martes, 10 de marzo de 2015

[TY] Episodio 31: Humedad bajo el silencio

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 31: Humedad bajo el silencio

Hay muchos tipos de huevos masturbadores.-dijo Rito-Como tienes fimosis y es la primera vez que lo pruebas, he traído el más suave y menos comprometedor que había.  He traído un bote entero del lubricante que había en el sobre para añadir más…así nos aseguramos que no hay problemas. Dudo que esta cosita tan suave y blanda pueda hacerte daño, pero siempre es mejor prevenir que curar.

¿En qué consiste el juguete?-preguntó Aoi con curiosidad.

En el interior tiene un patrón estriado.-explicó Rito-Introduces el pene en el orificio como si estuvieras realizando sexo penetrativo con una mujer o con otro hombre y obtienes placer con el roce.

¡Qué guay!-exclamó Aoi-Una pena que con el prepucio no pueda beneficiarme de todo ese contacto…

Sí, eso es cierto, la penetración es tanto más placentera cuanta mayor facilidad de retracción tiene el prepucio, pero es importante que explores nuevas formas de masturbarte para hacer que se mueva tu prepucio con frecuencia.-explicó Rito-Cuanto más lo ejercites, siempre y cuando tengas cuidado, mejores resultados obtendrás. De todas formas, también creo que es interesante probar cosas nuevas… ¿te animas? A la mínima incomodidad, lo dejamos y jugamos con otra cosa, por supuesto.

Vamos allá.-dijo Aoi-Si tuve la valentía de patear a unos ogros que me rodearon y me golpearon, ¿por qué no iba a penetrar a esta cosa tan inofensiva?

Ése es el espíritu.-lo elogió Rito.

Aoi cogió el juguete. Rito sacó de su mochila el bote de lubricante que había mencionado antes y amablemente se lo roció en el pene.

Gracias.-Aoi le guiñó un ojo.

La sensación refrescante del lubricante le dio un escalofrío de placer. Con una mano comenzó a extenderlo por todo su pene. Una vez hubo terminado, asió el juguete con la otra mano e introdujo el pene en el orificio.

Ay…-susurró Aoi.

¿Te hace daño?-preguntó Rito preocupado.

No, no exactamente.-dijo Aoi-Es…diferente, extraño, infrecuente, no sé cómo decirlo. Noto que el prepucio se mueve… ¿está bien si sigo mientras no me duela ni me incomode?

Sí, sí, tranquilo.-respondió Rito mientras sacaba otro huevo de la mochila.

Le quitó el precinto, utilizó el lubricante con el interior y comenzó a acompañar a su amigo en la masturbación. Al tener el glande completamente expuesto, Rito podía sentir un placer muy intenso.

Ahhhh…-gimió.

Rito se relamía. Como su prepucio se invertía por completo en la erección, la parte más externa del huevo acariciaba el interior de dicha piel. Además, como su frenillo era particularmente largo, la zona de éste que era estimulada por el huevo era lo bastante amplia como para provocarle delirantes sensaciones de placer sexual.

Es genial…-continuó Rito-… ¿te gusta, Aoi?

Sí…-Aoi se había sonrojado levemente y su expresión facial había cambiado-…no me quiero ni imaginar el gusto que tiene que dar con el glande expuesto…

El día que lo pruebes será un gran día para ti, amigo…-dijo Rito mientras se recostaba-…ahhh…

Aoi se sentía muy contento y motivado: su amigo daba por hecho que se iba a librar de su actual limitación.

Lo esperaré con ansia entonces…-respondió Aoi mientras descubría un nuevo mundo con aquel huevo elástico.

Rito sacó su pene del huevo. Un grueso y pesado hilo líquido unía su enorme miembro viril con el juguete. Aquella mezcla de lubricante y fluidos preseminales amenazaba con caer.

Creo que te voy a manchar el suelo…-se excusó Rito.

No pasa nada, se puede fregar.-respondió Aoi mientras se levantaba la sudadera.

¡JAJAJAJA!-rió Rito-Demasiado ocupado como para preocuparte por tu suelo, ¿eh?

¿Tú qué crees?-preguntó Aoi algo extasiado.

Eres un viciosillo…-dijo Rito mientras se acercaba a su compañero con el pene mojado.

Agarró el huevo en el que su amigo tenía introducido el pene y comenzó a moverlo con suavidad con su mano derecha. Aoi aprovechó que se le habían quedado las manos libres para terminar de quitarse la sudadera. Rito se abrió la blusa con la mano que tenía libre, dejando entrever su musculoso pecho y su férreo y cuadriculado vientre.

¿Y si vamos más despacio?-preguntó Aoi.

¿No te habré hecho daño?-Rito se sorprendió.

No, no…-negó Aoi-…todo lo contrario.  Lo estoy pasando tan bien que no me gustaría llegar al clímax ahora mismo. ¿Por qué no alargamos un rato más este juego?

Tus deseos son órdenes.-dijo Rito mientras le quitaba el huevo.

Sintió que sólo faltaba que el lubricante estuviera perfumado para que aquello fuera perfecto. Al quitar el huevo del pene de su amigo, percibió una mezcla entre el olor neutro del lubricante y el propio olor de Aoi, que era suave y dulce porque cuidaba mucho su higiene.

Al lado de esto…-pensó Rito-…yo soy un toro bravo. ¡Menuda diferencia de hormonas! Su olor y el mío ahí abajo no se parecen en nada…

Los dos chicos centraron sus ojos en el pene de Aoi. El prepucio parecía un poco más receptivo, pues se había movido dentro del huevo y parecía estar aceptando el placer de manera positiva. No había enrojecimiento ni ninguna señal preocupante.

Estaba pensando en el olor tan delicado que tienes…-dijo Rito-…te parecerá una gilipollez o una cosa muy extraña en la que fijarse, pero es curioso.

Antes de responder, Aoi miró su pene: casi toda la humedad que tenía en lo poco que se veía de su glande era del lubricante.

Digamos que aún es pronto.-dijo Aoi con una media sonrisa-¿Tanto te extraña?

Es que yo tengo una barbaridad aquí concentrada…-dijo Rito con una sonrisa sincera-…con todo lo que me mojo y chorreo…como para no tenerla… es muy diferente a lo que tú tienes.

Con este olor casi drogué a Inuhito el día que tuvimos sexo.-recordó Rito-Él también tiene una “fragancia natural” bestial.

Ah, ¿sí? ¡Déjame olerlo!-pidió Aoi de manera instintiva.

¿Qué narices estoy diciendo?-se alarmó Aoi-Creo que me estoy pasando…

¡Claro!-respondió Rito para sorpresa de Aoi.

Tranquilo porque su amigo había aceptado aquellas palabras, Aoi miró cómo Rito recogía un brote de líquido preseminal de su pene, lo frotaba en sus manos y se las acercaba. El chico de cabello azul acercó la nariz a las palmas de las gigantescas manos de su musculoso amigo y se llevó una sorpresa contundente.

¡La hostia!-pensó Aoi-Ni cuando hablo conmigo mismo me salen esas palabras, ¿qué me está pasando? O.K., Aoi, hoy estás alterado, amigo… es una situación muy… ¿extraordinaria? En cualquier caso, lo siento por las burradas que puedan pasar, pero creo que voy a divertirme más que si fuera el último día de vida del Universo… ¡Dios, Rito, esto huele que alimenta!

¿Por qué pones esa cara?-preguntó Rito con cierta preocupación-¿Te he incomodado?

Aoi hundió su cara en las manos de su amigo y, cuando sus ojos dejaron de chocarse, lamió los huecos de entre sus dedos.

No…-dijo Aoi-…para nada…todo lo…contrario…ahhhh…

Rito sujetó a Aoi por el mentón con una mano, dejando la otra libre.

Te voy a enseñar un truco para disfrutar mejor del sexo entre amigos.-dijo Rito con una sonrisa.

Con la mano que había liberado, le soltó el moño a su amigo. El pelo que estaba ahí recogido cayó lacio como el resto de su melena, dejando ver la auténtica forma de su pelo: era mucho más largo por el lado izquierdo, donde le llegaba hasta las costillas, que por el derecho, donde apenas rodeaba los hombros. Azul, brillante, hermoso, cuidado y minuciosamente alisado con planchas.

Cuanto más cómodo te pongas, mejor.-dijo Rito-Soltarse el pelo es como quitarse la ropa.

Gracias…-dijo Aoi.

Rito miró a su amigo. Estaba enseñando gran parte de su cuerpo. Sus piernas eran finas y largas, como el resto de su cuerpo. No tenía la figura andrógina de Hagane ni la delgadez extrema de Inuhito, pero tampoco el porte férreo de Yamiyuki: estaba delgado y lleno de curvas, y su piel pálida acentuaba las marcas de sus costillas. Su abdomen estaba algo deprimido y sus caderas estaban adornadas por las marcas de huesos y tendones. Su figura lampiña y de piel resplandeciente se entregaba poco a poco al placer. Comenzaron a desnudarse. Cuando ya les quedaba poca ropa por quitarse, Aoi se encaramó a la cama y ayudó a Rito a soltarse el pelo.

Qué suave tienes el pelo…-dijo Aoi sorprendido-…huele a especias…me gusta.

Es un champú con extractos y esencias de diferentes pimientas.-dijo Rito-Me encanta utilizarlo, hace los lavados muy agradables, deja un olor que me encanta y da mucha fuerza y brillo al pelo.

Sin embargo, creo que tienes olores más picantes que el de la pimienta…-dijo Aoi mientras deslizaba sus manos por el musculoso cuerpo de su amigo.

¿Te ha gustado el olor de mis fluidos?-preguntó Rito con toda la naturalidad del mundo.

Digamos que…-explicó Aoi-…despierta a la bestia salvaje que duerme en mí y de cuya existencia todos dudamos a veces.

¿Quieres más?-ofreció Rito amablemente.

Aoi agarró su pene y comenzó a mover la mano hacia arriba y hacia abajo en un enérgico vaivén.

