martes, 8 de septiembre de 2015

La carrera de otra persona

Mis queridos lectores… ¡ha pasado muchísimo tiempo!
Es normal en mí el cesar la escritura en verano, y así ha sido, me he tomado unas largas y merecidas vacaciones. Otros veranos he escrito algunas reseñas o algunos textos sobre hechos remarcables de mi vida, pero este año ha sido complicado por muchas razones y no he tenido muchos deseos de escribir. No obstante, eso no es una excusa: ya estamos en septiembre y no se me olvida que tengo una historia a medio. Por supuesto, seguiré con ella hasta terminarla. Este mes comenzaré a retomarla. No obstante, en esta entrada no es mi propósito hablar de mi ritmo productivo, sino de otros asuntos.

Cuando creé el blog (cuyo segundo aniversario ignoré por este valle de desgana) dije en su momento que, aunque no era su propósito principal, sí podría tomarme de vez en cuando la licencia de hablar sobre mi vida o sobre algún tema que considere interesante… y ésta es una de esas veces. Voy a hablar de mi paso por la universidad, de mi experiencia sacando una carrera adelante y de la visión de futuro que tengo ahora (no sólo en relación con lo que he estudiado, sino en los demás aspectos).

Antes de empezar os doy dos avisos: el primero es que voy a iniciar una descarga de bilis, injurias e ira similar a la que produje en la reseña de “Cross Ange”, y el segundo es que mi intención no es bajo ningún concepto desmotivar o desilusionar a nadie, sino todo lo contrario, concienciar a todo el mundo que me esté leyendo sobre la importancia de perseguir lo que más se quiere sin importar las consecuencias ni lo que piensen u opinen los demás. ¿Estáis preparados? Sé que lo estáis… hay que estarlo para leerme… por lo que pueda pasar.

El título de esta entrada es “La carrera de otra persona”, así que ya os podréis imaginar por dónde van los tiros… y resulta que esta historia es muy sencilla de explicar, pudiendo extenderme páginas y páginas detallando con pelos y señales todo lo acontecido. Todo empezó cuando yo era un niño feliz, alegre, sano y microscópico que por razones que tal vez no alcanzaba todavía a entender o argumentar defendía que deseaba con todas sus fuerzas ser un científico. Ese niño creció y siguió siendo feliz, alegre, sano y, además, pasó a ser alto y guapo, aunque no penséis que soy un suertudo porque vais a ver que la suerte se me acabó ahí y aún no ha vuelto.  No importaba cuántos años pasaran, yo crecía, aprendía y maduraba paulatinamente, pero algo se mantenía prístino, y era el hecho de que tenía una gran pasión: la ciencia. Por supuesto, no toda mi vida ha sido estudiar, he tenido experiencias similares a las que habréis tenido vosotros: he conocido a muchas personas, he visitado muchos lugares, he ido ganando aficiones a base de probar lo que hasta cada momento no había probado, he descubierto qué cosas no me gustan… en general, no puedo quejarme de eso, creo que ha sido (y sigue siendo) lo más normal del mundo en mi caso, nunca me he sentido aislado ni poco relacionado con mi entorno. He visto y hecho todo lo que he podido, con buenas y malas experiencias, buenos y malos recuerdos, etcétera.

Volviendo a lo que quería relatar en esta entrada: bien entrada mi adolescencia, yo ya tenía que poner mis miras en la universidad y en el futuro que quería conseguir. Puse mis miras en la universidad porque así lo deseé, ya que mi familia nunca me ha obligado a estudiar ni me ha dicho lo que tengo o no tengo que hacer, hecho que agradezco y agradeceré enormemente (¡Tengo una familia que no me la merezco!).  Yo seguía apasionado por la ciencia y tenía bien claro que quería ser matemático, físico y químico (nótese la conjunción “y”, en ningún momento hubo disyunción en mi mente). Aquí empezó a irse todo al garete a una velocidad vertiginosa. Toda mi vida superando todas las expectativas ajenas, con un expediente académico brillante y esforzándome para superarme a mí mismo día a día para recibir el mejor de los pagos: no iba a poder estudiar lo que quería. Vivo en una ciudad muy pequeña, poco evolucionada, con opciones y alternativas muy limitadas. El lado bueno es el hecho de que estamos muy tranquilos, vivimos cómodamente y, en general, no tenemos que incurrir en gastos diarios de autobuses ni metro. En resumidas cuentas, vivo en un pueblo grande.  Ésta, mi tierra natal, no tiene apenas opciones académicas, sin mencionar que la universidad está subdesarrollada y carece de recursos. No hay absolutamente ninguna carrera de ciencias puras. Nada, ninguna, cero. Mi gozo en un pozo. No sería problema si no fuera porque en mi familia tenemos muy poco dinero y el pagarme cuatro años fuera con alojamiento, comida, agua, electricidad, matrículas universitarias y material académico supone un gasto inabordable e impensable para nosotros. Le dije a mi madre que no se preocupara, que haría algo aquí y ya vería qué me depararía el futuro. Creo que esto es lo único bueno de esta historia, que no obligué a mis padres a estirar el cuello y a sufrir por encima de sus posibilidades. Me siento orgulloso de haber librado a mi familia de esa trampa, pero, por lo demás, me siento… en una silla, dejémoslo ahí (de momento). Si eres de ciencias y no quieres o no puedes salir de esta ciudad, tienes dos ramas: o avanzar por el camino de la salud (tenemos Enfermería, Medicina y Farmacia… y aún sigo preguntándome por qué no tenemos Fisioterapia con lo importante que es, pero bueno, no voy a darle más vueltas al tema: esta universidad es un fiasco) o avanzar por el camino de la tecnología (si no me equivoco contando, en Ingeniería disponemos de seis ramas divididas en dos facultades). ¿Qué hice yo? Ingeniería Electrónica, Industrial y Automática… mi cruz, los peores años de mi vida y el descenso a un punto a partir del cual me está costando horrores volver a subir.

Esto es muy sencillo: no era la carrera que quería, sabía que no me iba a gustar y no tenía otra opción, pues era la única que se acercaba mínimamente a gustarme de entre lo poquísimo que hay aquí. No obstante, por aquel entonces todavía tenía esperanza: pensaba que iba a recibir una formación seria y de nivel que me iba a convertir en un buen profesional capaz de ganar un mínimo de ingresos para poder emigrar y estudiar lo que de verdad deseo. La realidad fue muy diferente. Básicamente entré en la carrera por dinero, porque los ingenieros cobran (o, mejor dicho, cobraban) bastante por no decir mucho… y el dinero es lo único que me falta para poder conseguir mis metas, porque ya he descubierto y demostrado que tengo capacidad, voluntad, determinación y disciplina más que de sobra para hacer lo que me proponga. Por un lado, todo salió como estratégicamente planeé: la carrera no me gustó, pero la saqué con muy buenas notas, quedando preparado para trabajar y ganar suficiente dinero para hacer lo que quiero. Sucedió todo exactamente como imaginé que sucedería. Debo de ser adivino. Por otro lado, esto no fue tan bonito como puede verse: aunque contaba con ello, el dolor, el asco, la impotencia y la rabia que he sentido no las pude estimar en su momento, pues han sido tan intensos que hasta que no los he vivido no los he comprendido. Lo he pasado verdaderamente mal: infeliz, insatisfecho, cansado, sin ganas, sin interés, sin motivación… ha sido un auténtico asco. No sabéis hasta qué punto es duro estudiar algo que no te gusta sólo porque no puedes aspirar a más. Toda una carrera universitaria levantándome cada mañana con intensos deseos de dejar de estudiar y buscar un empleo sin importar lo precario que fuera. Llegó un momento en el que dejó de importarme el dinero que podría ganar, me sentía tan asqueado y tan frustrado que al final, cuando ya me quedaba poco para acabar, dije que acabaría por orgullo, por no decir que esa basura (porque, como os explicaré a continuación, no se le puede llamar de otra manera) ha podido conmigo. Admito y reconozco que pueda conmigo algo o alguien mejor o más fuerte que yo, pero no la basura… la basura se patea, se ignora, se tira.

Antes comentaba que tenía la esperanza de ser formado como un buen profesional… pero esa esperanza se esfumó rápidamente. El primer día que entré a la universidad me di cuenta de lo poco que importábamos allí. Sólo éramos una fuente de ingresos para la institución. Cada año fue peor que el anterior. No obstante, en resumidas cuentas, puedo explicaros que la formación que he recibido ha carecido de nivel, de seriedad, de orden y de calidad. El nivel está por los suelos, aprendí más en el instituto, con eso os lo digo todo (también influye el salto al vacío que supuso pasar de uno de los institutos con más nivel y tasa de excelencia de la ciudad a una universidad tercermundista). Nos han enseñado poco y mal. No creo que la culpa sea de los profesores, pues, como en todas partes, hay gente buena y gente mala… he tenido profesores excelentes, profesores promedio y profesores incompetentes. La culpa puede ser de los planes de estudio, del Gobierno y de muchas otras fuentes de las que no pretendo hablar hoy. Lo importante es el resultado: no hemos aprendido nada que haga un ingeniero en su día a día. Hemos hecho el idiota, hemos perdido el tiempo con cientos de tareas que hoy en día nadie se plantea en una empresa y no hemos tenido el más mínimo acercamiento a la ingeniería real. Por un lado agradezco el no haber entrado de lleno, pues es una profesión que me disgusta bastante y tal vez lo habría pasado peor, pero, por otro lado, creo que si lo hubiéramos hecho así, nos sería mucho más fácil encontrar trabajo. Si pudiera decir que no me ha gustado la carrera pero he salido bien formado, tal vez no estaría tan asqueado al respecto, pero resulta que no sólo me ha parecido un auténtico aburrimiento y un verdadero estigma que ha tardado cuatro años en cicatrizar, sino que, además, no he aprendido nada que merezca la pena. Comprenderéis que es indignante, supongo.

¿Quiere decir esto que los ingenieros no son profesionales válidos? ¿Quiere decir esto que el ejercicio profesional de la ingeniería no es importante? ¿Quiere decir esto que yo tengo algo malo que decir de los ingenieros? La respuesta a todas estas preguntas es la misma: NO.
No pretendo ofender a nadie ni hablar mal de la profesión. Por supuesto que los ingenieros son trabajadores muy importantes en la sociedad actual. Y ni que decir tiene que son trabajadores dignos y honrados como cualquier otro. En este texto pretendo hacer un resumen de lo que ha sido mi experiencia universitaria con objeto de animaros a perseguir lo que de verdad queréis y no cometer los mismos errores que yo, así como desahogarme y soltar todas estas ideas que llevo dentro… pero no insultar a nadie por su profesión. El ingeniero que haya entrado a su carrera por vocación, desempeñe su trabajo y viva bien con él es una persona feliz y completa como la que más. Y, por supuesto, el trabajo que hacen en esta familia profesional es importantísimo, y más ahora que todo está tecnificado.

