lunes, 28 de septiembre de 2015

[TY] Episodio 68: Apoteosis

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 68: Apoteosis

En aquellos tensos instantes, todos los combatientes del campo de batalla tenían a Nioiko en su punto de mira. Ya no era una guerra: el escenario se había convertido en una carrera, en una competición entre bandos para determinar cuál de ellos se quedaba antes con el trofeo.

¡RETIRADA!-bramó Nioiko al ver aquel panorama.

¡Las salidas están bloqueadas!-reparó uno de los soldados de los Fuuma.

¡Señor!-pidió otro soldado-¡Transpórtenos hacia la seguridad y demos por concluida esta batalla!

¡Sí!-respondió Nioiko-¡Llevas razón! ¡Eso haré!

¡De eso nada!-bramó Yamiyuki apareciendo ante Nioiko de un salto.

¡Tú!-gritó el Fuuma con desdén-¿Hasta cuándo piensas seguir inmiscuyéndote en mis asuntos?

Ésta será la última vez.-le explicó el joven Taimanin-Cuando acabemos contigo, nunca se volverá a inmiscuir nadie en tu vida…porque no tendrás una.

Si no me dejas que me vaya, ¡te lo pediré amablemente!-amenazó Nioiko poniéndose en guardia y desplegando sus garras y su cola láser.

Dejando las palabras a un lado, el mayordomo y actual líder en funciones de los Fuuma lanzó un zarpazo contra el líder del equipo Taimanin, pero éste lo esquivó saltando hacia atrás y le devolvió el ataque con una patada alta con la pierna izquierda, obligando a su enemigo a levantar la cabeza y a arquear el cuerpo hacia atrás. En ese instante, Yamiyuki aprovechó para saltar hacia Nioiko y dirigirse a sus ojos con los dedos índice y corazón de la mano izquierda.

¡NO!-bramó Nioiko-¡MIS OJOS NO!

Tras gritar y forcejear contra el aire unos segundos, se dio cuenta de que Yamiyuki no lo había tocado.

¿Qué…-se extrañó el Fuuma.

Estás acabado.-dijo Yamiyuki con una sádica sonrisa de satisfacción-¡UGH!

Súbitamente, el joven cayó hincado de rodillas en el suelo.

¡YAMIYUKI!-oyó que gritaban algunos de sus camaradas.

El joven había llevado su mentira piadosa demasiado lejos: el dolor que sentía en su ingle derecha era atroz y, lo que era aún peor, le impedía moverse y pelear con precisión. Rápidamente, el dolor subía hacia su cadera y su abdomen a la vez que bajaba hacia su muslo como si fuera un cordón de pólvora bien encendido.

¡Estoy de suerte!-exclamó Nioiko sonriente.

El mayordomo saltó, giró sobre sí mismo y se preparó para caer encima de Yamiyuki con su cola láser con objeto de cortarlo en dos. Antes de poder conseguirlo, un obstáculo de gran tamaño se interpuso entre su objetivo y él y lo lanzó por los aires de un golpe con un objeto metálico de gran tamaño.

¡Vete a la mierda!-gruñó Rito mientras apartaba a Nioiko con su arma.

Tras su irrupción fugaz, Rito se giró hacia su amigo y lo agarró de los hombros.

Yamiyuki, ¿qué te pasa?-preguntó Rito-Tienes muy mala cara…

Maldita sea…-siseó Yamiyuki.

¡No pasa nada!-insistió Rito-¡Todos tenemos fallos! Recuerda nuestra gran promesa, tío: ¡nacimos separados, pero moriremos juntos! He venido a ayudarte, así que dime ahora mismo qué sucede.

¿Recuerdas a los robots gigantes que nos han ametrallado antes?-preguntó Yamiyuki febrilmente-Os dije que había salido ileso para que tú te concentrases en curar a los demás. Me ha clavado una bala en la ingle derecha y no puedo moverme bien.

¿Pensabas que ibas a estar más guapo con un agujero en el psoas?-preguntó Rito con una mezcla de enfado y complicidad en el rostro-Anda, déjame que te lo cure. ¡Y ni se te ocurra decirme que no quieres agotarme más!

¡No te lo permitiré!-chilló Nioiko abalanzándose hacia Rito-¡Ahora que ese metomentodo está lesionado, es el momento de darle fin!

Los abanicos de Hagane y las garras de Shirubei pararon la embestida de Nioiko.

Anda, hazte un favor y cállate.-dijo Hagane-No puedes dar más vergüenza.

¡Vamos, Rito!-pidió Shirubei-¡Nosotros contendremos a este energúmeno!

Rito sonrió a sus dos amigos y les levantó el dedo pulgar. Acto seguido, tumbó a Yamiyuki en el suelo y le separó la pierna derecha del resto del cuerpo para ver bien su ingle. Había un pequeño agujero sangrante en el cual se veía una bala.

Qué huevos tienes, Yamiyuki.-dijo el chico de cabello verde-¡Enormes! ¡Como bolas de demolición! Menos mal que puedo arreglarlo…

Rito acercó su mano izquierda a la ingle derecha de Yamiyuki y, sin tocar su cuerpo, generó una esfera transparente de energía que apretó levemente la herida. La bala salió del agujero, toda la sangre entró de nuevo en el cuerpo del chico y el orificio se cerró completamente sin dejar ni una marca, como si nunca hubiera tenido lugar.

¿Te duele algo?-preguntó el curador.

Nada.-respondió Yamiyuki-¡Gracias, Rito!

No hay de qué.-contestó el chico-¡Vamos!

Rito le tendió la mano a Yamiyuki y le ayudó a levantarse. Al girarse hacia Nioiko, los chicos vieron que Hagane y Shirubei lo habían mandado a volar con sendas patadas, momento en el que Inuhito lo interceptó con una carrera a cuatro patas para arrastrarlo por el suelo hasta estamparlo en una pared.

¡Trabajo en equipo!-dijo Shirubei contento.

¿Ya has vuelto a intentar evitar que nos preocupemos por ti?-le preguntó Hagane a Yamiyuki-Tienes una suerte tremenda, tío. Tienes la inmensa suerte de que además de incorregible eres bueno. Si no fueras bueno, tu vida sería muy difícil, ¿sabes?

¿Acaso esto es fácil?-se limitó a preguntar Yamiyuki con una media sonrisa.

Hagane y Yamiyuki chocaron sus puños.

¡Es hora de largarse!-gritó Nioiko tras librarse a duras penas de Inuhito-¡Soldados, nos vamos!

Nioiko trató de sacar a sus tropas de allí, pero los rayos no salían de sus ojos.

¿Qué está pasando?-se extrañó el mayordomo.

¿Creías que no te había aplastado los ojos por el tropiezo que he tenido?-preguntó Yamiyuki henchido de orgullo-¡En ningún momento mi intención fue dañar tus ojos! ¡Me he tropezado en el mismo instante por mera coincidencia!

¿QUÉ HAS HECHO CON MIS OJOS?-Nioiko alzó la voz.

Lentillas bloqueadoras de radiación.-explicó Yamiyuki-No intentes quitártelas, se adhieren al ojo como si fueran parte del mismo y se biodegradan con los años. Tus poderes están sellados, no mágicamente, sino gracias a la ciencia y a la tecnología.

¿Cómo habéis…-Nioiko no daba crédito.

Es muy fácil cuando tienes a un ingeniero como él.-Yamiyuki señaló con la mano a Aoi, quien se les acercaba por detrás.

La óptica real la ha llevado Rito, yo sólo he hecho una adaptación tecnológica.-explicó Aoi con satisfacción.

¡MALDITA SEA!-bramó Nioiko-¿Acaso estamos condenados?

Creo que no hace falta graduarse en la Toudai para inferir que sí.-respondió Yamiyuki.

¡TROPAS!-gritó Nioiko-¡DISPARAD A MATAR!

Vamos, Aoi.-dijo Yamiyuki-Es hora de enseñarles lo que les hemos preparado.

¡A la orden!-respondió Aoi.

El chico saltó ágil y elegantemente a un punto muy elevado. En él se situaban Kaen y Kouen, que habían terminado sus maniobras estratégicas y se limitaban a observar y lanzar fuego desde la distancia.

¡Es el momento!-exclamó Aoi al llegar arriba y colocarse entre las dos chicas.

Sacó un mando a distancia de uno de los bolsillos de su sobrefalda.

¡Máquinas!-ordenó Aoi pulsando un botón rojo-¡Ha llegado vuestro turno! ¡Obedeced a vuestro ingeniero y maestro! ¡Cumplid con vuestra labor como guerreros de Gokuruma! ¡AL ATAQUE, CYBORGS TAIMANIN!

De todas partes comenzaron a llegar robots humanoides con armaduras que imitaban los trajes de los Taimanin. Comenzaron a acabar con los Fuuma, con los soldados y con los Mazoku con sus armas electromagnéticas.

Muchísimas gracias, Kouen-dono, por permitir el transporte de nuestras máquinas bajo tierra para sorpresa del enemigo.-dijo solemnemente Aoi girándose hacia una de las hermanas de Yamiyuki.

No hay de qué.-respondió Kouen sonriente.

La batalla apuntaba a su fin. Aquellos cyborgs habían sido diseñados, calculados, programados y construidos por Aoi, y eran su gran obra maestra como ingeniero, así como el tema y producto de su tesis doctoral, la cual había terminado prácticamente, adelantándose así a toda su trayectoria estudiantil doctoral. Los Taimanin, el grupo de Philell y el grupo de Will se limitaban a observar el panorama, mientras los Mazoku y los militares trataban de hacer frente a las máquinas. Por su parte, Philell seguía dispuesto a negociar con Will, Kaiya y Remigio.

