lunes, 23 de marzo de 2015

[TY] Episodio 38: Careo en Amidahara

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 38: Careo en Amidahara

En la casa donde vivían los chicos, ya se había asentado toda la información acerca del hotel Rakuen y los soldados estadounidenses. Todos estaban al tanto de lo que sucedía y se preparaban para posibles actuaciones. El hecho de que los soldados conocieran sus identidades o, al menos, la de Yamiyuki, los descolocaba, por lo que decidieron investigar al respecto. Apenas habían terminado de desayunar y ya estaban preparándose para un intenso día más de estudios doctorales y entrenamientos avanzados.

¡Me piro!-exclamó Shirubei-¡Las clases empiezan temprano hoy!

Tras despedirse de sus compañeros, el chico se fue del piso. Estaban todos realmente ocupados. En el cuarto de baño, Aoi, Rito y Hagane ocupaban cada uno un espejo en el que se acicalaban.

Mi tesis sobre los Mazoku va a ser un auténtico golpe.-dijo Hagane con optimismo mientras se pintaba los ojos-¡Estoy tan motivado con el doctorado! Ah, qué ilusión…

Yo estoy como un crío a punto de abrir sus regalos de cumpleaños.-comentó Rito mientras se frotaba la cara con una crema limpiadora-Desde que he vuelto con la Física me siento mucho más fuerte…y poco a poco van sanando mis heridas. Es una pena que mi regeneración no funcione con las dolencias del alma, pero bueno, somos personas fuertes, podemos con todo.

Me gusta oírte decir eso.-lo elogió Aoi mientras se planchaba el pelo-Ahora tenemos que intentar que Inuhito vaya a clase con mejor cara…pobre…está destrozado. Lo de Benibatsu le sentó peor que un tiro en el corazón…tanto dolor siendo tan pequeño lo marcó…

Intentaré llevármelo esta tarde a tomar un helado o algo.-dijo Hagane-Su facultad y la mía están cerca, así que espero poder sentarme un rato con él para ver si se anima antes de los entrenamientos vespertinos…y me gustaría saber dónde demonios he puesto la máscara de pestañas.

Eso sería estupendo.-comentó Rito-Por cierto, Aoi, ¿qué tal llevas tu entrenamiento ahí abajo?

¡Es verdad!-comentó Hagane sorprendido-Estamos todos muy contentos de que hayas superado ese miedo. ¡Confío en que lo lograrás!

Pues bastante bien, la verdad.-dijo Aoi con bastante menos vergüenza al respecto que antes-Estoy empezando a ver resultados. Os invitaré a todos a una ronda bien generosa de lo que queráis cuando lo consiga… ¡porque lo voy a conseguir!

¡Así se habla!-lo elogió Rito.

¡Por fin!-comentó Hagane-¡Puta máscara de pestañas! ¡Aquí estabas!

Se oyó que cerraban la puerta. Inuhito se había ido tras despedirse en voz baja.

Qué daño me hace cuando lo veo así de triste…-suspiró Rito.

Ya…-corroboró Hagane-…es horrible.

¡Chicos!-Yamiyuki se asomó al baño-No os pongáis más guapos, no quiero una cola de enamoradas en la puerta del piso.

¡Fue a hablar el que parece que va a una fiesta!-le espetó Aoi con sorna.

Un hombre tiene que estar preparado para exhibir su belleza.-dijo Yamiyuki ahuecándose la melena-Me voy yo también. ¡Nos vemos esta tarde! Si pillo a Inuhito por el camino, intentaré decirle algo…

. . .

Veena hundió su cimitarra en las juntas de la articulación del brazo de un gigantesco androide.  Le cortó entonces dicha extremidad.

¿Desde cuándo los Mazoku tienen tecnología robótica?-se sorprendió la Taimanin.

No lo sé.-respondió Kuroageha mientras cortaba los cables de una máquina con las cuchillas de sus armas-Dudo que estas máquinas sean suyas. De ser así, está claro que las han robado.

Un enorme robot bípedo se abalanzó hacia Kuroageha por su espalda, pero Seika lo interceptó con su lanza, cortándole la cabeza aprovechando las juntas del cuello.

Vienen de un camino muy sospechoso para no ser de los Mazoku…-señaló Seika.

Parecen máquinas americanas…-comentó Shiena, que también estaba en aquella misión de combate-…pero no creo que estén siguiendo la voluntad de ningún inmigrante de dicho continente. Entre los objetivos a los que atacan y el lugar del que salen…me huele a demonios.

Por ahí se va hacia…-dijo Kuroageha-… ¡CLARO! ¡Amidahara, la ciudad demoníaca! Se quedó en total calma cuando cayó Edwin Black, pero… ¿quién nos garantiza que no haya vuelto a tener su antigua vitalidad?

Tendremos que volver, ¿no?-preguntó Shiena-Cuatro personas solas no podremos hacer mucho en Amidahara…

Sí, volvamos.-dijo Kuroageha-Que en Gokuruma se enteren de lo que está sucediendo. Si hay que fumigar Amidahara, será a lo grande, sin asumir riesgos.

¿Que los demonios han robado máquinas?-pensó Kuroageha-Aunque es una teoría asumible, no la consigo creer. El ejército de Estados Unidos está haciendo algo…

. . .

A lo largo del día, la situación en Amidahara se volvió más violenta y tensa. Las catástrofes aparecían incluso en la televisión de Gokuruma. Cuando las clases del doctorado hubieron acabado, los chicos ya estaban más que informados de la situación. Yamiyuki avanzó hacia Gokuruma a toda velocidad con su enorme moto de alta cilindrada. Por el camino, recibía mensajes de voz en su comunicador manos libres, que llevaba prendido de la oreja. Aquello violaba las normas de circulación, pero la situación era muy apremiante.

¿Habéis visto la que se está liando en Amidahara?-preguntó Shirubei por el canal común.

Voy en moto.-dijo Yamiyuki-Llegad cuanto antes a los cuarteles para prepararnos. ¡Salimos inmediatamente!

Está anocheciendo…-comentó Hagane-…es la hora perfecta para los Mazoku.

Mi hermana me ha mandado unos mensajes.-explicó Rito-Lo que encontraron en el camino hacia Amidahara no fueron monstruos, sino robots.

¿Robots?-se sorprendió Aoi-Entonces, puede que en Amidahara se encuentren…

… ¡los militares norteamericanos!-lo cortó Inuhito-Si es así, todo esto puede ser una trampa para llevarnos a Amidahara y someternos allí a la peor de las emboscadas…

Estamos preparados para eso.-dijo Yamiyuki con seguirdad-Además, es buen momento para atacarles y que no revelen nuestras identidades a más gente. No sé cómo saben quiénes somos, pero uno de esos soldados me reconoció en el Rakuen… ¡apuesto a que lo encontraremos allí esta noche! ¿Cuánto tardaréis en llegar a los cuarteles?

Tengo la moto aparcada a menos de cincuenta metros.-dijo Aoi-Voy a hacer que las marchas rujan…

Yo estoy poniéndome el casco para coger la mía.-dijo Rito-¡Estaré allí antes de que os deis cuenta!

Me he traído el coche. –dijo Hagane-Pensé que volvería a casa con Inuhito y lo he visto más cómodo que la moto.

Vamos juntos en el coche, de hecho.-añadió Inuhito-¡No os preocupéis!

. . .

¡No bajéis ni un milímetro de las azoteas!-exclamó Kuroageha a través de su canal de comunicación-Dirección nos ha encomendado barrer Amidahara en vista aérea. ¡Que nadie os vea! ¡Saltad de edificio en edificio y no os dejéis ver! Informad también de cualquier punto que observéis y os resulte notable.

¡A la orden!-exclamaron a coro Seika, Shiena y Veena.

El equipo Kuroageha se estaba encargando de otear Amidahara para analizar la situación. En su misión no entraba el participar activamente en combates, no al menos hasta que no llegase el equipo Yamiyuki.

¿Cuándo van a llegar mi primo y compañía?-preguntó Shiena.

Deben de estar terminando de equiparse.-respondió Kuroageha-¡Llegarán en breves instantes!

¡Veo algo!-exclamó Veena.

Como los cuatro estaban separados, tenían que informarse a través de unos comunicadores parecidos a unos teléfonos microscópicos inmersos en una red privada.

¡Te veo, Veena!-le respondió Seika-Eso que hay frente a ti son… ¿¡robots de patrullaje!?

¡Yo también he encontrado algo!-exclamó Kuroageha-Hay máquinas destrozando un barrio abandonado… ¡quieren simular un ataque Mazoku! ¡Está claro que es una trampa del ejército!

Se escuchó un leve pitido en las orejas de los cuatro: era la señal de que otra red privada Taimanin estaba ejerciendo su influjo cerca.

. . .

Los seis chicos corrían por las desiertas calles de Amidahara con sus armas en las manos. La infinita nodachi de Yamiyuki parecía una cola que jugaba con su melena mientras corría.

¡Vamos, equipo!-exclamó el joven-¡Tenemos que averiguar qué está pasando aquí!

Unas abejas enormes les salieron al paso. Su color amarillo brillante y sus ojos artificialmente azules las delataron: eran robots voladores. Las sospechas se convirtieron en secretos a voces cuando se dieron cuenta de que en la parte final del tórax, donde tendría que haber un aguijón, había un orificio del que comenzaron a salir balas a ritmo de ametralladora.

¡A la mierda, no tenemos tiempo!-bramó Hagane.

Agitando sus abanicos y nombrando una técnica, Hagane desvió todas las balas con un fuerte viento que alteró también las trayectorias de todas las abejas.

¡Fuera de nuestra vista!-exclamó Aoi.

Imitando a su amigo, Aoi hizo que llovieran rayos sobre los robots, provocando que explotaran.

Creo que vamos por buen camino…-dijo Yamiyuki-…seguro que sí.

A las abejas las siguieron unos perros negros. También eran robots, lo cual demostraron cuando dejaron ver que tenían metralletas por rabos y comenzaron a disparar con ellas.

¡Mierda!-exclamó Shirubei mientras lanzaba una técnica.

Las balas se congelaron y comenzaron a caer.

¡Tranquilo, amigo, a esto jugamos juntos!-exclamó Rito.

Estampó su maza en el suelo y conjuró una técnica, creando un temblor de tierra que terminó por romper en pedazos las articulaciones de los lobos. Del suelo comenzaron a salir unas hormigas rojas robóticas que también comenzaron a disparar.

¿Qué es esto?-preguntó Inuhito-¡Tenemos que estar acercándonos a algo importante!

El Taimanin cortó todas las balas por la mitad y, al acercarse a las hormigas, las rompió con sutileza. Yamiyuki conjuró entonces unas llamas que las hicieron explotar, evitando cualquier posible reanimación o reconstrucción.

Tras varias escaramuzas intensas en los callejones, llegaron a una plaza muy grande rodeada de edificios altos, carteles y escaparates. Los esperaban cinco hombres jóvenes, no mucho mayores que ellos, tal vez de la misma edad, que vestían con chaquetas idénticas en cinco colores diferentes. Iban armados y los miraban con superioridad. Aunque los Taimanin no los conocían, ellos eran James Silver, Leon Fitzgerald, Émile Delacroix, Grant Steeler y Christian Miller, los nuevos miembros del ejército de Estados Unidos.

¡Es él!-exclamó Yamiyuki señalando a Émile-¡Lo sabía!

Buenas noches…-dijo Émile parafraseando su anterior encuentro-… Taimanin.

