lunes, 15 de junio de 2015

[TY] Episodio 58: Ataque de mariposa y león

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 58: Ataque de mariposa y león

Vega surcaba las aguas a toda velocidad con su bañera motorizada. Hasta cierto punto, podía seguir el rastro de Philell. No era por su olor ni por ninguna otra información organoléptica, sino por una función más sobrenatural, una especie de telepatía que las criaturas de las aguas poseían y podían ejercer entre sí. Valiéndose de este poder, la guerrera nereida podía sentir de una manera lo suficientemente nítida la presencia de su amigo y podía mantenerse informada en todo momento de si se acercaba a él o se alejaba.

Philell…-pensó Vega-…que no te hayan hecho nada. Juro que voy a cagarme en las entrañas de los hijos de puta que se hayan atrevido a hacerte daño. Y, por favor, espero que Uro y tú estéis juntos ahora mismo… sois importantes, muy importantes… para mí y para nuestra lucha…

Tras un viaje que a la mujer Mazoku le pareció eterno, comenzaba a vislumbrarse tierra en el horizonte. Gracias a su bañera y al contenido de la misma, Vega podía desplazarse por todo tipo de suelos. Intuía que sus enemigos estarían en tierra firme, pues, según las descripciones de Kishiria, ninguno era un guerrero acuático. Humanos, máquinas, un fuego fatuo, un elfo… aquel elenco de perseguidores no tenía motivos para permanecer en el agua, y menos si en sus mentes había un mínimo de pensamiento estratégico: con Vega en primera línea de batalla, estar cerca del agua les supondría una gran lista de desventajas tácticas.

Cuanto más me acerco a tierra firme, más intensamente siento la presencia del lumbreras.-Vega no paraba de cavilar-Voy a salvaros, tíos… voy a salvaros el culo.

En el cielo comenzaron a vislumbrarse lo que parecían máquinas voladoras.

¡Mierda!-exclamó Vega saliendo súbitamente de sus pensamientos-¡Tengo una vista muy aguda y desde aquí distingo que esas cosas no son aves de ningún tipo! ¡Son esos molestos artefactos humanos! Si vienen hacia mí y me descubren… estaré jodida… así que… tendré que adelantarme…

La hermosa y letal mujer tomó aire y se preparó para regurgitar. De su boca salió un brillante y verdoso chorro de ácido que impactó contra uno de los drones voladores, reduciéndolo a una voluta de humo.

¡Bien!-exclamó apretando el puño- ¡Uno menos!

Uno tras otro, los drones fueron cayendo ante los extremadamente corrosivos ácidos de la demonio. Seguía sin saber si había logrado evitar que la detectasen, pues no conocía el rango de operación de aquellas máquinas, pero el viaje terminaría mejor sin ellas poniéndola de mal humor.

¡Tierra firme!-gritó la nereida -¡Chicos, voy a ayudaros!

No vas a ayudar a nadie, farsante.-la sorprendió una voz femenina.

Kaiya estaba allí. La mujer demonio con la que Nioiko había pactado había salido al paso de Vega. Sujetaba algo con sus manos, pero lo llevaba oculto detrás de su cuerpo.

¿Quién coño eres tú?-le espetó Vega-¡No tengo tiempo para jugar con terceras personas! ¡Tengo que salvar al lumbreras y a su chico!

Eres muy malhablada…-dijo Kaiya con seriedad-…pero no me importa. Estoy algo contenta. Esas máquinas han acertado… todo un logro. Nunca había trabajado con tecnología humana…

¡MIERDA!-bramó la nereida-Con lo que me había esforzado para cargármelas…

Los drones te han detectado igualmente, farsante.-le respondió su enemiga-Han enviado señales de alerta y nos han permitido… venir a darte la bienvenida.

Me importa una mierda si me han detectado o no.-respondió con bravuconería la demonio acuática-He venido con un cometido y voy a cumplirlo. Ah, y deja de llamarme “farsante”. No me conoces.

He sido informada de vuestra falsa operación para integrar a la humanidad y al reino demoníaco.-comentó la mujer-Trabajáis para Tigres Black en secreto, ¿verdad?

¿Qué cojones me estás contando, niña demente?-preguntó Vega furibunda-¡Te han lavado el puto cerebro! ¡Te la han jugado!

¡NO!-bramó Kaiya-Sois vosotros los que queréis lavarnos el cerebro a todos. Eres la única farsante que queda libre… y voy a encargarme personalmente de eso.

Ah, ¿sí?-la provocó la nereida apretando los puños-Ya veremos cómo lo haces… ¡PREPÁRATE! ¡VOY A MACHACARTE ESA CARA BONITA!

Je…-rió Kaiya.

El objeto desconocido que la Mazoku llevaba en las manos y detrás de su espalda tenía al menos un botón: un botón que su dueña pulsó. Se escuchó un sonido tenue y, acto seguido, el agua de la bañera de Vega comenzó a salir, arremolinándose alrededor de la cadera de Kaiya.

¡NO!-gritó Vega-¡Hija de puta! ¡TRAMPOSA! ¡ZORRA! ¡TE MATARÉ! ¡JURO QUE TE MATARÉ!

La nereida se vio en un gran apuro: si su cola no estaba mojada continuamente, perdía todas sus capacidades y se debilitaba rápidamente. Estaba muy enfurecida y gritaba todo tipo de insultos y amenazas hacia Kaiya, pues, en el fondo, sabía lo que pasaría: en cuestión de unos instantes perdería el conocimiento y, tras ello, moriría sin ser consciente de ello.

Agua…-balbuceó la mujer de cabello rosa casi sin voz.

Sus ojos se cerraban por momentos. Lo último que alcanzó a ver fue la figura de un hombre cuya voz escuchó. Dijo “Buen trabajo.” y, probablemente, algo más…algo de lo que no pudo enterarse porque, finalmente, se desmayó.

. . .

¿Conocéis los casos de corrupción que hay entre los Taimanin?-Vega oyó la voz que había escuchado antes de perder el conocimiento.

Abrió los ojos. Se encontraba agarrada del techo de una jaula por una enorme pinza metálica que la sostenía a una altura tal que hacía que la punta de su cola cayese sobre un barreño con agua. No moriría, pero tampoco podría moverse con fuerza.  Clavó su mirada en el origen de aquella voz. A través de los barrotes de la jaula podía ver que estaban sentados en una mesa el hombre al que vio antes de desmayarse, la mujer que le quitó el agua, un elfo oscuro, un fuego fatuo, otro hombre humano y lo que parecía un híbrido entre mujer humana y máquina. Las descripciones concordaban con las de Kishiria...

¿Corrupción?-preguntó Kaiya-¿Qué sucede con esa gente?

Hay un grupo que planea venderse a los Neo-Nómadas.-dijo Nioiko-Aunque no seáis aliados de los Taimanin, pienso que su labor os favorece. Si los corruptos se venden a Tigres Black, todas las instalaciones de los ADN, de los Taimanin, se verán expuestas y, probablemente, serán destruidas. Si eso pasa, no habrá ninguna fuerza que contenga a Black y que la distraiga de acabar con nuestra causa. Por eso…aunque suene a algo que no esperabais…tengo que pediros que me ayudéis a interceptar y derrotar a ese equipo de Taimanin corruptos.

Cada día me sorprendo más con lo bien que se me da mentir…-pensó Nioiko-…entre mi inspiración para decir mentiras nuevas cada día y la tecnología de lavado cerebral oculta a la que estoy exponiendo a estos peones sin que se den cuenta… mi plan va sobre ruedas. ¡JAJAJA!

Nioiko estaba haciendo algo que ni siquiera había contado a sus subordinados del cuartel general: estaba añadiendo drogas en todo lo que sus aliados consumían. No hacían ningún efecto apreciable a la vista…pero modificaban sus mentes de una manera tal que podrían creerse cualquier mentira contada por una persona en la que confiasen medianamente y, una vez pasada esa fase, creerían ciegamente en dicha mentira  incluso si la verdad se mostrase ante sus ojos. El juego sucio era su especialidad.

Tendremos que luchar contra ellos en ese caso.-asintió Remigio.

No me opongo.-Will se encogió de hombros.

¡Todo con tal de matarnos entre nosotros!-exclamó Engel.

Si tiene que ser así…-murmuró Kaiya.

Vega no daba crédito a lo que oía.

¡Vega!-susurró Philell-¡Estás despierta!

Por primera vez, la nereida miró a su alrededor, escrutando la jaula que la tenía cautiva. Dentro estaban Uro y Philell, despiertos e inmovilizados, como ella. Uro estaba encadenado y Philell estaba congelado hasta el cuello.

¡Chicos!-exclamó Vega-Lo siento…

No es culpa tuya.-Uro se unió a la conversación-Esta gente está sufriendo un lavado cerebral. Ese Nioiko juega muy sucio… espero que los Taimanin le den su merecido. Son nuestra única esperanza ahora mismo.

Los estáis oyendo, ¿no?-preguntó Vega-Quieren ir a por ellos…

Escuchad.-pidió Philell-Va a decir algo importante.

El equipo contra el que hay que luchar…-explicó Nioiko-…está formado por cuatro Taimanin, tres mujeres y un hombre, todos adolescentes menos una de las mujeres, que comanda el grupo.  No os dejéis llevar por su edad: son muy poderosos. Según mis redes de información, ahora mismo están cerca de aquí. Su tapadera es el cumplimiento de una misión, pero no pueden engañarme: sé que van al cuartel general de los Neo-Nómadas a sellar un pacto maldito.

. . .

Kuroageha dio el golpe de gracia a un nido de bestias demoníacas cortándolo por la mitad. La explosión derramó fluidos de varios colores.

Misión cumplida.-dijo Kuroageha girándose a sus compañeros-Seguro que en clase habéis visto estas cosas. Muchas bestias demoníacas se reproducen poniendo huevos…y el que hayan dejado estos nidos aquí da pie a pensar que alguna mente malintencionada quiere ganar terreno y usar a los monstruos para atacar. Esta misión ha sido sencilla porque los padres de estas criaturas que no van a nacer no han aparecido por el campo de batalla, pero es mejor que no os acostumbréis a ello: hemos tenido suerte.

¡Perfecto!-exclamó Shiena con una sonrisa-Ya no nacerán esas bestias amenazadoras. Es hora de irnos a casa, ¿no es así?

Eso creo…-respondió Seika-…ya no quedan más nidos, los hemos destruido todos y… ¡espera!

Seika miró a sus compañeros. Las miradas que le devolvieron le indicaron que lo que había sentido no eran imaginaciones suyas.

Lo habéis sentido, ¿verdad?-se atrevió a preguntar Veena.

Sí.-asintió Kuroageha-Se acercan demonios.  ¿Tal vez unos padres enfurecidos? En cualquier caso, se acercan desde varias direcciones, así que… ¡preparaos para entrar en combate!

Vienen muy rápido, ¿verdad?-preguntó Shiena-¿O me engañan mis sentidos?

Vienen DEMASIADO rápido.-corroboró Kuroageha-No sé qué están haciendo, pero…

¡Ahí están!-oyeron una voz masculina.

