miércoles, 23 de septiembre de 2015

[TY] Episodio 66: Festín de sangre

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 66: Festín de sangre

Siguiendo el consejo estratégico de Rito, los Taimanin esperarían ocultos hasta que las fuerzas de Tigres Black llegasen. Las cuatro mujeres más importantes del ejército ninja, Zhao Kuroageha, Kaen Kuroi, Kouen Kuroi y Tamako Makihara, conversaban entre ellas.

Tenemos que dejarles claro quién manda aquí.-dijo Kaen-No debemos mostrar ni un ápice de piedad. Entraremos a saco y acabaremos con todos los que se crucen en nuestro camino. Lo cierto es que me apetece mucho derramar sangre.

Tranquila, hermana, tendrás para derramar.-replicó Kouen-La estrategia no es nada complicada: simplemente tenemos que saltar al campo de batalla y pelear. Nadie nos garantiza que los números jueguen a nuestro favor, pero está claro que los números no siempre son lo más importante.

Eso es, Kouen-dono.-terció Kuroageha-No importa que sean muchos más si nosotros somos mucho mejores. Tenemos mil y una formas de contrarrestar cualquier variación brusca de la proporción numérica entre los ejércitos.

Mi marido y yo lideramos una avanzada capaz de arrasar con tropas de cientos de individuos desde la distancia.-alegó Tamako-No podrán acercarse al resto tan fácilmente.

¿Vuestra puntería es hereditaria?-preguntó Kuroageha con una sonrisa cómplice.

Si lo dices por nuestro hijo Aoi, me alegra saber que se ha hecho un nombre por su puntería.-replicó la mujer más longeva de aquel cuarteto-La puntería es nuestra especialidad, el potencial de combate a larga distancia es lo que nos da el orgullo a los miembros de la casa Makihara. También nos alegra ver que, al tener unos amigos tan fuertes, Aoi ha aprendido algo de ellos y ha adquirido bastante destreza en el combate cuerpo a cuerpo.

Lo dices como si no se os diera bien…-añadió Kaen-…todos los Taimanin tenemos que saber artes marciales. Cualquiera de nosotros tiene un nivel deportivo y marcial muy superior al de cualquier otra persona, incluidos atletas y deportistas de élite. Que dentro de nosotros haya casas que se especialicen más en unas vertientes que en otras no nos hace desconocedores de nada. Aún me acuerdo de aquel ogro al que decapitaste de una patada en una de las últimas misiones en las que coincidimos.

Se atrevió a hablar mal de mi familia.-se excusó Tamako-No creo en los roles por sexos, pero sí en la importancia de seguir a nuestro corazón: soy una esposa fiel y una madre dedicada porque estoy tan enamorada de mi marido como el primer día y también porque quiero muchísimo a mi único hijo, no porque es lo que se espera de mí como mujer. Alguien que dice que mi hijo no tiene valía es alguien que está destinado a morir a mis manos si lo oigo.

Los ogros odian a Aoi porque mató a Kazark y las noticias corren como la pólvora.-explicó Kouen-No tienes que justificarte: nos encantó aquella escena. Fue una patada preciosa.

Yo también soy madre, Tamako.-añadió Kaen-Mis hijas todavía son niñas muy pequeñas, pero haría lo mismo que tú si me viera en la misma situación.

Señor Makihara, tiene usted una esposa que vale más que el tiempo.-dijo Yamiyuki, que caminaba al lado de Meiou-Mire cómo demuestra su amor hacia usted y hacia Aoi…

¡Yamiyuki!-exclamó Tamako-¿Nos has oído?

Su marido y yo nos acercábamos para ultimar algunos detalles.-explicó Yamiyuki-No se preocupe, no sólo mi hermana le ha dado la razón, sino que yo también se la doy: no soy el padre de Aoi, pero me considero su hermano desde que era un niño muy pequeño, y también mataría por él.

Tamako, tenemos que ir colocándonos estratégicamente.-dijo Meiou-Saldremos victoriosos en familia, mi amada.

El matrimonio se cogió de las manos.

Que no le pase nada a Aoi, por favor.-pidió Tamako.

Saldrá intacto e ileso.-aseguró Yamiyuki-Su hijo sabe defenderse y, si algo falla, tiene hombros en los que apoyarse. No pasará nada.

Confiamos en él.-dijo Meiou-Y en todos vosotros. ¡Ganaremos esta batalla!

Gracias por su confianza, señores Makihara.-Yamiyuki hizo una reverencia-No se olviden de tener confianza también en ustedes mismos: es la clave para la victoria histórica que queremos lograr.

Los padres de Aoi se despidieron. Kaen, Kouen, Kuroageha y Yamiyuki se quedaron solos tras la partida de la joven pareja.

Hermanas, es un honor pelear codo con codo junto a vosotras.-el chico se dirigió a sus hermanas mayores.

¿Os dejo solos?-preguntó Kuroageha.

No, no te vayas, Kuroageha.-pidió Yamiyuki-No he venido para hablar ningún tema de familia, sólo quería saber si está todo listo en vuestros equipos.

Seika y Shiena tienen una fuerza arrolladora, como buenos Sonozaki que son.-explicó Kuroageha-Se encargarán de cargar hacia el frente y abrir camino. Veena y yo estamos listas para atacar en rango, ella a media distancia y yo a larga principalmente. Nos moveremos los cuatro juntos, Veena y yo desde las alturas y los otros dos desde el suelo. Nuestra posición está decidida.

En mi grupo tenemos clara nuestra contribución.-continuó Kaen-Haremos un asalto aéreo. Los cuervos atacarán a los enemigos, y algunos serán lo bastante grandes como para llevar montados a mis subordinados. Si el ataque de los cuervos falla o se ve mermado, me encargaré de prender fuego a los enemigos.

Nosotros iremos al revés.-explicó Kouen-Realizaremos un ataque subterráneo. Mis serpientes serán muy útiles para ello. Además, todos mis subordinados son especialistas en excavación y desplazamiento bajo tierra. Afloraremos como topos y cercenaremos los pies de los enemigos. También habrá fuego por mi parte.

Me alegra saber que os mantenéis en posiciones fuertes.-respondió Yamiyuki-Dada la relación que hemos tenido en el pasado, nuestro equipo será el encargado de rescatar a los rehenes de Nioiko: Philell, Uro Oswald y Vega. Nos desplazaremos los seis juntos a nuestra conveniencia para llegar cuanto antes a la celda y rescatarlos. Se unirán a la batalla como aliados sin pensárselo. Tenemos preparadas algunas sorpresas también. Espero que merezca la pena haber pedido en la universidad un adelanto de varios meses de temario para adelantarnos al ritmo del doctorado… era nuestra única forma de ir al día con los estudios después de todos los viajes que estamos haciendo. El escuadrón incendiario está con nosotros, así que los Kuroi podremos valernos de sus llamas para fortalecer nuestros poderes. Maika Kamimura ha venido en persona con sus mejores guerreros del fuego. También ha traído a su segunda al mando, Homura Sanada, la maestra de la Lanza de Fuego.

Los Taimanin mensajeros lanzaron una señal de aviso: las fuerzas de Tigres Black habían llegado.

¡A nuestros puestos!-exclamó Kuroageha.

Cada líder se juntó con sus compañeros de combate. Era el momento de flexionar las piernas para saltar encima de los enemigos. Como no podía ser de otra manera, la avanzadilla mixta de soldados y demonios estaba liderada por cuatro generales: la doctora Kuritöö y el traidor Benibatsu por parte de los Mazoku y el conductor James Silver y el artillero Gordon Powers por parte de los soldados de Estados Unidos. En las filas traseras estaban Grant Steeler, Émile Delacroix, Leon Fitzgerald, Christian Miller, Púrpura Delgado, Andrei Kagami-Volkov y Yellow Peacock: nada que los Taimanin no se esperasen. No obstante, les alegró ver que no había ni rastro de la teniente Margaret Johnson ni de la sargento Layla Phoenix. Tampoco estaban Tigres Black ni Braulio Cromwell, lo cual facilitaría las acciones. Las tropas, compuestas por soldados armados, orcos, mercenarios Mazoku y robots, se lanzaron en masa al campamento de Nioiko.

¡ATAQUE DEL ENEMIGO!-exclamó el joven líder en funciones de los Fuuma al vislumbrar aquella embestida sorpresa-¡TODOS AL ATAQUE!

Will, Remigio, Kaiya, Engel y Elizabeth se prepararon para contraatacar. Las tropas no eran rivales para ellos, pero sí eran lo suficientemente numerosas como para pasar entre ellos.

¡Aguantad!-los Taimanin escuchaban una petición de Nioiko desde sus posiciones de partida-¡Traeré a más tropas!

Vieron que el joven se alejaba del tumulto.

¡AHORA!-gritó Yamiyuki.

¿Qué ha sido eso?-preguntó Kuritöö irritada-¿Es que no estamos solos en esta guerra?

¡Doctora!-un mercenario corría hacia ella-¡Póngase a salvo! ¡Son los…

La cabeza del mercenario fue cortada por una sombra que pasó silbando por aquel lugar.

¿Qué está pasando?-preguntó Benibatsu en voz alta-¡Vamos, tropas, no os amilanéis! ¡ACABAD CON LOS FUUMA Y RECUPERAD A LA MUJER ROBOT INTACTA!

El cielo se tiñó momentáneamente de negro. Una ingente armada de cuervos comenzó a llover sobre las tropas, causándoles heridas muy serias. Cinco de los cuervos eran gigantes y portaban a un guerrero cada uno.

¡TAIMANIN!-gritó Benibatsu-¡NOS HAN LOCALIZADO! ¡ACABAD CON ELLOS TAMBIÉN! ¡SOMOS MÁS QUE ELLOS!

Los guerreros que aterrizaron de los cuervos gigantes comenzaron a asesinar a las tropas de Tigres Black.

¡A por Nioiko!-ordenó Kaen desde su posición estratégica-¡Seguidlos a ellos! Ninpô – Karasu no Jutsu!
(¡Arte ninja de los cuervos!)

Un pequeño grupo de cuervos se fijó en Nioiko y avisó de su posición alejada tras aquella densa cortina de combatientes.

¡Hay demasiados objetivos entre medias, Kaen-sama!-exclamó uno de los subordinados de la joven.

¡HABÍA!-gritó Kaen.

A su señal, un corrimiento de tierra sorprendió a los demonios y a los soldados. Del suelo comenzaron a salir serpientes que estrangulaban, mordían y envenenaban a los enemigos. También salieron cinco combatientes de élite que acompañaron a los subordinados de Kaen hacia donde se encontraba Nioiko. De un agujero en el suelo salió la mano de una mujer, levantó el pulgar y volvió a soterrarse.

Hermanas y mejores amigas…-pensó Kaen desde su posición subterránea-… ¿qué más se puede pedir?

Las balas de los soldados y los conjuros de los mercenarios aminoraron la marcha de los guerreros que perseguían a Nioiko. Parecía que Tigres Black tenía interés por capturarlo. Confusos, los sicarios del joven también atacaron a los Taimanin, comportándose por un instante nimio de tiempo como aliados de las fuerzas de los Neo-Nómadas.

¡DE ESO NADA!-gritó Shiena apareciendo en medio de la multitud-¡Atrás, metralla!

El chico comenzó a deshacerse de los enemigos que tenía más cerca con potentes patadas cortantes. A los que tenía más lejos les atacaba con su urumi.  Justo cuando parecía que le iban a golpear, una mujer apareció a su lado y se colocó espalda con espalda con él: era Seika.

¡Acabaremos con vosotros!-gritó la chica mientras tiraba al suelo a diez hombres de un puñetazo.

Aquella pareja de jóvenes musculosos y fornidos comenzó a hacer estragos entre los enemigos.

¿De qué va esto?-preguntó Gordon indignado-¡Nos están dando una paliza! ¡FORMAD UNA CRUZ! ¡ATAQUE EN PINZA CONTRA LOS INDIVIDUOS VESTIDOS DE VERDE!

Desde los flancos descubiertos  de Seika y Shiena comenzaron a llegar varias hordas. Tan pronto como aparecieron comenzaron a caer: una llovizna de objetos metálicos comenzó a clavarse en ellos.

Buen tiro, cariño.-dijo Tamako desde las alturas.

Gracias.-respondió Meiou con una sonrisa-No se nos da nada mal esto, ¿verdad?

¡AGUANTAD!-pidió Nioiko a voz en grito-¡En cuanto me ponga a salvo y pueda transportarme, traeré a las tropas! ¡No dejaremos que nos derrote nadie! ¡No ahora que estamos tan cerca de hacernos más fuertes!