Queridos congéneres, seguro que ahora comprendéis mejor que nunca todo lo que ha pasado.-dijo Philell-Si de verdad queréis la integración social entre hombres y demonios, si vuestro auténtico deseo es dejar claro que no todos los Mazoku somos malvados, entonces os propongo trabajar codo con codo.

Uro y Vega respaldaban moralmente a Philell, aunque apenas participaban en el diálogo. Ambos estaban preparados para cualquier ataque que pudieran lanzarles.

No hay duda de que éste es el bando en el que tendríamos que estar.-dijo Will-Hemos empezado con mal pie, pero creo que estamos a tiempo de corregirlo, ¿verdad?

Estoy más que dispuesto.-añadió Remigio-Soy muy viejo ya para andarme con tonterías, sólo quiero hacer las cosas bien.

No voy a quedarme quieta ahora que conozco la afrenta que me han hecho.-terció Kaiya-Tenéis mi apoyo.

¡Muchas gracias!-respondió Philell con una sonrisa-Podríamos mantenernos en contacto y…

Una brusca sacudida cortó al sabio, que se vio obligado a reptar por el suelo para esquivar un ataque de tierra: Benibatsu y Kuritöö se les habían acercado.

¡No podemos dejarlos con vida!-bramó la científica-¡Si se unen a Philell, se convertirán en un bando más del que preocuparnos! Tigres-sama no querría eso.

¡Uro, Vega, es hora de pelear!-pidió Philell-¡Por favor!

El demonio y la nereida se interpusieron en el camino de aquellos malhechores. Uro recordó su anterior combate contra ellos: por aquella derrota empezó la colaboración con los Taimanin.

¡Necesitamos asesinarlos rápidamente!-instó Kuritöö-¡Que conozcan la diferencia de poder entre ellos y nosotros antes de que nos den problemas!

¡Eso está hecho!-asintió Benibatsu.

Sin ningunas ganas de pelear, Kuritöö convirtió su mano izquierda en un afilado y duro tentáculo que rodeó a Uro, Vega y Philell para esquivarlos y atravesó a Remigio como si de una lanza se tratara. Tras esto, lo levantó del suelo y comenzó a dispararle con su metralleta desde la distancia.

¡Remigio!-exclamaron Will y Kaiya.

¡Malditos seáis!-bramó Will-¡Mis esqueletos os matarán!

¡Pereceréis bajo mi martillo!-los amenazó Kaiya.

Sin olvidar que en el pasado fue un ninja, Benibatsu se colocó con sigilo y agilidad detrás de Will, cortándolo en dos verticalmente con su doble guadaña.  Como los fuegos fatuos podían regenerarse con sus llamas y, además, no tenían sangre como tal, Benibatsu se vio obligado a usar su técnica de manipulación sanguínea para hacer que la sangre del cadáver agujereado de Remigio lloverá sobre el cuerpo escindido de Will, convirtiendo las llamas en ceniza y evitando que se regenerase. A los pocos segundos, las dos mitades del cuerpo se convirtieron en cenizas.

Esto no puede estar pasando…-Philell se mostraba agobiado-…ahora que por fin habíamos conseguido aliados…

¡No os cargaréis a la que queda!-Vega amenazó a los esbirros de Tigres y se puso delante de ellos con su bañera.

¡Protegeremos a esta mujer!-exclamó Uro sacando la espada.

Va a haber que patearles el culo, ¿verdad?-preguntó Benibatsu.

Eso parece.-respondio Kuritöö.

Kaiya, Uro y Vega se lanzaron contra Benibatsu y Kuritöö. En medio del forcejeo, la sádica científica se dio cuenta de que cerca de ella estaban los soldados, por lo que no tardó en hacerle una señal a Púrpura, que era el que más cerca tenía.

¡Allá voy!-exclamó el chico con un grito muy afeminado.

Púrpura corrió hacia Kaiya como un guepardo. No tardó en embestirla y apartarla del resto de enemigos.

¿Piensas matarme?-le preguntó la Mazoku al soldado-¡No te lo pondré fácil!

¡Yo a ti tampoco!-chilló Púrpura macabramente-CUTTING WAVE!
(¡Onda cortante!)

Kaiya desvió las ondas de púrpura con un golpe de su martillo envuelto en una luz azul.

¿Qué narices has hecho?-preguntó el soldado.

Tus ataques cortantes a distancia son ondas electromagnéticas de alta frecuencia que producen perturbaciones mecánicas en el aire tales que producen cortes en los sólidos.-explicó Kaiya-No he necesitado más que una fracción de segundo para verlo. Sabiendo ese dato, es fácil desviarlas cuando tienes un núcleo magnético de polaridad e intensidad controlables. ¡Tus uñas no son una amenaza para mí!

Eres demasiado sabihonda para ser una demonio inferior, ¿no crees?-le espetó Púrpura-De todas formas, gracias por darme una estrategia válida contra ti. ¡Un campo magnético no tendrá efecto sobre un medio puramente mecánico! Nail Attack!
(¡Ataque de uñas!)

Con gran rapidez, Púrpura se colocó frente a Kaiya y comenzó a lanzarle zarpazos con sus uñas iluminadas. La Mazoku trató de esquivarlos, bloquearlos y contraatacarlos, pero no era tan rápida como su enemigo, por lo que se llevó algunos arañazos que comenzaron a sangrar de manera abundante. Tras un encarnizado forcejeo, la chica pulsó otro botón de su martillo y lo envolvió en un aura naranja. Con esto, golpeó a Púrpura en el abdomen y causó una fortísima explosión, enviándolo muy lejos de ella.

Te lo dije…-le espetó mientras jadeaba y sangraba.

Maldita…-dijo Púrpura también entre jadeos-… SEAS. ¡TE MATARÉ!

Púrpura se lanzó de nuevo a por Kaiya.

¿Cómo ha podido sobrevivir a mi martillo reactor?-pensaba Kaiya.

La sorpresa y el descuido de la Mazoku pusieron fin al combate: el sádico soldado saltó encima de ella, la abatió con una patada voladora y, una vez en el suelo, le agarró el cuello, clavándole en él las uñas y, con la otra mano, atravesó su pecho, apuñalando su corazón con aquellas brillantes y mortíferas uñas.

¡Hasta nunca, zorra!-siseó el soldado mientras lanzaba el cuerpo de Kaiya por los aires.

Cerca de ellos, Uro y Vega comenzaban a agotarse. Al darse cuenta, Kuroageha y sus tres compañeros se acercaron para repeler el asalto. Mientras corrían hacia el lugar, Shiena se dio cuenta de que Púrpura había hecho que el cuerpo de Kaiya estallase en llamas violetas con un extraño movimiento.

¡Fuera de aquí, viles demonios!-ordenó Kuroageha-¡No tocaréis a Philell, son ordenes de arriba!

Como resultado de un intenso forcejeo, los dos demonios se vieron obligados a replegarse.

Philell seguirá incordiando hasta nueva orden, pero, al menos, hemos conseguido matar a los antiguos sicarios de ese Nioiko.-dijo Kuritöö-¡Hemos hecho suficiente!

De acuerdo.-asintió Benibatsu-¡Vámonos!

Ya no sois tan valientes, ¿eh?-les gritó Kuroageha mientras se alejaban.

¿Vamos tras ellos?-preguntó Shiena.

Tenemos que centrarnos primero en Nioiko.-respondió Kuroageha-Debe de estar a punto de caer.

Seguidos por Philell, Uro y Vega, los miembros del equipo Kuroageha buscaron a Nioiko por el campo de batalla. Mientras se movían, se daban cuenta de que apenas quedaban soldados de los Fuuma en el campo de batalla: prácticamente todos habían muerto y los escasos supervivientes no tardarían en ser eliminados. Cuando por fin encontraron a Nioiko, se sorprendieron al ver que estaba luchando contra unos Taimanin.

¡Que no escape!-gritó uno de los subordinados de Kaen-¡Al ataque!

¡Todos juntos!-chilló una mujer del equipo médico.

Nioiko dejó de pelear con tanto estoicismo cuando vio a Kuroageha y a los suyos acercarse: sabía que no tenía escapatoria.

He venido a enseñarte una cosa, Nioiko.-dijo Kuroageha-Es hora de conectar con el otro lado.

La joven chasqueó los dedos. Rápidamente, tres Taimanin que estaban entre el equipo contra el que luchaba Nioiko se acercaron a ella y le tendieron un equipo electrónico de alta tecnología. El controlador era una esfera metálica que la chica sostuvo con sus manos.

Esta cámara holográfica retransmite imagen y sonido en tiempo real.-explicó la joven-Alguien quiere hablar contigo.

Tras pulsar unos botones, la esfera de Kuroageha se abrió y dejó ver una imagen muy nítida: en las prisiones de Gokuruma, en alguna celda recóndita, la subdirectora Murasaki Yatsu apuntaba con su enorme hacha al cuello de una persona que estaba atada de pies y manos.

¡Nioiko Fuuma, ríndete!-gritó Murasaki-¡Yo también puedo verte y oírte, así que estamos en condiciones de negociar! ¡O dejas de oponer resistencia y entregas a tus tropas… O ME LA CARGO!

La persona a la que Murasaki amenazaba con decapitar era Tokiko Fuuma, la hermana mayor de Nioiko y la auténtica mayordomo de los Fuuma.

¡TOKIKO-ANE!-gritó Nioiko-¡NO!

Su vida está en sus manos.-dijo Murasaki-Tú eliges.

. . .-Nioiko se quedó callado.

¿Y bien?-le instó Murasaki unos segundos después.

¡ESTÁ BIEN!-gritó Nioiko-¡Vosotros ganáis, Taimanin! ¡La batalla se ha acabado!