Miraron hacia arriba, hacia el lugar del que sentían que había llegado aquella voz. Vieron a alguien a quien no esperaban encontrar…

¡Es ese Nioiko!-exclamó Veena-¿Qué diablos está haciendo aquí? Y… ¡los Mazoku están detrás de él!

Je…-se sonrió Nioiko.

El joven líder en funciones de los Fuuma apuntó hacia el equipo de Kuroageha con la palma de una mano.

¡Ellos son los Taimanin a los que debemos derrotar para cumplir nuestra misión!-exclamó-¡Al ataque, compañeros!

¡Dividíos!-exclamó Kuroageha-¡Estamos muy juntos! ¡Podrían alcanzarnos a todos a la vez!

Demasiado tarde.-oyeron una voz masculina que salía de la nada.

Un demonio de piel gris apareció entre los cuatro Taimanin y conjuró un enorme aro de fuego azul violáceo que se extendió y los empujó con una potente explosión. Al recién llegado se acercó rodando sobre el suelo un elfo oscuro que se colocó espalda con espalda con él y comenzó a hacer girar un arma entre sus manos. Era un enorme mástil con dos hojas de espada, una en cada extremo. Acopladas a estas hojas había unas armas de fuego que no paraban de escupir balas mientras el dueño del arma hacía que girase, provocando como resultado una lluvia de munición sobre los guerreros ninja.

¡Mazoku!-exclamó Veena-¿Qué hacemos, Kuroageha?

Cargar contra ellos.-respondió la líder taimadamente-¡Vamos!

Veena trazó un enorme arco con su cimitarra tratando de golpear al elfo oscuro, que no dudó en chocar aceros con ella: una de las puntas de su arma interceptó la cimitarra, iniciando un forcejeo.

¡Este tipo es fuerte!-comentó Veena-¡Tal vez demasiado para la edad que parece tener!

¡Cuida tu lenguaje, niña!-exclamó Remigio mientras peleaba con la Taimanin.

Sí, lo que tú digas, vejestorio…-le espetó Veena-… ¡toma y calla!

La joven india extendió su cimitarra, que se fragmentó y tomó la forma y las funciones de un látigo: el arma de la Taimanin era una espada serpiente. Gracias a esto, el elfo oscuro tropezó por su propia fuerza y se llevó un corte en un pómulo de la hoja de la chica.

¡Hiyaaaah!-exclamó Veena.

Fue a lanzar una patada contra Remigio para abatirlo, pero éste no estaba acabado: la empujó con el mástil de su arma y la tiró al suelo. Tras esto, se preparó para ensartarla con una de las dos puntas.

¡Que te lo has creído!-exclamó Shiena apareciendo entre Veena y Remigio-¡YAAAAAAAAAAH!

Con una potente patada giratoria, Shiena repelió a Remigio, alejándolo de la chica que le gustaba.

¡Prepárate para saborear mis piernas mágicas!-exclamó Shiena-¡No vas a tocar a Veena, y menos delante de mí!

Remigio lanzó una estocada contra Shiena, pero éste desplegó su urumi y la paró. Acto seguido, acortó distancias y le estampó un fuerte rodillazo en el pecho.

¡Eres muy lento!-exclamó Shiena.

Buen movimiento, chico…-dijo Remigio-…recordaré tu nombre después de esta batalla… ¿cómo te llamas?

Para ti…-dijo el chico-…yo soy… ¡Taimanin Shiena, el hombre que va a derrotarte!

Me llamo Remigio.-dijo el hombre-No lo olvides en el Más Allá.

Cerca de aquella escaramuza, el hombre de piel gris parecía haberse encaprichado con Seika.

Eres una auténtica muñeca…-dijo Will-…no hay chicas con tanta carne como tú en el sitio donde vivo. Me llamo Will… ¿y tú?

Seika apuntó a la nuez del demonio con su lanza.

No te importa.-dijo la chica-No he venido aquí a hacer “amigos”, estoy trabajando.

Hazte la difícil…-dijo Will-… ¡caerás a mis pies tarde o temprano!

El fuego fatuo lanzó una llamarada similar a la que había disparado antes. Seika esquivó el chorro de fuego y trató de clavar su lanza en el abdomen de su enemigo, pero éste se teletransportó a su espalda.

Detrás de ti, bella dama…-dijo.

¡HAAAAH!-gritó Seika.

Giró sobre sí misma describiendo un arco completo con la lanza, pero el Mazoku volvió a escapársele: era muy esquivo.

Tendrás que hacerlo mejor…-intentó provocarla.

Desaparece.-susurró Seika.

Con gran agilidad y fuerza, Seika lanzó repetidas estocadas frontales contra Will, quien, como si estuviera bailando, esquivaba todos los impactos. La chica vio que lo que parecían unas tiras decorativas para el cabello que ese hombre llevaba comenzaban a tensarse y orientarse. Al terminar la orientación, vio que tenían tres orificios formando los vértices de un triángulo. Instintivamente, se apartó con ágiles volteretas hacia atrás: sus instintos no la traicionaron, pues aquellas tiras eran unos disparadores que tenían la velocidad de rifles de asalto militares. Para evitar la lluvia de balas, la Taimanin saltó hasta caer detrás de un muro medio derruido en el que pudo parapetarse. Desde allí, observó que las balas no eran como las de los militares humanos, sino que emitían el característico fuego azul de los Mazoku.

¡Voy a por ti, preciosa!-exclamó Will.

Una mano le tocó el hombro derecho por detrás. Se giró y fue sorprendido por un fugaz puño que le cruzó la cara y lo lanzó contra el suelo.

Te olvidabas de mí, me parece…-dijo Kuroageha mientras caminaba amenazadoramente hacia Will-…no me sorprendes nada, demonio de segunda. He matado a muchos peores que tú.

Y ahora te vas a dedicar a pagar tu deuda con ellos haciendo su trabajo sucio, ¿verdad?-preguntó Will mientras se levantaba.

No sé de qué narices estás hablando…-dijo Kuroageha encongiéndose de hombros-…pero no me importa. Un demonio que me ataca es un demonio muerto. En todos mis años como maestra coctelera no he conocido nada con la suficiente graduación como para hacerme pensar en trabajar para una escoria como la de vuestra calaña… oh, mierda, ¿qué hago contándote mi vida? Acabaré antes si te destrozo. ¡Prepárate!

Con una agilidad muy superior a la de Will, Kuroageha describió dos líneas deslizándose por el suelo con ágiles maniobras, formando un aspa en cuyo centro dejó a su enemigo, que se llevó dos profundos cortes gracias a las cuchillas de sus armas.

¿Es todo lo que tienes?-preguntó Kuroageha al ver la cara de sorpresa de Will-Qué ridículo…

La líder del equipo lanzó una patada alta, golpeando a Will en la cabeza y desestabilizándolo. Acto seguido, giró sobre sí misma e hizo que la voluminosa cola con forma de alas de mariposa de su vestido lo golpeara, tumbándolo contra el suelo.

Voy a verter el más cruel de los venenos sobre tus heridas…-dijo Kuroageha entre risas.

Le hizo un gesto a Seika para que se acercara. La chica obedeció y corrió con la lanza en vilo para asestar el golpe de gracia a Will.

Escucharon un aplauso.

¡Bravo!-aplaudió Nioiko-Se os da muy bien pelear cuando sois cuatro contra dos… ¿qué tal un cuatro contra cuatro? ¡Kaiya, Engel, a luchar!

Una mujer saltó desde una azotea e interceptó a Seika, parando su lanza. Paralelamente, un hombre rubio que parecía claramente humano apareció detrás de Remigio y agarró a Shiena y a Veena del cuello con una mano a cada uno, levantándolos del suelo.

Hazme…-dijo Shiena-…lo que quieras… pero… ¡deja a Veena!

¡HAAAAAH!-gritaron Seika y Veena a coro.

Sendas patadas fueron lanzadas contra la cara de aquel hombre, obligándolo a soltarlos. Se habían sincronizado perfectamente para golpearlo de manera simultánea.

La lanza de Seika se había quedado atascada en una cadena muy larga que aquella mujer sujetaba con las manos.

La propia fuerza se convierte en enemiga cuando la dirección así lo marca…-dijo con serenidad la recién llegada.

Sin apenas esfuerzo, Kaiya movió la cadena con sus manos, haciendo que Seika cediese.

No pienses que soy estúpida…-susurró Seika-…no me tienes cogida…

La Taimanin soltó la lanza y, con una ágil maniobra ninja, se esfumó. Apareció detrás de Kaiya y la sometió contra el suelo con una vehemente llave.

Mi fuerza es mía, y nunca será de nadie que quiera usarla para herirme a mí o a mis seres queridos.-dijo la joven Taimanin.

Quería que te matara ella…-dijo Kuroageha mirando a Will-…pero creo que está ocupada. Ya te mato yo…

Kuroageha disparó un dardo venenoso a la frente de Will, pero éste lo desvió fustigándolo con una de sus tiras disparadoras.

No estoy acabado, princesa…-dijo Will con una sonrisa macabra.

¿Has terminado tu discurso?-le preguntó Kaiya a Seika desde el suelo.

El fuego fatuo lanzó una enorme bola de llamas que Kuroageha esquivó con facilidad. No obstante, la onda expansiva la barrió y la lanzó contra una fachada. Mientras tanto, Kaiya agitó su cadena, revelando lo que había en el extremo: una enorme bola maciza que cayó contra Seika, obligándola a romper su presa.

No lo hacen nada mal…-comentó Engel-…y ahora me toca a mí. ¡Lo de antes ha dolido! ¡Preparaos!

Aquel hombre ataviado con un traje militar llevaba unos puños americanos en las manos. Se disponía a atacar de muy cerca a Shiena y a Veena.

¡Alto ahí, majadero!-exclamó Shiena parando el primer puñetazo con la palma de una mano.

¿Majadero?-preguntó Engel-¿Por qué me dices eso?

Porque tienes cara de loco.-respondió el chico-Y porque hay que estar loco para aliarse con ese tipo.

Me prometió que podría salirme con la mía…-dijo Engel-… sólo quiero hacer dos cosas ahora mismo: ¡MATAR Y FOLLAR!

Como te decía…-dijo Shiena poniéndose serio-… ¡un puto loco! Veena, yo me encargo de este asqueroso, tú controla al elfo.

Engel demostró tener una velocidad que podía igualar a la de Shiena en algunos momentos, aunque el Taimanin seguía siendo, en promedio, mucho más veloz y esquivo. Mientras intercambiaban puñetazos y patadas, Veena se puso en guardia y encaró a Remigio de nuevo.

Parece mentira que unos guerreros como vosotros queráis tirar vuestra vida así…-dijo el anciano.

¿De qué hablas?-preguntó Veena-¡Es nuestro trabajo acabar con los demonios que corrompen la paz! ¡Somos Taimanin! ¡Aliados de la justicia! ¡No tiramos nuestra vida! ¡Luchar por un mundo mejor hace que cada segundo de nuestras vidas merezca la pena! Ah, y… una cosa más: ¡no tenéis ningún derecho a opinar sobre nuestras vidas cuando nos habéis atacado de manera gratuita!