¿Vas a huir otra vez, mequetrefe?-Nioiko oyó una voz masculina muy familiar detrás de él.

Se giró y vio al gigantesco Rito Sonozaki.

¡Tú!-exclamó Nioiko-¡No tengo tiempo para jugar contigo!

Trató de desplegar su cola láser, pero Rito fue más rápido y lo embistió con un gancho alto, lanzándolo por los aires.

No es justo que sólo tú tengas armas láser.-dijo el Taimanin.

¡Átalo, Aoi!-Nioiko escuchó otra voz familiar.

Sin tener tiempo para levantarse tras el golpe, Nioiko vio a Aoi lanzándole un ataque con su látigo. Detrás de él estaba Inuhito, quien probablemente habría dado esa orden que había escuchado. Para salvar al joven, un esqueleto se puso entre medias y aguantó el latigazo, saltando en pedazos tras el impacto.

¡Vamos, Nioiko!-exclamó Will.

¡Gracias, Will!-gritó Nioiko levantándose.

El fuego fatuo que ahora era subordinado de Nioiko convocó a un ejército de esqueletos para entretener a los miembros del equipo Yamiyuki. El joven líder de los Fuuma se escabulló gateando y, finalmente, llegó a un lugar donde pudo sacar su espejo de mano, mirarse en él y desaparecer.

¡Maldito cabrón con suerte!-bramó Shirubei mientras destrozaba a los esqueletos con sus garras.

¡Hasta la suerte de los hijos de puta tiene un límite!-le contestó Hagane, quien lo acompañaba en la tarea de alejar a los esqueletos del resto del equipo.

Sin pararse a pensarlo, Rito, Inuhito y Aoi también cargaron contra los esqueletos. No obstante, por cada esqueleto que destruían aparecían como mínimo otros tres.

¡No se acaban nunca!-se quejó Inuhito-¡Tenemos que mantenerlos a raya para que Yamiyuki pueda encontrar la celda de Philell, Uro y Vega!

¡MATADLOS!-gritó Will desde la lejanía-¡VAMOS, ESQUELETOS, ACABAD CON ESOS TAIMANIN! ¡AVASALLADLOS!

¡Que os lo habéis creído, panda de cretinos!-exclamó una voz de chica desde encima de ellos.

Una lluvia de lanzas negras acabó con los esqueletos. Tras cada impacto, las lanzas se disolvían, encharcando el suelo: eran de tinta negra, lo cual dio a entender a los chicos que aquel ataque había sido obra de Veena. Miraron hacia arriba y la chica los saludó con la mano.

Hay que acabar con ese fuego fatuo si queremos que los esqueletos dejen de aparecer.-dijo Veena.

Un dardo salió disparado hacia Will, pero éste lo destrozó a medio camino con un certero disparo.

¡Yo me encargo de él!-dijo Kuroageha desde la copa de un árbol con su cerbatana en la mano-¡Haré que se canse de disparar y le asestaré un golpe mortal desde aquí! ¡Id con Yamiyuki!

¿Y si se os acercan demasiado los esqueletos?-preguntó Shirubei.

¡Los joderé uno a uno!-exclamó Veena-Debo una muy grande a todo el mundo por el desastre que causé en el anterior combate. ¡Vamos! ¡Tenéis que estar con Yamiyuki!

Los chicos siguieron el camino que sabían que Yamiyuki había seguido. Al mirar hacia atrás se dieron cuenta de que todos estaban participando activamente en el combate: Kuritöö, Benibatsu, James y Gordon estaban utilizando sus armas contra los Taimanin. El resto de soldados que los habían acompañado también estaban peleando.

Esta parte del camino no tiene nada de iluminación.-observó Rito-¿Puedes hacer algo, Inuhito?

El chico de cabello blanco se puso delante de sus compañeros y miró hacia la lejanía. También se concentró en sus oídos y en su nariz.

Vienen cinco objetivos hostiles de frente.-informó.

¿Cinco?-preguntó Aoi con un manojo de cinco cuchillos kunai en forma de abanico en su mano.

Sí.-corroboró Inuhito-Sigue las líneas de mis dedos y les darás.

Aoi disparó sus cuchillos siguiendo las trayectorias marcadas por los cinco dedos de la mano derecha de Inuhito. Se oyeron cinco impactos, cinco gemidos y cinco desplomes.

¡Sigamos!-pidió Aoi.

Empezaron a ver que caían rayos azules por todo el campo de batalla: Nioiko estaba mandando allí a sus tropas, incrementando la densidad de población de aquel escenario de batalla campal.

¡Tenemos que ir tras Yamiyuki!-insistió Hagane-Ya hay quien se encargue de la escoria que acaba de aparecer, ¡vamos!

. . .

En la zona central del campo de batalla, donde todo había empezado, se estaba formando un tumulto insondable. Los soldados de los Fuuma disparaban a matar, pues todos llevaban sus armaduras cibernéticas típicas y sus armas de alta tecnología.

¡Esos tíos son buenos!-exclamó James-¡SOLDADOS, DISPARAD!

Los militares que estaban detrás de James comenzaron a apuntar con sus rifles de asalto a los Fuuma, iniciándose un fuego cruzado.

¡No os hemos dado las armas para nada, sucios infelices bastardos!-les espetó Kuritöö a los orcos-¡Disparad a bocajarro!

El alto porcentaje de orcos que poseía armas de fuego comenzó a disparar también. El campo de batalla se había convertido en una tormenta de fuego. En el frente limítrofe, Benibatsu se deshacía de los invasores con su doble guadaña, acompañado por Kuritöö, que despachaba a los Fuuma con su metralleta, James, que atacaba a los más alejados con sus arpones y Gordon, que disparaba sus armas explosivas para los enemigos lejanos a la vez que golpeaba con sus técnicas de artes marciales a los que se le acercaban.

¡No importa que sea Taimanin o Fuuma!-gritó Kuritöö-¡Tirad a matar!

¡Pelotón!-ordenó Gordon-¡Con nosotros!

¡Vosotros también, chicos!-pidió James-¡Vamos!

Los soldados de cada grupo se acercaron. Rápidamente se giraron las tornas: Émile barrió a cinco hombres de los Fuuma con una brutal patada giratoria, tras lo cual los hizo saltar por los aires con un disparo de sus bazooka de piernas. Tras él, Púrpura se preparaba para hacer de las suyas.

Cutting Wave!-gritó.
(¡Onda cortante!)

Agitó sus manos, dando zarpazos al aire. Sus uñas artificiales brillaron, emitiendo unos arcos de luz violeta que cortaron a los Fuuma y a varios Taimanin en pedazos.

¡JAJAJAJAJAJA!-rió con sadismo-¡No sois rivales para el gran Púrpura Delgado!

Justo cuando un Taimanin iba a devolverle el favor, un bisturí se le clavó en la frente.

Cállate un poco cuando veas que van a darte una tunda.-pidió Andrei-Ah, y de nada, ¿eh?

Gracias, Andrei.-dijo Púrpura con un tono melifluo-Bonito lanzamiento de bisturí. Has dejado frito a ese tío…

Malo sería que se levantara…-dijo Andrei clavando instintivamente unas tijeras en un enemigo que se le acercaba por detrás.

Para contrarrestar las armas electromagnéticas de los Fuuma, Christian les atacaba con sus yo-yos. Lo acompañaba Leon para terminar lo que él empezaba gracias a su colección de armas de fuego.

¡Los sicarios de Nioiko tienen que estar en algún lado!-bramó James-¡Es requisito indispensable hallar a Elizabeth y llevárnosla de vuelta! Es un arma demasiado poderosa como para tenerla perdida…

¿Llama a esto una estrategia, Silver?-preguntó Grant abriéndose paso hacia James con golpes de su bastón-¿Desde cuándo estar quietos recibiendo a los enemigos se considera una estrategia? ¡Deberíamos movernos! ¡Encontrar a Elizabeth es prioritario, como bien ha dicho, pero no va a presentarse sola!

Yellow Peacock apareció de la nada. Aparentemente, era un experto en el camuflaje óptico y en el sigilo.

Nioiko ha vuelto.-dijo-Hay cientos de soldados rodeándolo. Sus sicarios vienen hacia aquí. Trataré de encontrar más información.

Tras aquella fugaz intervención, el espía del ejército se esfumó de nuevo.

¿Quién está disparando esos proyectiles brillantes?-preguntó Émile acercándose al grupo.

¿Cuáles?-se extrañó James-¿Los que parecen fragmentos cristalinos?

Sí…-dijo Émile-…se están cargando a muchos de nuestros enemigos, pero, casualmente, sólo Fuuma… ¿serán obra de algún Taimanin?

Si lo fueran, atacarían también a nuestras tropas, ¿no es así?-respondió James.

¡Déjense de minucias!-gruñó Grant-¡Se dirigen hacia nosotros! ¡Tendámosles una emboscada!

¿Una qué?-preguntó una voz desconocida para ellos-Lo siento, amigo, pero yo también fui militar… sé cómo os las gastáis.

De un salto, Engel Klage, el sicario de Nioiko, se plantó ante ellos. Los militares reaccionaron súbitamente.

¡Tú eres Engel Klage!-se sorprendió Émile-¡Un desertor de nuestro ejército! ¿Cómo te atreves a mirarnos a la cara?

Órdenes de arriba.-dijo el sádico exsoldado crujiéndose los nudillos-Mi nuevo trabajo es muy exigente.

¿Trabajas para Nioiko?-preguntó Grant con un vaso sanguíneo del cuello muy hinchado.

Sí.-respondió el joven rubio con una sonrisa.

¡Desertor!-bramó el estratega del ejército-¡Traidor! ¡Se te acusa de abuso sexual a una superior, desertas del ejército huyendo de tus responsabilidades y te conviertes en nuestro enemigo! ¡Éste será tu fin!

No he venido solo.-dijo Engel-No soy el único amigo de Nioiko.

Remigio y Kaiya aparecieron detrás de Engel.

¡Acaben con esos demonios rebeldes!-ordenó Grant-¡Déjenme al traidor! ¡Daré buena cuenta de él!

¿Puedo preguntar tu nombre antes de matarte?-pidió Engel.

Soy Grant Steeler… ¡TU VERDUGO!-se presentó el soldado.

. . .

¡No contaba con una aparición tan rápida de los Fuuma!-exclamó Veena-¡Voy a agotarme si sigo lanzando tinta a esta velocidad!

¡Baja!-le ordenó Kuroageha.

¡Te quedarás sola en la línea de ataque a distancia!-reparó Veena.

¡No te preocupes!-pidió la líder del equipo-Los músculos no los tienes cansados, así que pelea cuerpo a cuerpo. Ayuda a nuestros compañeros.

Ninpô – Mai no Jutsu!-gritaba Shiena.
(¡Arte ninja de la danza!)

Ninpô – Kinton no Jutsu!-se le unió Seika.
(¡Arte ninja de los metales!)

Las técnicas combinadas de los primos Sonozaki daban buena cuenta de los esqueletos y de los Fuuma, pero los primeros se regeneraban y los segundos eran demasiados. Veena no tardó en unírseles. Comenzó a lanzar ataques con su cimitarra mientras buscaba posicionarse junto a ellos formando un pequeño triángulo.

¡Ya eres mío!-pensó Kuroageha al ver que Will se había girado para mirar a Veena.

Un dardo emponzoñado salió de su cerbatana y se clavó en la tráquea del Mazoku.

Agh…-boqueó Will.

Ese dardo estaba lleno de una sustancia que disuelve los fuegos fatuos. Nuestros místicos son muy poderosos, no los subestimes aunque no estén aquí, mal nacido.-Kuroageha insultaba mentalmente a Will.

Los esqueletos dejaron de aparecer, momento que aprovecharon los miembros del equipo Kuroageha para dar cuenta de los Fuuma. Detrás de ellos los esperaban los demonios y los soldados, pero tenían que empezar a limpiar el campo por el lado que más les convenía.

¿Por qué no se muere?-se preguntaba Kuroageha al ver que Will sólo había caído arrodillado.

Un destello de luz anaranjada respondió a su pregunta: la cola de Nioiko había arrancado y destrozado el dardo a una velocidad tan fugaz como la que el propio Nioiko había empleado para esfumarse de allí después de hacerlo.

Maldita rata…-pensó Kuroageha.

. . .

¡Yamiyuki!-exclamó Inuhito-¡Estamos aquí!

El joven líder se dio la vuelta y vio a sus cinco compañeros y amigos.