Por esto, pido que no me malinterpretéis. Este texto no es una pancarta que diga “¡No estudiéis Ingeniería!”. Realmente aquí menciono la ingeniería porque es lo que he hecho, no porque quiera hablar de ella o de quienes la profesan. Si hubiera estudiado Derecho y no me hubiera gustado, el contenido de estos párrafos sería exactamente el mismo sustituyendo el nombre de la formación. La ingeniería es un trabajo digno, honrado y con importancia social, como cualquier otro. De lo que quiero hablar es de lo mal que lo he hecho todo. Sí, todo ha salido tal como pensaba, pero… ¿y qué? Cuando encuentre un trabajo como ingeniero, sentiré el mismo vacío que sentía cuando estudiaba, no me satisfará lo que haré y no seré todo lo feliz que podría ser por mucho que cobre. No obstante, no hay mal que cien años dure: sé que no voy a cobrar una fortuna desmedida y sé que no voy a ser rico por ser ingeniero, pero sí voy a ganar un dinero que me va a permitir hacer lo que en su momento no pude. Cuando pueda hacer lo que quiera y dedicarme a ello, estaré mucho más contento, aunque tarde mucho y aunque cobre menos que siendo ingeniero (aunque esto nunca se sabe).

La idea que quiero transmitiros es que persigáis vuestras metas y que siempre tratéis de cumplir vuestros sueños. No importa que a los demás no les guste, no importa que sea difícil, no importa que sea lento… y no os voy a decir que estudiéis una carrera u otra o que no estudiéis, pero sí os pido que penséis con la cabeza bien fría y que tratéis de no cometer mi error porque os pesaría mucho después. Realmente la ingeniería no es algo malo, insisto. Si sientes que es tu sueño, tu vocación y tu pasión, te invito a que lo hagas. Que a mí no me haya gustado no significa que sea malo o que a los demás no vaya a gustarles. También os digo que si queréis estudiar una carrera universitaria y dudáis entre varias, tenéis que apuntar siempre a la que más sintáis que os llama. Si no sabéis si una carrera os va a gustar mucho o no pero os sentís llamados a entrar porque os sería fácil acceder (por cuestiones de nota media, por estar en el mismo lugar en el que resides…), de verdad… ¡NO LO HAGÁIS! Id a por lo que os gusta, y más si os lo podéis permitir, porque también tengo que deciros que absolutamente todos mis amigos han podido irse de casa con 18 años a cumplir sus sueños, he sido el único que ha tenido que pringar y los que no han hecho lo mismo ha sido o bien porque su sueño estaba en esta misma ciudad o por cuestiones de notas y no de medios económicos o logísticos. Si lo tienes claro, ve a por ello, no lo pienses, es para ti y para nadie más… si alguien tiene quejas o no le gusta, que no mire. Aunque no lo parezca, yo también estoy persiguiendo mis sueños. El haber superado este infierno es (o creo que es) prueba suficiente de la determinación que tengo: no me importan las dificultades, no me importa la tardanza, no me importa nada, yo quiero seguir mi camino y nada ni nadie me lo va a impedir. Sí, tengo la sensación de que he perdido el tiempo, de que me han estafado, de que no he hecho nada de provecho. Sí, me siento a disgusto con mi situación académica y profesional. Sí, ahora mismo estoy en una racha un poco dura. No, esto no durará para siempre, en cuanto tenga una independencia económica me sentiré más aliviado y entenderé mejor por qué todo esto ha tenido que ser así. Es así de sencillo, aunque la realización sea difícil.

Por todo esto os animo a que persigáis vuestras metas con todas vuestras fuerzas. Que sea lo que os gusta no significa que vaya a ser fácil ni rápido. Las mejores recompensas requieren los mayores esfuerzos. Aunque ahora mismo no lo aprecie bien, yo he dado un paso, y detrás de ése vendrá otro, y así sucesivamente. Para conseguir todo lo que estoy a punto de lograr (con mi expediente no creo que tarde mucho en encontrar trabajo) he tenido que sacarme la carrera de otra persona, y os aseguro que ha sido lo peor que me ha pasado en la vida junto con una lesión deportiva bastante severa que sufrí hace unos años y que no viene al caso, pero lo he conseguido. No obstante, insisto en que os conviene enormemente evitar por todos los medios tener que sacaros la carrera de otra persona… porque no podréis sentiros vosotros mismos.

Para que esta entrada no parezca una invitación a llorar y desesperarse, pues entiendo que ha sonado muy negativa, tengo que deciros que también he tenido momentos buenos. Mi sentimiento de asco y desgana está dirigido únicamente a los estudios y al trabajo, pero la vida no es sólo eso. En todo lo demás no puedo quejarme de absolutamente nada, así que no penséis que esto ha sido el fin del mundo o que vosotros vais a tener que pasar por lo mismo. No puedo quejarme de mi familia, me han dado todo lo que han podido y estamos muy unidos, nos queremos muchísimo y no tenemos ningún problema, ni de salud ni entre nosotros. Mis amigos son increíbles, ahora mismo puedo decir que tengo un montón de buenos amigos y a veces pienso que son tan geniales que no me los merezco. En mi tiempo libre he podido hacer todo lo que me ha apetecido dentro de las opciones que tengo. ¿Que la situación económica no es la mejor y ha sido la causa de que haya tenido que pasar por todo esto? Bueno… es cierto, pero no me ha faltado nada importante, ni a mí ni al resto de mi familia, y, como os decía, todo esto lo he hecho así en parte para proteger a mi familia de situaciones duras… no puedo pedirles lo que no me pueden dar, y menos cuando me han demostrado que me han dado más de lo que han podido en muchas ocasiones… esto simplemente habría sido demasiado. Conozco familias que lo han hecho y los padres están, con perdón, puteados hasta la coronilla por mandar a sus hijos a estudiar fuera… y no quiero que mis padres pasen por eso. De verdad, mi vida estos cuatro años ha sido buenísima quitando la universidad. No hay que venirse abajo ante las dificultades… esto también forma parte de mi historia: lo he pasado horriblemente mal, pero he ganado esta batalla y he salido por la puerta grande, alzando mis puños victorioso.

Añado ahora un pequeño apartado para los que me leáis desde España: ya sabéis cómo están las cosas en este país. Para prosperar, sólo tienes tres opciones: o recurres al innoble arte del nepotismo (el comúnmente llamado enchufe), o eres rico de nacimiento o, por último y, por desgracia, menos importante, eres el mejor en lo tuyo. Parecen muy difíciles y, salvo que tengáis una suerte tremenda, la única viable será la tercera, que casualmente es la menos valorada en España y la que más trabajo implica para el interesado (las otras son automáticas). No obstante, os animo a que seáis los mejores. Es sencillo: os lo proponéis y lo hacéis. Esforzaos. Luchad. Me he muerto de asco en la universidad, el último año casi me dormía en las clases y hacía las cosas sin motivación ni ganas, no he puesto todo el interés que podría, pero he tenido claro lo que había que hacer a la hora de la verdad: ya que ni tengo enchufe ni vengo de una familia millonaria, tendré que ser, con perdón, el puto amo, ¿no? Pues eso. Aun no gustándome y pareciéndome lo peor que he hecho en mi vida, he estado toda la puñetera carrera hinchándome a sacar sobresalientes y Matrículas de Honor como un poseso, y he salido de allí con un buen par, con Matrícula de Honor en el Trabajo de Fin de Grado y demostrando que aunque soy pobre, no tengo contactos y no estoy donde debería ni me gustaría, soy una persona que vale.  Gracias a esto, algunas empresas se están interesando en mí y ya he tenido que enviar mi expediente completo en algún sitio. Resulto interesante a ojos de entidades que me pueden dar trabajo… tengo esperanza, tengo mi futuro en mis manos… y voy a conseguirlo. Todo lo que me proponga. TODO. Y si he demostrado toda esta valía en algo que ni siquiera me he tomado con interés, imaginaos lo que puedo hacer cuando pueda volcarme en lo que me apasiona. Todos empezamos desde abajo… ahora sólo tengo que subir. No escribo esto para alardear de mis notas (es más, creo que han sido bajas de más, no he salido muy contento con ellas, pero tampoco puedo quejarme porque no me he esforzado todo lo que podría), sino para haceros ver que, si no os movéis, no se va a mover nadie por vosotros. Lo único que he hecho ha sido tomarme esto con un poco de filosofía y lanzarme a por ello. Vosotros podréis hacer lo mismo.

Y ahora... está claro que ha terminado una etapa de mi vida y está empezando otra. Estoy buscando empleo activamente, así que no puede decirse que me encuentro de brazos cruzados. Si me contratan en algún sitio, trabajaré lo mejor que pueda, me ganaré un sueldo y en cuanto pueda formarme para alguna otra profesión me olvidaré de esto para siempre. En el resto del tiempo seguiré escribiendo, seguiré entrenando mi cuerpo y estudiaré alemán por lo que pueda pasar (allí pagarán mejor que aquí seguramente). Si no me contratan… seguiré buscando empleo y seguiré haciendo todo lo que antes he mencionado, pero en distintos horarios hasta que me contraten. No voy a dejar de moverme, de luchar, de intentarlo, de seguir adelante. Tengo unos sueños muy claros y voy a lanzarme a por ellos. Si no los consiguiera, nadie podría decir que no lo he intentado.

Sueño con ser un gran escritor, y por ello me entrenaré en este blog hasta llegar a vuestros corazones. Si no llego a vuestros corazones, no podré saltar al mundo editorial, pues sois vosotros, los lectores, los que tenéis que decir a quién queréis y a quién no, no me basta con quererme a mí mismo (que me quiero).

Sueño con ser un matemático y un científico de alta categoría… y me da igual empezar a estudiar mis carreras de verdad (recordad el título del texto) con 30 ó 40 años. Si puedo permitírmelo, lo haré cuanto antes, me doctoraré y trabajaré en una universidad, a ser posible fuera de este país.

Sueño con ser un profesional del fitness. Los gimnasios me apasionan y cada día tengo más claro que quiero formarme como monitor. Llevo desde los 15 años practicando Aerobic y deseo con todas mis fuerzas poder impartirlo y encender los corazones de la gente con él, llegar a ellos, activarlos, cambiar sus vidas con el movimiento y la música, hacerlos felices, hacerlos más completos… porque el fitness no es enseñar brazos, no es hacerse fotos sudando, es cambiar vidas, es introducir la felicidad en el interior de las personas a través de los movimientos de tu cuerpo, de la música, de la confianza y de la alegría. Si pudiera titularme, tengo claro que dejaría de ser ingeniero para ser monitor y así ahorrar para mis estudios futuros y, en general, mi vida… aunque cobre mucho menos.

Y sueño con muchas más ideas, pero tengo que tomarlas una a una para asegurarme de que llego a su esencia y las cumplo con todas las de la ley. Ahora mismo estoy un poco tocado, pero no hundido: estoy orgulloso de haber dado este paso, de haberme formado para salir de mi situación actual, de haber vencido todos los obstáculos que se me han presentado. Estoy orgulloso de haber sacado unas notas muy altas y tener uno de los expedientes más brillantes de mi promoción a pesar de que no me ha gustado nada de lo que he hecho. Estoy orgulloso de haber puesto a mi querida familia por delante de lo que podría haber sido un desastre económico para nosotros. Estoy orgulloso de no haber tirado la toalla, aunque por ello siga pensando que he perdido el tiempo hasta que vea el dinero en mi cuenta corriente. Estoy orgulloso de superarme con cada una de las historias que escribo, de mejorar mi cuerpo poco a poco, de conseguir lo que quiero sin prisa pero sin pausa… y estoy muy orgulloso de todos los que están haciendo lo mismo. Todos esos amigos que están pasando por situaciones parecidas lo están haciendo muy bien. Estoy también orgulloso de la familia que tengo, de lo bien que me han educado y de sus esfuerzos para convertirme en una persona autónoma y luchadora.

