martes, 22 de septiembre de 2015

[TY] Episodio 65: Vestido de negro

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 65: Vestido de negro

El día del asalto a los Fuuma había llegado. La fecha que Kuroageha facilitó a los Taimanin por fin se había convertido en un hoy. A pesar de que, según la chica, el combate sucedería al anochecer, se daba por supuesto que todos los implicados madrugarían para prepararse física y psicológicamente para todo lo que les esperaba. Hubo una persona que madrugó más que el resto: Yamiyuki. Ataviado con ropa de calle, todavía sin ponerse el uniforme, caminaba por los pasillos del Instituto de Gokuruma. Llevaba un jersey negro muy ajustado de cuello vuelto, unos pantalones pitillo del mismo color, un cinturón también negro con hebilla metálica y una cadena plateada colgando del lado derecho y unas botas negras altas del mismo color que el resto de la ropa, con suelas gruesas y elevadas. Encima del jersey llevaba un sobretodo, también negro, muy fino y con dos faldones traseros que ondeaban junto con su melena al ritmo de su paso firme y decidido. De su cuello colgaba una cruz plateada con una piedra roja en el centro. Al llegar a una bifurcación, tomó el camino de la derecha hacia un ascensor al que se subió para bajar unos cuantos pisos, hasta uno de los niveles de sótano. Al salir del ascensor, bajó un pequeño tramo de escaleras y llegó a una puerta metálica con cierre electrónico de aspecto muy robusto. A su derecha había un teclado alfanumérico y un lector de tarjetas. El chico sacó de uno de los bolsillos de su pantalón una tarjeta con banda magnética que pasó por el lector. Tras esto, la pantalla se iluminó, a lo que Yamiyuki respondió tecleando un código que combinaba muchos caracteres diferentes. En respuesta a esto, la puerta se abrió de par en par, cediéndole el paso al joven.

Es hora de desenterrar el hacha de guerra.-dijo el joven en un susurro para sí mismo.

Continuó caminando, dejando que la puerta se cerrara tras de sí. Tras atravesar una laberíntica red de pasillos llenos de puertas, llegó a una pasarela estrecha que conducía a una pequeña plataforma redonda en cuyo centro se erigía un pilar de aproximadamente un metro de altura. En cuestión de segundos, el veloz joven llegó a dicho pilar. Tenía dos agujeros similares a cerraduras, uno blanco y otro de color violeta intenso ennegrecido. Delante de la plataforma había dos puertas blindadas, cada una del color de una de las cerraduras.

Ha llegado el momento, ¿verdad?-el chico escuchó una voz femenina muy familiar.

Murasaki Yatsu, una de las dos subdirectoras del Instituto de Gokuruma, apareció de entre las sombras. Esa mujer había sido maestra y mentora de artes específicas de Rito, Seika y Shiena, así como de todos los Sonozaki que pasasen por esas pruebas. Asimismo, eran familia: los clanes Yatsu y Sonozaki compartían un porcentaje de su sangre, así como las habilidades de regeneración y la impresionante fuerza muscular, acompañada del gusto por las armas pesadas.

Murasaki-sama,-Yamiyuki hizo una reverencia-buenos días. En efecto, considero que es el momento clave en el que he de utilizarlo. ¿Has venido aquí porque pensabas que iba a aparecer por aquí?

Buenos días, Yamiyuki.-respondió la subdirectora-Hemos venido para darte nuestra bendición y desearte lo mejor. También queríamos ver cómo te queda… ya sabes…

¿Habéis venido?-preguntó el chico-Ah, claro, seguro que has venido con…

¡Yami-chan!-exclamó una voz femenina algo aniñada y también familiar para el joven-¡Me has pillado!

Sakura Igawa, la otra subdirectora del Instituto de Gokuruma y hermana de Asagi, la más fuerte de las Taimanin, había aparecido como por arte de magia. Era experta en camuflarse y desplazarse en los sitios oscuros, pudiendo fundir su cuerpo en la oscuridad si fuera necesario. Además, fue una de las maestras de artes específicas de Hagane junto con Kuroyuri Kuzu, íntima amiga de Kotona Kurobara, la difunta madre de Hagane, así como asesina del demonio causante de la muerte de dicha mujer, tratándose éste del padre de Delphine, quien después fue asesinado por el propio Hagane en un acto cuasi predestinado.

¡Sakura-sama!-exclamó Yamiyuki-Un control de sombras exquisito, como siempre.

¿Será posible?-preguntó Sakura con los brazos en jarras-¿Cómo puedes tratarme con tanta formalidad cuando nos conocemos de prácticamente toda la vida? ¡Sakura, como siempre! ¡No soy tan mayor!

Sakura…-dijo Murasaki llevándose una mano a la frente-…hemos venido aquí en nombre de Asagi-sama. ¡Compórtate!

Bueno, Yami-chan, ya sabes lo que vas a tener entre manos a partir de ahora.-dijo Sakura ignorando a su amiga-Tras la puerta blanca está el uniforme blanco de Asagi y sólo alguien como tú merece tener algo guardado al lado del traje de guerra de mi hermana.

Muchas gracias por venir a verme.-dijo el chico-Vuestra presencia me da seguridad y me hace sentir aún más preparado para lo que viene.

Estamos muy orgullosas de que una persona como tú haya sido un alumno de Gokuruma.-lo elogió Murasaki-Y más aún de que te hayas convertido en el gran Taimanin que eres. Sabemos que lo harás genial.

¡Ánimo!-gritó Sakura-¡Patéales el culo en nombre de todos los Taimanin! Nosotras nos quedaremos aquí para proteger nuestra tierra: nadie nos asegura que no puedan enviarnos unidades de asalto al ver vuestras caras en el campo de batalla. Lo hicieron una vez y no nos arriesgaremos a que lo hagan otra. ¡Destrúyelos!

Yamiyuki sacó de uno de sus bolsillos una llave de color violeta intenso. Tras hacer una reverencia a ambas mujeres, introdujo la llave en la cerradura del mismo color y la giró. La puerta que estaba pintada del mismo color se abrió para él.

. . .

Horas después, todavía por la mañana temprano, en las afueras de Gokuruma reinaba un ambiente de despedida. Un enorme ejército Taimanin estaba preparado para ir a la guerra. Muchísimos hombres y mujeres armados y uniformados se reunían en aquel lugar, dispuestos a dar lo máximo de sí mismos para acabar definitivamente con los Fuuma. Las familias de los seleccionados y el resto de compañeros que no iban a ir a luchar porque tenían que quedarse cuidando de Gokuruma para evitar asaltos oportunistas se encontraban también en el lugar de reunión para dar una emotiva y vigorizante despedida.

¿Tienes ganas de estrenar tu nueva arma?-le preguntó Kuroageha a Veena.

El equipo Kuroageha era uno de los que más adelantados estaban en el orden de filas. Tras el incidente que sufrieron en la pelea contra Nioiko, Elizabeth y sus sicarios, a Veena le habían fabricado un arma idéntica a la que se le había roto, esta vez con materiales más resistentes.

¡Ya lo creo!-exclamó la joven india apretando los puños-¡Me cobraré bien caro lo que ese desgraciado y su muñeca me hicieron en aquella batalla!

Y yo te ayudaré.-dijo Shiena-Siento que me lo tengo que cobrar también. Ya sabes que por ti, Veena, yo…

No es el momento, chicos.-dijo Kuroageha-Confío en que todo os saldrá bien, pero tenemos que concentrarnos en el combate.

Shiena y Veena miraron al suelo algo cohibidos. Kuroageha se giró hacia Seika.

Una líder tiene que ser fría en determinados momentos…-se excusó.

Te entiendo.-dijo Seika sin saber muy bien cómo responder-No te preocupes.

Uniformados y armados, los cuatro jóvenes de ese grupo no eran los únicos que estaban preparados para el combate. Aquello era un auténtico despliegue de armas, uniformes y frases bélicas. Kaen y Kouen, las hermanas de Yamiyuki, lideraban cada una un equipo de élite de cinco personas. Cerca de ellas se encontraban Meiou y Tamako, los padres de Aoi, quienes lideraban juntos un pelotón de tiradores. A poca distancia estaba el equipo Yamiyuki: con los uniformes puestos y las armas bien preparadas, Shirubei, Inuhito, Hagane, Rito y Aoi aguardaban el momento de la partida. Los acompañaban los padres de Shirubei y los tíos y primos de Hagane.

Hijo mío,-dijo Sanae, la madre de Shirubei-no podemos participar en esta guerra. Se nos ha encomendado el proteger Gokuruma con las armas en alto hasta que regreséis. Tu padre y yo te queremos mucho, y os deseamos lo mejor a ti y a tus amigos. Estamos orgullosos de ti.

Venga, no os pongáis sentimentales ahora, por favor.-pidió Shirubei-Sabéis que sois las dos personas a las que más quiero y querré por haberme dado la vida, pero no es momento para lágrimas de emoción. ¿Qué somos los Anome? ¿Derramadores de lágrimas propias o de sangre ajena?

¡Ése es mi hijo!-gritó Kinnosuke, el padre de Shirubei-¡Acaba con ellos!

Gracias por venir a vernos, señores Anome.-Rito les hizo una reverencia-Y gracias también a ustedes, señores Kurobara. Recibir la visita de un líder de clan es todo un honor.

Bueno, bueno…-el tío de Hagane trató de quitarle importancia-…no os sintáis cohibidos. Nuestro sobrino es una persona importantísima en nuestra familia y, como sus mejores amigos, no nos queda más que desearos lo mejor y pediros que cuidéis de él.

Hagane, querido mío…-la tía de Hagane parecía algo afligida-…sé que nunca pudimos, no podemos y jamás podremos llenar el vacío que dejaron tus padres al irse, pero siempre te hemos querido muchísimo y hemos tratado de ayudarte con todo lo que ha estado en nuestras manos. Miyabi y Kotona están orgullosos de ti y te observan desde el cielo. Tus padres siempre estarán en nuestros corazones. No podemos ir con vosotros porque hacemos equipo con los Anome, pero te queremos como si fueras nuestro hijo… es más, eres nuestro heredero, incluso por encima de nuestros tres hijos.

Por favor, tía, no te lamentes.-pidió Hagane-Volveré sano y salvo y celebraremos una victoria. Y vosotros, pequeños cabroncetes, dejad bien alto el listón de los Kurobara. ¡Que se note el potencial de los orgullosos Taimanin que vestimos de rosa!

Hagane se dirigía a sus primos. Tenía tres, uno de su misma edad y dos mayores que él. A pesar de que eran hijos de un matrimonio con más poder e influencia que los padres de Hagane, no podrían liderar el clan Kurobara porque eran menos fuertes que éste: Gokuruma era una meritocracia absoluta y no se tomaban aquellos hechos como una injusticia o una ofensa, sino al contrario. Los primos de Hagane veían a éste como todo un referente y un ejemplo de superación. Juntos, los tres chicos tendieron sus puños hacia su primo, quien chocó en señal de fraternidad con su propio puño.

Quedan tres minutos para la hora a la que Yamiyuki dijo que llegaría.-comentó Aoi-Es un reloj, así que aparecerá en tres minutos.

¡Qué ganas de que venga!-le respondió Inuhito-Como se ha ido antes a hacer no sé qué, no lo hemos visto en toda la mañana.

Los chicos no tuvieron que esperar ni un segundo más después de lo informado por Aoi: Yamiyuki llegó con total puntualidad. Todos los Taimanin que iban a ir a la guerra se giraron a mirarlo. Iba caminando al lado de Asagi, la guerrera más poderosa de la historia de los Taimanin, y no iba detrás de ella, sino a la misma altura. La solemne mujer había dejado atrás su habitual uniforme violeta y llevaba uno blanco con el que cargaba varias armas.

¡Hermanos!-exclamó la directora-¡Protegeré Gokuruma con mi vida! Estoy segura de que esos demonios listillos intentarán algo en cuanto vean la cantidad de tropas que van a encontrarse con ellos allí… pero no serán ningún problema. Lideraré todos los equipos de guardia hasta que la batalla acabe, así como a vosotros os liderará… ¡Yamiyuki Kuroi!