Veena lanzó una vehemente estocada contra el elfo, pero éste la paró con una de las puntas de su arma.

Suenas convincente, chica…-dijo-…mientes muy bien.

¿Que miento?-preguntó Veena-Oye, no entiendo nada, pero, ¿sabes qué? ¡Fuera de mi camino!

Demostrando sus dotes de gimnasta, Veena, rodeó a Remigio con volteretas, evitando ser golpeada por su enorme arma y haciendo que se marease temporalmente. En el momento en el que vio una apertura en su más que notable maniobra de lucha, la joven se lanzó al ataque y logró hacer un corte en el costado del hombre.

Creo que el tajo que te acabas de llevar no es ninguna mentira…-dijo Veena-…no sé qué crímenes has cometido… ni siquiera sé si has cometido alguno, pero… si seguís así… tendremos que mataros a todos.

Eso implica que te importa una mierda tu amiguito…-Veena escuchó una voz con acento alemán detrás de ella.

Se giró y vio a Engel estrangulando a Shiena con un hilo metálico que le había enroscado en el cuello.

Agh…-boqueaba Shiena-…maldi…maldición…

¡Piérdete!-exclamó Veena.

Con fuerza, la chica pateó la cabeza del militar y le obligó a soltar a Shiena. Por desgracia para ella, esto le dio tiempo a Remigio para agarrarla y apretarla contra el suelo con una fortísima llave.

¡Suéltame!-exclamó Veena mientras intentaba patear a Remigio, pues tenía los brazos inmovilizados por él.

Seika estaba contemplando aquella escena. Kaiya había conseguido encadenarla a un poste y la estaba apretando fuertemente con la constricción de su cadena, pero no sabía el poder que tenía la Taimanin.

Ninpô – Kinton no Jutsu!-exclamó Seika.
(¡Arte ninja de los metales!)

Como si fueran una masa de aire, Seika atravesó las cadenas, que permanecieron intactas y atadas al poste. Tras esto, sacó un manojo de shuriken y los lanzó contra Engel, dándole a Shiena una oportunidad para cargar de nuevo contra él. Acto seguido, agarró su lanza y la tiró contra Remigio, clavándosela en un pie y permitiéndole a Veena liberarse.

¡Bien hecho, Seika!-exclamó Kuroageha.

Así que Seika…-dijo Will-…bonito nombre.

Hazme un favor y muérete ya.-dijo Kuroageha clavando sus dedos índice y corazón de la mano derecha en el cuello del Mazoku.

Agh…-gimoteó el fuego fatuo.

¡YIAAAAAAH!-exclamó Kuroageha.

La joven subió su brazo hasta colocarlo por encima de la cabeza de Will y luego lo bajó, golpeando la nuca del demonio con la palma de su mano y continuando la bajada hasta estampar su cabeza contra el suelo.

¡Ya es suficiente!-exclamó Kaiya-¡Hemos jugado bastante con ellos! ¡Vamos a aplastarlos!

Kaiya blandió su bola a través de la cadena de la que pendía y lanzó un demoledor latigazo que lanzó por los aires a los cuatro Taimanin.

¡Vamos a matarlos antes de que traigan la desgracia sobre los Mazoku!-exclamó la joven.

Will convocó un pilar ascendente de llamas que amenazaba con embestir a los Taimanin en su subida. Remigio alimentó el ataque con una sarta ascendente de balas y Engel preparó una malla de hilo metálico con la que pretendía cortarlos en pedazos gracias al empuje del pilar de fuego.

¡Vamos a estar jodidos si no hacemos algo con eso!-exclamó Kuroageha-Ninpô – Ototon no Jutsu!
(¡Arte ninja del sonido!)

Kuroageha emitió un pitido muy estridente con su flauta. Las ondas sonoras empujaron las balas y el fuego hacia abajo hasta que, finalmente, el fuego se deshizo y las balas cayeron al suelo. De este modo, los Taimanin pudieron apoyarse en los elementos estructurales que encontraron a lo largo de su ascenso para volver al suelo.

¡Contraataquemos!-exclamó Veena-¡Que vuelen ellos esta vez! Ninpô – Sumi no Jutsu!
(¡Arte ninja de la tinta!)

Veena alzó su cimitarra y convocó un enorme tornado de tinta negra. Remigio, Kaiya, Engel y Will fueron propulsados hacia arriba. En la tinta había ocultas partículas metálicas punzantes y cortantes.

Ninpô – Dokuton no Jutsu!-se sumó Kuroageha.
(¡Arte ninja del veneno!)

Unas vetas de líquido tóxico treparon por el pilar de tinta, atrapando a los enemigos como si fueran ataduras.

¡Seika!-exclamó Kuroageha-¡Haz lo que ya sabes!

¡Sí!-asintió la musculosa joven-Ninpô – Kinton no Jutsu!
(¡Arte ninja de los metales!)

Desde su posición, Seika invocó un chorro de piezas metálicas con forma de pájaros cortantes que se introdujeron en el tornado negro y violeta y le dieron un matiz plateado.

Si me prometéis que ninguno de vuestros poderes me matará…-dijo Shiena con una sonrisa-…bailaré para vosotras.

Seika, Veena y Kuroageha miraron a Shiena y, con una media sonrisa, asintieron.

¡A patear culos de demonios!-exclamó el único miembro masculino del grupo-¡Sentid mi danza!

Shiena saltó con gran potencia y dejó clara la portentosa capacidad de sus músculos: sus piernas, muy fornidas a pesar de su delgadez, le permitieron alcanzar una altura tal que pudo colarse en el ojo del huracán.

Ninpô – Mai no Jutsu! Suzumebachi no Butai!-exclamó Shiena.
(¡Arte ninja de la danza! ¡Baile de la Avispa!)

Las piernas de Shiena se cargaron con una gran cantidad de una energía de color verdoso. Comenzó a girar en sentido contrario al tornado de tinta, lanzando chispas, rayos y ondas cortantes con sus patadas. Los giros en sentido contrario hicieron que se causara una explosión de gran fuerza que hizo que los cuatro enemigos cayeran al suelo extenuados mientras el chico caía de pie.

Vaya, vaya…-dijo Nioiko desde la azotea en la que observaba el combate-… no puedo dejaros solos… ¿qué tal un seis contra cuatro?

Nioiko saltó al campo de batalla acompañado de Elizabeth, que se hallaba oculta detrás de una columna. Los otros cuatro se levantaron y se dispusieron a plantar cara  de nuevo a los Taimanin.

¿Siguen vivos?-se sorprendió Kuroageha-Qué tenaces…

¡No hay descanso para combatir a traidores!-exclamó Nioiko-¡A LA CARGA DE NUEVO!

Elizabeth comenzó a ponerles las cosas difíciles a los Taimanin con sus tentáculos electrónicos. Nioiko desplegó su cola láser y se preparó para contraatacar a cualquiera que pudiera acercársele.

¡Esto empieza a ponerse feo!-exclamó Veena-¿Nos los vamos a cargar a todos?

Sería lo mejor…-dijo Kuroageha-…pero no sé si vamos a poder…

Seika trató de acercarse a Elizabeth para parar el aluvión de ataques de tentáculos. Con la elevada masa y la gran fuerza de aquella androide, sólo ella podría hacerle frente. Shiena también era musculoso y fuerte, pero no tanto como su prima mayor: él tenía un entrenamiento más dado a la flexibilidad, a la agilidad y a la velocidad. Cuando parecía que podía iniciarse un forcejeo capaz de girar las tornas, la joven Taimanin recibió un latigazo de la cola de Nioiko, dándole a Elizabeth la oportunidad de propulsarla de una patada.

¡Seika!-exclamó Shiena poniéndose en la trayectoria de su prima e interceptándola con sus brazos-¿Estás bien?

Sí…-dijo Seika-…gracias…

Maldita sea…-murmuró Kuroageha-…esta gente está aguantando demasiado…

Así me gusta, que os retorzáis los sesos.-pensó Nioiko-Se me ha olvidado comentaros que las drogas que les estoy dando les quitan mucha sensibilidad al dolor de manera totalmente intencional por mi parte. Así los puedo explotar mejor. De no hacer eso, ya estarían muertos… como todos mis hombres por vuestra culpa. Esta vez voy a girar las tornas… voy a acabar con vosotros. Zhao Kuroageha, si te capturo… el Servicio de Inteligencia de los Taimanin se irá al traste y, además, podré atraer al endemoniado Yamiyuki Kuroi y a sus indeseables amigos.

¡Es hora del plato fuerte!-exclamó Will.

Alzó los brazos. El campo de batalla se pobló de unas criaturas esqueléticas que llevaban espadas y escudos.

¡Adelante, muertos, servidnos en nuestra empresa!-gritó el Mazoku.

¡MIERDA!-bramó Kuroageha-Sabía que los fuegos fatuos podían aprender a resucitar cuerpos muertos, pero no sabía que éste en concreto sabía hacerlo… creo que es hora de una retirada estratégica, equipo.

¡A la orden!-exclamaron a la vez Seika, Shiena y Veena.

Eso no será necesario.-dijo una voz masculina muy familiar que emergió de la nada.

¿Seis contra cuatro?-preguntó otra voz, también familiar-¡Eso es trampa!

Les vamos a dar de su propia medicina…-dijo una tercera voz.

Sí…-dijo una cuarta voz-…hagámosles la misma jugada…

¿En un diez contra seis, por ejemplo?-preguntó una quinta voz.

¡Me parece maravilloso!-respondió una sexta voz.

Los esqueletos estallaron en llamas, en unas hermosas y rojas llamas que los consumieron. De entre el fuego salieron Yamiyuki, Shirubei, Inuhito, Hagane, Rito y Aoi.

Ahora somos diez…-dijo Yamiyuki-…contando a vuestros esqueletos, vosotros sois cientos, pero, si calculamos por cuántos de vosotros valemos cada uno de nosotros… ¡SOMOS MILES! ¡Equipo Yamiyuki, al ataque!

jueves, 11 de junio de 2015

La espera habrá merecido la pena...

Saludos, mis queridos lectores. Cuánto tiempo, ¿verdad? Más del que me hubiera gustado... esto lleva mucho tiempo sin fuelle y es hora de una remontada. He estado sumamente ocupado estas últimas semanas y ahora mismo estoy terminando de recuperarme de unos días en los cuales he estado un poco enfermo y con mucha incomodidad y desgana... pero mis obligaciones han sido cumplidas y mi resfriado se ha curado, así que... tenemos una cita.

