¡Ánimo!

Tras enviar el último mensaje, se giró. No necesitaba nada más que sus instintos y sus sentidos de Taimanin para notar que se habían subido a aquella azotea para rodearlo. Había llegado el momento de cambiar de posición…

Vaya, vaya…-dijo un mercenario-… ¿qué ven mis ojos? ¿Un Taimanin jovencito?

Mercenarios Mazoku…-murmuró Aoi-… ¿qué hacéis últimamente tan a la vista?

Nada que os importe a ti y a tus camaradas.-respondió el mercenario-¡Cogedlo y destrozad el ordenador!

De eso nada…-dijo Aoi seriamente.

Tres de los mercenarios se lanzaron a por él, pero los repelió con dos puñetazos y una patada.

No me obliguéis a haceros daño de verdad, ¿de acuerdo?-pidió Aoi-Haced como que no habéis visto nada y tal vez os perdone la…

Tuvo que dejar de hablar para esquivar un mandoble: los mercenarios eran hábiles con la espada.  En las azoteas y balcones de las cercanías se habían colocado francotiradores que, con seguridad, estarían colaborando con los otros mercenarios. Aoi comenzó a esquivar los disparos, dejando que impactaran contra los mercenarios que lo rodeaban. Cuando sólo quedaron los francotiradores, el joven Taimanin decidió optar por una táctica segura que acabaría con todos fueran cuantos fueren y en las posiciones que ocupasen.

Ninpô – Raiton no Jutsu: Kaminari no Rensa!-exclamó el chico.
(¡Arte ninja de la electricidad! ¡Cadenas de Relámpago!)

De la mano derecha de Aoi emanó un fino rayo azul de electricidad que impactó contra el francotirador más visible. El cuerpo electrocutado de aquel objetivo emanó un rayo que impactó contra el francotirador siguiente más cercano, y así sucesivamente hasta que dejaron de emanar rayos, señal de que ya no quedaban más enemigos en la zona.

Así aprenderéis…-susurró Aoi antes de plegar su ordenador y alejarse de allí saltando entre las azoteas.

. . .

Las comunicaciones con Aoi se han cortado…-pensó Hagane-… ¿cómo tengo que interpretar eso?

El chico había capturado prácticamente toda la extensión del local con la cámara oculta y ya empezaba a aburrirse. Delphine había dejado a varios camareros a cargo de la barra y estaba ejecutando espectáculos diversos en una tarima. Tras una danza erótica hizo cambiar la música y realizó una exhibición de esgrima contra un empleado que manejaba  una espada parecida a una falcata. Por su parte, el dueño de aquel local utilizaba un estilo similar a la esgrima española, si bien su arma era muy diferente: se trataba de una espada de color azul con ribetes dorados enjoyados, larga como un florete, del ancho de un estoque y con la ligera curvatura de un sable de caballería. Su manejo con la espada parecía muy ágil y eficiente, y el público vitoreaba a ambos. El Taimanin travestido intuyó que les atraería ver a dos hombres sudando y moviéndose salvajemente. Aprovechó la distracción de Delphine para entrar clandestinamente en la zona de acceso restringido. Con sus ágiles y sigilosos movimientos, llegó al lado de la puerta sin ser descubierto, y la forzó con una ganzúa para entrar rápido y cerrar tras de sí, simulando su simple desaparición del local. Dentro había un empleado que no tardó en extrañarse.

¡Oye!-gritó-¿Puede saberse qué estás…

¡HAAAAAAAAH!-gritó Hagane.

Girando sobre sí mismo, noqueó al empleado de una patada en la cara. Antes de avanzar, volvió a lanzar un mensaje.

¡Inuhito!-escribió-¡No recibo a Aoi! ¿Ha pasado algo?

No lo sabemos.-respondió Inuhito-Estamos siguiendo la traza que nos mandó antes de desaparecer. Nosotros tampoco lo recibimos. Puede ser que haya tenido que moverse de sitio. En cualquier caso, no creo que se haya dejado atrapar tan fácilmente. ¿Tú estás bien?

Sí.-respondió Hagane-No puedo decir que me esté divirtiendo pese a estar en un supuesto local de ocio, pero no tengo problemas. Me he colado en la zona de trastienda, os mantendré informados. ¿Y vosotros? ¿Cómo estáis?

Sin problemas.-respondió Inuhito-Estoy con Rito y todavía no hemos tenido que interactuar con nadie. Todo va perfectamente. Estamos bastante cerca del camión y puede que dentro de poco tengamos que entrar en acción seriamente, así que te encargo el avisar a Yamiyuki y a Shirubei si sucediese algo con Aoi. Ellos no nos interrumpirán con ninguna comunicación a no ser que necesiten ayuda en lugar de poder ayudarnos a nosotros. Tenemos que movernos más rápido, ya nos informaremos.


Antes de que Hagane pudiera guardar su teléfono móvil, la puerta que había forzado hacía unos instantes se abrió súbitamente tras de él.

lunes, 24 de noviembre de 2014

[TY] Episodio 3: Arco iris en la oscuridad de la noche

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 3: Arco iris en la oscuridad de la noche

El trabajo en el laboratorio parecía no tener fin. Pese a que el oscuro amparo de la noche abrigaba la zona, en el interior de aquel lugar parecían no pasar las horas: la carencia de ventanas y la total dependencia de la luz eléctrica daban un ambiente bastante atemporal a aquel habitáculo de aire enrarecido. La investigación científica que se llevaba a cabo en el interior de aquel lugar parecía de vital importancia…y la concentración personal que había se interrumpió momentáneamente cuando se abrió la puerta para dejar paso a una mujer que despedazó el silencio de la incómoda habitación con los sonoros pasos de sus zapatos de tacón alto.

Doctor Karistus…-dijo la mujer a modo de saludo-… ¿cómo van las investigaciones?

Has llegado en el mejor momento.-respondió el científico-Si esta fórmula magistral produce los resultados que en su día teoricé, podremos aplicarla para las próximas campañas de expansión.

Así que estamos a pocos pasos de tener un arma nueva, ¿no es cierto?-la visitante parecía satisfecha.

Estamos a pocos pasos de ser imparables.-respondió el doctor-Tal vez los otros no puedan usarla directamente en el campo de batalla, pero para Kazark puede venir bien…sus máquinas son excelentes para éste y cualquier otro supuesto práctico. Por último, en tu caso…seamos sinceros, no creo que necesites más poder del que ya tienes.

Me halagas, doctor Karistus.-contestó la mujer-Kazark vendrá por aquí dentro de poco, así que podrás comentarlo con él. Me encantará ver las caras de esos frígidos santurrones cuando les ataquemos cuando menos se lo esperen… ¡JAJAJAJAJAJAJAJA!

El científico acompañó a la dama con su risa. Parecían muy convencidos del éxito de sus planes de futuro.

El nuevo centro de operaciones nos dará la capacidad de dar un golpe estratégico de gran calibre.-vaticinó el doctor-Quedan muy pocos días…y el gerente está deseándolo.

Que el gerente sea uno de los miembros de esta élite es un punto a nuestro favor.-concedió la mujer-Toda la élite más cercana a la jefatura suprema está concentrada en los puntos clave…el control es nuestro…y, con él, ganaremos la guerra definitivamente.

Espero sinceramente que así sea…-dijo amable y caballerosamente el científico-…querida.

. . .

El Nishi era un bar muy amplio y bien acondicionado. Tenía una zona con mesas y sillas, una tarima grande para actuaciones, una gran barra con taburetes y una zona espaciosa para los que desearan bailar. Las paredes eran negras y grises, con focos LED cuidadosamente distribuidos para garantizar una iluminación tenue pero suficiente, agradable, acogedora e inocua para la vista de los clientes. Además de los focos blancos corrientes, había algunos focos de colores variados repartidos en hileras por el techo y los bordes del suelo cuyos rayos se cruzaban asiduamente, formando mezclas de colores y efectos luminosos tan logrados como la emulación de mariposas o peces flotando por el ambiente. Lo que más llamaba la atención de aquel lugar era su manifiesto: era un bar dedicado única y exclusivamente a las bebidas sin alcohol y, pese a ello, siempre tenía mucha clientela.

Yamiyuki llegó al lugar y se lo encontró bastante animado, con algunas mesas ocupadas y otros tantos grupos de personas bailando y conversando de pie con sus bebidas en las manos. La música de aquel lugar le gustaba mucho, y los camareros eran grandes maestros cocteleros capaces de preparar bebidas deliciosas sin un solo miligramo de alcohol.

¡Yamiyuki!-saludó la chica que estaba en la barra-¡Buenas noches!  ¡Cuánto me alegro de verte!

Sirviendo en la barra se encontraba la dueña del local. Era una mujer muy alta, esbelta, con curvas pronunciadas y sensuales, muy joven, con una piel tremendamente pálida, una larga, tupida y lacia melena negra que llegaba hasta la altura de sus codos y unos profundos ojos de color negro azulado y forma bastante rasgada, parecida a la forma de los ojos de las personas chinas. Lucía un vestido de color añil tornasolado que, pese a carecer de escote, hacía notar sus enormes pechos. Bajo las atrevidas terminaciones en pico del vestido llevaba unos leggings negros de cuero sintético y unas botas de tacón de color azul marino.