El joven dio tres pasos al frente, acercándose a todos los guerreros que iban a ir con él a la batalla. Lo recibieron con aplausos y vítores. Iba uniformado, como el resto de guerreros, pero no portaba el uniforme que acostumbraba a utilizar, sino uno nuevo. Era totalmente negro a excepción de los refuerzos y los ribetes metálicos, que eran de un elegante color plateado. Se trataba de un uniforme de Taimanin de cuerpo entero con cuello vuelto y engrosamientos en las botas y en los guantes. En los laterales de su ardiente cintura había unas franjas plateadas muy brillantes. Su entrepierna, prominente y sensual, estaba cubierta por una placa plateada que hacía una forma muy sugrente. En la espalda, tapados por su melena, había varios contenedores plateados que contenían armas o eran en sí armas plegadas. Ceñida en horizontal a la altura de su cadera había una nodachi de las mismas dimensiones que la que habitualmente llevaba, pero con una funda negra y una empuñadura plateada, blanca y negra. Llevaba también espinilleras y tobilleras plateadas.

Gracias a todos por vuestro cálido recibimiento.-dijo el chico con una reverencia-Seré el líder de mi equipo habitual, pero estaré a vuestra disposición para lo que necesitéis. ¡Acabaremos con los Fuuma! ¡Por nuestra misión y nuestro honor! ¡Gloria a los Taimanin!

¡GLORIA A LOS TAIMANIN!-gritaron todos los presentes.

Tras aquel breve y pero solemne discurso, Yamiyuki se acercó a su equipo.

¡Qué guapo te has puesto, cabrón!-le espetó Shirubei dándole un codazo-¡Estás buenísimo! ¿No íbamos a pelear? ¿O es que me he confundido y vamos a ligar?

Shirubei lleva razón.-Inuhito se sumó a la conversación-Tío, con esas pintas tienes aún más aspecto de querer matarlos a todos. Seguro que ese traje nuevo lleva muchas cosas chulas…

Gracias, chicos, sois muy detallistas.-dijo Yamiyuki con una sonrisa cómplice mientras arqueaba una ceja-Pronto será la hora de partir, ¿estáis listos?

Siempre.-respondió Rito apretando un puño, tras lo cual guiñó un ojo-Y, por supuesto, ¡bonito traje!

El negro siempre te sienta genial.-terció Aoi levantando ambos dedos pulgares-Tu nuevo look es genial, refleja la importancia y la solemnidad de esta misión.

¡Estás imponente!-añadió Hagane-¡Seguro que acabamos con ellos!

Claro que lo haremos.-respondió Yamiyuki-Confío en vosotros más que en nadie. Además, mis hermanas vendrán a la batalla, y ellas son MUY fuertes.

Mis padres también estarán con nosotros.-comentó Aoi-Tengo muchas ganas de enseñarles lo que he aprendido.

Será, sin duda, una batalla histórica.-asintió el líder del equipo-Por cierto, señores Kurobara, señores Anome, disculpen mis modales. ¡No he tenido apenas tiempo para pararme a saludar! ¡Es un placer y un honor recibir su visita!

Como le pase algo a mi hijo…-lo amenazó Sanae con una sonrisa amistosa.

Descuide.-Yamiyuki le devolvió la sonrisa-Lo que les pasará a ellos a manos de su hijo será peor, créame.

¡Lo hemos criado para eso!-terció Kinnosuke.

Protegeos los unos a los otros.-pidió la tía de Hagane-Ayudadnos a triunfar. Nosotros nos quedamos aquí con nuestros hijos.

La familia de Hagane es nuestra familia.-respondió Yamiyuki-Y los miembros de una familia se apoyan unos en otros. No les defraudaremos.

Tras unos minutos más para la despedida, Yamiyuki se acercó a los chicos del equipo Kuroageha.

¿Listo?-preguntó la líder.

Como desde que nací.-respondió Yamiyuki con altanería-Kuroageha, me he acercado para decirte que agradezco muchísimo todo lo que has hecho mientras estábamos separados. Sin ti, todo esto no habría sido posible.

¡Venga ya!-Kuroageha empujó al chico con las dos manos-¡Es mi trabajo!

Un trabajo bien hecho no es cualquier trabajo.-insistió Yamiyuki-Quiero que juntos nos bañemos en la sangre del enemigo esta noche. Será la copa con la que brindemos por todos los esfuerzos que hemos hecho hasta hoy. Si nos quitamos a los Fuuma de encima, sólo nos quedarán los demonios y los militares… y, puesto que van juntos, caerán juntos. Todo será mucho más fácil.

Acabaremos con este bando enemigo que nos ha estado amenazando y complicando la existencia durante años.-aseguró Kuroageha-Vamos a lograrlo. Somos cientos. Somos imparables.

Kuroageha y Yamiyuki chocaron sus puños. Se acercaba el momento de marcharse.

. . .

Tras un viaje lleno de saltos, sigilo y trayectos entre las sombras, un enorme ejército Taimanin llegó a las cercanías del campamento de Nioiko. En aquel lugar, el joven líder en funciones de los Fuuma mantenía presos a Philell y a los suyos. También se reunía con sus nuevos sicarios para planear sus acciones.  Ni él ni su camarilla sabían que se encontraban rodeados por centenares de Taimanin. Los equipos de Yamiyuki y Kuroageha se encontraban juntos.

Hemos llegado mucho antes de la hora prevista para el ataque de las fuerzas demoníacas.-informó Kuroageha-Tenemos algo de tiempo para ultimar la estrategia. Viendo el panorama, se me plantea la disyuntiva de esperar a que lleguen los Mazoku y los militares para atacar a todos a la vez o atacar ahora a los Fuuma. ¿Qué opináis?

La estrategia más evidente sería aplicar el “divide y vencerás”.-respondió Rito-Si atacásemos ahora a Nioiko y a los suyos, los Mazoku se encontrarían el campo de batalla lleno de Taimanin tendiéndoles una emboscada, pero no es lo más aconsejable ahora mismo. Tenemos un serio problema: el maldito Nioiko es cobarde, tramposo, sucio y muy listo cuando quiere. Si le atacamos ahora, estará prácticamente solo ante nosotros y, por tanto, podrá concentrarse en jugárnosla. Es capaz de desperdigar a nuestro ejército con sus ojos, y estoy seguro de que no acabaríamos en un lugar seguro si lo hiciera. No obstante, si esperamos a la llegada de las fuerzas de Tigres Black, la batalla será muchísimo más difícil, pero habrá que pensarla menos: sé que suena contraproducente esperar a que el enemigo se agrupe y forme frente, pero esto hará que Nioiko tema más por su vida. A pesar de que el miedo a la muerte agudizará su ingenio, por muy buenas ideas que se le ocurran, no podrá putearnos a todos a la vez. Además, todos tenemos un límite y, aunque el peligro le ayude a reaccionar rápido, llegará a un punto en el que le surta el efecto contrario. A esto añadimos que se desorientará en algún momento de duda, preguntándose a quién se la jugará primero. Esto hará que sea más fácil aprehenderlo. Al fin y al cabo, por muchos demonios y militares estadounidenses que puedan aparecer, nuestro objetivo esta noche es Nioiko Fuuma y no ellos.

Tienes toda la razón.-respondió Kuroageha con una mirada de elogio-Eres todo un estratega, Rito.  Además, como Tigres Black no nos espera, mandará un número grande de tropas, pero no tantas como las que mandaría si supiera que estaremos aquí. Esto hará que los números no sean muy desfavorables.

¿Los habéis oído?-preguntó Yamiyuki girándose al ejército.

Todos asintieron. Confiaban mucho en sus líderes: Yamiyuki era un guerrero inigualable y poseía una gran inteligencia, al igual que Kuroageha. Eran muy similares y compartían muchas habilidades. Tan buenos generales como estrategas, estos dos jóvenes serían las piedras angulares de la batalla de la que sería testigo aquella noche tranquila.

lunes, 21 de septiembre de 2015

[TY] Episodio 64: Triple

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 64: Triple

Apenas habían pasado unas horas desde que Yamiyuki y su equipo llegaron a Gokuruma de nuevo. La situación de guerra y la dificultad de los pasos que tenían que dar hacían que el descanso fuera más un lujo que una cláusula programada en el contrato laboral de los Taimanin. Los recién llegados tenían que reunirse cuanto antes con Kuroageha: con el último descubrimiento acerca de los rehenes de Nioiko, la ofensiva contra los Fuuma se antojaba cada vez más necesaria. Al ver a los seis chicos dirigiéndose al despacho de Kuroageha, los Taimanin que había presentes en el edificio no tardaron en pedirles que se apresuraran, que todos ellos podían esperar para hablar con ella. Tras un paseo sin complicaciones ni problemas, los jóvenes llegaron a la puerta del despacho. Yamiyuki presionó el botón del timbre.

Kuroageha, somos nosotros.-dijo Yamiyuki-¿Podemos pasar?

El cierre electrónico se desactivó y la puerta automática se abrió para ellos. Kuroageha los esperaba sentada frente a una enorme y bien equipada mesa de despacho.

¡Chicos!-exclamó con una sornisa-¡Menos mal que habéis llegado!

Por supuesto: fue lo que acordamos.-respondió Yamiyuki-Así no tendrás que cortarme los huevos…

No se te escapa una, ¿eh?-respondió la chica con alivio y familiaridad-Tomad asiento… me imagino el tema del que queréis hablar.

Antes de comenzar…-recordó Inuhito mientras se acomodaba en una silla junto a sus amigos-… ¿cómo está Veena? ¿Qué tal tiene el pie?

Afortunadamente, no ha sido nada.-respondió la dueña del despacho-Se encuentra perfectamente. Tras una visita a la doctora Himehagi y una pequeña y rápida rehabilitación, se encuentra perfectamente. Es más, ahora mismo se encuentra entrenando para un certamen de gimnasia: les he dado el día libre a los tres.

Nos alegramos mucho, la verdad.-terció Shirubei-Supongo que iremos a verla después de la reunión.

Gran idea.-asintió Kuroageha-Estáis aquí para hablar de la estrategia de acción contra Nioiko y el resto de los Fuuma, ¿verdad?

Sin mediar palabra, los seis chicos asintieron con la cabeza.

He estado haciendo los deberes…-la joven les guiñó un ojo-…tras mucho investigar, mover a decenas de hackers por no poder disponer de las prodigiosas manos de Aoi y colarme en gran cantidad de lugares a través de ordenadores, cámaras y demás dispositivos, he dado con algo que, si bien no es una estrategia demasiado elaborada, será funcional.

Sorpréndenos, por favor.-pidió Rito-Somos todo oídos.

He encontrado la fecha y la hora óptimas para provocar una batalla campal que tire a los Fuuma y acabe con ellos para siempre.-explicó la hermosa mujer-Por fin he conseguido poner mis ojos y mis oídos en el flujo de datos de nuestros inmigrantes estadounidenses favoritos. Al parecer, planean atacar a los Fuuma con todo su potencial porque Tigres Black los considera una molestia en su guerra contra nosotros por tres razones principales: una, recuperar a Elizabeth. Dos, librarse del acoso de Nioiko, cuyo objetivo último es la propia Tigres para la resurrección de su amo. Tres, poder centrarse totalmente en nosotros, en los Taimanin. Por ello, han acordado rastrearlos y asaltarlos. Gracias a la información que he sustraído, sé dónde están emplazados y cuándo van a estar todos juntos. Los soldados de Estados Unidos han penetrado en la red de información de Nioiko a la vez que nuestro departamento. Han podido descubrir todo lo que deseaban salvo dos cosas: que yo estaba espiando a Nioiko a la vez que ellos y que he aprovechado para espiarlos también. Lo único imperfecto en este plan es que no sé cuántas tropas va a haber en el campamento, pues no he podido averiguar si Nioiko va a reunir a soldados o sólo va a estar su pequeña camarilla de sicarios. En cualquier caso, dentro de nueve días, al anochecer, Tigres Black enviará a los hombres de Estados Unidos a por los Fuuma. Será una guerra a tres bandos y somos el único bando al que no le atacará nadie: a la coalición Mazoku-Estados Unidos le atacaremos nosotros, a los Fuuma le atacará la coalición y también nosotros y, sin embargo, nosotros sólo atacaremos, no seremos atacados. Ninguno de los otros dos bandos sabe que va a ser atacado y, sin lugar a dudas, el más amenazado es el bando de Nioiko por recibir ataques de dos bandos. El plan es muy sencillo: llevar a un gran número de tropas y acabar con los Fuuma aprovechando que nuestros otros enemigos también querrán atacarles. Tras ello, analizaremos las circunstancias y decidiremos si resultará o no viable el acabar también con los hombres de Tigres Black.

Sencillo pero efectivo.-comentó Hagane mientras hacía ademán de aplaudir-¡Me gusta!

