lunes, 1 de febrero de 2016

[TY] Episodio 74: Artistas en el campo de batalla

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 74: Artistas en el campo de batalla
Veena y James se encontraban a solas frente a frente: su combate no había hecho más que empezar.

Veena Idaiyar.-dijo James-Una Taimanin prácticamente recién graduada. Dicen que eres muy habilidosa e, incluso si no lo fueras, demuestras ser muy valiente enfrentándote a un miembro del ejército estadounidense tú sola.

James Silver.-lo parafraseó la chica-Un soldado que acaba de finalizar la formación en la academia militar. ¿Creéis que sois los únicos con información del bando contrario? No me asusta que seas del ejército estadounidense o del de cualquier otro país, y me asustas menos aún teniendo en cuenta que mis enemigos más habituales ni siquiera son humanos. Es mi cometido, mi deber como aliada de la justicia, el dejarte en el suelo esta noche, incapaz de combatir. ¡Interfieres con nuestra cruzada contra los Mazoku!

¿Aliada de la justicia?-preguntó James-Fuera de Japón nunca nos hemos fiado de los Taimanin. Hemos tenido nuestros rifirrafes y seguimos convencidos de que no sois la mejor opción para salvaguardar el orden.

Sois muy ignorantes, James.-le espetó Veena-Tú y todos los demás soldados de tu país. La información sobre nuestros supuestos deslices y nuestra supuesta mala praxis os llegó desde Japón. Y, ¿dónde empezó la invasión de los demonios? ¡En Japón! ¿No os dais cuenta? A los Mazoku no les fue difícil suplantar a algunos políticos con sus malas artes. Sois sus títeres.

¡Tus intentos de lavado cerebral son fútiles!-bramó el soldado-¡Es hora de poner solución a este conflicto!

¡Claro que lo es!-corroboró la joven guerrera-Y, por ello, ¡te derrotaré!

James corrió agresivamente hacia Veena a la vez que lanzaba un amplio golpe con su enorme y pesada caja de arpones.  La Taimanin paró el impacto con su cimitarra, concentrando su fuerza para no ceder lo más mínimo, llegando a un intenso forcejeo.

¡Aguantar un golpe como éste es lo mínimo que debo ser capaz de hacer si aspiro a tener los músculos de Seika!-pensó Veena-¡Este delgaducho no podrá conmigo!

Te veo muy concentrada.-dijo James con un tono provocativo-¿No puedes evitar caer hacia atrás?

No tienes ni idea.-siseó Veena.

Con una ágil y elegante maniobra, la Taimanin giró sobre sí misma, levantando la cimitarra y aprovechándose de la inercia impuesta por James para pasar por debajo de su caja de arpones mientras giraba, acabando por pegar su cadera a los abdominales del chico. Desde esta posición, con un energético impulso, lanzó una patada lateral contra su oponente, haciendo que volase por los aires.

¡Buen golpe!-la elogió el soldado-¡Pero no lo suficientemente bueno! ¡Te sorprenderías de lo que puedo hacer en el aire!

Con una ágil voltereta más propia de las artes de la expresión corporal que del entrenamiento militar, James se estabilizó y comenzó a disparar sus arpones desde el aire, subiendo poco a poco por la fuerza de retroceso que ejercían los disparos, alejándose así de Veena mientras trataba de acorralarla entre cables y puntas afiladas.

¡Haaaaah!-gritó Veena.

Con mucha energía, la chica comenzó a danzar alrededor de los cables que caían sobre ella, esquivando todos y cada uno de ellos. Sus giros y piruetas eran muy vistosos a la par que efectivos.  James tuvo que terminar la ráfaga de disparos, por lo que perdió altura y acabó cayendo de pie en el suelo, lejos de su enemiga.

¿Practicas la gimnasia artística?-preguntó James sorprendido por los movimientos de su enemiga.

Desde que era una niña.-respondió Veena-Y no te descuides: ¡TAMBIÉN PRACTICO LA ESGRIMA!

La chica agitó su cimitarra, haciendo que se dividiera en trozos a la vez que se alargara, amenazando con llegar al pecho de James como una saeta. Éste se defendió escudándose con la tela azul reforzada que colgaba de su pantalón.

¡Brillante!-respondió James-No sé por qué, pero estoy disfrutando esta pelea.

Disfruta mientras puedas.-respondió Veena-Antes de ser Taimanin, en la India ya era toda una experta con el talwar, como llamamos a nuestra variedad autóctona de cimitarra. Me convertí en maestra poco después de salir de la infancia. Como puedes ver, ¡mi padre me ha enseñado bien!

Combinando las artes marciales que aprendí en la India con las que tuve que aprender aquí para llegar a ser una Taimanin, he logrado una técnica única e imbatible.-pensó Veena-Que nadie se piense que soy una segundona o que soy menos por ser de las más novatas. ¡No perderé!¡Estoy aquí para luchar por el mundo!

Eres una guerrera orgullosa y fuerte.-dijo James-No obstante, tu orgullo te impulsa a hablar más de lo que te mueves y eso puede costarte un disgusto… ¡como AHORA!

James empujó la tela azul para devolverle la cimitarra a Veena forzosamente a la vez que pulsaba el botón de retracción de su caja de arpones, haciendo que se retiraran todos los cables, desclavándose del suelo y amenazando con fustigar a la Taimanin por la espalda.

¿Creías que no había pensado en eso, James?-preguntó Veena-Me subestimas. ¡HAH!

La cimitarra de la chica se unió de nuevo con una velocidad increíble y, en cuestión de una fracción de segundo, ejecutó una maniobra circular, cortando todos los cables y despojándolos de sus puntas a la vez que les disipaba la tensión capaz de fustigarla con fuerza. De esta forma, los cables se desperdigaron por el aire mientras eran tragados por la caja de nuevo.

¿Cómo es posible?-se sorprendió James.

Se me rompió una vez.-dijo Veena refiriéndose a su arma-Ya que me tenían que fabricar una nueva, ¿por qué no hacerla inmejorable? Sabía que tarde o temprano tendría que cortar algo que supuestamente no podía ser cortado.

He de reconocer que me has sorprendido.-dijo James-No obstante, mi caja de arpones es mucho más complicada de lo que habíais previsto a la hora de fabricar tu… ¿talwar?

Contra vuestras armas tenemos las nuestras, y contra las complicaciones tenemos nuestro intelecto.-se limitó a responder la joven-¡Los Taimanin no somos guerreros cualesquiera!

Ya lo veo.-dijo James-Un guerrero cualquiera no tendría nada que hacer contra ESTO.

El soldado recorrió velozmente la distancia que lo separaba de Veena y lanzó una potente patada alta. La chica se contorsionó y bloqueó esa patada con una suya pasándose la pierna por detrás de la espalda con la rodilla a la altura del pecho.  James respondió a este bloqueo con un ataque a quemarropa con su tela reforzada, pero la chica la bloqueó enrollándola en su espada.

Realmente te mueves de una forma impresionante.-la elogió James-Pareces una artista.

Lo soy.-respondió Veena-O, mejor dicho, voy a serlo.

Incluso los más acérrimos enemigos tienen cosas en común, por lo que veo.-reflexionó James.

Parece que estás más interesado en mi formación que en la amenaza que supongo para ti.-respondió la joven-Empiezas a ofenderme. Si no te tomas esto en serio, no te lamentes después.

Tienes razón.-el soldado sonrió-No suelo disfrutar tanto con un combate. ¡Hay que vivirlo al máximo!

Una persona que se toma su trabajo como un juego nunca podrá derrotarme.-sentenció la chica-¡Nunca! ¡Jamás!

¿Qué hay de malo en disfrutar tu trabajo a la vez que lo haces?-respondió James-¡Aún no hay nada decidido!

Ambos saltaron para alejarse, creando una separación de varios metros entre ellos.

Conociendo las prestaciones del sistema de intercambio y reparación por rodillos que hay en el interior de la caja, calculo que esta conversación ha sido más que suficiente para que mi cañón de arpones se haya repuesto totalmente.-pensó James-¡Es hora de probarlo!

Harpoon Shooting!-bramó James.
(¡Disparo de arpones!)

Decenas de arpones salieron disparados de nuevo hacia Veena, quien se preparó para ejecutar una técnica ninja.

Ninpô – Sumi no Jutsu! Kuroi Kekkai!-exclamó Veena.
(¡Arte ninja de la tinta! ¡Barrera Negra!)

Una circunferencia de tinta negra se dibujó alrededor de los pies de Veena. El líquido ascendió en forma de olas, recubriendo a la joven formando un patrón parecido a los pétalos de un capullo a punto de florecer. Los arpones no pudieron  penetrar aquel manto de tinta solidificada, por lo que perdieron la fuerza y cayeron al suelo, pero James comenzó a retraerlos antes de que eso ocurriera.

Ninpô – Sumi no Jutsu! Koku Yari!-la joven continuó con su técnica.
(¡Arte ninja de la tinta! ¡Lanzas Negras!)

La barrera se convirtió en un enjambre de espinas negras de tinta solidificada que volaron hacia James. El chico las esquivó con varias volteretas hacia atrás a la vez que observaba con qué facilidad se clavaban en el suelo, comprendiendo lo peligrosa que era Veena. Un desliz en su pensamiento hizo que no pudiera esquivar una de las espinas, que se le clavó en el pectoral derecho y lo dejó indefenso ante el resto.

¡Maldita sea!-gruñó el soldado.

A duras penas, consiguió escudarse con la tela para evitar que el resto de las lanzas de tinta de Veena se le clavaran. Tras ello, contraatacó tratando de causar un corte profundo en el cuerpo de su adversaria con las púas plateadas que colgaban del borde del manto.

¡Esa tela es una molestia!-pensó Veena-No obstante, es un truco del que no pienso dejarle abusar. ¡Se va a enterar!

La chica acarició las púas del velo de James con su cimitarra a la vez que se deslizaba por debajo, acercándose hasta su objetivo, dispuesta a hundir la espina que tenía clavada en lo hondo de su pecho con una patada con objeto de atravesarlo y dejarlo incapacitado.

¡HAAAAAAAAAAAH!-bramó Veena mientras su pie se cubría de una capa de tinta negra.

La patada impactó en la espina, pero ésta no se clavó más.

¡Casi consigues que me pique!-exclamó James-Es cierto que el impacto ha sido doloroso, pero no has podido clavarme esta aguja porque mi chaqueta lleva un revestimiento interno de kevlar.

¡Maldición!-la joven se quejó para sus adentros.