15/06/2015 (LUNES) - Vuelve Taimanin Yamiyuki. Episodio 58. Seguimos desde donde nos quedamos, sin cortes, sin saltos, sin puntos suspensivos...como si el tiempo no hubiera pasado. Espero que tengáis ganas de leer y que os encontréis preparados para la que se avecina... hemos pasado el ecuador de la historia y van a acontecer hechos brutales e ininterrumpidos. ¡Os espero a todo el mundo!

martes, 26 de mayo de 2015

[TY] Episodio 57: Choque entre demonios

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 57: Choque entre demonios

La familia Oswald vivía en caseríos bastante amplios y acomodados. Eran una familia de luchadores y, aunque no tenían un especial apego por los humanos, tampoco veían como algo positivo el ser hostiles con ellos. Eran bastante neutrales en ese aspecto, pero, puestos a elegir, preferían una integración social antes que una guerra, lo cual les llevó a ganarse el odio de los antiguos Nómadas de Edwin Black y de los actuales Neo-Nómadas de Tigres Black, su viuda. Los malvados criminales Mazoku han tratado de hostigar a los Oswald durante años, pero éstos, orgullosos guerreros, no se dejaron vencer, de tal forma que la pugna no llegó a su fin en ningún momento.

La casa en la que vivía Uro no era de las más grandes. Tras la mayoría de edad, se independizó y dejó la casa de sus padres, mudándose a una cercana en la que se centraría en aprender a vivir por su cuenta. Su hermana mayor, Kishiria, vivía cerca de él, y también sus padres, pero solían gestionarse de manera independiente según cada casa. La razón principal por la que Uro vivía solo era su noviazgo: estaba saliendo con un hombre y, si en algún momento lo invitaba a su morada, le gustaba tener la suficiente intimidad como para conversar y tener relaciones sexuales sin ningún tipo de eufemismo…y aquél era uno de esos días. Necesitaba verse con Philell. Debido a la naturaleza de su novio, Uro se mudó estratégicamente a una de las viviendas más cercanas a un lago. Sabía que Philell podía disolverse en agua y viajar a través de ella a una velocidad que jamás alcanzaría en la atmósfera con pies, pseudópodos o tentáculos. También había aprendido a distinguir su presencia a través de la observación de la superficie del lago. Ser novios los había llevado a conocerse en profundidad. Aquel día había sucedido algo difícil de tratar y que requería la atención del sabio con el que estaba saliendo.

Con esto en mente, Uro salió de su vivienda y se acercó a la orilla del lago, que estaba realmente cerca. Así como era capaz de distinguir la presencia o ausencia de su amado en el agua, Uro también era capaz de llamarlo…y no dudó en hacerlo.

Philell…-pensó Uro-…tengo que hablar contigo…ven, por favor, ven cuando puedas.

El chico procesaba mentalmente todo lo que quería decirle a su novio con la mano derecha sumergida en el agua. Su palma, totalmente extendida, recibía el abrazo del lago. Años atrás, cuando empezaron su relación, Philell le explicó que poseía una capacidad de absorber ideas circulando a través del agua, lo cual se traducía, en términos sencillos, a que podía leer los pensamientos de cualquier criatura inteligente cuyo cuerpo tocase una masa de agua que estuviese a menos de una cierta distancia umbral de él.

El agua se agitó levemente. Parecía que se había originado una corriente, pero eso no era lo típico de los lagos. De pronto, una porción del agua se irguió hasta formar una ojiva de la estatura de Philell.

¡Qué rápido has llegado!-se sorprendió Uro.

La masa de agua se desbastó, chorreando hacia el lago hasta tallar la figura del sabio Philell. Antes de decir nada, besó a Uro en la boca y éste le devolvió el saludo con alegría.

Ha sido una coincidencia…-dijo Philell-…venía a verte y, cuando estaba a punto de llegar, he escuchado tu llamada. Por la forma en la que lucen tus ojos, creo que sé lo que quieres hablar conmigo y, si no me equivoco en ello, será lo mismo que lo que venía a comunicarte.

Vamos a casa y lo hablamos cómodamente.-dijo Uro con cordialidad.

La pareja llegó hasta la vivienda de Uro, donde se sentaron frente a frente en una mesa pequeña.

Tú me dirás…-dijo Uro.

Calumnias.-dijo Philell-Se están extendiendo rumores entre los Mazoku neutrales de que soy un farsante, un topo que trabaja para los Neo-Nómadas. ¿Era eso lo que querías decirme?

Joder…-dijo Uro con cierta preocupación-…sí. Yo también me he enterado. No te preocupes, mi familia te cree. Tienes el apoyo de los Oswald porque ya te conocemos. Estás en territorio aliado.

Gracias.-respondió el demonio acuático-Creo que van a perseguirme. Estaremos en problemas si eso pasa. Que me linchen será lo de menos… ¿qué pasa si de verdad todos se creen esa mentira y, por ese engaño, acaban cayendo en manos de Black?

¿Dices que es poco importante si acabas apaleado?-preguntó Uro con un tono protector-¡Y  un cuerno! La política a gran escala es más controvertida que el porvenir de dos individuos, sí, pero no te tocarán ni una gota mientras esté vivo, ¿me oyes? ¡Ni una gota!

Agradezco tus intenciones.-Philell sonrió-De cualquier manera, ambos llevamos razón: vamos a tener que luchar.  Sabes que en mis estrategias abogo por soluciones no beligerantes, dejando el combate como última opción, pero no tiene nada que ver con eso. No es una estrategia de combate lo que tengo en la cabeza…es una realidad apremiante: hay una mano muy sucia detrás de esas calumnias…una mano que quiere estrangularnos…y va a venir a por nosotros, estoy seguro. Llegados a ese punto…será comer o ser comidos.

He oído algo similar.-dijo Uro-Es un enemigo de todos los bandos, ¿verdad? Alguien que quiera atacar con el escándalo…

Es Nioiko Fuuma.-dijo Philell-Algunos aliados han hecho investigaciones por mí. No son los únicos que tienen redes de inteligencia. Ese hombre es un peligro: quiere acabar con absolutamente todos los bandos.

Nioiko Fuuma…-dijo Uro-… ¿no estuvo presente en la batalla en los cuarteles generales de los Neo-Nómadas?

Así es.-respondió taimadamente el demonio fluido-Es enemigo de los Taimanin, enemigo de los Neo-Nómadas, enemigo de los militares y enemigo nuestro. Su objetivo, al parecer, es Tigres Black, y, según he entendido, va a optar por acabar con todo el mundo para quedarse a solas con ella…

¿Por qué es nuestro enemigo?-preguntó Uro-Hay partes de esta historia que no sé…e, independientemente de que lo entienda o no, si son enemigos de los Taimanin, está claro que vamos a tener que vernos las caras con ellos por haber sido sus aliados temporalmente…

No es difícil de entender.-respondió el sabio-Simplemente, como tú mismo has dicho, hay un dato que desconoces. Yo tampoco lo sabía hasta que me lo contaron mis amigos de las aguas, pero lo explica todo y te permitirá comprender lo que está sucediendo. Los Fuuma o, mejor dicho, lo que queda de ellos, actúan como una organización militar si bien distan de serlo. El único oficial de alto rango que queda es Nioiko, nuestro enemigo, si bien su hermana mayor, Tokiko, aún podría servir a la causa si lograse salir de las prisiones de los Taimanin, hecho poco probable. La cuestión es que los soldados rasos de los Fuuma empiezan a escasear: debido a las innumerables batallas, muchos de ellos han muerto y una fracción de los que siguen vivos han dimitido. De esta forma, Nioiko no puede hacer gran cosa…por lo que ha optado por mentir a varios demonios para que se unan a su causa. Les ha lavado el cerebro para que crean que su misión es conseguir una integración social entre hombres y demonios cuando lo que realmente desea hacer es matar a ambas razas indiscriminadamente. Con esto, su objetivo prioritario, antes incluso de poner en práctica sus macabros planes, es estigmatizarnos a los que de verdad luchamos por esa idea de integración: si contamos la verdad, los demonios que ayudan a Nioiko descubrirán la traición y le darán de lado o incluso lo matarán. Ahora que ha extendido calumnias y mentiras, probablemente muchos Mazoku estén en nuestra contra y nos consideren unos miembros de la red de espías de los Neo-Nómadas. Básicamente… los nuevos secuaces de Nioiko no están cumpliendo ninguna misión de los Fuuma… están “luchando por la integración social entre humanos y Mazoku “ y el primer paso para ello es “eliminar a los farsantes”.

Claro que lo entiendo.-respondió Uro-Maldito sea ese Fuuma…

Se oyó un golpe fuera de la casa: dos aceros estaban chocando.

¡URO!-oyeron que exclamaba una voz-¡URO OSWALD! ¿DÓNDE ESTÁ?

¡Como si fuera a decírtelo!-respondió una voz femenina-¡Lárgate de nuestra ciudadela!

Esa voz…-dijo Uro-… ¡es mi hermana mayor! ¡Está peleando con alguien ahí fuera! ¡Vienen a por mí!

No puede ser…-dijo Philell algo preocupado-…han tardado menos de lo que pensábamos.

No puedo permitir que mi hermana pague por mí…-dijo Uro-…espero que entiendas cómo me siento.

Y yo espero que tú entiendas que no voy a dejarte solo protegiendo a tu hermana.-respondió Philell-Kishiria es mi cuñada y la aprecio. No podré pelear como vosotros, pero hay muchas cosas que puedo hacer…

¡Kishiria!-exclamó Uro-¡Ya voy!

. . .

Inuhito y Shirubei se habían encontrado al salir de clase y habían decidido ir a tomar algo juntos, pues los otros cuatro llegaban mucho más tarde a casa ese día de la semana, cada uno por sus motivos. De esa manera, ellos también llegarían más tarde y podrían pasar un rato todos juntos. Su sentido de la amistad era muy grande, por lo que no dudaron a la hora de elegir el sitio donde se relajarían: el Atarashii. Al entrar, se sentaron frente a frente en una de las mesas más pequeñas y rápidamente fueron atendidos por un camarero.

¡Hola, Inuhito, Shirubei!-saludó el joven, que ya los conocía-¿Qué tal?

Muy bien, tío…-respondió Shirubei con una sonrisa-…hasta las cejas de cosas que hacer, pero bueno…peor sería no poder hacer nada.

Y que lo digas…-terció Inuhito-… ¡estamos hasta arriba! Haber podido venir hoy a sentarnos un rato es casi un milagro…

Ya me lo imagino…-respondió el camarero con una sonrisa-…pero ya sabéis lo que toca ahora, ¿verdad? ¡El Atarashii es el lugar donde todo lo malo desaparece! ¡Pasarlo bien es tan mandatario o más que el pago de las consumiciones! ¿Qué os pongo?

Granadina, por favor.-pidió Inuhito-Un botellín normal y un vaso largo con hielo.

Yo quiero un San Francisco, por favor.-añadió Shirubei-Si me lo puedes poner con una cereza sería un puntazo.

¡Marchando!-dijo el chico-¡Enseguida os lo traigo!

Kuroageha no está…-dijo Shirubei mirando a la barra-…ella y los suyos se están dando una gran paliza para que nosotros podamos seguir adelante con lo nuestro…

Ya…-respondió Inuhito-…en esta vida no dejamos de enfrentarnos a dificultades. Puede verse como una gran putada, pero…sin eso, no tendríamos el orgullo de nuestros logros.