¿Alguna pregunta, duda, sugerencia o queja?-añadió Kuroageha tras levantar el dedo pulgar de una mano y dirigirlo hacia Hagane.

Creo que contamos con dos ventajas adicionales de las que no hemos hablado.-intervino Aoi.

Estás pensando lo mismo que yo, seguro.-se pronunció Yamiyuki con una sonrisa.

¿Sí?-la chica se mostró interesada.

La primera es que hemos dejado bastante castigados a los soldados, pues nos hemos enfrentado contra ellos en la trampa que nos tendió Nioiko.-explicó Aoi-La segunda es que contaremos con apoyo en el campo de batalla. Uro Oswald, Vega  y el sabio Philell son prisioneros de Nioiko y los hemos localizado. El lugar que has marcado en tus mapas como el que creemos que será el emplazamiento de la batalla final contra los Fuuma es el lugar al que hemos salido cuando hemos podido escaparnos. Nioiko nos encerró en las instalaciones de Tigres Black para que los hombres de ésta nos mataran allí, pero, al escaparnos, acabamos saliendo bajo tierra y, finalmente, en la superficie, llegamos a las ruinas de una ciudad abandonada que sirve como campamento para Nioiko y sus nuevos secuaces. En una celda estaban los Mazoku con los que colaboramos hace tiempo, los que nos ayudaron a derribar el Hotel Rakuen.  Cuando llegamos a ese sitio, sólo estaban los rehenes, sin nadie custodiándolos. Por ello, decidimos no liberarlos, para que así no descubrieran que habíamos escapado de nuestra trampa una vez llegaran al campamento. Los liberaremos y nos deberán una. Además, aunque no nos cobremos la que nos deben pidiéndoles que luchen a nuestro favor, lo harán por amor a su propia libertad. Si los hubiéramos liberado en aquel momento, probablemente muchas de las cosas que ahora has logrado y nos presentas se habrían truncado a mitad de camino.

¡Eso es genial!-exclamó Kuroageha-¡Estamos un paso más cerca de la victoria! Además, con las rencillas existentes entre Nioiko y los Mazoku a los que ha estafado, tal vez podamos conseguir que se separen y lo dejen solo en medio del combate. La única que no lo abandonará será Elizabeth, pero, por muy fuerte y arrolladora que sea, seguirá siendo una máquina contra una multitud. Y no nos olvidemos de un detalle muy importante: tenemos a Tokiko Fuuma, la hermana mayor de Nioiko. Podremos coger por las pelotas a ese patán si nos organizamos bien. ¿Estáis de acuerdo?

Los Taimanin invirtieron un generoso lapso de tiempo en afinar los detalles de la estrategia, las fases del plan y un análisis probabilístico de los hitos que querían alcanzar.

. . .

Dos días después de la reunión, los Taimanin ya estaban centrados al máximo en sus estudios avanzados, en su entrenamiento especial y en la preparación para la batalla contra los Fuuma. La fecha vaticinada por Kuroageha aún estaba lo suficientemente alejada en el calendario como para permitirse unos preparativos largos y cuidados. Ni los seis chicos ni el resto de los habitantes de Gokuruma tenían tregua: la preparación para aquella batalla tenía que ser milimétrica. Además, nadie les garantizaba que el plazo restante fuera a estar exento de ataques Mazoku en áreas conflictivas.

Los chicos del equipo Yamiyuki tenían previsto ese día un entrenamiento físico completo y de alto nivel. Durante unas horas practicarían todos juntos y, posteriormente, cada uno haría por su cuenta ejercicios para potenciar sus puntos fuertes y resguardar los débiles.  Al acabar la fase inicial de entrenamiento en equipo, aprovecharon el gran tamaño de las instalaciones deportivas de las que disponían para colocarse cada uno en la sala que más facilidades tuviera para sus ejercicios específicos. Aoi se encontraba en un pabellón que, si bien era grande, no era de los más amplios de las instalaciones.  El suelo tenía una capa blanda de colchoneta recubierta de una funda de plástico de color marrón oscuro, lo cual hacía que aquella sala fuera óptima para la realización de ejercicios que requirieran tumbarse o apoyarse. Dado que tenía que completar una rutina de ejercicios para la musculatura abdominal, Aoi decidió acomodarse en ese lugar para no clavarse ninguna parte del cuerpo en suelo duro. Ataviado con unas mallas de ciclista de color negro con franjas de color azul eléctrico que formaban la silueta de la cola de un pavo real desde el muslo derecho hasta la ingle de la misma pierna. Desde las rodillas hasta los tobillos, sus delgadas, tonificadas, pálidas y lampiñas piernas estaban descubiertas. En aquel momento no llevaba zapatillas, sólo unos calcetines que eran de color azul muy oscuro. Su torso estaba cubierto por una camiseta deportiva de lycra de color blanco que definía perfectamente las curvas de su delgado cuerpo.  Llevaba su asimétrico cabello recogido en un moño alto sujetado con unos palillos negros bañados con pintura de color azul fosforescente.  Debajo de su tenso cuerpo había una esterilla de fitness de color verde tapada con una toalla negra, de tal manera que el sudor cayera sobre ella sin manchar el resto de las dependencias. El chico se mantenía en total tensión, apoyando las puntas de los pies y los antebrazos, teniendo el resto de su cuerpo suspendido. Algunas gotas de sudor resbalaban por su cara.

Plancha frontal, ¿eh?-escuchó una voz más que familiar cerca de él.

Aoi cambió a una posición de reposo y levantó la mirada: aunque ya sabía quién era por su voz y por su inconfundible olor a perfume dulce, quería dirigirse a él mirándolo a la cara. Se trataba de Hagane.

Sí…-comentó Aoi-…he estado calentando con ejercicios suaves y ahora toca una buena sesión de fuerza abdominal. Dado que muchas veces me quedo en la retaguardia y ejerzo como tirador, puede pensarse que no necesito fuerza abdominal, pero la realidad es muy diferente. Necesito un abdomen fuerte y tonificado para tener un mejor control respiratorio, evitar vibraciones musculares y mantener el equilibrio para poder tirar de manera certera desde cualquier posición por precaria que sea. Después de las planchas me tocarán ejercicios para machacar a tope todo el núcleo... y, ¿a ti qué te toca hacer ahora?

Tríceps.-respondió Hagane-El uso de los abanicos requiere que tenga los brazos muy a punto y cuando trato de rajar en canal a un objetivo duro tengo que hacer mucha fuerza… no quiero que los codos se me cansen más de lo necesario y necesito aumentar un poco la fuerza en los tríceps para que me sujeten bien toda la franja articular. Ayer entrené un rato con Rito y me estuvo examinando los brazos, concluyendo con que lo mejor para optimizar mi rendimiento en combate es trabajar los tríceps. Según me dijo y según siento yo mismo en los combates, no necesito tanto bíceps porque los tengo más tonificados. He estado un buen rato haciendo con el press francés, fondos en banco, copas y demás ejercicios. Ahora venía por aquí para hacer unas flexiones, también de tríceps, claro... y unos saludos al Sol.

Menos mal que nos gusta esto, ¿eh?-comentó Aoi con una sonrisa-Si no nos gustara hacer ejercicio, esto sería mortal para nosotros… los entrenamientos que hacemos son muy completos y duros. Las flexiones de tríceps son odiosas cuando estás aprendiendo…

Ya…-respondió el otro chico entre risas-…yo prefiero las de pecho, pero claro, no es lo que toca ahora mismo… aunque tampoco me quejo, porque los abdominales que tienes que hacer tú tampoco son un regalo…

Estoy acostumbrado, no te preocupes.-comentó Aoi-Ponte donde quieras, tenemos el pabellón entero para nosotros solos.

Los demás están en el ala de las máquinas.-corroboró Hagane-Inuhito tiene que hacer hombros, Shirubei está trabajando pectorales, Rito está haciendo glúteos, ingles y caderas y Yamiyuki está haciendo entrenamiento en suspensión. ¿Te importa si me coloco cerca y nos hacemos compañía?

¡Faltaría más!-lo invitó el otro chico con una sonrisa-¡Donde quieras!

Hagane colocó una de las esterillas verdes de la sala alineada con la de Aoi, dejando una distancia que permitiera a ambos hacer sus ejercicios sin chocarse ni entorpecerse el uno al otro. Encima de la esterilla extendió su toalla, que era de color rosa. Acto seguido, apoyó las rodillas sobre la toalla. Llevaba un maillot de color rosa pastel sin mangas y sin perneras, ajustado como un bañador de cuerpo entero y con el cuello alto. Al igual que Aoi, tampoco llevaba zapatillas, sólo unas medias deportivas de color rosa intenso que le cubrían hasta las rodillas. Su cabello iba recogido en una trenza de raíz y atado con cordeles negros. Apoyó las manos en la superficie plana, colocó los brazos en la posición adecuada para el ejercicio que debía hacer, levantó las piernas del suelo, quedando apoyado sobre los dedos de los pies, y comenzó a hacer las flexiones.

Durante las repeticiones de cada ejercicio, los chicos no hablaban, pues trataban de rendir lo máximo posible. Entre series, tomaban un poco de aire e intercambiaban algunos comentarios triviales, manteniendo un ambiente cercano, cálido y agradable que hacía más ameno un lapso de tiempo que ya de por sí les parecía bueno, pues tanto a ellos como al resto del equipo les encantaba hacer ejercicio, teniendo cada uno sus fortalezas y debilidades, sus ejercicios más queridos y menos queridos. Tras unas cuantas series de diferentes ejercicios, los chicos consideraron que era buen momento para parar, por lo que se sentaron cada uno en su toalla y se colocaron frente a frente para hablar mientras se relajaban y hacían estiramientos.

No ha estado nada mal…-dijo Aoi-…tengo hambre, así que creo que he entrenado muy bien.

Es bueno saberlo.-respondió Hagane-Esta semana cocino yo y creo que hoy va a tocar una buena cena… nos la merecemos. No os preocupéis, haré un menú nutritivo que no mande al traste todo el esfuerzo de este pedazo de día. Además, como tenemos que acostarnos tarde, no tendremos pesadillas ni digestiones excesivamente pesadas…

Cierto.-contestó el otro chico-Tenemos que estudiar un montón… aunque luego lo agradeceremos.

¡Claro que sí!-respondió el joven de ojos verdes con una sonrisa optimista-Y, ¿sabes qué? Me gustaría preguntarte  algo…

Pues aprovecha.-respondió Aoi cordialmente.

Hace un tiempo estuve haciendo una sesión de ejercicio con Rito y le comenté que llevo un tiempo preocupado por todo lo que no termina de ir bien en nuestras vidas.-explicó Hagane-No quiero que nadie lo pase mal porque sois muy importantes para mí, así que, para hacer mis pensamientos más llevaderos, se los conté. Me preocupa Shiena, me preocupa Veena y me preocupa todo el maremágnum sentimental que hay entre ellos. Quiero que todo les salga bien a ambos, que sean felices y que los demás podamos compartir su alegría. Pero también me preocupas tú en cierta manera. Últimamente no hemos tenido tiempo para sentarnos y hablar las cosas largo y tendido, pero eso no quiere decir que no nos preocupemos los unos de los otros… y, no sé, no quiero descuidarte… ¿qué tal llevas el tema de tu miembro? ¿Se está solucionando poco a poco? ¿Necesitas más ayuda? No quiero que te guardes cualquier duda o preocupación sólo porque no es el momento adecuado…

Aoi rió amablemente ante la pregunta de su amigo.

Rito me avisó de cómo sería todo esto.-respondió-Es un proceso muy lento, pero sí, se pueden apreciar algunos resultados. Estoy bastante contento. De un día para otro es imposible ver nada, pero semana a semana está más que comprobado que, efectivamente, funciona. No he dejado de tener fimosis, pero es menos severa que en un principio. Gracias por preocuparte.

¿Seguro que estás bien?-insistió Hagane-Sé que de pequeño lo pasaste mal con este tema… imagino que sería muy duro ver cómo todos los niños en el vestuario podíamos…

Me ha dado quebraderos de cabeza y cierta inseguridad durante mucho tiempo, sí, pero ahora estoy en vías de solucionarlo.-respondió Aoi amablemente-Es algo que hubiera preferido no tener, pero también veo otras cosas cuando me miro al espejo: ¿cuántos chicos con dieciocho años tienen una carrera universitaria terminada y están a medio doctorarse? Cada persona tiene sus virtudes y sus inconvenientes… si no hubiera tenido fimosis, habría tenido alguna otra tara que me habría causado problemas en algún momento de mi vida… no existen las personas perfectas. Además, siempre habéis estado conmigo y habéis ayudado a que mis problemas, fueran relacionados con esto o con otros asuntos, resultasen más ligeros. Imagino que sería muy duro que otros niños en el colegio y en el instituto te dijeran de todo y se rieran de ti por tu forma de vestir, por tu constitución, por tu fisonomía y porque te maquillas… y, sin embargo, tú también eres un tío genial.