Trató de apartarse de una voltereta, pero James la agarró en el aire de un tobillo y, a la vez que se arrancaba la espina y la hacía añicos con la mano que tenía libre, la estampó contra el suelo con un brutal zarandeo.

¡Qué golpe!-pensó Veena-No llego a posicionarme estratégicamente y me parte la espalda. ¡No puedo permitirme una más como ésta!

La chica se levantó impulsándose con las manos y lanzó una fuerte coz con los dos pies contra James, quien perdió el equilibrio y cayó al suelo.

¡Atravesaré tu defensa de kevlar!-gritó Veena mientras se preparaba para clavar su cimitarra-¡No temas, será rápido!

Justo cuando James iba a ser atravesado, bloqueó el ataque con un rapidísimo movimiento, interponiendo su caja de arpones entre su cuerpo y el arma de su enemiga.

Arponaré tu corazón antes de que eso pase.-dijo James con un cierto deje de amargura-No puedo dejarte ganar. HARPOON SHOOTING!

El chico disparó sus arpones desde tan cerca que Veena no tuvo posibilidad de esquivarlos. Algunos inmovilizaron sus extremidades y otros se le clavaron en el cuerpo.

¡GRAAAAAAAAAAAAHHHH!-la chica chilló de dolor.

Es hora de despedirnos, Veena Idaiyar.-dijo James mientras se levantaba sujetando su arma-¿Sabes? Yo también quería ser un artista…

¿QUÉ SABRÁS TÚ DEL ARTE?-le espetó la Taimanin-¡Una persona que trabaja bajo las órdenes de demonios y humanos corruptos no merece la belleza del arte! ¡Te prohíbo TERMINANTEMENTE que insultes así una de mis pasiones! A partir de ahora, necesitarás diez… no… CIEN veces más arpones para pararme. ¿Qué es eso de “Yo también quería ser un artista…”? ¿Pretendes ser amable sin perder tu intención de matarme? ¡Hipócrita! ¡Prepárate para conocer el poder de una mujer enfurecida!

Con la mano que menos ataduras tenía, Veena agarró la cimitarra y agitó la muñeca, logrando dar una serie de latigazos con la expansión del arma que hicieron que se liberara de las ataduras.

¡No te dejaré salirte con la tuya, James Silver!-gritó la guerrera mientras ejecutaba un sello ninja con sus manos.

Unos vendajes hechos de tinta negra taparon sus heridas, protegiéndolas y evitando que empeorasen.

El verdadero potencial del Sumi no Jutsu no es hacer que unos dibujos cobren vida.-pensó Veena-Elegí esta senda tan artística y versátil para honrarla, no para mancharla con una derrota. ¡Mi sangre se puede convertir en tinta y la tinta se puede convertir en mi sangre! ¡No podrán frenarme unas heridas de nada!

Veo que estás dispuesta a continuar con esto…-dijo James-… ¿sabes una cosa? El disfrute se está convirtiendo en amargura. Veo en ti a la persona que me hubiera gustado ser. Tal vez me equivoqué más de lo que había pensado.

¡Voy a devolverte lo de antes!-amenazó la Taimanin haciendo caso omiso al discurso de James.

La joven se lanzó horizontalmente hacia el chico entrecruzando sus piernas y girando sobre sí misma, golpeándolo como si fuera una broca de taladradora. Al impactar en su esternón, consiguió dejarlo sin guardia, momento que aprovechó para golpear con la palma de la mano en la boca de su estómago, haciendo que el chico se doblase por el impacto. Finalizó la combinación de golpes envolviendo su puño derecho en tinta negra y lanzando un puñetazo ascendente con el que subió varios metros a la vez que mandaba por los aires a su oponente, que cayó rodando y golpeándose contra un poste.

¿Y bien?-preguntó Veena apuntando al corazón de James con su espada una vez ambos hubieron llegado al suelo.

Creo que…-murmuró James-…tengo que ponerme serio de verdad.

El chico se levantó y comenzó a desvestirse.

¿Qué demonios crees que estás haciendo?-preguntó Veena-¿Desnudarte es ponerte serio? ¡No me hagas repetirte que te tomes este combate en serio!

No seas ingenua.-dijo James-¿Crees que debajo de las chaquetas de colores que llevamos todos y que son iguales no hay algo que nos hace únicos? ¡El verdadero poder de nuestro equipo se halla en los trajes especiales que siempre llevamos bajo los uniformes! ¡No me mostraré desnudo ante ti! ¡Me mostraré a pleno potencial!

El chico se quitó la chaqueta, los pantalones y el calzado y los lanzó por los aires. Debajo llevaba un maillot ajustado de color azul oscuro sin mangas, unas mallas ajustadas de color azul claro por encima del maillot cubriendo sus piernas, unas zapatillas de ballet de color azul marino y, por encima de todo ello, una chaqueta de color azul cobalto brillante sin mangas y con un largo faldón trasero de cuyo borde colgaban púas metálicas.

¿Esas pintas de circo son tu verdadero poder?-preguntó Veena-Pareces un trapecista… aunque ya veo que no sólo tienes un trozo de esa tela molesta, sino todo un faldón. ¡Bonita forma de dar pistas dejándote ese trozo por fuera del pantalón que llevabas antes!

Así que crees que parezco un artista circense, ¿eh?-preguntó James-No vas mal encaminada. ¡Prepárate para lo peor!

El chico pulsó un botón oculto de su caja de arpones, haciendo que se dividiera en dos mitades que comenzaron a reestructurarse hasta formar dos enormes hexágonos metálicos que rodearon las muñecas del chico como si fueran brazaletes gigantescos.

¡El soldado James Silver se lanza al combate!-bramó el chico.

Dejó de correr como le habían enseñado en el entrenamiento militar. Esta vez corrió hacia Veena como si bailara con el aire, grácil y elegantemente. Con esa ropa, los músculos de los brazos se le veían claramente y los de las piernas se le marcaban en las mallas. Lanzó una elegante patada alta contra la chica, una patada que más bien parecía un paso de baile llevado al extremo.

¡Bonitos músculos!-lo elogió la Taimanin mientras paraba la patada con un antebrazo-No obstante, no te servirán para derrotarme.

Eres una gran artista.-dijo James-Es una pena que tenga que acabar contigo.

¡Dejemos el arte a un lado!-insistió Veena-¡Estamos aquí para combatir!

El chico no respondió verbalmente. Se limitó a dar una voltereta hacia atrás y combinarla con una patada, golpeando a Veena en el mentón y desestabilizándola el tiempo suficiente como para golpearle en el estómago con uno de sus dos brazaletes enormes.

Ugh…-gimió la joven-… argh… ¡no me rendiré!

Con gran agilidad, la chica se subió al brazalete de James, poniéndose de pie encima de él. Sin darle tiempo a su dueño a mover el brazo para tirarla, le pateó la cara varias veces, acto tras el cual lo propulsó contra el suelo empujándole en la frente con la planta del pie. Una vez estuvo en el suelo, Veena le levantó una pierna y le retorció el tobillo con un movimiento de Aikido.

¡NGH!-James emitió un grito ahogado-¡Atrás, Taimanin!

Con la pierna que tenía libre, James se sacudió a Veena de una patada. Aprovechó para levantarse y girar sobre sí mismo como si fuera un bailarín, preparando un peligroso y pesado latigazo con todo su faldón de tela reforzada. Para evitar el impacto, la Taimanin siguió el movimiento de la tela y, como si bailara con ella, se acabó enroscando en su seno, quedando atrapada.

Al menos así no me he hecho daño…-pensó la chica-…y tengo las piernas libres.

¡Estás atada y pegada a mí!-exclamó el militar-¿Pretendes suicidarte?

No exactamente.-respondió Veena con sarcasmo.

Con un alarde de gran flexibilidad, la chica pateó a su enemigo en varios puntos del cuerpo con la misma pierna a la vez que creaba un charco de tinta haciendo un sello ninja con las manos dentro de la tela. El soldado se tropezó por culpa de los golpes, perdiendo el equilibrio y cayendo al suelo con las piernas abiertas 180 grados. De esta forma, la tela se desenroscó y permitió la liberación de Veena, quien se posó elegantemente delante de su enemigo.

Me has manchado las perneras de tinta…-dijo James-… ¡esto se está convirtiendo en algo personal!

¡Un verdadero artista desarrolla su actuación sin importar las adversidades que se vengan durante la misma!-bramó la Taimanin-¿No querías ser un artista? ¡Aprende lo básico!

James se levantó y apuntó a su enemiga con las dos manos. Decenas de arpones salieron disparados, esta vez de color azul cobalto con puntas de color azul eléctrico.

¿Esa máquina escondía una galvanizadora interna para reforzar los arpones al escindirse?-se preguntó Veena-¡Qué máquina más intrincada!

¡Siempre quise dedicarme al circo!-gritó James  mientras disparaba-¡Sólo quería entretener a los niños!

La Taimanin bailaba elegantemente con los arpones mientras los esquivaba. No hacía ningún caso a las explicaciones de James.

¡Mis padres me dijeron que si realmente quería a los niños, que me dedicara al ejército para poder luchar por ellos y defender su futuro!-bramó el chico mientras movía elegantemente sus manos, convirtiendo la trayectoria de los arpones en una intrincada malla para atrapar a la Taimanin.

¡Maldita sea!-pensaba Veena mientras trataba de esquivar todos los ataques-¡Está más motivado  por soltar la mierda que lleva dentro que por su misión como militar! Así no será fácil plantarle cara.

¡Me dejé lavar el cerebro!-gruñó James con lágrimas en los ojos mientras complicaba más el patrón de los arpones-¡Sacrifiqué mis sueños por un trabajo! ¡Nunca podré redimirme por el insulto al arte que hice en aquel momento!

¡Me importa una mierda tu vida, maldito gilipollas impulsivo!-gritó Veena mientras creaba látigos de tinta para contraatacar los arpones, que ya eran imposibles de esquivar-Si quieres cambiar, ¡cambia de carrera! ¡Deja esta mierda de trabajo y así tendremos a una persona menos tocándonos las narices!

¡NO!-gritó James-¡Vivo condenado al régimen militar! ¡Es mi penitencia por insultar y herir todo lo que un día amé!

No quiero ser racista ni caer en los estereotipos, pero espero sinceramente que no todos los estadounidenses sean tan idiotas como tú, James.-dijo Veena mientras agotaba su poder espiritual manteniendo los látigos de tinta.