¡Aquí tenéis!-exclamó el camarero con una sonrisa de oreja a oreja al llegar de nuevo a la mesa.

Dejó las bebidas en la mesa. Inuhito le tendió un billete.

Cóbrate de aquí.-pidió-Hoy invito yo.

¡Eh!-exclamó Shirubei-¡No es justo! ¡Yo también tengo dinero para pagar!

Coge ese billete y escabúllete como el Taimanin que eres.-susurró Inuhito guiñándole un ojo al camarero.

Entre risas, el camarero se excusó y se fue a la caja registradora. Todos los trabajadores del Atarashii eran Taimanin, por lo que se conocían muy bien entre ellos y a los clientes que también lo eran.

Te empeñas y…-dijo Shirubei con una fingida expresión de enfado.

No pasa nada.-respondió Inuhito-Déjame que te invite. Es lo menos que puedo hacer para agradecerte lo de la noche de la inauguración…

Shirubei tomó un sorbo de su cóctel.

Sólo te comí un poco el rabo para que te animaras…-dijo el chico rubio-…no es nada del otro mundo. Sé que no es lo que necesitas, pero, cuando no tengo otra cosa para darte…que al menos sea algo que sé que te gusta, ¿no?

No es eso…-dijo Inuhito-…claro que fue placentero y divertido, pero lo que de verdad me llega al corazón es tener un amigo como tú…tener amigos como todos vosotros. Sabéis estar a mi lado incluso si resulto insoportable en esta etapa tan…turbulenta…de mi vida.

No hay nada que no podamos soportar.-respondió Shirubei de forma tajante-Y mucho menos si es para ayudarnos entre los hermanos que somos. Estás pasando por una etapa difícil, ya lo sé… pero no por ello te vamos a ver de manera diferente. Sigues siendo nuestro Inuhito de siempre y haremos lo que sea para devolverte la sonrisa. Yo también lo pasé fatal cuando los Mazoku dejaron a mi padre en una silla de ruedas para siempre…sé lo que es sufrir por la familia. No estás solo ni jamás lo estarás.

Shirubei puso su mano encima de la de su amigo. Llevaba su rubia melena recogida en una trenza. Vestía una camiseta negra de manga corta de un tejido parecido al neopreno con un chaleco de color verde caqui encima. En sus piernas llevaba unos pantalones estilo cargo de color gris, un cinturón naranja y unas botas de montaña de color rojo con remaches plateados y suelas granates.

Tengo mucho que agradeceros y palabras como éstas lo corroboran.-dijo Inuhito-Sería una desfachatez por tu parte que no me hubieras dejado invitarte…

Inuhito tomó la mano de Shirubei y la entrelazó con la suya. Se apretaron mutuamente como dos deportistas de un mismo equipo tras una buena jugada, como dos contrincantes después de enfrentarse, como dos caballeros en un acto de cortesía. El chico llevaba la mitad izquierda de su blanca melena suelta y la mitad derecha recogida en una coleta lateral baja. Vestía un ajustado chaleco de color rojo de un material elástico, gomoso y algo brillante, aparentemente sin nada debajo. Sus piernas iban cubiertas por unos pantalones muy ajustados de color azul ennegrecido y en sus pies calzaba unos botines negros con plataformas altas y rígidas.

Qué exagerado…-dijo Shirubei-…los amigos estamos para eso.

Siento si soy pesado con este tema…-interpuso Inuhito-…es que simplemente ahora mismo no me siento muy capaz de estar a la altura en ello…no sé si teniendo la cabeza como la tengo puedo hacer cosas por vosotros…

¡Claro que puedes!-respondió Shirubei-De hecho, lo estás haciendo. Me estás acompañando en algo que sería bastante aburrido si estuviera solo. Estás estudiando para convertirte en uno de nuestros mejores apoyos científicos. Estás peleando contra los demonios que nos amenazan. Estás viviendo en un hogar que te necesita. Estás siendo tú mismo. Estás siendo nuestro amigo. Estás siendo parte de lo que siempre hemos sido y de lo que nunca habríamos sido si no hubieras estado. Estás ganándote lo mejor de nosotros. Y, además…

Y, además, ¿qué?-preguntó Inuhito con curiosidad.

Shirubei se inclinó hacia su amigo.

Tu forma de darle a la polla es impresionante.-susurró-Repetiría eso contigo una y otra vez.

Inuhito estalló en carcajadas.

Mira que eres capullo…-dijo mientras se reía.

Sí, algo he oído al respecto.-comentó Shirubei con una sonrisa pícara-Sin embargo, me encantó compartir ese momento contigo. No es nada que tengas que agradecerme…tal vez nos lo tendríamos que agradecer mutuamente, pero… puestos a hacer cosas mutuas, que sean las de la otra vez.

Cuando quieras, hermano…-dijo Inuhito apretando un puño y apuntando a Shirubei.

Shirubei chocó su puño contra el de su amigo.

Tampoco me importaría probar con el resto…-dijo Shirubei.

A mí tampoco, la verdad…-respondió Inuhito de manera desinhibida-…seguro que lo pasaríamos bien.

Pues habría que organizarlo, ¿no crees?-preguntó Shirubei-Podríamos hacer quedadas para ello…

El camarero se acercó a darle el cambio a Inuhito.

¡Muchas gracias!-exclamó con una sonrisa.

¡Gracias a ti!-respondió Inuhito mientras recogía el cambio.

¡Sí, gracias!-añadió Shirubei-¡Buenísimo el San Francisco!

¡Me alegro!-exclamó el camarero-¡Te lo he hecho yo! La jefa tiene más maña, pero está trabajando…en su otro curro, ya sabes.

Ya hablaré con ella…-dijo Shirubei-…pero no te preocupes por tus habilidades con la coctelería, creo que son más que aceptables. ¡No hay duda de por qué Kuroageha te contrató!

. . .

Tengo un presentimiento horrible…-pensó Vega mientras buceaba.

Las nereidas podían respirar bajo el agua. La inteligente, poderosa y malhumorada guerrera de las aguas estaba siguiendo el rastro de Philell, con quien había hablado por la mañana temprano y le había comunicado que se dirigía a la ciudadela de los Oswald. Cuando por fin llegó a la orilla de la casa de Uro, emergió y abrió los ojos para ver qué estaba pasando. En ese momento, sólo vio a una mujer herida.

Maldición…-dijo la joven-…si al menos consigo lavarme las heridas en el lago… ¡UGH!

¡Eh!-exclamó Vega-¿Eres Kishiria? ¿Kishiria Oswald?

La joven herida apuntó a Vega con su espada.


¿Cómo lo sabes?-preguntó-¿Quién eres?

Lo sé porque eres idéntica a tu hermano, chica violenta.-respondió la nereida-Baja esa espada. Soy una buena amiga de tu cuñado…una guerrera de las aguas. Ayudo a Philell poniendo músculo donde él pone neuronas. Me llamo Vega…e insisto en que no me gusta que me apunten con un arma sin razón. No hagas que me cabree…

Ya veo…-dijo la tal Kishiria-…así que Vega…me han hablado de ti.

La hermana mayor de Uro dejó de apuntar a la nereida con su espada y se terminó de aproximar al lago, donde comenzó a lavarse las heridas. Para los Oswald ya era lo más normal del mundo ver a demonios acuáticos en la ciudadela. Desde que Uro tenía novio, habían comenzado a llevarse bien con ellos. Nunca se habían llevado mal, pero tampoco habían sido aliados hasta la unión de Philell y Uro.

No te veo muy en condiciones de hablar…-dijo Vega-…no te esfuerces demasiado. Veo que te han metido una paliza… pero he venido a enmendar todo esto o, al menos, a intentarlo. ¿Sabes? Me ha sentado como el culo que me hayas apuntado con esa espada, pero me pareces una buena tía… yo también hago artes marciales como vosotros y todo ese rollo… seguro que podríamos hablar de muchas cosas si tuviéramos tiempo. Sin embargo, sólo puedo quedarme a preguntar dónde están Philell y Uro.

Han venido a atacarnos unos demonios hostiles diciendo que Uro y Philell eran unos timadores…-explicó Kishiria-…obviamente, alguien les había lavado el cerebro. A mi hermano y a mí nos ha derrotado un elfo oscuro…y a mi cuñado lo ha atrapado un fuego fatuo. También había una mujer, una máquina con forma de mujer hecha con tecnología humana y…dos humanos. Uno de esos humanos tenía unos ojos similares a la electricidad…y ha hecho que todos los que recibieran su mirada desaparecieran de aquí…tras lo cual él también ha hecho lo mismo mirándose a un espejo de mano.

¿QUÉ?-preguntó Vega sin dar crédito a aquello.

miércoles, 20 de mayo de 2015

[TY] Episodio 56: Estrategas malevolentes

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 56: Estrategas malevolentes

Iba a celebrarse la primera reunión estratégica de los Neo-Nómadas desde su aceptación de los soldados de Estados Unidos como colaboradores. Era cierto que se hacían favores mutuamente: los militares estaban protegiendo a los Mazoku de la ONU y, a la vez, les servían como miembros de primera línea de batalla. Por su parte, los demonios estaban sirviendo a los estadounidenses como proveedores de cobijo, armas y tecnología. Ambos eran enemigos de los Taimanin y de los Fuuma, por lo que, por encima de lo que se concedían los unos a los otros, veían adecuada una colaboración. Presidían la mesa Kuritöö, Benibatsu, Layla y Margaret. El resto de los asistentes eran los soldados: James, Leon, Grant, Émile, Christian, Gordon, Yellow Peacock, Andrei y Púrpura.

Vamos a hablar someramente de lo que haremos a partir de ahora.-explicó Kuritöö-Cualquier decisión que tomemos será comunicada por mí a Tigres y a Braulio, quienes son y en ningún momento han dejado ni dejarán de ser nuestros líderes.

Tenemos dos enemigos fundamentales: -enumeró Margaret- Los Taimanin y los Fuuma. Según la evaluación que hemos estado haciendo, los Fuuma serían más fáciles de derrotar en estos momentos. Los Taimanin siguen siendo muchos y están muy bien escondidos, pero los Fuuma se están quedando sin gente y cada vez tienen menos lugares donde esconderse. Es, por tanto, el tirar a los Fuuma fuera del campo de batalla, un objetivo que consideramos prioritario.

¿Y hacerles un favor a los Taimanin?-preguntó Benibatsu con cierto desdén.

Los Fuuma nos atacan tanto o más que a ellos.-terció Layla-No tenemos estas ideas pensando en ellos, sino en nosotros.

Tienes razón…-murmuró el antiguo Taimanin-…aunque sigue sin hacerme ni puta gracia no acabar con los Taimanin antes.

No siempre salen las cosas como más deseamos.-intervino Kuritöö-Creo que los Fuuma son unos objetivos asequibles ahora mismo. Además, ese Nioiko no es demasiado fuerte…

Christian pidió la palabra educadamente.

¿Sí, soldado?-la científica le concedió el turno con una sobreactuada amabilidad.