. . .

Estoy orgulloso de ser yo mismo.

. . .

Aprovecho para dar las gracias a todos los que han estado conmigo en estos años tan duros, incluyendo a mis compañeros de la universidad, pues, aunque no me ha gustado la carrera y a ellos sí, no puedo negar que son grandes personas y me ha encantado estar con ellos aunque a veces hayamos tenido nuestros más y nuestros menos. Mis amigos, mi familia, la gente del gimnasio, las personas que me conocéis por las redes sociales… todos vosotros habéis puesto vuestro grano de arena para ayudarme a superar este bache y, aunque creo que justo delante hay otro aún más profundo, no me da ningún miedo.  Finalmente, os animo a que os sintáis orgullosos de todo lo que habéis conseguido y de estar donde estáis… seguro que muchas veces habéis pensado que no merece la pena continuar o que no compensa  todo lo que estáis haciendo con lo que (creéis que) vais a tener después, pero tenéis que vencer esas rachas de pesimismo, angustia y cansancio y miraros en un espejo, os tenéis que dar cuenta de lo que habéis hecho, de lo que habéis superado y de lo que podréis superar.  Aunque no tengáis esa idea en mente, pensad que hay personas que no han hecho tanto como vosotros, aunque os siga atenazando la idea de que hay gente que ha hecho más o mucho más… es muy infrecuente el ser el primero en la fila, tanto como ser el último.

Sed vosotros mismos y tratad de vivir vuestra vida, no tardéis más de lo necesario en dejar de vivir la vida de otra persona o la que los demás querrían que tuvierais.


Cambiando un poco de tema… preparaos. Taimanin Yamiyuki va a volver con mucha guerra, queda lo más intenso de la historia y aún estamos lejos del final. No sé cuándo exactamente podré terminarla, pues el número de episodios no lo tengo programado y en función de mi horario para este año tan turbulento podré escribir más o menos, pero seguidla de cerca, os aseguro que os gustará… y, tarde más o tarde menos, no os preocupéis cuando se acabe, porque tengo en mente unas ideas que pienso llevar a cabo, se me han ocurrido nuevas historias que van a ser muy calientes… ¡animaos a echar un vistazo! ¡Hasta pronto!

P.D.: Ahora ya me conocéis un poco mejor y puedo añadir otro rasgo más de mi personalidad que hará este artículo más comprensible: soy un quejica. Lo admito, me quejo muchísimo y siempre he sido así, por lo que veo este tipo de palabras muy normales en mí. En mi defensa alego que soy el tipo de quejica que es capaz de quejarse y hacer por solucionar sus problemas a la vez. Hay personas que se sientan, se cruzan de brazos y se quejan sin parar, y yo puedo estar quejándome hasta extremos insoportables, pero seguro que mientras lo hago estoy tratando de acometer todo lo que tengo que hacer.

jueves, 9 de julio de 2015

[TY] Episodio 63: Bajo tierra

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 63: Bajo tierra

Yamiyuki y sus aliados habían vivido una experiencia intensa y apresurada en el interior de aquellas instalaciones. Era la segunda vez que sucedía y pensaban que no sería la última. Gracias a los esfuerzos de Aoi por extraer información del terminal que habían encontrado, el equipo contaba ahora con los planos del lugar. Éstos les servirían para cumplir dos objetivos: salir de allí cuanto antes y, una vez a salvo, planear para el futuro un posible asedio multidireccional por los puntos más delicados de la estructura. Para ese hipotético asalto necesitarían hablar con muchas personas, incluyendo a la líder suprema de los Taimanin, Asagi Igawa, por lo que se centraron en analizar todas las posibles rutas de escape antes de pensar en batallas futuras, concluyendo con la decisión de que la mejor salida era a través de un túnel subterráneo hacia el cual tendrían que bajar por una larga cadena de escaleras conectadas con ascensores. La altura de aquel edificio era impresionante. No lo habían visto desde fuera con detenimiento, pero, teniendo los planos, ya sabían las dimensiones del lugar en el que se movían.

Por supuesto, tenían claro que Tigres y sus secuaces estaban sobradamente provistos de medios para localizar a cualquier intruso, razón por la cual en sus mentes estaba bien asentada la idea de que bajar hasta el túnel que los conduciría al exterior no iba a ser tarea fácil. Todavía no habían abandonado la estancia en la que se habían confinado por seguridad, pues querían idear una estrategia de escape lo más rápida y perfecta posible. Por mucho que intentaran evitar los combates innecesarios, sabían que tendrían que enfrentarse, como mínimo, a mercenarios y demonios menores. No les preocupaba en absoluto ese hecho, pero no deseaban invertir más horas en pelear contra huesos duros de roer como Benibatsu, Kuritöö, Braulio o la mismísima Tigres.

Bien…-dijo Yamiyuki-…está claro que, por mucha prisa que deseemos darnos y por óptima que sea la ruta que elijamos, vamos a tener que abrirnos paso a golpes. Con el vistazo que les hemos echado a los planos, ya sabemos que combinan sistemas de vigilancia fruto de la ingeniería humana, con sistemas de captación de imagen y sonido, y sistemas de detección mágicos, de los cuales tenemos menos conocimientos. Nos podrán estar viendo, escuchando o incluso leyendo la mente, por lo que dudo profundamente que vayamos a tener una ruta limpia. No obstante, tenemos el sistema hackeado. ¿Aoi?

El Taimanin de rostro pecoso se aclaró la garganta para tomar la palabra.

Si miramos esta imagen en la pantalla…-Aoi levantó ligeramente su tableta para que todos pudieran verla-…vemos que hay una gran cantidad de puertas automáticas de accionamiento remoto a lo largo de todo el camino. Este plano bidimensional es una vista en planta del lugar en el que nos encontramos. Los segmentos que parpadean en color rojo son las puertas que están cerradas, y forman un polígono dentro del cual estamos nosotros, como podréis deducir si comparáis la línea poligonal que se ve en el plano con la forma de las paredes que nos circundan. Ahora bien, si desplegamos el arreglo tridimensional de cortes en planta y vamos bajando en altura…-el chico mostró una serie de cortes horizontales que mostraban la vista aérea de cada piso-…puede observarse que todos los segmentos que parpadean lo hacen con un color verde, esto es, las únicas puertas que están cerradas y que pertenecen a la ruta que queremos seguir son éstas, las que nos rodean. Voy a tratar de establecer la ruta más rápida con esta aplicación de análisis métrico que instalé en la tableta cuando la recibí. Marcamos esta ubicación… -el joven utilizó un lápiz táctil para colocar un punto en el lugar donde se hallaban-…y la boca del subterráneo en el que queremos entrar…-marcó otro punto muchos pisos más abajo-…y, si todo va bien, el subprograma optimizador calculará la ruta más corta respetando la geometría de los planos y la delineará.

Un pitido varios segundos después le informó del fin de la operación. Una línea discontinua de color amarillo se había dibujado entre todos los pisos implicados.

Ha tardado bastante…-comentó Aoi-…casi medio minuto. Eso es mucho para la velocidad de cálculo de un dispositivo electrónico de estas características. Esto ha pasado porque la estructura del edificio es muy compleja y está vastamente ramificada. En cualquier caso, el cálculo es el correcto. Observad…-con el lápiz táctil, hizo continua y brillante la línea discontinua que el programa había marcado-…ésta es la ruta que tenemos que seguir. Los puntos de corte con los segmentos verdes indican las puertas por las que tenemos que pasar que están abiertas. Los puntos de corte con los segmentos rojos indican las puertas cerradas que bloquean nuestro camino. Ahora, trataré de acceder al sistema para abrir esas puertas y cerrar todas las demás de todos los pisos, asegurándonos una ruta estanca e inequívoca.  Si dentro de la misma hay enemigos o no es algo que no puedo saber desde aquí.

Qué fiera…-comentó Hagane-…así da gusto trabajar.

Y aún trataba de meterse con él ese puto ogro de mierda…-añadió Shirubei-…no sabía con qué clase de mente prodigiosa se estaba enfrentando.

Lo mejor de todo es que “ese puto ogro de mierda” murió de un golpe a manos de un Aoi recién aparecido de la nada. Tuvo que dolerle más en su orgullo que en su cuerpo al morir... ¡que se joda!-terció Inuhito.

Los chicos se rieron. Aoi no respondió, pero dibujó en su rostro una sonrisa que los demás no vieron porque estaba de espaldas a ellos mientras trabajaba. Desde que mató a Kazark, el joven se sentía más unido y más cercano a sus amigos que nunca. Sabía que, como Taimanin, matar se iba a convertir en una rutina, pero nunca antes había disfrutado matando a un enemigo. Lo veía como una forma de justicia, como una manera de preservar la paz y castigar el crimen, pero no como algo placentero. Matar a Kazark abrió en él una vena sedienta de sangre. Entendía mejor a sus amigos. No iba a convertirse en ellos de la noche a la mañana, pero comprendía mucho más profundamente los sentimientos de un asesino sádico y sanguinario como Shirubei, de un matarife narcisista y dominante como Hagane y de un verdugo animalizado y cruel como Inuhito. Esta comprensión le hizo sentir más cerca de ellos, por lo que su calor le era más cercano que nunca. Rito era el más parecido a él en ese aspecto, pues disfrutaba más las peleas per se que las matanzas. Por su parte, Yamiyuki era más parecido a Hagane, Inuhito y Shirubei…salvando la diferencia de poder.

¿Cómo lo llevas?-preguntó Rito tras un par de minutos.

Parece que lo voy a poder conseguir.-respondió Aoi-Como era de esperar, los sistemas informáticos de este edificio son muy robustos y cuentan con protecciones excepcionales, pero creo que voy a poder con ellas sin problemas. No por nada soy el ingeniero de este equipo Taimanin de élite.

No sabes cuánto me alegro de ello.-añadió Yamiyuki.

Je…-Aoi se rió-…me alegra que estés contento. Espero que  podamos celebrar esa alegría cuando salgamos de aquí… porque vamos a salir antes de que nos demos cuenta…

Justo cuando Aoi terminó de decir aquellas palabras, una de las puertas que los rodeaban se abrió.  Los chicos se miraron entre ellos.

No os preocupéis…es la única que necesitamos para la ruta óptima.-explicó el autor de aquella hazaña- ¡Vamos!

Aoi recogió su cable y su tableta, los guardó en los bolsillos de su faldón y echó a andar junto con sus amigos.

¿Has puesto alguna medida de seguridad por si las cosas se tuercen por el camino?-preguntó Yamiyuki.