¡Estoy siendo un artista mientras peleo por mi patria!-se justificó James-¡No hay nada malo! ¡Al final lo tengo todo: ejército y circo!

¡Estás loco, maldita sea!-gritó Veena-¡NO TIENES NADA! ¡Vives en una mentira! ¡Ahora es cuando realmente estás insultando al arte! ¡Usándolo para hacer el mal! ¡Eres lo peor!

Henchida de rabia, Veena convirtió sus látigos de tinta en una enorme onda negra que dispersó los arpones y barrió a James.

¡Abre los ojos!-gritó la chica-¡No estás siguiendo el camino que quieres! Aunque no me importa, porque voy a acabar contigo.

Sólo espero…-dijo James-…que los niños norteamericanos sonrían al ver que un artista de circo ha derrotado a sus enemigos…

¿Qué mierda va a entender un niño pequeño e inocente sobre patrias, guerras y demás conceptos similares?-insistió Veena-Estás chalado.

¡Seguiré esforzándome por nuestros niños!-gritó James-¡POR LOS HIJOS DE TODOS! ¡CUMPLIRÉ MI MISIÓN!

El chico corrió de nuevo hacia Veena y ejecutó una elegante y vistosa pirueta, creando un peligroso círculo con su faldón. La Taimanin trató de parar este movimiento, pero la rueda cortante en la que se había convertido su oponente pudo flanquear las defensas de su cimitarra y acabó por embestirla, causándole un sangrante y profundo corte en las costillas.

¡AAAAAARGH!-chilló la joven mientras instintivamente se quitaba de encima a su oponente de una patada.

Ambos estaban exhaustos. Se miraron jadeantes.

Es hora de acabar con esto.-dijo James-¡Te tumbaré con mi número especial!

El chico se colocó debajo de un poste muy alto que tenía un tramo horizontal. Disparó sus arpones hacia arriba y los colgó de aquel tramo. Acto seguido, separó los cables del arma y los unió con una barra metálica que se había sacado de un bolsillo oculto, creando una especie de columpio. Se subió, quedando a mucha altura por encima de Veena, y comenzó a columpiarse.

¡ENCAJA MI PATADA DE TRAPECISTA Y CAE!-gritó James-¡POR LA SONRISA DE LOS NIÑOS DE MI PATRIA!

Justo cuando el columpio terminó de bajar y se disponía a subir en su movimiento pendular, James saltó y, con una violenta voltereta, embistió a Veena estirándose totalmente, impactando con una coz aérea en su cara que la lanzó por los aires y la hizo rodar varios metros por el suelo hasta chocar de espaldas contra un semáforo.

Eres un buen hombre, James.-murmuró Veena.

¿Qué?-bramó el soldado-¡No te oigo!

He dicho…-Veena se incorporó clavando su cimitarra en el suelo y usándola como bastón-… que eres un buen hombre. Te gusta hacer feliz a la gente y, aunque tienes el patriotismo subido y apremiante propio de los estadounidenses, lo que realmente te hace actuar mal es que estás muy dolido. Te has equivocado gravemente y no has sido capaz de superar ese error y dejarlo atrás. Dejas que te queme por dentro. Te resignas. Ser bueno no te exime de ser un auténtico gilipollas. Tu vida no me importa y no pretendo solucionártela, pero no está de más reconocer lo que has hecho bien igual que con gusto critico lo que has hecho mal. Me ha encantado tu número de circo, lo bien que te mueves y lo gran bailarín que puedes llegar a ser… aunque el utilizarlos para un propósito equivocado y para golpearme a mí te van a llevar a la derrota. ¡La tinta será tu perdición! ¡Elegí estudiar esta rama de las artes ninja para complementarla con mis habilidades artísticas! ¡Mi sangre es tinta y la tinta es mi sangre! Cuando te derrote, cuando todo esto acabe… estudiaré Bellas Artes y me convertiré en una artista de renombre. No cometeré tu error, seré más lista que tú. Yo soy Taimanin por vocación, pero no dejaré de lado mi formación artística. ¿Decías que lo tenías todo? ¡Soy YO quien lo tiene todo! ¡Nunca vuelvas a patear la cara de una dama de esta manera, engreído! ¡NO TIENES NADA! No vas a impedir que gane. Seguiré luchando, seguiré bailando, seguiré pintando, seguiré dibujando, seguiré escribiendo… ¡HASTA QUE EL MUNDO ME CONOZCA COMO A LA TAIMANIN DE LAS BELLAS ARTES! ¡TU FARSA ACABA AQUÍ! ¡SABOREA LA REALIDAD!

La chica se levantó de nuevo, aún con las manos apoyadas en su cimitarra, que seguía clavada en el suelo. De sus costillas brotaba sangre, pero pronto empezó a convertirse en un líquido distinto: tinta roja.

Tenías la visión oscurecida, las miras distorsionadas.-la Taimanin continuó con su discurso-Lo veías todo negro como la tinta que te he lanzado, pero ahora te mostraré que el mundo es de colores. ¡Llenaré de color tu última visión! ¡Encaja mi ataque especial!

La chica se mojó los dedos con la tinta roja que brotaba de su herida. Acto seguido, hizo un sello ninja con ambas manos.

Ninpô – Iro no Jutsu! Suzaku Shôkan!-gritó solemnemente la joven Taimanin.
(¡Arte ninja de los colores! ¡Invocación del Fénix Bermellón!)

La chica comenzó a dibujar un ave fénix en el aire. Los trazados de la tinta roja se mantenían ingrávidos a la vez que su autora bailaba elegantemente para llegar con el brazo a los puntos que tenía que colorear para completar el dibujo. Una vez estuvo terminado, el plano se convirtió en volumen y un enorme pájaro rojo hecho de tinta voló hasta James, atropellándolo y quemándolo con la alta temperatura de dicha tinta, que le dejó ardientes manchas en la ropa.

¡BUAAAAAAAAAAAAAAAAAGHHH!-gritó James mientras se desplomaba en el suelo.

¿Sigues queriendo levantarte y luchar por una gilipollez?-preguntó Veena-Has reconocido que te han lavado el cerebro, así que no tienes que fingir más.

¡Aún no he dicho mi última palabra!-bramó James incorporándose-¡Puedo seguir luchando!

Se preparó para lanzar una combinación de golpes con movimientos de danza, pero Veena se deshizo ante sus ojos en un charco de tinta negra. Acto seguido, apareció en el cielo, cayendo hacia él como un meteorito. La patada voladora impactó en su pecho, dejando una enorme mancha negra con forma de mariposa y poniendo fin a la resistencia del soldado.

Se acabó para ti.-dijo Veena mientras agarraba a su oponente del cuello.

¡No!-gritó el chico-¡Apártate! ¡Te derrotaré! ¡Suéltame!

James pataleaba para librarse de Veena, pero no podía conseguirlo.

Vamos, desiste.-pidió Veena-No quiero romperte el cuello. Me basta con que te duermas y me dejes trabajar.

¡Acabaré contigo!-gritó James-¡Nunca dejaré que me humillen! ¡Ni tú ni nadie!

Deberías agradecerme todo lo que te he explicado.-Veena no se molestaba ni en alzar la voz-Vamos, duérmete. Ríndete. Deja de resistirte. Este combate está acabado y tú también.

¡He dicho que no!-gritaba James mientras la saliva salía a chorros de su boca por el estrangulamiento-Agh…

La vista del soldado empezaba a nublarse: la estrangulación de Veena le estaba quitando el conocimiento.

Deja de patalear.-dijo Veena-No quiero tener que matarte.

James dejó de gemir y se desplomó en el suelo. Finalmente había caído inconsciente. Así, Veena lo soltó y le dio una patada en el costado, haciéndolo rodar lejos de ella. Con su hermosa ropa azul manchada de tintas negra y roja, el chico quedó totalmente derrotado, física, psicológica y moralmente.

Lo has hecho bien en el último momento.-suspiró la Taimanin-No quería tener que matar… a un buen hombre. Eso no es lo que haría una aliada de la justicia.

Se cubrió la herida de las costillas con tinta negra para ayudar a su cicatrización. Oyó entonces disparos en algún lugar cerca de ella, probablemente a mucha altura por encima de donde se situaba.


jueves, 31 de diciembre de 2015

Yamiyuki Kuroi is... Bayonetto! [¡Feliz 2016!]

¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!-gritó Freya con vehemencia y solemnidad mientras lanzaba una potente patada voladora contra un enemigo gigante-¡MUERE!

La enorme y fornida pierna de Freya golpeó directamente contra aquel ingente monstruo, pero una brillante pantalla mágica de color azul redujo el impacto a una nulidad. Aquel escudo que no se dejaba ver y que únicamente aparecía cuando el enemigo recibía impactos parecía tan natural y propio de él como una piel. Se enfrentaban a una criatura de tamaño enorme, tal vez casi tanto como un edificio. Era un monstruo de color azulado parecido a un ave gigantesca. Entre lo que parecían sus alas sujetaba una enorme esfera de color azul eléctrico. Encima de ella reposaba su cabeza. Las patas de aquella mole estaban apoyadas en el suelo y rodeaban también a la esfera como si ésta fuese algo muy preciado para aquella criatura.

¡Maldición!-bramó Freya-¿Mi patada no ha hecho mella en su coraza? ¿Qué clase de mala bestia es ésta?

Demasiado has hecho acercándote a esa criatura.-comentó Yamiyuki-Mira que hemos matado a cosas enormes, pero creo que este bicharraco se lleva la palma.

Lo dices como si en algún momento me hubiera dado miedo acercarme a un enemigo por su tamaño…-respondió la chica.

Jamás se me pasaría por la cabeza tal idea.-explicó Yamiyuki-Sin embargo, acercarse a esa cosa con su manía de hacer aparecer tormentas mágicas a su alrededor no es tarea fácil. Aunque tu golpe no le haya hecho efecto, te felicito por haberle dado.

¡Siempre tan adulador!-se sonrió Freya-¿Alguna idea para acabar con este combate sin sentido? ¡Tenemos que seguir adelante! Esta cosa se ha auto-invitado a nuestra fiesta de patear culos y no sabemos si Shiroi y compañía nos han dado esquinazo ya.

Como si perseguir a un hijo de puta drogodependiente el mismísimo 31 de diciembre no fuera lo bastante triste, ¡encima viene un pingüino hormonado con una bola de mierda gigantesca a tocar las narices!-maldijo Ibara-¡Dejadme espacio para bailar! ¡Voy a freír a ese tanque viviente!