Hemos venido a ayudarte con los rehenes.-explicó Hagane-Kuroageha y los suyos nos cubren las espaldas.

¡Y tus hermanas están que se salen!-añadió Shirubei-¡Menuda están armando ahí afuera!

Mis padres también nos están ayudando.-añadió Aoi con una sonrisa-Tenemos carta blanca para centrarnos en ti.

¿Liberamos a esos presos?-preguntó Rito con complicidad.

Gracias, chicos.-Yamiyuki sonrió-¡Vamos!

¡ALTO!-una voz los detuvo.

De la oscuridad que los rodeaba comenzaron a salir soldados de los Fuuma. Formaron una circunferencia y apuntaron a los jóvenes con sus poderosas armas.


Los he visto aparecer por esos rayos azules.-se dijo Yamiyuki-Era de esperar que no quisieran que liberásemos a los rehenes de Nioiko, así que podemos imaginarnos que no sólo han venido estos hombres, sino que nos tienen preparado algo más fuerte…

martes, 22 de septiembre de 2015

[TY] Episodio 65: Vestido de negro

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 65: Vestido de negro

El día del asalto a los Fuuma había llegado. La fecha que Kuroageha facilitó a los Taimanin por fin se había convertido en un hoy. A pesar de que, según la chica, el combate sucedería al anochecer, se daba por supuesto que todos los implicados madrugarían para prepararse física y psicológicamente para todo lo que les esperaba. Hubo una persona que madrugó más que el resto: Yamiyuki. Ataviado con ropa de calle, todavía sin ponerse el uniforme, caminaba por los pasillos del Instituto de Gokuruma. Llevaba un jersey negro muy ajustado de cuello vuelto, unos pantalones pitillo del mismo color, un cinturón también negro con hebilla metálica y una cadena plateada colgando del lado derecho y unas botas negras altas del mismo color que el resto de la ropa, con suelas gruesas y elevadas. Encima del jersey llevaba un sobretodo, también negro, muy fino y con dos faldones traseros que ondeaban junto con su melena al ritmo de su paso firme y decidido. De su cuello colgaba una cruz plateada con una piedra roja en el centro. Al llegar a una bifurcación, tomó el camino de la derecha hacia un ascensor al que se subió para bajar unos cuantos pisos, hasta uno de los niveles de sótano. Al salir del ascensor, bajó un pequeño tramo de escaleras y llegó a una puerta metálica con cierre electrónico de aspecto muy robusto. A su derecha había un teclado alfanumérico y un lector de tarjetas. El chico sacó de uno de los bolsillos de su pantalón una tarjeta con banda magnética que pasó por el lector. Tras esto, la pantalla se iluminó, a lo que Yamiyuki respondió tecleando un código que combinaba muchos caracteres diferentes. En respuesta a esto, la puerta se abrió de par en par, cediéndole el paso al joven.

Es hora de desenterrar el hacha de guerra.-dijo el joven en un susurro para sí mismo.

Continuó caminando, dejando que la puerta se cerrara tras de sí. Tras atravesar una laberíntica red de pasillos llenos de puertas, llegó a una pasarela estrecha que conducía a una pequeña plataforma redonda en cuyo centro se erigía un pilar de aproximadamente un metro de altura. En cuestión de segundos, el veloz joven llegó a dicho pilar. Tenía dos agujeros similares a cerraduras, uno blanco y otro de color violeta intenso ennegrecido. Delante de la plataforma había dos puertas blindadas, cada una del color de una de las cerraduras.

Ha llegado el momento, ¿verdad?-el chico escuchó una voz femenina muy familiar.

Murasaki Yatsu, una de las dos subdirectoras del Instituto de Gokuruma, apareció de entre las sombras. Esa mujer había sido maestra y mentora de artes específicas de Rito, Seika y Shiena, así como de todos los Sonozaki que pasasen por esas pruebas. Asimismo, eran familia: los clanes Yatsu y Sonozaki compartían un porcentaje de su sangre, así como las habilidades de regeneración y la impresionante fuerza muscular, acompañada del gusto por las armas pesadas.

Murasaki-sama,-Yamiyuki hizo una reverencia-buenos días. En efecto, considero que es el momento clave en el que he de utilizarlo. ¿Has venido aquí porque pensabas que iba a aparecer por aquí?

Buenos días, Yamiyuki.-respondió la subdirectora-Hemos venido para darte nuestra bendición y desearte lo mejor. También queríamos ver cómo te queda… ya sabes…

¿Habéis venido?-preguntó el chico-Ah, claro, seguro que has venido con…

¡Yami-chan!-exclamó una voz femenina algo aniñada y también familiar para el joven-¡Me has pillado!

Sakura Igawa, la otra subdirectora del Instituto de Gokuruma y hermana de Asagi, la más fuerte de las Taimanin, había aparecido como por arte de magia. Era experta en camuflarse y desplazarse en los sitios oscuros, pudiendo fundir su cuerpo en la oscuridad si fuera necesario. Además, fue una de las maestras de artes específicas de Hagane junto con Kuroyuri Kuzu, íntima amiga de Kotona Kurobara, la difunta madre de Hagane, así como asesina del demonio causante de la muerte de dicha mujer, tratándose éste del padre de Delphine, quien después fue asesinado por el propio Hagane en un acto cuasi predestinado.

¡Sakura-sama!-exclamó Yamiyuki-Un control de sombras exquisito, como siempre.

¿Será posible?-preguntó Sakura con los brazos en jarras-¿Cómo puedes tratarme con tanta formalidad cuando nos conocemos de prácticamente toda la vida? ¡Sakura, como siempre! ¡No soy tan mayor!

Sakura…-dijo Murasaki llevándose una mano a la frente-…hemos venido aquí en nombre de Asagi-sama. ¡Compórtate!

Bueno, Yami-chan, ya sabes lo que vas a tener entre manos a partir de ahora.-dijo Sakura ignorando a su amiga-Tras la puerta blanca está el uniforme blanco de Asagi y sólo alguien como tú merece tener algo guardado al lado del traje de guerra de mi hermana.

Muchas gracias por venir a verme.-dijo el chico-Vuestra presencia me da seguridad y me hace sentir aún más preparado para lo que viene.

Estamos muy orgullosas de que una persona como tú haya sido un alumno de Gokuruma.-lo elogió Murasaki-Y más aún de que te hayas convertido en el gran Taimanin que eres. Sabemos que lo harás genial.

¡Ánimo!-gritó Sakura-¡Patéales el culo en nombre de todos los Taimanin! Nosotras nos quedaremos aquí para proteger nuestra tierra: nadie nos asegura que no puedan enviarnos unidades de asalto al ver vuestras caras en el campo de batalla. Lo hicieron una vez y no nos arriesgaremos a que lo hagan otra. ¡Destrúyelos!

Yamiyuki sacó de uno de sus bolsillos una llave de color violeta intenso. Tras hacer una reverencia a ambas mujeres, introdujo la llave en la cerradura del mismo color y la giró. La puerta que estaba pintada del mismo color se abrió para él.

. . .

Horas después, todavía por la mañana temprano, en las afueras de Gokuruma reinaba un ambiente de despedida. Un enorme ejército Taimanin estaba preparado para ir a la guerra. Muchísimos hombres y mujeres armados y uniformados se reunían en aquel lugar, dispuestos a dar lo máximo de sí mismos para acabar definitivamente con los Fuuma. Las familias de los seleccionados y el resto de compañeros que no iban a ir a luchar porque tenían que quedarse cuidando de Gokuruma para evitar asaltos oportunistas se encontraban también en el lugar de reunión para dar una emotiva y vigorizante despedida.

¿Tienes ganas de estrenar tu nueva arma?-le preguntó Kuroageha a Veena.

El equipo Kuroageha era uno de los que más adelantados estaban en el orden de filas. Tras el incidente que sufrieron en la pelea contra Nioiko, Elizabeth y sus sicarios, a Veena le habían fabricado un arma idéntica a la que se le había roto, esta vez con materiales más resistentes.

¡Ya lo creo!-exclamó la joven india apretando los puños-¡Me cobraré bien caro lo que ese desgraciado y su muñeca me hicieron en aquella batalla!

Y yo te ayudaré.-dijo Shiena-Siento que me lo tengo que cobrar también. Ya sabes que por ti, Veena, yo…

No es el momento, chicos.-dijo Kuroageha-Confío en que todo os saldrá bien, pero tenemos que concentrarnos en el combate.

Shiena y Veena miraron al suelo algo cohibidos. Kuroageha se giró hacia Seika.

Una líder tiene que ser fría en determinados momentos…-se excusó.

Te entiendo.-dijo Seika sin saber muy bien cómo responder-No te preocupes.

Uniformados y armados, los cuatro jóvenes de ese grupo no eran los únicos que estaban preparados para el combate. Aquello era un auténtico despliegue de armas, uniformes y frases bélicas. Kaen y Kouen, las hermanas de Yamiyuki, lideraban cada una un equipo de élite de cinco personas. Cerca de ellas se encontraban Meiou y Tamako, los padres de Aoi, quienes lideraban juntos un pelotón de tiradores. A poca distancia estaba el equipo Yamiyuki: con los uniformes puestos y las armas bien preparadas, Shirubei, Inuhito, Hagane, Rito y Aoi aguardaban el momento de la partida. Los acompañaban los padres de Shirubei y los tíos y primos de Hagane.

Hijo mío,-dijo Sanae, la madre de Shirubei-no podemos participar en esta guerra. Se nos ha encomendado el proteger Gokuruma con las armas en alto hasta que regreséis. Tu padre y yo te queremos mucho, y os deseamos lo mejor a ti y a tus amigos. Estamos orgullosos de ti.

Venga, no os pongáis sentimentales ahora, por favor.-pidió Shirubei-Sabéis que sois las dos personas a las que más quiero y querré por haberme dado la vida, pero no es momento para lágrimas de emoción. ¿Qué somos los Anome? ¿Derramadores de lágrimas propias o de sangre ajena?

¡Ése es mi hijo!-gritó Kinnosuke, el padre de Shirubei-¡Acaba con ellos!

Gracias por venir a vernos, señores Anome.-Rito les hizo una reverencia-Y gracias también a ustedes, señores Kurobara. Recibir la visita de un líder de clan es todo un honor.

Bueno, bueno…-el tío de Hagane trató de quitarle importancia-…no os sintáis cohibidos. Nuestro sobrino es una persona importantísima en nuestra familia y, como sus mejores amigos, no nos queda más que desearos lo mejor y pediros que cuidéis de él.

Hagane, querido mío…-la tía de Hagane parecía algo afligida-…sé que nunca pudimos, no podemos y jamás podremos llenar el vacío que dejaron tus padres al irse, pero siempre te hemos querido muchísimo y hemos tratado de ayudarte con todo lo que ha estado en nuestras manos. Miyabi y Kotona están orgullosos de ti y te observan desde el cielo. Tus padres siempre estarán en nuestros corazones. No podemos ir con vosotros porque hacemos equipo con los Anome, pero te queremos como si fueras nuestro hijo… es más, eres nuestro heredero, incluso por encima de nuestros tres hijos.

Por favor, tía, no te lamentes.-pidió Hagane-Volveré sano y salvo y celebraremos una victoria. Y vosotros, pequeños cabroncetes, dejad bien alto el listón de los Kurobara. ¡Que se note el potencial de los orgullosos Taimanin que vestimos de rosa!

Hagane se dirigía a sus primos. Tenía tres, uno de su misma edad y dos mayores que él. A pesar de que eran hijos de un matrimonio con más poder e influencia que los padres de Hagane, no podrían liderar el clan Kurobara porque eran menos fuertes que éste: Gokuruma era una meritocracia absoluta y no se tomaban aquellos hechos como una injusticia o una ofensa, sino al contrario. Los primos de Hagane veían a éste como todo un referente y un ejemplo de superación. Juntos, los tres chicos tendieron sus puños hacia su primo, quien chocó en señal de fraternidad con su propio puño.

Quedan tres minutos para la hora a la que Yamiyuki dijo que llegaría.-comentó Aoi-Es un reloj, así que aparecerá en tres minutos.

¡Qué ganas de que venga!-le respondió Inuhito-Como se ha ido antes a hacer no sé qué, no lo hemos visto en toda la mañana.

Los chicos no tuvieron que esperar ni un segundo más después de lo informado por Aoi: Yamiyuki llegó con total puntualidad. Todos los Taimanin que iban a ir a la guerra se giraron a mirarlo. Iba caminando al lado de Asagi, la guerrera más poderosa de la historia de los Taimanin, y no iba detrás de ella, sino a la misma altura. La solemne mujer había dejado atrás su habitual uniforme violeta y llevaba uno blanco con el que cargaba varias armas.