He cargado un virus en el conmutador principal, otro en cada uno de los concentradores de las subredes y otro en el almacén general de memoria.-dijo Aoi-También he cambiado el mapeado de memoria para que ningún programa funcione bien: todos los punteros estarán trabajando sobre posiciones no previstas, por lo que los efectos serán inesperados. Que lo arregle quien se atreva.

No esperaba menos de ti.-Yamiyuki asintió con una bonita sonrisa-¡Chicos, ya lo habéis oído! ¡Nos largamos! Aoi, ¿vas tú delante?

Como queráis…-respondió-…aunque seguro que habéis memorizado la ruta en un golpe de vista.

Los otros chicos asintieron con la cabeza.

¡Lo sabía!-exclamó Aoi con una sonrisa cómplice-¿Por qué no vamos todos juntos entonces? Los pasillos son lo suficientemente anchos. Creo que mantenernos cerca los unos de los otros es una táctica poderosa para la situación actual.

Sin mucho más diálogo, el equipo se puso de acuerdo: recorrieron la ruta juntos, dejando relativamente poco espacio entre ellos. El haber cerrado todas las puertas salvo las que necesitaban atravesar probablemente les estaba dando algo de tiempo. No obstante, como predijo el joven ingeniero, dentro de la propia ruta había algunos enemigos: tuvieron varias escaramuzas con mercenarios y algunas bestias, pero no era nada a lo que no estuviesen acostumbrados. Más de una vez tuvieron que agarrar sus armas, pero no les impidió seguir avanzando y, lo que era aún más importante, habían impedido a todos los grupos pedir refuerzos.

Menos mal que Aoi ha puesto virus…-comentó Rito-…no quiero ni imaginarme cuántas hordas de enemigos estarían pisándonos los talones ahora mismo si no lo hubiera hecho.

Joder, de verdad…-dijo Hagane-…si los sistemas de detección funcionaran bien, ahora estaríamos jodidos…

Pero no creo que unos virus informáticos hayan interferido con los sistemas de detección mágicos…-terció Shirubei-…no lo digo por ser gafe, mas creo que tenemos que tener eso en cuenta.

No creo que haya muchos problemas ahora mismo con eso.-explicó Yamiyuki-Todos los combates que hemos librado por el camino los hemos ganado sin utilizar los Ninpô. Los despliegues de poder sobrenatural son los que más tocan la sensibilidad de los detectores mágicos. La naturaleza Mazoku de las fieras y los mercenarios también es detectable, pero, por supuesto, un sistema mágico de detección sabe distinguir entre amigo y enemigo igual que una red de cámaras de vigilancia lo haría. Por supuesto, hacéis bien en tenerlo en mente, pero estamos a punto de salir de aquí, así que, con un último esfuerzo, podremos conseguirlo.

Tras un último paseo, los Taimanin se encontraron ante la boca de un enorme túnel. Ya estaban bajo tierra: habían empezado a estarlo varios pisos por encima del que los albergaba en aquel momento. Según los planos, ese túnel se arquería hacia arriba tras varios centenares de metros y, tras la subida, estaba el exterior, desde donde confiaban en que podrían volver a Gokuruma después de aquella cadena de batallas agotadoras e incesantes.

. . .

Después de una larga subida, los chicos llegaron a una escotilla que tenía un simple cierre manual. Pudieron abrirlo sin problemas y, con él, también la propia escotilla. Los recibió la luz solar. El túnel estaba muy bien provisto de iluminación eléctrica, por lo que tenían los ojos acostumbrados y no se deslumbraron, pero sí se alegraron de ver de nuevo el Sol. Uno a uno fueron encaramándose a los bordes de la trampilla y, finalmente, sus pies pisaron de nuevo el suelo del campo, de la calle o de lo que fuera aquello. Miraron a su alrededor con detenimiento, dándose cuenta de que estaban en lo que parecían los vestigios de una ciudad costera. A juzgar por la forma de los edificios y la distribución de las infraestructuras, así como por la cercanía al sitio del que habían salido, parecía que era una ciudad demoníaca que en su día tuvo actividad. La mayoría de los edificios estaban derruidos, y no había ninguna señal de actividad reciente. No se oían pasos, no podían percibir ninguna señal vital, no veían nada de movimiento: se encontraban aparentemente solos.

Mientras comentaban entre ellos lo extraño que les parecía aquel lugar, se dieron cuenta de que habían llegado en su exploración a pie a una especie de plaza…o los restos de lo que en su día fue una plaza. Podía verse una gran masa de agua rodeando la zona por un lateral y, a lo lejos, a sus espaldas, se veía la cima de un rascacielos enorme que, sin lugar a dudas, era el cuartel general de Tigres Black y los Neo-Nómadas. En la plaza comenzaron a sentir una presencia, aunque estaba muy debilitada.

Tenemos compañía.-dijo Rito-O son criaturas salvajes, o criaturas moribundas, pero es innegable que hay una presencia, por débil que resulte.

¿Hueles algo, Inuhito?-preguntó Shirubei.

Inuhito alzó la cabeza e inhaló profundamente.

Es un olor familiar.-respondió Inuhito-Quiero pensar que no tendremos que preocuparnos. Son tres: uno huele a mar, otro huele a madera y otro huele a perfume de mujer.

¿Y los tres te resultan familiares?-Hagane se sumó a la conversación.

Los tres olores están debilitados.-explicó Inuhito-Huele a sudor, a aire enrarecido, a sangre… parece que los tres han sido víctimas de un trato cruel… pero los olores propios de cada uno sí me son familiares. El perfume lo he olido una vez, pero lo recuerdo perfectamente. El olor a madera es demasiado natural para tratarse de un perfume, pero tiene unas notas que he podido apreciar en un par de ocasiones…y el olor a mar es inconfundible. Si mis sentidos no me han traicionado, el pensador Mazoku con el que una vez trabajamos, Philell, su novio, Uro Oswald y la nereida guerrera que participó en el asalto al Hotel Rakuen, Vega, están cerca.

Parece que hay unas jaulas por allí…-señaló Aoi-… ¿nos acercamos?

Si la orientación no me falla, la dirección y sentido son las de acercamiento a Gokuruma.-dijo Yamiyuki-Podría ser una trampa, pero, de todas formas, tendríamos que haber pasado por allí sí o sí.

Asintieron y avanzaron. Al llegar a las jaulas, vieron a unos exhaustos Mazoku que les resultaban familiares. Parecían tener hambre y cansancio. Philell y Uro se agarraban de las manos mientras suspiraban. Vega estaba colgada del techo, desprovista de su bañera, con sólo un pequeño recipiente de agua mojando las puntas de su cola. Aquella disposición tan seca la dejaba sin energías.

¡Vosotros!-exclamó Yamiyuki.

¡Yamiyuki Kuroi!-se sorprendió Philell-¡Taimanin! ¡Dichosos los ojos! Me alegra veros a salvo…

Saludos…-dijo Uro con cierta reserva.

Agua…-susurró Vega entre jadeos.

¿Qué ha pasado?-preguntó Yamiyuki intentando mantener la diplomacia.

Ese cruel enemigo humano vuestro…-explicó Philell-… Nioiko Fuuma… ha engañado a varios demonios que estaban en contra del terrorismo contra los humanos y les ha hecho creer que el verdadero mesías de la integración social es él. Y, por si fuera poco, nos ha pintado a nosotros como a topos de Tigres Black… nos tomaron odio por ello y no tardaron en buscarnos y golpearnos hasta la extenuación…

Tengo entendido que han herido a mi hermana…-añadió Uro-… a mi querida hermana… ¡malditos!

¡Así que ellos!-exclamó Shirubei-¡Esos majaderos contra los que nos hemos enfrentado antes!

¿Habéis establecido contacto?-preguntó Philell.

Atacaron a Kuroageha, la mujer a la que salvaste en la gruta, y a sus compañeros durante una misión.-explicó Hagane-Fuimos en su ayuda y, cuando creíamos que los habíamos derrotado, comenzaron a huir y, al final, Nioiko nos transportó a las instalaciones de Tigres Black. Hemos librado muchos combates seguidos y arriesgado nuestras vidas una vez tras otra…

Nioiko ha lavado el cerebro de tres demonios y un humano…-comentó Philell-…y ha robado una máquina inventada por vuestra raza.

Elizabeth…-susurró Inuhito entre dientes.

Ellos no lo han visto…-continuó el sabio-…pero Nioiko les ha puesto drogas en la comida y en la bebida. Están siendo coaccionados y no se dan cuenta. Han salido a buscar algo, pero no tardarán en volver…

Salieron para buscar a nuestros amigos, seguro.-conjeturó Rito-Claro que tienen que volver: les hemos dado una paliza, necesitarán recuperarse. No obstante, si nos encuentran por aquí, podríamos acabar transportados de nuevo… ¡Nioiko tiene el poder de transportar con la mirada!

Salieron hace muchas horas…-añadió Uro-…es probable que fuera para interceptar a vuestros colegas Taimanin.

Philell…-dijo Yamiyuki-…la experiencia me dijo que fue una buena decisión en su día, por lo que creo que ahora también lo sería. ¿Estás de acuerdo en una segunda cooperación?

Me honra que confíes en mí, Yamiyuki.-dijo Philell-Sería un placer hacer lo que estuviera en mis húmedas manos para ayudaros.

Os pido entonces paciencia.-dijo Yamiyuki.

¿Paciencia?-preguntó Philell-Será fácil…no tenemos nada que hacer aquí dentro.

Por eso os la pido.-explicó el líder Taimanin-Si os sacamos de aquí ahora, Nioiko sabrá que hemos escapado de su trampa. Por tanto, os vamos a dejar aquí y vamos a volver a Gokuruma. Tenemos un equipo especializado preparando una estrategia de ataque definitiva contra los Fuuma, por lo que la pondremos en práctica tan pronto como sea posible, vendremos aquí, arrasaremos este fuerte, acabaremos con los Fuuma, os liberaremos y podréis marchar.

Joder…-comentó Vega-… ¿me vais a dejar secándome hasta que me muera? Cabrones sin sentimientos…

¡Vega!-susurró Philell-¡Tenemos que confiar en ellos! Ah, disculpad, hombres... entendedla, está muy débil, lleva mucho tiempo fuera del agua. Y disculpad mi atrevimiento, pero no veo la colaboración en ese planteamiento… ¿qué haremos nosotros por vosotros?

Debernos una.-respondió Yamiyuki-Nos la cobraremos, no os preocupéis.

De acuerdo.-asintió Philell-Está bien por mi parte.

Lo haremos así entonces.-coincidió Uro.

Shirubei, por favor.-pidió Yamiyuki abriendo una mano hacia Vega.

Con su poder acuático, Shirubei mojó a Vega desde la cabeza hasta la punta de la cola, manteniéndola sumergida en un pilar de agua durante varios minutos.

¡Joder, sí!-exclamó Vega sacudiéndose la melena-¡Qué gustazo! Eso ha estado bien, chicos.

El Taimanin rubio sacó un trozo de papel con una escritura en tinta azul y lo pegó en el recipiente que mojaba la cola de la nereida.