No estoy desconforme con la idea, pero…-dijo el ingeniero de campo-…hay un pequeño matiz que tendríamos que tener en cuenta. Nioiko Fuuma tiene a Elizabeth…y Elizabeth es nuestra. Si vamos a pelear contra los Fuuma, que, por favor, sea llevándonos a Elizabeth de vuelta antes de que todo se les vaya al traste.

Es una buena idea.-respondió Kuritöö-Es más…la tal Elizabeth es fuerte, como ya he podido comprobar. Me gusta. Creo que lo haremos así entonces. ¡Layla, tus chicos son listos!

No se formaron para lo contrario.-respondió Layla con seriedad.

La sargento es implacable en todo momento…-pensó James algo compungido.

Hagamos una pequeña cadena de hipótesis.-propuso Kuritöö-Supongamos que logramos cumplir con el propósito que acabamos de lanzar. Si, cumpliendo la inteligente petición del soldado Miller, logramos recuperar a Elizabeth, sólo será cuestión de inmovilizarla el tiempo justo para reprogramarla: en ese caso, tendríamos a la antigua Elizabeth de vuelta…a la que vosotros conocíais. Tenerla de vuelta supondrá tener un arma muy poderosa que podremos utilizar en batallas futuras…contra los Taimanin, por ejemplo. En ese caso, tendríamos una probabilidad más alta de vencerlos. Dado que está comprobado que las capacidades de la ETU Elizabeth son inabordables para un humano normal, podríamos aislar y reducir a un miembro de importancia estratégica de los Taimanin con ella y jugar al chantaje. A saber: Asagi Igawa, Sakura Igawa, Murasaki Yatsu, Yamiyuki Kuroi o Zhao Kuroageha.

Asagi es capaz de reducir a Elizabeth a polvo con sólo una mirada.-explicó Benibatsu-Sakura y Murasaki tampoco tendrían problemas. Son leyendas vivas. Yamiyuki y Kuroageha serían los objetivos más razonables…no porque sean menos fuertes, porque, para jodienda nuestra, son muy poderosos, pero sí porque salen más de su territorio. Aun así, tendría muchísimo cuidado con ellos en un uno contra uno. Yamiyuki casi puede conmigo y, aunque no he probado a enfrentarme a Kuroageha, Belladonna, que en paz descanse, sí…y no le fue muy bien.

Por supuesto, ese uno contra uno está sujeto a reglas especiales de última hora.-comentó Kuritöö-No dejaríamos a Elizabeth sola…

En el amor y en la guerra…-comentó Benibatsu-…todo vale.

Exactamente.-respondió la científica con una sádica sonrisa.

Púrpura pidió la palabra, pero no esperó a que se la concedieran.

Me gustaría participar pronto en una masacre…-dijo-…hace mucho que no sacio mi sed de sangre.

Lo mismo digo…-comentó Andrei con un congelante susurro.

Margaret…-comentó Kuritöö-… ¡qué chicos tan entusiastas tienes!

Teniente Johnson, por favor.-pidió Margaret-No es nada personal, es sólo falta de costumbre con las apelaciones. Verá, doctora Kuritöö…mis soldados son unos jóvenes con ciertas peculiaridades. Pese a lo extraños que puedan parecer a veces, son excelentes en su trabajo. Lo lamento si la han importunado.

¡Para nada!-exclamó la científica-¡Llevan razón! Tenemos que pelear… y vamos a hacerlo pronto… ¡muy pronto!

. . .

Yamiyuki y Aoi estaban en un estudio de grabación. Ambos compartían el interés por un tema: la música. Algunos días de la semana, en sus ratos libres, les gustaba ir al estudio que pagaban por horas para dar rienda suelta a su imaginación y poner en práctica algunos proyectos que tenían en mente. Los dos eran aficionados a la música electrónica, tanto para escucharla como para componerla, pues tenían dominio de los instrumentos electrófonos. Además, Yamiyuki sabía tocar muchos instrumentos de otras familias más tradicionales. Intentaban grabar un tema combinado: con Aoi al sintetizador y Yamiyuki al arpa, su propósito era crear un tema rompedor que no dejara indiferente a nadie.

Y uno, dos, tres…-Aoi marcaba el ritmo-… ¡ahora!

Aoi manipulaba su aparato musical con la misma presteza y el mismo dominio con los que tecleaba en un ordenador a la hora de enfrentarse a sus tareas de ingeniero. Su ritmo sintético se asemejaba, dentro de una sinestesia, a una envolvente cortina con gradación de colores y formas onduladas que atraía y enfrascaba al público. Encima de ello, la melodía que Yamiyuki describía con su arpa desfilaba como un velo en escala de grises que se movía en sentido contrario a la anterior cortina, formando, en su superposición, una explosión de notas.

Los dos chicos se miraron y se sonrieron. Les estaba saliendo todo a la perfección: el tema sonaba tal y como ellos deseaban y se estaba grabando perfectamente. Esto los motivó todavía más, por lo que no tardaron en emocionarse y marcar un estribillo ardiente y arrasador en el último minuto de la canción. No podían evitar mover la cabeza, sacudiendo sus melenas al ritmo de la música, creando una corriente visual negra y azul que se realimentaba con los espejos de la sala. El aire que movían sus cabellos al agitarse les besaba suavemente la piel. Los profundos y ricos aromas de los productos con los que cuidaban sus cabellos se extendían en el aire a medida que la temperatura subía por la excitación de ambos chicos. La infinita melena de Yamiyuki olía a una rica mezcla de patchouli, pimienta, canela, jengibre y una tenue nota de flores suaves. Era un olor fuerte, masculino y profundo, como el de su perfume y el de su propia piel.  Por su parte, el cabello de Aoi emitía un aroma más fresco y ligero.  Combinaba las notas enfriadoras y algo fuertes de la hierbabuena y la albahaca con la suavidad y la frescura de una mezcla de cítricos a base de lima, mandarina y pomelo. Esta brillante mezcla era oscurecida por una firme pero lejana nota de sándalo, que le confería un toque muy masculino.

Entre aquella mezcla de sonidos, colores y aromas, los chicos terminaron la canción. Al terminar, se sonrieron radiantes y pletóricos.

¡Genial!-exclamó Aoi-¡Fabuloso!

¡Cómo lo hemos clavado, tío!-exclamó Yamiyuki-¡Muy bien!

Ambos alargaron sus brazos con ademán de chocar sus manos. Después de chocarlas, se las estrecharon fuertemente.

Me encanta tocar contigo.-comentó Yamiyuki-¿Estiramos las piernas un poco? Estar sentado al arpa todo el rato no es lo más cómodo del mundo…

¡Claro!-respondió Aoi contento-Yo también disfruto muchísimo cuando hacemos música juntos, aunque no creo que haga falta recalcarlo…a la vista está.

Los chicos se levantaron y se alejaron de sus instrumentos. Salieron un momento de la sala, cerrando con la llave que les habían dejado durante las horas que habían pagado, y se acercaron a la puerta de la calle para tomar el aire.

¡Qué buen tiempo hace hoy!-comentó Yamiyuki con una sonrisa-Me encantan los días soleados. ¿Bebemos algo?

Pues la verdad es que me apetece…-comentó Aoi.

Se acercaron a una máquina expendedora de bebidas. Sus estaturas muy superiores a la media y sus vestimentas hacían que destacaran. Yamiyuki llevaba una blusa negra muy ceñida con un marcado cuello de pico que dejaba ver una camiseta roja que llevaba debajo. También llevaba unos pantalones apretados de color negro, unas botas altas del mismo color con cremalleras laterales en lugar de cordones y un faldón rojo cayendo desde su cadera hasta sus corvas por la parte trasera de su cuerpo. En las mangas llevaba atados varios lazos rojos. A su lado iba Aoi, que, a diferencia de su amigo, que siempre llevaba el pelo suelto, ostentaba su habitual recogido con moño asimétrico. De cintura hacia arriba llevaba un chaleco de color azul grisáceo muy ceñido debajo del cual podía verse por el cuello de pico una camiseta negra. Las solapas del cuello y el pecho eran de color azul intenso. También vestía unos pantalones de color crema con un forro negro en los laterales exteriores de ambas piernas y unos botines plateados y azules con pequeños cristales brillantes espolvoreados.

Pago yo.-dijo Yamiyuki acercándose a la máquina-¿Qué quieres beber?

Un Pocari Sweat.-dijo Aoi.

¡Eso está hecho!-respondió Yamiyuki-Y una soda de melón para mí…

El chico le tendió la bebida a su amigo.

¡Gracias!-dijo Aoi sonriente.

Se sentaron en un banco cercano a la máquina y abrieron sus bebidas.

Ya casi está todo listo para que lo puedan escuchar los demás…-comentó Aoi tras tomar un sorbo de su botella.

Cierto…-respondió Yamiyuki-…espero que les guste mucho…y que nos sirva para animar a Inuhito. ¿A que estabas pensando en eso?

Me lees la mente…-comentó Aoi entre risas-…claro que lo pienso. ¿Tú no?

También.-respondió Yamiyuki-Haría cualquier cosa por verle sonreír…pero no podemos dejar que los problemas nos dobleguen, por grandes que sean. Inuhito descansará tranquilo por las noches cuando Benibatsu y Kuritöö estén muertos. Lo dije hace tiempo y lo vuelvo a repetir: la única manera de impedir que YO los mate será que el propio Inuhito me pida que le deje hacerlo a él.

Pronto volveremos a luchar, ¿verdad?-preguntó Aoi con un deje de hastío-No sé cómo, cuándo ni por qué, pero volveremos a presenciar un ataque Mazoku y tendremos que ir a la carga de nuevo. No me molesta hacer mi trabajo, pero me preocupa la salud y la seguridad de todos vosotros. La mía también, claro está, pero…creo que os he visto sufrir demasiado…más de lo que merecíais.

No te vengas abajo, Aoi.-pidió Yamiyuki-Sé fuerte. Te pido que seas fuerte porque sé que lo eres…porque estoy seguro de que puedes. Anímate… ¡tenemos unas grabaciones con las que continuar cuando terminemos con los refrescos!

. . .

Llamaron a la puerta del despacho de Tigres. No tuvo problemas para identificar a quien lo había hecho.

Braulio…-dijo desde el otro lado de la puerta-…pasa, querido.

El dhampir entró y cerró la puerta tras de sí.

Hola, mi amada.-saludó-¿Cómo ha ido la reunión de nuestros subordinados?

La decisión que han tomado y que requiere nuestra aprobación para poder ponerse en práctica…-explicó Tigres-…es que el primer bando al que se derrocará será el de los Fuuma, previa sustracción de Elizabeth, un robot de combate…un aparato humano hecho por humanos…ellos sabrán el valor que le dan. Por supuesto, está aprobado por mi parte. No tenemos nada que perder, sólo podemos ganar. Los Fuuma están acabados.

Por la mía también lo está.-comentó Braulio-Les podremos transmitir las órdenes cuando sea  pertinente.

Me encargaré de que se enteren antes de mañana.-respondió Tigres-Y más les vale cumplir con lo que se ha estipulado si no quieren acabar como ese peón estúpido de Belladonna.