Kuroageha…-dijo Yamiyuki sonriente mientras apoyaba un brazo en la barra-…siempre es un placer. ¿Qué tal la noche? Veo que bien, ¿no es así?

¡Muy bien!-respondió la joven-Los viernes solemos hacer buena caja…y, la verdad, cuando abrí el bar, pensé que me cansaría mucho de trabajar en estos días, pero, a la hora de la verdad, me divierto tanto como una clienta más. ¿Qué te voy a poner esta noche?

Ponme un Roy Rogers para ir atemperando el cuerpo.-pidió Yamiyuki cortésmente-Esta noche vamos a divertirnos mucho…o eso espero.

¿No vienes solo?-preguntó la camarera, al parecer buena amiga del chico, mientras preparaba el cóctel-¿Traes compañía? Sea quien sea, espero que se divierta en mi bar.

Hemos quedado todos para pasar la noche fuera.-le comentó el chico-Me han dicho después de comer que iban a venir en cuanto pudieran, así que estarán al caer. Hacía mucho que no salíamos a dar una vuelta los seis juntos…y, por fin, hemos conseguido que venga Seika con nosotros. Esa chica es genial, pero necesita ser menos introvertida…

Ah…-suspiró Kuroageha-…Seika…nunca entenderé por qué una chica como ella puede ser tan tímida, pero supongo que no deja de ser una muestra más de la diversidad humana y hay que aceptar el hecho como tal.

Dices estas cosas como si tuvieras algo que envidiarle…-Yamiyuki guiñó un ojo.

¡Por favor, Yamiyuki!-Kuroageha le sonrió como si estuviera hablando con un loco-No me digas esas cosas, que me sonrojo y estoy trabajando. Aquí tienes lo tuyo, ¡disfrútalo!

¡Muchísimas gracias!-exclamó Yamiyuki, tras lo cual tomó un sorbo de su vaso-¡Qué delicia! ¡Eres genial, Kuroageha!

No hay de qué, chico.-Kuroageha se despidió con la mano para atender a otro cliente.

Mientras esperaba a sus amigos, Yamiyuki observaba la zona de actuaciones. Había dos chicos cantando. Lo hacían francamente bien y le amenizaban la espera muy convenientemente. El Nishi era un bar muy variado en cuanto a actuaciones…tanto hombres como mujeres de diversas edades participaban cada noche en espectáculos de distinta naturaleza: algunos cantaban, otros bailaban, otros tocaban música, también se recitaban poemas, se hacían espectáculos cuasi circenses…era imposible aburrirse.

Tras la canción de los chicos, subió al escenario una chica cuya actuación consistía en improvisar una danza para cada canción de fondo que sonara en el local. Mientras embelesaba al público, las puertas del Nishi se abrieron para dar paso a seis personas. Allí estaban Aoi, Hagane, Rito, Seika, Shirubei e Inuhito. Saludaron a Yamiyuki con las manos antes de llegar a la barra.

¡Buenas noches!-saludó Shirubei-¡Qué guapo estás, ligón!

Creo que te confundes…-Yamiyuki esbozó una media sonrisa antes de tomar otro trago.

El chico vestía una chaqueta entallada de color negro con correas en lugar de botones, así como unos pantalones rectos del mismo color con varias cadenas colgando y unas botas muy altas con hebillas y suelas gruesas. Encima llevaba una gabardina con cuello vuelto y adornos en forma de cruces plateadas. Los recién llegados también vestían con estilos bastante llamativos y heterogéneos.

Kuroageha se deslizó como una grácil mariposa desde la otra punta de la barra hasta donde se encontraban los amigos. Apoyó ambas manos en la superficie, adoptó una pose parecida a la de un animal cazando y miró a Hagane enseñando los dientes con una sonrisa socarrona.

¡Diva!-le exclamó Kuroageha.

Hagane se giró hacia la dueña del local.

¿Buscas pelea, cabaretera de ojos felinos?-preguntó el chico con rostro desafiante.

Kuroageha apuntó a Hagane con su puño. El chico hizo lo mismo. Chocaron entonces sus puños a modo de saludo.

¡Qué guapísima estás esta noche!-la elogió Hagane-Tenía ganas de verte de nuevo… ¡ponme un Shirley Temple!

Yo creo que necesito bailar antes de tomar nada.-dijo Inuhito a modo de confesión-¿Alguien me acompaña?

Inuhito chasqueó los dedos y comenzó a moverse con elegancia. Sus finas piernas estaban perfectamente enfundadas en unos leggings de color rosa tornasolado. Calzaba unas botas blancas altas y, de cintura para arriba, vestía una blusa blanca con bastante caída. Entre sus movimientos, golpeó voluntariamente a Rito con la cadera.

¡Vamos, no estés tan quieto!-dijo Inuhito-¿Quiénes mejor que un peso mosca y un peso pesado para demostrar ser la mejor pareja de baile del Nishi esta noche? ¿Eh?

Rito, que también tenía ganas de moverse, comenzó a seguirle el ritmo a su amigo. Había sustituido su trenza por una cola de caballo. Ataviado con unos pantalones de campana de color negro, botas naranjas de montaña con remaches negros y una sudadera ajustada y fina de color azul oscuro, el chico imprimía sus movimientos impregnados de la sensualidad de su musculada figura.

Ahora mismo no tengo mucha sed, Kuroageha…-comentaba Aoi mientras veía bailar a sus amigos-…ponme una soda de melón…ya me irá apeteciendo algo más elaborado conforme avance la noche.

¡Marchando!-Kuroageha buscó una lata de la cámara frigorífica.

¿No bebes nada, Seika?-preguntó Aoi mientras tanto.

¡Claro que sí!-respondió Seika algo cohibida-Kuroageha, por favor, ¡una limonada cuando puedas!

Kuroageha levantó el pulgar.

La noche fue avanzando. Después de bailar unas cuantas canciones, el grupo se retiró a una mesa grande. Sentados los siete en círculo, hablaban y disfrutaban de buenos refrescos y deliciosos cócteles.

¡Y me dijo que qué hacía allí!-Hagane contaba una anécdota-¡No podía parar de reírme!

Entre las risas, Kuroageha se acercó a la mesa con una bandeja.

La ronda que habéis pedido, chicos.-dijo con cordialidad-Espero que estéis disfrutando de la noche.

¡Ya lo creo!-comentó Aoi a modo de elogio-Últimamente hemos estado muy ocupados con la graduación y demás… ¡se agradece una noche de descanso!

Pues disfrutadla.-Kuroageha sonrió-Por cierto, Hagane, Shirubei, el público os pide un bis…quieren que repitáis esos movimientos de contorsión con música en la tarima. ¿Os animáis? Sabéis que esas colaboraciones las pago…

Shirubei y Hagane se miraron y asintieron.

¡Vamos allá!-exclamaron mientras se dirigían a la tarima entre aplausos.

Siguieron así otro buen rato.  Llegó un momento en el que el bar estaba completamente masificado. Fue entonces cuando Kuroageha dejó al resto de camareros encargándose de la barra y se colocó un micrófono inalámbrico en un lateral de la cara.

¡Buenas noches, Nishi!-exclamó Kuroageha-¡Vuestra anfitriona os quiere dar las gracias por haber venido a divertiros esta noche! ¡QUE COMIENCE EL BAILE!

La chica saltó a la tarima y sonó su música, la que ella misma había elegido para su actuación. Sus movimientos eran gráciles, elegantes, sensuales y cautivadores. Tanto chicos como chicas no podían dejar de mirarla. En la barra no paraban de pedir bebidas y dar generosas propinas. La noche iba a resultar muy fructífera.

Aprovechando la expectación que reinaba en el local, Yamiyuki se levantó y se dirigió a la puerta.

¡Yamiyuki!-lo llamó Rito mientras lo agarraba de un hombro-Yo también lo he sentido…ha pasado algo ahí fuera.

Hagane, Aoi, Inuhito y Shirubei asentían desde la mesa: también lo habían notado. Seika parecía haberse dado cuenta de que algo en la calle no iba bien, pero parecía algo nerviosa.

Los siete salieron del bar por un momento y observaron la fuente de los gritos que habían oído. No había nadie en la calle…sólo un orco y una mujer que forcejeaban: el primero parecía querer someter sexualmente a la segunda.

¡Eh!-gritó Yamiyuki-¿De dónde has salido? ¿Qué le haces a esa chica?

¿Quiénes sois vosotros?-preguntó el orco con malas formas-¡No tengo tiempo para niños!

No saben todavía quiénes somos…-dijo Aoi sonriendo con picardía-…y es sólo uno…

Antes de que pudieran mediar más palabra, Inuhito se había abalanzado sobre el orco y lo había lanzado por los aires de una patada. Cayó de cabeza, rompiéndose el cuello y fracturándose varios huesos del cráneo. Hagane corrió hacia la chica.

¿Estás bien?-preguntó Hagane-¿Necesitas que te llevemos a un hospital?

La chica sonrió excesivamente.

Estoy bien…-dijo-… ¡MUY BIEN!

La cabeza de la chica se desfiguró hasta convertirse en un apéndice con forma de cola puntiaguda que lanzó peligrosos latigazos contra Hagane, que no tardó en apartarse con ágiles volteretas.

¡Ella también es un demonio!-advirtió Rito-¡Debe de ser algún tipo de trampa!

Una pena que ni para salir de marcha venga desarmado…-dijo Shirubei con una sonrisa.