¿Éste es el famoso Yamiyuki Kuroi?-preguntó Grant-Je… ¡no es nada más que un alfeñique! Es alto, pero no parece nada del otro mundo. ¡Preséntense, soldados! Si vamos a tener una pelea entre guerreros y nosotros conocemos sus nombres… ¿qué menos que equilibrar las tornas?

James Silver.-dijo James adelantándose un paso.

Se fijaron en su arma. Era una enorme caja metálica paralelepipédica con algunas asas. La base frontal estaba llena de orificios por los que podría salir disparado cualquier tipo de proyectil.

Leon Fitzgerald.-dijo el tirador tras su líder.

Aquel chico llevaba dos pistolas. Eran bastante grandes, pero no parecían nada nunca visto. Su expresión parecía más amenazadora que sus armas.

Émile Delacroix…-dijo el chico más alto y afeminado-…aunque ya nos conocemos, ¿verdad?

Se adelantó un paso. Su armamento parecía bastante atípico y extraño: llevaba 16 frascos prendidos en los antebrazos, 8 en cada uno, con líquidos de diferentes colores en su interior. Asimismo, llevaba cuatro tubos metálicos con una oquedad, dos en cada pierna, uno a cada lado de cada extremidad.

Grant Steeler.-dijo el chico de gafas que había menospreciado a Yamiyuki.

Fue el único que permaneció en la retaguardia. Portaba un bastón de lo que parecía madera tallada. Su empuñadura era metálica y muy ceremoniosa. Lo sujetaba como si fuera un caballero inglés.

Christian Miller.-dijo el último chico, adelantándose también un paso.

Aquel joven aniñado cargaba con una especie de mochila roja muy pesada y de la que colgaban muchos cables y bombillas. A ambos lados de la parte baja de dicho aparato colgaban sendos objetos redondos muy grandes de color rojo rosado.

No hace falta que nos digáis vuestros nombres…-se aventuró James-…Yamiyuki Kuroi, Shirubei Anome, Inuhito Yonekura, Hagane Kurobara, Rito Sonozaki y Aoi Makihara…sabemos bastante sobre vosotros…

¿Por qué será?-preguntó Yamiyuki-En cualquier caso, veo que habláis un japonés estupendo. Es muy caballeroso por vuestra parte: nos ayudará a entendernos.

¡El idioma de la batalla es universal!-terció Grant-¡Comencemos con la estrategia!

Pero, Grant, ahora es…-dijo Leon.

¡Formalidad, soldado Fitzgerald!-exclamó Grant malhumorado apuntándole a su compañero con el bastón-¡Ya no somos compañeros de clase, somos soldados graduados! ¡Steeler o soldado Steeler para ti!

Está bien, Steeler…-dijo Leon-…como quiera, Steeler…

¡Caerán desprevenidos!-exclamó Grant con su voz grave, penetrante y altanera-¡Silver, al frente! ¡Delacroix, a por el menos alto!

¡Sí!-exclamaron a coro James y Émile.

James se lanzó hacia Yamiyuki y, girando sobre sí mismo, trató de embestirlo con una patada, pero el chico la bloqueó con su pierna. Por su parte, Émile corrió hacia Hagane.

Vaya…-dijo Hagane-…y yo que pensaba que era el único tío con tacones en kilómetros a la redonda… ¡vete a plagiar a otra persona!

Je…-Émile rió sádicamente-… ¡te vas a enterar!

Hagane saltó hacia Émile y se dispuso a darle una patada.

Canon de Parfum!-exclamó Émile en un perfecto francés.
(¡Cañón de perfume!)

De varios de sus frascos salieron disparados chorros a presión que lanzaron a Hagane por los aires, describiendo una parábola hacia el suelo. La mezcla de olores lo aturdió.

¡Hagane!-exclamó Yamiyuki.

James aprovechó para apartar la pierna del Taimanin y finalizar su patada, embistiendo con fuerza al otro chico.

¡A por ellos!-exclamó Inuhito.

¡Que sangren!-bramó Shirubei.

¡Miller, bloqueo!-exclamó Grant-¡Ahora!

¡Sí, Steeler!-exclamó Christian.

El soldado de la chaqueta roja descolgó las dos piezas redondas de su mochila y se fijó a los dedos de cada mano unos anillos que sujetaban unas cuerdas que ataban las piezas: parecían dos yo-yos.

E.M.Y.Y. – Electro-Magnetic Yo-Yo!-exclamó Christian.
(¡Yo-yo electromagnético!)

Los yo-yos de Christian salieron disparados hacia Shirubei e Inuhito. Comenzaron a irradiar chispas y, al golpear a los Taimanin, les produjo unos espasmos muy fuertes que los obligaron a retractarse.

¡Sin perder un segundo, Fitzgerald!-bramó Grant-¡Abata a los restantes!

Con una velocidad casi increíble, Leon acortó distancias con Rito y Aoi y les apuntó con sus pistolas.

Bullet Storm!-exclamó el soldado.
(¡Tormenta de balas!)

Los disparos de Leon eran rápidos y endemoniados. Podría agujerear a Aoi y a Rito con facilidad…

Ninpô – Kata no Jutsu!-exclamó Aoi.
(¡Arte ninja de la dureza!)

Con ayuda de un trozo de pancarta que había en el suelo, Aoi creó un escudo rígido que bloqueó las balas de Leon.

Cederá.-amenazó el soldado-Mis balas lo atraviesan todo.

¡Aguanta, Aoi!-exclamó Rito-¡Voy a por su estratega!

Rito saltó hacia Grant como si fuera una rana de fuerza sobrehumana.

Si el estratega se queda en la retaguardia…-pensó Rito-…seguro que es porque es menos fuerte. ¡Voy a darle una buena tunda para desorientar a su equipo!

Lo estaba esperando…-pensó Grant-…su estratega contra nuestro estratega, que soy yo. Y seguro que piensa que soy un enclenque… ¡JA!

¡YIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHH!-gritó Rito.

Lanzó un brutal golpe con su maza, pero Grant lo paró en seco con su bastón.

¿Qué demonios…?-Rito estaba sorprendido.

¡Es un arma muy grande por cuyos recovecos puedo entrar con facilidad!-exclamó Grant-¡Mala elección!

Grant coló su bastón por encima del eje del arma de Rito, hundiéndoselo debajo del esternón.

¡UGH!-Rito soltó un grito ahogado.

Y ahora…-pensó Grant-…la carta del triunfo.

Punishing Strike!-la voz de Grant sonó aún más grave cuando pronunció con orgullo el nombre de su técnica.

Grant golpeó a Rito en las espinillas, en las escápulas, en las costillas y en otras zonas en las que los huesos estaban rodeados por menos músculo que el resto, causándole agudos y penetrantes dolores que le hicieron caer hincado de rodillas.

Esto no puede ser un bastón normal…-pensó Rito entre jadeos.

¡Muy bien!-exclamó Yamiyuki desde el suelo-¡La estrategia de hacerse los sorprendidos funciona a las mil maravillas! ¡CONTRAATAQUE, TAIMANIN!

Yamiyuki agarró el tobillo de James y lo tiró al suelo, donde se encaramó a él y comenzó a golpearle. Siguiendo su ejemplo, Aoi convirtió el trozo de pancarta en una especie de punta de ariete y la lanzó contra Leon, obligándole a dejar de disparar y tirándolo al suelo. De forma paralela, Shirubei e Inuhito pararon con sus armas cada uno de los yo-yos de Christian y, juntos, lo tumbaron con sendos rodillazos. Hagane se colocó por la espalda de Émile y lo propulsó de un codazo y Rito se levantó para lanzar una fuerte patada contra Grant.

¡Maldita sea!-gruñó Grant mientras saltaba hacia atrás para esquivar la patada.

Nos hemos hecho los sorprendidos en el primer ataque…-pensó Shirubei-…pero lo cierto es que no lo hacen nada mal.

¡Vamos a tumbarlos!-exclamó Yamiyuki-¡AL ATAQUE!

Grant dirigió su bastón hacia la cara de Rito, pero éste lo paró con su arma. Con un grito de guerra, el malhumorado estratega de los militares lanzó un puñetazo hacia las costillas del Taimanin, pero no logró hacerle mucho daño.

No es irracionalmente fuerte…-entendió Rito-…es ese bastón extraño. En el cuerpo a cuerpo no es débil, pero no es más que una mosca en comparación conmigo…

Mala elección el enfrentar tus músculos a los míos.-dijo Rito mientras agarraba el puño de Grant como si fuera de papel.

Agh…-Grant rechinaba los dientes mientras trataba de evitar que su contendiente le torciera el brazo.

Por su parte, Shirubei e Inuhito se lanzaron de nuevo a por Christian mientras Aoi forcejeaba con Leon. Oyeron un estruendo: se giraron y vieron que por fin Rito había estampado a Grant contra el suelo.

¡Uno menos!-exclamó Rito alzando el puño.

¡Y, próximamente, DOS!-exclamó Hagane mientras se ensañaba lanzando patadas contra Émile.

El militar de melena rubia recibía potentes y elegantes patadas en el pecho, en los hombros, en el cuello y en la cara. La última de las patadas fue interceptada, quedando ambos combatientes chocando sus piernas como si fueran espadas.

¡Canijo!-exclamó Émile-¡Soy cinturón negro de Taekwondo! ¿Crees que tus patadas pueden rivalizar con las mías?

¿Canijo?-preguntó Hagane-¡Metro ochenta y ocho y a mucha honra! ¡No necesito ser tan alto como tú para sentirme infinitamente más grande! ¡La grandeza de un hombre está en su espíritu! Por cierto…este mundo es demasiado pequeño para dos héroes con tacones… ¡ESFÚMATE, PRINCESITA!

Hagane imprmió fuerza en su cadera para desbancar a Émile, pero los tubos metálicos que éste llevaba en las piernas le conferían masa adicional y, por consiguiente, una fuerza superior que utilizó para derrocar a Hagane y tirarlo al suelo. Tras ello, le pisó la espalda con uno de sus tacones.

¿Princesita?-preguntó Émile iracundo.

¡Hagane!-exclamó Aoi-¡Aguanta!

Aoi comenzó a moverse todo lo rápido que pudo: Leon había sacado dos metralletas y estaba disparando con auténticas ganas de destruir.

¡Cuidado, Aoi!-bramó Inuhito-¡Parapétate detrás de las estructuras si quieres darle esquinazo!

Con la distracción de Inuhito, Christian aprovechó para saltar, abrirse de piernas ciento ochenta grados y patear firmemente las caras tanto de Shirubei como de Inuhito. En esta pose, sus genitales se marcaban visiblemente en sus pantalones. Todavía en el aire, el ingeniero de campo militar dio rienda suelta a sus yo-yos.

¡Alto ahí!-exclamó Shirubei congelando sus garras y parando ambos objetos rodantes.

Inuhito y Shirubei se miraron y asintieron. Inuhito se lanzó contra Christian. Por su parte, James y Yamiyuki forcejeaban violentamente. El líder de los Taimanin asía tres kunai entre sus dedos a modo de garra corta, y los utilizaba para bloquear y desviar los golpes cortantes de James: el faldón que llevaba colgando del cinturón no era sólo decorativo. Sus apéndices metálicos puntiagudos eran cortantes y punzantes.

¡Eres bueno!-exclamó James.

Lo sé.-dijo Yamiyuki mientras trataba de arañar a James con sus cuchillos.

Pero…-dijo el militar-… ¡no lo suficiente!