Una pena que nunca llegara a conocerla…-se lamentó Braulio-…decían que era una dama tan hermosa, carismática y noble…

Era hermosa, no voy a negarlo.-dijo Tigres con sorna-Tenía a quien parecerse…recuerda que es familia de Ingrid, quien ha sido considerada una de las mujeres más hermosas de nuestra organización…hasta que desertó. Qué lista fue…años y años enamorada de Edwin y, ahora que no está él para protegerla de mí, va y se larga. Hay que reconocer que siempre ha sido más inteligente que Belladonna…y más fuerte. La verdad, si me hubiera jurado lealtad, no la habría castigado por ponerle ojitos a Edwin…la habría atesorado. No me cae bien, pero Ingrid habría sido capaz de triunfar donde Belladonna fracasó. Una pena que esté en paradero desconocido. No sería un gran problema el buscarla, pero tenemos otros asuntos que atender. Respecto a lo de que Belladonna era carismática… digamos que quien te dijo eso te engañó vilmente…y noble era por su familia aristócrata, no por ningún otro motivo. De hecho, la razón por la que la convertimos en una ejecutiva de alta categoría de los Neo-Nómadas fue ésa. Belladonna tenía dinero, muchísimo dinero…dinero que no dudó en brindarnos para todo lo que necesitamos: las investigaciones de Karistus, Kazark y Kuritöö, el bar de Delphine, las armas que hemos ido adquiriendo, los mercenarios a los que hemos contratado… Belladonna era lo que necesitaba: una persona rica y tonta. Yo también tengo dinero, pero no voy a utilizarlo en planes que sabía que iban a fallar. Todo esto han sido sacrificios necesarios, mentiras piadosas, gambitos en una partida de ajedrez… la realidad más pura es el hecho de que los Taimanin han conseguido hacernos exactamente el daño que les he permitido que nos hagan. Los tiradores impecables sólo fallamos cuando lo hacemos a propósito. Fue tan bonito el hecho de que el doctor Karistus y la tonta de Belladonna estuviesen enamorándose…me permitió tener a esa estúpida inútil a los pies de la organización, convertirla en un bolsillo del que sacar dinero. Karistus era mucho más inteligente y sirvió más a nuestra causa…pero lo mataron. Como a Delphine, como a Virgo, como a Vrutha, como a Kazark…todos muertos a manos de los Taimanin… y se creerán que están logrando algo… ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! El día en el que me vea en la situación de necesitar mover un dedo hacia ellos…oh, cariño mío, ese día… ¡ese día será el día en el que el mundo entero conocerá el terror!

Cada día entiendo mejor por qué me enamoré de ti…-dijo Braulio con una sonrisa sádica-…eres tan inteligente, tan poderosa, tan altiva…lo tienes todo, eres perfecta, eres una diosa.

Lo sé.-respondió Tigres con orgullo-Y precisamente por el hecho de que sé que soy la mejor, no he parado hasta encontrar al mejor. Braulio, eres el hombre que llena mi vida. No fui infeliz con Edwin, pero no hay ni punto de comparación a la forma en la que me haces sentir.

La líder de los Neo-Nómadas se levantó de su silla, caminó hasta Braulio, que era igual de alto que ella, y lo besó en la boca. Cualquier desconfiado que viera a aquellos demonios pensaría que intentaban utilizarse mutuamente, pero se amaban de verdad. Que sus intereses fueran comunes y pudieran ayudarse mutuamente a conseguirlos no eclipsaba la realidad de su amor.

Esta noche nos haremos sentir como dioses mutuamente…-dijo la vampiresa acariciando el cuerpo de Braulio.

Será un placer…-susurró el dhampir mientras recorría uno de los senos de su prometida con un dedo-…literalmente.

martes, 19 de mayo de 2015

[TY] Episodio 55: Manos "amigas"

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 55: Manos “amigas”

Nioiko llegó a la oficina de un sorprendente buen humor.

¡Buenos días, Nioiko-sama!-saludó una de las administradoras del complejo al ver tan contento a su superior.

Buenos días, Fujieda.-dijo Nioiko-Parece mentira que no se me hubiera ocurrido antes la solución a nuestra falta de hombres…

¿De qué se trata?-preguntó la tal Fujieda con curiosidad.

Demonios.-dijo Nioiko-Mazoku. Ellos son la clave. ¿Cuántos demonios hay que no pertenecen a los Neo-Nómadas y que, además, no conocen a los Fuuma? Según sabemos, hay muchos Mazoku que abogan por la integración social con nosotros, los humanos. ¿Por qué no nos “aliamos” con ellos?-el joven hizo ademán de entrecomillar con los dedos índice y corazón de ambas manos-No dejarán de ser ignorantes soñadores a ojos de la familia más manipuladora y sagaz de la historia de los ninja: ¡LOS FUUMA! Tenéis trabajo esta mañana: buscad perfiles de todos los demonios que haya en la base de datos. Encontrad a aquellos que se la tengan jurada a los Nómadas de Edwin Black o a los Neo-Nómadas de Tigres Black. ¿Recuerdas el caso de Leini Kuu’ito? Esa demonio quería vengarse de Edwin Black porque éste mató a su familia… una pena que entre medias decidiera tocarle las narices al Gran Señor y acabara como acabó. Como esa mujer tiene que haber muchos más entre los Mazoku. Buscad a los más fuertes de entre ellos y acerquémonos de manera estratégica. Si quieren integración social, dudo mucho que quieran ayudarme a pelear contra los Taimanin, pero sí contra los Neo-Nómadas: al fin y al cabo, el objetivo de prioridad máxima, Tigres Black, pertenece a esa facción. Buscad también entre las redes del ejército de Estados Unidos. Reventad la seguridad si es necesario…y buscad a los desertores. Seguro que entre ellos hay alguien dispuesto a hacer correr la sangre en nuestro nombre. ¿Ha quedado claro?

¡Sí, señor!-respondió Fujieda.

Nioiko sonrió con satisfacción.

. . .

Gimnasio privado del Instituto de Gokuruma. A esas horas, no solía haber nadie entrenando. Todos los alumnos, profesores y egresados tenían acceso a las instalaciones y podían utilizarlas a conveniencia. Aprovechando la ausencia de gente, Rito y Hagane habían bajado juntos para entrenar.

¡Qué gozada tener el gimnasio para nosotros solos!-exclamó Hagane.

El chico entrenaba bastante ligero de ropa. Llevaba una camiseta blanca de manga corta muy ajustada y unos pantalones muy cortos y divididos, estilo corredor, de color rosa. Calzaba unas zapatillas deportivas, con un diseño y una forma similares a las de unas botas de fútbol, de color negro con adornos rosas y llevaba su pelo recogido en una cola de caballo baja.

Ya te digo…-comentó Rito-…no hay manera mejor de empezar la mañana. ¡Con un buen entrenamiento!

Rito vestía una camiseta de color amarillo fluorescente sin mangas con el cuello redondo y alto. Estaba muy ceñida y marcaba todos sus músculos. En las piernas llevaba unas mallas ajustadas de lycra de color negro con adornos de color verde neón que le llegaban casi hasta las rodillas. En sus pies llevaba unas zapatillas deportivas muy toscas cuyo diseño se asemejaba al calzado reglamentario del baloncesto. Eran verdes con cordones y suelas de color gris marengo con brillo. Su cabello iba recogido en una coleta alta que caía paralela a su espalda sin tocarla.

Ya…-comentó Hagane con complicidad-…y después del entrenamiento…una buena…

Rito arqueó una ceja.

¡Eso siempre!-exclamó Rito con una sonrisa-Vamos a calentar, ¿de acuerdo?

Hagane asintió. Comenzaron a hacer estiramientos y algunos ejercicios muy sencillos para aclimatar el cuerpo. Mientras hacían esto, hablaban entre ellos.

Es curioso…-comentó Rito-…con lo afines que sois Inuhito, Aoi y tú en complexión y lo especialmente fácil que os resultaría entrenar por parejas o entre los tres y siempre te vienes a entrenar conmigo… ¿tan bien te lo pasas?

Ahora es cuando me declaro aprovechando que estamos solos, ¿no?-preguntó Hagane mientras separaba las piernas en el suelo para estirar.

¿Qué cojones…?-preguntó Rito entre risas-Y… ¿era totalmente necesaria esa postura tan seductora para decirme eso?

Rito…-dijo Hagane con extrañeza-…estoy estirando los aductores, querido. ¿Qué postura seductora ni qué diablos? Te he pillado, ¿eh?

Los chicos se rieron.

Entrenar contigo es beneficioso en muchos aspectos.-explicó Hagane-Es cierto que tienes mucha más masa que yo y eso puede dificultar algunos ejercicios en los que yo tenga que ayudarte, pero creo que así doy más de mí mismo y me obligo a hacerlo mejor…o simplemente es por la costumbre que tenemos desde niños de bajar juntos al gimnasio. También es cierto que para algunos ejercicios en pareja te vendría bien alguien más fuerte, ¿no?

Ufff…-resopló Rito-…eso lo dejo para los días que vengo con Yamiyuki. ¡Madre mía! ¡Cómo le da! Cualquiera que no lo conozca podría decir que está loco…

Es una fiera.-comentó Hagane-Capitanea a los gimnastas de menos de 18 años de casi todos los clubes y organizaciones. Es el segundo mejor de todo el país en gimnasia artística. Veena tiene que fliparlo con él las pocas veces que coinciden en los entrenamientos.

Y detrás de ese cuerpo de bailarín se esconde un titán capaz de dejar por tirillas a cualquier culturista.-dijo Rito-Si no fuéramos como él, creo que nunca entenderíamos cómo lo hace.

Eso pienso yo…-comentó Hagane-…entre otras muchas cosas. ¿Sabes? No paro de darle vueltas a la cabeza con la depresión de Inuhito, la fimosis de Aoi, la incertidumbre amorosa de Shiena y Veena… es cierto que no todos los problemas están a la misma escala, pero todos sois mis amigos y me gustaría echaros un cable.

Creo que no eres el único.-dijo Rito mientras acompañaba a su amigo a por unas mancuernas-De todas maneras, estoy convencido de que lo estamos haciendo bien. Lo de Inuhito es muy duro, y más desde que esa arpía de Kuritöö reveló la historia… me da pena decirlo, pero creo que es el problema que más nos va a costar solucionar entre todo este embrollo. Por Aoi nos tenemos que preocupar, sí, pero me parece que lo está haciendo bien. Desde que lo animé para dejar atrás la inseguridad y tratar de afrontar el problema con sus manos, creo que está muy concienciado. En cualquier caso, puedes ir y preguntarle cuando quieras, seguro que te responde sin vergüenza ninguna. Y respecto a lo de mi primo con Veena…no he querido preguntarle mucho porque creo que últimamente está un poco nervioso, pero me parece que la cosa no va mal. Veena es una mujer con mucho carácter y con unas ideas muy bien forjadas. No es fácil para cualquier hombre el intentar enamorarla después de estar enamorada de otro.