Sí…-respondió-…me encantaría.

Rito se giró hacia Aoi, recogió algo más del líquido que brotaba de su enorme falo y acercó su mano a su amigo, que se aventuró a lamer el pequeño charco de líquido que tenía en la palma.

Uhh…-dijo Aoi-… ¡genial!

No pensaba que ver a Aoi a merced del jugo de mi pene fuera tan excitante…-pensó Rito-…me voy a poner malo otra vez y voy a acabar mandándolo a la Luna como a Inuhito…

¿Has…probado esto alguna vez?-Rito le tendió a Aoi una vagina artificial.

No…-respondió el otro chico-… ¿qué tal está?

¡De puta madre!-respondió Rito con una sinceridad aplastante.

Estuvieron un rato masturbándose con las vaginas artificiales mientras intercambiaban algunas palabras inconexas entre gemidos e interjecciones de placer.

Maldita sea…-gimoteó el chico de cabello azul y pecas-…no aguanto tanto como tú…tengo que dejar este juguete por un rato…

Sí, descansa, no te preocupes.-dijo Rito-No obstante, también era mi intención que conocieses tus límites, porque… ¡para eso sirve esto!

Rito agarró un anillo de erección y se lo colocó a Aoi con maestría.

Esto retrasará la eyaculación y te hará acumular placer y semen a partes iguales.-dijo Rito-Las primeras veces puede resultar doloroso por la intensidad del placer, pero te aseguro que te encantará…

Suena interesante.-dijo Aoi mientras observaba la base de su pene oprimida por aquel aro-Y se siente muy estrecho… ¡qué erótico! Además, da una forma tan elegante y amenazadora… ¡me gusta!

Una lástima que yo me los cargue si me los pongo…-pensó Rito.

¡Sí, son la polla, nunca mejor dicho! ¡JAJAJA!-dijo el chico de cabello verde-¿Jugamos a algo más intenso ahora que estás a salvo de estallar?

Aoi asintió. Rito lo cogió de las manos y lo levantó de la cama. Una vez estuvieron de pie, le agarró el pene con una mano mientras con la otra le masajeaba los testículos.

Te mola, ¿eh?-preguntó Rito orgulloso de sus técnicas masturbatorias.

Me encanta.-respondió Aoi sinceramente-Pero no te creas que me quedo atrás…

Aoi comenzó a jugar con el enorme pene de Rito y con sus pesados testículos. Disfrutaban dándose placer mutuamente. Mientras se masturbaban el uno al otro y hablaban frente a frente, casi pegados, se movían por la habitación. Si se hubieran estado agarrando de otras partes del cuerpo que no fueran cada uno el pene del otro, habrían parecido una pareja de baile. Continuaron así un rato hasta que, de pronto, Rito, cuan corpulento era, chocó con una estantería. Se cayeron unas revistas de ella.

¡Ay, perdona!-se excusó Rito-Te las dejo en su sitio…

El chico se agachó y cogió las revistas. Vio que eran pornográficas.

¿Puedo…-Rito señaló el material que tenía en la mano.

Adelante…-lo invitó Aoi.

Rito se volvió a levantar y hojeó las revistas. Estaban llenas de hombres con fimosis haciendo prácticas sexuales entre ellos.

¿Qué demonios…-Rito no daba crédito a lo que veía.

Me da mucho morbo ver que hay otras personas en mi misma situación al otro lado de la línea…-dijo Aoi sonrojado-…no puedo evitarlo…es un fetiche que tengo…

Joder, qué revistas más cerdas.-dijo Rito-¡Cómo le dan estos tíos! ¡Es acojonante! ¿Esto te pone?

Muchísimo.-dijo Aoi-Alguna vez me he sentido atraído sexualmente por ciertas mujeres, pero esto me nubla el juicio completamente, no hay punto de comparación con la excitación que me produce esto y la que me producen las chicas…

Y yo me alegro por ti.-dijo Rito con una sonrisa-Está muy bien tener motivación, tener gustos definidos, disfrutar de lo que te gusta. ¡Adelante, te animo a que lo hagas cuanto quieras!

Rito fue a dejar las revistas en su sitio cuando vio algunos tomos de manga al lado. Cogió uno y vio que era un doujinshi del género yaoi lleno de personajes con fimosis. También había mucho shotacon en otros volúmenes.

Madre mía…-dijo Rito-… ¡cuánto hentai! No sabía que tenías tanto de esto… ¿por qué nunca me enseñas nada?

No sabía que podría interesarte…-Aoi se encogió de hombros.

Escucharon un sonido fugaz pero definitorio: una gota golpeando el suelo. Aoi se estaba humedeciendo poco a poco.

Bueno, bueno…-dijo Rito-… ¡es hora de avanzar con el juego!

Empujó levemente a Aoi para sentarlo en una de las sillas. Se agachó, se colocó entre sus piernas y comenzó a lamer su pene.

¡Rito me está haciendo una felación!-pensó Aoi-¡Al diablo con intentar racionalizar esto, vamos a disfrutar hasta quedarnos secos!

Ahhhh…-gimió Aoi-…sí…sí, Rito…ahhh…

Rito sacó el pene de Aoi de su boca y lo rodeó con su lengua durante unos segundos.

¡Qué rica!-dijo el chico musculoso-Aunque todavía la tienes un poco seca…

Ya…-dijo Aoi-…creo que queda poco para que…

… ¡pero eso tiene fácil arreglo!-exclamó Rito contento.

Recogió un poco más de su propio líquido preseminal y lo frotó por todo el pene de Aoi con un masaje como si fuera una crema hidratante. El chico se retorcía de placer y se veía invadido por el morbo: su amigo iba a probar sus propios líquidos mezclados con su pene. No sólo le iba a dar un placer bestial, sino que, además, había conseguido humedecerlo y disparar su gusto por el morbo.

¡Qué bien lo hace!-Aoi se desgarraba por dentro-¡Es genial! ¡Que no pare nunca! ¡Quiero seguir así hasta el fin de mis días! ¡Voy a volverme loco!

Rito dejó de trabajar el pene de Aoi en su boca y lo dejó al aire mientras lo lamía como si fuera un helado. Intentó introducir la lengua en el prepucio, pero no tenía suficiente espacio.

Joder…-se lamentó Rito-…no puedo…oye, quedamos en una cosa: cuando tu prepucio haya crecido un poco más, me llamas y me pides que te haga esto… ¡vas a flipar! Mientras tanto, juguemos a otras cosas… ¡EH! ¡HE TENIDO UNA IDEA!

Sorpréndeme.-dijo Aoi mirando hacia el techo y desplomado en la silla, presa de un ardiente y creciente placer.

Te pone ver a otros chicos con el prepucio para arriba, ¿verdad?-preguntó Rito con malicia.

No sabes cuánto…-Aoi se llevó las manos a la cabeza como si se estuviera volviendo loco.

¡Mira atentamente!-lo invitó Rito-¡Vamos a jugar mucho con esto! ¿Te hace?

Rito agarró su enorme pene con las dos manos y se subió el prepucio hasta cubrir su glande por completo.

¿Qué te parece?-preguntó el chico, orgulloso de su idea.

Aoi no dijo nada. Sus músculos se tensaron. Notó humedad en su entrepierna.

¡Joder!-exclamó Rito-¡Mira eso!

El pene de Aoi estaba lubricando de una manera acelerada. El morbo que le daba toda aquella situación, todo el placer que estaba sintiendo, la complicidad con Rito, el anillo apretando su pene, la sensación morbosa y perversa de que su amigo hubiera visto su material pornográfico fetichista y ahora aquel enorme pene recubierto de un denso y extraordinario prepucio…todo aquello era demasiado para él. Se estaba mojando a marchas forzadas, los fluidos salían a través de su prepucio y cubrían su pene, discurrían por sus testículos y mojaban la silla. Parecía que su pene estaba llorando de alegría.

Vamos, que te gusta, ¿no?-preguntó Rito entre risas.

Es una auténtica preciosidad.-dijo Aoi-Le haría una foto si tuviera una cámara o el móvil a mano. Dios, déjame echarle mano a eso…

Comenzó a reunir su líquido preseminal en las manos y, con él, masajeó el prepucio de Rito, untando sus líquidos en él y continuando por todo el pene.

Conozco marcas y marcas de lubricante…-dijo Rito-…pero ninguno como éste. Qué maravilla…no sabía que te mojaras tanto…qué callado te lo tenías, pillín…

Pues sí…-dijo Aoi-…así tengo el asunto.

Rito agarró a su amigo de la cintura y lo levantó del suelo mientras se le agarraba al pene como un koala que trepaba un árbol. Lo llevó a la cama y allí le dejó jugar con su pene.

Así me gusta…-dijo Rito mientras su sonrisa comenzaba a volverse maliciosa-…diviértete…

Aoi parecía un niño con un juguete nuevo. Poseído por su excitación, Rito lo levantó del colchón y comenzó a hacerle una felación mientras lo mantenía en el aire.

Ah, maldito…-gimió Aoi-… ¡eso es trampa!

¡Házmelo pagar si eres tan heroico!-le espetó Rito con sorna.

Le dio la vuelta a su cuerpo mientras lo sujetaba con las manos. De esta forma, la cabeza de Aoi cayó encima de su falo. Entendió la propuesta y comenzó a lamerlo. Aquella atípica postura 69 desafiaba a la gravedad.

Qué húmedo está…-pensó Rito-…ahora sí que huele a hombre. Huele y sabe a hombre… ¡cómo me pone, joder! Estoy como una moto…vamos a acabar haciendo guarradas hasta la hora de dormir…

Me encanta.-pensaba Aoi-Jamás pensé que hacer una felación fuera tan excitante y divertido. Y recibir otra mientras haces una es el paraíso de los paraísos.