Si me entrego, tal vez me pueda reunir con mi hermana.-pensó Nioiko-Si sigo peleando, nos matarán a los dos. No me queda más alternativa. Si Tokiko-ane y yo nos vemos de nuevo, con casi total seguridad podremos girar las tornas de nuevo, pues ése es el orgullo de los expertos Fuuma.

¡Ya lo habéis oído!-gritaban los Taimanin-¡Entregaos, malditos Fuuma!

Las tropas de Nioiko no tuvieron más remedio que ceder y acompañar a los Taimanin como prisioneros, tal y como tendría que hacer el propio Nioiko. Yamiyuki se acercó a él.

Estás arrestado.-dijo Yamiyuki-Se acabó todo, Nioiko. Se acabaron tus fechorías, tus planes, tus incordios y se acabaron los Fuuma para siempre.

¡Alto ahí!-intervino la doctora Kuritöö-¡Nos llevamos a Nioiko! ¡Son órdenes de Tigres-sama!

Nos lo llevamos nosotros por orden directa de Asagi-sama.-respondió Yamiyuki estoicamente-La escoria como vosotros no tiene derecho a quedarse nada.

¡A POR ELLOS!-gritó Kuritöö.

El primero en lanzarse a por los Taimanin fue Benibatsu, pero Inuhito lo interceptó y frenó su trayectoria.

Tenías ganas de esto, ¿eh?-preguntó Benibatsu con sorna.

Ahora que ya lo sé todo no voy a volver a echarme atrás.-respondió Inuhito con valentía-Voy a salvar a mi hermano del demonio que lo tiene preso.

¿Ahora hablas de hermanos conmigo?-insistió Benibatsu-¿No me dijiste que era una basura y que no teníamos nada que ver? O algo así, porque ni me acuerdo de tus palabras textuales ni me importan, sinceramente.

Tú eres un pedazo de mierda como no hay dos en este mundo, sucio demonio.-le espetó Inuhito-Mi difunto hermano no, y no te permitiré que eches tierra sobre su tumba.

¡BASTA DE CHÁCHARA!-gritó una voz de mujer.

En el centro de aquel caótico escenario se dibujaron dos portales negros. Tigres Black y Braulio Cromwell aparecieron a su través.

Nos llevamos a Nioiko Fuuma.-dijo Tigres-Queráis o no.

¡Es Tigres!-exclamó Kuroageha-Hemos tenido contratiempos y bajas, será mejor que no tratemos de…

Ahórrate el discurso, bonita.-pidió Tigres-He hecho, hago y haré lo que me dé la real gana, tratéis o no tratéis de impedírmelo.

Con un gesto de su mano, Tigres transportó mágicamente a Nioiko desde el sitio en el que estaba hacia los brazos de Braulio, quien lo sujetó con fuerza.

Cariño, si eres tan amable…-pidió Tigres.

Claro, mi amada.-concedió Braulio.

El dhampir dejó inconsciente a Nioiko golpeándole en la nuca con el canto de la mano.

¡Nos lo llevamos!-exclamó Braulio-¡Retirada! ¡Hemos cumplido nuestro cometido por hoy y ya hemos sufrido bastantes bajas!

Por obra de la magia de Tigres, todos los Mazoku y soldados desaparecieron del campo de batalla en una brillante luz mágica, quedando los Taimanin totalmente a solas. Inuhito, que estaba a punto de luchar de nuevo contra Benibatsu, relajó su guardia momentáneamente.

Yamiyuki se acercó al centro del campo de batalla y alzó el puño.

¡Victoria!-gritó.


¡VICTORIA!-chillaron todos los demás Taimanin a coro levantando sus puños y con un marcado espíritu guerrero en sus rostros.

jueves, 24 de septiembre de 2015

[TY] Episodio 67: Truncamiento

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 67: Truncamiento

Grant apuntaba a Engel con su bastón.

¡Escoria!-le espetó-¡Acabaré contigo!

Permíteme que lo dude.-respondió Engel con un tono burlón mientras chocaba sus puños entre sí.

Tus puños metálicos no me dan miedo, sabandija.-amenazó Grant mientras se ajustaba las gafas con una mano.

¿No tratas de usted a un soldado?-el desertor trataba de desestabilizar mentalmente a quien se iba a enfrentar con él.

A un soldado siempre.-informó el joven y estricto militar-A un criminal como tú, ¡JAMÁS! ¿Qué has hecho para merecer respeto? ¡Canalla!

¿Canalla?-se burló Engel-¿No tienes otro insulto más adaptado a este siglo? Eres un carca por dentro y por fuera, por lo que veo.

¡A callar!-bramó Grant-Punishing Strike!
(¡Golpe castigador!)

¡JA!-Engel soltó una risotada burlesca a la vez que paraba el bastón de Grant con uno de sus puños-¡Ridículo! ¡Y aún me queda un puño libre!

El joven alemán trató de lanzar un puñetazo contra el militar estadounidense, pero éste se apartó saltando hacia atrás, separando su bastón del otro puño de su contendiente.

Un puño que no te sirve de nada si no puedes alcanzar con él a tu objetivo.-reparó Grant-¡Perdiste este combate antes de empezarlo, desgraciado!

Grant giró sobre sí mismo y aprovechó la inercia del movimiento para lanzar un golpe circular con su bastón, impactando en el hombro derecho de Engel, quien se hincó de rodillas en el suelo en medio de un chillido de dolor.

Duele, ¿eh?-preguntó el estratega estadounidense con una expresión facial macabra-Nadie puede resistirse a mi vara castigadora. ¡Es la hora de tu castigo, Engel Klage!

El chico lanzó un bastonazo vertical hacia la cabeza de su enemigo, pero éste lo paró tensando unas tiras de hilo metálico entre sus manos, amortiguando el golpe en mitad de su recorrido y llegando a pararlo en seco.

La clave de tu estilo de lucha está en la tecnología de tu bastón, no en tu propia fuerza.-apreció Engel-Eso quiere decir que eres débil físicamente o, al menos, no tan fuerte como yo. ¡Ésa será la premisa que acabe contigo! ¿Qué harás contra mí sin tu bastón?

¡Intenta quitármelo!-lo provocó Grant.

Con un agilísimo movimiento, el militar retiró el bastón de encima de los hilos y lo pasó recto por debajo de ellos, golpeando a su enemigo en la nariz con la punta del arma. El joven alemán se llevó ambas manos a la cara mientras gritaba de dolor y se retorcía.

¡Es inútil!-dictó Grant-¡No puedes vencerme! PUNISHING STRIKE!
(¡Golpe castigador!)

Grant hundió la punta de su bastón en la rodilla izquierda de Engel, causándole un dolor muy agudo e intenso.

¡Cabrón!-gritaba Engel mientras se retorcía-¡Te mataré! ¡Eres hombre muerto! ¡Acabaré contigo!

Desde el suelo, lanzó una patada alta, sorprendiendo a Grant y lanzándolo hacia atrás. Con esto, ganó distancia para ponerse en pie y, cojeando a causa del impacto, se acercó a su enemigo lo más rápido que pudo y le propinó un feroz puñetazo en el esternón.

¡AGH!-gimió Grant.

¡Te pillé!-le espetó Engel-¡TOMA ÉSTA!

El duro e implacable puño americano de Engel pasó fugazmente por la cara de Grant en un violento golpe que le provocó un doloroso tirón en el cuello.

Y esto no es nada…-amenazó el alemán-… ¡VOY A TORTURARTE!

Giró sobre sí mismo y lanzó una patada a gran velocidad contra Grant, pero éste la paró con otra patada.

¡Qué valiente!-apreció Engel-¿Intentas enzarzarte conmigo en un mano a mano? ¡Eres muy lento y débil, demasiado para lo que yo soy! ¡HAAAAAAAAAAH!

Engel se despegó de Grant y lanzó otra patada, que también fue bloqueada por una patada en sentido contrario por parte del último. Tras esto, el militar trató de lanzar una patada frontal, pero el desertor fue más rápido y lo abatió con una patada giratoria en salto.

¡Las tornas han cambiado!-lo amenazó Engel-¡Te voy a machacar los huevos de un puñetazo! ¡Despídete de tu hombría!

Desde el suelo, Grant levantó su bastón y lo agitó, golpeando la rodilla izquierda de su enemigo nuevamente.

No, no lo creo.-dijo-Voy a machacar yo tu existencia.

Aprovechando que Engel se había hincado de rodillas en el suelo nuevamente, Grant se agarró de sus hombros e hizo fuerza para levantarse, tirándolo a él de paso. Desde esta posición, lo agarró por la espalda, le hizo una llave y lo sometió en el suelo, presionándole la nuez con el bastón.

Me…me…-tartamudeaba Engel-…falta el…a…a…aire… ¿cómo ha… podido… pasar…?

Hasta nunca.-se despidió Grant.

¡NO!-bramó Engel empujando el bastón con las palmas de las manos.

Al tener a Grant en su espalda y sujetando el bastón por delante de él, Engel no pudo deshacer la sumisión, pero sí logró apartarse el bastón lo suficiente como para dejar de padecer aquella sensación tan atenazadora. Aprovechó para desplegar el hilo metálico que llevaba oculto bajo las mangas para atarlo en las muñecas de su enemigo y cortarle las manos, pero éste se dio cuenta y se apartó.

¿Me liberas al ver unos centímetros de hilo?-se burló Engel-¡Cobarde!

No me acuses de cobarde cuando TÚ deberías acusarte de idiota.-respondió Grant.

¿QUÉ?-gritó Engel al ver lo que su contendiente estaba haciendo.

Grant había usado la punta de su bastón para enroscar el hilo en ella y, con unos vehementes movimientos, hizo que el resto de los metros de hilo que el enemigo llevaba ocultos fuesen descubiertos. Con varios giros, hizo que este hilo estrangulase a su dueño.