El agua se levantará para mojar y fortalecer tu cuerpo varias veces al día.-dijo Shirubei-No podemos traerte tu bañera para que no se note que hemos estado aquí, pero es mejor que lo que tenías. Y, sin más dilación, creo que tenemos que largarnos…

Volveremos con la llave de vuestra libertad y un pase al infierno para los Fuuma.-dijo Yamiyuki-¡Taimanin, retirada!

Los seis chicos se esfumaron de aquel lugar.

miércoles, 1 de julio de 2015

[TY] Episodio 62: Su dueño

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 62: Su dueño

Los Taimanin se alejaron de la sala de las torretas: aquella tormenta de fuego cruzado se encargaría de entretener a los soldados para que los dejaran en paz.

Vamos, compañeros, no tenemos nada más que hacer aquí.-comentó Yamiyuki mientras ayudaba a sus compañeros a salir por el boquete sin recibir ninguna bala-Nuestro trabajo es matar demonios, no personas. Esta gente es tan víctima de los Neo-Nómadas como mucha otra… sólo necesitan más tiempo que la media para darse cuenta.

Uno a uno, los cinco jóvenes salieron a la zona en la que habían estado peleando antes: estaba totalmente destrozada.

¡Yamiyuki!-exclamó Shirubei-¡Tú también!

El líder del equipo saltó por el boquete y aterrizó con una ágil y hermosa pirueta al lado de sus amigos.

Tranquilo, hombre…-le dijo-… no pensaba encerrarme a pelear con ellos yo solo. Quería salir el último para asegurarme de que no os pasaba nada, pero no estaba entre mis planes montarme semejante orgía de golpes y tiros.

¡QUE SE ESCAPAN!-oyeron que gritaba Grant-¡TRAS ELLOS!

¡Steeler, por favor, ayúdanos a apagar esta mierda!-escucharon a Émile-¡Acabo de llevarme un tiro en la pierna y no os conviene quedaros sin médico EN UN MOMENTO COMO ÉSTE!

Ahora entiendo de dónde venía ese grito de hiena castrada…-dijo Hagane.

¡Te he oído, retaco!-bramó Émile desde el otro lado-¡Te la tengo guardada!

Adiós, princesita.-respondió secamente el Taimanin.

Los seis chicos se alejaron del lugar, dejando atrás a los soldados.

¿Puedes seguir el rastro de Tigres o de los otros, Inuhito?-preguntó Aoi.

Lo intentaré.-respondió Inuhito-Y lo que es más importante… ¿cómo estás?

Rito me ha cerrado la herida.-explicó Aoi con una sonrisa-Ya estoy bien. La sangre ha reentrado en mi cuerpo como cuando él se regenera. Las técnicas médicas que está estudiando son muy útiles. Gracias otra vez, Rito.

No hay de qué.-comentó éste-Dada la situación… ¿qué preferís que busquemos? ¿A Tigres o una salida?

Creo que una salida sería lo mejor.-intervino Shirubei-No estaba entre nuestros planes venir aquí y esta pelea la hemos librado porque ha dado la casualidad de que esos hombres estaban por la zona…

Estoy de acuerdo.-añadió Hagane-No creo que estar aquí nos dé muchos beneficios. Tal vez por aquí cerca haya algún ascensor o algo…

Hay algo mejor.-comentó Yamiyuki-Si no me falla la vista, eso que hay detrás de Shirubei es una especie de ordenador o terminal de algún tipo…

Shirubei se dio la vuelta y se fijó en un pilar de aproximadamente un metro de altura en cuya zona superior había una pantalla y un teclado de pequeñas dimensiones.

No digáis más.-dijo Aoi-Esto es cosa mía. Voy a sacar toda la información que pueda.

Aoi sacó de su faldón una tableta electrónica de tipo industrial y, mediante un cable, la conectó a un puerto libre que había en el terminal de la sala. Inmediatamente, todas las salidas se bloquearon con persianas herméticas, incluida la que habían usado para entrar a esa sala.

Así no podrán venir esos energúmenos aunque se libren de las torretas…-comentó Aoi-… y, por supuesto, después de acceder remotamente a los servidores de memoria centrales para descargarme los planos de este sitio, abriré la salida que nos convenga para escapar de este sitio y devolverle a Nioiko la piedra que nos ha tirado.

. . .

Tras el asedio de las torretas, los soldados se vieron obligados a retirarse. Las órdenes de Tigres fueron claras: tenían que permanecer en el área de sus habitaciones a la espera de nuevas órdenes. No sabían cómo iban a encargarse de los Taimanin, pero ya no era asunto suyo, no al menos en lo que le quedaba a aquel día. Les habían pedido que permanecieran en la zona de dormitorios, pero no que estuvieran aislados cada uno en el suyo, por lo que algunos estaban en la habitación de otro hablando de lo que había sucedido o ayudándose entre ellos con algún problema, como era el caso de Émile, quien tenía en su habitación a Christian y a James, para ayudarle con el disparo que había recibido.

Como si todo aquello fuera ajeno a él, Andrei salió de su cuarto y se dirigió al de Gordon. Llamó a la puerta y escuchó a su compañero preguntando que quién llamaba.

Soy yo…-dijo Andrei con una sonrisa pícara.

Pa…-tartamudeó Gordon desde el otro lado-…pasa…

Andrei abrió la puerta del cuarto de Gordon y la cerró tras de sí, bloqueando incluso el cerrojo.

Bueno, me imagino que ya sabrás por qué he venido…-dijo el soldado mitad ruso mitad japonés.

Oh, Andrei…-dijo Gordon llevándose las manos a la cabeza-… ¿tiene que ser ahora? No… no me apetece…

¿Desde cuándo ha de importarme eso?-preguntó Andrei con acidez-Eres mío. Soy tu dueño y hago contigo lo que me da la gana.

Andrei, de verdad…-se opuso Gordon-…ahora no, por favor…acabamos de pelear y estamos sudados, ni siquiera nos ha dado tiempo de ir a las duchas, aparte de que no tengo ganas, iba a ser un poco asqueroso…

El recién llegado a la habitación aprovechó que Gordon estaba tirado en la cama para subirse encima de él y rodear su cuerpo con las piernas.

¿Me estás llamando asqueroso?-preguntó Andrei.

No a ti, joder…-dijo el otro soldado con mucho apuro-…a la situación en sí. Los dos estamos sudando y tenemos la ropa hecha un asco… estamos cansados y creo que no es el mejor momento… nunca te he dicho que no, simplemente que prefiero otro momento… ¿no puedes esperar?

No quiero, que es distinto.-respondió Andrei-Nadie apoya a quien no paga sus facturas…

El joven de piel gris reptó por la cama hasta pegar su entrepierna a la cara de Gordon.

Ugh…-gimoteó éste.

¿Tengo que recordarte por qué hacemos esto?-preguntó Andrei-¿Tengo que explicarte lo que tienes a cambio de ser mi juguete sexual?

Gordon cerró los ojos y recordó uno de los días más destructivos pero importantes de su vida.

. . .

Eran soldados recién graduados. Gordon Powers y Andrei Kagami-Volkov no parecían llevarse demasiado bien, pero, aunque no fueran amigos, eran buenos compañeros y trabajaban muy bien juntos.  Los dos eran hábiles, fuertes e inteligentes. En su primera misión se les había ordenado escoltar a un hombre que no conocían pero que, según las notas de la operación, era alguien que llegaba desde muy lejos para firmar un negocio muy importante. Ninguno de los dos sabía que se trataba de un Mazoku, de un demonio que adoptaba el aspecto de un hombre con sus poderes mágicos. Aquellos dos jóvenes todavía no formaban un equipo y, por tanto, no portaban sus uniformes de colores.  Lo único que los unía era que tenían la misma edad, que habían estudiado juntos, se habían graduado a la vez con notas excelentes y habían sido destinados a trabajar bajo el mando del teniente Gerald Taylor, cuya mano derecha, segunda al mando, mejor especialista de campo y secretaria era Margaret Johnson, quien ascendería a teniente tras la muerte del  teniente Taylor en combate meses después.

En aquellos tiempos, Andrei se rapaba la cabeza con mucha frecuencia. Su brillante cabeza perfectamente afeitada acentuaba la palidez de su cuerpo. Su piel era muy blanca, apenas se notaba ninguna nota del color de la epidermis humana. El único pelo que tenía en la cabeza eran dos mechones de su color natural, negros y brillantes, a ambos lados de la cabeza, saliendo de la altura de los pteriones y bajando hasta la altura de sus músculos pectorales. Sus ojos eran totalmente humanos y de color muy oscuro, prácticamente negro. Para aquella misión, vestía con un uniforme de chaqueta y pantalón de camuflaje negro, unas botas altas negras de combate y una camiseta negra ajustada que se dejaba ver por dentro de su chaqueta porque la llevaba abierta. El hombre al que tenían que escoltar acababa de bajar de un coche y había sido puesto en custodia de los dos soldados. Andrei y Gordon lo acompañarían por un camino secreto al que sólo se podía acceder caminando. La probabilidad de emboscadas durante el trayecto era alta, pues había muchos grupos que no querían que se celebrara la negociación que ellos tenían que asegurar: terroristas, militares de otros países y algunos demonios estaban radicalmente en contra. Para empezar la misión, el pálido joven de cabeza rapada se acercó a Gordon, quien permanecía al lado del hombre que acababa de llegar.

Mi nombre es Gordon Powers, y él es mi compañero de misión Andrei Kagami-Volkov.-explicaba el soldado-Aseguraremos su llegada al edificio donde se celebrarán los pactos de alto secreto para los que ha sido llamado.

Saludos.-dijo Andrei con seriedad y neutralidad-Comenzaremos a avanzar cuando usted lo indique.

Gordon, al igual que Andrei, había cambiado bastante con los años. Su elevada estatura y su piel bronceada se mantenían prístinas, pero su musculatura no estaba tan desarrollada. Ya tenía un cuerpo bastante fuerte, pero sus músculos aún tendrían que crecer más fruto de los siguientes años de duro entrenamiento. Su cabello aún tendría que crecer mucho más, pues, aunque tenía una bonita y cuidada mata de pelo negro, sólo llegaba hasta sus trapecios aproximadamente. Aún no se había dejado crecer el flequillo y no tenía ninguna mecha verde en la melena. Vestía con unas ropas idénticas a las de Andrei: al ser soldados rasos recién graduados, no llevaban ningún distintivo.

El hombre al que tenían que proteger asintió con la cabeza. Echaron a andar los tres. Durante casi una hora estuvieron recorriendo pasillos y caminos enrevesados, estrechos y tortuosos con un número de aperturas al exterior alarmante. Su recorrido alternaba partes ocultas de edificios con tramos al aire libre. Aquellas áreas no podían considerarse calles: estaban muy descuidadas y el mero hecho de caminar por ellas ya era peligroso. En uno de los edificios en los que tuvieron que infiltrarse se vieron obligados a circular por un pasillo muy angosto lleno de agujeros en el techo. Al terminar, llegaron a una sala bastante amplia de planta cuadrada en la que había una pizarra descolgada por tres de sus vértices en una de las paredes y un amasijo de trozos de madera rota en el suelo. Parecía una especie de aula o una sala de reuniones en la que habían roto todas las sillas y mesas presentes.