No dudó en probar lo que Rito había intentado y no había conseguido: introdujo su lengua en el prepucio de su amigo y la movió en un patrón circular. Recogía líquido preseminal a cada vuelta, y sentía el tacto del interior del prepucio en una cara de la lengua y el tacto del glande en la otra. Ambos estaban salivando bastante, especialmente Aoi. Los perversos y morbosos chasquidos que se producían por chupar acompañaban a la música de fondo.

Está salado…-comentó Aoi.

Como tiene que estar.-respondió Rito-Como el tuyo. ¿No te encanta? A mí sí…

A mí también…-dijo Aoi-…este anillo es lo mejor…pero me está empezando a doler el pene…

Ah, ¿sí?-preguntó Rito arqueando una ceja-¿Te duele? Déjame que le dé un masaje inolvidable…

Rito, ¿qué…-preguntó Aoi.

Atiende, amigo.-dijo Rito dejándose llevar por su perversión.

De la mochila que había llevado a la habitación sacó varios rollos de correa negra.

¿Qué vas a hacer?-preguntó Aoi.

Un viaje.-dijo Rito-Vamos a volar juntos.

Con una agilidad y una maestría nunca antes mostradas, Rito ató las correas a varios puntos robustos de la habitación, creando una especie de telaraña en la que Aoi quedó firmemente suspendido y atado por sus cuatro extremidades. Estaba de cara a la pared con los brazos y las piernas separados, completamente indefenso.

¿Estás listo para el masaje?-preguntó Rito con malicia.

No veo que pueda negarme…-dijo Aoi.

Rito sacó otra correa, pero era diferente. Parecía algún mecanismo articulado. Lo ató al pene de Aoi y dejó colgando de él un pulsador. Lo accionó y aquel instrumento comenzó a vibrar: era una cadena de pequeños motores vibradores para la masturbación. El pene de Aoi comenzó a sufrir espasmos multidireccionales, ondas de placer que chocaban unas con otras, una propulsión ultrasónica al mundo del placer eterno. Sentía que su miembro viril ardía, que quería eyacular, que quería deshacerse allí mismo…pero el anillo se lo impedía. La elasticidad de aquel artilugio hacía que apretara más cuanto más luchara su pene por vencer su resistencia. Para abrir aún más el abanico de sensaciones, Rito se acercó a Aoi por su espalda y comenzó a masajear sus músculos con sus expertas manos.

¿Te gusta, Aoi?-preguntó Rito con fruición.

Agh…-balbució Aoi-…me vas a volver loco…esto es demasiado… ¡AHHHHH! ¡Mi polla va a explotar!

Tranquilo, yo la cuidaré.-dijo Rito-¡Soy un experto!

¡Quítame esto!-exclamó Aoi mientras babeaba-Voy a…voy a… ¡AAAAAHHHH!

¿En serio quieres que te lo quite?-preguntó Rito agarrando el vibrador masculino que rodeaba el pene de Aoi.

Sagazmente, movió el extremo de la cadena al orificio prepucial de Aoi, causándole placer en el glande.

Por una parte sí…-dijo Aoi-…pero, por otra… ¡AGH! ¡ESTO ES GENIAL!

La cara de Aoi estaba cambiada por el éxtasis. Se lo estaba pasando realmente bien. Rito dejó su masaje y comenzó a frotar su pene por la espalda y las piernas de su amigo. Al cubrir tanta área a la vez por su increíble tamaño, podía efectuar un masaje muy erótico. Aoi gemía con entusiasmo cada vez que sentía específicamente el prepucio de su amigo en alguna parte.

Me encanta…-dijo Aoi-…déjame tu esencia en la piel…vuélveme loco…

Rito cogió un puñado de anillos vibradores de la mochila. Como no podía ponérselos en el pene porque era demasiado grande, se llenó los dedos con ellos, los activó y comenzó a acariciarse con ellos. Con ambas manos, comenzó a masturbarse, mezclando las vibraciones y el cariño de sus manos. Haciendo alarde de su flexibilidad, se coló por debajo de la telaraña, apareciendo en la cama frente a Aoi. Le sonrió con picardía mientras se masturbaba frenéticamente. Los anillos vibradores hicieron su efecto y finalmente le condujeron a la eyaculación. El primer chorro de semen salió tan disparado que echó su prepucio hacia atrás, el cual automáticamente comenzó a deslizarse gracias a la humedad. Mientras gemía con lágrimas en los ojos, Rito regaba con los chorros de su multiorgasmo a su amigo, quien sólo podía sentirse extasiado y lamer el semen que caía cerca de su boca o dentro de ella.

¡AHHHHH!-gimió Rito-¡QUÉ BUENO! ¡SÍ!

Bañado en semen, Aoi parecía a punto de perder el conocimiento por todo el placer que su pene estaba procesando. Con malicia, Rito le quitó la cadena vibratoria y comenzó a jugar con su indefenso pene aplicando pequeños y cariñosos pellizcos sin apretar, lengüetazos y movimientos con mucho roce.

¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH!-gemía Aoi-¡Esto es mejor que ese juguete!

¿Esto te gusta?-preguntó Rito mientras frotaba su pene aún erecto y lleno de semen contra el de su amigo-¿Te gusta esto? ¿Te excita?

Agh…-Aoi parecía al borde del desmayo.

Rito insistió. Volvió a subir su prepucio después de haber eyaculado y volvió a frotar su pene contra el de Aoi.

¿Y así?-preguntó Rito-¿Prepucio con prepucio te gusta más? ¿Lo gozas? ¿Eh?

Sí…-respondió Aoi con lágrimas de placer en los ojos-…estoy en el cielo…

Rito apuntó al orificio prepucial de Aoi con el suyo propio. Parecía que sus penes se estaban dando un beso. Un hilo pesado y goteante fruto de la mezcla de los líquidos preseminales de ambos los unió mientras gemían y disfrutaban. Rito siguió provocando a Aoi: le agarró el pene y lo introdujo en el hueco de su prepucio mientras movía las caderas.

¡Esto tiene que ser como un sueño hecho realidad para ti, Aoi!-exclamó Rito con fruición-Te estás follando un prepucio… ¿cómo se siente? Noto cada roce de tu prepucio moviéndose…con tiempo, paciencia y esfuerzo se hará más ancho y flexible y podremos repetir esto elevado a un exponente incalculable…

Voy a estallar en llamas…-siseó Aoi-…esto es demasiado… ¡DEMASIADO BUENO!

¡A LA MIERDA!-gritó Rito-¡Me voy a correr otra vez! ¡Tener tu polla aquí dentro me está poniendo como una moto de carreras!

Separó su pene del de su amigo y, como si no acabara de hacerlo, Rito eyaculó de nuevo. La regeneración tenía esos efectos secundarios.

Y, como colofón final…-Rito esbozó una sonrisa malvada.

Le quitó el anillo a Aoi, que comenzó a deshacerse en gemidos, gritos y lágrimas de placer. Un potente chorro de semen salió de su pene. Incluso con la fuerte atenuación que suponía el prepucio, la eyaculación salió bastante disparada y, sin dudarlo, Rito la recogió con su boca y la saboreó. De hecho, aquellos chorros de semen tan fuertes y a los que Aoi estaba tan poco acostumbrado le estaban echando el prepucio hacia atrás.

¡Ay, ay, ay, ay!-Aoi parecía asustado.

Rito sujetó el prepucio de su amigo con los dedos, impidiendo que se deslizase más de lo que debía a esas alturas de su cuadro de fimosis.

Tranquilo.-dijo Rito-No dejaré que te pase absolutamente nada.

Aoi se relajó tanto que dejó salir otro chorro de semen de su pene, pero éste mucho más atenuado. Cayó en vertical hacia las revueltas y malogradas sábanas de color azul. Rito desató a su camarada y lo bajó a la cama con él. Desnudos, llenos de semen, sudorosos y satisfechos, se quedaron tumbados juntos un rato.

Me alegro muchísimo de tenerte de nuevo.-dijo Aoi-No te vengas abajo, sigue siendo la gran persona que eres.


Con una sonrisa, Aoi se abrazó a su gigantesco amigo. El chico que hasta hacía un momento estaba gritando, gimiendo y suplicando ahora estaba tan tranquilo que podría quedarse dormido. Rito le devolvió el abrazo. La melodía que sonaba en el reproductor era de las más relajantes de la colección de Aoi, por lo cual se quedaron durmiendo tras haber hecho trizas a todos los demonios que los atormentaban por dentro, totalmente en armonía incluso sabiendo que pronto habría que preocuparse de otros asuntos. Todo tiene su momento, y aquel momento era para descansar.

lunes, 9 de marzo de 2015

[TY] Episodio 30: Física

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 30: Física

Gokuruma había vuelto a la normalidad. Todo estaba en su lugar, reinaba la tranquilidad y no parecía que hubiera habido una guerra con varias invasiones. No obstante, la sensación que reinaba entre los ciudadanos era agridulce. Había vuelto el poderoso Yamiyuki y, con él, sus camaradas. Los demonios habían sido expulsados y muchos de ellos ajusticiados. Se había graduado una nueva generación de Taimanin. Todo imperaba una fiesta…salvo la trágica caída de los líderes de la casa Sonozaki. El Clan Verde, como los solían llamar por sus vestimentas emblemáticas y la genética de sus cabellos, había perdido a sus  dos jefes, el guerrero veterano Rindou Sonozaki y su esposa,  Meiha Sonozaki. Los demonios los habían asesinado. En honor a sus años de servicio y victoria, el funeral se celebraría en unos días. Un día después del acto, se celebraría la fiesta de graduación de la última promoción, pues, debido a la estrategia de las profesoras de adelantarla para enviar a los nuevos guerreros a ayudar en combate, no se había podido celebrar con toda la formalidad. Confiaban en que la fiesta sirviese como una despedida cariñosa para los señores Sonozaki, una bienvenida calurosa para los nuevos Taimanin a título oficial y un punto a partir del cual pasar página intentando mejorar.

En el piso franco de los Taimanin había un ambiente muy decaído. Como buenos amigos y hermanos, estaban más cerca los unos de los otros que nunca en aras de darse apoyo.