Insisto: HASTA NUNCA.-repitió el soldado.

Dio un bastonazo al aire, provocando un tirón en las fibras del hilo metálico, que acabaron por decapitar a Engel.

Menudo tirón…-comentó Grant en voz alta mientras estiraba el cuello para reponerse del dolor muscular que le había causado el puñetazo.

El resto de soldados miraron sorprendidos al estratega.

¡No pongan esas caras!-ordenó-¡Sólo he derrotado a un enemigo! ¡Hagan lo propio con los suyos!

Los demás soldados, que estaban enfrentándose a Kaiya, a Remigio, a un ejército de esqueletos, a otro de Taimanin y a otro de soldados de los Fuuma, se pusieron en marcha de nuevo.

. . .

Esto del comité de bienvenida es tan cliché...-se quejó Hagane mientras dejaba ver que estaba aburrido.

Dejádmelos a mí.-pidió Yamiyuki-Lleváis mucho tiempo peleando y yo todavía no he luchado contra nadie.

Los cinco amigos se retiraron para dejar a su líder hacer de las suyas. Con elegancia y rapidez, Yamiyuki desenvainó la nodachi y cortó por la mitad a tres hombres en el trayecto.

¡Menudo dominio del Iaido!-comentó Shirubei-Da gusto verlo.

Había bastantes más soldados allí. Comenzaron a disparar, no sólo contra Yamiyuki, sino también contra los otros chicos.

De eso nada.-siseó Yamiyuki.

Con un rápido gesto de sus manos, se levantó un muro de fuego que protegió a sus compañeros, deshaciendo todos los disparos de energía. Los disparos que iban dirigidos hacia el propio Yamiyuki fueron esquivados con ágiles y elegantes piruetas. Al aterrizar de su última voltereta, el chico agarró al soldado que más cerca tenía de un hombro con una mano y le destrozó la placa abdominal de la armadura con un rodillazo, llegando a su propio cuerpo, en el cual causó estragos: el casco del soldado se tiñó por dentro de la sangre que había vomitado. No tardó en desplomarse.

¿En serio tienen esa capacidad los refuerzos metálicos del traje nuevo?-se sorprendió Inuhito.

La fuerza de Yamiyuki también tiene mucho que ver.-respondió Rito-Por muy duro que sea el uniforme de combate, si el rodillazo no hubiera sido bueno, no habría conseguido nada.

¡YAAAAAAAAAAH!-gritó el líder del equipo Taimanin.

Girando sobre sí mismo, describió un círculo con la nodachi, cortando a varios soldados más. Tres de los restantes se acercaron a él por la espalda, pero fueron descubiertos rápidamente y castigados con un lanzamiento de numerosos shuriken que atravesaron sus armaduras.

Tenéis muy poca capacidad de sigilo…-les espetó el chico.

Se giró a los soldados que quedaban. Clavó la nodachi en el suelo y les quitó las armas con veloces y directos impactos con las palmas de las manos. Tras ello, los derribó a patadas hasta romper sus cascos para poder asestarles una herida letal en el cráneo.

Sigamos, chicos.-pidió Yamiyuki mientras desclavaba su arma del suelo y la guardaba en la funda.

Tras avanzar unos metros, comenzaron a ver una zona iluminada en la que pudieron distinguir la celda en la que Philell y sus compañeros estaban encerrados. Justo cuando iban a acercarse a ella, tres robots gigantescos con cañones en los brazos aparecieron de entre las sombras y se posaron frente a ellos.

Sabía que tenían algo bajo la manga…-dijo Yamiyuki con hastío.

Si tardamos demasiado en rescatar a Philell, puede que nuestros planes no salgan tan bien como pensamos en su momento.-observó Aoi.

Descuida, amigo mío.-respondió Yamiyuki-Voy a acabar con ellos en un santiamén.

Aquellas enormes máquinas parecieron escuchar las palabras del chico, pues comenzaron a disparar ráfagas a gran velocidad. Los Taimanin se vieron obligados a dispersarse para evitar ser alcanzados, pero los robots fueron más rápidos y acabaron por acertar con sus disparos. El lugar se tiñó de gritos de dolor.

¡AAAAAAAAAAARGHHHH!-gritó Hagane-¡Me ha dado en las piernas! ¡No puedo moverme!

¡MI CADERA!-aulló Inuhito-¡JODEEEEEEEEEEEER!

¡Mierda!-gritó Shirubei mientras veía salir la sangre de sus hombros-Estábamos tan cerca… no puedo creerme esto…

Ahhh…-Aoi no podía hablar, pues tenía una bala en la garganta.

¡Aún no está todo perdido!-exclamó Yamiyuki-¡Rito!

¡A la orden, capitán!-exclamó Rito mientras las balas saltaban de su cuerpo por el efecto regenerador-¿Estás herido?

No han podido darme.-dijo Yamiyuki-Dime que puedes curarlos…

¡Claro que puedo!-respondió Rito solemnemente-Sólo necesito que esos robots me dejen…

No volverán a disparar jamás.-dijo Yamiyuki seriamente, tras lo cual se encaró a ellos-¡VOY A DESTROZAROS!

El chico sacó de su espalda dos armas metálicas plegables. Al desplegarse, se revelaron como bastones plateados con una hoja enorme en forma de cuarto de luna. Agitó ambos bastones y del interior de ambos salieron disparadas sendas cadenas que condujeron las hojas de los extremos hacia los enemigos. Con armónicos y sincronizados movimientos, Yamiyuki hacía que las hojas fueran hacia donde él quería, golpeando repetidas veces a todos los robots y causándoles cortes superficiales. Tras varios segundos de combinación de golpes, el chico comenzó a desplazarse fugazmente de un punto a otro del oscuro campo de batalla, haciendo que las trayectorias de las cuchillas fueran mucho más complicadas y veloces. Los cortes eran cada vez más fuertes, llegando a un punto en que los robots, incapaces de disparar, comenzaron a caerse a trozos.

Nunca jodáis a mis amigos.-susurró Yamiyuki tras plegar y recolocar sus armas.

¡Eso ha sido increíble!-exclamó Aoi.

¡Aoi!-gritó Yamiyuki girándose hacia él-¡Puedes hablar de nuevo! ¿Estás bien?

Vio que sus cinco amigos levantaban los pulgares. Tenían algunas roturas en los uniformes, pero sus cuerpos se habían regenerado completamente.

Todo gracias a Rito.-dijo Shirubei-¡Te debemos una, tío grande!

El veros sanos y salvos es el mejor regalo que podéis hacerme.-susurró Rito-La deuda queda saldada… pero estoy muy agotado, he necesitado energía vital a raudales para curaros a todos…

No te cansarás mucho de aquí en adelante.-le aseguró Yamiyuki-Ya hemos llegado a nuestro objetivo.

¡Taimanin!-exclamó Philell cuando los chicos terminaron de acercársele-¡Habéis vuelto!

Así es, Philell.-respondió Yamiyuki-Los Neo-Nómadas están atacando a Nioiko y a los suyos. Hemos aprovechado que sabíamos todo sobre este asalto para unirnos y liberaros. Si nos damos prisa, podréis acercaros a los Mazoku a los que ha engañado ese desgraciado y abrirles los ojos. Se unirían a vosotros en tal caso.

¿Vais a liberarnos?-preguntó Philell con alegría.

¡Nos debéis una muy gorda!-gruñó Shirubei a modo de respuesta mientras destrozaba la puerta de la celda con sus garras.

Eh, mocetón…-le dijo Vega con un tono sensual-…muchas gracias por lo del agua… ¿puedo agradecértelo con un polvo?

Rito, encuentra la bañera de esta tiparraca y pégale un mazazo.-dijo Shirubei.

¡Oye!-Vega se molestó.

Estás muy buena, pero no estoy de humor.-le explicó Shirubei-Casi nos matan por venir a salvaros. Más os vale que os portéis ahí arriba.

Te entien…-intentó decir Philell.

¡No me vengas con el rollo de que entiendes que no podamos veros como amigos!-pidió Shirubei-¡No tengo la mente tan cerrada! ¡Entiendo que no todos los Mazoku sois malvados y entiendo que queráis lo mismo que nosotros, pero no me pidáis que me muestre amable con vosotros cuando he visto a mis amigos a punto de morir! ¡ES LO PEOR QUE HE VISTO DESDE QUE UN DÍA, DE LA NOCHE A LA MAÑANA, MI PADRE PASÓ DE CORRER COMO UN GUEPARDO A ESTAR EN UNA SILLA DE RUEDAS! ¡NO ES NADA PERSONAL!

¡Shirubei!-exclamó Hagane abrazándose a él-Estamos bien...ha sido todo muy rápido, desagradable y horripilante, pero ha pasado tal como llegó.

Rito se acercó a Shirubei y le agarró un hombro, tras lo cual se acercó a su oído.

No te vengas abajo.-le pidió entre susurros-Entiendo que estés nervioso por la situación, pero, si tanto crees que me debes una, por favor, sonríe por mí.

Lo siento, chicos…-dijo Shirubei-…he metido la pata, ¿verdad?

Todos nos equivocamos.-dijo Yamiyuki-No te pediré que no estés iracundo, pero sí me gustaría que tu rabia la lanzases contra los Fuuma, los verdaderos culpables de esta situación.

Tras unos minutos más de diálogo, el grupo, ahora ampliado, volvió a ponerse en marcha. Necesitaban encontrar la espada de Uro y la bañera de Vega para poder unirse al combate. Mientras los buscaban, Inuhito se acercó a Shirubei.

Yo siento que tengo que darte las gracias.-dijo Inuhito.

¿Por qué?-se extrañó Shirubei.