James blandió su enorme caja metálica y golpeó a Yamiyuki, echándolo hacia atrás por su peso. Tras esto, se lanzó volando en una patada taladro. Rito no parecía dispuesto a dejar que aquello sucediese, por lo que comenzó a correr hacia su líder, pero un fuerte golpe en el pie le hizo caer a la vez que le causaba un dolor que ascendía hasta su rodilla.

¡Tu oponente soy yo!-le espetó Grant mientras se levantaba apoyándose en su bastón.

El estratega había hecho un barrido a ras de suelo con su arma y había tirado a Rito.

¡Estamos jodidos!-exclamó Shirubei mientras intercambiaba patadas con Christian.

Sólo un poco…-murmuró Inuhito-… ¡acabaremos con ellos!

Al ver a Inuhito, Christian apartó a Shirubei de una patada. Tras esto, recibió a su nuevo atacante con un puñetazo. Mientras, Aoi caía encima de Émile látigo en mano.

¡Craso error!-dijo con desdén el chico rubio.

Levantó la pierna hasta pegarla a su cuerpo. Aquello supuso una fuerte patada ascendente para Aoi, que perdió el control de la caída a la vez que su látigo se destensaba. Hagane aprovechó esta oportunidad para rodar y dejar de estar debajo del soldado, con lo cual pudo levantarse y lanzar un vehemente corte con uno de los abanicos. Émile lo paró con los frascos, cuyos envases parecían estar hechos de un material mucho más fuerte que un simple vidrio comercial.

Habiéndose quedado solo, Leon se dispuso a apoyar a James para abatir a Yamiyuki. La situación se tornaba apremiante: el líder de los Taimanin estaba siendo flanqueado por dos soldados, Hagane estaba bloqueado por Émile, Rito estaba siendo golpeado por Grant, Aoi había caído al suelo y Shirubei e Inuhito estaban atravesando dificultades con Christian.

¡Estamos a punto de obtener la victoria!-exclamó Grant orgulloso mientras vapuleaba a Rito con su bastón.

Este bastón…-pensó Rito mientras se deshacía en dolor-…está dotado de alguna película externa que sobreexcita los receptores nerviosos del dolor…es la única explicación que le veo…

Hagane observó la escena. Rompió el bloqueo de Émile tirándolo de un rodillazo y se dispuso a animar a su amigo.

¡Vamos, Rito!-exclamó Hagane-¡Enséñale a ese cascarrabias de qué estás hecho!

Rito captó la indirecta. Tensó su abdomen y lanzó a Grant por los aires, tras lo cual se regeneró.

¡Hora de un cambio de tornas!-bramó el musculoso Taimanin mientras se disponía a interceptar al militar en el aire.

¡Bien hecho, chicos!-exclamó Yamiyuki.

Dicho esto, desenvainó su nodachi y giró sobre sí mismo, ahuyentando a James y a Leon, que se llevaron un corte en un brazo y otro en el muslo respectivamente.

Pronto no tendréis fuerzas para pelear…-dijo Yamiyuki.

Aoi, que se había levantado de su anterior caída, se colocó sigilosamente detrás de Leon y le hizo un lazo en el cuello con el látigo, impidiendo que atacara otra vez.

¡Leon!-exclamó James.

¡HAAAAAAAAH!-gritó Yamiyuki.

La poderosa nodachi del chico hizo que James retrocediera varios metros al chocarse con su caja metálica.

¡James!-exclamó Christian-¡Leon! ¡Aguantad! E.M.Y.Y.!

Los poderosos yo-yos de Christian volaron hacia Yamiyuki. Inuhito y Shirubei se dispusieron a interceptarlos, pero les pasó la corriente y fueron propulsados contra el suelo en mitad del salto. Justo antes de que pudiera hacer nada, el joven líder vio cómo los abanicos de Hagane amortiguaban los golpes: los había lanzado desde su posición anterior, quedando desarmado ante Émile, quien no dudó en bajarlo contra el suelo de una patada de talón. Para contrarrestar este movimiento, Aoi soltó a Leon, que quedó aturdido tras la estrangulación. Tras esto, fustigó a Émile desde su espalda, captando su atención.

¡Que no me retires la mirada, princesita!-bramó Hagane tirando a su oponente contra el suelo de una llave.

¡Muy bien, amigos!-bramó Yamiyuki mientras lanzaba los abanicos de Hagane contra su dueño.

¡Bien, mis armas!-se sonrió Hagane.

Escucharon a Rito intercambiar golpes con Grant.

Ya no eres tan duro, ¿verdad?-preguntó el musculoso Taimanin mientras lanzaba un rodillazo contra el militar.

¡Cuidado!-exclamó Grant-¡Nunca sabes qué golpe puedo parar con…MI BASTÓN!

La rodilla de Rito impactó contra el bastón de Grant. El Taimanin profirió un alarido de dolor.

Je…-se sonrió Grant-… ¡HAAAAAAAAAAAAAAAH! ¡YIAAAAAAAAAAAAAAAH!

Dos vehementes e implacables patadas hicieron que Rito se tambalease. No obstante, el incansable joven respondió con varios puñetazos y un revés con su maza.

Ugh…-boqueó Grant.

Lo dicho: ya no eres tan duro.-dijo Rito sonriéndose.

Que te crees tú eso…-susurró Grant-… ¡SOLDADOS, ES HORA DE NUESTRO PLAN ESPECIAL!

Los otros cuatro chicos se reagruparon como pudieron.

¡Silver!-exclamó Grant-¡Ahora!

Harpoon Shooting!-exclamó James.
(¡Disparo de arpones!)

De los agujeros de la caja de James comenzaron a salir arpones sujetos a cables. Rápidamente formaron una intrincada malla que restringió sobremanera los movimientos de los Taimanin.

¡Los tenemos!-exclamó Grant-¡Delacroix, Miller, asegurad su fijación!

Christian sacó unas pinzas que iban colgadas de su mochila. Estaban colgadas de unos cables gruesos. Al atrapar los cables de James con las pinzas, comenzaron a recorrerlos unos rayos rosas que aturdieron y causaron espasmos y daños a los seis chicos, que sufrían entre quejidos y rabia.

Canon de Parfum!-exclamó Émile.
(¡Cañón de perfume!)

Émile lanzó varios chorros de líquidos aromáticos, creando una mezcla que nubló los sentidos de los presos.

¡El golpe de gracia!-exclamó Grant con orgullo-¡Fitzgerald, Delacroix, acabar con ellos!

Bullet Storm!-exclamó Leon.
(¡Tormenta de balas!)

Leon saltó y sacó un lanzagranadas de su chaqueta. Comenzó a disparar proyectiles explosivos que amenazaron con llover sobre los Taimanin.

Jambes Explosives!-gritó Émile con voz sádica y meliflua.
(¡Piernas explosivas!)

Saltó junto a Leon y dejó ver qué eran realmente los tubos que tenía en las piernas: cuatro bazookas que se dispararon a la vez.

Creo que te debo una disculpa…-susurró Leon en el aire.

Disculpas aceptadas.-respondió Émile también susurrando.

¿Será rastrero?-pensó Leon-¡Es él quien tiene que pedirme perdón por untarme esa cosa en los labios! Aunque, ahora que lo pienso… ¿realmente sabía tan mal?

¡ESTO TIENE QUE SER UNA BROMA!-gritó Hagane al ver toda aquella lluvia de explosivos.

Ninpô – Kiba no Jutsu!-exclamó Inuhito.
(¡Arte ninja de los colmillos!)

Ejecutó un elegante movimiento y apuntó a todos los explosivos con la mano derecha. Unos hilos blancos marcaron su fin: todas las granadas y cohetes explotaron en medio del aire, permitiendo que los Taimanin se salvasen.

¿Cómo lo ha hecho?-preguntó Shirubei en voz alta-Pensaba que sólo podía cortar con…

…sí, partes de mi cuerpo.-dijo Inuhito con una sonrisa pícara-Ha molestado un poco al dar el tirón, pero, con esta melenaza, no me ha importado arrancarme un cabello por cada proyectil.

¡Muy buena!-exclamó Rito-¡Qué inteligente! ¡Como se esperaba de uno de nuestros hermanos!

¡Chupaos esa, militares de pacotilla!-les espetó Hagane.

La onda expansiva de las explosiones había disipado los perfumes de Émile y había obligado a Christian a retirarse, por lo que ya no pasaba corriente por los hilos. En ese momento, el oído sobrehumano de Inuhito se activó.

Si están aquí, podemos entrar en acción, ¿no?-oyó que preguntaba una voz masculina familiar.

Sí, pero con cuidado.-le respondía una voz de mujer, también familiar.

Cortando el aire, una figura se tiró desde una azotea hasta caer de pie entre los Taimanin. Era alto, delgado, musculoso y guapo. Su cabello verde lima y sus ojos de color coral lo identificaban: se trataba de Shiena Sonozaki, del equipo Kuroageha. Su uniforme de combate constaba de una malla de cuerpo entero de color verde intermedio que marcaba todos sus músculos y tendones. Alrededor del pecho llevaba unas correas negras, así como también llevaba alrededor de la entrepierna, marcando sus atributos masculinos de una manera bastante sensual. En los pies calzaba botas altas que prácticamente se mimetizaban con la malla. Las punteras y suelas iban envueltas en unos extraños armazones de metal negro afilado. Sus dedos iban cubiertos de unos dedales negros puntiagudos que parecían garras y, tras ellos, había unos pequeñísimos carretes metálicos que parecían sortijas o anillos negros.

¡Shiena!-exclamó Yamiyuki.

¡El equipo Kuroageha se une al combate!-exclamó el primo menor de Rito-¡EQUIPO KUROAGEHA, AL ATAQUE! ¡ESTÁN AQUÍ!

Leon se preparó para disparar a bocajarro, así como también Christian se preparaba para lanzar una ofensiva.

Ninpô – Sumi no Jutsu!-exclamó una voz desde las sombras.
(¡Arte ninja de la tinta!)

Unos chorros de líquido negro llovieron sobre los militares, impidiéndoles atacar porque las manchas les quitaban visibilidad. Tras los chorros de tinta apareció Veena, digna, orgullosa, estoica y preparada para combatir cimitarra en mano.

¡Malditos Taimanin!-exclamó Grant-¿Por qué hay más? ¡Esto no estaba en los dossiers!

El malhumorado pensador se dispuso a lanzar un garrotazo contra Veena, que había aterrizado cerca de él, pero un gigantesco puño metálico desvió su bastón.

Ninpô – Kinton no Jutsu! Tekken!-exclamó Seika apareciendo delante de Grant.
(¡Arte ninja de los metales! ¡Puño de Hierro!)

El puñetazo de Seika fue ascendente y lanzó a Grant hacia atrás varios metros.

¡Nunca tocarás a mi amiga!-lo amenazó.

¡Plan B!-exclamó Grant-¡SALID!

Una horda de robots apareció por todos los callejones, rodeando la plaza.

Mierda…-susurró Inuhito.

¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!-oyeron gritar a una voz familiar.

Del cielo descendió una enorme mariposa de alas verdes y negras: Kuroageha se había tirado en vertical hacia el campo de batalla. Cuando aterrizó, una onda ultrasónica muy potente hizo que las estructuras de los robots vibraran con violencia: algunos se calentaron hasta quemarse y otros hasta hacerse pedazos.

Buen trabajo, equipo Kuroageha.-dijo la recién llegada-Es hora de echar a estos turistas que no saben comportarse. ¡Shiena, libera al equipo Yamiyuki!

¡Sí, capitana!-exclamó Shiena.