De un color verde azulado como el más alto de los cielos.-dijo Hagane alicaído mientras miraba con detenimiento los calzoncillos de Rito colgando del picaporte de la puerta de su dormitorio-Pobre Rito… ¡no hay derecho!

Como era de esperar, Rito no estaba de ánimos y pasaba bastantes horas en su habitación. Dado que los cuartos estaban insonorizados, no podían obtener mucha información, pero estaba claro que estaría llorando la mayor parte del tiempo. Inuhito se acercó a Hagane y se apoyó en la pared junto a él, frente a la puerta del cuarto de su amigo.

Si abrimos su puerta, traicionaremos nuestras propias normas de hermandad.-dijo Inuhito-Como amigos suyos, creo que debemos entender y respetar su derecho a estar solo. No te flageles, Hagane, no estás haciendo nada mal por no entrar…cuando esté preparado para hablar con nosotros, quitará esos pedazo de gayumbos de ahí.

No puedo evitarlo.-dijo Hagane con un nudo en la garganta-Los señores Sonozaki han sido casi unos tíos para nosotros…maldita Belladonna…

Aoi y Shirubei se acercaron a los dos chicos.

Esa zorra tiene los días contados.-dijo Shirubei con frialdad-Juro que cuando Rito y Seika se recuperen de esto, la mataremos. Rito, hermano mío, maldita sea…tu sonrisa era un estandarte…

Aoi se mantuvo callado. Estaba pensando en muchas cosas a la vez y comenzaba a dolerle la cabeza.  Pensar que la candorosa y sincera sonrisa que su amigo le mostró mientras se masturbaba junto a él había sido soterrada por una tez tejida de llantos y dolor le producía pinchazos por todo el cuerpo. Los otros chicos entendieron después el propósito de Rito: quería ser él quien despejara las dudas de Aoi porque era el único además de él que no había logrado matar a su contendiente. El más optimista, vivaz y sonriente de todos los Taimanin que allí vivían se encontraba apagado y empapado bajo un tempestuoso mar de lágrimas negras. Recordó la motivación y la autoestima que le transmitió en aquel momento. Eyacular juntos no fue la clave de la anécdota, ni tampoco lo fue el hecho de comparar sus penes para entender que el problema de Aoi tenía la importancia que él quisiera darle. Lo más bonito fue estrechar sus manos después, saberse en plena confianza, en familia, en el seno de una atmósfera cálida donde el dolor y el resentimiento no existen…y ahora, uno de los seis pilares de aquella atmósfera estaba damnificado. Aoi se decía a sí mismo que ya estaba bien, que ya se había pasado la hora de quedarse a medias: necesitaba decisión. Si Rito fue capaz de ayudarle, él sería capaz de devolverle el favor en aquel momento.

Yamiyuki salió de su habitación y vio a sus cuatro compañeros frente a la puerta de Rito.

Hermanos…-dijo con seriedad y solemnidad-…sé que os duele, pero os lo pido por favor…por Rito, por mí o por quien queráis…confiad en él. Dadle vuestro apoyo, vuestra confianza, vuestro aval…dádselo de una manera tal que una puerta cerrada no sea filtro ni barrera para ello. Yo confío ciegamente en Rito: se recuperará. Afortunadamente, mis padres están vivos, pero no necesito ser un genio para imaginar lo que duele perder a tu familia. Es lógico que con la herida recién abierta no pueda ver más allá del dolor…pero sabrá reponerse. Dejémosle intimidad para desahogarse sin sentir vergüenza y, cuando llegue el momento, nos sentaremos y hablaremos todos juntos, pero, por favor, confiad en él…es una o…

Sintió la mano de Hagane y la de Aoi en un hombro. La de Inuhito y la de Shirubei en el otro.

No necesitas sobreesforzarte, Yamiyuki.-dijo Shirubei con una sonrisa amarga-Confiamos en él…aunque hacerlo suponga experimentar un dolor sin igual.

Claro que se recuperará…-Hagane tenía los ojos llorosos y no le importaba mostrarlo-…seamos fuertes nosotros también. No tenemos derecho a venirnos abajo cuando él es el que tiene el peor problema.

Y, como dice Shirubei…-añadió Inuhito-…nos cobraremos nuestra venganza. Por Rito, por Seika, por los Sonozaki y por todos los Taimanin.

Yo también tengo que pediros un favor a todos.-dijo Aoi-Sé que soy poco sentimental y que tal vez el marco emocional es un tema en el que no despunto por mi conocimiento, pero…  ¿me permitiréis intentar ayudarle cuando las circunstancias lo permitan? Kazark intentó jugar conmigo…y Rito me abrió los ojos. Fue el regalo más bonito que me ha hecho nunca, y mira que hemos intercambiado regalos entre todos nosotros…quiero ser capaz de hacerle un regalo igual…primero por él, para que se levante de nuevo…y después por mí, para aprender a ser mejor amigo cada día.

No sólo te lo permitiremos…-dijo Yamiyuki-…sino que te ayudaremos en lo que haga falta.

Yamiyuki, Hagane, Inuhito y Shirubei miraron a Aoi. Las dudas de éste se disiparon al instante.

¡Bien!-exclamó Aoi-¡Lo sacaré de este abismo cueste lo que cueste! Le ayudaré a vencer a sus demonios internos en esta hora oscura…

Aoi se retiró a su cuarto.

¿Podríamos hablar esta noche?-preguntó Yamiyuki-Todos juntos, sentados alrededor de la mesa, compartiendo una cena…tenemos mucho que decirnos.

Dalo por hecho.-respondió Inuhito dirigiéndose a su habitación como si pretendiera engañar a alguien haciéndole creer que todo iba bien-Por cierto, Yamiyuki…no te preocupes tanto: todavía tienes que recuperarte de todo lo que has pasado en manos de los Mazoku.

Estoy muy bien, no tengas pena por eso.-respondió Yamiyuki-Es normal que en una familia nos preocupemos los unos por los otros.

. . .

Llegó la hora de la cena. Como era su turno aquella semana, Aoi estaba en la cocina preparando lo que iban a tomar. Los demás chicos fueron saliendo de sus cuartos para incorporarse a la mesa. Normalmente gustaban de pasar tiempo juntos en las salas de estar, hablando de sus cosas, jugando a juegos, viendo películas o cualquier otra cosa, pero, en aquellos momentos, todos necesitaban despejarse un poco a solas.

¡Chicos!-Aoi llamó a sus amigos-¿Qué pimienta preferís para la salsa?

¡Verde!-exclamó Inuhito.

¡Rosa!-respondió Hagane.

¡Roja!-añadió Shirubei.

¡Negra!-adujo Yamiyuki.

¿Blanca?-se preguntó Aoi.

Todos se miraron. Aoi cambió el gesto de su cara, tomó un puñado de granos frescos de todas las pimientas y los introdujo en un molinillo.

Rito haría una salsa con mezcla de pimientas que causaría sorpresas en los paladares de todos.-pensó mientras molía la pimienta y hacía caer el polvo en el recipiente de la salsa-¡Ésta va por ti, Rito!

Interesante elección…-dijo Yamiyuki.

La mezcla de pimientas aportará al resto de los ingredientes que tienes ahí una mezcla de sabores única y un realce natural de los sabores ya presentes.-dijo Rito desde la espalda de Aoi.

Todos se giraron. Su amigo había salido de la habitación.

¡Rito!-exclamó Hagane con una sonrisa. No pudo evitar derramar unas lágrimas de alegría, por lo que se abrazó a Inuhito, que era el que más cerca tenía.

Huele muy bien.-dijo Rito-Estoy deseando probar este plato. ¿Qué es?

Tacos de pollo, pato y pavo especiados en seco y con salsa a la mezcla de pimientas.-dijo Aoi con una sonrisa sincera y optimista-Un plato que se come rápido y que sienta bien. ¿Qué te parece?

¡Una gozada!-exclamó Rito-¡Me muero de hambre!

Tiene hambre.-pensó Yamiyuki mientras escuchaba a sus amigos-Si de verdad tiene hambre, eso significa que se está empezando a recuperar. ¡Es increíblemente rápido! Rito, tío, cómo te queremos… no sabes la alegría que nos das…

¿Qué hay de segundo?-Shirubei se introdujo en la conversación al ver que podía animarse y crear un ambiente mejor.

Ensalada de pepino y algas.-dijo Aoi-Algo fresco. ¿Queréis que saque algunas bebidas en especial?

Yo quiero un Ginger Ale, ¿quedan latas?-preguntó Shirubei-Por cierto, tortolitos, ¿os dejamos solos?

Hagane e Inuhito aún seguían pegados.

¡No, por Dios!-bramó Inuhito-¡Se me ha pegado un caramelo y no puedo despegármelo!

¡Oye!-se rió Hagane mientras soltaba a su amigo-¿Qué te pasa con mi perfume?

¡Que huele muy dulce!-respondió Inuhito.

¿No te gusta?-preguntó Hagane desafiante.

No, no me gusta.-respondió Inuhito con una sonrisa cómplice-¡ME ENCANTA!

¡JAJAJAJAJA!-rió Hagane.

La salida de Rito de su habitación había devuelto la alegría al hogar. No sabían cuánto duraría, pues tenían mucho de lo que hablar. Además, tenían que visitar a Seika, quien probablemente lo estaría pasando peor, próximamente.

Aoi terminó de preparar la cena y los seis inquilinos de aquella casa lujosa se sentaron para comer. Comenzaron a hablar de todo lo que había sucedido y de lo que harían a partir de ese momento. Yamiyuki fue informado de todas las pruebas y bazas que tenían contra los demonios.

¡No esperaba menos de vosotros!-exclamó Yamiyuki orgulloso-¡Sois geniales! Está bien…lo mejor será enviar todas esas pruebas a la ONU y a los demás organismos competentes mañana a primera hora.