Tienes razón.-asintió Hagane-Gracias a vosotros, toda esa racha apenas dolió. Aprendí muy rápido y muy bien a pasarme por el arco del triunfo lo que terceros puedan pensar o decir de mí. Y, como decías, yo también me miro al espejo y veo grandes fortalezas junto a mis defectos. Quizás estoy montándome paranoias y actuando de manera sobreprotectora sólo porque eres el único de nosotros que tiene fi…

Te entiendo perfectamente.-Aoi interrumpió a su amigo poniéndole una mano en un hombro-También soy el único de los seis que tiene pecas en la cara, así como el único que tiene el pelo más largo por un lado que por otro… tú eres el único que mide menos de metro noventa y el único que ha sido confundido por una chica… Inuhito es el único que no tiene poderes de Taimanin elementalista… todos somos únicos en algunos aspectos, todos somos diferentes y todos estamos formados por un cúmulo de factores que nos hacen únicos, superpuesto a otro cúmulo que contiene todo aquello que nos hace humanos y, por tanto, semejantes. Es normal preocuparte por un ser querido cuando ves que algo en su vida o su persona puede darle problemas, y más si es algo por lo que tú no has pasado, ya que, al no saber, uno se siente más atenazado. Me alegro muchísimo de que me hayas preguntado, me encanta saber que estás a mi lado, que todos lo estáis… y quiero que sepáis que yo también estoy cerca, y que creo que la mejor manera de agradeceros vuestra voluntad es demostrándoos que valgo todo lo que vosotros habéis invertido en ayudarme… está muy bien que me preguntéis por mis progresos, que queráis que os ponga al día y demás, pero, de verdad, no tenéis que preocuparos como si fuera un enfermo crónico o terminal… no me molesta que me preguntéis las veces que queráis que cómo está mi pene, pero lo que no quiero es que os preocupéis más de la cuenta: sería haceros sufrir y está claro que es lo último que deseo en esta vida. Mi padre también se preocupó por esto en su momento. Por supuesto, también se preocupaba mi madre, pero, al ser hombre como yo, mi padre trató de empatizar más conmigo y claramente he tenido menos pudor con él que con mi madre. Él nunca tuvo este problema y, sin embargo, yo sí. Le dije que no me dolía ni jamás me había dolido el pene, pero sí me dolía en cierto modo no haber llegado a un lugar al que él si llegó de manera natural… y es que quiero ser un hombre del que mi familia y mis amigos puedan sentirse orgullosos. Mi padre me abrazó y recuerdo que ese día lloré en sus brazos. Me dijo que estaba orgulloso de mí independientemente de ello, y le prometí que algún día lo solucionaría. Cuando fui haciéndome un hombre dejó de preguntármelo, tal vez por no avergonzarme, pero pienso ir a contarle todo cuando lo haya conseguido… y, por supuesto, a vosotros también.

No me hagas llorar, que bastante agua he perdido con la rutina de entrenamiento…-respondió Hagane con los ojos algo humedecidos-…capullo…

Aoi golpeó levemente a Hagane con la palma de una mano en la frente.

Anda, no seas ridículo.-respondió Aoi-Esto ya tendría que ser cotidiano para ti… estamos acostumbrados a contárnoslo todo, a sincerarnos y a no escatimar a la hora de expresar nuestros sentimientos.

Soy más que consciente, tranquilo.-repuso Hagane-No obstante, no puedo evitar emocionarme cada vez que pasamos por momentos como éste. Esta sensación en mi pecho, esta calidez y el efecto que en mí producen estas palabras son señal de que soy humano… y lo amo. Me alegra muchísimo tener a gente como vosotros, y también estoy contento y orgulloso de poder encontrar mi humanidad pese al asesino sanguinario y destructivo que soy. No sé si eres consciente del favor que me haces con esto…

Los hermanos estamos para eso.-respondió Aoi-Y, como buen hermano… ¡hazme la cena!

Hagane se rió mientras se apartaba las lágrimas que habían brotado de sus ojos.

Vamos, no te pongas así.-dijo Aoi-¿Quieres verlo?

¿El qué?-preguntó Hagane.

¿Qué va a ser?-respondió Aoi con fingida sorna mientras señalaba su entrepierna-¿No estabas tan interesado en el tema?

Ah, ¡claro!-Hagane se golpeó levemente con los nudillos en la cabeza mientras se excusaba con la mirada-Pues sí, ¿por qué no? Es, cuanto menos, curioso el ver cómo se elimina una fimosis de manera natural.

Pues mira, ya verás.-dijo Aoi mientras separaba las piernas.

Con toda la confianza y la tranquilidad del mundo, Aoi se subió un poco la camiseta, mostrando parte de su vientre plano y sus abdominales marcados pero poco hipertrofiados. Tras ello, se bajó las ajustadas mallas, tirando junto con ellas de los calzoncillos, y descubrió su pene. Estaba totalmente flácido y el suavizado patrón cónico de su prepucio dejaba ver que, en efecto, tenía fimosis. Hagane seguía en su toalla, sin moverse ni un centímetro, observando con atención.

Puedes acercarte más, no pasa nada.-lo invitó Aoi-Si lo quieres ver bien, yo te dejo, no pongas esa cara de extrañeza.

Hagane se acercó con mucha curiosidad. Aoi agarró su pene con la mano derecha y comenzó a tirar hacia atrás del prepucio. Su glande se iba descubriendo sin prisa pero sin pausa, hasta llegar hasta el final del recorrido, quedando el prepucio formando un anillo detrás de la corona del glande.

Esto es lo que tú haces cada vez que te duchas o vas al baño, pero yo lo he empezado a hacer ahora.-comentó Aoi-Antes no podía retraer mi prepucio totalmente, empezaba a dolerme cuando me acercaba al final y no podía conseguirlo. Ahora lo hago sin problemas, en esta posición no me duele y no necesito sujetar la piel con las manos, puedo dejarlo así sin problemas.

El chico dejó su pene de tamaño considerable totalmente suelto, y quedó colgando entre sus dos piernas, con el glande totalmente descubierto. Hagane miraba con atención, ahora ya cerca de él.

¡Esto es genial!-exclamó Hagane-¡Ya te queda poco camino por recorrer!

Cuando estoy en erección no puedo hacer lo mismo.-explicó Aoi-Puedo hacerlo hasta un poco más de la mitad, cosa que antes no podía hacer… antes me tiraba y me dolía al 30% del recorrido aproximadamente, y ahora llego hasta casi las tres cuartas partes. De todas formas, me falta frenillo para poder hacerlo bien. ¿Lo ves?

Aoi agarró su pene y lo dobló de tal manera que Hagane pudiera ver la planta inferior del mismo. El otro chico apreció entonces que su amigo tenía el frenillo bastante corto.

Tengo que acompañar los ejercicios que estoy haciendo con otros para elongar el frenillo. –relataba Aoi- Ahora mismo no puedo retraer el prepucio más allá de la corona y es por la longitud del frenillo. Con un frenillo desarrollado correctamente, se le puede dar la vuelta entera al prepucio como hacéis vosotros, pero, claro… habiendo tenido fimosis, es imposible que mi frenillo haya crecido de esta manera. No obstante, también veo progresos, así que poco a poco se irá solucionando.

¡Me alegro un montón!-exclamó Hagane-¡Eres un fiera!

¡Gracias!-respondió Aoi con una sonrisa.

Terminada la explicación, Hagane notó una sensación familiar. Aoi había cambiado de perfume y le daba a su cuerpo un olor profundo y rico, con unas notas acuáticas muy fuertes y un pequeño toque cítrico. De alguna manera, ese olor le recordó al de Shirubei en la noche en la que tuvieron sexo. Sólo compartían la base acuática, pero era más que suficiente para el olfato bien entrenado de Hagane para establecer relaciones entre ambas fragancias. Además, el olor de su perfume se juntaba con el de las hormonas que habían liberado con el ejercicio, y el leve y cálido olor masculino que había ascendido de la parte interna de sus mallas y su ropa interior al exponer su pene lo estaban excitando por momentos.

Agh…-Hagane hizo ademán de toser.

¿Estás bien?-preguntó Aoi.

S…sí…-tartamudeó Hagane sonrojado-…no es nada… sólo me ha empezado a doler un poco la cabeza…

¿Cuál de las dos?-preguntó Aoi levantando una ceja.

¡Mierda!-pensó Hagane-No esperaba ponerme como una moto de carreras en medio del gimnasio, así que no he visto el inconveniente de usar mallas de gimnasia. ¡Mierda! ¡Mier-da!

Con un rubor en su cara fruto de una mezcla entre excitación y vergüenza, Hagane miró hacia abajo y vio cómo su pene abultaba en su maillot rosa.

Oye…-dijo Aoi-…no pasa nada por que estés excitado… no te sientas mal por ello… la excitación sexual es algo natural…

Es que…-explicó Hagane-…esto me ha recordado a una experiencia muy intensa que tuve en el pasado… no puedo evitarlo…

Hagane estaba recordando su noche de sexo con Shirubei. Ese día estaba endiosado en su mente.

¿Quieres revivir tus recuerdos más calientes, Hagane?-preguntó Aoi arqueando su espalda mientras se echaba hacia atrás.

En su mente, Aoi estaba siendo sincero consigo mismo y se estaba acordando de lo que hizo con Rito. Parecía que los dos querían lo mismo, razón por la que se había atrevido a lanzar aquella pregunta.

Me encantaría, la verdad.-respondió Hagane tratando de mantenerse sereno-¿Nos damos un homenaje?

¿Por qué no?-comentó Aoi-Una pena que estemos aquí y no en…

Hagane se levantó y, con unas ágiles volteretas, alcanzó la puerta del pabellón en cuestión de segundos. Al llegar a ella, la cerró con dos vueltas de llave.

Me la han prestado por si tardaba mucho en salir, para que cerrara yo al acabar.-explicó señalando la llave-Ya no hay excusa… la puerta de esta sala tiene vidrio tintado y nadie podrá vernos. Las ventanas dan a respiraderos por los que no pasa ninguna persona salvo en las limpiezas periódicas, que NO tocan hoy… ¡estamos en buen sitio! Y algo en ti me dice que no te parece muy mala idea…

Aoi se fijó en que él también tenía una erección. Su prepucio, limpio y terso, se había tensado y recubría elegantemente todo su glande. No obstante, el anillo era algo más ancho y dejaba ver más parte de su glande que antes, lo cual indicaba que, en cuestión de tiempo, conseguiría superar definitivamente la fimosis.

Parece que estamos los dos igual…-comentó Aoi-… ¿qué tal si nos desnudamos? Yo aún podría hacer algo así, pero tú con el maillot tienes que estar muy incómodo si vamos a… ya sabes…

Estoy muy cachondo, no puedo evitarlo, esto ha sido muy súbito y ni siquiera me lo esperaba… -explicó Hagane-… así que, en efecto, ¡ropa fuera! Vamos a pasarlo muy bien, lo estoy viendo venir…

Aoi agarró los palillos con los que se sujetaba el moño y los extrajo con suavidad, haciendo que el recogido se deshiciera y su pelo cayese suelto por ambos lados de su rostro. Tras esto, los dejó en el suelo y comenzó a quitarse la ropa. Mientras tanto, Hagane se quitaba las medias.

¿Te sucede algo, Aoi?-preguntó Hagane algo extrañado al ver el rostro de su amigo.

Simplemente me resultas precioso.-respondió Aoi-Tal vez será por lo excitado que estoy, pero no puedo evitar verte tremendamente bello.

Vaya, gracias…-respondió Hagane con una sonrisa mientras se soltaba el pelo.

Con la melena suelta, Hagane parecía aún más femenino, aunque llevaba toda su vida demostrando que era todo un hombre por dentro y por fuera. Se quitó el maillot mientras el otro chico terminaba de desnudarse y, en cuestión de pocos segundos, quedaron el uno frente al otro, desnudos y muy excitados.

Ahh…-Hagane emitió un suave gemido.