El chico enseñó su arma personal: los carretes de sus dedos se desenroscaron, dejando ver unas largas, flexibles y cortantes tiras negras metálicas. Se trataba de un urumi, un arma tradicional de la India consistente en una espada de muchos filos largos y flexibles como látigos. El de Shiena estaba acondicionado para el combate Taimanin, por lo que era plegable mediante bobinados automáticos y además salía de los dedos, sin necesidad de asideros. Las hojas del urumi cortaron los cables de los arpones de James, liberando a los seis chicos, que estaban bastante malogrados por el encarnizado combate.

¡Gracias, primo!-exclamó Rito.

¡No hay de qué!-Shiena le guiñó un ojo.

Esto no ha hecho nada más que empezar…-dijo Grant.

Aparecieron más hordas de robots rodeando la plaza.

Sí…-dijo una voz femenina-… ¡ACABAMOS DE EMPEZAR!

Miraron al cielo. Un avión sobrevolaba la escena describiendo círculos. Un punto se hacía cada vez más grande: alguien se había tirado del vehículo y se disponía a aterrizar. Instintivamente, todos le dejaron espacio: la caída produjo una onda expansiva muy fuerte. Al disiparse el humo producido por dicha onda expansiva, la recién llegada se levantó. Poca ropa, aspecto amenazador, extremidades enfundadas y escudadas en metales, larga cabellera: la sargento Layla Phoenix había llegado.

Afiliación con Foro Relatos

Mis queridos lectores:

Hago este pequeño comunicado para informaros de que me he afiliado con Foro Relatos, la nueva comunidad a la que, junto con la administración y, progresivamente, los demás usuarios, estamos mudando la damnificada Mirage of a Dream. Con esto, quiero informaros de que siempre habrá, a mano derecha, un banner del foro en el que podréis pinchar para entrar. No molestará ni estorbará para nada en la estancia en este blog, así que no os preocupéis. Dado este paso, también informo de que, por este mismo suceso, estoy abierto a afiliaciones con foros y con otros blogs, sólo tenemos que hablarlo y ponernos de acuerdo. Ayudarnos mutuamente a crecer es un proceso hermoso y me gustaría formar parte de él si no tenéis oposición a ello. Muchas gracias por vuestra atención. ¡Nos vemos esta noche con el episodio 38 de Taimanin Yamiyuki! ¡Esperadlo con ansias!

Un saludo y pasad un buen día. ¡Afiliémonos!

miércoles, 18 de marzo de 2015

[TY] Episodio 37: Hotel Rakuen

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 37: Hotel Rakuen

Los días pasaban. Después del exorcismo del túnel de Benibatsu, Gokuruma volvía a gozar de una tranquilidad absoluta y unas defensas inexpugnables. Aunque Inuhito seguía pasando una mala racha y Rito seguía estando condolido por lo que aconteció con sus padres, los seis chicos ya habían empezado sus estudios de doctorado, sus tesis y sus actividades formativas para aprender nuevas habilidades de combate. Entre estudios y entrenamiento, podría decirse que el equipo Yamiyuki gozaba de una excedencia. Si Estados Unidos había llegado al Reino de Tokyo, lo cierto era que estaban muy calmados. No había ningún atisbo de actividad. Asimismo, Kuroageha estaba teniendo dificultades para encontrarlos y anticiparse con lo que fuera.

. . .

Hotel Rakuen. El edificio más lujoso en lo que alojamientos respectaba en el Reino de Tokyo había sido comprado por Layla Phoenix con fondos facilitados por el ejército a tal efecto. Los cinco chicos gozaban de una planta entera para ellos solos, mientras que la sargento se había adjudicado la planta de encima sólo para ella. A veces parecían estar de vacaciones, pues no habían participado aún en ninguna pelea. Necesitaban localizar a los Taimanin, pero no podían encontrar Gokuruma. Tras la expulsión de los Mazoku, aquella aldea parecía haberse borrado de todos los mapas a la vez que cambiaba su localización. Ni siquiera con la información que recibieron días atrás de los labios del tal Nioiko Fuuma les fue suficiente. Conocían a sus principales enemigos, pero no sabían cómo llegar hasta ellos. En la última reunión estratégica habían decidido causar un revuelo lo suficientemente fuerte como para hacerlos salir…aunque de eso se encargarían en otro momento. Hacía una noche preciosa y calmada, perfecta para dormirse mirando el cielo a través de la ventana tumbado en la cama. Émile sabía hacer esto muy bien. Inteligentemente, se había adjudicado una de las habitaciones más grandes y lujosas. Tumbado en una cama de tamaño matrimonial con sábanas moradas, contemplaba el cielo estrellado. El enorme ventanal estaba cerrado, pero con las cortinas separadas.  Le gustaba mirar al cielo mientras se tumbaba y disfrutaba de pequeños detalles: la aromatización de su cuarto era impecable, con una mezcla de esencias florales calmantes que le inspiraban una gran tranquilidad y paz interior. Las paredes, pintadas en colores pastel, estaban oscurecidas por la coloración de la noche. Los muebles eran lujosos. Él yacía desnudo. Le encantaba desnudarse para ir a la cama, sentir la suavidad y la frescura de las sábanas rozando su cuerpo, sentir su larguísimo cabello, desprovisto de lazos, acariciando su piel y, en definitiva, sentirse en armonía con el aire de su alrededor. Su delicada figura era bastante huesuda y provista de curvas, y tenía una belleza innegable. Sus finas piernas estaban estiradas y separadas, así como también lo estaban sus brazos. Su melena regaba las sábanas. Sus testículos colgaban con naturalidad y elegancia y su pene lo hacía por encima de ellos. Estaba solo y no le importaba estar así en su cuarto. No se sentía especialmente somnoliento, pero sí se encontraba a gusto tumbado y contemplando el cielo. Pensó que tarde o temprano se quedaría dormido, pues ya no tenía nada mejor que hacer…o eso pensaba hasta que llamaron a su puerta.

¿Émile?-escuchó la voz de su compañero Leon-¿Estás despierto?

Con sigilo y prontitud, Émile se levantó de la cama y caminó hacia la puerta sin ningún calzado en sus pies. No se preocupó por que lo vieran desnudo, simplemente se limitó a abrir la puerta.

¡Leon!-Émile sonrió a modo de saludo-¿Qué te trae por aquí?

El otro chico también parecía estar dispuesto a acostarse en la cama, pues sólo llevaba una camiseta interior blanca de manga corta y unos bóxers negros, imprimiéndole un estilo muy clásico. Su cabello estaba recogido en una trenza.

Querría hablar contigo…-dijo Leon.

Pasa, pasa.-lo invitó el dueño de la habitación.

Leon entró y cerró la puerta tras de sí. El tenue pero notable y constante aroma floral le hizo sentir bastante familiaridad, pues era muy común en Émile.

Tú me dirás…-dijo el joven rubio.

No puedo evitar sentir que algo no va bien.-dijo Leon-Ese Nioiko no me pareció trigo limpio. Es cierto que hemos estudiado mucho japonés para misiones como ésta, pero no es la barrera idiomática, sino la que ponen sus intenciones la que me da que pensar. Además, no sé hasta qué punto nuestros contratistas son quienes dicen ser…

¿Por qué dudas tanto?-preguntó Émile-Somos operarios de primera línea de batalla, sólo tenemos que pelear.

¿Es ésa razón para no pensar las cosas?-Leon se sentía incómodo.

¡Por supuesto que no, Leon, no era eso lo que quería decir!-respondió Émile en tono tranquilizador-A lo que me refiero es al hecho de que sólo en nuestra primera lucha entenderemos realmente las cosas. La barrera entre la teoría y la práctica la pone la experiencia, y estamos en una situación en la que ni siquiera la teoría está bien cincelada. De todas maneras, por muy encantado de ayudarte que esté, ¿por qué no consultas estas cosas con James? Es nuestro líder, al fin y al cabo.

James está dormido…-dijo Leon-…Christian no está en su cuarto…y sólo quedáis despiertos Grant y tú. Cualquiera le dice nada a Grant con la mala leche que gasta desde que nos graduamos… además…contigo siempre he tenido la sensación de que toda la confianza que pueda haber es poca…me pareces un tío legal y siempre me lo has parecido.

Me alegra oír eso.-dijo Émile-La confianza es muy importante entre soldados. Precisamente por eso, porque sé que entre nosotros hay confianza, no me importa que me veas desnudo aun habiéndome pillado en cueros en la habitación…

Por favor…-Leon se sonrió-…como si no nos hubiéramos visto nunca en las duchas y en los vestuarios…eso es una tontería. Lo que quiero decir es que siempre me has escuchado…

Émile sonrió con picardía.

Éste cae esta noche.-pensó.

. . .

¡Yamiyuki!-exclamó Kuroageha.

Iban por la calle. El chico se dirigía hacia su casa después de un día entero estudiando Matemáticas y, por casualidad, Kuroageha dobló una esquina y apareció de detrás de él.

¡Llevo todo el día queriendo encontrarme contigo!-exclamó la chica cuando su amigo se hubo parado para recibirla-¿Mucho que hacer?

Estamos con los doctorados y la segunda formación…-dijo Yamiyuki-…a ver si enterrándolo todo bajo ocupaciones y esfuerzos conseguimos que Inuhito y Rito sanen definitivamente.

Yo también estoy liada…entre todo lo que tengo que enseñar a los nuevos, los trámites para reabrir el bar y las clases que tengo que impartir, no tengo demasiado tiempo.-dijo la chica-Y tendré aún menos cuando vuelva a ser camarera, como llevo deseando desde que me hundieron el negocio. En fin…quería decirte que por fin he encontrado a la avanzadilla de Estados Unidos.

¿Sí?-preguntó Yamiyuki con expectación-¿Dónde están?

En el hotel Rakuen.-dijo la chica-Me ha costado localizarlos, pero allí están…después de haber comprado el hotel para ellos solos. La encargada de la operación es Layla Phoenix, una militar de altísimo rango y con CERO derrotas en su historial. Según he leído, es increíblemente fuerte, más incluso que un demonio de alto rango. A su cargo están cinco soldados recién graduados con unas notas impecables y unas capacidades que desbancan a los más experimentados. La única razón por la que todavía no han venido a por nosotros debe de ser el hecho de que no pueden encontrarnos. Si en lo político han interceptado nuestro hilo comunicador con la ONU, está claro que en el ámbito del combate han venido a por nosotros, a por los Taimanin.

Iré a echar un vistazo.-dijo Yamiyuki-Pásate por mi casa y explícaselo a los demás.

No hagas nada que pueda delatarte, por favor.-le advirtió Kuroageha-Si te haces pasar por un potencial huésped, harán ver que es un hotel normal que no ha sido privatizado y te darán largas de alguna manera, pero, si muestras tus intenciones…incluso esa mujer podría salir a recibirte en persona. Según tengo entendido, hablan un perfecto japonés, así que no habrá problemas de comunicación.

No pasa nada.-afirmó el chico-Estás invitada a cenar, diles que te sirvan un plato cuando llegues.

Yamiyuki echó a andar rumbo al hotel Rakuen.

. . .

Émile, ¿qué te pasa?-preguntó Leon algo incómodo.

Nada…-dijo el otro joven-…es sólo que la ropa interior que usas para dormir te hace un tipo muy atractivo…realza tus músculos.

Leon tenía el cuerpo fibroso y su musculatura empezaba a ser prominente, pero no tenía una complexión ancha ni excesivamente corpulenta. Lo cierto era que su camiseta y sus bóxers estaban bastante ajustados y marcaban las líneas naturales de su cuerpo que habían nacido fruto de un buen entrenamiento. Émile lo miraba con lascivia.