Este sitio está poco transitado, así que es normal que todo esté por los suelos…-comentó Gordon-…pero hay algo extraño: huele como si esta madera hubiera sido quemada recientemente.

Puede que no estemos solos…-dijo Andrei.

Sube la guardia, Andrei…-dijo Gordon-…empiezo a pensar que llevas razón. ¿Oyes eso?

El silencio era arañado por el fino y afilado sonido de una masa que reptaba por encima de ellos.

Sí…-asintió Andrei-…lo oigo perfectamente… suena como un cuerpo arrastrándose… ¿hay alguna probabilidad de que sea alguna culebra de campo que haya caído encima de esta sala parcialmente soterrada?

Demasiado grande y pesado para ser una culebra, me atrevería a decir.-respondió el otro soldado-Creo que es algo peor… en cualquier caso, señor Nielson, no se preocupe, le protegeremos de cualquier amenaza.

Disculpen si no me siento muy protegido entre dos hombres que teorizan sobre una serpiente gigante…-el hombre habló por primera vez, y fue serio, directo, cortante y despectivo.

Pase lo que pase, llegará sano y salvo a su reunión.-terció Andrei-Es nuestro trabajo.

Se oyó un crujido estrepitoso: el techo que había encima de ellos había sido atravesado por un enorme cuerpo alargado.

¡ATRÁS, SEÑOR NIELSON!-exclamó Gordon-¡ANDREI, A LAS ARMAS!

¡Por fin algo divertido!-exclamó Andrei-No sé qué coño es esa cosa, pero nos la vamos a cargar…

Al observar a aquella criatura, se dieron cuenta de que, en efecto, era una especie de reptil gigante. Su cuerpo estaba cubierto por una coraza de escamas negras y sus ojos eran de un color rojo muy brillante. Estaba preparándose para embestir a los tres hombres.

¡Se aproxima!-exclamó Gordon-¡Señor Nielson, no se acerque!

¡Aléjate, Gordon!-pidió Andrei-Ponte donde puedas dispararle un cañonazo en el entrecejo y déjame el ataque cercano a mí… ¡vamos!

Gordon preparó una pistola pesada y bastante grande de color verde. Tenía una mira láser que emitía un haz amarillo para apuntar al objetivo. Se colocó lejos de aquel enorme monstruo y se preparó para disparar mientras Andrei se relamía, listo para frenar la embestida: el monstruo trató de atropellar al joven, pero éste lo detuvo clavándole seis escalpelos en el hocico. El rugido de rabia y dolor que emitió fue acompañado de un violento traqueteo. Ágilmente, el joven de cabeza rapada se retiró y se acercó a su protegido para evitar que le sucediera nada. Gordon aprovechó que su compañero ya no estaba cerca y, por tanto, no podía salir damnificado por la onda expansiva para disparar con su pistola pesada. El tiro no fue una bala normal, sino un explosivo ligero que tenía como objetivo destrozar la cabeza de aquella bestia.

¡Buen tiro, Gordon!-exclamó Andrei apretando un puño-¡Hoyo en uno!

Para sorpresa de ambos soldados, aquella cosa todavía estaba viva, y se vengó del disparo de Gordon con un fortísimo coletazo que estampó su musculoso cuerpo contra la pared, dejándolo a merced de un nuevo ataque.

Ugh…-balbuceó el soldado.

El monstruo estalló en llamas. Su cuerpo se recubrió de un salvaje fuego y se preparó para hacer a Gordon pasto de él. Con una agilidad que resultó de la suma del propio entrenamiento del soldado y del desesperante panorama, el potencial objetivo se desclavó de la pared y saltó hacia el centro de la sala, rodando tras tocar el suelo para alejarse todavía más de aquella criatura ardiente, cuyo placaje incendió una de las paredes.

Señor Nielson, ¿qué le parece si tomamos una ruta alternativa?-preguntó Andrei.

No.-respondió Gordon tajantemente-Esta cosa nos perseguirá. Si tocan a este caballero, nuestra misión habrá fracasado. Tenemos que acabar este combate.

Si le clavo algo ahora, se va a fundir antes de llegar a su cuerpo…-dijo Andrei-…no es por no ayudarte, pues sabes que me encanta zurrarme con los enemigos hasta que lloren llamando a su mamá, pero creo que no tengo recursos ahora mismo… ¿no tendrás algún explosivo que tenga más onda expansiva que llama?

Sí, lo tengo.-asintió el otro soldado-Seguro que, si le disparo con él, podré crear un hueco entre sus llamas… que supongo que aprovecharás para asestarle una puñalada.

¿Eres el artillero o el lector de mentes?-preguntó el chico mestizo.

¡Manos a la obra!-bramó Gordon mientras cargaba su proyectil de onda expansiva en la pistola especial que llevaba en las manos.

Te seguiré desde cerca para poder saltar al hueco nada más se genere…-dijo Andrei-… ¡corre!

Gordon se lanzó hacia la bestia y disparó en medio de su lomo. El proyectil generó una explosión que movió una gran cantidad de aire siguiendo un patrón circular. Se creó un vacío en el punto del impacto que hizo que las llamas dejaran de existir. Este vacío se agrandó como una burbuja inscrita en el aro de la onda expansiva y creó un hueco en el que se veían las escamas negras y eran perfectamente alcanzables. Sin necesidad de recibir ninguna orden, Andrei saltó hacia el hueco y clavó en él un enorme machete. La criatura rugió de nuevo y se apagó. Trató de zarandear al hombre que la había apuñalado, consiguiendo finalmente lanzarlo al suelo con un cabezazo.

Es persistente…-dijo Andrei con una sonrisa casi masoquista mientras se levantaba con la espalda dolorida.

La bestia ejecutó una nueva acción: su corporeidad disminuyó de manera sobrenatural. Aquella cosa era en ese momento semitransparente y estaba envuelta en una luz violeta de aspecto amenazador. Creyéndose que había derrotado a Andrei, se lanzó a por Gordon como si fuera una bala de luz. Por alguna extraña razón, tanto Gordon como Andrei entendieron que aquella criatura no pretendía matar a nadie con ese impacto, sino poseerlo como si de un fantasma se tratara.

¡GORDON!-exclamó Andrei-¡GORDOOOOOOOOOOOOOOOON!

Andrei se levantó de un salto y corrió para socorrer a su compañero. Apartaron la vista del señor Nielson por un momento, no dándose cuenta de que, con una sonrisa, comandaba a aquella serpiente gigante mediante gestos de su mano.

¡No vengas!-exclamó Gordon-¡Apartémonos los dos!

¡No podrás!-exclamó Andrei-¡Va demasiado rápido y yo siempre he sido más veloz que tú! ¡QUÍTATE DE AHÍ!

Como una flecha, Andrei llegó hasta Gordon antes que el monstruo y lo empujó hacia un lugar seguro. Desgraciadamente, no le quedó tiempo para evitar a la criatura y ésta se introdujo en su cuerpo dolorosamente.

¡UAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARGHHHH!-chilló Andrei.

¡ANDREI!-exclamó Gordon-¡ANDREI, RESISTE!

Gordon cogió en brazos a su compañero, de cuyo cuerpo brotaban llamas violetas a chorros para luego volver a introducirse en su cuerpo. La única respuesta que pudo darle fue escupir un chorro de sangre sobre su cara.

No puede ser…-pensó Gordon-…acaba de escupir sangre… no me digas que éste es su fin… ¡es demasiado joven! ¡No puede estar muriendo por haberme salvado la vida!

¡Andrei, no te mueras!-exclamó Gordon-¡Tenemos una misión que cumplir! ¡No puedes abandonarnos!

Tras varios segundos, las convulsiones, las hemorragias internas y las erupciones llameantes del cuerpo de Andrei cesaron. Quedó su figura inerte, su piel teñida de un color gris que no era para nada natural. Sus ojos estaban cerrados y las comisuras de sus labios apenas dejaban ver un hueco.

¿Andrei?-preguntó Gordon-¿Estás bien?

Colocó a su compañero en el suelo y le tomó el pulso. Estaba vivo. Acercó su cabeza al pecho del chico y notó los latidos de su corazón. También lo escuchó respirar.

¿Puedes oírme?-Gordon rozaba la desesperación.

Sí…-dijo Andrei con un hilo de voz.

¡Gracias a Dios, Andrei!-Gordon suspiró y sonrió-¿Y puedes abrir los ojos?

¿Cómo no iba a poder?-preguntó el soldado mientras abría los ojos-¿Quién no puede?

Cuando Andrei abrió los ojos, Gordon quedó horrorizado al ver su color negro y sus aros rojos.

¿Esa sangre que tienes en la cara es mía?-Andrei emitió una tercera pregunta consecutiva.

Sí…-dijo Gordon-…lo siento. Andrei, yo… no sé qué hacer… no sé qué decirte… me has salvado de un impacto que podría haber sido fatal… me has protegido…

Andrei se levantó y se miró los brazos. También tiró un poco del cuello de su camiseta y bajó la cabeza para mirar su pecho y su abdomen. No cabía duda: era gris.

Mis ojos tienen que ser todavía más dantescos que mi cuerpo para que me hayas puesto esa cara, ¿no?-preguntó Andrei-¿No tendrás un espejo?

No, lo siento, no suelo llevar ninguno encima…-dijo Gordon.

Señor Nielson, ¿está bien?-preguntó Andrei-Perdone por este espectáculo tan desagradable.

Estoy bien…-dijo el hombre-…gracias.

Bien, Gordon, me sienta genial que me digas esas palabras tan bonitas y conmovedoras…-dijo Andrei-…pero sabes que no soy altruista ni caballeroso, que no soy un soldado ejemplar como tú. Yo soy un cabrón y esto no va a ser gratis.

¿Bromeas?-preguntó el soldado musculoso apretando los puños-¡Me has salvado la vida! ¡Estoy en eterna deuda contigo! Por mi culpa tu cuerpo es…así… ergo… pide lo que quieras.

Arrodíllate.-pidió Andrei-Ahora.

Gordon se hincó de rodillas en el suelo. Andrei le agarró la nuca y le pegó la entrepierna a la cara.

Siente bien esta textura, este calor, este aroma…-pidió-…memorízalos…porque… desde hoy… como cobro por lo que he hecho por ti… ¡soy tu dueño! A partir de ahora eres mío, ¿me oyes? Tu cuerpo me pertenecerá cuando lo necesite. Harás todo lo que te pida y me servirás fielmente… incluso para aquello que no te imaginas…

Trabajaré para ti.-dijo Gordon sin apartar la cabeza-Haré todos los papeles que no quieras hacer, tomaré parte en todas las misiones que desees, limpiaré tu habitación si es necesario… todo eso es más barato que una vida.

¿Harás todo lo que te diga cuando te lo pida?-insistió Andrei.

Todo lo bien que esté en mi mano…-respondió Gordon.