Será un placer.-dijo Shirubei con una sonrisa maliciosa-Déjamelo a mí, tengo contactos en el mundo burocrático.

¡Se van a enterar!-exclamó Hagane-¡El mundo entero se echará sobre ellos!

¡Es hora de la venganza!-añadió Inuhito.

¿Os importa si os cuento algo?-intervino Rito.

Adelante.-lo invitó Aoi-¿De qué se trata?

Bueno, ya sabéis que hay una faceta de mi vida de la que siempre he evitado hablar en estos últimos años…-dijo Rito-…y me supo mal la última vez que Hagane lo mencionó y se tuvo que cortar forzosamente a medio…creo que ya es hora de enterrar todo eso…

¿Eh?-se sorprendió Hagane-¡Ah, ya recuerdo! Cuando nos salvaste el culo dos veces gracias a la teoría de las cadenas y la de la arquitectura de aquel edificio…

Sí.-dijo Rito-Me preguntaste que por qué dejé la Física…o, al menos, ibas a hacerlo. Ya sabes que fue una decisión durísima para mí dejar de lado mi carrera, pero…así fue. Cualquiera que nos conozca un poco vería sospechosa la situación, ¿verdad? Es decir, que Aoi vaya a ser el nuevo profesor de Física del Instituto de Gokuruma y no lo sea yo, que soy licenciado en Física…por supuesto, Aoi tiene competencias de sobra como ingeniero para enseñar una Física básica a alumnos de instituto, pero ése no es el tema…

¿Ya estás preparado para afrontar el pasado?-preguntó Yamiyuki con una sonrisa.

Para pegarle una patada y que no vuelva a atormentarme.-respondió Rito-Dejé la Física por mi familia…como ya sabéis. Poco después de graduarme, en mi primer trabajo de investigación hubo un grave accidente que se cobró varias vidas y casi termina en emisión de residuos nucleares...mis padres estaban en el edificio porque querían verme trabajar…y casi los mato por mi error. Casi los mato a ellos y casi muero yo…estuve a punto de cometer una debacle. Por supuesto que todos nos equivocamos, pero…el quid no es ése, sino que mi familia estaba envuelta…lo pasé tan mal que me obligué a mí mismo a elegir entre la carrera de mis sueños y mi familia…y a mi familia le debo al hombre que soy. Me costaba mucho encarar esta situación, pero…ahora que mis padres han muerto, ya no tiene sentido. Sí, me equivoqué, y sí, fue un error gravísimo, pero todos podemos aprender de nuestros errores. Por ello…quiero deciros que voy a volver a la Física. Quiero continuar con mi vocación, con el oficio de mis sueños. Estoy deseando descubrir más y más de ese universo…y el pensar que vosotros estaréis conmigo mientras ando por ese camino me motiva más y más. Mis padres nunca me obligaron a dejar la ciencia, la dejé yo por mi cuenta porque me sentía culpable…pero ya está bien de martirizarme y de tener miedo. Papá y mamá ya no están, así que nunca podré ponerlos en peligro…volveré a mis investigaciones y viviré mi vocación hasta el último día de mi vida…y no me arrepiento de nada de lo que estoy diciendo porque sé que estoy haciendo lo correcto así como también sé que…estén donde estén…mi padre y mi madre estarán orgullosos de mí cuando vean mis progresos.

Rito no se daba cuenta, pero estaba llorando mientras hablaba. Conmovidos, sus amigos le aplaudieron.

Bienvenido de nuevo a la ciencia, Rito.-dijo Hagane-Será un placer tenerte de nuevo entre el mundo de las batas blancas.

¡Cómo me alegra oír eso!-exclamó Inuhito-¡Trabajemos codo con codo en los laboratorios!

Has roto la barrera del miedo.-dijo Shirubei-Felicidades.

Eres increíble, Rito.-dijo Aoi-Nunca cambies.

Me alegro muchísimo.-dijo Yamiyuki con una sonrisa-Y esto encadena con una propuesta que os quiero hacer.

El resto de comensales atendieron.

Aparte de mandar a la ONU todas las pruebas incriminatorias y seguir llevando a cabo nuestras misiones…-dijo Yamiyuki-…creo que un buen plan para dejar atrás todo este dolor que hemos sentido por todo lo malo que ha pasado es esforzarnos hasta quedarnos sin fuelle. Por ello, creo que tenemos que hacer algo realmente difícil y costoso y no parar hasta lograrlo para que todo nuestro dolor se convierta en orgullo. Ahora que somos licenciados… ¿por qué no damos juntos el siguiente paso? Es decir… ¿nos doctoramos juntos?

Los otros cinco chicos se sorprendieron y comenzaron a intercambiar miradas y comentarios con entusiasmo.

Por fin voy a poder hacer lo que quería.-dijo Yamiyuki-Es hora de convertir a Aoi en el mejor ingeniero de los Taimanin…y dejar atrás la profesión.

¿Qué estás diciendo?-se sorprendió Aoi.

Yo…-dijo Yamiyuki-…ya tengo un lugar en las Matemáticas. He conseguido unos arreglos académicos con las universidades del país y podré prepararme de manera intensiva de una manera tal que me podré incluso doctorar a la vez que vosotros. ¡Por fin voy a ser un matemático!

Esta vez fue Aoi el que no pudo evitar llorar.

¿Por qué lloras?-preguntó Yamiyuki.

¡De la alegría!-exclamó Aoi-¡Por fin tienes lo que anhelabas!

Todos tendremos lo que anhelábamos.-dijo Yamiyuki-Todos los doctorados que podemos hacer tienen plazas con nuestro nombre. Enhorabuena, señor ingeniero.

Aoi se llevó las manos a la cabeza. Su primera reacción fue mirar a Rito.

Entonces…-dijo-… ¡felicidades por su cargo, señor profesor de Física!

Rito apretó los puños y sonrió con alegría.

Amigos…-dijo-…gracias. Muchas gracias…

¡Decidido!-exclamó Yamiyuki-¡Nos convertiremos en doctores!

¡SÍ!-exclamaron los demás a coro.

. . .

A la mañana siguiente, las circunstancias parecían estar más en calma. Para su disgusto, Rito descubrió que las cosas no iban a ser tan fáciles por muy motivado que estuviera…y pasó buena parte de la noche llorando. No obstante, apreció una diferencia: ya no se dejaba llevar por el llanto a la deriva, sino que era capaz de romperlo a rachas pensando en todo lo que sus amigos habían hecho por él en la cena anterior. Todavía le dolía la herida, pero ya se estaba curando. A la hora del desayuno, se sentía francamente deprimido, pero se esforzaba por decirse a sí mismo que era normal, que los problemas tardan un tiempo en solucionarse y que pronto volvería otra racha de alegría, incluso si eso significaba que después volviera otra de llanto. Abrió la puerta de su cuarto y dio los buenos días a Yamiyuki y a Hagane, que atravesaban juntos el pasillo.

…de tal manera que tu baja médica acabará justo el día en el que empiezan tus vacaciones.-le comentaba Hagane a Yamiyuki con una sonrisa de oreja a oreja-¿No es genial?

¿Queréis matarme de pasividad?-preguntó Yamiyuki-¡No estoy tan tocado! Ah, ¡buenos días, Rito! ¿Qué tal?

¡Buenos días!-Hagane también saludó.

Pues, francamente, he pasado la noche bastante mal.-respondió Rito. Mentirle a sus amigos no le quitaría las penas-No obstante, sigo pensando en todas las buenas noticias que surgieron anoche y…veo luz al final del túnel. Esta noche visitaremos a Seika, ¿de acuerdo?

¡Sin problemas!-respondió Yamiyuki-Vamos a desayunar en breve, ¿te apuntas?

Sí, claro…-dijo Rito con la mente algo perdida por el tema de su hermana.

. . .

A media mañana, los chicos ya estaban centrados en sus labores. Tenían unos días de permiso en los que no irían al campo de batalla: Veena se estaba encargando de bastantes misiones, lo cual le permitía arrastrar a Seika para ayudarle a que superara sus traumas. Kuroageha no se mostraba tan activa, ya que había vuelto a volcarse en la docencia y su principal trabajo como Taimanin era enseñar a los futuros guerreros a ser Taimanin. A causa de este permiso, estaban realizando diferentes trabajos de sus otras profesiones. En la reunión del desayuno, Shirubei les explicó que había enviado todas las pruebas a puntos estratégicos y que pronto comenzarían a ver resultados, por lo que todo marchaba bastante bien.

Aoi se encontraba en su habitación trabajando con su ordenador. Estaba terminando el proyecto ingenieril que permitiría la reconstrucción del bar de Kuroageha. Como ya estaba en vías de finalizar, no se sentía muy apresurado y no había puesto ninguna pieza de ropa interior en la puerta…razón por la cual no tardaron en llamar a la misma.

¿Sí?-preguntó Aoi girándose hacia la puerta.

¿Puedo pasar, Aoi?-escuchó la voz de Rito al otro lado de la puerta.

¡Es Rito!-exclamó Aoi-¡Tengo que ponerme las pilas y ayudarle como sea! ¡VAMOS!

¡Adelante, hombre!-lo invitó el chico.

Rito entró en el cuarto y cerró la puerta tras de sí. Llevaba una pequeña mochila colgando de un hombro. Vestía con una blusa naranja holgada, unos pantalones tipo cargo negros metalizados y unas botas con plataforma de color granate. Aoi se levantó de la silla y lo saludó. Vestía con unos pantalones ajustados de color gris marengo con ribetes de color azul neón y bajos abombados, unas botas altas azules y negras con algo de plataforma un cinturón de color azul neón, una sudadera asimétrica de cuello vuelto de color azul metalizado con tiras grises en varias zonas y un hombro abombado y el otro no.

¡Siéntate donde quieras!-pidió cordialmente Aoi-Cuéntame, ¿qué te trae por aquí?