Se puso frente a la amorfa criatura y hundió sus manos en los bolsillos de su pantalón de campana con correas de color verde caqui. Sacó dos shuriken y los lanzó contra el apéndice cortante, reduciendo su movilidad. Acto seguido, lanzó un kunai contra lo que antes era el cuello de la mujer, provocando la escisión del apéndice entre chorros de sangre. El chico rubio sólo tuvo que ladearse para no ser salpicado, pues llevaba un chaleco blanco y no quería recibir manchas.

¡Mirad!-exclamó Seika.

Los chicos se giraron. Una furgoneta se alejaba de ellos a bastante velocidad.

¡Hay víctimas dentro!-exclamó Inuhito-¡Ha habido un secuestro!

¿Estás seguro?-preguntó Aoi.

Mis ojos nunca mienten.-respondió Inuhito-¡Tenemos que parar ese vehículo!

No hay más remedio…-suspiró Aoi-… ¡Shirubei, saca un puñado de agujas senbon y tíralas al aire!

El chico obedeció con plena confianza en su amigo. Aoi saltó y agarró el puñado de agujas a la vez que saltaba diagonalmente de pared en pared entre los edificios cercanos mientras lanzaba agujas como una nube soltando gotas de lluvia. Las ruedas del vehículo se vieron agujereadas, impidiendo la continuación de la marcha. Antes de que el joven aterrizara tras hacer alarde de su gran puntería, Yamiyuki ya había abierto las puertas del conductor y del copiloto del vehículo. Dos mercenarios Mazoku lo esperaban en su interior.

¿Qué creéis que estáis haciendo?-preguntó Yamiyuki-¡Éste no es ni jamás será vuestro territorio, escoria!

Vamos a tener que noquearlo.-le dijo uno de los mercenarios al otro-Mientras las tías estén a buen recau… ¡EH!

Hagane y Rito habían evacuado a las cinco mujeres que había en el interior de la parte trasera del vehículo. Mientras los demás prestaban su ayuda para alejarlas de allí y tomarles declaración, Yamiyuki no tardó en salir del vehículo, empujado por los mercenarios, quienes se dispusieron a atacar a la vez.

¡HAAAAAAAH!-exclamó Rito.

Como una bala de cañón, su enorme cuerpo arrolló a uno de los mercenarios en una potente patada voladora con ambas piernas, una dropkick, tras cuyo aterrizaje agarró al objetivo de la cintura y lo estampó contra el suelo doblándose hacia atrás en un suplex.

¡Dos contra uno nunca ha sido justo!-se justificó el chico musculoso de ojos rosados.

¡Gracias, Rito!-Yamiyuki sonrió-Ahora me divertiré con el que queda…

El mercenario se dispuso a atacar, pero Yamiyuki agarró su brazo en medio de una llave y lo incrustó en el suelo tras romperle la extremidad agarrada por varios puntos. Desde esta posición, le pisó la cabeza con el talón y terminó con su vida.

Ya verás qué contentos van a estar todos mañana cuando se enteren de que nos han intentado atacar los Mazoku en nuestro propio territorio…-dijo Yamiyuki.

Si Kuroageha termina de bailar y no nos encuentra por allí, pensará que ha pasado algo…-dijo Inuhito-… ¡vamos a limpiar esto y a volver! No podemos hacer que cunda el pánico con toda la gente que hay dentro del Nishi…

La furgoneta tiene que quedarse aquí, aunque dejemos a todos los cadáveres dentro.-dijo Shirubei-Además, estas mujeres no pueden quedarse solas...

Seika le tendió a Shirubei algunos billetes.

¿Qué sucede?-preguntó Shirubei.

Mi parte de la cuenta.-dijo Seika-Para que le paguéis a Kuroageha. Yo pondré a estas mujeres a salvo. Las Taimanin las protegerán.

¡Los cuerpos de los atacantes ya están cargados en la furgoneta!-informó Hagane, haciendo una vez más alarde de lo rápido que trabajaba el grupo-¡Necesito tomar muestras de los fluidos de ese demonio extraño! ¡Encargaos del resto, por favor!

¡Mirad lo que había en la guantera!-señaló Aoi tras investigar el vehículo por dentro-Este papel parece muy antiguo… debe de tratarse de algún documento oficial… ah, y lleva otro grapado bastante más reciente… ¡un momento!

¿Qué sucede, Aoi?-preguntó Yamiyuki.

Son un acta de matrimonio y un certificado de viudedad.-dijo Aoi con el rostro desencajado.

¿Tan grave es eso?-preguntó Rito.


No lo sería si no se tratase de una realidad que desconocíamos…-dijo Aoi tras tragar saliva-…y es que Edwin Black dejó viuda a la que fue su esposa antes de morir. La presencia de esta nueva pieza en el tablero podría explicar por qué está habiendo tanto desorden últimamente…

jueves, 20 de noviembre de 2014

[TY] Episodio 2: La vida de una familia

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 2: La vida de una familia

Otra mañana más en Gokuruma. La primera misión de reconocimiento de los seis jóvenes recién graduados era un tema de conversación prácticamente unificado entre los habitantes de aquella tierra recóndita. Dispuestos a indagar más sobre ese lugar que iba a abrir sus puertas dentro de poco, los seis flamantes Taimanin decidieron pasar la mañana en el instituto llevando a cabo varias labores administrativas.

Murasaki-sensei…-una alumna llamó a la puerta del laboratorio-…soy yo, ¿podría pasar para recibir una pequeña tutoría?
La puerta de aquel laboratorio se abrió, dejando pasar a la chica. Los laboratorios del Instituto de Gokuruma estaban muy bien escondidos y custodiados, y sólo algunos alumnos autorizados podían pasarse por aquel segmento sin necesidad de ser escoltados por un profesor previa firma de una solicitud de aceptación. Varios metros más allá, desde la otra punta de aquel pasillo, se acercaba a paso firme Yamiyuki. Rito lo acompañaba.

Como te comentaba…-explicó Yamiyuki-…tengo que recoger unos impresos firmados por la dirección del centro. Asagi-sama no está esta mañana, así que Murasaki es la encargada de dármelos en mano. Según los conserjes, está en este laboratorio. No tardaré mucho, pero, igualmente, haz lo que tengas que hacer mientras tanto.

De acuerdo.-asintió Rito-Quedan cuatro días para que abra ese antro llamado Moist Desire…será mejor que nos preparemos bien para entonces. Ya les dije que hoy haría la comida para todo el centro como invitación de agradecimiento por todos estos años, pero a partir de esta misma tarde ya puedo ponerme manos a la obra con lo que haga falta.

Llegaron a la puerta.

Eso está muy bien.-dijo Yamiyuki-Más tarde hablaremos de los…

Mientras hablaba, Yamiyuki iba a llamar a la puerta, pero ésta se abrió ante él. Frente a su figura se encontraba una chica bastante alta, con una melena de color verde muy oscuro, larga y lisa, recogida en dos trenzas a ambos lados de la cabeza y una cola de caballo cayendo por su espalda. Vestía el uniforme verde de Gokuruma, aunque algo modificado: la falda era tan larga que tapaba hasta sus tobillos, siendo únicamente visibles sus zapatos y un tramo de los calcetines. La blusa también tenía las mangas muy largas y los puños tapaban buena parte de sus manos, que estaban totalmente vendadas. Parecía querer ocultar su cuerpo, si bien el tamaño de sus senos no pasaba desapercibido. Sus ojos eran de color rosado.

¡Seika!-exclamó Yamiyuki con una sonrisa.

Oh, ¡hola, Yamiyuki!-saludó la chica-¡Hola, hermano!

Rito, que acababa de encontrarse con su hermana melliza, sonrió con cariño y sinceridad.

¿Habéis venido a buscar a Murasaki-sensei?-preguntó Seika-Está aquí dentro, perdonad por las molestias…yo ya me iba. Me ha explicado unos conceptos que no tenía claros para mi proyecto de ciencias y voy a subir a la biblioteca a trabajar sobre ello.

No es molestia, Seika, tranquila.-respondió Yamiyuki educadamente-Si vas en dirección a la biblioteca, podrás ir acompañada de tu hermano. Os tengo que dejar, Murasaki me espera. Hasta luego, Seika, espero verte pronto…y a ti, Rito, te veo en casa esta tarde.

Yamiyuki se despidió con educación y cerró la puerta del laboratorio tras de sí. Los dos hermanos siguieron su camino.

. . .

Los Taimanin suelen agruparse en pisos francos. En uno de los más grandes y lujosos vivían los seis genios: Yamiyuki, Shirubei, Inuhito, Hagane, Rito y Aoi. La jornada escolar había concluido, pero siempre había algo que hacer. Se abrió la puerta de entrada acompañada del sonido de una llave.

¡Ya estoy en casa!-anunció Shirubei-Vengo muy cansado del partido…

Bienvenido, Shirubei.-lo saludó Aoi desde una mesa en la que estaba trabajando con un ordenador portátil-¿Qué tal ha ido?

¡Hemos ganado!-Shirubei sonrió mientras apretaba el puño-¡Nadie puede pararme cuando juego como bateador!

¡Enhorabuena!-lo elogió Aoi-Cuéntaselo a los demás también cuando nos sentemos a comer, seguro que se alegrarán.