¡Hermanos!-exclamó la directora-¡Protegeré Gokuruma con mi vida! Estoy segura de que esos demonios listillos intentarán algo en cuanto vean la cantidad de tropas que van a encontrarse con ellos allí… pero no serán ningún problema. Lideraré todos los equipos de guardia hasta que la batalla acabe, así como a vosotros os liderará… ¡Yamiyuki Kuroi!

El joven dio tres pasos al frente, acercándose a todos los guerreros que iban a ir con él a la batalla. Lo recibieron con aplausos y vítores. Iba uniformado, como el resto de guerreros, pero no portaba el uniforme que acostumbraba a utilizar, sino uno nuevo. Era totalmente negro a excepción de los refuerzos y los ribetes metálicos, que eran de un elegante color plateado. Se trataba de un uniforme de Taimanin de cuerpo entero con cuello vuelto y engrosamientos en las botas y en los guantes. En los laterales de su ardiente cintura había unas franjas plateadas muy brillantes. Su entrepierna, prominente y sensual, estaba cubierta por una placa plateada que hacía una forma muy sugrente. En la espalda, tapados por su melena, había varios contenedores plateados que contenían armas o eran en sí armas plegadas. Ceñida en horizontal a la altura de su cadera había una nodachi de las mismas dimensiones que la que habitualmente llevaba, pero con una funda negra y una empuñadura plateada, blanca y negra. Llevaba también espinilleras y tobilleras plateadas.

Gracias a todos por vuestro cálido recibimiento.-dijo el chico con una reverencia-Seré el líder de mi equipo habitual, pero estaré a vuestra disposición para lo que necesitéis. ¡Acabaremos con los Fuuma! ¡Por nuestra misión y nuestro honor! ¡Gloria a los Taimanin!

¡GLORIA A LOS TAIMANIN!-gritaron todos los presentes.

Tras aquel breve y pero solemne discurso, Yamiyuki se acercó a su equipo.

¡Qué guapo te has puesto, cabrón!-le espetó Shirubei dándole un codazo-¡Estás buenísimo! ¿No íbamos a pelear? ¿O es que me he confundido y vamos a ligar?

Shirubei lleva razón.-Inuhito se sumó a la conversación-Tío, con esas pintas tienes aún más aspecto de querer matarlos a todos. Seguro que ese traje nuevo lleva muchas cosas chulas…

Gracias, chicos, sois muy detallistas.-dijo Yamiyuki con una sonrisa cómplice mientras arqueaba una ceja-Pronto será la hora de partir, ¿estáis listos?

Siempre.-respondió Rito apretando un puño, tras lo cual guiñó un ojo-Y, por supuesto, ¡bonito traje!

El negro siempre te sienta genial.-terció Aoi levantando ambos dedos pulgares-Tu nuevo look es genial, refleja la importancia y la solemnidad de esta misión.

¡Estás imponente!-añadió Hagane-¡Seguro que acabamos con ellos!

Claro que lo haremos.-respondió Yamiyuki-Confío en vosotros más que en nadie. Además, mis hermanas vendrán a la batalla, y ellas son MUY fuertes.

Mis padres también estarán con nosotros.-comentó Aoi-Tengo muchas ganas de enseñarles lo que he aprendido.

Será, sin duda, una batalla histórica.-asintió el líder del equipo-Por cierto, señores Kurobara, señores Anome, disculpen mis modales. ¡No he tenido apenas tiempo para pararme a saludar! ¡Es un placer y un honor recibir su visita!

Como le pase algo a mi hijo…-lo amenazó Sanae con una sonrisa amistosa.

Descuide.-Yamiyuki le devolvió la sonrisa-Lo que les pasará a ellos a manos de su hijo será peor, créame.

¡Lo hemos criado para eso!-terció Kinnosuke.

Protegeos los unos a los otros.-pidió la tía de Hagane-Ayudadnos a triunfar. Nosotros nos quedamos aquí con nuestros hijos.

La familia de Hagane es nuestra familia.-respondió Yamiyuki-Y los miembros de una familia se apoyan unos en otros. No les defraudaremos.

Tras unos minutos más para la despedida, Yamiyuki se acercó a los chicos del equipo Kuroageha.

¿Listo?-preguntó la líder.

Como desde que nací.-respondió Yamiyuki con altanería-Kuroageha, me he acercado para decirte que agradezco muchísimo todo lo que has hecho mientras estábamos separados. Sin ti, todo esto no habría sido posible.

¡Venga ya!-Kuroageha empujó al chico con las dos manos-¡Es mi trabajo!

Un trabajo bien hecho no es cualquier trabajo.-insistió Yamiyuki-Quiero que juntos nos bañemos en la sangre del enemigo esta noche. Será la copa con la que brindemos por todos los esfuerzos que hemos hecho hasta hoy. Si nos quitamos a los Fuuma de encima, sólo nos quedarán los demonios y los militares… y, puesto que van juntos, caerán juntos. Todo será mucho más fácil.

Acabaremos con este bando enemigo que nos ha estado amenazando y complicando la existencia durante años.-aseguró Kuroageha-Vamos a lograrlo. Somos cientos. Somos imparables.

Kuroageha y Yamiyuki chocaron sus puños. Se acercaba el momento de marcharse.

. . .

Tras un viaje lleno de saltos, sigilo y trayectos entre las sombras, un enorme ejército Taimanin llegó a las cercanías del campamento de Nioiko. En aquel lugar, el joven líder en funciones de los Fuuma mantenía presos a Philell y a los suyos. También se reunía con sus nuevos sicarios para planear sus acciones.  Ni él ni su camarilla sabían que se encontraban rodeados por centenares de Taimanin. Los equipos de Yamiyuki y Kuroageha se encontraban juntos.

Hemos llegado mucho antes de la hora prevista para el ataque de las fuerzas demoníacas.-informó Kuroageha-Tenemos algo de tiempo para ultimar la estrategia. Viendo el panorama, se me plantea la disyuntiva de esperar a que lleguen los Mazoku y los militares para atacar a todos a la vez o atacar ahora a los Fuuma. ¿Qué opináis?

La estrategia más evidente sería aplicar el “divide y vencerás”.-respondió Rito-Si atacásemos ahora a Nioiko y a los suyos, los Mazoku se encontrarían el campo de batalla lleno de Taimanin tendiéndoles una emboscada, pero no es lo más aconsejable ahora mismo. Tenemos un serio problema: el maldito Nioiko es cobarde, tramposo, sucio y muy listo cuando quiere. Si le atacamos ahora, estará prácticamente solo ante nosotros y, por tanto, podrá concentrarse en jugárnosla. Es capaz de desperdigar a nuestro ejército con sus ojos, y estoy seguro de que no acabaríamos en un lugar seguro si lo hiciera. No obstante, si esperamos a la llegada de las fuerzas de Tigres Black, la batalla será muchísimo más difícil, pero habrá que pensarla menos: sé que suena contraproducente esperar a que el enemigo se agrupe y forme frente, pero esto hará que Nioiko tema más por su vida. A pesar de que el miedo a la muerte agudizará su ingenio, por muy buenas ideas que se le ocurran, no podrá putearnos a todos a la vez. Además, todos tenemos un límite y, aunque el peligro le ayude a reaccionar rápido, llegará a un punto en el que le surta el efecto contrario. A esto añadimos que se desorientará en algún momento de duda, preguntándose a quién se la jugará primero. Esto hará que sea más fácil aprehenderlo. Al fin y al cabo, por muchos demonios y militares estadounidenses que puedan aparecer, nuestro objetivo esta noche es Nioiko Fuuma y no ellos.

Tienes toda la razón.-respondió Kuroageha con una mirada de elogio-Eres todo un estratega, Rito.  Además, como Tigres Black no nos espera, mandará un número grande de tropas, pero no tantas como las que mandaría si supiera que estaremos aquí. Esto hará que los números no sean muy desfavorables.

¿Los habéis oído?-preguntó Yamiyuki girándose al ejército.

Todos asintieron. Confiaban mucho en sus líderes: Yamiyuki era un guerrero inigualable y poseía una gran inteligencia, al igual que Kuroageha. Eran muy similares y compartían muchas habilidades. Tan buenos generales como estrategas, estos dos jóvenes serían las piedras angulares de la batalla de la que sería testigo aquella noche tranquila.

lunes, 21 de septiembre de 2015

[TY] Episodio 64: Triple

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 64: Triple

Apenas habían pasado unas horas desde que Yamiyuki y su equipo llegaron a Gokuruma de nuevo. La situación de guerra y la dificultad de los pasos que tenían que dar hacían que el descanso fuera más un lujo que una cláusula programada en el contrato laboral de los Taimanin. Los recién llegados tenían que reunirse cuanto antes con Kuroageha: con el último descubrimiento acerca de los rehenes de Nioiko, la ofensiva contra los Fuuma se antojaba cada vez más necesaria. Al ver a los seis chicos dirigiéndose al despacho de Kuroageha, los Taimanin que había presentes en el edificio no tardaron en pedirles que se apresuraran, que todos ellos podían esperar para hablar con ella. Tras un paseo sin complicaciones ni problemas, los jóvenes llegaron a la puerta del despacho. Yamiyuki presionó el botón del timbre.

Kuroageha, somos nosotros.-dijo Yamiyuki-¿Podemos pasar?

El cierre electrónico se desactivó y la puerta automática se abrió para ellos. Kuroageha los esperaba sentada frente a una enorme y bien equipada mesa de despacho.

¡Chicos!-exclamó con una sornisa-¡Menos mal que habéis llegado!

Por supuesto: fue lo que acordamos.-respondió Yamiyuki-Así no tendrás que cortarme los huevos…

No se te escapa una, ¿eh?-respondió la chica con alivio y familiaridad-Tomad asiento… me imagino el tema del que queréis hablar.

Antes de comenzar…-recordó Inuhito mientras se acomodaba en una silla junto a sus amigos-… ¿cómo está Veena? ¿Qué tal tiene el pie?

Afortunadamente, no ha sido nada.-respondió la dueña del despacho-Se encuentra perfectamente. Tras una visita a la doctora Himehagi y una pequeña y rápida rehabilitación, se encuentra perfectamente. Es más, ahora mismo se encuentra entrenando para un certamen de gimnasia: les he dado el día libre a los tres.

Nos alegramos mucho, la verdad.-terció Shirubei-Supongo que iremos a verla después de la reunión.

Gran idea.-asintió Kuroageha-Estáis aquí para hablar de la estrategia de acción contra Nioiko y el resto de los Fuuma, ¿verdad?

Sin mediar palabra, los seis chicos asintieron con la cabeza.

He estado haciendo los deberes…-la joven les guiñó un ojo-…tras mucho investigar, mover a decenas de hackers por no poder disponer de las prodigiosas manos de Aoi y colarme en gran cantidad de lugares a través de ordenadores, cámaras y demás dispositivos, he dado con algo que, si bien no es una estrategia demasiado elaborada, será funcional.

Sorpréndenos, por favor.-pidió Rito-Somos todo oídos.

He encontrado la fecha y la hora óptimas para provocar una batalla campal que tire a los Fuuma y acabe con ellos para siempre.-explicó la hermosa mujer-Por fin he conseguido poner mis ojos y mis oídos en el flujo de datos de nuestros inmigrantes estadounidenses favoritos. Al parecer, planean atacar a los Fuuma con todo su potencial porque Tigres Black los considera una molestia en su guerra contra nosotros por tres razones principales: una, recuperar a Elizabeth. Dos, librarse del acoso de Nioiko, cuyo objetivo último es la propia Tigres para la resurrección de su amo. Tres, poder centrarse totalmente en nosotros, en los Taimanin. Por ello, han acordado rastrearlos y asaltarlos. Gracias a la información que he sustraído, sé dónde están emplazados y cuándo van a estar todos juntos. Los soldados de Estados Unidos han penetrado en la red de información de Nioiko a la vez que nuestro departamento. Han podido descubrir todo lo que deseaban salvo dos cosas: que yo estaba espiando a Nioiko a la vez que ellos y que he aprovechado para espiarlos también. Lo único imperfecto en este plan es que no sé cuántas tropas va a haber en el campamento, pues no he podido averiguar si Nioiko va a reunir a soldados o sólo va a estar su pequeña camarilla de sicarios. En cualquier caso, dentro de nueve días, al anochecer, Tigres Black enviará a los hombres de Estados Unidos a por los Fuuma. Será una guerra a tres bandos y somos el único bando al que no le atacará nadie: a la coalición Mazoku-Estados Unidos le atacaremos nosotros, a los Fuuma le atacará la coalición y también nosotros y, sin embargo, nosotros sólo atacaremos, no seremos atacados. Ninguno de los otros dos bandos sabe que va a ser atacado y, sin lugar a dudas, el más amenazado es el bando de Nioiko por recibir ataques de dos bandos. El plan es muy sencillo: llevar a un gran número de tropas y acabar con los Fuuma aprovechando que nuestros otros enemigos también querrán atacarles. Tras ello, analizaremos las circunstancias y decidiremos si resultará o no viable el acabar también con los hombres de Tigres Black.