Rito se sentó en una de las sillas del cuarto y miró a su alrededor. Aquella enorme habitación bien podía parecer un estudio de ingeniería muy personalizado. Las paredes estaban muy decoradas con imágenes de despieces de máquinas, grupos de música electrónica, planos de instalaciones y algunas cenefas que tenían impreso código en distintos lenguajes de programación. Las estanterías estaban repletas de herramientas, instrumental técnico, piezas de máquinas rotas que guardaba como adornos y demás elementos similares. Montones de libros sobre tecnología y algunos de ciencias básicas, libros de ocio, etcétera. Como en el resto de cuartos, la cama y el armario eran enormes, y el escritorio estaba muy bien ordenado y equipado. Donde Hagane tenía un tocador, Aoi tenía una mesa de mezclas. También guardaba algunas revistas pornográficas bastante a la vista en una vitrina en la que también tenía algunos botes de champú, varias cremas para la piel, unas planchas para el cabello, frascos de perfume y algunos doujinshi catalogados como +18.

Pues…-dijo Rito-…quería charlar. Hacerte una propuesta, enseñarte unas cosas que tengo aquí…

Hablemos pues.-dijo Aoi con una sonrisa.

¿Puede ser en la intimidad?-pidió Rito-Por si acaso…

Ah, por supuesto.-dijo el chico de cabello azul dirigiéndose al armario.

Sacó unos calzoncillos del cajón de la ropa interior. Rito se fijó en ellos: eran de color negro y tenían algunas tiras de neón de colores por la parte frontal. Los colgó en el picaporte exterior de la puerta y volvió a cerrar tras de sí.

Pareces un poco tenso…-dijo Aoi-… ¿te pongo música?

Oh…-dijo Rito-…me encantaría. Nos servirá para animar un poco esto…

Aoi puso en marcha su reproductor musical. Comenzó a sonar música electrónica. A Rito le recordó a la noche que tuvo sexo con Inuhito, pero, a diferencia de su música, los subgéneros de música electrónica que le gustaban a Aoi no eran ácidos y duros, sino más clásicos, dulces y suaves. En medio de una música envolvente y energizante, comenzaron a hablar.

Te he traído varias cosas de mi habitación…-dijo Rito mientras abría su mochila-…creo que te pueden servir.

Lo primero que Rito sacó de la mochila fue una pequeña caja curiosamente decorada. La abrió y le mostró el contenido a Aoi: multitud de anillos de silicona de diferentes diámetros.

¿Qué es esto?-preguntó Aoi-Si no te conociera, diría que son dilataciones para los lóbulos de las orejas…

No, no es eso, aunque sirven para algo parecido…-dijo Rito con una media sonrisa-…para que la piel dé de sí.

Ah…-dijo Aoi-…para ESA piel, ¿verdad?

Sí, eso es.-respondió Rito-No te estaré importunando, ¿verdad? Esto lo hago para ayudarte, de verdad…quiero que te libres de esa espina que tienes clavada, te mereces lo mejor, en serio…

Ya lo hablamos el otro día.-dijo Aoi con indulgencia-No voy a darte la espalda. Seguro que, como siempre, tienes razón: es hora de dejar atrás los miedos y empezar a luchar en silencio esta pequeña batalla.

¡Por supuesto!-exclamó Rito-Estoy seguro de que podrás con ello. La fimosis no es el fin del mundo, y…créeme, operarse por eso es un atraso. ¡Te pondrás como un toro con esto!

Es curioso.-respondió Aoi-Me imagino cómo funcionan… supongo que se introducirán en el prepucio y se dejarán puestos para que lo ensanche, ¿no?

Sí, eso es.-respondió Rito mientras asentía con la cabeza-¿Quieres que te enseñe cómo se ponen?

Ya que te has tomado todas las molestias en venir aquí sin que te lo pida con una mochila llena de cosas…-dijo Aoi-… ¿cómo me voy a negar?

No desconfío de sus métodos.-pensó Aoi-Es más, quiero librarme de la fimosis aunque siempre me ha asustado de manera irracional. Simplemente nunca antes había hecho esto. No obstante, si sirve para que Rito se vuelque en algo y se sienta bien… ¡será matar dos pájaros de un tiro! Probar esto no puede ser malo si me lo recomienda él…

Bien, pues…-dijo Rito-…saca tu pene y ve cogiendo el anillo más pequeño…si no te es un inconveniente conmigo aquí, claro…

No, no lo es.-dijo Aoi-Para nada.

El chico se puso cómodo en su silla. Separó las piernas, se desabrochó el cinturón y se desabotonó los pantalones. Tras dejarlos a la altura de sus espinillas, se puso de pie para quitarse los calzoncillos. Eran francamente originales, pues tenían una pernera larga como unos bóxers y la otra a ras de la ingle como unos slips, eran azules y tenían varios cordones decorativos. Estaban muy ajustados. Se los quitó con naturalidad y dejó ver su pene pálido, flácido y con un estoico prepucio.

Bien.-dijo Rito con naturalidad-Ahora tienes que apretar el anillo con los dedos para que se haga más pequeño, retraer tu prepucio hasta que puedas, colocar el anillo, envolverlo con tu prepucio y soltarlo para que se expanda y estire el prepucio.

Aoi intentó ponerse el anillo, pero se le cayó al suelo un par de veces.

¡Ay!-exclamó el chico entre medias risas-Qué torpe…

Es normal que la primera vez no salga bien…-dijo Rito-…de todas maneras, creo que se puede sacar una conclusión buena de todo esto. ¿Puedo…-Rito hizo ademán de manipular con sus manos y luego señaló el pene de su amigo.

Nunca he dejado que otro chico me toque el pene, pero…-dijo Aoi-…supongo que no hay problema si eres tú.

Gracias por tu confianza.-dijo Rito mientras procedía a ponerle el anillo.

Con mucha delicadeza, agarró el pene de Aoi. Al acercar su silla a la de él, pudo notar con claridad su perfume. Aoi solía utilizar fragancias serias y notables. Tenía una nota acuática, un fondo aromático y ciertos toques suavemente especiados. El olor de su perfume le recordó a Rito al de los inciensos…con una nota muy masculina e inimitable. Sin cometer el más mínimo error, retiró con suavidad el prepucio de su amigo, le colocó el anillo y lo dejó en posición de estiramiento. Mientras Rito hacía esto, Aoi notó que una onda eléctrica recorría su cuerpo y le quemaba y entumecía los músculos. La sensación de tener a un amigo suyo manipulando su pene con aquellas manos tan gigantescas pero a la vez suaves y cuidadosas le provocaba unos escalofríos que nunca había sentido y que, por alguna razón, no quería dejar de experimentar.

¿Ya está?-dijo Aoi, que se encontraba tenso.

Eso parece…-dijo Rito mientras tocaba la parte del prepucio de Aoi que envolvía a su frenillo con el dedo índice.

Sin apenas hacer presión, el prepucio de Aoi se cerró y el anillo se cayó.

¡Esto es genial!-exclamó Rito.

Significa que el anillo es demasiado pequeño para mí y que tengo que estirar con uno más grande, ¿verdad?-preguntó Aoi.

Exactamente.-respondió Rito-Cuantos más anillos se te caigan, mayor será tu indicador de éxito.

Hicieron otras pruebas y se le cayeron tres anillos más. El cuarto mantenía su prepucio prieto y estirado, haciéndole sentir una cierta incomodidad y una verdadera sensación de estiramiento.

Parece un megáfono…-dijo Aoi mirando su pene.

Rito y él se rieron.

Esto te ayudará a que los tejidos del prepucio se expandan.-dijo Rito-Gracias a esto, tu prepucio crecerá y permitirá una retracción completa. Además, como los anillos son cilindros de altura considerable, mantendrán tu prepucio separado de tu glande en la dirección longitudinal del eje del pene, permitiendo también un estiramiento del frenillo: esto hará que también crezca y no se te quede corto.

¿De verdad con esto podré curarme?-preguntó Aoi con cierta incredulidad.

Confía en mí.-dijo Rito-Tendrás éxito. No obstante, es un proceso lento y tedioso…necesitarás semanas o incluso meses.

¿Qué es eso en comparación a 18 años en compañía de esta tara?-preguntó Aoi.

Bien, veo tu determinación, ¡así me gusta!-exclamó Rito.

El chico sacó más cosas de su mochila.

Aquí tienes aceite de coco…-dijo tendiéndole una botella a Aoi-…es 100% puro, virgen y sin refinar, por lo que te lo podrás aplicar en el pene perfectamente. Es nutritivo, hidratante, un gran lubricante y un puntazo para el sexo por su olor y sabor.

Vaya…-dijo Aoi leyendo las inscripciones del frasco-… ¡gracias!

Aceite que podrás usar con esto.-Rito continuó con su plan para librar a su amigo de sus problemas y le tendió un cuaderno-Aquí están apuntados todos los ejercicios manuales que puedes hacer y los regímenes que puedes seguir para obtener buenos resultados. También hay un DVD con los ejercicios grabados para que los veas si tienes dudas. Los consejos de utilización de los anillos también están aquí apuntados.

Aoi dejaba en su mesa las cosas que su amigo le daba. Las agarraba con mimo y sentía el calor de las manos de su amigo en ellas. Se sentía muy agradecido e invadido por una extraña motivación que parecía ajena a él. Todavía estaba enseñando su pene y con el anillo puesto.

También te dejo un tarro de manteca de karité pura y natural.-dijo Rito-Es impresionante para la salud del pene, aunque también la puedes utilizar en la piel de todo el cuerpo y en el cuidado del cabello.

Había oído hablar de ella.-dijo Aoi-No me extraña que un devoto del cuidado personal como tú la tenga.

Compré varios kilos la última vez, no te preocupes.-dijo Rito mientras seguía buscando en su mochila.

Aoi se sorprendió al ver que la sonrisa de Rito se desvanecía de una manera abrupta.
Rito, ¿por qué pones esa cara de repente?-preguntó Aoi.