¡Con tu baile y mis poderes, le pondré una trampa de la que no podrá escaparse!-Itami se sumó a la llamada de Ibara.

Os aconsejo que forméis un pequeño corro detrás de mí.-pidió Metallurgy con una sonrisa candorosa-Voy a dispararle con una de mis máquinas y me parece que unas cuantas hectáreas van a hacer… ¡PUM!

Voy a vaciar tantas cargas de lanzacohetes que ni los mejores culturistas del mundo podrán cargar con la metralla.-dijo Aquanika en tono amenazador-Pongámonos detrás de Metallurgy, delante, a los lados o donde sea, pero acabemos de una vez con esa bestia.

Dalton y Marah se prepararon para disparar junto a Aquanika y Metallurgy. Ibara e Itami se colocaron estratégicamente para lanzar un ataque mágico. En la línea más arriesgada estaban juntos los que se iban a lanzar a un ataque cuerpo a cuerpo: Yamiyuki, Yurika, Nikola, Ayako, Yuuji y Ayame. Detrás de todos sus compañeros se colocó Freya, quien empezó a levitar, dispuesta a invocar a un espíritu mágico de gran tamaño para arremeter contra aquella gigantesca y enigmática criatura.

Tres…-Freya inició una cuenta atrás.

Ibara comenzó a bailar sensualmente en su bastón mientras le lanzaba su anillo a Itami.

…dos…-continuó la joven líder de aquel equipo.

Aquanika puso a punto sus lanzacohetes. Dalton y Marah prepararon unas torretas de Ether. Metallurgy había hecho aparecer un enorme cañón de iones con una longitud de varios metros el cual sujetaba con las manos como si tuviera la ligereza de una pluma.

…uno…-Freya estaba a punto de terminar su invocación.

Los que se estaban preparando para el ataque de cerca se pusieron en guardia. Nikola asió sus espadas láser, Ayako activó sus escudos de rodillas, Yuuji se preparó para atacar con su cetro, Ayame se puso en guardia para lanzar combinaciones de patadas, Yurika transformó sus piernas en dos enormes ancas robóticas y Yamiyuki envolvió sus puños en oscuridad.

… ¡CERO! ¡ES HORA DE TOSTAR A ESE CAPULLO!-bramó Freya mientras soltaba al enorme monstruo que había invocado.

Los ataques de los héroes llovieron uno tras otro sobre el enorme monstruo. El escudo parecía estar a punto de ceder una vez aquella magistral combinación de técnicas de combate hubo tenido lugar. Un puñetazo de Yamiyuki puso fin a la existencia de aquella coraza.

¡La barrera ha cedido!-informó Yamiyuki-¡Todo el mundo a la carga! ¡Patéale el corazón, Freya!

¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!-gritó la joven mientras se lanzaba dispuesta a dar el golpe de gracia.

De pronto, el cuerpo de aquel enorme monstruo comenzó a brillar y emitió una potente onda de choque que cortó todos los ataques que le estaban lanzando.

¡Mierda!-exclamó Freya, viéndose obligada a aterrizar-¿Qué está pasando?

Creo que va a hacer algo raro.-dijo Yurika mientras señalaba un punto brillante en el centro de la esfera que sujetaba el monstruo.

Agh…-se quejó Ibara-…siento como si me atrayera. ¿Acaso esta cosa nos está aspirando?

Eso parece intentar.-diagnosticó Freya-¡Apartaos! ¡Tratad de alejaros todo lo posible!

Yamiyuki, que era el combatiente más cercano al monstruo, creó en su mano derecha una ingente bola de fuego con la que causó una implosión que calentó el área circundante hasta un extremo tal que la ráfaga de aire caliente resultante empujó a todos sus compañeros lejos del monstruo.

¿Qué estás haciendo?-preguntó Metallurgy extrañada-¿No pretenderás quedarte delante de esa aspiradora mientras nosotros nos quedamos en la seguridad?

Eso es exactamente lo que pensaba hacer.-respondió Yamiyuki mientras obligaba a sus compañeros a mantenerse lejos de él con una enorme muralla de fuego.

¡No, Yamiyuki!-pidió Yurika-¡Nadie sabe lo que puede pasar si te absorbe!

No va a pasarme nada, ¡confía en mí!-pidió el chico-Y, si pasa algo, creo que es mejor para nuestra misión que caiga un aliado antes de que caiga el equipo entero.

¡No queremos llegar a esa situación!-insistió Metallurgy-Yurika tiene razón. ¡Vuelve aquí!

No es propio de un caballero…-Yamiyuki se calló un momento antes de reforzar su muralla de fuego con una ingente nube de electricidad-…dejar a unas señoritas tan esplendorosas como vosotras ante un peligro tan grande.

¡No me jodas!-exclamó Ibara-¡Siempre suelta el mismo rollo! Menos mal que a mí me da igual que se muera o que no.

¿Sin habérnoslo follado?-preguntó Itami.

Es la única pena que me daría.-respondió la chica.

Si quieres ser un caballero, ¿por qué no dejas que te ayudemos nosotros?-preguntó Nikola-¡Hay más hombres contigo!

Si Nikola va, yo también. ¡Juntos hasta la muerte!-añadió Dalton.

A mí dejadme en paz.-Itami se encogió de hombros.

En primer lugar…-dijo Freya entre amenazadoras pausas-… ¡Itami, no te pago para esta mierda! ¡A ti tampoco, Ibara! Y, en segundo lugar… ¡mierda, Yamiyuki, no te diviertas tú solo! No es propio de una señorita dejar a un caballero tan polifacético como tú al borde del peligro. ¡Me voy contigo!

¿Y le importa más nuestro sueldo que Yamiyuki?-siseó Ibara.

No te equivoques, guapa.-respondió Freya tajantemente-Simplemente confío más en él que en vosotros, y por eso me preocupo más de que la caguéis antes que él.

Yuuji se acercó a Nikola y a Dalton, dispuesto a ayudar a Yamiyuki y a Freya.

¡Atrás!-les pidió Freya.

La chica deshizo las dos barreras de Yamiyuki de un manotazo. Lo que encontró al otro lado fue una escena muy apremiante: el chico estaba flotando hacia la esfera, a punto de ser absorbido.

Al menos me ha salido bien lo de ganar tiempo.-dijo Yamiyuki mientras se acercaba a la pared de la esfera sin poder evitarlo.

Tú también lo habías pensado, por lo que veo.-dijo Freya.

¿El qué?-preguntó Yamiyuki-¿Que el punto débil de esta fiera puede estar en su interior y por eso no somos capaces de eliminarlo desde fuera? ¡Claro que lo he pensado! ¡No me dejo absorber por un pingüino mutante sólo por caballerosidad! De nada me sirve la “G” de “galán” si no la comparto con la de “genio”.

¡Ése es el Yamiyuki Kuroi que conozco!-exclamó Freya con una sonrisa mientras apretaba el puño-¡Rájale las tripas!

¡A la orden!-exclamó Yamiyuki mientras terminaba de ser absorbido por la esfera.

¡Se lo ha tragado!-Freya oyó que sus compañeros gritaban detrás de ella.

. . .

¡Ugh!-Yamiyuki emitió un quejido, pues había caído de golpe en una superficie oscura que no era nada cómoda.

Miró a su alrededor. Todo era negrura. Se miró las manos, los pies y el resto del cuerpo. Se encontró con que estaba completamente desnudo.

¿Qué cojones está pasando aquí?-preguntó el chico en voz alta.

¡Yamiyuki!-el chico oyó la voz de Freya.

Se giró. Detrás de él había un holograma con el rostro de su compañera.

Por alguna extraña razón, podemos verte como si la esfera que sujeta ese monstruo fuera un monitor.-explicó la chica-Ha dejado de atacarnos, así que lo sucesivo está en tus manos. Ah, y, aunque estés dándonos la espalda, ¿podrías taparte un poco?

Yamiyuki se tapó la entrepierna entrecruzando las dos mitades de su larguísima melena como si de una cortina se tratase.

No lo he hecho adrede.-dijo el chico girándose para mirar a los ojos a aquel holograma-¿Veis algo que no vea yo?

Todo oscuridad.-terció Aquanika-Estás jodido, chaval.

Gracias por tu constante apoyo, Aquanika.-respondió Yamiyuki en tono ácido. ¿No veis una tienda de ropa ni nada?

Tranquilo, pimpollo.-respondió la joven de cabello rosa-Veo algo mucho mejor.  Llévate las manos al pecho. Tienes algo centrado donde nosotras tenemos el comúnmente llamado canalillo.

El chico tocó lo que parecía una joya redonda incrustada en su pecho. Se miró y se dio cuenta de que era un pequeño disco plateado que parecía poder abrirse como si fuera un espejo de mano. Al intentar abrirlo, cedió con suavidad, mostrando en una de las caras internas un espejo y en la otra una colección de balas de color rosa firmemente incrustadas.

¿Un espejo de mano incrustado en mi pecho?-preguntó Yamiyuki-He de suponer por tu comentario, Aquanika, que esto es de utilidad para mi situación actual.

¡Desde luego!-respondió la chica-Mira, no sé cómo ha podido pasar, pero parece ser que dentro de esa esfera tienes poderes mágicos. Enhorabuena, Yamiyuki, eres un mago o incluso un brujo. Conozco ese objeto y sólo lo utilizan personas con poderes mágicos… concretamente brujas, por eso creo que eres más un brujo que un mago. Si alguna vez te has planteado que la vida era injusta contigo por ser de los pocos del grupo que no tiene dominio sobre la magia, es hora de que dejes atrás esas ideas, pues ya eres de los nuestros. ¡Usa ese espejo mágico para vestirte!

De acuerdo.-respondió Yamiyuki-Me imagino que si te pido explicaciones me dirás que tengo que concentrarme, unirme mentalmente con el objeto y todas esas cosas que soléis decir los magos, así que voy a hacerlo a mi manera.