Te tomo la palabra.-dijo Andrei-Tengo muchísimas ganas de follar día sí y día también. Paso de tener que buscarme una novia para ello. Tener pareja es un coñazo y las mujeres en el entorno de nuestra profesión escasean. Te utilizaré como si fueras una vagina en lata, ¿de acuerdo? Serás mi juguete sexual, mi putita, mi guante de las pajas… uno de tus trabajos será cubrir mis necesidades sexuales. La vida y el entrenamiento de soldado me tienen la testosterona por las nubes y necesito descargar periódicamente. Vas, te guste o no, a ser un esclavo de mi polla. Firma chupando la cremallera, ¡YA!

Gordon cerró los ojos, arrepintiéndose de lo que había dicho. Le debía su vida a Andrei, pero aquello era demasiado. No obstante, el hecho de que le debía la vida era más importante y, por tanto, su gran sentido de la justicia y la caballerosidad le llevaron a obedecer. Lamió de abajo a arriba la cremallera del pantalón de Andrei. Jamás en su vida se había planteado el tener sexo con otro hombre…

Buen chico…-dijo Andrei acariciando el pelo de Gordon-…esta noche celebraremos el éxito de nuestra misión iniciándote en tu trabajo más picante…

. . .

Lo recuerdo perfectamente…-comentó Gordon con el rostro ruborizado-…no es necesario que me lo repitas.

¿Qué se dice entonces?-Andrei arqueó una ceja y sonrió con superioridad.

Lo siento, Andrei…-dijo Gordon-…se hará como quieras…

¡Obviamente!-respondió el hombre de piel gris cruzándose de brazos-Bueno, no se me va a poner dura sola… ¿a qué estás esperando? ¡Prepárame!

Gordon cerró los ojos y suspiró. Alargó sus brazos y puso sus manos sobre la entrepierna de su compañero. Todavía por encima del pantalón, comenzó a masajear su bulto. Notó el pene flácido de Andrei y sus dos testículos. Tanto el uno como los otros eran bastante grandes. Al tacto podía inferirse que los testículos del joven no sólo eran grandes, sino que también estaban algo hinchados, probablemente por una necesidad apremiante de eyacular. Al musculoso y apurado combatiente no le gustaba nada hacer eso, pero era el precio que tenía que pagar por el día en que el hombre al que servía sexualmente en ese momento le salvó la vida. No le gustaban los hombres, no le interesaba ningún pene que no fuera el suyo y, pese a que habían repetido aquella práctica en innumerables ocasiones, seguía resultándole desagradable y no se acostumbraba. Pese a que detestaba hacer eso con otro chico, no podía darle la espalda a su salvador, por lo que trataba de hacerlo con cuidado. Él nunca lo disfrutaría, pero disfrutaría todavía menos las consecuencias de no hacer que Andrei lo disfrutase como él quería. Por esta razón, su masaje era suave, lento y agradable, como si se lo estuviera dando a él mismo en un momento de intimidad masturbatoria.

Poco a poco, el masaje genital fue surtiendo efecto y el pene de Andrei fue endureciéndose.

Te voy a quitar esto para que no te apriete, ¿de acuerdo?-se aventuró a decir Gordon mientras desabrochaba el pantalón de su compañero.

Al separar bien las solapas del pantalón, pudo ver unas mallas negras. Estaban bastante sudadas y adheridas a la piel de su portador.

Quítamelas también.-dijo Andrei-Aunque ya sabes de qué forman parte esas mallas, así que ten cuidado con las manos…

Tirando con cuidado, el fornido líder del escuadrón le bajó las mallas a Andrei, dejando al descubierto sus calzoncillos. Ahora que la piel de sus piernas estaba al descubierto y asomaba algo de su bajo abdomen, el olor a sudor se hizo todavía más notable.

Qué asco…-pensó Gordon-…otras veces se ha molestado en venir limpio, pero lo de hoy ya es ir demasiado lejos…

No quiero preguntarme en qué estás pensando.-dijo Andrei-Sigue poniéndomela dura, no me cortes el rollo.

Los calzoncillos de Andrei eran unos bóxers negros con bandas elásticas grises en la cadera y en los muslos. Alrededor de la zona que embolsaba los genitales había unas costuras decorativas con hilo plateado que ayudaban a leer la forma de los grandes atributos masculinos de aquel hombre de piel grisácea. Con suavidad y fingido mimo, Gordon sujetó el pene de su compañero por su base con la mano izquierda mientras con la derecha lo recorría desde la base hasta el extremo con los dedos pulgar e índice, apretando muy suavemente, todo ello por encima de la ropa interior. Este masaje era solidario a la dirección y el sentido del flujo de la sangre en el interior del pene en el desarrollo de una erección, por lo cual la erección no tardó en formarse. A medida que el pene de Andrei se llenaba de sangre, la tela de sus calzoncillos se tensaba más y más, formando un bulto majestuoso y alto como una tienda de campaña. Al tensarse la tela de los calzoncillos, los poros de ésta se abrieron y permitieron la salida del aire caliente y húmedo concentrado en el interior. Ya no olía tanto a sudor, sino a hormonas, a celo, a excitación.

Está como una moto…-pensó Gordon-…huele a tigre. Y encima tiene eso… qué asco…

Cuando Gordon notó con sus dedos que el pene de Andrei ya estaba totalmente duro, lo dejó y pasó a masajear sus testículos.

Lámelos por encima de la tela.-dijo Andrei-Diviértete.

Sin rechistar, el otro chico se recostó en la cama y acercó la cabeza a la altura de la bolsa escrotal del joven que lo tenía esclavizado. Al acercar la boca a sus testículos, su nariz se pegó inevitablemente al cuerpo esponjoso de su pene. El persistente olor de sus calzoncillos sudados lo asqueaba completamente, pero, si no hacía lo que le pedía, las consecuencias podrían ser graves. Así, Gordon estuvo estimulando los testículos de Andrei con la lengua a través de una tela durante varios minutos.

Ya vale.-lo cortó Andrei-Quítame los bóxers y prepárate para saborear el plato fuerte.

Gordon volvió a incorporarse y, con ambas manos, tiró hacia debajo de los calzoncillos de Andrei, liberando su nada modesto falo. Al igual que el resto de su cuerpo, era gris. Sus testículos eran amplios y gruesos, y colgaban en buen grado. El pene en sí era un tronco majestuoso, largo y fornido. Tenía el cuerpo esponjoso muy hinchado y redondeado, sobresaliendo de entre los cuerpos cavernosos hasta el punto de formar una leve sombra ennegrecida a ambos lados. Era largo y tenía una forma optimista, curvado ligeramente hacia arriba de una forma similar a una línea de tendencia exponencial. Como muchísimos hombres en el mundo, Andrei tenía la base del pene más estrecha que el extremo, y se ensanchaba conforme subía. Lo que hacía su gran falo algo más diferente era que justo debajo del glande presentaba un ensanchamiento con forma de embudo  que recogía la cabeza de aquel carnoso y vascularizado cetro como si fuera una copa. A pesar de trabajar para el ejército de Estados Unidos, no era estadounidense de nacimiento, causa principal del hecho de que no estuviera circuncidado. Su prepucio, también gris y bastante brillante e hidratado, tenía un aspecto bastante suelto, lo que daba a entender que deslizaría con gran fluidez. El aro de piel que ponía fin a esta protección natural era de un color rojizo oscuro y ennegrecido.

Nunca me acostumbraré a que tenga prepucio.-pensó Gordon-Por mucho que sepa y entienda que no todos los países piensan como nosotros, me resulta algo tan asqueroso… ¿por qué no puede estar operado como todos aquí? Qué mal se me da lidiar con esto… no me quiero imaginar mi propio miembro con un trozo de piel así…

No pongas esas caras…-pidió Andrei-…ya lo has visto muchas veces… y no creo que huela tan mal, ¿no? Bueno, realmente me da igual lo que te parezca…

Cómo se nota que no te hueles a ti mismo…-pensaba Gordon-...qué asco…

Venga, vamos a divertirnos.-dijo Andrei-Retírame el prepucio, que voy a hacerte una gastroscopia… ¡JAJAJAJAJAJAJA!

El otro soldado cerró los ojos y, con los dedos pulgar e índice de la mano derecha, retrajo el prepucio de Andrei, liberando su glande. Éste era de un color rojizo oscuro similar al del vino tinto y con un deje ennegrecido. Pese al ennegrecimiento de la piel, que había formado parte de su glande desde su transformación, la humedad y el brillo eran muy naturales y similares a los de cualquier hombre no circuncidado.  El prepucio quedaba plegado alrededor del borde del glande, formando un anillo algo ennegrecido que acusaba aún más el aspecto de copa del ensanchamiento final de su pene. Su frenillo era bastante largo y tenía también un color rojizo ennegrecido.

El sudor del pene es asqueroso, y más si lo cultivas teniendo prepucio…-pensó Gordon-…no quiero meterme eso en la boca… qué asquerosidad…

Mira qué preciosidad…-dijo Andrei mientras agarraba con suavidad el cuello de Gordon para levantarle la cabeza.

Tiró de su prepucio para revelar su interior, tensando el frenillo. Los alrededores estaban húmedos y tenían también un ligero ennegrecimiento.

Abre la boquita…-insistió con una sádica sonrisa el soldado mestizo.

Mierda…-maldijo Gordon en sus pensamientos mientras irremediablemente abría la boca.

¡QUE APROVECHE!-gritó Andrei mientras atravesaba la boca de su compañero con una brutal embestida.

Sujetando el cuello de su compañero, Andrei le penetraba repetidamente la boca con vehementes movimientos de cadera.

Ogh…-Gordon se estaba atragantando.

¡No seas quejica!-exclamó Andrei-¡Corta-rollos!

El soldado siguió embistiendo la boca abierta de su camarada. Aquella brutal irrumación buscaba placer para el autor mediante el roce con la indefensa lengua, el paladar y el interior de las mejillas del pasivo.

¡Me ahogo!-Gordon pataleaba en su mente-¡Me está atragantando! ¡Va a dejarme sin respiración! Cada vez que inhalo con la nariz lo tengo que hacer tan fuerte para no ahogarme que no puedo evitar llevarme todo su olor asqueroso… joder…

A Gordon se le saltaban las lágrimas por el atragantamiento. No paraba de tener arcadas que eran inmediatamente enmascaradas por las risas y los chillidos agudos de Andrei. El olor corporal de aquel hombre que lo dominaba era muy fuerte. No solía usar ningún tipo de cosmético ni perfume más allá del jabón y el champú en la ducha, por lo que los únicos olores posibles en él eran los de su jabón, el olor natural de su piel limpia o el hedor de después de un ejercicio intenso. En esos instantes estaba sufriendo la tercera opción. Sentía que su pituitaria se iba a quemar.

¿Por qué todo ha tenido que ser así?-se preguntaba Gordon-¿Realmente me merece la pena seguir intacto para tener que hacer esto? Un momento… ¡no puedo pensar así! ¡Sería echar tierra sobre el sacrificio de Andrei! Aunque ahora mismo no me guste lo que estamos haciendo… sigue siendo la persona que aseguró la continuidad de mi vida como hombre sano…

Solía debatirse entre sus pensamientos durante las prácticas sexuales con Andrei con objeto de prestar menos atención a las sensaciones del momento. Nunca le había gustado el sabor de su pene, y mucho menos ese día por estar teniendo sexo sin ducharse. Lo menos negativo que veía en aquella deplorable situación era que Andrei era lampiño en todo el cuerpo y los genitales se los depilaba, por lo que había vello en el que se acumulase el sudor, lo que hacía la situación algo menos antihigiénica.