Por ser lo suficientemente valiente como para admitir que no te encuentras en tu mejor momento después de todo lo que ha pasado.-le explicó el otro chico-Me has dado el empujón que me faltaba para poder admitir que estoy ardiendo por dentro porque sé que tarde o temprano tendré que chocar aceros con mi hermano… o con el demonio que posee a mi hermano.

Al terminar de hablar, se dieron cuenta de que Uro ya tenía su espada. Por su parte, Vega ya se había instalado en su bañera.

¡Por fin!-exclamó la nereida-¡Qué gusto!

Es hora de volver al epicentro de la batalla.-dijo Yamiyuki-Tenemos que ponerle fin a ella y a los Fuuma.

. . .

En el campo de batalla, la situación seguía siendo completamente caótica. Mientras comandaba a los esqueletos, Will se batía en duelo con Kuroageha, quien no paraba de moverse y ocultarse como una auténtica francotiradora.

Deja de invocar a esos putos esqueletos…-pensaba Kuroageha mientras trataba de dejar a Will fuera de combate con sus dardos-…no me obligues a usar… ¡ESTO!

La chica dejó de lado su cerbatana y, con la otra mano, con la que sujetaba la flauta, comenzó a tocar una melodía especial. Un zumbido ultrasónico recorrió el campo de batalla. El cuerpo de los Mazoku comenzó a vibrar y a inestabilizarse.

Inaudible e inocuo para humanos, mortífero para demonios.-Kuroageha hablaba consigo misma mientras peleaba desde la distancia-La frecuencia óptima para la entrada en resonancia de los cuerpos de los Mazoku.

Aprovechando el ataque de ondas mecánicas de Kuroageha, los Taimanin se pusieron en marcha: tanto los que atacaban cuerpo a cuerpo en el suelo como los que lanzaban asedios aéreos y subterráneos aunaron esfuerzos para reducir el número de individuos vivos en el campo de batalla.

¡Escuadrón incendiario, avanzad!-ordenó Kuroageha dejando de tocar un instante-¡Es hora del ataque de fuego!

Una armada de Taimanin vestidos de rojo, naranja y plateado comenzó a dispersarse por el campo de batalla. Conjurando unas técnicas especiales colectivas, comenzaron a extender las llamas por todo el territorio. Terminada su orden verbal, Kuroageha había vuelto a tocar, por lo que los Mazoku quedaban indefensos ante las llamas, dejando que los demás Taimanin pudieran encargarse con más libertad de los Fuuma y los militares.

¡Es el momento de alimentarnos de las llamas, hermana!-exclamó Kaen desde las alturas-¡Causemos una explosión!

La joven saltó desde su posición estratégica hacia el fuego. Kouen emergió del suelo y se lanzó al encuentro de su hermana.

¡Es hora de causar el caos absoluto!-gritó Kouen.

Ninpô!-gritaron a coro las dos hermanas.
(¡Arte ninja…)

KATON NO JUTSU!-tres voces terminaron la conjuración del ataque.
(…del fuego!)

Yamiyuki había aparecido ágil y súbitamente entre sus dos hermanas y se había unido al ataque. Juntos, los tres hermanos causaron una enorme explosión que sacudió a las fuerzas enemigas.

¡La caballería está aquí!-exclamó Shiena contento mientras peleaba a patadas con un grupo de soldados.

¡Han liberado a los rehenes!-se sorprendió Veena-¡Les llevamos ventaja ahora!

Los cinco miembros restantes del equipo Yamiyuki se lanzaron al ataque. Se les unieron Uro y Vega, quienes sólo atacaban a los soldados rasos de los Fuuma y a las fuerzas de Tigres Black, pero no a Kaiya, ni a Will, ni a Remigio ni a los esqueletos. Por su parte, Philell se dirigió al encuentro de Kuroageha, quien había bajado de los árboles para recibirlo.

Hola, Taimanin Kuroageha.-saludó Philell.

Hola.-respondió ésta-No dejaré que te toquen en este combate… al fin y al cabo, si no hubiera sido por tu intervención aquel día, yo habría muerto.

Me alegra enormemente contar con tu protección.-prosiguió Philell educadamente-Necesito estar cerca de los sicarios de Nioiko: es hora de contarles la verdad.

En medio del fuego cruzado, Kuroageha escoltó a Philell hacia el emplazamiento de Kaiya y Remigio, quienes seguían batiéndose contra los soldados. Por el camino necesitaron dar cuenta de algunos enemigos, la joven con sus potentes ataques de ondas sonoras y el demonio con sus débiles pero extensos ataques de tentáculos.

¡Remigio!-exclamó Philell al llegar al lugar donde estaban los Mazoku con los que quería hablar-¡Kaiya Minobe!

¿De nuevo el farsante que quiere vendernos al mejor postor con el falso principio de la integración social entre hombres y demonios?-preguntó Kaiya.

¡No!-negó Philell-¡El farsante es Nioiko! ¡Nioiko Fuuma es el hermano menor de la mujer que ayudó al verdugo de tu hermana a capturarla! ¡Nioiko Sakaguchi no existe, es una tapadera!

Mientes.-le espetó Kaiya.

No miento y lo sabes.-respondió Philell-¿No lo sospecháis ya? ¿No sentís cosas extrañas? ¿No habéis empezado ya a pensar que estáis siendo drogados? ¡Nioiko no sólo es un farsante y un manipulador, sino que también os droga para hacer que sus artimañas sean más creíbles!

¡Maldito…-Kaiya alzó su martillo.

Tenemos que dejar de engañarnos, Kaiya.-dijo Remigio-Hemos hablado de esto varias veces. Es doloroso admitir que nos hemos equivocado estrepitosamente, pero así ha sido.

Will irrumpió en el lugar seguido de una horda de esqueletos.

Por fin te encuentro, francotiradora.-dijo Will apuntando a Kuroageha con sus armas-Remigio, Kaiya, no os fiéis de esta sabandija.

Los soldados, encabezados por James y Gordon, reanudaron su ataque.

¡Muy bonito!-les dijo Gordon-¡Pero no hemos venido aquí a ver una película! ¡Es nuestro deber acabar con todos vosotros!

¡Y una mierda!-les espetó Kuroageha acercándose una mano a la boca.

Con sus poderes de sonido, emitió un silbido muy potente con la ayuda de sus dedos. Esto era una señal estratégica del equipo Kuroageha que hizo que Veena, Shiena y Seika apareciesen allí rápidamente.

¡A por los hombres!-exclamó Kuroageha.

Seika, puro músculo, comenzó a forcejear con Gordon, que era el más fuerte del pelotón. Shiena y Veena se repartieron a los restantes con ágiles combinaciones de ataques, aunque seguían siendo pocos en comparación con los soldados.

¡Will!-suplicaba Philell-¡Tienes que creerme! ¡Os han estado engañando!

James, Grant, Émile, Christian, Púrpura, Andrei y Leon eran demasiados para Shiena y Veena. Cuando todo apuntaba a que iban a ser superados, una fuerza que nunca antes habían visto tumbó a James y a Andrei de un golpe. Veena no podía creer lo que veía.

¿¡Doctora Himehagi!?-se sorprendió.

Saki Himehagi, la médico de los Taimanin, también estaba en el campo de batalla. Lideraba al equipo médico, como no podía ser de otra manera. Su técnica había dejado fuera de combate a dos soldados. Émile, Leon, Grant y Púrpura trataron de contraatacar lanzándose hacia ella, pero fueron repelidos por unas jeringuillas que volaron hacia ellos y se les clavaron, inyectándoles relajantes musculares. Detrás de la doctora Himehagi apareció otra mujer.

¿¡Usted también, doctora Noriden!?-esta vez fue Shiena el sorprendido.

Mitsuyo Noriden, enfermera, científica y Taimanin, también formaba parte del equipo de Saki Himehagi. Sus fármacos de combate la hacían famosa en el campo de batalla.

¡Sólo queda el tal Gordon Powers!-exclamó Shiena motivado.

¡RAAAAAAAAAAAAAAGHHHH!-gritó Seika en respuesta.

Liberando toda su fuerza interior con un grito, Seika venció la fuerza de Gordon y lo estampó contra el suelo, abriendo un boquete con su cuerpo.

Listo.-dijo Seika entre sudor y jadeos.

¿Lo entendéis?-oyeron preguntar a Philell.

Al parecer, mientras los Taimanin se encargaban de los militares, Philell había terminado de demostrarles a Will, Remigio y Kaiya que habían sido engañados.

Sus piezas encajan con las nuestras.-dijo Remigio-Hemos sido utilizados. Es una deshonra, sí, pero todavía podemos trabajar por la causa. Podemos vengarnos.

No puedo creerme que he estado ayudando a un familiar del hombre que le hizo eso a mi hermana…-Kaiya se llevaba las manos a la cabeza.

¡Me da igual todo ahora mismo!-bramó Will enfurecido-¡QUIERO IR A POR NIOIKO!

Todos los esqueletos de Will se dedicaron a buscar a Nioiko. No tardaron en sacarlo de su escondrijo.

¿Qué está pasando?-se extrañó Nioiko mientras pataleaba para que los esqueletos lo soltaran.

¡NIOIKO FUUMA!-gritó Will-¡NOS HEMOS ENTERADO DE TODO!

¡Mierda!-pensó Nioiko-¡Ahora sí que estoy jodido!

Si de verdad habéis entendido mi explicación…-dijo Philell-…me gustaría que me ayudaseis a atrapar a Nioiko.

Ya no es nuestro aliado.-dijo Kaiya secamente-Tal vez te debamos una disculpa, pero no es el momento ni el lugar. Ya hablaremos. Considera esto una tregua.