Sencillo pero efectivo.-comentó Hagane mientras hacía ademán de aplaudir-¡Me gusta!

¿Alguna pregunta, duda, sugerencia o queja?-añadió Kuroageha tras levantar el dedo pulgar de una mano y dirigirlo hacia Hagane.

Creo que contamos con dos ventajas adicionales de las que no hemos hablado.-intervino Aoi.

Estás pensando lo mismo que yo, seguro.-se pronunció Yamiyuki con una sonrisa.

¿Sí?-la chica se mostró interesada.

La primera es que hemos dejado bastante castigados a los soldados, pues nos hemos enfrentado contra ellos en la trampa que nos tendió Nioiko.-explicó Aoi-La segunda es que contaremos con apoyo en el campo de batalla. Uro Oswald, Vega  y el sabio Philell son prisioneros de Nioiko y los hemos localizado. El lugar que has marcado en tus mapas como el que creemos que será el emplazamiento de la batalla final contra los Fuuma es el lugar al que hemos salido cuando hemos podido escaparnos. Nioiko nos encerró en las instalaciones de Tigres Black para que los hombres de ésta nos mataran allí, pero, al escaparnos, acabamos saliendo bajo tierra y, finalmente, en la superficie, llegamos a las ruinas de una ciudad abandonada que sirve como campamento para Nioiko y sus nuevos secuaces. En una celda estaban los Mazoku con los que colaboramos hace tiempo, los que nos ayudaron a derribar el Hotel Rakuen.  Cuando llegamos a ese sitio, sólo estaban los rehenes, sin nadie custodiándolos. Por ello, decidimos no liberarlos, para que así no descubrieran que habíamos escapado de nuestra trampa una vez llegaran al campamento. Los liberaremos y nos deberán una. Además, aunque no nos cobremos la que nos deben pidiéndoles que luchen a nuestro favor, lo harán por amor a su propia libertad. Si los hubiéramos liberado en aquel momento, probablemente muchas de las cosas que ahora has logrado y nos presentas se habrían truncado a mitad de camino.

¡Eso es genial!-exclamó Kuroageha-¡Estamos un paso más cerca de la victoria! Además, con las rencillas existentes entre Nioiko y los Mazoku a los que ha estafado, tal vez podamos conseguir que se separen y lo dejen solo en medio del combate. La única que no lo abandonará será Elizabeth, pero, por muy fuerte y arrolladora que sea, seguirá siendo una máquina contra una multitud. Y no nos olvidemos de un detalle muy importante: tenemos a Tokiko Fuuma, la hermana mayor de Nioiko. Podremos coger por las pelotas a ese patán si nos organizamos bien. ¿Estáis de acuerdo?

Los Taimanin invirtieron un generoso lapso de tiempo en afinar los detalles de la estrategia, las fases del plan y un análisis probabilístico de los hitos que querían alcanzar.

. . .

Dos días después de la reunión, los Taimanin ya estaban centrados al máximo en sus estudios avanzados, en su entrenamiento especial y en la preparación para la batalla contra los Fuuma. La fecha vaticinada por Kuroageha aún estaba lo suficientemente alejada en el calendario como para permitirse unos preparativos largos y cuidados. Ni los seis chicos ni el resto de los habitantes de Gokuruma tenían tregua: la preparación para aquella batalla tenía que ser milimétrica. Además, nadie les garantizaba que el plazo restante fuera a estar exento de ataques Mazoku en áreas conflictivas.

Los chicos del equipo Yamiyuki tenían previsto ese día un entrenamiento físico completo y de alto nivel. Durante unas horas practicarían todos juntos y, posteriormente, cada uno haría por su cuenta ejercicios para potenciar sus puntos fuertes y resguardar los débiles.  Al acabar la fase inicial de entrenamiento en equipo, aprovecharon el gran tamaño de las instalaciones deportivas de las que disponían para colocarse cada uno en la sala que más facilidades tuviera para sus ejercicios específicos. Aoi se encontraba en un pabellón que, si bien era grande, no era de los más amplios de las instalaciones.  El suelo tenía una capa blanda de colchoneta recubierta de una funda de plástico de color marrón oscuro, lo cual hacía que aquella sala fuera óptima para la realización de ejercicios que requirieran tumbarse o apoyarse. Dado que tenía que completar una rutina de ejercicios para la musculatura abdominal, Aoi decidió acomodarse en ese lugar para no clavarse ninguna parte del cuerpo en suelo duro. Ataviado con unas mallas de ciclista de color negro con franjas de color azul eléctrico que formaban la silueta de la cola de un pavo real desde el muslo derecho hasta la ingle de la misma pierna. Desde las rodillas hasta los tobillos, sus delgadas, tonificadas, pálidas y lampiñas piernas estaban descubiertas. En aquel momento no llevaba zapatillas, sólo unos calcetines que eran de color azul muy oscuro. Su torso estaba cubierto por una camiseta deportiva de lycra de color blanco que definía perfectamente las curvas de su delgado cuerpo.  Llevaba su asimétrico cabello recogido en un moño alto sujetado con unos palillos negros bañados con pintura de color azul fosforescente.  Debajo de su tenso cuerpo había una esterilla de fitness de color verde tapada con una toalla negra, de tal manera que el sudor cayera sobre ella sin manchar el resto de las dependencias. El chico se mantenía en total tensión, apoyando las puntas de los pies y los antebrazos, teniendo el resto de su cuerpo suspendido. Algunas gotas de sudor resbalaban por su cara.

Plancha frontal, ¿eh?-escuchó una voz más que familiar cerca de él.

Aoi cambió a una posición de reposo y levantó la mirada: aunque ya sabía quién era por su voz y por su inconfundible olor a perfume dulce, quería dirigirse a él mirándolo a la cara. Se trataba de Hagane.

Sí…-comentó Aoi-…he estado calentando con ejercicios suaves y ahora toca una buena sesión de fuerza abdominal. Dado que muchas veces me quedo en la retaguardia y ejerzo como tirador, puede pensarse que no necesito fuerza abdominal, pero la realidad es muy diferente. Necesito un abdomen fuerte y tonificado para tener un mejor control respiratorio, evitar vibraciones musculares y mantener el equilibrio para poder tirar de manera certera desde cualquier posición por precaria que sea. Después de las planchas me tocarán ejercicios para machacar a tope todo el núcleo... y, ¿a ti qué te toca hacer ahora?

Tríceps.-respondió Hagane-El uso de los abanicos requiere que tenga los brazos muy a punto y cuando trato de rajar en canal a un objetivo duro tengo que hacer mucha fuerza… no quiero que los codos se me cansen más de lo necesario y necesito aumentar un poco la fuerza en los tríceps para que me sujeten bien toda la franja articular. Ayer entrené un rato con Rito y me estuvo examinando los brazos, concluyendo con que lo mejor para optimizar mi rendimiento en combate es trabajar los tríceps. Según me dijo y según siento yo mismo en los combates, no necesito tanto bíceps porque los tengo más tonificados. He estado un buen rato haciendo con el press francés, fondos en banco, copas y demás ejercicios. Ahora venía por aquí para hacer unas flexiones, también de tríceps, claro... y unos saludos al Sol.

Menos mal que nos gusta esto, ¿eh?-comentó Aoi con una sonrisa-Si no nos gustara hacer ejercicio, esto sería mortal para nosotros… los entrenamientos que hacemos son muy completos y duros. Las flexiones de tríceps son odiosas cuando estás aprendiendo…

Ya…-respondió el otro chico entre risas-…yo prefiero las de pecho, pero claro, no es lo que toca ahora mismo… aunque tampoco me quejo, porque los abdominales que tienes que hacer tú tampoco son un regalo…

Estoy acostumbrado, no te preocupes.-comentó Aoi-Ponte donde quieras, tenemos el pabellón entero para nosotros solos.

Los demás están en el ala de las máquinas.-corroboró Hagane-Inuhito tiene que hacer hombros, Shirubei está trabajando pectorales, Rito está haciendo glúteos, ingles y caderas y Yamiyuki está haciendo entrenamiento en suspensión. ¿Te importa si me coloco cerca y nos hacemos compañía?

¡Faltaría más!-lo invitó el otro chico con una sonrisa-¡Donde quieras!

Hagane colocó una de las esterillas verdes de la sala alineada con la de Aoi, dejando una distancia que permitiera a ambos hacer sus ejercicios sin chocarse ni entorpecerse el uno al otro. Encima de la esterilla extendió su toalla, que era de color rosa. Acto seguido, apoyó las rodillas sobre la toalla. Llevaba un maillot de color rosa pastel sin mangas y sin perneras, ajustado como un bañador de cuerpo entero y con el cuello alto. Al igual que Aoi, tampoco llevaba zapatillas, sólo unas medias deportivas de color rosa intenso que le cubrían hasta las rodillas. Su cabello iba recogido en una trenza de raíz y atado con cordeles negros. Apoyó las manos en la superficie plana, colocó los brazos en la posición adecuada para el ejercicio que debía hacer, levantó las piernas del suelo, quedando apoyado sobre los dedos de los pies, y comenzó a hacer las flexiones.

Durante las repeticiones de cada ejercicio, los chicos no hablaban, pues trataban de rendir lo máximo posible. Entre series, tomaban un poco de aire e intercambiaban algunos comentarios triviales, manteniendo un ambiente cercano, cálido y agradable que hacía más ameno un lapso de tiempo que ya de por sí les parecía bueno, pues tanto a ellos como al resto del equipo les encantaba hacer ejercicio, teniendo cada uno sus fortalezas y debilidades, sus ejercicios más queridos y menos queridos. Tras unas cuantas series de diferentes ejercicios, los chicos consideraron que era buen momento para parar, por lo que se sentaron cada uno en su toalla y se colocaron frente a frente para hablar mientras se relajaban y hacían estiramientos.

No ha estado nada mal…-dijo Aoi-…tengo hambre, así que creo que he entrenado muy bien.

Es bueno saberlo.-respondió Hagane-Esta semana cocino yo y creo que hoy va a tocar una buena cena… nos la merecemos. No os preocupéis, haré un menú nutritivo que no mande al traste todo el esfuerzo de este pedazo de día. Además, como tenemos que acostarnos tarde, no tendremos pesadillas ni digestiones excesivamente pesadas…

Cierto.-contestó el otro chico-Tenemos que estudiar un montón… aunque luego lo agradeceremos.

¡Claro que sí!-respondió el joven de ojos verdes con una sonrisa optimista-Y, ¿sabes qué? Me gustaría preguntarte  algo…

Pues aprovecha.-respondió Aoi cordialmente.

Hace un tiempo estuve haciendo una sesión de ejercicio con Rito y le comenté que llevo un tiempo preocupado por todo lo que no termina de ir bien en nuestras vidas.-explicó Hagane-No quiero que nadie lo pase mal porque sois muy importantes para mí, así que, para hacer mis pensamientos más llevaderos, se los conté. Me preocupa Shiena, me preocupa Veena y me preocupa todo el maremágnum sentimental que hay entre ellos. Quiero que todo les salga bien a ambos, que sean felices y que los demás podamos compartir su alegría. Pero también me preocupas tú en cierta manera. Últimamente no hemos tenido tiempo para sentarnos y hablar las cosas largo y tendido, pero eso no quiere decir que no nos preocupemos los unos de los otros… y, no sé, no quiero descuidarte… ¿qué tal llevas el tema de tu miembro? ¿Se está solucionando poco a poco? ¿Necesitas más ayuda? No quiero que te guardes cualquier duda o preocupación sólo porque no es el momento adecuado…

Aoi rió amablemente ante la pregunta de su amigo.

Rito me avisó de cómo sería todo esto.-respondió-Es un proceso muy lento, pero sí, se pueden apreciar algunos resultados. Estoy bastante contento. De un día para otro es imposible ver nada, pero semana a semana está más que comprobado que, efectivamente, funciona. No he dejado de tener fimosis, pero es menos severa que en un principio. Gracias por preocuparte.