Todavía tapándose los genitales con su melena, Yamiyuki rodeó el espejo con sus manos y cerró los ojos. Su pelo comenzó a brotar y a hacerse más y más largo, enredándose en su cuerpo y formando un perfecto y elegante traje negro, pues él era moreno. El chico abrió los ojos justo a tiempo para ver cómo sus manos se bañaban de una luz blanca que no tardó en convertirse en unos largos y ajustados guantes de dicho color. El uniforme tenía un corte muy sensual y revelador: era totalmente ceñido y apretado, marcando todas y cada una de sus curvas, así como sus elegantes y varoniles músculos. Le tapaba los hombros y bajaba por su cuerpo formando una provocativa “V” que dejaba al descubierto todo su torso  y abdomen, cerrándose a la altura de la entrepierna para cubrir su zona íntima. Por detrás hacía la misma “V”, dejando ver parte de sus hombros, toda su columna vertebral y parte de la cadera, cerrándose justo para tapar la parte de los glúteos. Las piernas las tenía totalmente cubiertas, como si llevara unos leggings que acabaran en zapatos de tacón alto. Las mangas tenían gran cantidad de flecos, como si fueran dos melenas, y bajaban hasta sus rodillas, dejando ver entre medias los guantes blancos. A ambos lados del pecho tenía unas finas tiras negras que sujetaban el espejo plateado. Por detrás, su melena caía lacia y abundante. En la parte de arriba llevaba un apretado moño cónico al que estaban muy bien apretadas unas brillantes y vistosas tiras rosas que llegaban hasta el suelo, de cuyos extremos colgaban cruces plateadas con piedras doradas en el centro. En la parte de atrás de las mangas, cayendo desde los hombros, ostentaba varias cadenas plateadas de cuyos extremos colgaban brillantes piedras preciosas de colores.

¡Está buenísimo!-bramó Ibara-¡Más que de costumbre! ¡Menuda frikada de traje! ¡Es una puta pasada!

El holograma del rostro de Itami apareció al lado del de Ibara para silbarle provocativamente.

¿En qué acabo de convertirme?-preguntó Yamiyuki.

¡En un brujo de Umbra!-exclamó Aquanika-¡Al menos no estás en pelotas!

¿Puedo llamarte Bayonetto mientras lleves ese traje?-preguntó Ibara.

NO.-respondió Yamiyuki tajantemente.

¿Bayonetto?-preguntó Metallurgy extrañada a la vez que el holograma de su rostro aparecía alrededor de Yamiyuki.

Me recuerda a un videojuego al que jugué hace poco en casa de Itami.-explicó Ibara.

Creo que han detectado tu poder.-dijo Freya-Vemos enemigos acercándose desde tu espalda. ¡Gírate!

Yamiyuki se encaró a la dirección a la que apuntó Freya y vio varias figuras envueltas en luz dorada aproximándose velozmente hacia él.

¿Son ángeles?-preguntó Yamiyuki-¿Como los de Shiroi?

Algo así.-supuso Freya-¡Dales su merecido! ¡No creo que esos tridentes con los que te apuntan sean para jugar!

¿Cómo funciona esta condición de brujo?-preguntó Yamiyuki.

Dale un puñetazo al ángel que tienes más cerca.-dijo Aquanika-¡No preguntes! ¡Actúa!

Yamiyuki vio que el ángel que se le acercaba tenía intención de clavarle su tridente. Para evitarlo, lanzó un vehemente puñetazo. De la nada se dibujó un círculo mágico de cuyo centro emanó un enorme brazo negro que imitó el puñetazo del chico, haciendo pedazos al ángel.

¡Qué pasada!-exclamó Yamiyuki-¡Voy a intentarlo de nuevo!

Un ángel se le acercaba por la derecha. Lanzó una patada lateral y volvió a pasar lo mismo: un círculo mágico lo acompañó y de su centro salió una gigantesca pierna negra que pateó y destrozó al ángel.

¡Guau!-exclamó Yamiyuki-¡No está nada mal!

¡No hay tiempo para celebraciones!-exclamó Aquanika-Si quieres que te dirija en el uso de tus nuevos poderes, ¡sé más rápido! ¡Te van a arrancar la cabeza!

Yamiyuki miró hacia arriba: un ángel trataba de asestarle un golpe letal con su tridente. En respuesta a esto, agarró el arma dorada con la mano y la desvió. Tras ello, giró sobre sí mismo y fustigó la cara de aquel enemigo de una fuerte patada. Dándose cuenta de que no necesitaba estar lejos para invocar aquellas extremidades gigantes y que podía golpear con su propio cuerpo, el chico se enzarzó en un intercambio de golpes con el ángel, tardando poco tiempo en someterlo y matarlo.

Parece que no hay más de esas cosas por aquí cerca.-dijo Yamiyuki-Un placer trabajar contigo, Aquanika.

Yo siempre ficho a los mejores compañeros de trabajo.-se jactó Freya.

Oh, sí.-corroboró Yamiyuki-Tú la primera. ¿Te acuerdas de cuando trabajamos juntos en un polideportivo enseñando baile de barra vertical a un grupo reducido?

¡Fue genial!-asintió Freya-¡Nos lo pasamos de puta madre, sobre todo cuando tocó reventar cabezas ajenas!

¿En qué clase de líos os metéis vosotros?-preguntó Metallurgy con una mezcla de curiosidad y miedo.

Sólo estábamos trabajando.-explicó Freya-¡El dinero no crece de los árboles, tenemos que mantenernos!

Tu pelo es tu arma, tu armadura, tu cuerpo, tu poder, ¡todo!-explicó Aquanika-Todo lo que puedas imaginar lo puedes hacer con tu cabello. ¡Ése es tu poder como brujo de Umbra! Tu melena puede transformarse en cualquier cosa y se trata de ser un hijo de la gran puta en cada instante. ¡Busca una salida y una manera de destruir al bicho!

Me pregunto si conservo mis poderes de siempre aunque no sean mágicos.-Yamiyuki hablaba para sí en voz alta mientras escuchaba y asentía a lo que decía Aquanika.

De repente, la oscuridad se rompió violentamente por un dorado y brillante rayo de luz. El joven miró hacia arriba y vio que en la negrura se abría lo que parecía un portal luminoso. Mientras esquivaba los rayos que emanaban de él, se hizo camino hacia el haz. Sus saltos eran sorprendentemente altos y vigorosos. Si bien Yamiyuki siempre había sido un excelente saltador, aquellos movimientos eran más propios de alguien con el don de la ingravidez. Cuando le faltaba poco para alcanzar aquel resquicio de luz, de éste salieron más ángeles, esta vez acompañados de algunas bestias con armaduras doradas y gigantescas armas encantadas con una luz blanca.

¡HAAAAAAH!-bramó Yamiyuki mientras apuntaba a sus recién llegados enemigos con la palma de la mano izquierda.

Como él esperaba, de su mano brotó un potente chorro de fuego que prendió y ralentizó al grupo de enemigos.

¡Conservo mis poderes!-se alegró el joven-¡Bien! ¡Tomad ésta, panda de capullos! ¡Fuera de mi camino!

Yamiyuki lanzó una patada al aire. De su pierna salió un manojo de rayos azules que impactó contra uno de los ángeles, haciendo que explotase entre electricidad.

Ya está aprendiendo los movimientos típicos de los de su condición.-observó Aquanika-¡Mirad qué frescura y qué encanto en los movimientos del chico!

Mientras Aquanika comentaba las proezas del chico, éste se dedicaba a cargar sus puños con oscuridad y castigar a los ángeles conforme se le acercaban. Una de las enormes bestias consiguió acercársele y asestarle un brutal martillazo que hizo que saliera propulsado.

¡JO-DER!-exclamó el chico mientras se recuperaba del golpe.

Te doy otra pista.-insistió Aquanika-En el sitio en el que te mueves no existe la noción de suelo. Controlas la tierra, ¿no?

Yamiyuki se sonrió con picardía. Dio un pisotón en el aire y comenzaron a brotar rocas de debajo de la bestia, golpeándola fuertemente.

¡Me encanta esto!-el chico parecía estar a gusto con sus nuevos poderes.

El monstruo angelical trató de lanzar otro martillazo, pero Yamiyuki decidió no caer dos veces bajo el mismo truco y esquivó el golpe con una pirueta.

¡Justo a tiempo!-comentó-¡Casi me golpea de nuevo! Eh, ¿por qué se mueve todo tan lento?

¡Tiempo Brujo!-exclamó Aquanika-¡Tu nuevo poder ralentiza el entorno como respuesta a una emoción fuerte! ¡Aprovéchalo para ser más rápido que nunca ante el enemigo y acabar con él!

¡Chupaos ésta!-exclamó Yamiyuki.

El chico se colocó en medio de sus enemigos y comenzó a girar sobre sí mismo como si bailara. Liberó entonces un enorme aro de fuego que prendió a todos los ángeles y, tras ello, lanzó una rapidísima sarta de puñetazos contra la bestia que lo había golpeado. Pronto se dio cuenta de que su puño se cargaba con un aura mágica de color rosado.

Siento que cuanto más le golpeo más fuerte me vuelvo.-comentó el chico-¡Ser un brujo no está nada mal a pesar de llevar estas pintas!

Dio el golpe de gracia a la bestia con un tajo descendente de Karate, partiéndola por la mitad.

Lo dices como si no te gustara tu nuevo modelito.-comentó Freya.

Tienes razón.-respondió Yamiyuki-¡Me encanta! ¡Es puro estilo!

El portal de luz comenzó a empequeñecerse.

¡Corre, Yamiyuki!-lo animó Metallurgy-¡Tú puedes salir de ese sitio tan oscuro y poco aportador! ¡Vamos!

¡Date prisa!-pidió Freya al ver que al joven le costaba llegar.

¿Es que no puedo dejarte solo?-se quejó Aquanika-Usa tu… ¿qué cojones tendrás tú? Ah, ya sé. ¡Usa tu león interior!

¿Mi qué?-preguntó Yamiyuki.

¡QUE CORRAS, HOSTIA!-bramó Aquanika.

Yamiyuki intentó darse más prisa y, mágicamente, se convirtió en un enorme león negro con una tupida melena roja. De su cuello colgaban tiras rosas. En esta nueva forma, su velocidad se incrementó tanto que logró atravesar el portal de luz.

No era tan difícil, ¿verdad?-comentó la joven kazaja.

El chico sólo pudo responder con un rugido. Al llegar a su nueva ubicación, lo que parecía un enorme anfiteatro rodeado de un soleado cielo, se vio rodeado de bestias voladoras con halos en la cabeza. Desde el pilar de piedra en el que estaba apoyado, lanzó otro rugido, esta vez para amenazar a los ángeles.

El brujo no debe salir vivo.-dijo una voz desconocida desde la nada.

Tras oír esta frase, todas las bestias se abalanzaron sobre Yamiyuki, quien volvió a convertirse en hombre y barrió a todas las bestias voladoras con una patada giratoria acompañada de la misteriosa pierna gigante que había aprendido a utilizar antes.

Creo que alguien me quiere ver muerto.-comentó Yamiyuki mientras saltaba hacia una de las criaturas voladoras para iniciar seriamente el combate.