Sintió cómo un escalofrío de placer recorría su cuerpo como una onda que se propagaba desde su entrepierna. Su prepucio se estaba moviendo lentamente hacia atrás fruto de la erección y la fricción con el glande. Al no estar todavía mojado, el chico sentía ese rozamiento más intenso y le brindaba un placentero y nervioso cosquilleo. Para concentrarse en el placer de estar con su amigo, decidió retirarse totalmente la piel con la mano para dejar de sentir ese cosquilleo, pero, para su sorpresa, Aoi lo detuvo agarrándole la mano. Sus miradas se cruzaron.

¿Podrías no hacerlo todavía?-preguntó-Me da mucho morbo verte así… con esa piel tan blanca y cuidada, esa fricción inercial tan lenta… es muy erótico, tiene que resultarte muy placentero, ¿verdad?

Me hace muchas cosquillas.-respondió-Claro que me da gusto… pero me gustaría concentrarme en ti más que en mi propio cuerpo, que es algo que siempre tengo a mi total disposición.

Hmmm…-murmuró Aoi-… de acuerdo.

El joven de rostro pecoso asió suavemente a su amigo por los dos hombros y se apoyó en ellos para arrastrarse y acortar la distancia que los separaba. Se colocó muy cerca de él y frente a frente, de tal manera que pudo apoyar su pene en el de su amigo. Ambos sintieron el calor del otro.

Está caliente...-comentó Hagane con una sonrisa de aceptación-…ahhh…

El tuyo también.-respondió Aoi en un susurro-Se nota que hemos estado haciendo ejercicio y que tenemos el cuerpo caliente.

Cierto.-respondió Hagane-Tal vez nos hemos dejado llevar demasiado rápido por la excitación. Nos tendríamos que haber duchado antes, ¿no crees?

Nos vamos a ensuciar cuando hagamos esto, así que, si nos duchamos después, nos ahorramos una ducha y gastamos menos agua.-comentó Aoi-Además, no hay problema, hueles muy bien. ¿Has cambiado de perfume?

Lo compré la semana pasada.-explicó el chico de cabello rosado-¿Te gusta?

Me encanta.-respondió Aoi con una sonrisa-Te define totalmente.

El cuerpo de Hagane estaba envuelto en una fragancia muy fuerte y extremadamente dulce. La nota principal era de regaliz, con unas notas de plátano, chocolate y guaraná. Tras ellas, un fondo fuerte, masculino y térreo que realzaba la virilidad del chico en contraste con las notas anteriores. Sentía que su prepucio volvía a retraerse solo, pero Aoi colocó su pene justo debajo del anillo para evitar que siguiera bajando y, con un leve pero firme movimiento de cadera, volvió a subirlo con su pene como enganche de tracción. Al ser el pene de Hagane más grande que el suyo, Aoi tenía facilidad para hacer lo que acababa de hacer.

¿Te gusta mi pielecita?-preguntó Hagane con una sonrisa pícara.

Me encanta.-dijo Aoi-Quiero sentirla más.

Aoi agarró el pene de su amigo con las dos manos, le retiró el prepucio hasta la mitad, colocó el extremo de su propio pene pegando al glande del otro y trató de cubrir ambos con el prepucio que había retirado. Al sentir la parte interna, más húmeda y cálida, del prepucio de su amigo rodeando el extremo de su miembro viril, Aoi notó que su excitación aumentaba.

Me estás haciendo cosquillas en el frenillo con tu pene y me estoy poniendo malo.-comentó Hagane-Creo que hoy lo vamos a pasar MUY bien.

Tengo una idea.-comentó Aoi mientras movía su pene dentro del prepucio de su amigo-Ya que estás tan excitado, ¿qué te parece si te doy tres orgasmos seguidos?

¿Tres?-preguntó Hagane sorprendido-Tengo muchísimas ganas y estoy dispuesto a disfrutar al máximo, pero nunca me he corrido más de dos veces seguidas…

Siempre hay una primera vez para todo.-respondió Aoi-Para asegurar que vas a llegar, esta vez vas a descansar en todo momento… sólo tendrás que dejarte hacer.  ¿Qué te parece si te doy placer durante tres orgasmos? Me aseguraré de que tus testículos se llenen bien para que el estallido sea potente.

Decir que suena mal me convertiría en un mentiroso, pero, ¿qué hay de ti?-preguntó Hagane-Como me digas que después te haces una paja y arreglado, te doy una patada ahora mismo.

Aoi respondió con una risa sincera.

Me gustaría que te relajaras y disfrutaras, quiero hacerte sentir en el cielo en agradecimiento por todo lo que has hecho por mí y por lo que me has vuelto a demostrar en esta conversación.-explicó Aoi-No obstante, no me voy a negar a que hagas lo que quieras, simplemente me gustaría que te movieras poco para que tus energías se concentraran en eyacular.

Siempre he confiado en ti y no voy a dejar de hacerlo ahora.-respondió Hagane mientras asentía con la cabeza-Aunque también quiero dejarte claro que voy a hacerte disfrutar todo lo que pueda sin romper las reglas del juego al que quieres que juguemos.

Me encantará.-asintió Aoi-Vamos a ir de menor a mayor intensidad para que no dejes salir todo el semen de golpe. Me aseguraré de que lo disfrutes al máximo. El primer orgasmo será con mis manos.

El chico de cabello azul despegó el prepucio de Hagane de alrededor de su pene y lo sacó. Estaba un poco humedecido por los fluidos de su amigo, que comenzaban a mezclarse con los suyos propios. Por su parte, el otro joven apartó las manos de su zona baja, separó las piernas e invitó a su compañero a comenzar. Lo primero que Aoi hizo fue palpar suave y cariñosamente los lampiños testículos de su amigo.

Están bastante llenos, ¿eh?-comentó el chico mientras seguía palpando.

Tenía muchas ganas de descargar en condiciones.-explicó Hagane-Nuestro último viaje ha sido peligroso de más y es bueno celebrar que seguimos vivos cada vez que ganamos una batalla, pues, en nuestro trabajo, perder una sola batalla significaría la muerte con probabilidad casi total.

No pienses en eso ahora, Hagane.-pidió Aoi-Juntos somos invencibles. Ahora es, como decías, uno de esos momentos para disfrutar y, ya que lo dices, yo también tenía muchas ganas de hacer algo como esto, concretamente desde que maté a Kazark.

Te lo pasaste bien, ¿eh?-el chico de ojos verdes le guiñó un ojo mientras hablaba.

Muy bien, para mi sorpresa.-susurró Aoi mientras masajeaba los testículos de Hagane-¿Te gusta?

Sí, mucho…-comentó Hagane entre leves gemidos-…tus caricias son muy agradables. Tienes unas manos tan finas y tan expertas que no puedo evitar sentirme afortunado ahora mismo. Además, como las tienes más frías que mi cuerpo, siento un cosquilleo muy refrescante por todo el cuerpo.

Me alegro de que te guste.-respondió Aoi-Es hora de tocar en más sitios, ¿te parece?

Como respuesta, Hagane cerró los ojos e inclinó su cabeza hacia atrás, dejándose hacer. Aoi subió sus manos desde los testículos de su amigo hasta la base de su pene, la cual recorrió con movimientos circulares, masajeando con suavidad como si estuviera esculpiendo el cuello de una botella con un torno. Tras este gentil masaje, comenzó a ascender, recorriendo el pene del chico desde abajo hacia arriba con movimientos ascendentes y firmes, colocando los dedos pulgar e índice en forma de anillo y recorriendo todo el cuerpo fálico hasta el cuello del mismo, en la zona en la que el prepucio se plegaba tras el glande en forma de anillo. Al llegar aquí, el joven no dudó en probar, en jugar con ese prepucio, experimentando y midiendo los movimientos y las sensaciones que un hombre libre de fimosis es capaz de llevar a cabo. A los pocos minutos, el glande de Hagane ya estaba bastante húmedo. El líquido preseminal goteaba desde los bordes de su prepucio hasta sus piernas, que estaban acomodadas sensualmente en el suelo. El masaje de Aoi estaba haciendo grandes efectos: Hagane se sentía muy excitado y complacido, casi como si fuera a echar a volar.

Qué bueno eres, ¡me encanta!-comentó Hagane abriendo los ojos.

Las miradas de ambos chicos se cruzaron. Intercambiaron complicidad, respeto y deseo. Instantes después, el afeminado joven de cabello rosado y ojos verdes sintió  algo similar a un impulso eléctrico pasando por su pene: Aoi estaba recorriendo su frenillo con el dedo índice de la mano derecha con un movimiento de vaivén.

¡Joder!-suspiró Hagane dando un cabezazo al aire-Lo haces increíblemente bien.

Y esto no ha hecho más que empezar.-respondió Aoi en voz baja.

El joven de cabello azul tiró gentilmente del prepucio de su amigo y reveló su cara interna por detrás de la corona del glande. Pasó sus dedos por esta zona, que estaba muy húmeda se mantenía brillante. Sentía las convulsiones de placer del cuerpo de su amigo, lo hacía temblar, le estaba dando un placer encantador.

Huele de maravilla.-comentó Aoi con un semblante que revelaba su estado de éxtasis y placer.

Las hormonas y el perfume de Hagane estaban empezando a luchar por ocupar el aire. La mezcla tenía unos efectos muy excitantes en Aoi. Aquella mezcla entre el olor dulce del perfume y el olor fuerte y húmedo de los fluidos corporales estaba causando un efecto muy placentero. En respuesta a esta excitación adicional, Aoi comenzó a masturbar a Hagane con las dos manos, recorriendo cada centímetro de su pene, apurando hasta el extremo superior y hasta la base, rozando el escroto con los cantos de las manos. El chico que estaba siendo estimulado no comentó nada, pero se relamía constantemente, dando a entender que estaba muy a gusto. Tras aproximadamente otro cuarto de hora, el joven pecoso cambió su técnica y comenzó a recorrer con movimientos circulares la corona del glande de su amigo con la punta de un dedo. Después de darle varias vueltas, comenzó a estimular todo el glande desde la corona hasta la punta con ambas manos, deslizándolas con mucha suavidad y aprovechando la lubricación del líquido preseminal. Continuó varios minutos con esta maniobra hasta que sintió una vibración en el pene de Hagane.

Ahhh…-un gemido lo explicó todo.

Un gran chorro de semen salió disparado del pene de Hagane hacia arriba, cayendo después y manchando a ambos.

¡Qué bueno ha sido!-exclamó Hagane con una sonrisa-Y siento que aún tengo más…

De eso se trata.-Aoi le guiñó un ojo.

Acarició el pene de su amigo para limpiar los restos de semen que pudiera haber. Hagane aprovechó este acercamiento para agarrar el pene de Aoi y estimularlo con una maniobra masturbatoria tradicional.

¿Te molesta?-preguntó con cierta reticencia.

No, tranquilo.-respondió Aoi-Me masturbo así muy frecuentemente. Como mi fimosis ha sido siempre tan restrictiva, nunca he tenido riesgo de que el prepucio se estire más de la cuenta en un movimiento. Lo estás haciendo muy bien, me gusta mucho, gracias.

Hagane estuvo un rato más jugando con el pene de Aoi entre sus manos: lo movía, lo masajeaba, lo acariciaba y jugaba con el prepucio, así como con el resquicio visible del glande. Pasados algunos minutos, Aoi le quitó su pene de las manos con una sonrisa muy pícara.

¿Has descansado lo suficiente?-preguntó Aoi-El segundo orgasmo que te quiero dar va a ser con la boca. Ponte cómodo, ¿de acuerdo?

El otro joven asintió con la cabeza. Volvió a recostarse hacia atrás y separó las piernas, dejando un espacio lo suficientemente amplio y cómodo como para que Aoi pudiera estar encima lamiendo su pene.

Quiero probar esa polla tan húmeda y fragante.-dijo Aoi, ya presa de su lado más sexual-Si sabe tan bien como huele, ten por seguro que vas a soltar tal chorro que perforarás el techo.

¡Qué efusivo te has vuelto!-se sorprendió Hagane mientras Aoi se acomodaba-¡Me gusta mucho esta faceta tuya!

Más te va a gustar lo que voy a hacerte.-respondió Aoi.

El delgado y pálido joven comenzó a lamer el pene de Hagane desde la base hasta el extremo. Su lengua recorría cada pulgada de aquel falo, haciendo especial hincapié en las curvas que separaban los cuerpos cavernosos del cuerpo esponjoso y en la zona superior de la base, la que quedaba debajo del abdomen. Al completar una subida, introducía todo el pene en su boca y bajaba como si se lo fuera a tragar, sacándoselo de la boca al llegar al final e iniciando una nueva subida con la lengua.