¡Desde luego!-respondió Shirubei con satisfacción-Aunque primero voy a dejar la mochila en mi cuarto y después me voy a duchar…los vestuarios de allí estaban de reformas. ¡No tardaré!

Cuando Shirubei cruzó el pasillo de las habitaciones, se encontró de frente con Hagane, que salía de la suya.

¡Hola de nuevo!-saludó animosamente-¡Estás sudando muchísimo! ¿Te encuentras bien?

La victoria cuesta, amigo.-dijo Shirubei-No hemos podido ducharnos en el campo de juego porque los vestuarios estaban estropeados. ¡Ya os contaré cuando salga de la ducha!

Las habitaciones estaban tres y tres a ambos lados de un pasillo bastante ancho, y tenían la costumbre de dejar las puertas cerradas, tanto si estaban dentro como si no. Se fijó en que en una de las puertas, concretamente en la de Inuhito, había unos calzoncillos colgando del picaporte. Eran de color amarillo tornasolado, de un tejido muy elástico y aparentemente muy ajustados. Como dueños del piso, los chicos habían ideado sus propios códigos y normas de convivencia, y una pieza de ropa interior del dueño de la habitación colgando del picaporte exterior significaba que dicho dueño estaba muy ocupado haciendo algo dentro de su habitación, por lo que pedía por favor que nadie entrara. Tanto Inuhito como los demás inquilinos del piso franco eran muy estudiosos y trabajadores, por lo que no le resultó extraño que su amigo estuviese ocupado en aquel momento. Dejó su equipo en su cuarto y se dirigió a uno de los cuartos de baño.

Aoi, la división tecnológica de los Taimanin está pidiendo proyectos de miembros biónicos mejorados.-Shirubei podía escuchar desde la ducha la conversación entre Hagane y Aoi-¿Crees que podríamos hacerlos nosotros?

Aunque soy un ingeniero, no sé si estoy ya a ese nivel.-respondió Aoi-Yamiyuki sabe más que yo de esto, podríamos preguntarle cuando venga…

Pensaba contar con él igualmente.-dijo Hagane-No obstante, conociéndolo como lo conozco, estoy seguro de que te dejará hacer más que él. Al fin y al cabo, dijo que quería abogar por tu sueño de ser un tecnólogo experto a nivel mundial: seguramente te ayude de manera indirecta para que lo logres. Yamiyuki es un gran ingeniero, pero quiere dejar el cargo y dedicarse a su pasión  por los números…tarde o temprano, heredarás su puesto en el apartado tecnológico.

. . .

Pasó poco más de una hora. Todos estaban reunidos alrededor de una mesa, a punto de comer.

¡Esta semana le toca cocinar a Rito!-Shirubei se frotaba las manos-Todos los demás cocináis muy bien, pero Rito tiene tanta vocación y amor por la cocina que se nota cuando lo imprime en sus platos…

Rito era el único que faltaba en la mesa. Llegó desde la cocina con una gran fuente de comida en las manos.

¡Perdonad la espera, chicos!-se disculpó Rito-Aquí tenéis el plato de hoy: ¡pavo asado con verduras rehogadas y salsa de cominos!

Sus compañeros aplaudieron. Cuando ya tenían las raciones repartidas en sus platos, comenzaron a comer, acompañando aquel sabroso plato con una conversación constante. Estuvieron un rato hablando del partido de béisbol de Shirubei, del proyecto que Hagane y Aoi querían acometer y de las horas de esfuerzo y concentración que Inuhito había pasado elaborando un informe que había aceptado elaborar para una empresa por un módico precio. Tras todo aquello, cuando sólo quedaban los platos vacíos, Yamiyuki decidió ponerse serio.

Hablando de todo un poco…-comenzó-…la dirección nos ha resuelto el papeleo. Contamos con unas autorizaciones firmadas que he enviado a las oficinas de Yomihara para que, en el próximo mes, nos den carta blanca para movernos a placer. Hace unos años, eso era cavar tu propia tumba, pero, desde que Asagi-sama mató a Edwin Black y a los suyos, las cosas se han apaciguado. Ya no hay ningún demonio…o eso se dice…pero los humanos retorcidos que trabajaron como sicarios de mafia para ellos siguen allí. Matar a unos monstruos no presentó ninguna objeción legal, pero acabar con tantos seres humanos sí…y por eso los dejaron allí. Craso error, pues, si anoche encontramos orcos, ogros y mercenarios Mazoku, significa que la podredumbre está volviendo a Yomihara. No obstante, no creo que los nuestros se equivocaran…más bien un órgano legislativo les impidió ir más allá y les obligó a dejar Yomihara a medio purgar. Ahí es donde entramos nosotros. Por muchas autorizaciones que tengamos, no vamos a ir por en medio de la calle y con los uniformes de combate, pero sí nos vamos a infiltrar en las calles de esa zona tan horrible del Reino de Tokyo, y vamos a investigar qué se esconde tras el pub Moist Desire desde el día de su mismísima inauguración.

Menos mal que no va a ser un prostíbulo.-comentó Inuhito-Espero que no vuelvan a intentar hacer lo que hicieron con la población femenina…aunque está claro que van a hacer lo que les dé la gana, abran un prostíbulo o abran una biblioteca. Lo que quiero decir es que la naturaleza del local no va a dar muchas pistas sobre los negocios subyacentes, intuyo una cierta estrategia, algo de planificación diferente a como se hacía en la época de los Nómadas…

Será un bar gay.-informó Shirubei-Eso, al menos, es lo que pone en los informes que sacamos anoche. Ya que esta semana me toca a mí encargarme de la burocracia, me he tomado la libertad de descargar todos los archivos digitales que encontramos en las oficinas en uno de mis ordenadores. Los he estado leyendo y…bueno, de entrada parece un simple bar de ambiente. Tal vez hayan querido construir un bar explícitamente gay para dar a pensar que no van a secuestrar a más mujeres…incluso puede que de verdad no vayan a hacerlo y opten por hacer lo mismo que hicieron pero con hombres. No conozco a ninguno, pero ni me parecería extraño ni dudo que existan los demonios homosexuales. Sin embargo, sigo pensando que habrá gato encerrado. Independientemente del tipo de local que sea, seguro que es un nuevo almacén de negocios turbios. La cuestión es qué tipo de negocios, pues la turbidez del sitio ya está asegurada ahora que sabemos que las armas y las drogas que circulan últimamente son para el Moist Desire.

¿Y si planean una estrategia de confusión?-intervino Hagane-Pensadlo: saben que hemos protegido la integridad sexual con más leyes que nunca y que estamos muy concienciados con el tema de las violaciones y los secuestros…tal vez piensen que montando negocios orientados al ambiente gay, bajaremos la guardia. Está claro que ser homosexual no exime de ser violador, y menos si hablamos de escoria demoníaca, pero tal vez estén esperando a que optemos por la estrategia más obvia: si cuando trabajaban con demonios libidinosos como los orcos varones, ¿qué creerán que pensaremos si trabajan ahora con homosexuales? ¡Tal vez estén esperando que enviemos mujeres a la misión para que estén libres de ser apresadas por los criminales! Eso sería una trampa perfecta, ¿no creéis? Van mujeres y… ¡ZAS! ¡Es una trampa, en realidad son los mismos cabrones de siempre deseando violarlas y torturarlas! Por otra parte, un orco gay no sería menos orco, así que ambas versiones son igual de asquerosas e indeseables.

Me parece un buen razonamiento.-asintió Aoi-Con la información de la que disponemos, estamos ante una disyuntiva en la que los dos caminos posibles llevan a situaciones nefastas. Y digo “dos” porque son los que han salido a colación, pero no descarto que haya más que ahora mismo no estemos contemplando. Tenemos que planear bien nuestra entrada en este tablero de juego…

Yo insisto en proteger a las mujeres de este posible nuevo brote.-dijo Hagane-No quiero ver sufrir a ninguna nunca más. Nuestras madres son mujeres, y pensar que ellas o sus similares podrían estar sufriendo como sufrieron Asagi-sama y las suyas en la guerra con los Nómadas me sobrecoge. Por una vez, seamos nosotros los que tomemos la iniciativa. ¡A ese antro iremos nosotros, aunque yo mismo tenga que vestirme de mujer!

Me gusta tu convicción, Hagane, y tus sentimientos son nobles.-dijo Yamiyuki-No obstante, eso último que has dicho está a caballo entre una frase hecha y una iniciativa estratégica real…

Hagane sonrió con picardía.

De eso se trataba.-respondió el chico-Siempre están confundiéndome con una chica…incluso esos bichos no evolucionados se creen que pueden usarlo como insulto contra mí. ¿Por qué tendría que perder el tiempo acomplejándome cuando puedo sacar partido de mi naturaleza en una misión tan importante? Tengo demasiada autoestima como para crearme complejos por tonterías tales como las etiquetas que me quieran poner individuos que no me conocen.

Un ninja tiene que saber ocultarse.-concedió Rito-El camuflaje, el mimetismo, el disfraz y similares forman parte de ello, no sólo el sigilo y el movimiento por zonas oscuras y poco transitadas. El travestismo puede ser algo atípico a ojos ajenos, pero, sincerémonos, ¿alguno de los presentes no lo somos?