¡Cuidado!-gritó Metallurgy.

La enorme garra de la bestia se acercaba peligrosamente hacia Yamiyuki.

Tiempo Brujo, ¿verdad?-preguntó el chico haciendo acopio de lo que estaba aprendiendo-¡Vamos allá!

Al esquivar el zarpazo, se sorprendió convirtiéndose en un enjambre de mariposas negras con dibujos rosados en las alas. Estas mariposas volvieron a juntarse en la espalda del monstruo, dándole forma de nuevo al chico, quien se vio rodeado de la misma aura violácea que cuando había esquivado el martillazo de la bestia anteriormente. Aprovechando que todo a su alrededor se movía más lentamente, el chico agarró a la bestia por la cola y comenzó a hacerla girar dando vueltas en el aire.

¡Buen dominio de tu mariposa interior!-gritó Aquanika.

¿Cómo sabes tanto de esto?-preguntó una incrédula Yurika.

Digamos que tengo contactos.-se limitó a responder Aquanika.

Mientras tanto, Yamiyuki disfrutaba lanzando a la bestia que había agarrado contra otra cercana. El choque fue tan fuerte que las dos cayeron en picado hacia el suelo desde la altura a la que se encontraban.

¡Es hora de un Ataque Clímax!-bramó Aquanika-¡Invoca a un demonio! ¡Seguro que alguien como tú tiene a cientos a su cargo!

¿De qué me hablas?-preguntó Yamiyuki.

¡Recuerda lo de tu pelo!-repitió Aquanika-¡Deja de hacer preguntas estúpidas y piensa en tu cabellera! ¡El nombre del conjuro saldrá solo!

Casi involuntariamente, Yamiyuki articuló unas palabras en un idioma irreconocible. Como si obedeciera una orden, su cabello se desprendió de su cuerpo, descubriéndole los brazos y los muslos, tomando la forma de un enorme fénix negro hecho de pelo con fuego entre las plumas. Su majestuoso vuelo arrolló a las dos bestias, haciéndolas estallar en llamas y generando una onda expansiva que sacudió a las demás que estaban volando por los alrededores.

¡Qué pasada!-comentó Freya-¡Así me gusta, Yamiyuki!

Yamiyuki cayó al suelo de pie mientras su cabello volvía a vestirlo. Las bestias que no habían muerto por el ataque anterior descendieron en picado. Antes de que el chico pudiera hacer nada, a su alrededor aparecieron, rodeándolo, más bestias portadoras de martillos como las que habían aparecido anteriormente.  Comenzaron todas a lanzar martillazos. Yamiyuki inició una cadena de maniobras evasivas con elegantes volteretas a la vez que contraatacaba con hermosas patadas y movimientos dignos de un espectáculo circense. En pleno combate, se acercó a una bestia, le arrancó el martillo de las manos y golpeó su tronco superior, partiéndola por la mitad.

¡Eh!-se sorprendió el chico-¡No está nada mal este martillo! Seguro que me sirve para… ¡ESTO!

El chico miró hacia arriba, reparando en las bestias que iban a caer sobre él. Lanzó el martillo, golpeando a una y lanzándola de nuevo hacia arriba. Sus acompañantes se desconcertaron, dándole a Yamiyuki la oportunidad de electrocutarlas en el aire y someterlas a una devastadora y estruendosa explosión de oscuridad.

¡Cuidado en la caída!-exclamó Freya-¡Te has librado de los voladores, pero quedan algunos terrestres! Porque aquí ya existe el suelo, ¿verdad?

¡Utiliza un Ataque Tortura al bajar!-ordenó Aquanika-¡Matarás a uno y acojonarás al resto! ¡Sólo imagina que quieres que aparezca una máquina de tortura para matar a uno de esos capullos.

¡Te elijo a ti!-exclamó Yamiyuki señalando con el dedo a una de las bestias portadoras de martillos-¡MUÉRETE!

De debajo de los pies de la bestia salieron unos grilletes que le ataron sus cuatro patas. Alrededor de estos grilletes se dibujó un aro de agujeros en el suelo de cuyos interiores brotaron larguísimas espinas que atravesaron a la bestia para inmovilizarla. Un círculo negro apareció encima de la cabeza del monstruo. De su centro cayó un enorme péndulo cortante del cual se colgó Yamiyuki para empezar a balancearse sensualmente a la vez que movía las caderas como si su cuerpo le exigiera un baile, cortando al monstruo en pedazos. Los más cercanos a la víctima comenzaron a correr sin control por el campo de batalla.

¿Por qué corren tanto?-preguntó Yamiyuki-Echo en falta las pistolas que llevaba en los bolsillos de la ropa que me ha desaparecido mágicamente. Vienen bien en estos momentos.

¡No me jodas!-gruñó Aquanika-¡Todos los brujos de Umbra tienen cuatro! ¡Llámalas!

¡Claro, es en lo que todos pensamos cuando suena el despertador cada mañana!-corroboró Yamiyuki-“Si fuera un brujo de Umbra, tendría cuatro pistolas. ¡Buenos días!”

Del cielo cayeron cuatro objetos que el chico identificó como unas pistolas. Dos de ellas cayeron mágicamente en sus manos. Las otras dos se ciñeron a sus tobillos, quedando cada una paralela a un tacón.

¡Guau!-exclamó Yamiyuki-¡Qué bonitas!

Las pistolas eran bastante grandes, de cañón marcadamente alargado y de color negro con decorados plateados. En la parte trasera, donde una pistola convencional llevaría el martillo, tenían unos grandes y vistosos adornos en forma de alas de mariposa de varios colores. Sin dudar ni un momento, el joven comenzó a disparar contra las bestias que huían despavoridas, frenando su avance.

¡Menuda cadencia!-comentó Yamiyuki-¿Esto también es por la magia de Umbra?

¡Ya lo creo!-respondió Aquanika-¡Machácalos!

Te veo demasiado simpática hoy.-comentó Freya-¿Es porque estamos en fin de año?

¡Cierra la boca y mira el espectáculo, incordio de tía!-le espetó Aquanika.

Yamiyuki daba buena cuenta de las bestias. No tardó en darse cuenta de que no necesitaba apretar mucho los gatillos, pues las pistolas disparaban a su conveniencia, razón por la cual se lanzó a disparar con sus piernas, dando elegantes patadas al aire y acompañándolas con letales ráfagas de balas.

¿Por qué no te marcas un Break Dance en medio del campo de batalla?-preguntó Aquanika-¡Tirotéalos con estilo!

Lo he bailado muchas veces, pero prefiero marcarme un… ¡Jumpstyle!-respondió Yamiyuki.

El chico comenzó a bailar ágilmente con gran cantidad de saltos, zancadas y movimientos intrincados con sus piernas. Cada paso era un balazo directo a un punto vital de aquellas bestias.

¡Qué bien bailas, Yamiyuki!-comentó Dalton-¿Te lo pasas bien?

¡No te imaginas cuánto!-respondió el nuevo brujo de Umbra mientras bailaba y disparaba a las bestias-¡Es hora de hacer que exploten! ¡A bailar, chicos! Let’s dance, boys!

Yamiyuki saltó de nuevo y dejó de usar sus pistolas para lanzar golpes de palma al aire. Las gigantescas manos mágicas que lo acompañaban comenzaron a palmear a las bestias, aplastándolas severamente. Terminó el ataque cayendo en picado con una pierna en vertical y la otra cruzada elegantemente por encima de su rodilla mientras extendía sus brazos y colocaba sus manos en posición de meditación. La caída liberó una onda expansiva de fuego explosivo que hizo saltar en pedazos a todas las bestias.

¡Vía libre!-informó Yamiyuki con satisfacción-Veamos hacia dónde me lleva la guía de luz que he estado siguiendo…

Tras un corto paseo, el chico llegó a una gigantesca puerta de madera. Sin miramientos, le dio una patada, abriéndola de par en par. Lo que le esperaba al otro lado era la tranquila calle de una ciudad de noche.

¿Dónde estoy?-se preguntó Yamiyuki en voz alta-Ah, no, no me digáis nada, ya sé que estoy en el estómago de un monstruo gigantesco.

Escucha, pimpollo.-dijo Aquanika-Tienes a tu servicio a más demonios de los que conoces. El que da los puñetazos y las patadas contigo y ese fénix no son los únicos. No obstante, no todos los demonios sirven a los brujos de manera directa. Muchos espíritus lejanos se materializan en nuestro espacio y tiempo en forma de armas mágicas de gran poder. Hay una cerca de ti, puedo verla detrás de tu campo de visión, en un edificio muy alto. Cógela antes de que lleguen más enemigos. En el momento en el que la agarres sabrás su nombre.

Yamiyuki se giró y vio un destello en lo alto de un bloque de viviendas de gran altura.

Si puedo transformarme en mi león interior cuando necesito correr muy rápido, estoy más que seguro de que puedo convertirme en otro animal para volar.-reflexionó Yamiyuki-Después de todo, las explicaciones de Aquanika son bastante reveladoras y, si nos las tomamos al pie de la letra, puedo hacer lo que me salga de la real y reverenda polla sin restricciones.

Calmadamente, Yamiyuki se convirtió en un cuervo de gran envergadura y voló elegantemente hasta lo alto del edificio. Volviendo a su forma humana, agarró el objeto que había visto brillar desde abajo: era un disco de música antiguo, un vinilo.

Sólo es un LP, Aquanika.-Yamiyuki se encogió de hombros-Pero no voy a hacerte gastar más saliva de la que necesitas: se convierte en un arma, ¿verdad? ¡Música, maestro!

El chico lanzó el disco por los aires y lo paró en seco con un dedo, haciéndolo girar como si fuera la aguja de un tocadiscos. Comenzó a sonar música electrónica.

¡Qué temazo!-reparó el chico-Esto le encantaría a un gran amigo mío.

El vinilo comenzó a brillar hasta que estalló en pedazos y se convirtió en un par de enormes y pesados abanicos metálicos de color gris violáceo metalizado con algunas hojas rojas brillantes. Yamiyuki agarró uno con cada mano a la vez que las pistolas que llevaba desaparecían para su comodidad y conveniencia.

¡Bienvenidos a mis manos, Black Roses!-exclamó el joven mientras blandía los abanicos-Ah, pues es verdad que tienen nombre y que llega a mi conocimiento automáticamente.

¡Vas a poder estrenar tu nuevo regalo de Navidad!-comentó Freya-En la plazoleta que hay debajo del edificio, justo al otro lado de donde has aparecido, hay una congregación de ángeles.