¿Esto es una garganta profunda?-se preguntaba Hagane entre sus pensamientos-¡No me puedo creer esto! ¡Es espectacular!

Exquisito.-calificó Aoi a mitad de aquella erótica práctica con un reguero de saliva cayendo de las comisuras de sus labios-No importa cuánto líquido preseminal absorba y beba, no para de salir más, ¡fascinante!

Como se suele decir: “¡Me encanta que te encante!”-exclamó Hagane en medio de la neblina de placer que lo rodeaba-No sé cómo puedes hacer eso con tu garganta, pero hazlo todo lo que quieras o puedas.

Después de hacérselo a Rito, creo que puedo con cualquiera…-pensaba Aoi -…fue un entrenamiento estupendo.

Oye…-dijo Hagane algo pensativo-… ¿puedo hacértelo yo a ti a la vez? Me abre el apetito ver tu pedazo de herramienta tan dura y tan sola, ¿sabes?

Aoi no podía hablar con la boca llena, así que, a modo de respuesta, giró su cuerpo dejando su pene a una distancia de Hagane tal que podía introducírselo en la boca sin problemas. Sin dudarlo ni un segundo, el chico empezó a devolverle el favor a su amigo.

Shirubei no tenía fimosis, pero lo voy a hacer igual que con él.-pensó Hagane-Si a él le gustó, imagino que a Aoi también.

Mientras Aoi le hacía maniobras de succión muy placenteras en el pene a Hagane, éste le correspondía agarrándole el pene con los labios y lamiendo la parte que quedaba entre ellos, deslizando la boca hacia los lados para cubrir todos los tramos. La zona del extremo la trabajó con especial ahínco, notando la estrechez de su prepucio al intentar empujarlo con su lengua. En estos movimientos, su lengua le rozaba el glande y hacía que Aoi sintiera pequeños espasmos.

¡Para, por favor!-pidió Aoi-¡Déjame un momento a mí!

Sin cuestionar a su amigo, Hagane obedeció. Aoi cambió su posición para que su pene fuese inaccesible y continuó con la felación en solitario. Puso la punta de su lengua en el frenillo y tiró del prepucio hacia arriba, cubriendo su lengua y el glande, dejando ambos en continuo contacto. Desde esta posición, comenzó a hacer movimientos circulares con la lengua.

¡UAAAAAHHH!-gemía Hagane-¡JO-DER!

En un arrebato de pura lujuria, el excitado Hagane se llevó las manos a la cabeza y, de manera espasmódica, arqueó su cuerpo hacia arriba. De sus ojos resbalaban algunas lágrimas de placer. Sin poder evitarlo, eyaculó en la boca de Aoi.

¡Mierda, tío, lo siento!-Hagane volvió en sí y se mostró preocupado-¿Estás bien?

Aoi bebió el semen de su amigo y se incorporó, quedando ambos mirándose.

Perfectamente.-respondió Aoi con una sonrisa-¿Lo has disfrutado?

¡Ha sido la hostia!-gritó Hagane-¡Menudo chorro! Joder, qué pedazo de orgasmo, en serio, ¡menuda mamada!

Tú también lo has hecho muy bien.-contestó Aoi agitando su pene húmedo y erecto con una mano-Me ha gustado mucho cómo me lo has hecho… te pediría más, pero te necesito para otra cosa, ¿sabes?

Bueno…-se excusó Hagane con un tono febril.

¿Qué te pasa?-Aoi se sorprendió-¿Te estás poniendo enfermo?

No, no exactamente.-explicó Hagane tratando de tranquilizar a su amigo-Estoy muy rojo, ¿verdad? Me noto demasiado caliente, demasiado incluso para lo que estamos haciendo…

Hagane tenía el rostro muy enrojecido. Instintivamente, agarró su pene, aún erecto, con las dos manos. De manera inexplicable, de dicha parte de su cuerpo brotó un caudaloso y pesado chorro de líquido preseminal.

Mierda…-se quejó-…ahora no, por favor...

No pasa nada.-respondió Aoi encogiéndose de hombros-Mojarse es sano y natural. Huele muy dulce, creo que lo probaré.

¡No!-exclamó Hagane-¡Ahora no! ¡Ese líquido es…

El chico dejó de hablar al ver que Aoi había cogido un poco con los dedos y lo había dejado caer lascivamente dentro de su boca. Inmediatamente, su rostro se puso colorado como el de Hagane.

Tengo mucho calor, Hagane.-dijo Aoi-¿Qué ha pasado?

Y más que vas a tener, hermano…-respondió Hagane-…por eso te he dicho que no lo chuparas… no es líquido preseminal normal, se han juntado el cansancio del ejercicio y dos orgasmos seguidos y, ¿sabes lo que ha pasado? Pues que por un momento he perdido el control de mi poder… ¡de mi polla está saliendo la droga afrodisíaca más potente que existe!

¿Éste es el Intô no Jutsu?-preguntó Aoi entre delirios de placer-Sé que los poderes de un Taimanin no son para jugar, pero no sé cómo explicarte lo cachondo que me siento ahora y las ganas que tengo de que me folles como si quisieras hacerme pedazos.

Acabas de explicármelo muy gráficamente. –respondió Hagane-¿Seguro que no quieres que te lleve a la doctora Himehagi?

¿Con qué cara le explicamos que me has hechizado con tu poder, CON UN PODER QUE SÓLO USAS PARA COMBATIR A LOS DEMONIOS, mientras teníamos sexo entre nosotros?-Aoi atacó con sarcasmo-No, no, ¡de eso nada! ¡Ahora salimos de ésta por la puerta grande!

¿Seguro?-preguntó el otro chico con una sonrisa pícara-¡No me contendré si me lo pides así!

¡Lo estoy deseando!-respondió Aoi-¡El tercer y último orgasmo que quería regalarte era con mi cuerpo entero! ¡Es nuestro momento, Hagane!

Hagane se acercó a Aoi gateando sensualmente. Éste se dejó caer en el suelo y mostró la totalidad de su cuerpo a su amigo.

Ya que estás chorreando esa cosa tan cachonda, ¿por qué no la aprovechamos?-preguntó-Unta mi cuerpo con tu hombría, hazme sentir tuyo, por favor, aplaca la fiebre que me quema.

Hagane tomó con sus manos el líquido preseminal afrodisíaco que había derramado y comenzó a darle un masaje a Aoi por todo el cuerpo con él. La textura húmeda, el olor y la evaporación hacían que el chico se retorciera de placer como nunca antes había hecho.

Mis fluidos corporales son de por sí afrodisíacos en comparación con los de otro hombre…-pensó Hagane-…y, cuando desato mi poder, lo son todavía más. Vamos a gozar mucho hoy.

Aoi agarró a Hagane de los hombros y lo tumbó amablemente en el suelo. Pretendía sentarse sobre su pene y rebotar hasta llevarlo al orgasmo, aunque un calambre muy potente interrumpió su acción.

¡Ay!-se quejó-¿Qué ha pasado?

Estás temblando, Aoi.-dijo Hagane preocupado-¿Seguro que estás bien con esto?

¡JAJAJAJAJA!-rió Aoi-¡Me ha pasado lo mismo que a ti! La excitación de tu líquido ha hecho que mis poderes se descontrolen… ¡la electricidad se está apoderando de mí!

El pene de Aoi se sacudió violentamente entre chispas azules. La electricidad lo estimulaba como si todo su cuerpo fuese sujeto de una masturbación a gran escala.

Si no zanjamos esto aquí y ahora, acabaremos explotando.-dijo Aoi-¿Estás listo?

Cuando tú lo estés.-Hagane le guiñó un ojo.

Aoi agarró el pene de Hagane y recogió unos restos del líquido preseminal con poder afrodisíaco. Los frotó en sus manos y se los untó a su amigo por el rostro.

No funciona conmigo mismo.-explicó Hagane-Aunque no deja de gustarme que me hagas eso, ¿sabes? Vamos a ver si con el tuyo se puede hacer.

Hagane tomó el pene de Aoi y lo apretó levemente, haciendo que saliera líquido preseminal que no dudó en untarse por el cuerpo.

Hmmm…-se relamió Hagane-… qué suave…

Aoi se colocó encima de Hagane y buscó la penetración anal. Sin apenas esfuerzo, el pene de su amigo atravesó su ano. Desde esta posición tan placentera que hizo gemir a ambos, comenzó a mover todo su cuerpo hacia arriba y hacia abajo.

¡AAAAAAAAAAAAAHHHH!-Hagane profería gemidos de placer-¡Me encanta!

¡Fóllame!-pidió Aoi-¡Dame todo lo que tengas!

El cuerpo de Aoi comenzó a emitir electricidad. Hagane la recibió a través de su pene y comenzó a sentir espasmos de placer en sincronía con su amigo.

¡Joooooodeeeeeer!-gritaba Hagane-¡Esto es demasiado!

¿Te gusta?-preguntó Aoi entre jadeos.

¡Lo adoro!-exclamó Hagane-¡Voy a agarrártela! ¡No me electrocutes!

Hagane cogió el pene de Aoi con las dos manos y comenzó a masturbarlo con vigor. Cada pocos segundos, aquel delgado y alargado miembro viril con fimosis emitía descargas eléctricas que estimulaban los receptores de placer del otro chico.

¡Te voy a enseñar un ejercicio abdominal que te va a encantar!-continuó Hagane-¡Para tu rutina!

El chico se dobló sobre sí mismo de tal forma que, mientras penetraba a Aoi, alcanzó el pene de éste con la cabeza para poder lamerlo o incluso succionarlo.

¡Bonito ejercicio!-lo elogió Aoi-¡Me lo apunto!

El pene de Aoi estimulaba la lengua de Hagane con pequeñas descargas eléctricas. Ambos estaban a punto de estallar de placer. Tras un largo rato, Hagane dejó de estimular oralmente el pene del otro joven y volvió a apoyar la espalda en el suelo.

Quédate quieto, Aoi, voy a darte lo que querías.-pidió Hagane.

Aoi bloqueó su cuerpo en la posición alta, dejando espacio a Hagane para mover las caderas hacia arriba y hacia abajo, iniciando una frenética y potente penetración.

¡ARGHHHH!-Aoi profirió un sonoro gemido-¡ME VOY!

Y, con éste…-contó Hagane-… ¡hacen tres!

Del prepucio de Aoi asomaron unas lágrimas transparentes de líquido preseminal que comenzaron a gotear. Hagane retiró el pene del interior de Aoi y eyaculó hacia arriba, manchando por completo a su amigo en medio de un largo orgasmo que dio pie a varios chorros de semen.

¡Qué genialidad!-exclamó Aoi-¡Ya no puedo más!

La excitación y la electricidad de su cuerpo hicieron que Aoi estallase. Una imponente masa de semen amenazó con salir, pero el prepucio la amortiguó y acabó deslizándose rápida y pesadamente. No obstante, el primero de los chorros sí que salió disparado hacia arriba, cayéndole a su dueño en el hombro.

¿Has visto eso?-se sorprendió el chico mientras sonreía-¡Ha salido volando!

¡Bien hecho, amigo!-lo halagó Hagane-¡Eso significa que dentro de poco serás libre de las limitaciones de tu prepucio!

Los dos amigos chocaron los puños.

Ah, y perdona por lo de antes.-se disculpó Hagane-No pretendía hacerte eso, ya sabes, ha sido un desliz.

¡Perdonado!-respondió Aoi con una sonrisa-En cualquier caso, el orgasmo ha hecho que se me pase el calentón, así que ya he vuelto a la normalidad.

Eso es porque ha sido un derrame involuntario.-explicó Hagane con una sonrisa malvada-Si quisiera usar mi poder de verdad, la enfermedad sexual te devoraría hasta límites insospechados.

Prefiero devorar lo que tienes entre las piernas otro día.-dijo Aoi.

Repetimos cuando quieras.-respondió Hagane levantando el pulgar-Aunque, de momento, sería bueno que limpiáramos todo esto y nos duchásemos... 

martes, 8 de septiembre de 2015

La carrera de otra persona

Mis queridos lectores… ¡ha pasado muchísimo tiempo!
Es normal en mí el cesar la escritura en verano, y así ha sido, me he tomado unas largas y merecidas vacaciones. Otros veranos he escrito algunas reseñas o algunos textos sobre hechos remarcables de mi vida, pero este año ha sido complicado por muchas razones y no he tenido muchos deseos de escribir. No obstante, eso no es una excusa: ya estamos en septiembre y no se me olvida que tengo una historia a medio. Por supuesto, seguiré con ella hasta terminarla. Este mes comenzaré a retomarla. No obstante, en esta entrada no es mi propósito hablar de mi ritmo productivo, sino de otros asuntos.