En ocasiones como éstas tengo que recordaros que os elegí por esto.-dijo Yamiyuki-Ya os lo he dicho, así que lo sabéis de sobra, pero es importante que se tenga bien claro. Cuando me propusieron liderar mi propio equipo, dejé bien claro ante Asagi-sama que no entraría en el mismo nadie que no tuviera una mentalidad sobresaliente. Incluso vosotros, mis mejores amigos, no habríais entrado en el equipo si no estuvierais dotados de la inteligencia y la personalidad que os caracteriza a cada uno de vosotros. Si nos mantuviéramos tal y como somos por fuera pero en lo psicológico fuéramos diferentes, tal vez no podríamos aceptarnos los unos a los otros. Nuestros lazos de tolerancia, respeto, compañerismo y compenetración son lo que nos hará grandes en esta profesión: nunca lo olvidéis. Hice muy bien en llevarme a los más inteligentes. También sois fuertes, ágiles y estáis bien entrenados, pero me habría dado bastante igual si no lo fuerais: vuestra inteligencia es lo que necesitaba para mi grupo…y espero que la utilicéis en ésta y en las próximas misiones. Yo también me esforzaré por ello.

Aún me estoy haciendo a la idea de esto…-respondió Shirubei-…un equipo de superdotados, ¿eh? Pero… ¿superdotados en cuántos sentidos?

Arqueó una ceja. Todos se rieron: en algo se tenía que notar que seguían siendo chicos jóvenes.

Sonó entonces el timbre. Yamiyuki se acercó a abrir la puerta, si bien nadie se sorprendió, pues esperaban una visita de Seika, la hermana de Rito. Al abrir la puerta, la vio y la saludó. Ella devolvió el saludo. Incluso fuera de clase iba muy tapada: vestía unos vaqueros largos acampanados de color azul intenso, botas rojas altas por dentro de los pantalones con suelas de caucho negro y un jersey de cuello vuelto con mangas abombadas de color crema con franjas rosas. Sus manos seguían vendadas, y continuaba llevando el pelo recogido.

¡Hola a todos, chicos!-saludó la invitada con una sonrisa-Vengo a por los libros que Hagane se ofreció a prestarme…perdonad que últimamente no cambie de tema, pero estoy bastante atareada con el proyecto y…

¡No te preocupes, mujer!-Yamiyuki respondió con cordialidad-Pero, por favor, entra, no te vayas sin tomar algo con nosotros… ¡estábamos a punto de tomar el postre! ¿Hay una ración para ella, Rito?

¡Por supuesto!-exclamó el chico musculoso-¡Hoy he preparado torta tanerina!

¡GENIAL!-exclamó Shirubei-¡Rito es genial! ¡Me casaría con él si fuera una mujer!

Se sentaron en la mesa, haciéndole un hueco a Seika, y repartieron el pastel de Rito en siete porciones.

Todavía no me acostumbro a vuestro apartamento…-comentó la chica-…es tan inmenso.

Sólo es una humilde vivienda unifamiliar, Seika, y no te preocupes por ello, eres bienvenida siempre.-dijo Inuhito.

¿Una vivienda unifamiliar?-preguntó Seika-¿Bromeas?

Sí y no.-dijo Yamiyuki-Tal vez por el tamaño y las instalaciones se salga de lo que es una vivienda unifamiliar estándar, pero no por sus habitantes, ya que los que aquí vivimos somos una familia. Nunca hay que olvidar que el hecho de que los padres de cada uno de nosotros sean parejas diferentes no niega el hecho de que los seis somos hermanos, lo hemos sido siempre y siempre lo seremos.

Aquellos seis chicos no sólo eran compañeros de trabajo, sino también muy buenos amigos desde su infancia. Se tenían tanta confianza que no les avergonzaba decirse esas palabras.

Y, si eso implica que tú también eres nuestra hermana…-dijo Aoi-…bienvenida seas, hermana.

Vaya…-Seika sonrió y se ruborizó.

Seika, creo que todavía eres demasiado formal con nosotros.-comentó Yamiyuki-No te lo he dicho nunca porque temía cohibirte, pero creo que ya es hora de que lo escuches…el hecho de que Rito sea uno de mis mejores amigos no supedita tu existencia a la suya. Dicho en otras palabras, nunca te he visto como a la hermana de mi amigo: siempre te he visto como a mi amiga. Son conceptos diferentes. No quieras quitarte importancia, ten confianza con nosotros…eres brillante, Seika, pero tu timidez a veces te eclipsa. ¿Crees que, si enfermaras, iba a sentirlo por Rito? Está claro que me sentaría mal verlo preocupado y triste, pero lo sentiría principalmente por ti como paciente enferma.

La chica no encontró palabras para responder.

Yamiyuki…-intentó hablar-…ya sabes que nunca se me ha dado bien relacionarme con la gente…así que no sé muy bien cómo demostrar que de verdad valoro vuestras palabras y vuestra hospitalidad…

Te queda poco para graduarte como nosotros.-dijo Yamiyuki-Una Taimanin tiene que tener la cabeza bien alta y lo sabes. Eres una estudiante sobresaliente, ergo, si conoces la teoría, no tendría que costarte aplicarla…y más para una persona que ha elegido a Murasaki como a su mentora de artes específicas. Aprende de ella, es un gran ejemplo del orgullo y el poder femenino: confío en que te enseñará bien. Al fin y al cabo, también fue una de mis mentoras en las últimas etapas de mi formación…y también de tu hermano…sin mencionar que sois familia.

Los clanes Yatsu y Sonozaki tenían una relación de sangre de tercer grado y, si bien los genes iniciales fueron los de los Yatsu, la derivación de los Sonozaki todavía conserva un legado genético importante, representado por la valía intelectual, una fuerza muscular notable, ciertos poderes especiales y una marcada tendencia al orgullo.

Espero que tengas razón.-dijo Seika-Por cierto, esta tarta estaba deliciosa. Es una receta italiana, ¿no es así?

¡Así es!-explicó Rito-Me encanta aprender sobre la gastronomía de todos los países. La próxima vez que vengas, prepararé algún dulce típico de América del Sur: hace mucho tiempo que no toco esa rama culinaria.

¡Me encantará!-Seika se mostraba, con abismal diferencia, mucho más suelta con su hermano que con el resto de personas-Bueno, es hora de que me vaya…tengo trabajo.

Los libros están encima de ese estante.-dijo Hagane-También hay algunos de Inuhito que, según me dijo, pueden servirte.

¡Y no dudes en llamarnos si necesitas ayuda!-Inuhito levantó el dedo pulgar de la mano izquierda.

Muchas gracias a los dos.-dijo Seika-Seguiremos en contacto. ¡Hasta lue…

¡Un momento, por favor!-pidió Yamiyuki-El último punto del que quería hablar en esta reunión, no por ello menos importante es que…hoy sigue siendo viernes, por muy ocupados que estemos. ¿Por qué no vamos a tomar algo? Yo voy a estar un rato en el Nishi, uno de los pocos bares en los que me puedo sentir a gusto. Si os animáis, podéis pasaros por la noche y, en lugar de estar un rato, podríamos pasar la noche divirtiéndonos…tenemos derecho y nos lo merecemos, ¿no es así?


Tras debatirlo sucintamente, los cinco chicos restantes se pusieron de acuerdo. Seika, con ciertas reservas, dijo que también iría, aunque seguía produciéndole algo de incomodidad.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

[Taimanin Yamiyuki] Episodio 1: Los seis cerebros de Gokuruma

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 1: Los seis cerebros de Gokuruma

Tokyo…la que en su día fue una próspera ciudad. En la actualidad, se encuentra sumida en un ponzoñoso mar de maldad, corrupción y juegos sucios y peligrosos. De los mismísimos infiernos llegaron criaturas malvadas, demonios y monstruos, tan variopintos y heterogéneos como podrían serlo los habitantes naturales del planeta Tierra…y los más inteligentes se hicieron con el control sin legalidad alguna. Los espíritus de los ríos y de las montañas aterran a los ciudadanos y cumplen años y años bajo la imposición de su tiranía. Tráfico de drogas, tráfico de armas, compra-venta de países, corrupción política, trata de esclavos, prostitución ilegal, asesinatos y demás fechorías imaginables en las condiciones más inhumanas que se puedan pensar…con la impotencia como única respuesta del mundo de los humanos. Pese a todo el poder que existe todavía, dada la creciente pugna entre los países de todo el mundo frente a un grupo reducido de demonios en Japón, los humanos no saben muy bien cómo hacer frente a esta amenaza. La astucia humana ha logrado paliar mínimamente los casi siempre  escabrosos efectos del dominio demoníaco y, ante el inusitado respeto de los sobrenaturales visitantes del inframundo para con el poder político humano, se vive bajo un pacto de mutuo respeto en el que ni los demonios interfieren con los humanos en el día a día ni tampoco los humanos se interponen en el camino de los demonios. Como no es difícil de suponer, este pacto está lleno de lagunas y cláusulas ocultas que los demonios están explotando tanto como explotan a los propios humanos, a las pobres víctimas que caen en sus zarpas y se convierten en mera carne. No obstante, el pequeño reducto humano que conserva el valor y la voluntad para luchar por la justicia no está desnudo ni desarmado: una fuerza sin igual, un poder tan devastador como noble y una personificación del mismo en un ejército subrepticio existen en los entresijos que el ojo demoníaco no alcanza a ver…


…ellos son los Taimanin.

. . .