Siempre ha sido un poco guarro…-pensaba el chico musculoso-…no en el sentido de descuidar su higiene, pero sí en todo lo demás. No me extraña que haya dado este paso. Me estoy muriendo del asco… tiene la polla enorme y me va a atravesar la faringe como siga así… ni siquiera sé por qué no estoy vomitando… entre lo poco que me gusta hacer esto, lo mal que sabe y lo cerca que está de reventarme con tantas arcadas… Dios mío… o doy gracias al cielo por el hecho de que al menos se limpia el esmegma o rompo a llorar… una de dos…

¡Menudo agujero tienes, cabrón!-exclamó Andrei-No la chupas una mierda, pero, si me esfuerzo un poco, es como si la chuparas. ¡Me gusta, tío, me gusta! ¡Cómete mi rabo hasta el final! ¡HASTA EL PUTO FONDO! ¡VAMOS!

El sádico y dominante soldado realmente estaba disfrutando aquella práctica. Tanto era así que su pene se estaba humedeciendo con líquidos preseminales que se liberaban directamente en la boca de Gordon.

Qué amargo…-pensó Gordon-… ¿qué mierda de dieta lleva este tío cuando nadie lo supervisa? No es normal que tenga esta acidez… ¡da más asco que de costumbre! PUAJ…

La lubricación hizo que el pene de Andrei deslizase más rápidamente, incrementando el ritmo de la irrumación. Gordon estaba abrumado por el sabor, lo cual hacía que sus lágrimas cayeran aún más fuertemente. De sus labios comenzaba a rezumar una mezcla entre su saliva y los líquidos preseminales de su compañero que manchaba su propia ropa.

¡Vamos, vamos!-gritaba Andrei-¡Esto es la polla, nunca mejor dicho! Oh, sí, Gordon, qué buena putita me busqué hace años…

La mente de Gordon se había ido al repetitivo sonido de los testículos de Andrei golpeando su mentón.

¿Escuchas eso?-preguntó Andrei-¡Suena más fuerte que cuando golpeábamos el saco en los entrenamientos! ¡No te puedes imaginar la de lefa que tengo para ti hoy! Llevo sin pajearme desde que entramos en este negocio demencial y esas cosas luego acaban pesando… pero, oye, no me pongas esos ojos, aquí los dos ganamos algo… ¡hoy no te acuestas con hambre! ¡JAJAJAJAJA!

Deja de pregonar y córrete ya…-Gordon seguía discutiendo con Andrei mentalmente-…no puede decirse que quiera tu semen, pero, si te corres, se te acabarán las ganas y me dejarás DARME UNA MALDITA DUCHA Y TRATAR DE OLVIDAR ESTO.

Tras aproximadamente tres cuartos de hora que para Gordon parecieron siglos, Andrei notó que su pene se convulsionaba. Había demostrado no sólo un gran aguante sexual, sino también una gran eficiencia en su cadera, pues había estado irrumando a Gordon sin parar durante todo ese tiempo. Finalmente iba a eyacular. Las convulsiones y la ardiente sensación de placer que recorría y transformaba su pene como una mecha quemándose eran signos inequívocos de ello.

¡Tu comida!-exclamó Andrei-¡Para ti! ¡Traga! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH!

Los hombros de Andrei se desplomaron pesadamente en señal de liberación. Sus testículos se estaban vaciando. El semen salía de su meato a chorros. Gordon tosía y se convulsionaba entre arcadas. Sus lágrimas se habían secado, pero sus ojos seguían abiertos como platos. De sus labios chorreaba semen por ambos lados. Para el joven, el sabor de la eyaculación era peor que un veneno. Le daba auténtico asco. El semen de Andrei era fuerte y ácido, y tenía un olor muy duro, todo ello fruto de los vicios del joven. Finalmente, el mestizo retiró su pene de la boca de su líder, dejándolo boquiabierto y chorreando semen por todo. Gordon estaba en trance.

Juro que no soporto esta asquerosidad…-pensaba-…no puedo ni moverme… qué guarrada…

Qué cara de foto se te ha quedado…-comentó Andrei mientras se limpiaba el pene con un pañuelo de tela recién lavado-… lástima que no tenga el móvil o una cámara de fotos a mano. En fin, ya tengo las pelotas más vacías… ¿has visto cómo se han deshinchado? Creo que ya sólo tengo la mitad de lo que quería descargar… así que ya sabes lo que toca.

No puede ser…-pensó Gordon-…es inagotable.

¡Enséñame la polla ahora mismo!-exclamó Andrei-No puedo creerme que después de tanto tiempo y tanta práctica esto siga así…

Gordon se limitó a obedecer. No era la primera vez que le mostraba sus partes íntimas a Andrei ni sería la última. Tras retirar todas las capas de ropa que lo cubrían, dejó ver un pene que se adivinaba bastante grande y majestuoso. Estaba totalmente flácido, pero podía verse que era ancho, vigoroso y largo. Al igual que el resto de su cuerpo, tenía un tono algo bronceado y chocolateado, y estaba completa y cuidadosamente depilado. Sus testículos eran muy grandes y con una caída pesada. Estaba circuncidado, como la mayoría de los hombres nacidos en Estados Unidos. Al ser su piel algo oscura, la cicatriz se notaba algo más que en otros hombres más pálidos. Su glande tenía un color notablemente distinto al de su pene, pero, debido a los años vividos sin prepucio, no brillaba y estaba bastante cornificado. A pesar de eso, su pene parecía tener una gran belleza masculina y parecía que en erección sería imponente.

¿Por qué?-preguntó Andrei enfadado-¿Por qué no te excitas sirviéndome? ¡Tendría que parecerte el más placentero de los honores! Te voy a enseñar lo que pasa con los que no se empalman sirviendo al señor Andrei Kagami-Volkov…

Con agilidad, Andrei puso a Gordon a cuatro patas en el suelo y le bajó los pantalones lo suficiente como para dejar al descubierto sus glúteos, duros y musculosos. Observando la figura de su compañero en posición de recibir una penetración, el sádico soldado de piel gris comenzó a desnudarse. Su cuerpo gris y sudoroso se posicionó detrás de Gordon, preparado para penetrarlo analmente. Antes de comenzar, se soltó la coleta, dejando su larga y tupida melena negra cayendo al libre albedrío.

No te preocupes…-dijo Andrei-…la tengo mojada. No va a rascar. Je…

Agarrando salvajemente a Gordon de los trapecios, Andrei comenzó a penetrarlo de manera frenética, moviendo sus caderas más aún que con la irrumación.

¡Voy a inflarte como a un balón de rugby!-exclamó el soldado mestizo-¡Voy a follarte hasta que no puedas levantarte!

El chico sentía un increíble placer en su pene. El ano de Gordon apretaba su miembro con la suficiente presión como para crear una fricción constante que, acompañada por la lubricación natural, creaba un poderoso placer. Por su parte, el pasivo sentía asco, dolor e incomodidad. Los dedos de Andrei se le clavaban como agujas y sentía su pene como un ariete con la cabeza de un carnero poseído por el demonio…lo cual no era una metáfora muy alejada teniendo en cuenta que en su cuerpo había una importante parte demoníaca.

Te voy a hacer sufrir aquí abajo también…-dijo Andrei-… ¡para que aprendas! ¡Te va a arder la polla, mala puta!

Con su mano derecha, Andrei agarró el pene de Gordon y comenzó a masturbarlo de manera ágil y experta. Dado que Gordon estaba en trance y apenas podía resistirse, su cuerpo se limitó a responder, produciéndose una pronta erección. El pene erecto de Gordon era inmenso, mucho más grande que el de Andrei. Dado que la erección se producía únicamente por respuesta mecánica al estímulo de una mano y no por excitación auténtica, Gordon no se estaba mojando en absoluto, razón por la cual Andrei no llegaba con su masturbación a la altura de la cicatriz de la circuncisión.

La tienes caliente, pero más seca que el ojo de un tuerto…-comentó el activo de aquel acto sexual-… ¿no te da vergüenza? Así no te puedo frotar el capullo en condiciones…

Ngh…-suspiró Gordon.

A la mierda.-dijo Andrei algo harto mientras continuaba con sus embestidas anales.

Dejó de masturbar un momento a Gordon y lamió su mano con fruición.

Eh, no sabe nada mal.-comentó Andrei-Tienes una polla rica parece ser… en fin, deléitate con el honor de que mi saliva la toque.

Sustituyendo la lubricación del pene por saliva, Andrei masajeó vigorosamente el glande de Gordon, haciendo que se retorciera de placer.

¡Qué sensible eres a pesar del aspecto de tío duro que tienes con tanto músculo y tanta testosterona!-exclamó Andrei-¡Me encanta ese lado tuyo!

El pene de Gordon comenzaba a convulsionarse. Andrei colocó sus dedos en el orificio para evitar la eyaculación.

Ah, no.-dijo-Córrete y te corto el cuello. Al fin y al cabo, tu vida es mía… voy a pajearte hasta que te salgan al menos seis centímetros más de polla de pura hinchazón… y no pienso dejar que te corras. ¡Yo también sé hacer explosivos! ¡Explosivos humanos! ¡JAJAJAJAJAJA!

Mientras masturbaba a su compañero, el soldado de piel gris continuaba su vehemente penetración. Su larga melena acariciaba la espalda y el cuello de Gordon por encima de su ropa. Continuaron así durante al menos dos horas. Gordon gemía constantemente porque le dolía el pene: se había hinchado muchísimo y sus testículos parecían otros. Andrei tenía un gran dominio de la masturbación y, al parecer, podía usarlo tanto para bien como para mal.

Tienes suerte, zorra.-dijo el soldado-Voy a correrme ya. Ni se te ocurra correrte delante de mí. Haz lo que quieras cuando me haya largado.

El poderoso grito de placer de Andrei acompañó su torrencial eyaculación. Gordon sintió mucho asco. Le costaría muchísimo limpiarse todo aquello. El activo no tardó en retirar su pene del orificio anal, dejando que el semen brotara a chorros. El vencido Gordon cayó al suelo con el pene a punto de explotar mientras Andrei se limpiaba el pene de nuevo con una mano y se ponía la ropa con la otra.

De nada.-dijo como despedida.

Se fue de la habitación de Gordon con una sonrisa de triunfo. No tardó en escucharlo gritar fieramente. Dentro del cuarto, el chico había eyaculado irremediablemente, incluso si no quería derramar ni una gota de sus fluidos con aquella práctica que le había resultado tan asquerosa.  Las lágrimas en sus ojos eran una mezcla entre frustración, asco y liberación por la tensión en su pene. El placer físico no lo reconfortó en absoluto, aunque lo sintió con gran viveza.

Tras escuchar ese grito orgásmico, Andrei se encerró en su cuarto con una sonrisa aún más acentuada.

Mierda…-pensó Gordon.