Cuando creé el blog (cuyo segundo aniversario ignoré por este valle de desgana) dije en su momento que, aunque no era su propósito principal, sí podría tomarme de vez en cuando la licencia de hablar sobre mi vida o sobre algún tema que considere interesante… y ésta es una de esas veces. Voy a hablar de mi paso por la universidad, de mi experiencia sacando una carrera adelante y de la visión de futuro que tengo ahora (no sólo en relación con lo que he estudiado, sino en los demás aspectos).

Antes de empezar os doy dos avisos: el primero es que voy a iniciar una descarga de bilis, injurias e ira similar a la que produje en la reseña de “Cross Ange”, y el segundo es que mi intención no es bajo ningún concepto desmotivar o desilusionar a nadie, sino todo lo contrario, concienciar a todo el mundo que me esté leyendo sobre la importancia de perseguir lo que más se quiere sin importar las consecuencias ni lo que piensen u opinen los demás. ¿Estáis preparados? Sé que lo estáis… hay que estarlo para leerme… por lo que pueda pasar.

El título de esta entrada es “La carrera de otra persona”, así que ya os podréis imaginar por dónde van los tiros… y resulta que esta historia es muy sencilla de explicar, pudiendo extenderme páginas y páginas detallando con pelos y señales todo lo acontecido. Todo empezó cuando yo era un niño feliz, alegre, sano y microscópico que por razones que tal vez no alcanzaba todavía a entender o argumentar defendía que deseaba con todas sus fuerzas ser un científico. Ese niño creció y siguió siendo feliz, alegre, sano y, además, pasó a ser alto y guapo, aunque no penséis que soy un suertudo porque vais a ver que la suerte se me acabó ahí y aún no ha vuelto.  No importaba cuántos años pasaran, yo crecía, aprendía y maduraba paulatinamente, pero algo se mantenía prístino, y era el hecho de que tenía una gran pasión: la ciencia. Por supuesto, no toda mi vida ha sido estudiar, he tenido experiencias similares a las que habréis tenido vosotros: he conocido a muchas personas, he visitado muchos lugares, he ido ganando aficiones a base de probar lo que hasta cada momento no había probado, he descubierto qué cosas no me gustan… en general, no puedo quejarme de eso, creo que ha sido (y sigue siendo) lo más normal del mundo en mi caso, nunca me he sentido aislado ni poco relacionado con mi entorno. He visto y hecho todo lo que he podido, con buenas y malas experiencias, buenos y malos recuerdos, etcétera.

Volviendo a lo que quería relatar en esta entrada: bien entrada mi adolescencia, yo ya tenía que poner mis miras en la universidad y en el futuro que quería conseguir. Puse mis miras en la universidad porque así lo deseé, ya que mi familia nunca me ha obligado a estudiar ni me ha dicho lo que tengo o no tengo que hacer, hecho que agradezco y agradeceré enormemente (¡Tengo una familia que no me la merezco!).  Yo seguía apasionado por la ciencia y tenía bien claro que quería ser matemático, físico y químico (nótese la conjunción “y”, en ningún momento hubo disyunción en mi mente). Aquí empezó a irse todo al garete a una velocidad vertiginosa. Toda mi vida superando todas las expectativas ajenas, con un expediente académico brillante y esforzándome para superarme a mí mismo día a día para recibir el mejor de los pagos: no iba a poder estudiar lo que quería. Vivo en una ciudad muy pequeña, poco evolucionada, con opciones y alternativas muy limitadas. El lado bueno es el hecho de que estamos muy tranquilos, vivimos cómodamente y, en general, no tenemos que incurrir en gastos diarios de autobuses ni metro. En resumidas cuentas, vivo en un pueblo grande.  Ésta, mi tierra natal, no tiene apenas opciones académicas, sin mencionar que la universidad está subdesarrollada y carece de recursos. No hay absolutamente ninguna carrera de ciencias puras. Nada, ninguna, cero. Mi gozo en un pozo. No sería problema si no fuera porque en mi familia tenemos muy poco dinero y el pagarme cuatro años fuera con alojamiento, comida, agua, electricidad, matrículas universitarias y material académico supone un gasto inabordable e impensable para nosotros. Le dije a mi madre que no se preocupara, que haría algo aquí y ya vería qué me depararía el futuro. Creo que esto es lo único bueno de esta historia, que no obligué a mis padres a estirar el cuello y a sufrir por encima de sus posibilidades. Me siento orgulloso de haber librado a mi familia de esa trampa, pero, por lo demás, me siento… en una silla, dejémoslo ahí (de momento). Si eres de ciencias y no quieres o no puedes salir de esta ciudad, tienes dos ramas: o avanzar por el camino de la salud (tenemos Enfermería, Medicina y Farmacia… y aún sigo preguntándome por qué no tenemos Fisioterapia con lo importante que es, pero bueno, no voy a darle más vueltas al tema: esta universidad es un fiasco) o avanzar por el camino de la tecnología (si no me equivoco contando, en Ingeniería disponemos de seis ramas divididas en dos facultades). ¿Qué hice yo? Ingeniería Electrónica, Industrial y Automática… mi cruz, los peores años de mi vida y el descenso a un punto a partir del cual me está costando horrores volver a subir.

Esto es muy sencillo: no era la carrera que quería, sabía que no me iba a gustar y no tenía otra opción, pues era la única que se acercaba mínimamente a gustarme de entre lo poquísimo que hay aquí. No obstante, por aquel entonces todavía tenía esperanza: pensaba que iba a recibir una formación seria y de nivel que me iba a convertir en un buen profesional capaz de ganar un mínimo de ingresos para poder emigrar y estudiar lo que de verdad deseo. La realidad fue muy diferente. Básicamente entré en la carrera por dinero, porque los ingenieros cobran (o, mejor dicho, cobraban) bastante por no decir mucho… y el dinero es lo único que me falta para poder conseguir mis metas, porque ya he descubierto y demostrado que tengo capacidad, voluntad, determinación y disciplina más que de sobra para hacer lo que me proponga. Por un lado, todo salió como estratégicamente planeé: la carrera no me gustó, pero la saqué con muy buenas notas, quedando preparado para trabajar y ganar suficiente dinero para hacer lo que quiero. Sucedió todo exactamente como imaginé que sucedería. Debo de ser adivino. Por otro lado, esto no fue tan bonito como puede verse: aunque contaba con ello, el dolor, el asco, la impotencia y la rabia que he sentido no las pude estimar en su momento, pues han sido tan intensos que hasta que no los he vivido no los he comprendido. Lo he pasado verdaderamente mal: infeliz, insatisfecho, cansado, sin ganas, sin interés, sin motivación… ha sido un auténtico asco. No sabéis hasta qué punto es duro estudiar algo que no te gusta sólo porque no puedes aspirar a más. Toda una carrera universitaria levantándome cada mañana con intensos deseos de dejar de estudiar y buscar un empleo sin importar lo precario que fuera. Llegó un momento en el que dejó de importarme el dinero que podría ganar, me sentía tan asqueado y tan frustrado que al final, cuando ya me quedaba poco para acabar, dije que acabaría por orgullo, por no decir que esa basura (porque, como os explicaré a continuación, no se le puede llamar de otra manera) ha podido conmigo. Admito y reconozco que pueda conmigo algo o alguien mejor o más fuerte que yo, pero no la basura… la basura se patea, se ignora, se tira.

Antes comentaba que tenía la esperanza de ser formado como un buen profesional… pero esa esperanza se esfumó rápidamente. El primer día que entré a la universidad me di cuenta de lo poco que importábamos allí. Sólo éramos una fuente de ingresos para la institución. Cada año fue peor que el anterior. No obstante, en resumidas cuentas, puedo explicaros que la formación que he recibido ha carecido de nivel, de seriedad, de orden y de calidad. El nivel está por los suelos, aprendí más en el instituto, con eso os lo digo todo (también influye el salto al vacío que supuso pasar de uno de los institutos con más nivel y tasa de excelencia de la ciudad a una universidad tercermundista). Nos han enseñado poco y mal. No creo que la culpa sea de los profesores, pues, como en todas partes, hay gente buena y gente mala… he tenido profesores excelentes, profesores promedio y profesores incompetentes. La culpa puede ser de los planes de estudio, del Gobierno y de muchas otras fuentes de las que no pretendo hablar hoy. Lo importante es el resultado: no hemos aprendido nada que haga un ingeniero en su día a día. Hemos hecho el idiota, hemos perdido el tiempo con cientos de tareas que hoy en día nadie se plantea en una empresa y no hemos tenido el más mínimo acercamiento a la ingeniería real. Por un lado agradezco el no haber entrado de lleno, pues es una profesión que me disgusta bastante y tal vez lo habría pasado peor, pero, por otro lado, creo que si lo hubiéramos hecho así, nos sería mucho más fácil encontrar trabajo. Si pudiera decir que no me ha gustado la carrera pero he salido bien formado, tal vez no estaría tan asqueado al respecto, pero resulta que no sólo me ha parecido un auténtico aburrimiento y un verdadero estigma que ha tardado cuatro años en cicatrizar, sino que, además, no he aprendido nada que merezca la pena. Comprenderéis que es indignante, supongo.

¿Quiere decir esto que los ingenieros no son profesionales válidos? ¿Quiere decir esto que el ejercicio profesional de la ingeniería no es importante? ¿Quiere decir esto que yo tengo algo malo que decir de los ingenieros? La respuesta a todas estas preguntas es la misma: NO.
No pretendo ofender a nadie ni hablar mal de la profesión. Por supuesto que los ingenieros son trabajadores muy importantes en la sociedad actual. Y ni que decir tiene que son trabajadores dignos y honrados como cualquier otro. En este texto pretendo hacer un resumen de lo que ha sido mi experiencia universitaria con objeto de animaros a perseguir lo que de verdad queréis y no cometer los mismos errores que yo, así como desahogarme y soltar todas estas ideas que llevo dentro… pero no insultar a nadie por su profesión. El ingeniero que haya entrado a su carrera por vocación, desempeñe su trabajo y viva bien con él es una persona feliz y completa como la que más. Y, por supuesto, el trabajo que hacen en esta familia profesional es importantísimo, y más ahora que todo está tecnificado.

Por esto, pido que no me malinterpretéis. Este texto no es una pancarta que diga “¡No estudiéis Ingeniería!”. Realmente aquí menciono la ingeniería porque es lo que he hecho, no porque quiera hablar de ella o de quienes la profesan. Si hubiera estudiado Derecho y no me hubiera gustado, el contenido de estos párrafos sería exactamente el mismo sustituyendo el nombre de la formación. La ingeniería es un trabajo digno, honrado y con importancia social, como cualquier otro. De lo que quiero hablar es de lo mal que lo he hecho todo. Sí, todo ha salido tal como pensaba, pero… ¿y qué? Cuando encuentre un trabajo como ingeniero, sentiré el mismo vacío que sentía cuando estudiaba, no me satisfará lo que haré y no seré todo lo feliz que podría ser por mucho que cobre. No obstante, no hay mal que cien años dure: sé que no voy a cobrar una fortuna desmedida y sé que no voy a ser rico por ser ingeniero, pero sí voy a ganar un dinero que me va a permitir hacer lo que en su momento no pude. Cuando pueda hacer lo que quiera y dedicarme a ello, estaré mucho más contento, aunque tarde mucho y aunque cobre menos que siendo ingeniero (aunque esto nunca se sabe).