Tokyo Kingdom, o el Reino de Tokyo. Una isla artificial unida al Japón natural mediante un puente hecho por unas manos de dudosa moralidad a modo de istmo que une la sencilla realidad con una depravada distorsión de las cosas…aún más real. Años atrás, la guerra contra los demonios llegó a su supuesto final. Los Nómadas, un clan vampírico de gran poder y con numerosos adeptos, se estaban haciendo con el control de todo a la vez que extendían sus sucias y crueles tramas de tráfico ilegal, prostitución, asesinatos y mafias. Muchos se preguntarán si lo de “clan vampírico” era algún tipo de epíteto usado en aquellos años, pero nada más lejos de la realidad: eran vampiros reales y, junto con ellos, todo tipo de demonios y criaturas sobrenaturales. Los monstruos provenientes de tierras lejanas estaban imponiendo su yugo de manera violenta en Tokyo Kingdom, pero, tras años de lucha, toparon con la horma de su zapato. Los Taimanin, guerreros ninja cazadores de demonios, también llamados ADN (Anti-Demon Ninja), lograron exterminar a los Nómadas. En aquella larga y espeluznante guerra, quienes jugaron un importantísimo papel fueron las mujeres. No fueron sino ellas, las Taimanin, las mujeres de aquel poderoso grupo, las que derrocaron la maldad acechante. Bajo el liderazgo de su capitana, Asagi Igawa, líder de los Taimanin y miembro más fuerte de ellos, la victoria contra Edwin Black, líder de los Nómadas, y sus secuaces, terminó por convertirse en una realidad. Asagi era (y hoy sigue siendo) fuerte, inteligente, valiente, intrépida, abnegada, ingeniosa y, en definitiva, una líder digna y orgullosa…pero tenía cierta edad. Para una persona que vive de unas capacidades físicas superiores a la media, la edad de retirarse de la profesión es muy temprana, por lo que tenía en mente la instauración de una sucesora, la idolatrada Murasaki Yatsu, una Taimanin de gran inteligencia con el orgullo de un león y la fuerza de un tanque. Actualmente, ni Asagi se ha retirado de sus labores como Taimanin, ni Murasaki está en el primer puesto de la jefatura…las circunstancias cambiaron en Gokuruma, tierra y aldea secreta de los Taimanin, cuando una generación de estrellas comenzó a brillar con una luz tan cegadora que rompió todos los esquemas. Ésta es la historia de Yamiyuki Kuroi, el hombre que multiplicó el poder de los Taimanin siendo apenas un adolescente, y de sus compañeros y amigos, probablemente los guerreros más memorables de ésta y muchas generaciones posteriores de estos ADN.
. . .
Gokuruma. Un núcleo de población aparentemente normal, lleno de personas que llevan a cabo ocupaciones cotidianas: estudios, trabajo, familia, hogar…y un lado oculto. Incluso tras la aniquilación de los Nómadas, la mano demoníaca ha seguido arañando la paz y el orden, de manera intermitente, cierto es, pero sin cese definitivo. Los guerreros y guerreras que lucharon en la anterior guerra no tienen dudas de que volverán a las armas una vez más, pero están siendo más reservados: todos los veteranos de guerra se han convertido en profesores y mentores del Instituto de Gokuruma, en el que los jóvenes no sólo aprenden idiomas, ciencias, cultura y formación integral, sino también a aniquilar demonios, a ser Taimanin. Este instituto, dirigido por Asagi Igawa y con Murasaki Yatsu y Sakura Igawa, hermana de Asagi, a cargo de la subdirección, se ha convertido en un cuartel general inexpugnable. Cada profesor es un ADN muy poderoso, y cada alumno es capaz de vencer con una sola mano a decenas de personas de condiciones estándar. Dos días antes del momento en que nos centramos, habían aparecido en los medios de comunicación varias alertas de incidencias: se está pasando droga en Tokyo, un tipo de droga relacionada con la faceta sexual animal y, al parecer, también se están produciendo secuestros, principalmente de mujeres. Con motivo de la graduación de la actual promoción de Gokuruma, se iba a dejar a cargo la misión de investigar estos hechos a los seis mejores alumnos de la misma…seis alumnos muy peculiares, todos ellos varones, y todos ellos increíblemente bien preparados. Cada uno de ellos aprendió las artes específicas de su estilo con dos mentoras veteranas, lo que los convierte en guerreros temibles, lo nunca visto: unos Taimanin capaces de dominar varios Jutsu o estilos de artes ninja. Los alumnos se habían reunido en el patio para presenciar el acto, así como los profesores.  A modo de gala, los profesores llevaban sus uniformes de combate, así como también los llevaban los seis alumnos aventajados. El resto del alumnado llevaba el uniforme escolar verde de uso diario.
¡Silencio, por favor!-pidió, ayudándose del micrófono, una profesora-¡Estamos aquí reunidos para celebrar la graduación de los últimos alumnos que han superado los cursos formativos de las artes Taimanin, así como para repartir las Matrículas de Honor! Os iré nombrando a cada uno de vosotros para que deis unos pasos al frente y os giréis hacia vuestros compañeros para hacer una reverencia.
Detrás de la profesora había una mesa muy alargada en la que estaban sentadas muchas mujeres.
Detrás de mí están las profesoras encargadas de formar a esta promoción.-dijo la mujer-Como portavoz de este acto, quiero dar las gracias al personal del Instituto de Gokuruma. Con todos vosotros están Asagi Igawa, directora del centro, Murasaki Yatsu y Sakura Igawa, subdirectoras, y Saki Himehagi, médico del centro e investigadora profesional. Compartiendo la mesa están el resto de profesoras: Shiranui Mizuki, Aoi Mineasa, Kuroyuri Kuzu, Kouha Soga, Rinako Momota, Mari Shinohara, Rei Yakumo, Fang Bai Hua, Aiko Yatsu y Gong Zhou Sa. ¡Un aplauso!
Los alumnos estallaron en aplausos y vítores. Todas esas mujeres eran muy admiradas por los estudiantes.

A continuación…-dijo la profesora-…yo, Hanetora Kagemiya, habiendo sido elegida portavoz del acto, nombraré a los estudiantes. ¡Shirubei Anome!

Se adelantó un joven alto, delgado, atlético y de piel pálida. Su cabello era rubio intenso y corto, cortado en cazo, con dos coletas largas hasta la mitad de la espalda en la parte de atrás, sujetas las dos del mismo punto. Llevaba un traje de combate de color azul con una malla negra debajo que dejaba ver sus tríceps, parte de sus lampiñas axilas, las corvas y algo de las pantorrillas. En su rostro había dibujada una apacible sonrisa que parecía esconder una personalidad feroz. Tras los aplausos, la profesora llamó a otro chico.

¡Inuhito Yonekura!-exclamó la profesora con solemnidad.

Dio varios pasos al frente un chico de complexión similar a la del anterior, muy alto, de tal vez extrema delgadez, cuerpo fibroso y marcado, con los ojos de color rojo sangre delineados con negro y una larga melena blanca que llegaba hasta sus costillas, algo alborotada. Vestía un uniforme de combate de color naranja brillante que bien podría parecer una malla de gimnasia, con guantes negros y un calzado de una forma inusual, con plataformas negras elevadas y arqueadas que no tenían tacón, dejando sus talones en suspensión. Su expresión facial era turbia y distante, pero denotaba una gran mente.

¡Hagane Kurobara!-continuó la profesora.

La cadena de aplausos la continuó un joven afeminado, un poco menos alto que sus compañeros, más delgado que Shirubei pero menos que Inuhito, de aspecto algo frágil, pero con un semblante que desmentía tal apariencia. Su cuerpo pálido y carente de vello estaba muy expuesto por su uniforme de combate: un traje rosa con un agujero rómbico que dejaba ver su ombligo y sus costillas, otro detrás que dejaba ver la zona baja de su espalda, huecos en las ingles que dejaban ver un poco de sus piernas y aberturas espiralizadas en las mangas que dejaban entrever sus brazos. Llevaba zapatos de tacón alto y en la zona de la cadera tenía vuelos de tela rosa semitransparente que se asemejaban a una falda. Tenía unos ojos muy redondos y brillantes de color verde eléctrico, maquillados con sombras azules  y violetas y delineador rosa, y una larga melena lacia de color rosa violáceo recogida parcialmente, con caída por la espalda y dos mechones en la parte de delante, a ambos lados de la cabeza.

¡Rito Sonozaki!-siguió la portavoz.

Avanzó entonces un joven que rompía totalmente la estética de los anteriores. Era mucho más alto que ellos y, a diferencia de sus compañeros, su complexión era ancha, robusta, sólida y de aspecto inexpugnable. Aquel tren de musculatura de más de dos metros tenía una piel algo menos pálida que la de sus compañeros sin llegar a un bronceado profundo, y ostentaba unos hombros macizos e imponentes, brazos anchos y muy musculosos, piernas largas y fornidas, cadera ancha, cintura algo estrecha, abdomen cuadriculado, pectorales marcados…en definitiva, puro acero. Su cuerpo de testosterona y halterofilia no mancillaba su innegable belleza. Su rostro, que estaba adornado con una sonrisa candorosa, inocente y sincera, era hermoso, y sus ojos eran de color rosa rojizo apagado. Su cabello era verde y muy largo, recogido en una trenza que estaba adornada con largas tiras de tela trenzadas entre sí blancas, negras y rojas. Su uniforme de combate estaba formado por una malla verde ajustada cuyas mangas acababan algo por debajo de los hombros y con unas perneras que no tapaban ni la mitad de sus muslos. Utilizaba botas y guantes a juego, con ribetes metálicos, y hombreras también metálicas. También le aplaudieron cálidamente.