¡Recuerda que sigues llevando dos pistolas en las piernas!-le gritó Aquanika.

Yamiyuki saltó hacia los ángeles y cayó frente a ellos.

Liarme a palos es muy divertido, pero quiero preguntaros quién os comanda y por qué no quiere que salga vivo de aquí.-dijo el chico.

El Padre no tiene necesidad de que lo conozcas.-dijo uno de los ángeles-¡Nuestra obligación es acabar con quien ose entrar en nuestros dominios! ¡A la carga, ángeles!

Yamiyuki levantó los abanicos para ponerse en guardia. Notó que eran muy pesados, por lo que supuso que, aunque se veían afilados, no eran unos abanicos cortantes demasiado convencionales. Por ello, decidió utilizarlos de manera contundente, como si fueran dos mazas. En medio del intercambio de golpes comenzó a alternar entre lanzar martillazos y cortes, causando devastadores daños en los enemigos. Entre su incesante danza de abanicos alternaba brutales patadas que acompañaba con contundentes disparos a quemarropa. Tras ser golpeado un par de veces por el ejército enemigo, el joven ejecutó una brillante maniobra evasiva con la que activó de nuevo el Tiempo Brujo. Aprovechó este momento para apuntar a los enemigos con los abanicos desde lejos, mostrando que tenían decenas de agujeros en la parte delantera por los cuales comenzaron a disparar balas de ametralladora, acribillando a todos los enemigos.

¡Es la hora de un Ataque Clímax!-exclamó el chico.

De su boca volvieron a salir unas palabras mágicas indescifrables. El pelo que cubría sus piernas se deshilachó, brotando hacia diferentes direcciones de la pequeña plaza en la que se encontraban los combatientes. A los pocos segundos, los mechones se entrelazaron, formando a un pavo real demoníaco con una cola enorme entre cuyas plumas había cristales azules que repartían electricidad. El poderoso golpe del gigantesco pavo cuando su cola de abanico golpeó el suelo causó una explosión eléctrica que desintegró a todos los ángeles menos a uno.

A veces me he preguntado si en otra vida yo he sido un guerrero ninja cazador de demonios…-dijo Yamiyuki mientras se dirigía al ángel que había dejado vivo-…y ahora me sorprendo siendo un brujo cazador de ángeles. ¡Qué paradójico! A ti te he dejado vivo por contestarme mal. ¡Vas a decirme todo lo que sabes!

¡No revelaré nada que tenga que ver con el Padre!-insistió el ángel.

¿Seguro?-insistió Yamiyuki asestando un potente rodillazo cargado de electricidad contra el ángel.

¡Seguro!-bramó la criatura, ya hincada en el suelo.

Alguien más listo que tú me lo dirá por ti.-dijo el chico a modo de despedida.

Atrapó al ángel con una voltereta con patada, clavando el tacón bajó el mentón de su enemigo, pudiendo atravesarle la cabeza de un disparo con la pistola que llevaba anclada al pie.

Parece que me estoy acostumbrando a sentir la presencia de los enemigos con la percepción de la magia.-comentó Yamiyuki-¿Estáis desde ahí fuera de acuerdo conmigo en que si continúo por esta dirección –señaló una calle con un dedo- podré tender una emboscada a un grupo de ángeles y llegar así a un lugar donde se encuentra algo muy poderoso?

En efecto.-respondió Freya-Aprendes muy rápido, Yamiyuki. ¡Así me gusta!

Creo que eso tan poderoso que dices será un arma más.-conjeturó Aquanika-Acércate y trata de  hacerte con todo lo que puedas, ¡vamos!

Yamiyuki se acercó al lugar donde pensaba que iba a encontrar una concentración de ángeles. Al llegar al sitio, vio que todas las criaturas, algunas más antropomorfas que otras, escuchaban las palabras de quien parecía una persona. Su cuerpo tenía forma humana, pero llevaba una túnica blanca y una máscara dorada que impedían ver nada de su ser. Ni siquiera se podía notar si era un hombre o una mujer.

¡Os dijimos que el brujo estaba cerca, Su Santidad el Padre!-dijo uno de los ángeles-¡Podría ser peligroso!

He venido a zanjar en persona el problema que tenemos con este intruso.-dijo la figura de la túnica blanca mientras hacía aparecer un disco de vinilo en una de sus manos mágicamente.

La voz de aquella persona era masculina. No sólo había revelado que lo que había bajo la túnica era un hombre, sino que, además, había dado a Yamiyuki una pista auditiva: la voz de aquel hombre era la misma que había resonado desde la nada en una de las batallas anteriores.

Yamiyuki Kuroi, nuevo brujo de Umbra…-comenzó a decir el Padre-… he conseguido aprender lo básico sobre ti en el poco tiempo que llevas entre nosotros. No eres conveniente. Tenemos que acabar contigo. Si destruyes esta realidad, alguien en los cielos se enfurecerá sobremanera.

Perdóname la descortesía, pero no me hace gracia que un desconocido me esté mareando en sus tierras y encima venga a pedirme que me deje matar.-le respondió Yamiyuki-Voy a cerrarte esa bocaza, señor enmascarado.

No imaginaba que fueras a dejarte matar.-respondió el Padre-Es más, te traigo un regalo para que dures más en un combate contra mí. ¡Ten!

Lanzó el disco contra Yamiyuki, quien lo paró con un dedo y lo hizo girar. Comenzó a sonar música étnica de estilo árabe.

Esto le encantaría a uno que yo me sé.-comentó el chico-No por el hecho de que le guste la música árabe, sino porque es muy dado a escuchar música relajante antes o después de descuartizar cruelmente a sus enemigos como voy a hacer contigo. ¡Vamos allá, arma, manifiéstate!

El disco estalló en pedazos y la luz que brotó de él cubrió la cintura y las caderas de Yamiyuki. Encima de su traje de brujo quedó vestido con un pañuelo bastante largo de danza del vientre de color negro azulado con lentejuelas plateadas colgando por todos los picos. Iba sujeto al traje con un cinturón plateado con cintas negras de las cuales colgaban cascabeles, también plateados.

¿Un accesorio de danza del vientre?-preguntó Yamiyuki-Emblem es tu nombre, ¿verdad? Espero que me asegures unos buenos bailes.

¿Yamiyuki baila la danza del vientre?-preguntó Itami con curiosidad.

Puedo asegurarte que sí.-respondió Freya-Es un excelente bailarín en ese estilo.

Con los abanicos en las manos y el pañuelo colgando de su tronco inferior, Yamiyuki se encaró al Padre y a su horda de ángeles.

¡Atacad!-ordenó el Padre.

¡Es hora de mover esas caderas!-se animó Yamiyuki-¡Ser malo nunca estuvo tan bien!

El joven brujo se lanzó al ataque. Comenzó a agitar las caderas y a golpear con ellas a los ángeles que se le acercaban, alejándolos de él.

Parece que esta arma fortalece los golpes que doy con mis caderas.-apreció Yamiyuki-Veamos si hace algo más… ¡mágico!

Yamiyuki comenzó a contonear sensualmente su pelvis. El pañuelo comenzó a levantarse de manera reveladora y las lentejuelas se orientaron hacia los enemigos. En un instante, se agrandaron hasta alcanzar el diámetro aproximado de un CD y de ellas comenzaron a brotar cuchillas, convirtiéndose en discos de sierra. La danza de Yamiyuki adquirió entonces unas peligrosas y destructivas propiedades cortantes con las que comenzó a destruir a las hordas de ángeles.

¡Vamos!-el chico se sentía cada vez más animado-¡Bailad conmigo la danza del vientre!

Lanzó los abanicos hacia arriba y comenzó a acompañarse de las manos para bailar con más ímpetu. Los movimientos sensuales y elegantes de sus brazos se coordinaban con los de sus piernas. El baile comenzó a hacerse más y más frenético. Cada golpe de cadera de Yamiyuki ocasionaba derramamientos de sangre por los discos cortantes. Entre aquel encarnizado y espectacular intercambio de golpes, hacía pausas periódicas para marcar una postura determinada, haciendo incluso los gestos con las manos. Estos movimientos marcados desataban ondas expansivas cortantes que no tardaron en diezmar a sus enemigos. Cuando los ángeles hubieron caído, los abanicos descendieron hasta las manos de Yamiyuki, quien los agarró y apuntó con uno de ellos al Padre.

Por fin solos.-dijo mientras le guiñaba un ojo.

Me alegro de que te haya gustado mi regalo.-dijo el Padre-Veremos si ahora eres capaz de enfrentarte al Padre Xydxsaqa en un mano a mano.

¿Padre qué?-se extrañó Yamiyuki-¿Xydxsaqa? ¿Qué clase de nombre es ése?

El mío, alfeñique.-respondió el hombre enmascarado-¡Prepárate para luchar!

El arma del Padre se materializó en sus manos: una enorme rueda dorada que sujetaba con ambas manos aprovechando dos huecos en su intrincado diseño.

Mi misión es apoderarme de la Iglesia y remodelarla por completo.-explicó el Padre-No puedo dejar que herejes como tú campen a sus anchas. ¡Prepárate!

Con menudo majadero he ido a cruzarme…-se lamentó Yamiyuki.

Sin mediar más palabra, el joven brujo embistió al Padre con sus abanicos, pero éste lanzó un potente golpe con su rueda dorada y se los saltó, haciendo que desaparecieran al poco tiempo.

¡Black Rose, no!-se lamentó Yamiyuki-Les estaba cogiendo cariño, maldito mamón. ¡Emblem, es hora de darle una lección a este chalado!

Yamiyuki volvió a bailar con unos sensuales pasos de danza del vientre. El pañuelo comenzó a atacar violentamente al Padre, pero éste lo bloqueó interponiendo la rueda en medio de la trayectoria del ataque. Acto seguido, hizo que girara sobre sí misma formando una bola que enganchó y arrancó el pañuelo de las caderas de su dueño, haciendo que desapareciera también.

¡Si acababas de regalármelo!-exclamó Yamiyuki-¡Qué ser más incoherente resultas ser!

¡Cállate!-le espetó Xydxsaqa.

El Padre golpeó a Yamiyuki con su rueda, lanzándolo por los aires.

El tío es fuerte.-pensó Yamiyuki-Voy a tener que ponerme serio.

¡Arde bajo el fuego sagrado!-el Padre emitió una sentencia condenadora.