¿Seguro que estás bien?-insistió Hagane-Sé que de pequeño lo pasaste mal con este tema… imagino que sería muy duro ver cómo todos los niños en el vestuario podíamos…

Me ha dado quebraderos de cabeza y cierta inseguridad durante mucho tiempo, sí, pero ahora estoy en vías de solucionarlo.-respondió Aoi amablemente-Es algo que hubiera preferido no tener, pero también veo otras cosas cuando me miro al espejo: ¿cuántos chicos con dieciocho años tienen una carrera universitaria terminada y están a medio doctorarse? Cada persona tiene sus virtudes y sus inconvenientes… si no hubiera tenido fimosis, habría tenido alguna otra tara que me habría causado problemas en algún momento de mi vida… no existen las personas perfectas. Además, siempre habéis estado conmigo y habéis ayudado a que mis problemas, fueran relacionados con esto o con otros asuntos, resultasen más ligeros. Imagino que sería muy duro que otros niños en el colegio y en el instituto te dijeran de todo y se rieran de ti por tu forma de vestir, por tu constitución, por tu fisonomía y porque te maquillas… y, sin embargo, tú también eres un tío genial.

Tienes razón.-asintió Hagane-Gracias a vosotros, toda esa racha apenas dolió. Aprendí muy rápido y muy bien a pasarme por el arco del triunfo lo que terceros puedan pensar o decir de mí. Y, como decías, yo también me miro al espejo y veo grandes fortalezas junto a mis defectos. Quizás estoy montándome paranoias y actuando de manera sobreprotectora sólo porque eres el único de nosotros que tiene fi…

Te entiendo perfectamente.-Aoi interrumpió a su amigo poniéndole una mano en un hombro-También soy el único de los seis que tiene pecas en la cara, así como el único que tiene el pelo más largo por un lado que por otro… tú eres el único que mide menos de metro noventa y el único que ha sido confundido por una chica… Inuhito es el único que no tiene poderes de Taimanin elementalista… todos somos únicos en algunos aspectos, todos somos diferentes y todos estamos formados por un cúmulo de factores que nos hacen únicos, superpuesto a otro cúmulo que contiene todo aquello que nos hace humanos y, por tanto, semejantes. Es normal preocuparte por un ser querido cuando ves que algo en su vida o su persona puede darle problemas, y más si es algo por lo que tú no has pasado, ya que, al no saber, uno se siente más atenazado. Me alegro muchísimo de que me hayas preguntado, me encanta saber que estás a mi lado, que todos lo estáis… y quiero que sepáis que yo también estoy cerca, y que creo que la mejor manera de agradeceros vuestra voluntad es demostrándoos que valgo todo lo que vosotros habéis invertido en ayudarme… está muy bien que me preguntéis por mis progresos, que queráis que os ponga al día y demás, pero, de verdad, no tenéis que preocuparos como si fuera un enfermo crónico o terminal… no me molesta que me preguntéis las veces que queráis que cómo está mi pene, pero lo que no quiero es que os preocupéis más de la cuenta: sería haceros sufrir y está claro que es lo último que deseo en esta vida. Mi padre también se preocupó por esto en su momento. Por supuesto, también se preocupaba mi madre, pero, al ser hombre como yo, mi padre trató de empatizar más conmigo y claramente he tenido menos pudor con él que con mi madre. Él nunca tuvo este problema y, sin embargo, yo sí. Le dije que no me dolía ni jamás me había dolido el pene, pero sí me dolía en cierto modo no haber llegado a un lugar al que él si llegó de manera natural… y es que quiero ser un hombre del que mi familia y mis amigos puedan sentirse orgullosos. Mi padre me abrazó y recuerdo que ese día lloré en sus brazos. Me dijo que estaba orgulloso de mí independientemente de ello, y le prometí que algún día lo solucionaría. Cuando fui haciéndome un hombre dejó de preguntármelo, tal vez por no avergonzarme, pero pienso ir a contarle todo cuando lo haya conseguido… y, por supuesto, a vosotros también.

No me hagas llorar, que bastante agua he perdido con la rutina de entrenamiento…-respondió Hagane con los ojos algo humedecidos-…capullo…

Aoi golpeó levemente a Hagane con la palma de una mano en la frente.

Anda, no seas ridículo.-respondió Aoi-Esto ya tendría que ser cotidiano para ti… estamos acostumbrados a contárnoslo todo, a sincerarnos y a no escatimar a la hora de expresar nuestros sentimientos.

Soy más que consciente, tranquilo.-repuso Hagane-No obstante, no puedo evitar emocionarme cada vez que pasamos por momentos como éste. Esta sensación en mi pecho, esta calidez y el efecto que en mí producen estas palabras son señal de que soy humano… y lo amo. Me alegra muchísimo tener a gente como vosotros, y también estoy contento y orgulloso de poder encontrar mi humanidad pese al asesino sanguinario y destructivo que soy. No sé si eres consciente del favor que me haces con esto…

Los hermanos estamos para eso.-respondió Aoi-Y, como buen hermano… ¡hazme la cena!

Hagane se rió mientras se apartaba las lágrimas que habían brotado de sus ojos.

Vamos, no te pongas así.-dijo Aoi-¿Quieres verlo?

¿El qué?-preguntó Hagane.

¿Qué va a ser?-respondió Aoi con fingida sorna mientras señalaba su entrepierna-¿No estabas tan interesado en el tema?

Ah, ¡claro!-Hagane se golpeó levemente con los nudillos en la cabeza mientras se excusaba con la mirada-Pues sí, ¿por qué no? Es, cuanto menos, curioso el ver cómo se elimina una fimosis de manera natural.

Pues mira, ya verás.-dijo Aoi mientras separaba las piernas.

Con toda la confianza y la tranquilidad del mundo, Aoi se subió un poco la camiseta, mostrando parte de su vientre plano y sus abdominales marcados pero poco hipertrofiados. Tras ello, se bajó las ajustadas mallas, tirando junto con ellas de los calzoncillos, y descubrió su pene. Estaba totalmente flácido y el suavizado patrón cónico de su prepucio dejaba ver que, en efecto, tenía fimosis. Hagane seguía en su toalla, sin moverse ni un centímetro, observando con atención.

Puedes acercarte más, no pasa nada.-lo invitó Aoi-Si lo quieres ver bien, yo te dejo, no pongas esa cara de extrañeza.

Hagane se acercó con mucha curiosidad. Aoi agarró su pene con la mano derecha y comenzó a tirar hacia atrás del prepucio. Su glande se iba descubriendo sin prisa pero sin pausa, hasta llegar hasta el final del recorrido, quedando el prepucio formando un anillo detrás de la corona del glande.

Esto es lo que tú haces cada vez que te duchas o vas al baño, pero yo lo he empezado a hacer ahora.-comentó Aoi-Antes no podía retraer mi prepucio totalmente, empezaba a dolerme cuando me acercaba al final y no podía conseguirlo. Ahora lo hago sin problemas, en esta posición no me duele y no necesito sujetar la piel con las manos, puedo dejarlo así sin problemas.

El chico dejó su pene de tamaño considerable totalmente suelto, y quedó colgando entre sus dos piernas, con el glande totalmente descubierto. Hagane miraba con atención, ahora ya cerca de él.

¡Esto es genial!-exclamó Hagane-¡Ya te queda poco camino por recorrer!

Cuando estoy en erección no puedo hacer lo mismo.-explicó Aoi-Puedo hacerlo hasta un poco más de la mitad, cosa que antes no podía hacer… antes me tiraba y me dolía al 30% del recorrido aproximadamente, y ahora llego hasta casi las tres cuartas partes. De todas formas, me falta frenillo para poder hacerlo bien. ¿Lo ves?

Aoi agarró su pene y lo dobló de tal manera que Hagane pudiera ver la planta inferior del mismo. El otro chico apreció entonces que su amigo tenía el frenillo bastante corto.

Tengo que acompañar los ejercicios que estoy haciendo con otros para elongar el frenillo. –relataba Aoi- Ahora mismo no puedo retraer el prepucio más allá de la corona y es por la longitud del frenillo. Con un frenillo desarrollado correctamente, se le puede dar la vuelta entera al prepucio como hacéis vosotros, pero, claro… habiendo tenido fimosis, es imposible que mi frenillo haya crecido de esta manera. No obstante, también veo progresos, así que poco a poco se irá solucionando.

¡Me alegro un montón!-exclamó Hagane-¡Eres un fiera!

¡Gracias!-respondió Aoi con una sonrisa.

Terminada la explicación, Hagane notó una sensación familiar. Aoi había cambiado de perfume y le daba a su cuerpo un olor profundo y rico, con unas notas acuáticas muy fuertes y un pequeño toque cítrico. De alguna manera, ese olor le recordó al de Shirubei en la noche en la que tuvieron sexo. Sólo compartían la base acuática, pero era más que suficiente para el olfato bien entrenado de Hagane para establecer relaciones entre ambas fragancias. Además, el olor de su perfume se juntaba con el de las hormonas que habían liberado con el ejercicio, y el leve y cálido olor masculino que había ascendido de la parte interna de sus mallas y su ropa interior al exponer su pene lo estaban excitando por momentos.

Agh…-Hagane hizo ademán de toser.

¿Estás bien?-preguntó Aoi.

S…sí…-tartamudeó Hagane sonrojado-…no es nada… sólo me ha empezado a doler un poco la cabeza…

¿Cuál de las dos?-preguntó Aoi levantando una ceja.

¡Mierda!-pensó Hagane-No esperaba ponerme como una moto de carreras en medio del gimnasio, así que no he visto el inconveniente de usar mallas de gimnasia. ¡Mierda! ¡Mier-da!

Con un rubor en su cara fruto de una mezcla entre excitación y vergüenza, Hagane miró hacia abajo y vio cómo su pene abultaba en su maillot rosa.

Oye…-dijo Aoi-…no pasa nada por que estés excitado… no te sientas mal por ello… la excitación sexual es algo natural…

Es que…-explicó Hagane-…esto me ha recordado a una experiencia muy intensa que tuve en el pasado… no puedo evitarlo…

Hagane estaba recordando su noche de sexo con Shirubei. Ese día estaba endiosado en su mente.

¿Quieres revivir tus recuerdos más calientes, Hagane?-preguntó Aoi arqueando su espalda mientras se echaba hacia atrás.

En su mente, Aoi estaba siendo sincero consigo mismo y se estaba acordando de lo que hizo con Rito. Parecía que los dos querían lo mismo, razón por la que se había atrevido a lanzar aquella pregunta.

Me encantaría, la verdad.-respondió Hagane tratando de mantenerse sereno-¿Nos damos un homenaje?

¿Por qué no?-comentó Aoi-Una pena que estemos aquí y no en…

Hagane se levantó y, con unas ágiles volteretas, alcanzó la puerta del pabellón en cuestión de segundos. Al llegar a ella, la cerró con dos vueltas de llave.

Me la han prestado por si tardaba mucho en salir, para que cerrara yo al acabar.-explicó señalando la llave-Ya no hay excusa… la puerta de esta sala tiene vidrio tintado y nadie podrá vernos. Las ventanas dan a respiraderos por los que no pasa ninguna persona salvo en las limpiezas periódicas, que NO tocan hoy… ¡estamos en buen sitio! Y algo en ti me dice que no te parece muy mala idea…

Aoi se fijó en que él también tenía una erección. Su prepucio, limpio y terso, se había tensado y recubría elegantemente todo su glande. No obstante, el anillo era algo más ancho y dejaba ver más parte de su glande que antes, lo cual indicaba que, en cuestión de tiempo, conseguiría superar definitivamente la fimosis.

Parece que estamos los dos igual…-comentó Aoi-… ¿qué tal si nos desnudamos? Yo aún podría hacer algo así, pero tú con el maillot tienes que estar muy incómodo si vamos a… ya sabes…

Estoy muy cachondo, no puedo evitarlo, esto ha sido muy súbito y ni siquiera me lo esperaba… -explicó Hagane-… así que, en efecto, ¡ropa fuera! Vamos a pasarlo muy bien, lo estoy viendo venir…

Aoi agarró los palillos con los que se sujetaba el moño y los extrajo con suavidad, haciendo que el recogido se deshiciera y su pelo cayese suelto por ambos lados de su rostro. Tras esto, los dejó en el suelo y comenzó a quitarse la ropa. Mientras tanto, Hagane se quitaba las medias.

¿Te sucede algo, Aoi?-preguntó Hagane algo extrañado al ver el rostro de su amigo.

Simplemente me resultas precioso.-respondió Aoi-Tal vez será por lo excitado que estoy, pero no puedo evitar verte tremendamente bello.