Pues porque…-dijo Rito-…todavía estoy inestable. Esta noche he llorado y ahora me está viniendo el bajón de golpe otra vez…

Rito…-susurró Aoi-…no deberías estar preocupándote tanto por mí ahora mismo cuando eres tú el que necesita ayuda.

Todos tenemos problemas a los que enfrentarnos.-dijo Rito-Ayudarte con los tuyos me hace feliz…

Pero…-dijo Aoi-…si estás a punto de llorar… ¿no prefieres tumbarte y relajarte?

Tengo que acostumbrarme.-dijo Rito-Mis padres no me criaron para llorar a la mínima.

Aoi abrazó a su amigo. Sin darse cuenta, se había subido encima de él mientras rodeaba sus ingentes hombros con sus brazos. Sus piernas desnudas se cruzaban con las de su amigo y sus genitales quedaron apoyados en su muslo derecho. Rito le devolvió el abrazo y aprovechó que su amigo no podía ver su cara en esta posición para apretar los dientes y reprimir las lágrimas.

Me estás poniendo los huevos encima del pantalón…-dijo Rito intentando hacerse reír a sí mismo.

¡Ay!-exclamó Aoi sonrojándose-Perdona…

Se retiró y se volvió a sentar en su silla. Algo había funcionado: Rito no pudo evitar reírse un poco.

No pasa nada.-dijo con una sonrisa-Gracias por hacerme sonreír otra vez.

Es lo mínimo que puedo hacer después de lo que hiciste por mí en el campo de batalla.-dijo Aoi-Te debo mucho por eso.

Venga ya…-dijo Rito-…a eso invita la casa. Aunque, si estás tan empeñado en el tema de dar y recibir favores…podríamos…

Rito sacó varios juguetes sexuales de su mochila y los extendió sobre la cama.

Son un regalo.-dijo Rito-Masturbarte te ayudará a flexibilizar el prepucio si lo haces con el cuidado requerido.

¡VAYA!-Aoi sobreactuó con complicidad-¡Qué sorpresa! ¡JAJAJAJA! Rito, eres un pervertido…

Pretendo mostrarte mi mundo para que vengas a pasártelo bien.-dijo Rito-¿Qué te parece?

¿Me estás diciendo que probemos juntos estos juguetes?-preguntó Aoi.

¡Bingo!-exclamó Rito.

En el momento en que se empiece a tocar el pene, será inmune al dolor durante un rato.­-pensó Aoi-Rito siempre ha sido así con la masturbación…merece la pena que lo hagamos si eso le ayuda. Además, seguro que yo también me lo paso bien…no dejo de tener curiosidad…

No perdemos nada por intentarlo.-dijo Aoi, y añadió para intentar caldear el ambiente-Eso sí, ten un poco de caballerosidad y enséñame tú a mí lo tuyo, que llevo un buen rato dejándote ver mi pene y yo estoy a dos velas.

¿Tantas ganas tienes de verlo?-lo provocó Rito.

¿Te da vergüenza?-Aoi respondió con otra provocación.

A lo mejor no quiero…-Rito le siguió el juego.

No sirves para mentir.-Aoi continuó introduciendo cizaña en su falsa discusión-No a mí al menos. Si no quieres…

¿Me vas a obligar?-preguntó Rito.

Aoi colocó sus manos sobre el cinturón de Rito y lo desabrochó.

Si es menester…-dijo Aoi.

Continuaron con sus bromas. Se lo estaban pasando bien, pero, realmente, Aoi estaba exponiendo los genitales de Rito, que se lo tomaba con total naturalidad. Cuando ya sólo le quedaban los calzoncillos, dudó.

¿De verdad está bien que…-intentó preguntar.

¡No lo sabrás hasta que no lo pruebes!-le reprochó Rito guiñándole un ojo.

Tiró de los calzoncillos hacia abajo y reveló su monstruoso pene.

¿Te cohíbe?-preguntó Rito-Adelante, ¡tócalo, rompe el hielo!

Aoi dudó otra vez. Rito le cogió la mano.

Mira…-dijo Rito-…esto es lo que vas a conseguir si confías en mí.

Rito llevó la mano de su amigo a su pene. Retrajo su prodigioso prepucio con la mano de Aoi como ayuda. Por su parte, Aoi se sentía extraño: su mano estaba entre el prepucio de Rito y la mano de éste. Experimentó la retracción con el tacto. No era nada que no hubiese visto en material pornográfico, pero aquel ejemplo le dejó las ideas aún más claras. Rito terminó el vaivén volviendo a colocar el prepucio en su sitio.

Ahora tócalo por tu cuenta.-pidió Rito-¡No muerde!

Aoi decidió desinhibirse y agarró el pene de su amigo. Estaba muy suave, se notaba que lo cuidaba mucho. También estaba limpio, lustroso y caliente.

Sin darle tiempo a Aoi a reaccionar, Rito le agarró el pene, le quitó el anillo y comenzó a masturbarlo con suavidad, provocando su excitación. Aoi sentía escalofríos de placer mientras su pene se alzaba. Su prepucio se notaba cada vez más apretado a causa de la fimosis.

Rito…-susurró Aoi enrojeciéndose.

Muy bien, Aoi…-dijo Rito-…estás respondiendo bien.

Aoi comenzó a masturbar a Rito en justa retribución. Su pene también se estaba endureciendo.

Te voy a enseñar las maravillas del huevo masturbador…-dijo Rito.


Cogió un juguete en forma de huevo. Después de retirarle el precinto, reveló que tenía un agujero y un sobre con lubricante. Vertió el sobre en la cavidad del juguete y lo dejó sobre la mesa. Aoi tragó saliva y miró aquel juguete, preparándose para la que sería una experiencia seguramente inolvidable.

jueves, 5 de marzo de 2015

[TY] Episodio 29: Guerra ardiente en Gokuruma

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 29: Guerra ardiente en Gokuruma

¿Qué está pasando aquí?-se preguntó Kuroageha entre la duda y la extenuación.

El asalto demoníaco contra Gokuruma se había identificado. Más que una toma de control parecía una guerra a gran escala. La Taimanin se preparó para seguir combatiendo. Los sonidos de su flauta eran amplificados por su poder ninja, produciendo impactos destructivos contra los invasores. Por suerte, no había ningún general Mazoku: todos los invasores eran soldados rasos y, por tanto, fáciles de repeler.

¡Kuroageha-dono!-oyó una voz detrás de ella-¡No luches sola, no es necesario!

Detrás de ella estaban algunos antiguos Taimanin: los hombres y mujeres de generaciones anteriores cuyos hijos eran los actuales guerreros se habían puesto sus viejos uniformes y habían tomado la determinación de pelear por sus tierras aun si la edad les había restado capacidades. Kuroageha pudo distinguir a los progenitores de algunos de sus alumnos e incluso de amigos.

¡Está bien!-respondió la joven-¡Lucharemos por Gokuruma! ¡Muerte a los demonios!

¡MUERTE!-gritaron todos a coro.

Kuroageha lideró aquel contraataque. Sus movimientos ágiles, rápidos, elegantes y certeros destacaban entre la multitud que formaban aquellos hombres y mujeres experimentados. Algunos eran ancianos o casi ancianos, pero no dejaban de ser Taimanin y en su juventud habían cumplido misiones de gran importancia, tal y como Kuroageha hacía en la actualidad. Pese a su edad, se movían muy bien y poseían mucha fuerza, así como poderes especiales muy llamativos.

Las demás profesoras no tardarán en llegar.-dijo Kuroageha mientras paraba las espadas de dos mercenarios con las cuchillas de su flauta y su cerbatana-Contengamos juntos a estos maleantes hasta entonces.

Los mayores continuaron luchando.  Todos aguardaban con expectación noticias de los seis genios y de los recién graduados, pero no parecían estar por la labor de llegar. Entre sus pensamientos, Kuroageha fue sorprendida por un perro demoníaco. Los mercenarios habían traído una jauría con ellos y los estaban soltando por las tierras de Gokuruma. Antes de poder reaccionar, la maestra vio que una lanza azul salida de la nada se clavaba en el perro, dejando su cuerpo moribundo en el suelo. Giró la cabeza hacia la dirección de la que había llegado la lanza y vio a Seika corriendo hacia el perro.

Ninpô – Kinton no Jutsu! Tekken!-exclamó la recién llegada.
(¡Arte ninja de los metales! ¡Puño de Hierro!)

Seika saltó hacia el perro. Su puño derecho se transformó en un puño de hierro muy pesado con el cual cayó encima del moribundo animal, destrozándolo de un puñetazo antes de recoger su lanza.

¡Hemos vuelto!-exclamó Seika.

Una flecha blanca voló horizontalmente girando sobre sí misma hacia uno de los mercenarios que sujetaban a los perros. Se clavó en su abdomen, revelando su identidad: era Veena, que se había lanzado en una patada taladro con las piernas juntas y cruzadas. Antes de dejarle reaccionar, le cortó el cuello con la cimitarra a su presa, causando confusión entre los perros, a los que pudo ajusticiar fácilmente clavándoles su arma.

Nuestra primera misión como graduadas ha sido un éxito.-informó Veena-Nuestros superiores están aquí.

Un destello de fuego azul interrumpió la conversación. Por arte de magia, Belladonna apareció en el lugar.

¡Justo a tiempo!-exclamó la Mazoku-¡No os saldréis con la vuestra, Taimanin!

Empuñó su arma. Justo cuando iba a atacar, se quedó mirando con los ojos como platos al horizonte: seis hombres jóvenes y apuestos se aproximaban. Los Taimanin que habían matado a sus compañeros, liderados por Yamiyuki, se acercaban a paso firme y decidido al campo de batalla.

¡Yamiyuki!-exclamó Kuroageha-Oh, ¡cuánto me alegro! Seika, Veena, ¡habéis hecho un trabajo excepcional!

¡Gracias, Kuroageha-sensei!-exclamaron a coro las dos chicas.