La idea que quiero transmitiros es que persigáis vuestras metas y que siempre tratéis de cumplir vuestros sueños. No importa que a los demás no les guste, no importa que sea difícil, no importa que sea lento… y no os voy a decir que estudiéis una carrera u otra o que no estudiéis, pero sí os pido que penséis con la cabeza bien fría y que tratéis de no cometer mi error porque os pesaría mucho después. Realmente la ingeniería no es algo malo, insisto. Si sientes que es tu sueño, tu vocación y tu pasión, te invito a que lo hagas. Que a mí no me haya gustado no significa que sea malo o que a los demás no vaya a gustarles. También os digo que si queréis estudiar una carrera universitaria y dudáis entre varias, tenéis que apuntar siempre a la que más sintáis que os llama. Si no sabéis si una carrera os va a gustar mucho o no pero os sentís llamados a entrar porque os sería fácil acceder (por cuestiones de nota media, por estar en el mismo lugar en el que resides…), de verdad… ¡NO LO HAGÁIS! Id a por lo que os gusta, y más si os lo podéis permitir, porque también tengo que deciros que absolutamente todos mis amigos han podido irse de casa con 18 años a cumplir sus sueños, he sido el único que ha tenido que pringar y los que no han hecho lo mismo ha sido o bien porque su sueño estaba en esta misma ciudad o por cuestiones de notas y no de medios económicos o logísticos. Si lo tienes claro, ve a por ello, no lo pienses, es para ti y para nadie más… si alguien tiene quejas o no le gusta, que no mire. Aunque no lo parezca, yo también estoy persiguiendo mis sueños. El haber superado este infierno es (o creo que es) prueba suficiente de la determinación que tengo: no me importan las dificultades, no me importa la tardanza, no me importa nada, yo quiero seguir mi camino y nada ni nadie me lo va a impedir. Sí, tengo la sensación de que he perdido el tiempo, de que me han estafado, de que no he hecho nada de provecho. Sí, me siento a disgusto con mi situación académica y profesional. Sí, ahora mismo estoy en una racha un poco dura. No, esto no durará para siempre, en cuanto tenga una independencia económica me sentiré más aliviado y entenderé mejor por qué todo esto ha tenido que ser así. Es así de sencillo, aunque la realización sea difícil.

Por todo esto os animo a que persigáis vuestras metas con todas vuestras fuerzas. Que sea lo que os gusta no significa que vaya a ser fácil ni rápido. Las mejores recompensas requieren los mayores esfuerzos. Aunque ahora mismo no lo aprecie bien, yo he dado un paso, y detrás de ése vendrá otro, y así sucesivamente. Para conseguir todo lo que estoy a punto de lograr (con mi expediente no creo que tarde mucho en encontrar trabajo) he tenido que sacarme la carrera de otra persona, y os aseguro que ha sido lo peor que me ha pasado en la vida junto con una lesión deportiva bastante severa que sufrí hace unos años y que no viene al caso, pero lo he conseguido. No obstante, insisto en que os conviene enormemente evitar por todos los medios tener que sacaros la carrera de otra persona… porque no podréis sentiros vosotros mismos.

Para que esta entrada no parezca una invitación a llorar y desesperarse, pues entiendo que ha sonado muy negativa, tengo que deciros que también he tenido momentos buenos. Mi sentimiento de asco y desgana está dirigido únicamente a los estudios y al trabajo, pero la vida no es sólo eso. En todo lo demás no puedo quejarme de absolutamente nada, así que no penséis que esto ha sido el fin del mundo o que vosotros vais a tener que pasar por lo mismo. No puedo quejarme de mi familia, me han dado todo lo que han podido y estamos muy unidos, nos queremos muchísimo y no tenemos ningún problema, ni de salud ni entre nosotros. Mis amigos son increíbles, ahora mismo puedo decir que tengo un montón de buenos amigos y a veces pienso que son tan geniales que no me los merezco. En mi tiempo libre he podido hacer todo lo que me ha apetecido dentro de las opciones que tengo. ¿Que la situación económica no es la mejor y ha sido la causa de que haya tenido que pasar por todo esto? Bueno… es cierto, pero no me ha faltado nada importante, ni a mí ni al resto de mi familia, y, como os decía, todo esto lo he hecho así en parte para proteger a mi familia de situaciones duras… no puedo pedirles lo que no me pueden dar, y menos cuando me han demostrado que me han dado más de lo que han podido en muchas ocasiones… esto simplemente habría sido demasiado. Conozco familias que lo han hecho y los padres están, con perdón, puteados hasta la coronilla por mandar a sus hijos a estudiar fuera… y no quiero que mis padres pasen por eso. De verdad, mi vida estos cuatro años ha sido buenísima quitando la universidad. No hay que venirse abajo ante las dificultades… esto también forma parte de mi historia: lo he pasado horriblemente mal, pero he ganado esta batalla y he salido por la puerta grande, alzando mis puños victorioso.

Añado ahora un pequeño apartado para los que me leáis desde España: ya sabéis cómo están las cosas en este país. Para prosperar, sólo tienes tres opciones: o recurres al innoble arte del nepotismo (el comúnmente llamado enchufe), o eres rico de nacimiento o, por último y, por desgracia, menos importante, eres el mejor en lo tuyo. Parecen muy difíciles y, salvo que tengáis una suerte tremenda, la única viable será la tercera, que casualmente es la menos valorada en España y la que más trabajo implica para el interesado (las otras son automáticas). No obstante, os animo a que seáis los mejores. Es sencillo: os lo proponéis y lo hacéis. Esforzaos. Luchad. Me he muerto de asco en la universidad, el último año casi me dormía en las clases y hacía las cosas sin motivación ni ganas, no he puesto todo el interés que podría, pero he tenido claro lo que había que hacer a la hora de la verdad: ya que ni tengo enchufe ni vengo de una familia millonaria, tendré que ser, con perdón, el puto amo, ¿no? Pues eso. Aun no gustándome y pareciéndome lo peor que he hecho en mi vida, he estado toda la puñetera carrera hinchándome a sacar sobresalientes y Matrículas de Honor como un poseso, y he salido de allí con un buen par, con Matrícula de Honor en el Trabajo de Fin de Grado y demostrando que aunque soy pobre, no tengo contactos y no estoy donde debería ni me gustaría, soy una persona que vale.  Gracias a esto, algunas empresas se están interesando en mí y ya he tenido que enviar mi expediente completo en algún sitio. Resulto interesante a ojos de entidades que me pueden dar trabajo… tengo esperanza, tengo mi futuro en mis manos… y voy a conseguirlo. Todo lo que me proponga. TODO. Y si he demostrado toda esta valía en algo que ni siquiera me he tomado con interés, imaginaos lo que puedo hacer cuando pueda volcarme en lo que me apasiona. Todos empezamos desde abajo… ahora sólo tengo que subir. No escribo esto para alardear de mis notas (es más, creo que han sido bajas de más, no he salido muy contento con ellas, pero tampoco puedo quejarme porque no me he esforzado todo lo que podría), sino para haceros ver que, si no os movéis, no se va a mover nadie por vosotros. Lo único que he hecho ha sido tomarme esto con un poco de filosofía y lanzarme a por ello. Vosotros podréis hacer lo mismo.

Y ahora... está claro que ha terminado una etapa de mi vida y está empezando otra. Estoy buscando empleo activamente, así que no puede decirse que me encuentro de brazos cruzados. Si me contratan en algún sitio, trabajaré lo mejor que pueda, me ganaré un sueldo y en cuanto pueda formarme para alguna otra profesión me olvidaré de esto para siempre. En el resto del tiempo seguiré escribiendo, seguiré entrenando mi cuerpo y estudiaré alemán por lo que pueda pasar (allí pagarán mejor que aquí seguramente). Si no me contratan… seguiré buscando empleo y seguiré haciendo todo lo que antes he mencionado, pero en distintos horarios hasta que me contraten. No voy a dejar de moverme, de luchar, de intentarlo, de seguir adelante. Tengo unos sueños muy claros y voy a lanzarme a por ellos. Si no los consiguiera, nadie podría decir que no lo he intentado.

Sueño con ser un gran escritor, y por ello me entrenaré en este blog hasta llegar a vuestros corazones. Si no llego a vuestros corazones, no podré saltar al mundo editorial, pues sois vosotros, los lectores, los que tenéis que decir a quién queréis y a quién no, no me basta con quererme a mí mismo (que me quiero).

Sueño con ser un matemático y un científico de alta categoría… y me da igual empezar a estudiar mis carreras de verdad (recordad el título del texto) con 30 ó 40 años. Si puedo permitírmelo, lo haré cuanto antes, me doctoraré y trabajaré en una universidad, a ser posible fuera de este país.

Sueño con ser un profesional del fitness. Los gimnasios me apasionan y cada día tengo más claro que quiero formarme como monitor. Llevo desde los 15 años practicando Aerobic y deseo con todas mis fuerzas poder impartirlo y encender los corazones de la gente con él, llegar a ellos, activarlos, cambiar sus vidas con el movimiento y la música, hacerlos felices, hacerlos más completos… porque el fitness no es enseñar brazos, no es hacerse fotos sudando, es cambiar vidas, es introducir la felicidad en el interior de las personas a través de los movimientos de tu cuerpo, de la música, de la confianza y de la alegría. Si pudiera titularme, tengo claro que dejaría de ser ingeniero para ser monitor y así ahorrar para mis estudios futuros y, en general, mi vida… aunque cobre mucho menos.

Y sueño con muchas más ideas, pero tengo que tomarlas una a una para asegurarme de que llego a su esencia y las cumplo con todas las de la ley. Ahora mismo estoy un poco tocado, pero no hundido: estoy orgulloso de haber dado este paso, de haberme formado para salir de mi situación actual, de haber vencido todos los obstáculos que se me han presentado. Estoy orgulloso de haber sacado unas notas muy altas y tener uno de los expedientes más brillantes de mi promoción a pesar de que no me ha gustado nada de lo que he hecho. Estoy orgulloso de haber puesto a mi querida familia por delante de lo que podría haber sido un desastre económico para nosotros. Estoy orgulloso de no haber tirado la toalla, aunque por ello siga pensando que he perdido el tiempo hasta que vea el dinero en mi cuenta corriente. Estoy orgulloso de superarme con cada una de las historias que escribo, de mejorar mi cuerpo poco a poco, de conseguir lo que quiero sin prisa pero sin pausa… y estoy muy orgulloso de todos los que están haciendo lo mismo. Todos esos amigos que están pasando por situaciones parecidas lo están haciendo muy bien. Estoy también orgulloso de la familia que tengo, de lo bien que me han educado y de sus esfuerzos para convertirme en una persona autónoma y luchadora.

. . .

Estoy orgulloso de ser yo mismo.

. . .

Aprovecho para dar las gracias a todos los que han estado conmigo en estos años tan duros, incluyendo a mis compañeros de la universidad, pues, aunque no me ha gustado la carrera y a ellos sí, no puedo negar que son grandes personas y me ha encantado estar con ellos aunque a veces hayamos tenido nuestros más y nuestros menos. Mis amigos, mi familia, la gente del gimnasio, las personas que me conocéis por las redes sociales… todos vosotros habéis puesto vuestro grano de arena para ayudarme a superar este bache y, aunque creo que justo delante hay otro aún más profundo, no me da ningún miedo.  Finalmente, os animo a que os sintáis orgullosos de todo lo que habéis conseguido y de estar donde estáis… seguro que muchas veces habéis pensado que no merece la pena continuar o que no compensa  todo lo que estáis haciendo con lo que (creéis que) vais a tener después, pero tenéis que vencer esas rachas de pesimismo, angustia y cansancio y miraros en un espejo, os tenéis que dar cuenta de lo que habéis hecho, de lo que habéis superado y de lo que podréis superar.  Aunque no tengáis esa idea en mente, pensad que hay personas que no han hecho tanto como vosotros, aunque os siga atenazando la idea de que hay gente que ha hecho más o mucho más… es muy infrecuente el ser el primero en la fila, tanto como ser el último.

Sed vosotros mismos y tratad de vivir vuestra vida, no tardéis más de lo necesario en dejar de vivir la vida de otra persona o la que los demás querrían que tuvierais.


Cambiando un poco de tema… preparaos. Taimanin Yamiyuki va a volver con mucha guerra, queda lo más intenso de la historia y aún estamos lejos del final. No sé cuándo exactamente podré terminarla, pues el número de episodios no lo tengo programado y en función de mi horario para este año tan turbulento podré escribir más o menos, pero seguidla de cerca, os aseguro que os gustará… y, tarde más o tarde menos, no os preocupéis cuando se acabe, porque tengo en mente unas ideas que pienso llevar a cabo, se me han ocurrido nuevas historias que van a ser muy calientes… ¡animaos a echar un vistazo! ¡Hasta pronto!

P.D.: Ahora ya me conocéis un poco mejor y puedo añadir otro rasgo más de mi personalidad que hará este artículo más comprensible: soy un quejica. Lo admito, me quejo muchísimo y siempre he sido así, por lo que veo este tipo de palabras muy normales en mí. En mi defensa alego que soy el tipo de quejica que es capaz de quejarse y hacer por solucionar sus problemas a la vez. Hay personas que se sientan, se cruzan de brazos y se quejan sin parar, y yo puedo estar quejándome hasta extremos insoportables, pero seguro que mientras lo hago estoy tratando de acometer todo lo que tengo que hacer.