Vaya, gracias…-respondió Hagane con una sonrisa mientras se soltaba el pelo.

Con la melena suelta, Hagane parecía aún más femenino, aunque llevaba toda su vida demostrando que era todo un hombre por dentro y por fuera. Se quitó el maillot mientras el otro chico terminaba de desnudarse y, en cuestión de pocos segundos, quedaron el uno frente al otro, desnudos y muy excitados.

Ahh…-Hagane emitió un suave gemido.

Sintió cómo un escalofrío de placer recorría su cuerpo como una onda que se propagaba desde su entrepierna. Su prepucio se estaba moviendo lentamente hacia atrás fruto de la erección y la fricción con el glande. Al no estar todavía mojado, el chico sentía ese rozamiento más intenso y le brindaba un placentero y nervioso cosquilleo. Para concentrarse en el placer de estar con su amigo, decidió retirarse totalmente la piel con la mano para dejar de sentir ese cosquilleo, pero, para su sorpresa, Aoi lo detuvo agarrándole la mano. Sus miradas se cruzaron.

¿Podrías no hacerlo todavía?-preguntó-Me da mucho morbo verte así… con esa piel tan blanca y cuidada, esa fricción inercial tan lenta… es muy erótico, tiene que resultarte muy placentero, ¿verdad?

Me hace muchas cosquillas.-respondió-Claro que me da gusto… pero me gustaría concentrarme en ti más que en mi propio cuerpo, que es algo que siempre tengo a mi total disposición.

Hmmm…-murmuró Aoi-… de acuerdo.

El joven de rostro pecoso asió suavemente a su amigo por los dos hombros y se apoyó en ellos para arrastrarse y acortar la distancia que los separaba. Se colocó muy cerca de él y frente a frente, de tal manera que pudo apoyar su pene en el de su amigo. Ambos sintieron el calor del otro.

Está caliente...-comentó Hagane con una sonrisa de aceptación-…ahhh…

El tuyo también.-respondió Aoi en un susurro-Se nota que hemos estado haciendo ejercicio y que tenemos el cuerpo caliente.

Cierto.-respondió Hagane-Tal vez nos hemos dejado llevar demasiado rápido por la excitación. Nos tendríamos que haber duchado antes, ¿no crees?

Nos vamos a ensuciar cuando hagamos esto, así que, si nos duchamos después, nos ahorramos una ducha y gastamos menos agua.-comentó Aoi-Además, no hay problema, hueles muy bien. ¿Has cambiado de perfume?

Lo compré la semana pasada.-explicó el chico de cabello rosado-¿Te gusta?

Me encanta.-respondió Aoi con una sonrisa-Te define totalmente.

El cuerpo de Hagane estaba envuelto en una fragancia muy fuerte y extremadamente dulce. La nota principal era de regaliz, con unas notas de plátano, chocolate y guaraná. Tras ellas, un fondo fuerte, masculino y térreo que realzaba la virilidad del chico en contraste con las notas anteriores. Sentía que su prepucio volvía a retraerse solo, pero Aoi colocó su pene justo debajo del anillo para evitar que siguiera bajando y, con un leve pero firme movimiento de cadera, volvió a subirlo con su pene como enganche de tracción. Al ser el pene de Hagane más grande que el suyo, Aoi tenía facilidad para hacer lo que acababa de hacer.

¿Te gusta mi pielecita?-preguntó Hagane con una sonrisa pícara.

Me encanta.-dijo Aoi-Quiero sentirla más.

Aoi agarró el pene de su amigo con las dos manos, le retiró el prepucio hasta la mitad, colocó el extremo de su propio pene pegando al glande del otro y trató de cubrir ambos con el prepucio que había retirado. Al sentir la parte interna, más húmeda y cálida, del prepucio de su amigo rodeando el extremo de su miembro viril, Aoi notó que su excitación aumentaba.

Me estás haciendo cosquillas en el frenillo con tu pene y me estoy poniendo malo.-comentó Hagane-Creo que hoy lo vamos a pasar MUY bien.

Tengo una idea.-comentó Aoi mientras movía su pene dentro del prepucio de su amigo-Ya que estás tan excitado, ¿qué te parece si te doy tres orgasmos seguidos?

¿Tres?-preguntó Hagane sorprendido-Tengo muchísimas ganas y estoy dispuesto a disfrutar al máximo, pero nunca me he corrido más de dos veces seguidas…

Siempre hay una primera vez para todo.-respondió Aoi-Para asegurar que vas a llegar, esta vez vas a descansar en todo momento… sólo tendrás que dejarte hacer.  ¿Qué te parece si te doy placer durante tres orgasmos? Me aseguraré de que tus testículos se llenen bien para que el estallido sea potente.

Decir que suena mal me convertiría en un mentiroso, pero, ¿qué hay de ti?-preguntó Hagane-Como me digas que después te haces una paja y arreglado, te doy una patada ahora mismo.

Aoi respondió con una risa sincera.

Me gustaría que te relajaras y disfrutaras, quiero hacerte sentir en el cielo en agradecimiento por todo lo que has hecho por mí y por lo que me has vuelto a demostrar en esta conversación.-explicó Aoi-No obstante, no me voy a negar a que hagas lo que quieras, simplemente me gustaría que te movieras poco para que tus energías se concentraran en eyacular.

Siempre he confiado en ti y no voy a dejar de hacerlo ahora.-respondió Hagane mientras asentía con la cabeza-Aunque también quiero dejarte claro que voy a hacerte disfrutar todo lo que pueda sin romper las reglas del juego al que quieres que juguemos.

Me encantará.-asintió Aoi-Vamos a ir de menor a mayor intensidad para que no dejes salir todo el semen de golpe. Me aseguraré de que lo disfrutes al máximo. El primer orgasmo será con mis manos.

El chico de cabello azul despegó el prepucio de Hagane de alrededor de su pene y lo sacó. Estaba un poco humedecido por los fluidos de su amigo, que comenzaban a mezclarse con los suyos propios. Por su parte, el otro joven apartó las manos de su zona baja, separó las piernas e invitó a su compañero a comenzar. Lo primero que Aoi hizo fue palpar suave y cariñosamente los lampiños testículos de su amigo.

Están bastante llenos, ¿eh?-comentó el chico mientras seguía palpando.

Tenía muchas ganas de descargar en condiciones.-explicó Hagane-Nuestro último viaje ha sido peligroso de más y es bueno celebrar que seguimos vivos cada vez que ganamos una batalla, pues, en nuestro trabajo, perder una sola batalla significaría la muerte con probabilidad casi total.

No pienses en eso ahora, Hagane.-pidió Aoi-Juntos somos invencibles. Ahora es, como decías, uno de esos momentos para disfrutar y, ya que lo dices, yo también tenía muchas ganas de hacer algo como esto, concretamente desde que maté a Kazark.

Te lo pasaste bien, ¿eh?-el chico de ojos verdes le guiñó un ojo mientras hablaba.

Muy bien, para mi sorpresa.-susurró Aoi mientras masajeaba los testículos de Hagane-¿Te gusta?

Sí, mucho…-comentó Hagane entre leves gemidos-…tus caricias son muy agradables. Tienes unas manos tan finas y tan expertas que no puedo evitar sentirme afortunado ahora mismo. Además, como las tienes más frías que mi cuerpo, siento un cosquilleo muy refrescante por todo el cuerpo.

Me alegro de que te guste.-respondió Aoi-Es hora de tocar en más sitios, ¿te parece?

Como respuesta, Hagane cerró los ojos e inclinó su cabeza hacia atrás, dejándose hacer. Aoi subió sus manos desde los testículos de su amigo hasta la base de su pene, la cual recorrió con movimientos circulares, masajeando con suavidad como si estuviera esculpiendo el cuello de una botella con un torno. Tras este gentil masaje, comenzó a ascender, recorriendo el pene del chico desde abajo hacia arriba con movimientos ascendentes y firmes, colocando los dedos pulgar e índice en forma de anillo y recorriendo todo el cuerpo fálico hasta el cuello del mismo, en la zona en la que el prepucio se plegaba tras el glande en forma de anillo. Al llegar aquí, el joven no dudó en probar, en jugar con ese prepucio, experimentando y midiendo los movimientos y las sensaciones que un hombre libre de fimosis es capaz de llevar a cabo. A los pocos minutos, el glande de Hagane ya estaba bastante húmedo. El líquido preseminal goteaba desde los bordes de su prepucio hasta sus piernas, que estaban acomodadas sensualmente en el suelo. El masaje de Aoi estaba haciendo grandes efectos: Hagane se sentía muy excitado y complacido, casi como si fuera a echar a volar.

Qué bueno eres, ¡me encanta!-comentó Hagane abriendo los ojos.

Las miradas de ambos chicos se cruzaron. Intercambiaron complicidad, respeto y deseo. Instantes después, el afeminado joven de cabello rosado y ojos verdes sintió  algo similar a un impulso eléctrico pasando por su pene: Aoi estaba recorriendo su frenillo con el dedo índice de la mano derecha con un movimiento de vaivén.

¡Joder!-suspiró Hagane dando un cabezazo al aire-Lo haces increíblemente bien.

Y esto no ha hecho más que empezar.-respondió Aoi en voz baja.

El joven de cabello azul tiró gentilmente del prepucio de su amigo y reveló su cara interna por detrás de la corona del glande. Pasó sus dedos por esta zona, que estaba muy húmeda se mantenía brillante. Sentía las convulsiones de placer del cuerpo de su amigo, lo hacía temblar, le estaba dando un placer encantador.

Huele de maravilla.-comentó Aoi con un semblante que revelaba su estado de éxtasis y placer.

Las hormonas y el perfume de Hagane estaban empezando a luchar por ocupar el aire. La mezcla tenía unos efectos muy excitantes en Aoi. Aquella mezcla entre el olor dulce del perfume y el olor fuerte y húmedo de los fluidos corporales estaba causando un efecto muy placentero. En respuesta a esta excitación adicional, Aoi comenzó a masturbar a Hagane con las dos manos, recorriendo cada centímetro de su pene, apurando hasta el extremo superior y hasta la base, rozando el escroto con los cantos de las manos. El chico que estaba siendo estimulado no comentó nada, pero se relamía constantemente, dando a entender que estaba muy a gusto. Tras aproximadamente otro cuarto de hora, el joven pecoso cambió su técnica y comenzó a recorrer con movimientos circulares la corona del glande de su amigo con la punta de un dedo. Después de darle varias vueltas, comenzó a estimular todo el glande desde la corona hasta la punta con ambas manos, deslizándolas con mucha suavidad y aprovechando la lubricación del líquido preseminal. Continuó varios minutos con esta maniobra hasta que sintió una vibración en el pene de Hagane.

Ahhh…-un gemido lo explicó todo.

Un gran chorro de semen salió disparado del pene de Hagane hacia arriba, cayendo después y manchando a ambos.

¡Qué bueno ha sido!-exclamó Hagane con una sonrisa-Y siento que aún tengo más…

De eso se trata.-Aoi le guiñó un ojo.

Acarició el pene de su amigo para limpiar los restos de semen que pudiera haber. Hagane aprovechó este acercamiento para agarrar el pene de Aoi y estimularlo con una maniobra masturbatoria tradicional.

¿Te molesta?-preguntó con cierta reticencia.

No, tranquilo.-respondió Aoi-Me masturbo así muy frecuentemente. Como mi fimosis ha sido siempre tan restrictiva, nunca he tenido riesgo de que el prepucio se estire más de la cuenta en un movimiento. Lo estás haciendo muy bien, me gusta mucho, gracias.

Hagane estuvo un rato más jugando con el pene de Aoi entre sus manos: lo movía, lo masajeaba, lo acariciaba y jugaba con el prepucio, así como con el resquicio visible del glande. Pasados algunos minutos, Aoi le quitó su pene de las manos con una sonrisa muy pícara.

¿Has descansado lo suficiente?-preguntó Aoi-El segundo orgasmo que te quiero dar va a ser con la boca. Ponte cómodo, ¿de acuerdo?

El otro joven asintió con la cabeza. Volvió a recostarse hacia atrás y separó las piernas, dejando un espacio lo suficientemente amplio y cómodo como para que Aoi pudiera estar encima lamiendo su pene.

Quiero probar esa polla tan húmeda y fragante.-dijo Aoi, ya presa de su lado más sexual-Si sabe tan bien como huele, ten por seguro que vas a soltar tal chorro que perforarás el techo.

¡Qué efusivo te has vuelto!-se sorprendió Hagane mientras Aoi se acomodaba-¡Me gusta mucho esta faceta tuya!