La rueda que sujetaba aquel hombre se cubrió de fuego dorado. Con un vehemente movimiento, el enmascarado agitó el arma y disparó el anillo de llamas brillantes que había creado en dirección a Yamiyuki.

¡De eso nada!-exclamó el joven brujo-¡El fuego es mi especialidad!

Con su habilidad para manipular el fuego, Yamiyuki deshizo el anillo y lo convirtió en una cola de fuego que redirigió hacia el Padre. Durante el trayecto, las llamas perdieron el color dorado y se volvieron mucho más vivas y ardientes.

¡NO!-gritó Xydxsaqa mientras se protegía con la rueda-No sabía que tenías ese poder… ¡pero me has dado la mejor pista! ¡Ahógate en tu tumba!

El Padre desapareció momentáneamente y apareció detrás de Yamiyuki, colocando la rueda bajo sus pies y haciendo que de ella emanara un géiser enorme. El agua atrapó al joven a la vez que lo impulsaba hacia arriba.

Tengo que hacer algo ya.-pensaba Yamiyuki mientras se debatía en el agua-¡Tiempo Brujo!

El chico hizo ademán de salir del agua, logrando ralentizarla lo suficiente como para escapar del géiser, llamar a sus cuatro pistolas y golpear con una de ellas a su enemigo en la cara de una patada.

Ya no eres tan bueno, ¿eh?-preguntó Yamiyuki.

¡No cantes victoria!-respondió su contendiente.

El Padre asió de nuevo la rueda y trató de golpear de nuevo a Yamiyuki, pero éste se protegió con las pistolas que llevaba en las manos, parando el golpe con ellas.

Me gusta cantar, pero prefiero bailar.-le explicó el chico-¡Bailaré sobre tu tumba!

¡Insolente bravucón!-bramó el Padre-¡Te arrepentirás de tu arrogancia!

Con un gran alarde de poder, Xydxsaqa invocó a un enorme ángel con forma de dragón. Instintivamente, Yamiyuki respondió invocando a otro de sus demonios. Apareció un enorme león hecho de pelo negro con una mata de brotes verdes gigantescos a modo de melena. Comenzó a intercambiar golpes y mordiscos con el dragón. En aquellos momentos, el Padre sujetaba la rueda con una mano mientras con la otra comandaba al dragón. Yamiyuki se encontraba semidesnudo, con su cabello tejiendo y nutriendo al poderoso león.

No estás en posición de pelear con esas pintas, ¿no crees?-preguntó Xydxsaqa.

Estoy en posición de hacer lo que me dé la gana.-le espetó Yamiyuki.

¡Zanjemos este asunto de una vez!-el Padre lanzó un ultimátum.

Atacó de nuevo con su rueda. Yamiyuki paró el golpe de un puñetazo y superó la fuerza de su atacante, obligándolo a retroceder y a apartar el arma.

¿Cómo has…-se sorprendió el enmascarado.

¡YAAAAAAH!-gritó Yamiyuki.

Con una potente patada voladora, recortó la distancia que lo separaba de su enemigo, impactando en su pecho y quitándole potencial para controlar al dragón. Esto hizo que el león pudiera someterlo y acabar con él.

¡No!-gritó el Padre.

El pelo de Yamiyuki volvió a su sitio, dándole la suficiente fuerza como para atrapar a su contendiente en una combinación de golpes que terminó con un gancho alto. El Padre salió disparado hacia los cielos.

¡Cárgatelo!-bramó Aquanika.

¡Lanza uno de esos Ataques Clímax!-pidió Freya con entusiasmo-¡Son preciosos!

El pelo que cubría la espalda de Yamiyuki se convirtió en un hermoso par de alas con algunos detalles de colores. Alzó el vuelo y se colocó a la altura del Padre, quien quedó ingrávido por efectos de la magia oscura que rodeaba al joven brujo.

¿Qué pretendes hacer?-preguntó Xydxsaqa-Tu magia es inmadura, todavía no puedes…

Se calló al ver que Yamiyuki le apuntaba a la cabeza con una de sus pistolas.

¡NUNCA JODAS A UN BRUJO!-bramó el chico.

Disparó. La bala destrozó su máscara, pero el Padre se dobló de dolor de tal manera que no dejó ver su cara.

¡Ha llegado tu hora!-dictaminó Yamiyuki-¡ES LA HORA DE UN CLÍMAX INFINITO!

Yamiyuki volvió a pronunciar un conjuro indescifrable. Sus guantes se deshicieron en luz mágica para potenciar su hechizo. Absolutamente toda su ropa se separó de él y todo el pelo se concentró en su entrepierna, formando una especie de calzoncillos mágicos con adornos rosas. Pronto, estos calzoncillos mutaron, tomando la forma de un enorme dragón cuyas alas imitaban los pétalos de una rosa. Aquella enorme criatura negra tenía muchas luces rosas entre los pétalos de sus alas, y su larguísimo cuello parecía un pene gigante saliendo del cuerpo del brujo. El dragón rugió y comenzó a mordisquear al Padre, rasgándole la túnica. Terminó el ataque lanzando un brutal rayo rosa que lo lanzó hacia el horizonte.

Mientras tanto, el chico movía elegantemente sus manos. Quería invocar al poseedor de esas extremidades gigantes que tanto le habían ayudado. Cuando apareció, se encontró a un enorme y estilizado íncubo de oscuridad. Lejos de querer lanzar puñetazos o patadas contra el Padre, pegó su enorme miembro viril al cuello del dragón y emitió un potente rayo blanco que se juntó con el rayo rosa del dragón, causando una explosión de energía inmensa, tan fuerte que le saltó el espejo del pecho a Yamiyuki.

¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!-gritó Xydxsaqa-¡Volveré miles de años después y tiranizaré la Iglesia! ¡Recordad mis palabras! ¡No habrá cura ni monja que pueda conmigo!

El joven había derrotado al Padre, pero sentía que se desnudaba y que no podía hacer nada más de lo que había hecho antes. Se le nublaba la vista y lo único que alcanzaba a ver era que su espejo de mano se perdía en la altitud del cielo.

. . .

¡Va a explotar!-exclamó Freya-¡Atrás!

Yamiyuki salió disparado de la esfera de aquel monstruo. Nikola se puso en medio de su trayectoria y aprovechó su gran fuerza muscular y el gran tamaño de sus manos para pararlo a la vez que le daba un reconfortante abrazo.

¿Nikola?-preguntó Yamiyuki, quien no había abierto los ojos todavía y sólo podía identificar a su camarada por el olor.

¡Sí!-respondió éste con una sonrisa-¡Lo has conseguido!

El joven miró a su alrededor. El monstruo se estaba deshaciendo a la vez que la brisa esparcía sus pedazos.

¡Enhorabuena!-lo elogió Freya.

Mientras sus compañeros le aplaudían, Yamiyuki se apoyó en las manos de Nikola para incorporarse.

Muchas gracias por sujetarme, Nikola.-dijo con caballerosidad-Y muchas gracias a todos por vuestro ánimo. Ah, y… gracias, Aquanika, por guiarme.

Ya te lo cobraré.-respondió la asesina de cabello rosa.

Supongo.-respondió Yamiyuki cruzándose de brazos-Y, como es normal en nosotros, no vamos a detenernos a reflexionar sobre lo que ha pasado, ¿verdad? Vamos a continuar con nuestro camino y ya lo hablamos mientras avanzamos.

Me parece una buena idea.-dijo Freya-¿Vamos?

¡Sí!-exclamaron los demás.

Aquel numeroso y heterogéneo grupo echó a andar. Cuando todavía no habían avanzado ni un kilómetro, se giraron todos hacia atrás, como si alguien los hubiera llamado. Se giran hacia ti, lector.

¡FELIZ AÑO NUEVO!-gritan todos-¡Y nos vemos en “Finale ~ Worlds Collide IV ~! Hasta entonces… ¡QUE TENGÁIS UNA MUY FELIZ NOCHEVIEJA Y UN PRÓSPERO 2016! ¡GRACIAS A TODOS POR ACOMPAÑARNOS!

Tras decir estas palabras, vuelven a su camino. No obstante, Yamiyuki vuelve a girarse. Parece que tiene algo que decirte. Te mira con unos ojos llenos de lascivia, una sonrisa llena de inteligencia y picardía y ambas manos en la entrepierna.

Mis andanzas en el Reino de Tokyo no han terminado.-dice-Conmigo tenéis doble cita. Nos vemos también en “Taimanin Yamiyuki” antes de lo que os podáis imaginar. Os aseguro que vais a disfrutar, vais a sentir, vais a sufrir, vais a VIVIR la historia. Nos acercamos al final, pero eso no quiere decir que quede poco. ¡Os estaré esperando con mis amigos Taimanin! ¡Feliz año!

Vuelve a girarse para continuar la marcha con sus camaradas. Del cielo cae algo brillante, tal vez algo plateado. Conforme se acerca al suelo se hace más y más identificable. ¡Es el espejo de mano que Yamiyuki llevaba en el pecho! Sin saber si por casualidad o por obra de una mano desconocida, este espejo parece que va a caer justo en el bolsillo de la chaqueta que lleva el chico… pero no puedes ver si termina de meterse en el bolsillo o si, por contraparte, cae al suelo porque el joven héroe pasa justo en ese momento por al lado de una masa de arbustos.

. . .
Yamiyuki Kuroi is …

… BAYONETTO!

¡Feliz Nochevieja y muy feliz 2016, mis queridísimos lectores y amigos! Este año he decidido hacer sólo un discurso, el de Navidad, y cambiar el de Año Nuevo por esta pequeña historieta spin-off de “Worlds Collide”. ¡Espero que os haya gustado! Para darle más interés a este episodio que flota en la cronología de la historia, os propongo un pequeño juego: a ver cuántas referencias a la saga de videojuegos “Bayonetta” sois capaces de encontrar (aunque algunas son obvias) a la vez que también encontráis referencias a otras historias mías (¡y éstas ya no son tan fáciles, sobre todo si no os habéis leído alguna obra!). Podéis decirme todas las referencias que encontréis por comentarios, en respuestas, por Twitter o como queráis. Simplemente me hace mucha ilusión saber cuánto controláis de mis historias y hasta qué punto os intereso. ¡Muchas gracias por leerme hasta aquí y espero de corazón que os haya gustado! Desconozco qué ritmo podré llevar en 2016, pero os aseguro que las historias que tengo preparadas son cada vez más y mejores. ¡No os libraréis de mí! ¡Un beso enorme! ¡Y, de nuevo, mil gracias!

Yamiyuki Kuroi