¿Vais a venderme, Kaiya?-preguntó Nioiko sorprendido mientras los esqueletos lo llevaban hacia ellos.

Vamos a darte de tu propia medicina, embustero.-respondió la mujer Mazoku.

Finalmente, los esqueletos dejaron a Nioiko arrodillado ante Will. Lo acompañaban Kaiya, Remigio y Philell, todos en guardia.

¡No lo soltéis, mis fieles esbirros!-pidió Will a los esqueletos.

Por detrás de ellos peleaban Kuritöö y Benibatsu. Al ver a los soldados abatidos por el fuerte ataque del equipo médico, la científica se acercó a ellos.

¡No flojeéis!-les espetó-¡Tenéis que levantaros y pelear!

La mujer demoníaca les administró unos fármacos y los levantó del suelo con sus tentáculos.

¡En pie y a pelear en nombre de Tigres-sama!-les ordenó.

¡Sí, doctora, gracias, doctora!-exclamó James.

Parece que mientras estábamos en el suelo, ese Nioiko se ha quedado sin amigos…-observó Púrpura.

El andrógino soldado apuntó al lugar donde los esqueletos tenían agarrado a Nioiko, quien trataba desesperadamente de librarse de aquello.

¡Soltadme!-pidió Nioiko-¡Esto es un malentendido!

¡Das lástima y vergüenza, Nioiko!-bramó Will-¿Un malentendido? ¡En los malentendidos nadie pone droga en la comida de los demás! ¡Lo sospechábamos desde hacía tiempo y ahora nos lo han corroborado todo!

En ese caso, tendré que tirar de lo único que me queda.-susurró Nioiko-¡ELIZABETH, TE NECESITO! ¡RESCÁTAME!

La mujer robot saltó desde el sitio estratégico en el que estaba escondida y acabó con los esqueletos con sus tentáculos artificiales. Tras esto, se dispuso a pelear con Will, pero fue interrumpida súbitamente por los soldados de Estados Unidos, quienes irrumpieron en el lugar con toda su fuerza.

¡Es nuestra oportunidad!-gritó James-¡Recuperemos a Elizabeth!

¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!-gritó Gordon mientras se abalanzaba hacia la robot.

El musculoso y forzudo joven agarró a Elizabeth y la tiró al suelo.

¡La tengo!-bramó Gordon-¡Me está atizando muy fuerte con sus patadas! ¡Apagadla! ¡Tenemos que llevárnosla intacta! ¡Ingeniero de campo! ¡Christian, por favor!

Ágil y elegantemente, Christian saltó hasta Elizabeth y conectó un ordenador de mano a su cuello con un cable. Tras teclear varios comandos, la máquina de tentáculos electrónicos se apagó y dejó de forcejear.

¡La tenemos!-exclamó Gordon contento-¡Cargaré con su pesado cuerpo hacia un lugar donde puedan llevársela a nuestras instalaciones! ¡Cubridme!

Mientras Gordon se retiraba, en las mentes de todos los combatientes se dibujaba la misma idea. A partir de aquel momento, absolutamente todos los allí presentes tenían un único objetivo: Nioiko.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

[TY] Episodio 66: Festín de sangre

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 66: Festín de sangre

Siguiendo el consejo estratégico de Rito, los Taimanin esperarían ocultos hasta que las fuerzas de Tigres Black llegasen. Las cuatro mujeres más importantes del ejército ninja, Zhao Kuroageha, Kaen Kuroi, Kouen Kuroi y Tamako Makihara, conversaban entre ellas.

Tenemos que dejarles claro quién manda aquí.-dijo Kaen-No debemos mostrar ni un ápice de piedad. Entraremos a saco y acabaremos con todos los que se crucen en nuestro camino. Lo cierto es que me apetece mucho derramar sangre.

Tranquila, hermana, tendrás para derramar.-replicó Kouen-La estrategia no es nada complicada: simplemente tenemos que saltar al campo de batalla y pelear. Nadie nos garantiza que los números jueguen a nuestro favor, pero está claro que los números no siempre son lo más importante.

Eso es, Kouen-dono.-terció Kuroageha-No importa que sean muchos más si nosotros somos mucho mejores. Tenemos mil y una formas de contrarrestar cualquier variación brusca de la proporción numérica entre los ejércitos.

Mi marido y yo lideramos una avanzada capaz de arrasar con tropas de cientos de individuos desde la distancia.-alegó Tamako-No podrán acercarse al resto tan fácilmente.

¿Vuestra puntería es hereditaria?-preguntó Kuroageha con una sonrisa cómplice.

Si lo dices por nuestro hijo Aoi, me alegra saber que se ha hecho un nombre por su puntería.-replicó la mujer más longeva de aquel cuarteto-La puntería es nuestra especialidad, el potencial de combate a larga distancia es lo que nos da el orgullo a los miembros de la casa Makihara. También nos alegra ver que, al tener unos amigos tan fuertes, Aoi ha aprendido algo de ellos y ha adquirido bastante destreza en el combate cuerpo a cuerpo.

Lo dices como si no se os diera bien…-añadió Kaen-…todos los Taimanin tenemos que saber artes marciales. Cualquiera de nosotros tiene un nivel deportivo y marcial muy superior al de cualquier otra persona, incluidos atletas y deportistas de élite. Que dentro de nosotros haya casas que se especialicen más en unas vertientes que en otras no nos hace desconocedores de nada. Aún me acuerdo de aquel ogro al que decapitaste de una patada en una de las últimas misiones en las que coincidimos.

Se atrevió a hablar mal de mi familia.-se excusó Tamako-No creo en los roles por sexos, pero sí en la importancia de seguir a nuestro corazón: soy una esposa fiel y una madre dedicada porque estoy tan enamorada de mi marido como el primer día y también porque quiero muchísimo a mi único hijo, no porque es lo que se espera de mí como mujer. Alguien que dice que mi hijo no tiene valía es alguien que está destinado a morir a mis manos si lo oigo.

Los ogros odian a Aoi porque mató a Kazark y las noticias corren como la pólvora.-explicó Kouen-No tienes que justificarte: nos encantó aquella escena. Fue una patada preciosa.

Yo también soy madre, Tamako.-añadió Kaen-Mis hijas todavía son niñas muy pequeñas, pero haría lo mismo que tú si me viera en la misma situación.

Señor Makihara, tiene usted una esposa que vale más que el tiempo.-dijo Yamiyuki, que caminaba al lado de Meiou-Mire cómo demuestra su amor hacia usted y hacia Aoi…

¡Yamiyuki!-exclamó Tamako-¿Nos has oído?

Su marido y yo nos acercábamos para ultimar algunos detalles.-explicó Yamiyuki-No se preocupe, no sólo mi hermana le ha dado la razón, sino que yo también se la doy: no soy el padre de Aoi, pero me considero su hermano desde que era un niño muy pequeño, y también mataría por él.

Tamako, tenemos que ir colocándonos estratégicamente.-dijo Meiou-Saldremos victoriosos en familia, mi amada.

El matrimonio se cogió de las manos.

Que no le pase nada a Aoi, por favor.-pidió Tamako.

Saldrá intacto e ileso.-aseguró Yamiyuki-Su hijo sabe defenderse y, si algo falla, tiene hombros en los que apoyarse. No pasará nada.

Confiamos en él.-dijo Meiou-Y en todos vosotros. ¡Ganaremos esta batalla!

Gracias por su confianza, señores Makihara.-Yamiyuki hizo una reverencia-No se olviden de tener confianza también en ustedes mismos: es la clave para la victoria histórica que queremos lograr.

Los padres de Aoi se despidieron. Kaen, Kouen, Kuroageha y Yamiyuki se quedaron solos tras la partida de la joven pareja.

Hermanas, es un honor pelear codo con codo junto a vosotras.-el chico se dirigió a sus hermanas mayores.

¿Os dejo solos?-preguntó Kuroageha.

No, no te vayas, Kuroageha.-pidió Yamiyuki-No he venido para hablar ningún tema de familia, sólo quería saber si está todo listo en vuestros equipos.

Seika y Shiena tienen una fuerza arrolladora, como buenos Sonozaki que son.-explicó Kuroageha-Se encargarán de cargar hacia el frente y abrir camino. Veena y yo estamos listas para atacar en rango, ella a media distancia y yo a larga principalmente. Nos moveremos los cuatro juntos, Veena y yo desde las alturas y los otros dos desde el suelo. Nuestra posición está decidida.

En mi grupo tenemos clara nuestra contribución.-continuó Kaen-Haremos un asalto aéreo. Los cuervos atacarán a los enemigos, y algunos serán lo bastante grandes como para llevar montados a mis subordinados. Si el ataque de los cuervos falla o se ve mermado, me encargaré de prender fuego a los enemigos.

Nosotros iremos al revés.-explicó Kouen-Realizaremos un ataque subterráneo. Mis serpientes serán muy útiles para ello. Además, todos mis subordinados son especialistas en excavación y desplazamiento bajo tierra. Afloraremos como topos y cercenaremos los pies de los enemigos. También habrá fuego por mi parte.

Me alegra saber que os mantenéis en posiciones fuertes.-respondió Yamiyuki-Dada la relación que hemos tenido en el pasado, nuestro equipo será el encargado de rescatar a los rehenes de Nioiko: Philell, Uro Oswald y Vega. Nos desplazaremos los seis juntos a nuestra conveniencia para llegar cuanto antes a la celda y rescatarlos. Se unirán a la batalla como aliados sin pensárselo. Tenemos preparadas algunas sorpresas también. Espero que merezca la pena haber pedido en la universidad un adelanto de varios meses de temario para adelantarnos al ritmo del doctorado… era nuestra única forma de ir al día con los estudios después de todos los viajes que estamos haciendo. El escuadrón incendiario está con nosotros, así que los Kuroi podremos valernos de sus llamas para fortalecer nuestros poderes. Maika Kamimura ha venido en persona con sus mejores guerreros del fuego. También ha traído a su segunda al mando, Homura Sanada, la maestra de la Lanza de Fuego.