¡Aoi Makihara!-continuó la profesora.

Entre los aplausos avanzó un chico cuyo aspecto a primera vista sugería disparidad. También era alto y delgado, y tenía la piel muy pálida. Su cabello era de color azul eléctrico, liso y algo largo, cortado a capas y con una asimetría en el lado izquierdo: llevaba parte de su melena recogida en forma de moño sobre su cabeza. La caída de su melena por sus hombros no era recta, sino que hacía una curva con forma de media luna, como si estuviera peinada con planchas. Su rostro albergaba algunas pecas que describían una corta pero notable perpendicular a su tabique nasal. Eran unas pecas algo diferentes, que parecían brillar en lugar de notarse oscuras. Sus ojos eran plateados con dejes azulados, y en su rostro se reflejaba una expresión reservada pero contenta. Su uniforme de combate era negro, y cubría casi todo su cuerpo, salvo el pecho, que se mostraba parcialmente porque llevaba la parte de arriba abierta y perfectamente sujetada por una especie de cuello marinero de color azul eléctrico sujeto con unos remaches en forma de tornillos. Alrededor de su cadera llevaba colgada una sobrefalda de picos que llegaba casi hasta sus rodillas, del mismo color que el cuello, y también con adornos metálicos. Alrededor de los muslos llevaba unos vuelos de tela que hacían parecer que llevaba bombachos. Utilizaba botas altas y guantes largos parecidos a los de un motorista.

Y, por último…-anunció la profesora y portavoz-…el líder de este nuevo grupo, el mejor alumno de nuestra promoción y el único que ha logrado superar a estos cinco genios…saludad, por favor, todos juntos a… ¡Yamiyuki Kuroi!

Avanzó, entre ovaciones y vítores, una figura estilizada y llena de curvas, de una delgadez sólo camuflada por el grosor de su traje de combate, con una estatura imponente, más alto incluso que Rito, y una larguísima melena negra totalmente lacia que brillaba con la luz de la Luna mientras acariciaba todo su cuerpo al viento, posándose sobre sus pies cuando éste cesaba. Llevaba un traje de cuerpo entero de color cereza anaranjado, con guantes y botas reforzados con placas metálicas esmaltadas en color negro. Sus ojos eran de color rojo molibdeno, grandes y brillantes. Su piel era muy pálida y resplandeciente, aunque de ella sólo se veía el rostro. Ese cuerpo sensual y seguro, ese porte altanero y orgulloso, y esa mirada que reflejaba una capacidad sin parangón eran algunos de los constituyentes del que sería el gran héroe de esta nueva cruzada contra los Mazoku, como se llamaba a las criaturas demoníacas.

Las profesoras se levantaron. Tras hacer una reverencia a los seis alumnos, éstos se la devolvieron. Henchidos de orgullo y sin poder dejar de sonreír, los seis nuevos Taimanin se hacían con la sensación de ser los protagonistas de aquel acto.

Enhorabuena.-habló la directora-¡Mi más sincera enhorabuena! Habéis demostrado unas capacidades increíbles que han hecho que las diferencias entre vosotros y nosotras queden reducidas a la experiencia. Hacía muchos años que no mandábamos Taimanin sin graduar a las misiones peliagudas y, ahora, por fin, lo haréis de la manera más oficial posible como verdaderos graduados. Habéis ayudado mucho en las batallas pasadas, y confío que también lo haréis en las presentes y futuras. Queridos alumnos…estos chicos siempre serán vuestros aliados, vuestros colegas Taimanin, vuestros familiares en espíritu…pero ya no son vuestros compañeros de clase, ni siquiera senpai graduados…son los seis nuevos profesores de este instituto, seis mentores, seis auténticos genios, guerreros, figuras de nuestra estirpe. Su incorporación a las filas oficiales de los Taimanin traerá cambios para el Instituto Gokuruma.

Los alumnos estaban expectantes. Sentían curiosidad por lo que la directora tenía que decir. Sin necesidad de esperar mucho más, la venerada directora continuó hablando.

Yamiyuki, por favor, acércate a la mesa.-pidió.

El joven de ojos rojos se acercó a paso firme al lugar donde estaban las profesoras de aquella promoción.

El Instituto Gokuruma se complace de presentaros…-dijo la directora-… ¡a vuestro nuevo profesor de Matemáticas!

Los alumnos estallaron en aplausos, aunque no tardaron en desconcertarse. ¿Qué sucedería con la anterior profesora? En cualquier caso, la susodicha parecía haberles leído la mente.

No os preocupéis por mí.-dijo la subdirectora Yatsu-No me alejaré de vosotros. Estaré en el laboratorio de investigación junto con la doctora Himehagi y abriré un nuevo programa de prácticas científicas para todos aquellos que deseéis dedicaros a la profesión sin salir de nuestras filas. Llegados al punto de que fuera necesario, os daría las clases de Matemáticas que fueran necesarias…y ni que decir tiene que mi despacho sigue en el mismo sitio y siempre seréis bienvenidos si necesitáis mi ayuda. He pasado muchos años en la enseñanza, y creo que un chico como Yamiyuki merece que le demos una oportunidad de cumplir su sueño. Un Taimanin matemático no es tan raro, ¿no es así?

¡Bien dicho, Mucchan!-la elogió la subdirectora Igawa-¡Estos chavales prometen!

Sa…-balbució la otra subdirectora entre susurros-… ¡Sakura! ¡Estamos en un acto oficial!

¡Ya nos conocemos!-insistió Sakura con una sonrisa-Y esto no es lo único. Pronto se irán incorporando los demás como profesores: Shirubei en Economía, Hagane en Biología, Inuhito en Química y Aoi en Física. Rito-chan se dedicará a la enseñanza personalizada en programas de entrenamiento y medidas de higiene y salud a demanda, además de encargarse de las cocinas con sus excelentes habilidades gastronómicas. Y, por supuesto… ¡los seis serán elegibles como mentores de artes específicas para los alumnos de cursos superiores a partir del curso que viene!

. . .

Tras la estruendosa explosión en el edificio, una lluvia de escombros saludó macabramente a los recién llegados visitantes.

¡Joder!-exclamó Shirubei mientras se parapetaba debajo de una escalera-¡Nos hemos graduado esta mañana y ya estamos jugándonos el pellejo! No os lo toméis como una queja…-el rostro del chico se vio invadido por una tórrida sonrisa-…me gustan las emociones fuertes de este tipo.

Si hay algo más asqueroso que un orco…-comentó Inuhito-… ¡eso es un orco con dinamita! ¿Quién narices les da explosivos a esos seres inferiores? ¿Pretenden reventar sus propios planes, valga la redundancia?

La verdad es que no son muy buenos con la colocación estratégica de explosivos…-corroboró Hagane-…así como con el resto de tareas que hagan, como buenos inútiles que son. Ahora bien, con este humo, la persecución no será la más fácil de nuestra carrera.

¿Seguro?-le preguntó Inuhito sonriendo con sorna-¡Seguidme! ¡Por aquí huele a orco que apesta!

Hay pocas cosas que nunca fallan.-dijo Yamiyuki-El lanzamiento de armas arrojadizas de Aoi y el olfato de Inuhito son dos de ellas. ¡Vamos!

Yamiyuki, Shirubei y Hagane salieron corriendo detrás de Inuhito. Rito y Aoi, que estaban algunos metros detrás, hicieron lo mismo.

¡Cuidado, Rito!-exclamó Aoi.

Antes de que Rito pudiera hacer nada, Aoi lanzó un kunai hacia el cielo. El arma se clavó en un trozo de piedra bastante grande que cayó al vacío sin poder impactar sobre Rito, que era su objetivo.

¡Hay alguien o algo lanzando piedras desde la azotea de enfrente!-exclamó Aoi-¿Qué hacemos, líder?

Id Rito y tú a ver qué sucede.-pidió Yamiyuki-Hagane, acompáñalos por si las cosas se complican. Shirubei y yo alcanzaremos a Inuhito.

Asintieron. El dispar trío formado por el fornido Rito, el lánguido Aoi y el afeminado Hagane se dispuso a entrar en acción. Con unos lanzagarfios ocultos se anclaron a la pared del edificio del que había llegado la piedra y se propulsaron haciendo que los dispositivos enrollaran el cable extendido sobre sí. Mientras surcaban el cielo nocturno, veían a sus tres compañeros entrando en el otro edificio por el boquete que había abierto la explosión de hacía un momento.

¿Qué porras es eso?-preguntó Rito mientras trepaba con sus dos compañeros hacia la azotea.

Hagane y Aoi alzaron la vista. Tres piedras cayeron hacia ellos, todas ellas de tamaño considerable.

¡Dejadme esto a mí!-se aventuró Rito.