No, Émile…-dijo Leon-…por favor…sabes que te respeto, pero… no quiero.

Los cinco soldados constituían un grupo muy unido, muy bien coordinado y, a la vez, muy heterogéneo. Cada uno tenía una serie de rasgos que lo diferenciaban de los otros cuatro. Émile, a diferencia de James, Leon, Grant y Christian, era homosexual, y no se amedrentaba para nada a la hora de exhibir sus marcadas tendencias carnales. Incluso sabiendo que sus compañeros no gustaban de otros hombres, Émile los seguía viendo como a objetos de sus fantasías eróticas…trataba de respetarlos como ellos lo respetaban a él, pero a veces perdía los estribos y se excitaba sexualmente con mucha facilidad. Así era el auténtico Émile Delacroix: egoísta y desvergonzado.

No pasa nada…-dijo Émile poniendo una de sus manos sobre el hombro de su compañero para pegarlo a la pared-…no voy a hacer ningún movimiento que pueda dolerte.

Como el dueño del dormitorio estaba desnudo, podía verse con total claridad que tenía una erección. Su pene no era demasiado grande, estaba levemente curvado hacia arriba como un gancho y tenía un ángulo de erección muy marcado. La piel de sus testículos, que eran de tamaño mediano, estaba bastante tersa y cuidada, y totalmente depilada. Como gran parte de los hombres estadounidenses, estaba circuncidado. La cicatriz le quedaba a la altura de la mitad de su miembro. La zona que antes había sido el prepucio tenía una coloración rosada y su glande compartía más o menos el mismo color, fruto de la cornificación y la pérdida de humedad que suponía haber pasado por dicha operación quirúrgica. Estaba tan excitado que del orificio de su pene ya brotaba un brillante y goteante hilo de líquido preseminal.

Émile…-dijo Leon-…por favor…no quiero discutir contigo…

Si quisieras salir de ésta por las malas, lo habrías hecho ya.-pensó el excitado joven-En el fondo quieres que te seduzca...

Christian, James, Grant, joder, ayuda…-pensó Leon-…soy más fuerte que Émile, pero no quiero darle un puñetazo. Esto es…

Notó algo húmedo y salado en sus labios. Émile había capturado el gotero de líquido preseminal con el dedo índice de su mano derecha y lo había llevado hasta los labios de su amigo, donde lo untó como si fuera un bálsamo labial. Una catenaria de fluido masculino unía el pene de Émile con su dedo y, por ende, con los labios de Leon.

Ugh…-pensó Leon mientras miraba con repugnancia a Émile-...esto sabe a rayos. Se ha pasado de la raya…

Leon golpeó a Émile con su puño y lo lanzó lejos de él gracias a lo ligero que era.

Tendría que pedirte perdón por lo que acabo de hacer…-dijo Leon mientras escupía y se limpiaba los labios con su camiseta-…pero pídemelo tú a mí antes, ¿no?

. . .-Émile lo miró con ira.

Escucharon el timbre de la recepción. Decidieron dejar su rencilla para otro momento.

¿Quién coño será?-preguntó Émile-Voy a bajar. Sal de mi cuarto, por favor.

Leon asintió y se fue sin mediar palabra. Émile se colocó un albornoz de raso de color rosa irisado con las mangas muy cortas y que apenas le tapaba hasta la mitad de sus muslos. Abierto de tal forma que se veía su pecho, se ató suavemente el cinturón para esconder sus partes íntimas y bajó a la recepción.

¿No hay habitaciones libres?-oyó que preguntaba un chico que todavía no veía porque no había doblado la esquina del pasillo-Oh, mire, tengo una pequeña urgencia esta noche y…

Lo siento.-dijo el recepcionista tembloroso y con nervios-De verdad, últimamente han venido muchas eminencias y han ocupado todo el hotel…lo lamento profundamente.

Yamiyuki estaba dispuesto a insistir cuando vio llegar a un chico bastante afeminado con un albornoz que parecía comprado de un sex-shop.  Pensó en lo que le había dicho Kuroageha: a juzgar por la edad que aparentaba, podría ser uno de esos jóvenes recién graduados, un enemigo en el campo de batalla al que todavía no se había enfrentado.

Buenas noches.-saludó Yamiyuki con educación para aparentar que era un simple visitante.

Buenas noches…-dijo Émile mientras se acercaba a él.

Pasó por al lado de Yamiyuki y siguió avanzando.

…Taimanin.-susurró cuando estuvo a la altura del visitante.

Émile siguió su camino, probablemente hacia unas instalaciones deportivas cubiertas que había tras recorrer el pasillo en el que había entrado. Algo iba mal: los conocían y no sabía por qué. Por esto, el líder de los Taimanin decidió salir de allí asegurándose de que no lo seguían: sería necesario reagruparse y hablar del tema otra vez.

. . .

En las instalaciones deportivas, Christian golpeaba un saco de boxeo. Estaba prácticamente desnudo, sólo llevaba unas calzas de boxeador blancas con ribetes negros. Los pies y las manos los llevaba atados con vendas negras. Había recogido todo su pelo en una cola de caballo y golpeaba al enorme saco con ágiles y vigorosos puñetazos. A pesar de su corta estatura en comparación con el resto del grupo y de su cara aniñada, su cuerpo estaba muy bien formado: era pura fibra, sin llegar al músculo, pero totalmente marcado y definido, lampiño y pálido. Su piel estaba cubierta con sudor.  Acompañaba sus golpes con respiraciones controladas y secuenciadas. En uno de los puñetazos, el saco le volvió violentamente: Émile se había colocado en el otro lado del mismo y se lo había devuelto de una fortísima patada, demasiado fuerte para su frágil y delgado cuerpo.

¡Émile!-exclamó Christian esquivando el saco con una ágil maniobra de boxeador-¡Qué susto!

Haciendo caso omiso a su amigo, el rubio lanzó una patada giratoria aérea contra el saco que logró descolgarlo del techo y tirarlo pesadamente al suelo. Su sudoroso y pelirrojo compañero se quedó anonadado.

Ese tal Nioiko que habló con la sargento no era ningún mentiroso.-dijo Émile-¿Has oído el timbre hace poco?

Sí…-respondió Christian.

Era un Taimanin.-dijo el joven del albornoz-Uno de los que aparecían en los apuntes de Nioiko. Uno de los importantes si no el más importante: el tal Yamiyuki Kuroi, líder del grupo que queremos aniquilar.

¿En serio?-Christian se sorprendió.

Sí, así es.-dijo Émile-Ya que James está dormido, aunque Leon, Grant, tú y yo estemos despiertos, será mejor que dejemos la reunión al respecto para mañana por la mañana…no hablemos de lo que nos supondría despertar a la sargento a estas horas.

Tienes razón.-dijo Christian-¿Alguna idea?

El estratega es Grant.-dijo Émile-Haremos lo que él diga. No obstante, nos conocemos desde hace mucho tiempo…y estoy tan seguro como tú…de que nos dirá que preparemos algo para mañana por la noche.

martes, 17 de marzo de 2015

[TY] Episodio 36: Complicaciones

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 36: Complicaciones

Pabellón médico de Gokuruma. En aquel lugar, los ciudadanos de aquella tierra subrepticia podían ser revisados, diagnosticados y tratados de cualquier tipo de enfermedad, fueran o no lesiones del combate contra los demonios. Apenas una hora después de la encarnizada pelea contra el traidor Benibatsu, Yamiyuki fue recibido como paciente de urgencia por la doctora Saki Himehagi, una Taimanin muy experimentada y especialista en técnicas médicas. Se decía de ella que no había enfermedad que no pudiera curar.

Doctora Himehagi…-dijo Yamiyuki-…de verdad que no es para tanto…

¿Que no es para tanto?-preguntó doctora mientras examinaba el cuerpo del chico, que estaba tumbado en una camilla-Aún no te has recuperado del trato que te dieron los Mazoku durante tantos días y, justo cuando parecía que ibas a evolucionar positivamente, te ves obligado a pelear de nuevo… ¡y no contra un oponente cualquiera! En cualquier caso, puedes estar tranquilo: si de verdad no es para tanto, lo notaré sin que me tengas que decir nada. Confío en ello, de hecho.

El joven no dijo nada más. Dejó a la especialista hacer su trabajo. Palpaba su cuerpo en busca de heridas internas, medía diversas constantes vitales con aparatos médicos comunes…nada fuera de una revisión normal. Era cierto que la pelea contra Benibatsu los había dejado muy magullados y agotados, pero no tenían secuelas graves…salvo Inuhito, que estaba destrozado anímicamente.

Ojalá fuera Inuhito el que estuviera recibiendo atención ahora mismo…-pensó Yamiyuki-…menos mal que los otros están con él.

Estás preocupado por Inuhito, ¿verdad?-preguntó la doctora mientras continuaba con el chequeo de Yamiyuki.

¿Podría no estarlo?-respondió el chico-Gokuruma se juró enterrar el tema de su hermano y del clan Yonekura, pero ahora ha vuelto por la fuerza…es normal que él esté tan destrozado. También me preocupan las heridas que hayan podido sufrir los demás, por supuesto.

¿Y no te preocupas por ti mismo?-le preguntó la mujer.

Por supuesto.-respondió Yamiyuki-Por quien más me preocupo es por mí mismo y, por eso, de lo primero de lo que me he dado cuenta es de que mi condición está estable y podrá avanzar de manera favorable.

Tienes razón, para alegría de todos.-dijo la doctora-Estás muy bien, aunque te recomiendo que no hagas entrenamientos muy duros durante al menos una semana.

¿Qué tengo que entender por “muy duros”?-preguntó Yamiyuki con una sonrisa amable mientras se vestía.

No mucho más de 1800 abdominales por sesión y esas cosas…-la especialista arqueó una ceja.

Descuide, doctora, estaré en plena forma antes de que nos demos cuenta.-dijo el chico antes de dar las gracias y despedirse.

. . .

¿Para qué va a querer hablar con nosotros?-Hagane se llevó las manos a la cabeza-Oh, Dios mío, primero Rito y ahora… ¡JODER, QUE NOS DEJEN EN PAZ!

Tranquilo…-dijo Shirubei-…sí, es la palabra que siempre se dice, pero es la única que se nos ocurre a todos en este momento. No hay nada que hayamos intentado hacer y no nos haya salido: podremos sacar a Inuhito de ésta.

A mí aún me duele mucho la pérdida de mis padres, pero…-añadió Rito-…siento que, gracias a vosotros, es una carga cada día más llevadera. Podremos lograr lo mismo con Inuhito.

Estoy seguro.-corroboró Aoi.

Los chicos vieron a Yamiyuki salir de la consulta. Le preguntaron por su condición, y les alivió saber que estaba fuera de todo peligro.

Rito, la doctora quiere verte a ti ahora.-dijo Yamiyuki-Los demás seréis revisados en orden, pero dice que quiere prestarle mucha atención a Rito por lo de la sangre. ¿Os parece si me acerco a Inuhito mientras tanto?

Tú eres el líder.-dijo Aoi-Inténtalo.

Suerte.-dijo Rito en un susurro.

¡Ánimo!-dijo Hagane intentando esbozar una sonrisa agridulce.

Shirubei agarró a Hagane de un hombro y sonrió a Yamiyuki mientras le levantaba un pulgar. El líder se alejó hacia la sala donde Inuhito se había encerrado. A medio camino, se encontró con Kuroageha, que corría hacia él. Detrás de ella iban Veena, Seika y Shiena: acababan de llegar de una misión.