Los Taimanin mensajeros lanzaron una señal de aviso: las fuerzas de Tigres Black habían llegado.

¡A nuestros puestos!-exclamó Kuroageha.

Cada líder se juntó con sus compañeros de combate. Era el momento de flexionar las piernas para saltar encima de los enemigos. Como no podía ser de otra manera, la avanzadilla mixta de soldados y demonios estaba liderada por cuatro generales: la doctora Kuritöö y el traidor Benibatsu por parte de los Mazoku y el conductor James Silver y el artillero Gordon Powers por parte de los soldados de Estados Unidos. En las filas traseras estaban Grant Steeler, Émile Delacroix, Leon Fitzgerald, Christian Miller, Púrpura Delgado, Andrei Kagami-Volkov y Yellow Peacock: nada que los Taimanin no se esperasen. No obstante, les alegró ver que no había ni rastro de la teniente Margaret Johnson ni de la sargento Layla Phoenix. Tampoco estaban Tigres Black ni Braulio Cromwell, lo cual facilitaría las acciones. Las tropas, compuestas por soldados armados, orcos, mercenarios Mazoku y robots, se lanzaron en masa al campamento de Nioiko.

¡ATAQUE DEL ENEMIGO!-exclamó el joven líder en funciones de los Fuuma al vislumbrar aquella embestida sorpresa-¡TODOS AL ATAQUE!

Will, Remigio, Kaiya, Engel y Elizabeth se prepararon para contraatacar. Las tropas no eran rivales para ellos, pero sí eran lo suficientemente numerosas como para pasar entre ellos.

¡Aguantad!-los Taimanin escuchaban una petición de Nioiko desde sus posiciones de partida-¡Traeré a más tropas!

Vieron que el joven se alejaba del tumulto.

¡AHORA!-gritó Yamiyuki.

¿Qué ha sido eso?-preguntó Kuritöö irritada-¿Es que no estamos solos en esta guerra?

¡Doctora!-un mercenario corría hacia ella-¡Póngase a salvo! ¡Son los…

La cabeza del mercenario fue cortada por una sombra que pasó silbando por aquel lugar.

¿Qué está pasando?-preguntó Benibatsu en voz alta-¡Vamos, tropas, no os amilanéis! ¡ACABAD CON LOS FUUMA Y RECUPERAD A LA MUJER ROBOT INTACTA!

El cielo se tiñó momentáneamente de negro. Una ingente armada de cuervos comenzó a llover sobre las tropas, causándoles heridas muy serias. Cinco de los cuervos eran gigantes y portaban a un guerrero cada uno.

¡TAIMANIN!-gritó Benibatsu-¡NOS HAN LOCALIZADO! ¡ACABAD CON ELLOS TAMBIÉN! ¡SOMOS MÁS QUE ELLOS!

Los guerreros que aterrizaron de los cuervos gigantes comenzaron a asesinar a las tropas de Tigres Black.

¡A por Nioiko!-ordenó Kaen desde su posición estratégica-¡Seguidlos a ellos! Ninpô – Karasu no Jutsu!
(¡Arte ninja de los cuervos!)

Un pequeño grupo de cuervos se fijó en Nioiko y avisó de su posición alejada tras aquella densa cortina de combatientes.

¡Hay demasiados objetivos entre medias, Kaen-sama!-exclamó uno de los subordinados de la joven.

¡HABÍA!-gritó Kaen.

A su señal, un corrimiento de tierra sorprendió a los demonios y a los soldados. Del suelo comenzaron a salir serpientes que estrangulaban, mordían y envenenaban a los enemigos. También salieron cinco combatientes de élite que acompañaron a los subordinados de Kaen hacia donde se encontraba Nioiko. De un agujero en el suelo salió la mano de una mujer, levantó el pulgar y volvió a soterrarse.

Hermanas y mejores amigas…-pensó Kaen desde su posición subterránea-… ¿qué más se puede pedir?

Las balas de los soldados y los conjuros de los mercenarios aminoraron la marcha de los guerreros que perseguían a Nioiko. Parecía que Tigres Black tenía interés por capturarlo. Confusos, los sicarios del joven también atacaron a los Taimanin, comportándose por un instante nimio de tiempo como aliados de las fuerzas de los Neo-Nómadas.

¡DE ESO NADA!-gritó Shiena apareciendo en medio de la multitud-¡Atrás, metralla!

El chico comenzó a deshacerse de los enemigos que tenía más cerca con potentes patadas cortantes. A los que tenía más lejos les atacaba con su urumi.  Justo cuando parecía que le iban a golpear, una mujer apareció a su lado y se colocó espalda con espalda con él: era Seika.

¡Acabaremos con vosotros!-gritó la chica mientras tiraba al suelo a diez hombres de un puñetazo.

Aquella pareja de jóvenes musculosos y fornidos comenzó a hacer estragos entre los enemigos.

¿De qué va esto?-preguntó Gordon indignado-¡Nos están dando una paliza! ¡FORMAD UNA CRUZ! ¡ATAQUE EN PINZA CONTRA LOS INDIVIDUOS VESTIDOS DE VERDE!

Desde los flancos descubiertos  de Seika y Shiena comenzaron a llegar varias hordas. Tan pronto como aparecieron comenzaron a caer: una llovizna de objetos metálicos comenzó a clavarse en ellos.

Buen tiro, cariño.-dijo Tamako desde las alturas.

Gracias.-respondió Meiou con una sonrisa-No se nos da nada mal esto, ¿verdad?

¡AGUANTAD!-pidió Nioiko a voz en grito-¡En cuanto me ponga a salvo y pueda transportarme, traeré a las tropas! ¡No dejaremos que nos derrote nadie! ¡No ahora que estamos tan cerca de hacernos más fuertes!

¿Vas a huir otra vez, mequetrefe?-Nioiko oyó una voz masculina muy familiar detrás de él.

Se giró y vio al gigantesco Rito Sonozaki.

¡Tú!-exclamó Nioiko-¡No tengo tiempo para jugar contigo!

Trató de desplegar su cola láser, pero Rito fue más rápido y lo embistió con un gancho alto, lanzándolo por los aires.

No es justo que sólo tú tengas armas láser.-dijo el Taimanin.

¡Átalo, Aoi!-Nioiko escuchó otra voz familiar.

Sin tener tiempo para levantarse tras el golpe, Nioiko vio a Aoi lanzándole un ataque con su látigo. Detrás de él estaba Inuhito, quien probablemente habría dado esa orden que había escuchado. Para salvar al joven, un esqueleto se puso entre medias y aguantó el latigazo, saltando en pedazos tras el impacto.

¡Vamos, Nioiko!-exclamó Will.

¡Gracias, Will!-gritó Nioiko levantándose.

El fuego fatuo que ahora era subordinado de Nioiko convocó a un ejército de esqueletos para entretener a los miembros del equipo Yamiyuki. El joven líder de los Fuuma se escabulló gateando y, finalmente, llegó a un lugar donde pudo sacar su espejo de mano, mirarse en él y desaparecer.

¡Maldito cabrón con suerte!-bramó Shirubei mientras destrozaba a los esqueletos con sus garras.

¡Hasta la suerte de los hijos de puta tiene un límite!-le contestó Hagane, quien lo acompañaba en la tarea de alejar a los esqueletos del resto del equipo.

Sin pararse a pensarlo, Rito, Inuhito y Aoi también cargaron contra los esqueletos. No obstante, por cada esqueleto que destruían aparecían como mínimo otros tres.

¡No se acaban nunca!-se quejó Inuhito-¡Tenemos que mantenerlos a raya para que Yamiyuki pueda encontrar la celda de Philell, Uro y Vega!

¡MATADLOS!-gritó Will desde la lejanía-¡VAMOS, ESQUELETOS, ACABAD CON ESOS TAIMANIN! ¡AVASALLADLOS!

¡Que os lo habéis creído, panda de cretinos!-exclamó una voz de chica desde encima de ellos.

Una lluvia de lanzas negras acabó con los esqueletos. Tras cada impacto, las lanzas se disolvían, encharcando el suelo: eran de tinta negra, lo cual dio a entender a los chicos que aquel ataque había sido obra de Veena. Miraron hacia arriba y la chica los saludó con la mano.

Hay que acabar con ese fuego fatuo si queremos que los esqueletos dejen de aparecer.-dijo Veena.

Un dardo salió disparado hacia Will, pero éste lo destrozó a medio camino con un certero disparo.

¡Yo me encargo de él!-dijo Kuroageha desde la copa de un árbol con su cerbatana en la mano-¡Haré que se canse de disparar y le asestaré un golpe mortal desde aquí! ¡Id con Yamiyuki!

¿Y si se os acercan demasiado los esqueletos?-preguntó Shirubei.

¡Los joderé uno a uno!-exclamó Veena-Debo una muy grande a todo el mundo por el desastre que causé en el anterior combate. ¡Vamos! ¡Tenéis que estar con Yamiyuki!

Los chicos siguieron el camino que sabían que Yamiyuki había seguido. Al mirar hacia atrás se dieron cuenta de que todos estaban participando activamente en el combate: Kuritöö, Benibatsu, James y Gordon estaban utilizando sus armas contra los Taimanin. El resto de soldados que los habían acompañado también estaban peleando.

Esta parte del camino no tiene nada de iluminación.-observó Rito-¿Puedes hacer algo, Inuhito?

El chico de cabello blanco se puso delante de sus compañeros y miró hacia la lejanía. También se concentró en sus oídos y en su nariz.