Más te va a gustar lo que voy a hacerte.-respondió Aoi.

El delgado y pálido joven comenzó a lamer el pene de Hagane desde la base hasta el extremo. Su lengua recorría cada pulgada de aquel falo, haciendo especial hincapié en las curvas que separaban los cuerpos cavernosos del cuerpo esponjoso y en la zona superior de la base, la que quedaba debajo del abdomen. Al completar una subida, introducía todo el pene en su boca y bajaba como si se lo fuera a tragar, sacándoselo de la boca al llegar al final e iniciando una nueva subida con la lengua.

¿Esto es una garganta profunda?-se preguntaba Hagane entre sus pensamientos-¡No me puedo creer esto! ¡Es espectacular!

Exquisito.-calificó Aoi a mitad de aquella erótica práctica con un reguero de saliva cayendo de las comisuras de sus labios-No importa cuánto líquido preseminal absorba y beba, no para de salir más, ¡fascinante!

Como se suele decir: “¡Me encanta que te encante!”-exclamó Hagane en medio de la neblina de placer que lo rodeaba-No sé cómo puedes hacer eso con tu garganta, pero hazlo todo lo que quieras o puedas.

Después de hacérselo a Rito, creo que puedo con cualquiera…-pensaba Aoi -…fue un entrenamiento estupendo.

Oye…-dijo Hagane algo pensativo-… ¿puedo hacértelo yo a ti a la vez? Me abre el apetito ver tu pedazo de herramienta tan dura y tan sola, ¿sabes?

Aoi no podía hablar con la boca llena, así que, a modo de respuesta, giró su cuerpo dejando su pene a una distancia de Hagane tal que podía introducírselo en la boca sin problemas. Sin dudarlo ni un segundo, el chico empezó a devolverle el favor a su amigo.

Shirubei no tenía fimosis, pero lo voy a hacer igual que con él.-pensó Hagane-Si a él le gustó, imagino que a Aoi también.

Mientras Aoi le hacía maniobras de succión muy placenteras en el pene a Hagane, éste le correspondía agarrándole el pene con los labios y lamiendo la parte que quedaba entre ellos, deslizando la boca hacia los lados para cubrir todos los tramos. La zona del extremo la trabajó con especial ahínco, notando la estrechez de su prepucio al intentar empujarlo con su lengua. En estos movimientos, su lengua le rozaba el glande y hacía que Aoi sintiera pequeños espasmos.

¡Para, por favor!-pidió Aoi-¡Déjame un momento a mí!

Sin cuestionar a su amigo, Hagane obedeció. Aoi cambió su posición para que su pene fuese inaccesible y continuó con la felación en solitario. Puso la punta de su lengua en el frenillo y tiró del prepucio hacia arriba, cubriendo su lengua y el glande, dejando ambos en continuo contacto. Desde esta posición, comenzó a hacer movimientos circulares con la lengua.

¡UAAAAAHHH!-gemía Hagane-¡JO-DER!

En un arrebato de pura lujuria, el excitado Hagane se llevó las manos a la cabeza y, de manera espasmódica, arqueó su cuerpo hacia arriba. De sus ojos resbalaban algunas lágrimas de placer. Sin poder evitarlo, eyaculó en la boca de Aoi.

¡Mierda, tío, lo siento!-Hagane volvió en sí y se mostró preocupado-¿Estás bien?

Aoi bebió el semen de su amigo y se incorporó, quedando ambos mirándose.

Perfectamente.-respondió Aoi con una sonrisa-¿Lo has disfrutado?

¡Ha sido la hostia!-gritó Hagane-¡Menudo chorro! Joder, qué pedazo de orgasmo, en serio, ¡menuda mamada!

Tú también lo has hecho muy bien.-contestó Aoi agitando su pene húmedo y erecto con una mano-Me ha gustado mucho cómo me lo has hecho… te pediría más, pero te necesito para otra cosa, ¿sabes?

Bueno…-se excusó Hagane con un tono febril.

¿Qué te pasa?-Aoi se sorprendió-¿Te estás poniendo enfermo?

No, no exactamente.-explicó Hagane tratando de tranquilizar a su amigo-Estoy muy rojo, ¿verdad? Me noto demasiado caliente, demasiado incluso para lo que estamos haciendo…

Hagane tenía el rostro muy enrojecido. Instintivamente, agarró su pene, aún erecto, con las dos manos. De manera inexplicable, de dicha parte de su cuerpo brotó un caudaloso y pesado chorro de líquido preseminal.

Mierda…-se quejó-…ahora no, por favor...

No pasa nada.-respondió Aoi encogiéndose de hombros-Mojarse es sano y natural. Huele muy dulce, creo que lo probaré.

¡No!-exclamó Hagane-¡Ahora no! ¡Ese líquido es…

El chico dejó de hablar al ver que Aoi había cogido un poco con los dedos y lo había dejado caer lascivamente dentro de su boca. Inmediatamente, su rostro se puso colorado como el de Hagane.

Tengo mucho calor, Hagane.-dijo Aoi-¿Qué ha pasado?

Y más que vas a tener, hermano…-respondió Hagane-…por eso te he dicho que no lo chuparas… no es líquido preseminal normal, se han juntado el cansancio del ejercicio y dos orgasmos seguidos y, ¿sabes lo que ha pasado? Pues que por un momento he perdido el control de mi poder… ¡de mi polla está saliendo la droga afrodisíaca más potente que existe!

¿Éste es el Intô no Jutsu?-preguntó Aoi entre delirios de placer-Sé que los poderes de un Taimanin no son para jugar, pero no sé cómo explicarte lo cachondo que me siento ahora y las ganas que tengo de que me folles como si quisieras hacerme pedazos.

Acabas de explicármelo muy gráficamente. –respondió Hagane-¿Seguro que no quieres que te lleve a la doctora Himehagi?

¿Con qué cara le explicamos que me has hechizado con tu poder, CON UN PODER QUE SÓLO USAS PARA COMBATIR A LOS DEMONIOS, mientras teníamos sexo entre nosotros?-Aoi atacó con sarcasmo-No, no, ¡de eso nada! ¡Ahora salimos de ésta por la puerta grande!

¿Seguro?-preguntó el otro chico con una sonrisa pícara-¡No me contendré si me lo pides así!

¡Lo estoy deseando!-respondió Aoi-¡El tercer y último orgasmo que quería regalarte era con mi cuerpo entero! ¡Es nuestro momento, Hagane!

Hagane se acercó a Aoi gateando sensualmente. Éste se dejó caer en el suelo y mostró la totalidad de su cuerpo a su amigo.

Ya que estás chorreando esa cosa tan cachonda, ¿por qué no la aprovechamos?-preguntó-Unta mi cuerpo con tu hombría, hazme sentir tuyo, por favor, aplaca la fiebre que me quema.

Hagane tomó con sus manos el líquido preseminal afrodisíaco que había derramado y comenzó a darle un masaje a Aoi por todo el cuerpo con él. La textura húmeda, el olor y la evaporación hacían que el chico se retorciera de placer como nunca antes había hecho.

Mis fluidos corporales son de por sí afrodisíacos en comparación con los de otro hombre…-pensó Hagane-…y, cuando desato mi poder, lo son todavía más. Vamos a gozar mucho hoy.

Aoi agarró a Hagane de los hombros y lo tumbó amablemente en el suelo. Pretendía sentarse sobre su pene y rebotar hasta llevarlo al orgasmo, aunque un calambre muy potente interrumpió su acción.

¡Ay!-se quejó-¿Qué ha pasado?

Estás temblando, Aoi.-dijo Hagane preocupado-¿Seguro que estás bien con esto?

¡JAJAJAJAJA!-rió Aoi-¡Me ha pasado lo mismo que a ti! La excitación de tu líquido ha hecho que mis poderes se descontrolen… ¡la electricidad se está apoderando de mí!

El pene de Aoi se sacudió violentamente entre chispas azules. La electricidad lo estimulaba como si todo su cuerpo fuese sujeto de una masturbación a gran escala.

Si no zanjamos esto aquí y ahora, acabaremos explotando.-dijo Aoi-¿Estás listo?

Cuando tú lo estés.-Hagane le guiñó un ojo.

Aoi agarró el pene de Hagane y recogió unos restos del líquido preseminal con poder afrodisíaco. Los frotó en sus manos y se los untó a su amigo por el rostro.

No funciona conmigo mismo.-explicó Hagane-Aunque no deja de gustarme que me hagas eso, ¿sabes? Vamos a ver si con el tuyo se puede hacer.

Hagane tomó el pene de Aoi y lo apretó levemente, haciendo que saliera líquido preseminal que no dudó en untarse por el cuerpo.

Hmmm…-se relamió Hagane-… qué suave…

Aoi se colocó encima de Hagane y buscó la penetración anal. Sin apenas esfuerzo, el pene de su amigo atravesó su ano. Desde esta posición tan placentera que hizo gemir a ambos, comenzó a mover todo su cuerpo hacia arriba y hacia abajo.

¡AAAAAAAAAAAAAHHHH!-Hagane profería gemidos de placer-¡Me encanta!

¡Fóllame!-pidió Aoi-¡Dame todo lo que tengas!

El cuerpo de Aoi comenzó a emitir electricidad. Hagane la recibió a través de su pene y comenzó a sentir espasmos de placer en sincronía con su amigo.

¡Joooooodeeeeeer!-gritaba Hagane-¡Esto es demasiado!

¿Te gusta?-preguntó Aoi entre jadeos.

¡Lo adoro!-exclamó Hagane-¡Voy a agarrártela! ¡No me electrocutes!

Hagane cogió el pene de Aoi con las dos manos y comenzó a masturbarlo con vigor. Cada pocos segundos, aquel delgado y alargado miembro viril con fimosis emitía descargas eléctricas que estimulaban los receptores de placer del otro chico.

¡Te voy a enseñar un ejercicio abdominal que te va a encantar!-continuó Hagane-¡Para tu rutina!

El chico se dobló sobre sí mismo de tal forma que, mientras penetraba a Aoi, alcanzó el pene de éste con la cabeza para poder lamerlo o incluso succionarlo.

¡Bonito ejercicio!-lo elogió Aoi-¡Me lo apunto!

El pene de Aoi estimulaba la lengua de Hagane con pequeñas descargas eléctricas. Ambos estaban a punto de estallar de placer. Tras un largo rato, Hagane dejó de estimular oralmente el pene del otro joven y volvió a apoyar la espalda en el suelo.

Quédate quieto, Aoi, voy a darte lo que querías.-pidió Hagane.

Aoi bloqueó su cuerpo en la posición alta, dejando espacio a Hagane para mover las caderas hacia arriba y hacia abajo, iniciando una frenética y potente penetración.

¡ARGHHHH!-Aoi profirió un sonoro gemido-¡ME VOY!

Y, con éste…-contó Hagane-… ¡hacen tres!

Del prepucio de Aoi asomaron unas lágrimas transparentes de líquido preseminal que comenzaron a gotear. Hagane retiró el pene del interior de Aoi y eyaculó hacia arriba, manchando por completo a su amigo en medio de un largo orgasmo que dio pie a varios chorros de semen.

¡Qué genialidad!-exclamó Aoi-¡Ya no puedo más!

La excitación y la electricidad de su cuerpo hicieron que Aoi estallase. Una imponente masa de semen amenazó con salir, pero el prepucio la amortiguó y acabó deslizándose rápida y pesadamente. No obstante, el primero de los chorros sí que salió disparado hacia arriba, cayéndole a su dueño en el hombro.

¿Has visto eso?-se sorprendió el chico mientras sonreía-¡Ha salido volando!

¡Bien hecho, amigo!-lo halagó Hagane-¡Eso significa que dentro de poco serás libre de las limitaciones de tu prepucio!

Los dos amigos chocaron los puños.

Ah, y perdona por lo de antes.-se disculpó Hagane-No pretendía hacerte eso, ya sabes, ha sido un desliz.

¡Perdonado!-respondió Aoi con una sonrisa-En cualquier caso, el orgasmo ha hecho que se me pase el calentón, así que ya he vuelto a la normalidad.

Eso es porque ha sido un derrame involuntario.-explicó Hagane con una sonrisa malvada-Si quisiera usar mi poder de verdad, la enfermedad sexual te devoraría hasta límites insospechados.

Prefiero devorar lo que tienes entre las piernas otro día.-dijo Aoi.

Repetimos cuando quieras.-respondió Hagane levantando el pulgar-Aunque, de momento, sería bueno que limpiáramos todo esto y nos duchásemos...