¡Yamiyuki!-exclamó Kuroageha con los ojos fuera de sus órbitas-Nos han encomendado exterminar a unos demonios que han aparecido en un pueblo cercano y acabamos de llegar. ¿Qué es lo que me han contado? ¿Qué ha sucedido aquí?

El acceso por el que los Mazoku pudieron invadirnos después de capturar a los de Inteligencia.-dijo Yamiyuki-Lo hemos localizado. Seguramente ya te lo hayan contado: estaba en la abandonada casa Koukawa. El autor de dicho acceso no ha sido otro que…Benibatsu.

¿QUÉ?-gritó Kuroageha-¿No era un farol? Oh, Dios mío…estamos jodidos.

No tanto.-respondió un taimado Yamiyuki-Han hecho un exorcismo demoníaco en el acceso y ha sido borrado. Nunca más podrán volver aquí ni él ni ningún otro Mazoku. Lo único que nos queda es que Inuhito se recupere del trauma…

Seika y Shiena se acercaron y se unieron a la conversación.

¿Estáis bien?-preguntó Seika.

Estamos los cinco bastante bien, mientras que Inuhito está destrozado.-explicó Yamiyuki-Gracias por preguntar.

¿Necesitáis que os ayudemos en algo?-insistió la chica.

Es probable que pronto tengamos que cooperar si esto sigue así.-dijo Yamiyuki-Estamos en guerra. No obstante, como sabemos dónde encontrarnos, no será un problema.

¿Seguro?-terció Shiena-Chicos, ya sabéis que, por vosotros…

Tenéis que descansar de la batalla que acabáis de ganar.-dijo Yamiyuki-Si queréis ver a los demás, están en la sala de espera de antes de llegar a la consulta de Saki-dono.

¿Y mi hermano?-preguntó Seika-¿Se encuentra bien?

Está ahora mismo dentro de la consulta, pero no habrá problemas si lo esperáis fuera.-dijo Yamiyuki.

Joder, Rito…-suspiró Shiena.

Shiena.-dijo Yamiyuki en un tono estricto pero reconfortante-Rito está bien, créeme. Confía en mí. Id a verlo, ¡vamos!

Seika y Shiena se excusaron y echaron a andar. Con una reverencia, Veena se despidió para seguirlos.

Disculpad…-dijo Veena con un tono cansado-…últimamente tengo la cabeza a punto de estallar y me preocupa mucho Seika cuando se pone así…

Kuroageha la excusó con un gesto de su mano. Miró a Yamiyuki.

En otro orden de cosas…ahora que estamos solos…-dijo Kuroageha-…tengo algo que contarte.

Algo malo, ¿verdad?-preguntó Yamiyuki al ver la cara de su amiga.

Sí…-afirmó Kuroageha-…nos han contado algo horrible mientras luchabais contra Benibatsu.

No me jodas…-susurró Yamiyuki-… ¿qué pasa?

Shirubei mandó una serie de pruebas incriminatorias a la ONU, ¿verdad?-preguntó Kuroageha.

Sí, así es.-respondió el chico.

Las han interceptado.-dijo Kuroageha con seriedad-Están congeladas y los contactos de Shirubei no pueden hacer nada.

¿Las han congelado?-preguntó Yamiyuki llevándose las manos a la cabeza-¿Quién?

Estados Unidos…-dijo Kuroageha en tono muy amargo.

¿Qué?-preguntó Yamiyuki sin dar crédito-¿Otra vez? ¡La última vez que intentaron mover sus sucios y sádicos hilos acabaron enfrentándose los Taimanin contra el Ejército Federal!

Parece que va a volver la guerra a tres bandas…-dijo Kuroageha con seriedad.

Cuatro.-pensó Yamiyuki-Los hijos de puta de los Fuuma van a seguir dando la lata…pero mejor lo dejamos para otro momento.

¿Puedes desplegar a Inteligencia para captar a los operarios estadounidenses que están haciendo posible esta interferencia?-preguntó Yamiyuki-Tengo una misión moral: acercarme a Inuhito. Nos necesita.

Haré cuanto esté en mi mano.-asintió Kuroageha-Voy a ver a los demás, te dejo que hables con Inuhito…

De acuerdo.-dijo Yamiyuki-Nos vemos, Kuroageha, gracias.

. . .

¡Han aparecido nuevos objetivos potenciales!-dijo el líder de la avanzadilla de los Fuuma.

Los que estaban reunidos en aquella mesa atendían con expectación.

El Reino de Tokyo se está poblando de valiosos guerreros a los que podríamos controlar.-dijo el joven-Ya sabéis que los Taimanin son nuestros objetivos porque, controlándolos y doblegando su resistencia, podríamos entrar en Gokuruma guiados por ellos mismos y liberar a Tokiko-ane. Por otra parte, los Mazoku son un objetivo primordial por su líder máxima, Tigres Black, con cuyos poderes podríamos resucitar al Gran Señor. Ahora, como nueva incorporación, han llegado nuevos y flamantes miembros del ejército de Estados Unidos. Cinco jóvenes recién graduados de la escuela militar con unas capacidades prometedoras y una líder excepcional y famosa, la sargento Layla Phoenix. Apoderarnos de ellos, de su tecnología y de su poder político y militar nos permitirá ser mucho más fuertes, y será un puente para crear guerras entre los tres bandos, pues son los que más manejan las relaciones exteriores. Nuestros nuevos objetivos son Benibatsu Yonekura, el Taimanin de la traición, y Layla Phoenix, quien nos dio esquinazo en la última operación, cuando todavía eran sus subordinadas las conocidas guerreras vestidas de rojo. Me consta que hay otro pequeño pelotón estadounidense ahora mismo en el Reino, pero no tengo datos al respecto. Siguen siendo también muy importantes Yamiyuki Kuroi, Shirubei Anome, Inuhito Yonekura, Hagane Kurobara, Rito Sonozaki, Aoi Makihara, Asagi Igawa, Murasaki Yatsu, Sakura Igawa, Saki Himehagi, Aiko Yatsu, Kurou Yatsu y… una mujer muy especial por su mestizaje. Hará las delicias de la beligerancia norteamericana.

¿De quién se trata?-preguntó uno de los asistentes de aquella reunión.

Zhao Kuroageha.-dijo el chico-De ascendencia china. Seguro que a los estadounidenses les hace mucha gracia que una china les haya traicionado. Belladonna Rubidium ya carece de utilidad para nosotros, pues, al parecer, la han degradado al máximo. La sustituye Kazark, el ogro ingeniero, único vivo de los antiguos Neo-Nómadas. Al parecer, con la muerte de Karistus, también ha aparecido alguien importante: su madre, la doctora Kuritöö, quien es aún mejor científica de lo que él fue. Recordad que, aun teniendo todos estos objetivos en mente, nuestra prioridad es Tigres Black, viuda del difunto Edwin Black y líder de los Nómadas en su origen. Si por algún motivo decidiera volver a casarse, su prometido sería la segunda prioridad. Para agilizar las cosas, iré a visitar a Layla Phoenix aprovechándome de que no nos conocen. Intentaré manipularla a ella y a sus tropas. Se alojan en el hotel Rakuen, el más lujoso del Reino y el cual han comprado literalmente. Ahora les pertenece. El totalitarismo lo llevan en la sangre, por lo que parece…

¿Cómo vamos a abordar el tema de la presencia de los Fuuma en el ejército de Estados Unidos?-preguntó una mujer que también estaba en la mesa.

La única conexión que tenemos es Ginrei Fuuma, la francotiradora con un poder oculto en un ojo.-explicó el joven líder-Esa soldado ahora mismo se encuentra retirada. El Gran Señor la capturó para imponerle sus deberes de familia, pero fue rescatada por las implacables damas del ejército: Mirabelle Bell, Red Line, Jane Bradlaugh, Olga Alexevna Pavlova, Ederika Schroden, Rosa Hamilton y Alka Steel. Que yo sepa, todas esas mujeres han ejercido como mentoras, profesoras y entrenadoras de los jóvenes soldados que acaban de llegar al país. Tras su rescate a manos de las invencibles, no se volvió a saber de ella. Layla Phoenix nunca conoció a Ginrei Fuuma, por lo que tampoco conocerá la historia de nuestro clan: los únicos Fuuma vivos de pura cepa somos Tokiko-ane, Ginrei y yo. Con Tokiko-ane capturada, Ginrei en paradero desconocido y un servidor callado como una tumba, los Fuuma serán sólo una familia más, los ostentadores de un apellido sin mayor importancia. Si no hay más preguntas, me dirigiré al hotel Rakuen…

. . .

Yamiyuki entró en la sala en la que estaba Inuhito. Como era de esperar, había bajado las persianas, había cerrado las ventanas y se había recostado en una cama. No se escuchaban sollozos ni llantos, pero sí una respiración intranquila y que sonaba como si hubiera estado llorando hasta hacía poco.

Yamiyuki…-susurró Inuhito con una voz llorosa.

Veo que tus sentidos siguen siendo imbatibles.-lo elogió el líder.

El sonido de tus pasos es definitorio.-dijo Inuhito como si estuviera lejos de aquel mundo-La cantidad de aire que se mueve al abrir la puerta y roza mi piel indica tu altura y no la de otra persona. Tu olor es inconfundible.

Me alegro de que me tengas tan bien cuidado…-dijo Yamiyuki-…pero el que necesita un poco de cuidado ahora eres tú. No he venido a preguntarte que cómo estás ni qué necesitas, porque sé que son preguntas estúpidas. Tal vez recordarte que siempre estaremos aquí contigo tampoco sea lo más desconocido para ti del mundo, pero…lo que sí tengo muy claro es que, por mal que podamos hacer las cosas ahora mismo, lo peor sería no venir a verte.

Voy a matar a Benibatsu.-pensó Yamiyuki-Nadie hiere a mis amigos y vive para contarlo. NADIE.

Te entiendo perfectamente…-dijo Inuhito mientras el llanto amenazaba con volverle-…pero, ¿qué quieres que te diga? ¿Qué quieres que pase? No sé cómo reaccionar, estoy en trance y lo peor de todo es que sé que lo estoy y no puedo hacer por remediarlo…

Nadie te culpa.-dijo Yamiyuki-Pero…créeme si te digo que hundirte en la oscuridad no te solucionará nada.

Yamiyuki subió levemente las persianas. Inuhito miró hacia el recién nacido haz de luz y apreció la esbelta e imponente figura de su amigo, que hizo ademán de sentarse en la cama. Encogió las piernas para dejarle sitio.

Saldremos de esta…-dijo Yamiyuki acariciando el pelo de su amigo-…te lo prometo.

Inuhito gimoteó levemente. Yamiyuki notó que la calma acudía a su amigo de manera gradual.

Desde pequeño lo ha relajado recibir caricias en el pelo.-recordó Yamiyuki-Es lo mínimo que puedo hacer por él ahora mismo. Aunque, Inuhito, amigo mío, créeme cuando defiendo la idea de que el mejor regalo que te voy a hacer va a ser la ejecución de tu hermano…voy a matar a ese hijo de puta cueste lo que cueste. Sólo me retractaría de hacerlo si tú quisieras matarlo y darle el final más lleno de justicia poética de la historia.

. . .