El chico saltó hacia las piedras. Apretó los puños y golpeó dos de ellas, astillándolas ruidosamente. La tercera piedra pasó rozando su nariz, pero antes de seguir bajando se chocó con su rodilla y sufrió el mismo destino que las otras. Se colgó entonces de un balcón para no caer. Apartándose de la gravilla producida por los impactos para que no les cayera en los ojos, Aoi y Hagane subieron hasta el mismo balcón, tratando de observar con más detenimiento la amenaza a la que intentaban enfrentarse.

¡Es un ogro!-señaló Hagane-¡Un ogro al que le han dejado una cuba de camión llena de cascotes! ¡Tan rudimentario como molesto!

Es muy sencillo.-dijo Aoi-Lo derrotamos y volvemos con el resto. ¿Estamos de acuerdo?

¿Cuándo no lo hemos estado?-Hagane se levantó y le guiñó un ojo a su compañero.

Los tres Taimanin saltaron hacia el ogro. Aquella criatura era imponente, pero no debía de ser muy grande entre los de su especie, pues, al acercarse, vieron que Rito era más imponente.

¡Guau!-exclamó Rito-¡Jamás pensé que vería a un ogro más bajo que yo!

¿OS ESTÁIS BURLANDO DE MÍ?-chilló el monstruo, que había sido entrenado para mostrarse violento con los Taimanin.

Tal vez.-terció Hagane-No obstante, ¿qué repercusión tendrá eso en tus años de descanso eterno?

¡NO TE ATREVAS A AMENAZARME, MUJER DE PECHO PLANO!-le espetó el ogro.

Aoi y Rito se miraron con complicidad. Hagane no estaba alterado, pero sí se mostraba expectante ante una señal por parte de sus compañeros. Los otros dos chicos siguieron mirándose y asintieron.

Túmbalo, Hagane, lo estás deseando.-dijo Aoi encogiéndose de hombros.

Hagane se sonrió. Profirió un intenso grito de guerra y corrió hacia el ogro. La voz del chico era un poco aguda, aunque tenía un punto varonil semienterrado. Saltó ágil y elegantemente y cayó diagonalmente sobre el abdomen del ogro con una patada voladora en la que clavó su tacón en los cuadriculados músculos de la criatura, quien recibió el daño suficiente como para desequilibrarse. Apoyado con su tacón en el vientre del ogro, Hagane giró sobre sí mismo y sacudió sonora y vigorosamente la cara de su enemigo con una patada giratoria con la pierna que no tenía apoyada. El monstruo salió expelido sin proferir más sonido que el de su cuello rompiéndose con estruendosos crujidos. Tras aquella momentánea paliza, Hagane caminó orgulloso hacia la cubeta y la volcó de un empujón sobre el cadáver de su enemigo, cubriéndolo de piedras.

Descanse en…-dijo Hagane-…la más absoluta discordia. ¡Vamos con los demás!

Por su parte, Yamiyuki, Shirubei e Inuhito habían sido rodeados por un grupo orcos.

¿Qué hacéis aquí?-preguntó uno de ellos, apuntando a los Taimanin con un hacha de mano de doble filo.

¿Os mostraríais más apacibles e interesados si dijéramos que venimos a venderos lotes de jabón, sales de baño, champú y perfumería variada?-preguntó Shirubei entre risas.

Pfffff…-Inuhito reprimió su risa también.

¡Inuhito, Shirubei!-les reprimió Yamiyuki con una expresión facial dura-¡Más seriedad! ¡Ya somos graduados! ¡Debéis hablar en serio, sin artificios! No hay ningún problema en que…-la cara estricta de Yamiyuki se dobló en una sonrisa cómplice-…seáis unos auténticos capullos con ellos. ¿Quién, si no son ellos mismos, se iba a asustar aquí al oíros? Je…

Es cierto lo que decían los de arriba…-dijo otro orco-…los Taimanin sois un puñado de capullos orgullosos y altaneros. ¡Os vamos a enseñar a ser más modositos!

¿Te crees que puedes imponernos lo más mínimo sólo porque llevas una escopeta anticuada en tus sucias y verrugosas manos, orco de mierda?-preguntó Yamiyuki-Créeme si te digo que si ese arma vetusta no está rota es porque no queremos…

¡Vais a acabar como vuestras queridas profesoras hace unos años!-exclamó un tercer orco, que asía una maza.

Las sonrisas de los Taimanin se borraron.

Habéis tocado un tabú.-les informó Shirubei-Nadie vivirá para contar que se ha reído de las víctimas de vuestras asquerosidades del pasado…

Aniquiladlos.-dijo Yamiyuki- ¡Ahora!

Shirubei e Inuhito se lanzaron a por los orcos. El primero disponía de garras retráctiles y plegables en sus manos y pies que podían variar su inclinación a demanda. El segundo iba armado con un enorme aro cortante de color blanquecino con un toque de latón. Con sus armas personales, ambos Taimanin dieron buena cuenta de los orcos en pocos minutos.

¿Quién más hay aquí?-preguntó Yamiyuki en voz alta-¡Mostraos!

¡Yamiyuki!-el chico oyó la voz de Rito tras él.

Se giró. Rito, Aoi y Hagane habían llegado.

Había un ogro lanzando piedras.-informó Aoi-Nada suficiente para frenarnos. Ya es historia.

Buen trabajo.-dijo Yamiyuki-Acabamos de segar las inútiles vidas de esos sicarios baratos que veis en el suelo… ¡pero tenemos que buscar al resto de implicados! Según el briefing de la misión, aquí se están tramitando de manera subrepticia ciertos negocios de tráfico de drogas afrodisíacas y armas explosivas.

Según los planos…-dijo Hagane-…más adelante hay oficinas equipadas con terminales de ordenador. Seguro que encontramos algo.

Una de las puertas que se suponía que separaba una oficina de aquel recibidor salió disparada. De ella salió un hombre que jugueteaba con un aro de energía mágica en sus manos.

Les dije que este puñado de orcos era poca defensa contra gente como vosotros…-dijo.

Lo miraron de pies a cabeza. Iba vestido con una larguísima gabardina de color violeta con adornos rojos. Debajo de la misma, parecía llevar pantalones del mismo color y zapatos oscuros. Tenía una espada enfundada prendida en el cinturón, y una capucha cosida sobre la gabardina que en aquel momento no  llevaba puesta. Su tez estaba medianamente bronceada, y su cabeza estaba completamente rapada. Sus ojos eran negros.

Esas ropas…-señaló Shirubei-…debe de tratarse de un mercenario de los Mazoku. Algo más que un sucio orco, pero un mandado a fin de cuentas.

Ya veréis lo que este mandado va a hacer con vosotros…-dijo el hombre-… ¡los mercenarios no somos moco de pavo!

Extendió su mano. Una onda expansiva de fuerza mágica retractó a los seis Taimanin, haciendo que cayeran al suelo al haber poco mobiliario con el que colisionar en aquella estancia tan amplia y diáfana.

Dejadme a mí a este idiota.-dijo Yamiyuki-Vosotros habéis hecho bastante por hoy. No es justo que me vaya frío a casa esta noche, ¿no creéis?

Mientras se levantaban, los otros cinco asintieron con complicidad: si les había algo casi tan placentero como extender la justicia acabando con los demonios, eso era ver cómo lo hacía Yamiyuki.

No te conozco…-dijo el mercenario al ver que Yamiyuki se le acercaba lenta y amenazadoramente-…ni a ti ni a tus acompañantes. ¿Sois nuevos entre los Taimanin?

No te importa para nada.-dijo Yamiyuki mientras hundía su puño en el estómago del mercenario con una agilidad tal que le fue imposible prevenirlo.

Agh...-boqueó el mercenario-… ¡maldita sabandija! ¡Voy a hacerte picadillo!

El emisario demoníaco desenvainó su espada y lanzó una estocada circular contra Yamiyuki, quien levantó su pierna e interceptó la espada con su espinillera de metal negro. Tras unos segundos de forcejeo, la espada se partió en dos y la hoja cayó de punta en el suelo, clavándose en él.

No…-dijo el mercenario-… ¡no puede ser!

Yamiyuki, que aún tenía la pierna en alto, decidió relajar su postura, dejando caer su extremidad sobre el cuello del mercenario en una elegantemente cruel patada. Viéndose en el suelo, el mercenario intentó lanzar magia con sus manos, pero el líder del equipo Taimanin se las rompió con suma facilidad. Haciendo caso omiso de los gritos de dolor del inutilizado mercenario, el joven Yamiyuki se arrodilló encima de él a una altura tal que su cabeza quedaba entre sus piernas. Juntó entonces los muslos, apretando el cuello del mercenario hasta dejarlo casi sin aire. Justo cuando iba a morir, le soltó el cuello y lo remató aplastándole la cabeza contra el suelo con un golpe de palma que hizo que sus sesos se derramaran por el suelo.

Es hora de investigar las oficinas.-dijo Yamiyuki.

Si el mercenario estaba en lo cierto con lo de que aquellos orcos no eran suficientes para aquella operación, entonces estaban solos en el edificio. Cada uno de los chicos registró una de las oficinas. Como, naturalmente, eran más de seis, fueron repartiéndose por todas ellas hasta que consiguieron hacerse con gran cantidad de documentos digitalizados y un único folio impreso que Inuhito encontró por casualidad.

¿Sabéis que dentro de cinco días se inaugura en Yomihara el nuevo club nocturno?-preguntó el chico señalando al folio-Parece ser que los afrodisíacos y las armas están destinadas a ese futuro antro…el llamado Moist Desire.