Quiero que tanto tu primo como Veena estén bien.-dijo Hagane mientras  levantaba alternativamente las mancuernas que tenía en las manos, que eran sorprendentemente pesadas para lo que su delgadez daría a imaginar-No me gustaría verlos sufrir. Como decía antes, ambos son mis amigos y deseo lo mejor para ellos. Además, si uno de los dos estuviera mal, por efecto dominó acabaría afectándote a ti…y es otra cosa que tampoco quiero. No te mereces sufrir más…

Hagane, tío…-comentó Rito con una candorosa sonrisa-…no te flageles. Estoy bien. Podré soportar lo que venga al respecto. Piensa que un problema amoroso es algo que puede doler, sí, pero que se termina pasando. Hay cosas más graves. En cualquier caso, tanto para Shiena como para Veena, no estaré solo: tengo a Seika para lo que haga falta…y os tengo a vosotros.

Siempre es un gusto oír esas palabras.-respondió Hagane contento-Creo que voy a preguntarle a Aoi que cómo le va. En cuanto tengamos un rato hablaré con él, ¿de acuerdo? Los problemas de uno de nosotros son los problemas del grupo…tú ya pusiste tu grano de arena: ahora me toca a mí. Por cierto, a Inuhito se le ve un poco más relajado últimamente, ¿no crees?

Sí…-comentó Rito con una media sonrisa-…y me alegro por él.

. . .

Tres demonios llegaron a los vestigios de un barrio demoníaco que fue derruido años atrás. Tres presencias, tres individuos, tres caminos diferentes de llegada. Dos hombres y una mujer. Un hombre joven, un hombre que llamaba a las puertas de la vejez y una mujer joven. Parecían aproximarse a un punto de encuentro.

El primero en llegar fue el hombre joven. Era muy alto, tenía un cuerpo esbelto y su piel era gris. Su cabello era liso, blanco y largo hasta los hombros. Entre medias tenía mechones negros que llegaban hasta el suelo. Sus ojos eran de color verde, sus orejas eran puntiagudas y su escasa vestimenta consistía en un chaleco negro con ribetes dorados y unas mallas negras de media pierna con dos faldones laterales encima del mismo color y con ribetes dorados. En sus pies calzaba botas plateadas y en las muñecas llevaba brazaletes blancos. De su cabello colgaban algunas tiras metálicas articuladas.

Tras él llegó el hombre mayor. También tenía una estatura elevada y su cuerpo ostentaba algo de tono muscular. Su piel era azulada, sus orejas eran muy puntiagudas y sus ojos eran de color violeta. Lucía una larga, lacia y voluminosa cabellera blanca que llegaba hasta sus rodillas. Vestía con una coraza pectoral de color verde ennegrecido, unos pantalones de combate negros, botas altas plateadas y guanteletes del mismo color. Se veía la zona de sus brazos comprendida entre cada hombro y cada codo.

Finalmente, se les unió la mujer. Era también muy alta y tenía una ardiente y sensual figura. Sus pechos eran muy grandes, aunque tenían más talla que copa, sobresalían poco por los laterales y mucho por el frente. Su cintura era estrecha y su cadera era bastante ancha, con glúteos prominentes y piernas largas. Vestía un sensual qipao de color negro con ribetes rojos. En sus pies llevaba unas botas altas de tacón de color gris violáceo. Ostentaba una larguísima melena de color violeta intenso que llevaba totalmente suelta. Sus ojos eran de color violeta rosado y llevaba unas gafas redondas y grandes. El tono de su piel era similar al de un humano de etnia caucásica. Encima del vestido llevaba una bata blanca de laboratorio. Sus muñecas iban cubiertas por brazaletes llenos de herramientas y máquinas pequeñas.

Vaya, vaya…-comentó el  chico joven con cierta sorna-… ¿qué hacen aquí un elfo oscuro y una hermosa dama?

He sido llamado.-respondió secamente el otro hombre.

Podría preguntarte lo mismo.-contestó la chica cruzándose de brazos-¿Qué hace un fuego fatuo en el sitio en el que me han citado? Aunque no te lo voy a preguntar porque la respuesta está clara…nos ha llamado la misma mano, ¿verdad?

Verdad.-dijo una voz masculina salida de la nada.

Los tres demonios miraron a su alrededor. Pronto escucharon unos pasos…los pasos de Nioiko acercándose a ellos. Iba acompañado por Elizabeth.

Gracias por asistir.-dijo el recién llegado-Soy quien os ha llamado…Nioiko.

¡¿Un enclenque?!-gritó la chica-¿Es esto una broma?

No, no lo es.-dijo Nioiko-Soy un…defensor de la integración social entre humanos y Mazoku, tal y como vosotros. No obstante, los Neo-Nómadas son más fuertes que yo y necesito…ayuda. Tal y como has dicho, me falta fuerza. Todos queremos lo mismo…todos buscamos acabar con los Neo-Nómadas… ¿por qué no pactamos? En cualquier caso, dejadme presentaros.

Nioiko señaló al joven de piel gris.

Will…-nombró-…

A continuación, señaló al anciano.

…Remigio…-continuó.

Finalmente, señaló a la mujer.

…y la señorita Kaiya Minobe.-terminó-Espero que la cooperación entre nosotros sea exitosa.

Tienes que tener agallas para pactar con demonios como nosotros a plena luz del día y viniendo con sólo una mujer silenciosa como escolta…-comentó Remigio, el hombre mayor-…me gustan las personas valientes.

Gracias, Remigio.-Nioiko le hizo una reverencia-Sé que tenemos algo en común: a los cuatro nos han arrebatado algo importante los Neo-Nómadas.

Mi hermana…-bramó Kaiya.

Mi madre…-dijo Will.

Mi hija…-susurró Remigio.

Los fuegos fatuos sirven a un líder que no es de la casa Black.-recapituló Nioiko mentalmente-Han estado peleando entre ellos durante mucho tiempo y voy a beneficiarme de ello por el hecho de que una guerrera de los fuegos fatuos fue liquidada por los Neo-Nómadas. Eso enmascara el hecho de que el Gran Señor la violara, lo cual me beneficia mucho. Respecto a esta familia de elfos oscuros, ¿qué puedo decir? Están tan hartos del panorama Mazoku actual que hasta se han alistado en el ejército algunos de ellos… ¡DEMONIOS MILITARES! Una suerte penosa que a la hija de este buen hombre la atrapara la Baronesa Mazie, una de las mejores torturadoras de la camarilla… y, finalmente, tenemos a esta mujer demonio que sólo está aquí porque le hicieron una trastada al cuerpo de su hermana…y ahora mismo está en paradero desconocido. Parecen fuertes…

No os preocupéis.-dijo Nioiko-Vamos a luchar contra los Neo-Nómadas. No obstante, he de advertiros de un peligro más: vuestros congéneres. Hay demonios que dicen luchar contra la tiranía criminal de Tigres Black y su séquito cuando lo que realmente desean es hacerse con el control de todo cuanto alcancen sus manos.

Se oyen a muchos hipócritas últimamente…-dijo Remigio con precaución.

Como el “sabio” Philell…-dejó caer Nioiko con mucha malicia-… por cierto, tendremos un camarada más. Será otro humano. ¿Queréis venir a conocerlo?

. . .

¿Por qué me habrán obligado a venir a este sitio cochambroso con mi antiguo uniforme puesto?-se preguntó el hombre en voz alta con su marcado acento alemán.

Hablaba japonés, aunque no se sentía demasiado cómodo haciéndolo.  Era alto, delgado, de complexión atlética y de piel muy pálida. Su cabello era corto, rubio claro y muy brillante. Llevaba un tupido y lacio flequillo de medio lado hacia la derecha. Sus ojos eran de color azul claro e intenso. Vestía un uniforme militar de color marrón ennegrecido con ribetes amarillos. Los puños, los bajos de los pantalones y las hombreras eran de color rojo, así como también lo eran las solapas de la chaqueta. Llevaba las manos desnudas y calzaba unas botas altas de color marrón oscuro con cordones también marrones.

Disculpa el retraso, Engel.-escuchó una voz detrás de él.

Se giró y vio a Nioiko. Detrás de él iban Elizabeth, Will, Remigio y Kaiya.

¿Tú eres Nioiko Sakaguchi?-preguntó el hombre, dejando clara su procedencia con su acento.

En efecto.-dijo Nioiko sonriéndose-Engel Klage, ¿verdad? Es un placer.

Le tendió la mano. El joven rubio se la estrechó.

¿Qué quieres de un paria como yo?-preguntó Engel.

Te trasladaron desde Alemania a Estados Unidos para ayudar en una campaña internacional.-comentó Nioiko-Tu expediente dice que una conducta demasiado inapropiada te costó el puesto y, antes de aceptar tu despido, desertaste de forma violenta…

Eso dicen…-dijo el alemán con una sonrisa psicópata.

¿Qué sucedió?-preguntó Nioiko.

Mi mentora…-dijo Engel-…de nombre en clave Wood Root…quería tirármela. Me enseñó muchas de las cosas que sé, pero yo quería que me enseñara lo que tenía bajo la ropa. Intenté cortejarla, pero se negó…así que decidí violarla, por zorra.

Este hombre está loco…-pensó Remigio.

¿Con qué clase de basura se codea este contratista?-pensó Kaiya.

Will se encogió de hombros.

Lamentablemente…-continuó Engel-…no pude. Se defendió bien. Me costó los cojones y el puesto. La muy puta me reventó los testículos a patadas. Sádica de mierda…

Kaiya se dispuso a intervenir, pero Elizabeth la frenó poniéndole una mano en un hombro.

Me importan una mierda los Neo-Nómadas y todos esos monstruitos…-dijo Engel-…pero, desde que sé que se han aliado con mis antiguos camaradas, me encantaría hundirlos para vengarme por lo que le hicieron a mi carrera militar. ¿Podré acabar con ellos si me uno a tu estúpida misión suicida?

Bingo.-respondió Nioiko-De eso se trata.

Acepto.-contestó Engel con una sonrisa macabra.

No me gusta nada este hombre…-dijo Remigio en voz baja.

¡A mí menos!-respondió Kaiya-Como mujer, me da mucho más asco del que pueda daros a vosotros.

A mí me la pela…-terció Will.

Los fuegos fatuos siempre habéis sido unos herejes…-le espetó Kaiya-…normal que no te importe.

¿Te importa si jugamos a esto sin racismo?-preguntó Will.

No me alegro de lo que sucedió con tu madre, Will…-dijo Kaiya-…pero no me gusta tu actitud. Acabamos de conocernos…creo que deberíamos plantearnos esto de otra manera… con mejor pie…

No hay problema por mi parte.-dijo Will con una sonrisa.

La imprudencia de la juventud…-susurró Remigio.

Tras acabar el pequeño diálogo, volvieron a tomar el hilo de la conversación entre Engel y Nioiko.

…y éstos son tus nuevos compañeros: -decía Nioiko- Elizabeth, Remigio, Kaiya y Will. Espero que os llevéis bien.

Yo me llevo bien con todo el mundo…-dijo Engel con una sonrisa.