A la recepción del hotel Rakuen llegó un joven de estatura bastante elevada. Era delgado, proporcionado, atlético y bastante guapo.  Su piel era bastante pálida, sus ojos eran azules claros muy saturados y su cabello era negro. Corto por detrás y largo por delante, lo llevaba peinado en un flequillo a modo de dos tiras bajantes que dejaban un espacio abierto con forma de “V” invertida en la frente. Vestía con un traje gris oscuro de ejecutivo, una camisa blanca y una tira negra alrededor del cuello de la misma. Tras los bajos de sus ajustados pantalones se veían unos botines negros y marrones con un tacón elevado y algo de plataforma. Se acercó a la persona que estaba en la ventanilla.

Buenos días.-saludó-¿Podría encontrar aquí a la señorita Layla Phoenix?

Como si hubiera estado escuchando, la militar apareció desde un pasillo. Parecía molesta.

¡Eh, tú!-le espetó-¡Esto es propiedad privada! ¡Nadie te ha invitado!

Fingir que esto es un hotel normal aunque lo hayamos comprado está muy bien.-pensó Layla-Ahora bien, si llega alguien que nos conoce y no es de nuestras fuerzas, no puedo esperarme nada bueno. Si no se va, me lo cargo aquí mismo.

Disculpe por las molestias, sargento Phoenix.-dijo el chico haciendo una reverencia arqueando su cuerpo-He venido a ofrecerle un obsequio.

Obséquiame con tu salida de aquí.-respondió la mujer-¡Vamos!

Mi nombre es Nioiko Fuuma.-el chico se presentó con una reverencia más, exhibiendo sus dotes de mayordomo y sus habilidades sociales-He venido a darle de manera gratuita una información muy especial sobre un asunto delicado. Antes de que me invite de nuevo a salir de aquí, me gustaría que me dijera qué pensaría si le comento que he venido a hablar de…los Taimanin.

lunes, 16 de marzo de 2015

[TY] Episodio 35: Carne, sangre y hermanos

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 35: Carne, sangre y hermanos

Vaya…-se sorprendió Benibatsu-… ¿le atacas a tu hermano mayor? ¿Cuán desagradecido y descarado puedes ser, hermanito? ¿Me vas a hacer que te castigue?

Inuhito se desmontó del hercúleo cuerpo de su hermano y le hizo frente mientras alzaba la guardia.

Basta ya…-dijo el joven-… ¡PARA! ¡DETENTE!

Je…-Benibatsu rió-…no tienes agallas suficientes para enfrentarte a mí. Ni agallas ni fuerza…

No me subestimes, Benibatsu.-dijo Inuhito en un tono muy bajo-No te he enseñado nada de lo que puedo hacer.

No hace falta interpolar mucho para saber que estarás más o menos a la altura de estos cinco despojos…-dijo el hermano mayor-…bueno, cuatro despojos y una mano intentando salir de la mugre…

¿Sabes?-terció Yamiyuki-Esto no es una película de acción. Hablar con desdén no te convertirá en un villano carismático. Sólo eres un Mazoku de pacotilla: el lenguaje despectivo forma parte de la idiosincrasia del Mazoku de pacotilla estándar.

¿Por qué sigo vivo si soy tan de pacotilla?-preguntó Benibatsu-Una de dos: o no sois tan buenos o yo no soy tan endeble…

Eres un mequetrefe.-dijo Yamiyuki-Podrás superarnos en fuerza, podrás tener un poder capaz de doblegarlo todo, podrás ser invencible, pero el ser quien eres te hunde en la mezquindad y te hace un espíritu raquítico y desdeñable. Inuhito, ¡túmbalo!

Inuhito se lanzó contra su hermano. Iba a golpearle con la palma de la mano en el pecho, pero el mayor de los dos lo agarró de la muñeca y lo zarandeó varias veces en el aire para acabar lanzándolo contra el suelo.

¡Tumbado!-respondió Benibatsu-Aunque no respondo al nombre de Inuhito…ése es mi patético hermano menor…

Ya.-dijo Inuhito mientras se levantaba con una agilidad inusual-Creo que tendrás que intentarlo con más fuerza. ¡HAAAAAAAAAAAAAH!

Inuhito se dejó caer al suelo y se deslizó horizontalmente. Su hermano intentó pisarlo, pero rodó y se escabulló entre sus piernas como una flecha. Cuando se hubo colocado detrás de él, simuló unas tijeras con sus piernas y apretó las piernas de su hermano mayor. En esta posición, perfecta para una llave, movió con vehemencia su cadera y volcó a Benibatsu de bruces contra el suelo. Su ataque se vio burlado por las manos del atacado, que frenaron la caída en seco y dieron el apoyo suficiente para que lo pudiera lanzar disparado de una coz.

Te mueves bien, hermanito…-lo elogió Benibatsu-…pero no lo suficiente.

Cuando Inuhito terminó su vuelo y colisionó con una pared, sólo se oyó su grito de dolor y el crujido de la estructura quebrándose.

¿Alguien más quiere probar?-preguntó Benibatsu-Tengo prisa…

¡Tenemos que ayudar a Inuhito!-bramó Shirubei-¡No podemos dejar que lo venzan y mucho menos que se hunda! ¡AL ATAQUE, HERMANOS!

¡Eso es!-lo respaldó Yamiyuki-¡Carguemos!

Ninpô – Fuuton no Jutsu! –exclamó Hagane.
(¡Arte ninja del viento!)

Ninpô – Hyôton no Jutsu! –lo siguió Shirubei.
(¡Arte ninja del hielo!)

Ninpô – Raiton no Jutsu! –continuó Aoi.
(¡Arte ninja de la electricidad!)

Ninpô – Dôton no Jutsu! –los siguió Rito.
(¡Arte ninja de la tierra!)

Ninpô – Katon no Jutsu! –culminó Yamiyuki.
(¡Arte ninja del fuego!)

Hacia Benibatsu se dirigieron un remolino, un chorro de hielo, un manojo de rayos, una fila de rocas emergentes y una llamarada. Se sonrió y sacó su arma: un enorme mástil plateado con una hoja de guadaña dentada en cada extremo, apuntando cada una en un sentido. Girando ese arma sobre sí misma, partió las rocas de Rito, quebró el hielo de Shirubei, deshizo los vientos de Hagane, condujo los rayos de Aoi hasta el techo de madera e interrumpió las llamas de Yamiyuki con movimientos encadenados.

¡No os las deis de listos!-los amenazó el traidor.

Es su arma de cuando era Taimanin.-pensó Shirubei mientras lo escrutaba-Su arma, su uniforme…todo. Es exactamente igual que cuando estaba con nosotros… ¡MALDITO!

No nos las damos.-se atrevió a responder Hagane-¡Lo somos!

¡Y con orgullo!-lo respaldó Rito.

Ya…-dijo Benibatsu-…amigos para siempre y toda esa mierda. ¿Tan familia os consideráis? ¡La familia que la palma unida permanece unida! ¡Desapareced en nombre de los Neo-Nómadas!

Se lanzó a por los cinco Taimanin mientras hacía girar su arma sobre sí misma. Sus estocadas eran certeras y muy letales, como podía comprobarse cuando cortaba los muebles como si fueran de papel.  Las garras de Shirubei, los abanicos de Hagane y la maza de Rito eran metálicas, por lo que podían resistir y desviar los ataques sin demasiado esfuerzo, pero Aoi tenía más problemas por su látigo. Decidió endurecerlo con su función especial y utilizarlo como una fusta. Mientras el traidor forcejeaba con Rito en un choque de aceros, el intrépido Aoi se atrevió a hundir su fusta bajo las costillas del enemigo.

Vaya, vaya…-se sorprendió Benibatsu.

La fusta se hundía entre la musculatura de Benibatsu. No tenía sentido que un hombre tan musculoso estuviera tan blando…pero a la vez tan duro que estaba haciendo que la fusta se ablandase y volviese a su textura de látigo. En aquel estado tan distendido y flácido, era difícil hacer daño sin volver a conducirlo con las manos y tensarlo. Aoi entendió entonces que se había acercado demasiado. Una patada lateral alta del traidor lo lanzó por los aires.

¡AOI!-exclamó Rito.

¡No me pierdas de vista!-bramó Benibatsu.

La guadaña de Benibatsu se escapó de la maza de Rito, permitiéndole cortar el cuerpo de éste. Le propinó un tajo muy severo en un brazo.

¡AAAAAAAARGH!-Rito profirió un alarido-¡Maldita sea!

¡HIYAAAAAAAAAAAAAAH!-gritó Hagane, terciando.

Desde un artístico y atlético salto, Hagane ejecutó un impresionante giro de cadera que le permitió desencadenar una patada con la que estampó su zapato de tacón en el tabique nasal de su enemigo. Apuntó hacia abajo con sus abanicos para impedir ser contraatacado por la doble guadaña.

¡Hagane, separa las piernas!-exclamó Shirubei-¡Voy!

Hagane separó sus piernas todo lo que pudo, dejando espacio a Shirubei, que lanzó una hermosa patada giratoria con las garras de su pie derecho. Benibatsu hizo girar su doble guadaña sobre sí misma, arrastrando a Hagane hacia el suelo a la vez que bloqueaba las garras de Shirubei.

¡Veo que vais calentándoos!-se sorprendió Benibatsu.

Caliente me tienes, sí…-dijo Rito- Ninpô – Fushikakuzei!
(¡Arte ninja! ¡Despertar del inmortal!)

¡Estaba deseando que hicieras eso!-exclamó Benibatsu-¡Sufre al ver tu regeneración convirtiéndose en inútil! ¡JAJAJAJAJAJAJA!

Benibatsu hizo un sello ninja con una mano.

¡No te atreverás!-se lanzó Yamiyuki.

Ninpô – Ketton no Jutsu!-siseó Benibatsu con la locura y el sadismo grabados en su rostro.
(¡Arte ninja de la sangre!)

La sangre de Rito comenzó a salirse del corte que tenía en el brazo. Entre un ardiente escozor y un dolor muy agudo, se deshizo en gritos. Yamiyuki retractó a Benibatsu de una patada, pero el daño ya estaba hecho: Rito estaba tendido entre un charco de sangre. El líder de los Taimanin no medió palabra y se lanzó nodachi en mano a su enemigo. La doble guadaña de Benibatsu era un arma fuerte, y su dueño la empuñaba con maestría, pero no podía con la nodachi de Yamiyuki.

¡Maldita sea!-pensaba el traidor al ver que Yamiyuki le ganaba terreno y le obligaba a retroceder en cada estocada-¡No hay manera de vencerlo! ¡Es demasiado fuerte! ¡Es RIDÍCULAMENTE fuerte!

En medio del forcejeo, Benibatsu profirió un grito agudo y gutural similar a los de su hermano menor. Al ritmo de estos gritos, lanzó dos patadas giratorias encadenadas que hicieron retroceder a Yamiyuki.

Ninpô – Ketton no Jutsu!-insistió Benibatsu.

La sangre de Rito se levantó del suelo y formó una corriente espiralizada que persiguió a Yamiyuki como una broca gigante.

No puedo desviar ese ataque con mi fuego o con mis rosas.-pensó-Es la sangre de Rito. Bajo ningún concepto debemos mancharla o dañarla.

Al ver lo que estaba sucediendo, aunque tenían los ojos nublados por el impacto, Inuhito y Aoi volvieron en sí y se lanzaron a por Benibatsu.

Ninpô – Raiton no Jutsu! Arashi no Te!-bramó Aoi.
(¡Arte ninja de la electricidad! ¡Palma de la Tormenta!)

Ninpô – Kiba no Jutsu!-lo siguió Inuhito.
(¡Arte ninja de los colmillos!)