Vienen cinco objetivos hostiles de frente.-informó.

¿Cinco?-preguntó Aoi con un manojo de cinco cuchillos kunai en forma de abanico en su mano.

Sí.-corroboró Inuhito-Sigue las líneas de mis dedos y les darás.

Aoi disparó sus cuchillos siguiendo las trayectorias marcadas por los cinco dedos de la mano derecha de Inuhito. Se oyeron cinco impactos, cinco gemidos y cinco desplomes.

¡Sigamos!-pidió Aoi.

Empezaron a ver que caían rayos azules por todo el campo de batalla: Nioiko estaba mandando allí a sus tropas, incrementando la densidad de población de aquel escenario de batalla campal.

¡Tenemos que ir tras Yamiyuki!-insistió Hagane-Ya hay quien se encargue de la escoria que acaba de aparecer, ¡vamos!

. . .

En la zona central del campo de batalla, donde todo había empezado, se estaba formando un tumulto insondable. Los soldados de los Fuuma disparaban a matar, pues todos llevaban sus armaduras cibernéticas típicas y sus armas de alta tecnología.

¡Esos tíos son buenos!-exclamó James-¡SOLDADOS, DISPARAD!

Los militares que estaban detrás de James comenzaron a apuntar con sus rifles de asalto a los Fuuma, iniciándose un fuego cruzado.

¡No os hemos dado las armas para nada, sucios infelices bastardos!-les espetó Kuritöö a los orcos-¡Disparad a bocajarro!

El alto porcentaje de orcos que poseía armas de fuego comenzó a disparar también. El campo de batalla se había convertido en una tormenta de fuego. En el frente limítrofe, Benibatsu se deshacía de los invasores con su doble guadaña, acompañado por Kuritöö, que despachaba a los Fuuma con su metralleta, James, que atacaba a los más alejados con sus arpones y Gordon, que disparaba sus armas explosivas para los enemigos lejanos a la vez que golpeaba con sus técnicas de artes marciales a los que se le acercaban.

¡No importa que sea Taimanin o Fuuma!-gritó Kuritöö-¡Tirad a matar!

¡Pelotón!-ordenó Gordon-¡Con nosotros!

¡Vosotros también, chicos!-pidió James-¡Vamos!

Los soldados de cada grupo se acercaron. Rápidamente se giraron las tornas: Émile barrió a cinco hombres de los Fuuma con una brutal patada giratoria, tras lo cual los hizo saltar por los aires con un disparo de sus bazooka de piernas. Tras él, Púrpura se preparaba para hacer de las suyas.

Cutting Wave!-gritó.
(¡Onda cortante!)

Agitó sus manos, dando zarpazos al aire. Sus uñas artificiales brillaron, emitiendo unos arcos de luz violeta que cortaron a los Fuuma y a varios Taimanin en pedazos.

¡JAJAJAJAJAJA!-rió con sadismo-¡No sois rivales para el gran Púrpura Delgado!

Justo cuando un Taimanin iba a devolverle el favor, un bisturí se le clavó en la frente.

Cállate un poco cuando veas que van a darte una tunda.-pidió Andrei-Ah, y de nada, ¿eh?

Gracias, Andrei.-dijo Púrpura con un tono melifluo-Bonito lanzamiento de bisturí. Has dejado frito a ese tío…

Malo sería que se levantara…-dijo Andrei clavando instintivamente unas tijeras en un enemigo que se le acercaba por detrás.

Para contrarrestar las armas electromagnéticas de los Fuuma, Christian les atacaba con sus yo-yos. Lo acompañaba Leon para terminar lo que él empezaba gracias a su colección de armas de fuego.

¡Los sicarios de Nioiko tienen que estar en algún lado!-bramó James-¡Es requisito indispensable hallar a Elizabeth y llevárnosla de vuelta! Es un arma demasiado poderosa como para tenerla perdida…

¿Llama a esto una estrategia, Silver?-preguntó Grant abriéndose paso hacia James con golpes de su bastón-¿Desde cuándo estar quietos recibiendo a los enemigos se considera una estrategia? ¡Deberíamos movernos! ¡Encontrar a Elizabeth es prioritario, como bien ha dicho, pero no va a presentarse sola!

Yellow Peacock apareció de la nada. Aparentemente, era un experto en el camuflaje óptico y en el sigilo.

Nioiko ha vuelto.-dijo-Hay cientos de soldados rodeándolo. Sus sicarios vienen hacia aquí. Trataré de encontrar más información.

Tras aquella fugaz intervención, el espía del ejército se esfumó de nuevo.

¿Quién está disparando esos proyectiles brillantes?-preguntó Émile acercándose al grupo.

¿Cuáles?-se extrañó James-¿Los que parecen fragmentos cristalinos?

Sí…-dijo Émile-…se están cargando a muchos de nuestros enemigos, pero, casualmente, sólo Fuuma… ¿serán obra de algún Taimanin?

Si lo fueran, atacarían también a nuestras tropas, ¿no es así?-respondió James.

¡Déjense de minucias!-gruñó Grant-¡Se dirigen hacia nosotros! ¡Tendámosles una emboscada!

¿Una qué?-preguntó una voz desconocida para ellos-Lo siento, amigo, pero yo también fui militar… sé cómo os las gastáis.

De un salto, Engel Klage, el sicario de Nioiko, se plantó ante ellos. Los militares reaccionaron súbitamente.

¡Tú eres Engel Klage!-se sorprendió Émile-¡Un desertor de nuestro ejército! ¿Cómo te atreves a mirarnos a la cara?

Órdenes de arriba.-dijo el sádico exsoldado crujiéndose los nudillos-Mi nuevo trabajo es muy exigente.

¿Trabajas para Nioiko?-preguntó Grant con un vaso sanguíneo del cuello muy hinchado.

Sí.-respondió el joven rubio con una sonrisa.

¡Desertor!-bramó el estratega del ejército-¡Traidor! ¡Se te acusa de abuso sexual a una superior, desertas del ejército huyendo de tus responsabilidades y te conviertes en nuestro enemigo! ¡Éste será tu fin!

No he venido solo.-dijo Engel-No soy el único amigo de Nioiko.

Remigio y Kaiya aparecieron detrás de Engel.

¡Acaben con esos demonios rebeldes!-ordenó Grant-¡Déjenme al traidor! ¡Daré buena cuenta de él!

¿Puedo preguntar tu nombre antes de matarte?-pidió Engel.

Soy Grant Steeler… ¡TU VERDUGO!-se presentó el soldado.

. . .

¡No contaba con una aparición tan rápida de los Fuuma!-exclamó Veena-¡Voy a agotarme si sigo lanzando tinta a esta velocidad!

¡Baja!-le ordenó Kuroageha.

¡Te quedarás sola en la línea de ataque a distancia!-reparó Veena.

¡No te preocupes!-pidió la líder del equipo-Los músculos no los tienes cansados, así que pelea cuerpo a cuerpo. Ayuda a nuestros compañeros.

Ninpô – Mai no Jutsu!-gritaba Shiena.
(¡Arte ninja de la danza!)

Ninpô – Kinton no Jutsu!-se le unió Seika.
(¡Arte ninja de los metales!)

Las técnicas combinadas de los primos Sonozaki daban buena cuenta de los esqueletos y de los Fuuma, pero los primeros se regeneraban y los segundos eran demasiados. Veena no tardó en unírseles. Comenzó a lanzar ataques con su cimitarra mientras buscaba posicionarse junto a ellos formando un pequeño triángulo.

¡Ya eres mío!-pensó Kuroageha al ver que Will se había girado para mirar a Veena.

Un dardo emponzoñado salió de su cerbatana y se clavó en la tráquea del Mazoku.

Agh…-boqueó Will.

Ese dardo estaba lleno de una sustancia que disuelve los fuegos fatuos. Nuestros místicos son muy poderosos, no los subestimes aunque no estén aquí, mal nacido.-Kuroageha insultaba mentalmente a Will.

Los esqueletos dejaron de aparecer, momento que aprovecharon los miembros del equipo Kuroageha para dar cuenta de los Fuuma. Detrás de ellos los esperaban los demonios y los soldados, pero tenían que empezar a limpiar el campo por el lado que más les convenía.

¿Por qué no se muere?-se preguntaba Kuroageha al ver que Will sólo había caído arrodillado.

Un destello de luz anaranjada respondió a su pregunta: la cola de Nioiko había arrancado y destrozado el dardo a una velocidad tan fugaz como la que el propio Nioiko había empleado para esfumarse de allí después de hacerlo.

Maldita rata…-pensó Kuroageha.

. . .

¡Yamiyuki!-exclamó Inuhito-¡Estamos aquí!

El joven líder se dio la vuelta y vio a sus cinco compañeros y amigos.

Hemos venido a ayudarte con los rehenes.-explicó Hagane-Kuroageha y los suyos nos cubren las espaldas.

¡Y tus hermanas están que se salen!-añadió Shirubei-¡Menuda están armando ahí afuera!

Mis padres también nos están ayudando.-añadió Aoi con una sonrisa-Tenemos carta blanca para centrarnos en ti.

¿Liberamos a esos presos?-preguntó Rito con complicidad.

Gracias, chicos.-Yamiyuki sonrió-¡Vamos!

¡ALTO!-una voz los detuvo.

De la oscuridad que los rodeaba comenzaron a salir soldados de los Fuuma. Formaron una circunferencia y apuntaron a los jóvenes con sus poderosas armas.


Los he visto aparecer por esos rayos azules.-se dijo Yamiyuki-Era de esperar que no quisieran que liberásemos a los rehenes de Nioiko, así que podemos imaginarnos que no sólo han venido estos hombres, sino que nos tienen preparado algo más fuerte…