Desde el frente, Aoi descargó un golpe de palma con la mano cargada de electricidad. Desde la espalda, Inuhito lanzó una patada cortante. Los ataques supusieron la distracción suficiente como para romper el influjo del poder de Benibatsu, de tal forma que la sangre volvió a caer contra el suelo, pero, justo cuando iba a formar otro charco, se rodeó de una luz verde y volvió al cuerpo de Rito de manera ordenada y completa, sin dejar ni una gota, cerrando el corte tras de sí.

Ninpô – Fushikakuzei! –exclamó Rito- La poca sangre que me quedaba dentro me ha servido para volver a estar intacto. ¡Qué mal lo he pasado!

Benibatsu se sonrió. La patada cortante de su hermano le había hecho un pequeño corte en la zona isquiotibial de la pierna izquierda.

Ninpô – Ketton no Jutsu!-bramó el traidor.

La sangre salió de su herida, formando una especie de cola muy larga. La utilizó para fustigar a los Taimanin que lo rodeaban. Bajo el influjo de su técnica de manipulación de sangre, aquel chorro que tendría que significar un estado de herida grave se había convertido en algo tan duro como un acero de armería. La nodachi de Yamiyuki paró un impacto que podría haber sido fatal para Hagane y Rito, que estaban detrás de él.

Dices que tienes prisa.-lo parafraseó-No obstante, nosotros también. Tenemos mucho que hacer… ¡lárgate o muere, traidor!

¡No me da la real gana!-bramó Benibatsu mientras agitaba su látigo de sangre.

¡Peor para ti!-le espetó Yamiyuki.

La cola de sangre bajó en picado hacia la posición donde estaba Yamiyuki. Se hundió en el suelo, pues el chico había ejecutado una agilísima finta y estaba corriendo directo hacia Benibatsu. Lanzó un impresionante tajo con la nodachi, haciendo que la doble guadaña saliera disparada y provocándole a su dueño un corte en el brazo derecho.

Ninpô – Ketton no Jutsu! –exclamó Benibatsu.
(¡Arte ninja de la sangre!)

De la herida de su brazo salieron disparadas varias burbujas de sangre.

Ninpô – Hyôton no Jutsu! –exclamó Shirubei.
(¡Arte ninja del hielo!)

Unos pilares congelantes detuvieron las burbujas, enfriándolas hasta impedir su movimiento.

Ninpô – Raiton no Jutsu! –se aventuró Aoi.
(¡Arte ninja de la electricidad!)

Por las manos de Aoi pasó una corriente eléctrica que se condujo por el látigo de sangre que salía de la pierna de su enemigo, haciendo que se desquebrajara y cayera al suelo como sangre inerte.

¡Eso es!-exclamó Hagane-¡Hagámosle perder sangre hasta que le sea imposible contraatacar!

Con una entereza que ni sus propios amigos podían explicarse bien, Inuhito sacó su aro y se lanzó a por su hermano. Las lágrimas en sus ojos y la profundidad de sus gritos daban a entender que lo estaba pasando muy mal. Justo cuando iba a escindir el costado de su hermano mayor, éste se opuso.

Ninpô – Kinniku no Jutsu! Ashi! –exclamó Benibatsu.
(¡Arte ninja de los músculos! ¡Piernas!)

Su desproporcionado e inflado tronco superior se deshinchó como un globo pinchado. Por contraparte, sus piernas comenzaron a hacerse más largas, gruesas, duras, musculosas, prietas y fornidas, creando una desproporción de tronco inferior. Aun así, conservaba un tono muscular notable de cintura para arriba, como le pasaba en las piernas antes. Esto hizo que el ancho de su costado disminuyese drásticamente, haciendo que el corte de Inuhito fallara y, lo que era más, poniéndolo cerca de sus recién aumentadas piernas, quedando a merced de una patada de lo más despiadado.

¡Menudas ancas!-pensó Shirubei-¿Cómo vamos a parar a este cafre?

Ninpô – Ketton no Jutsu! –continuó el traidor hermano mayor.

La sangre que había perdido por los ataques de Aoi y Shirubei volvió a su cuerpo, aunque sus heridas no se cerraron.

¡No flaqueéis!-pidió Yamiyuki a los demás mientras mantenía su nodachi en vilo-¡Ya lo conocíais de antes! ¡Sabíais que tenía estos poderes!

Benibatsu tenía el cuerpo de un hombre, pero el desarrollo muscular simultáneo de dos. Al igual que Inuhito nació con unos sentidos muy altamente desarrollados y con gran potencial, el hermano mayor nació con un exceso de músculo sobrenatural. Su técnica ninja consistía en mover este exceso de manera selectiva a cualquier parte de su cuerpo: generalmente conservaba su exceso en el tronco superior, repartido entre brazos, hombros, pecho, abdomen y espalda, pero podía moverlo a cualquier zona de su cuerpo en la que hubiera músculos, como acababa de hacer con sus piernas.

¡JAJAJAJAJA!-rió Benibatsu-¡PREPARAOS!

Como si sus piernas fueran las ancas de una rana, saltó con fuerza hacia los Taimanin y fue cayendo encima de cada uno, repartiendo pisotones, coces, patadas y rodillazos. Sólo Rito y Yamiyuki pudieron aguantar aquella fuerza demoledora.

¿Le enseñamos lo que es una verdadera patada, Rito?-preguntó Yamiyuki.

¡Eso está hecho!-Rito se sonrió.

Los dos chicos lanzaron sendas patadas giratorias en sentido contrario. Justo cuando sus piernas se iban a chocar, atraparon entre medias la cabeza de Benibatsu, provocando un golpe realmente noqueador. El traidor se hincó de rodillas.

Sois buenos…-dijo Benibatsu algo aturdido.

Puede devolver su sangre a su cuerpo, como yo.-pensó Rito-Pero, a diferencia de mí, su Ketton no Jutsu no puede sanar sus heridas. Tengo la ventaja.

Ninpô – Fushikakuzei! Kami no Kanabô!-exclamó Rito.
(¡Arte ninja! ¡Despertar del inmortal! ¡Maza Divina!)

El arma de Rito brilló con una luz verde. Esta luz aumentó de tamaño, como si agrandase el arma. Con este poder, golpeó a Benibatsu, haciendo que se estremeciera.

Ninpô – Bara no Jutsu! Miyabi Geri!-gritó Yamiyuki.
(¡Arte ninja de las rosas! ¡Patada Elegante!)

La pierna derecha de Yamiyuki se cubrió de una colgante y vaporosa cortina de rosas rojas que formaba un abanico. Con esta longitud extra, cargada de brillo y energía, lanzó una patada giratoria con efecto que terminó por barrer a Benibatsu.

Todos se están cansando…-pensó Yamiyuki-…tenemos que acabar con esto cuanto antes…

Benibatsu cayó justo al lado de su doble guadaña. La agarró de nuevo y, con sus piernas desproporcionadas, se enzarzó en una cadena de maniobras con patadas bajas para tirar a Rito y a Yamiyuki al suelo, acompañando a los ya caídos Aoi, Hagane, Shirubei e Inuhito.

¡Sentid mi peso!-bramó Benibatsu dispuesto a pisar a cada uno en el pecho para atravesar su corazón.

El primero fue Hagane. Agarró el enorme pie de Benibatsu con sus dos manos, creando una resistencia firme.

No me dejaré pisar…-dijo Hagane-…por nadie. Fue la última…enseñanza…de mi madre…

Hagane soltó unas lágrimas. Muchas veces se metían con él por ser afeminado, y no logró liberarse de aquel yugo hasta que no fue lo suficientemente amigo de los otros cinco. Un buen día, decidió dejar de estar acomplejado y, en los vestuarios, mostró su virilidad a todos los chicos que se metían con él. No sólo dejaron de molestarle, sino que le juraron respeto. Un buen día, antes de partir hacia la que sería su última misión, su madre le dijo seriamente que nunca se dejase herir por nadie, que estaba orgullosa de ver cómo su hijo se hacía un hombre y de comprobar que se había librado del acoso. Lamentablemente, aquella vez fue la última que la vio. Kotona Kurobara fue asesinada y por fin pudo ir al Más Allá a hacer compañía a su amado, Miyabi Kurobara. Por todo aquello, Hagane no se dejaría pisar por Benibatsu, incluso si ello implicaba partirse los brazos por la mitad bloqueando aquel pie.

No…-dijo Hagane con determinación-…no me vas a pisar. ¡NO LO HARÁS!

Empujó el pie de Benibatsu hacia arriba, desequilibrándolo. Envalentonado y enfurecido, se levantó y lanzó sus abanicos por los aires como si fueran boomerangs.  Los impactos retuvieron al traidor lo suficiente como para permitir que Shirubei, Aoi y Rito se levantasen y atacasen, el primero con un chorro de agua, el segundo con su látigo y el tercero con una tormenta de arena. Por su parte, Yamiyuki se puso en pie y agarró la mano de Inuhito para ayudarle a levantarse: la última patada de su hermano lo había dejado muy tocado.

Acabemos con esto…-susurró Inuhito.

Parecía al borde de la locura. Lo entendía todo a la vez que no entendía nada. Le parecía todo bien a la vez que deseaba impedirlo todo. Estaba en trance, pero, para bien o para mal, aquello tendría que terminar o quien moriría sería él, no su hermano mayor. Yamiyuki asintió y se unió a la carga con una ventisca de pétalos cortantes. Al ver que sus cinco amigos estaban atacando a Benibatsu para impedir que se rehiciese con su poder, Inuhito decidió actuar a la desesperada.

¡RRRRRRRRAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAGHHHHHH!-gritó.

Lanzó su aro en horizontal, causando un corte muy amplio bajo el pecho de su hermano mayor, que se deshizo en un alarido y cayó de rodillas, soltando su arma y montándose sobre sus desproporcionadas piernas.

Os mataré…-bramó Benibatsu mientras su torso sangraba-… ¡OS MATARÉ! Ninpô – Ketton no Jutsu!
(¡Arte ninja de la sangre!)

De la enorme herida que tenía Benibatsu salieron cuchillas con forma de media luna hechas de sangre cristalizada. Arreciaban como una tormenta, y arrollaron a los seis Taimanin, que a duras penas pudieron detener los impactos, recibiendo varios cortes. Cuando el ataque hubo acabado y los seis quedaron hincados de rodillas, la sangre de Benibatsu volvió a su cuerpo. Justo cuando se dispuso a continuar con el combate, varias presencias irrumpieron en el edificio.

¡Yamiyuki tenía razón!-exclamó una voz conocida.

Parecía que las profesoras habían llegado, aunque los chicos tenían sus respectivas mentes embotadas por aquel intenso combate, más por los sentimientos encontrados que por las heridas.

¡Esas letras grabadas en fuego azul son el último reducto!-oyeron a la mujer-¡Si las borramos, ese criminal se irá de aquí y no podrán volver a entrar ni él ni sus camaradas! ¡Vamos, mujeres! ¡EXORCISMO DEMONÍACO!

¡SÍ!-gritaron a coro todas las mujeres que había detrás.

¡NO!-gritó Benibatsu-¡AHORA NO! ¡Estoy a punto de cumplir mi misión!

La pintada de “B.B.” que había en la pared desapareció, haciendo que Benibatsu se consumiera en llamas azules. Aquello no lo mataría, pero sí lo enviaría al lugar desde el que llegó y le impediría volver a entrar en Gokuruma. Con eso, la purga que Yamiyuki promovió cuando quemó el pueblo con su fuego selectivo quedó finalizada: ningún demonio volvería a aventurarse por allí.

¡HIJAS DE PUTA!-maldijo Benibatsu mientras su presencia se evaporaba de allí entre llamas azules.