Hola de nuevo, ciudadanos de Gokuruma.-saludó Yamiyuki cuando llegó al núcleo de la trifulca-No negaré que me han torturado, pero no he venido aquí a contar mis penas, sino a arreglar lo que no funciona bien.

Rito, Shirubei, Aoi, Hagane e Inuhito sonrieron. Miraban a los demonios con gestos amenazadores capaces de helar la sangre de cualquiera.

Seika, Veena, avisad al resto de Taimanin.-pidió Kuroageha-Es hora de acabar con esto de una vez por todas.

Las dos chicas asintieron y se retiraron.

Yamiyuki, me alegro muchísimo de verte.-dijo Kuroageha cuando las recién graduadas se hubieron retirado-Hablaremos más tarde…

Por supuesto.-dijo el chico.

¡ME NIEGO!-bramó Belladonna-¡YO, BELLADONNA RUBIDIUM, ME ENCARGARÉ PERSONALMENTE DE QUE PEREZCÁIS AQUÍ!

La dama demoníaca alzó su bastón y convocó a un tupido ejército de demonios de todas las razas.

¡ARRASAD GOKURUMA, ESCLAVOS!-gritó-¡INCLUYENDO A SUS HABITANTES!

Orcos, ogros, perros, serpientes, no muertos, vampiros…aquel elenco de bestias rompió filas y se lanzó al ataque en todas las direcciones.

Ninpô – Ototon no Jutsu!-exclamó Kuroageha.
(¡Arte ninja del sonido!)

La chica frotó sus dedos y produjo unas fortísimas ondas sonoras que resquebrajaron el suelo y mermaron la movilidad de los atacantes.

¡Sin piedad!-exclamó Yamiyuki-¡ESTO ES LA GUERRA Y VAMOS A GANAR!

Ninpô – Raiton no Jutsu! Kaminari no Rensa!-exclamó Aoi.
(¡Arte ninja de la electricidad! ¡Cadenas de Relámpago!)

Ninpô – Fuuton no Jutsu! Kamaitachi!-lo siguió Hagane.
(¡Arte ninja del viento! ¡Viento Cortante!)

Los rayos de Aoi encadenaron y electrocutaron a los enemigos más cercanos, formando una red que se extendía hacia las lejanías. La prisión de electricidad y sonido permitió que el ataque de Hagane cortara en pedazos fácilmente a muchos demonios.

¡Vamos, Rito!-exclamó Shirubei al ver que su más musculoso amigo era el que más cerca tenía.

¡Sí!-exclamó Rito-¡Acabemos con ellos!

Ninpô – Hyouton no Jutsu! Kouri no Yaiba!-gritó Shirubei.
(¡Arte ninja del hielo! ¡Espada de Hielo!)

Ninpô – Dôton no Jutsu! Nessa no Senpuu!-lo siguió Rito.
(¡Arte ninja de la tierra! ¡Remolino de Arena Tórrida!)

Shirubei creó una fina hoja vertical de hielo que se movía a través del suelo. Aquel rectángulo de gran altura comenzó a atropellar a varios demonios a su paso, cortándolos por la mitad. A la vez, el ataque de Rito arreció contra esos mismos enemigos, propulsando las dos mitades de su cuerpo para asegurar su muerte.

Ninpô – Kiba no Jutsu!-los siguió Inuhito.
(¡Arte ninja de los colmillos!)

Como un bailarín, Inuhito giró sobre sí mismo con un pie apoyado en el suelo. La otra pierna estaba suelta, cortando a todos los enemigos que se encontraban cerca de la trayectoria de aquella fatídica peonza.

¡Inútiles!-exclamó Belladonna mientras invocaba a más refuerzos-¡Matadlos!

Kuroageha, que contenía a los enemigos desde la distancia disparando dardos con su cerbatana, saltó desde la rama del árbol en el que se había subido y cayó cerca de Shirubei. Se miraron y asintieron.

Ninpô – Dokuton no Jutsu!-conjuró la chica.
(¡Arte ninja del veneno!)

Ninpô – Suiton no Jutsu!-lo acompañó el joven rubio.
(¡Arte ninja del agua!)

De los dedos de Kuroageha salió disparado un chorro de un líquido violeta altamente tóxico. Shirubei hizo lo propio, dejando salir de sus dedos un gran chorro de agua a presión. Los dos chorros se juntaron, barriendo a varios enemigos. El aro de Inuhito rodó entre medias, causando una rápida mortandad entre varios miembros de aquella horda. Aoi interceptó a los que se habían librado de este último ataque y los lanzó por los aires de un latigazo haciendo ondear su arma. Rito pudo darse cuenta de que la mirada de su amigo había cambiado: haber compartido aquel momento íntimo le había ayudado de verdad, y ahora se encontraba en óptimas condiciones. Yamiyuki decidió no ser menos y unirse al asedio.

Ninpô – Bara no Jutsu! Netsu no Muchi!-exclamó con solemnidad.
(¡Arte ninja de las rosas! ¡Látigo Febril!)

De una de las manos de Yamiyuki brotó  una enorme rosa roja de cuyo centro salió un larguísimo tallo lleno de espinas. El chico comenzó a agitar su brazo, propinando fuertes y lacerantes latigazos a todos los demonios que se acercaban. Sus elegantes movimientos permitían un rango de alcance óptimo para el látigo, cuyas espinas daban buena cuenta de los enemigos. Cuando hubo matado a unos cuantos, cambió de técnica.

Ninpô – Bara no Jutsu! Kyouki no Ibara!-gritó.
(¡Arte ninja de las rosas! ¡Espina de la Locura!)

El chico volvió a hacer que se formara una rosa roja en una de sus manos, pero, en esta ocasión, lo que salió de su centro fue una rama rígida y puntiaguda rodeada de espinas. Comenzó a atacar con ella como si manejara un florete, acabando elegante y dolorosamente con más demonios.
¡No paréis!-bramó Belladonna mientras invocaba a más.

¡Hay que matar a esa bruja!-exclamó Kuroageha-Si la seguimos dejando a su libre albedrío, esta horda no se acabará nunca.

Los mayores de las filas traseras estaban empezando a tener problemas. Algunos edificios ya estaban parcialmente derruidos. Se escuchaban gritos de auxilio.

Bueno…-dijo Yamiyuki-…creo que ya no tiene sentido que siga ocultándolo. Me habéis hecho enfadar, demonios…y mucho. Todo lo que ha pasado en esta última temporada ha sido…en términos sencillos… ¡INADMISIBLE! ¡Preparaos para morir!

Una llamarada explosiva salió de las manos de Yamiyuki, dejando entre sus manos su arma personal, la cual no había utilizado desde que se graduó: una larguísima y pesada nodachi con una funda de color granate ennegrecido y una empuñadura de color rojo anaranjado con enjoyes dorados. Bajo la atenta y anonadada mirada de todos los presentes, desenfundó su inmensa arma y la asió con ambas manos, poniéndose en guardia. Por primera vez en mucho tiempo, Yamiyuki iba a demostrar sus dotes de espadachín.

¡HAAAAAAAAAAAAAAAAH!-gritó el chico.

Como una ola invisible que cortaba el aire, el chico comenzó a destruir a todo aquel ejército él solo. Sus cortes eran poderosos, precisos y con un alcance muy largo gracias al tamaño del arma. Aquella iniciativa envalentonó a los luchadores. Una gélida ventisca sacudió la estancia. Como si de un enjambre se tratase, una gran cantidad de cisnes de hielo voló en la dirección de la ventisca, estallando contra los demonios.

¡Hielo!-exclamó Kuroageha-¡Admirad el poder de los Taimanin elementalistas!

Los Taimanin elementalistas eran aquellos que podían dominar uno o varios elementos de la naturaleza con sus artes ninja. Yamiyuki, Shirubei, Hagane, Rito y Aoi eran claros ejemplos de Taimanin elementalistas.

Esos cisnes…-dijo Shirubei buscando su origen con los ojos-… ¡SÍ!

A lo lejos, había un hombre de unos cincuenta y cinco años, con barba y un traje azul de Taimanin. Tenía un sello ninja hecho con sus manos, y lo mantenía mientras yacía sentado en una silla de ruedas. Una mujer de una edad similar y también con un uniforme de combate azul sujetaba dicha silla con determinación. Tenía el cabello rubio y entrecano, y lo llevaba recogido en una coleta.

¡Padre! ¡Madre!-exclamó Shirubei.

Los dos Taimanin sonrieron a su hijo desde la lejanía. Se sentían orgullosos de él.

¡Tenéis carta blanca para violar a todas las Taimanin que queráis!-bramó Belladonna desde su posición-¡Seguid hostigando a los habitantes de este pueblo! ¡Quebradlos!

¡MUJERES!-bramaron los orcos-¡A POR ELLAS!

Un destello rosa desbarató sus planes: Hagane había aparecido ante ellos y había roto las mandíbulas de varios con una patada giratoria aérea. Recordó la trágica pérdida de su madre y el doloroso ataque psicológico de Delphine al echárselo en cara. No quería ver sufrir a ninguna mujer.

¡Hijos de puta!-gritó con los ojos llorosos-¡Vuestro terrorismo se terminó hace años! ¡No vais a tocar a nuestras mujeres! ¡NO OS LO PERMITIRÉ!

Como una máquina tuneladora, Yamiyuki avanzó entre las hordas hacia Hagane, que había comenzado a bombardear a los orcos con ventarrones mientras acuchillaba con sus abanicos a los que lograban acercársele. Al ver a su líder luchando por él, Hagane se motivó aún más.

Ninpô – Fuuton no Jutsu! Hana no Taifun!-exclamó.
(¡Arte ninja del viento! ¡Tifón Floral!)

Un enorme ciclón arrasó a los orcos que intentaban perseguir a las mujeres de Gokuruma. Arrastraba pétalos de muchas flores diferentes. El ataque terminó con la explosión de la célula ciclónica, provocando caídas mortales en los que habían salido volando.

¡Qué vigor tenéis los jóvenes!-exclamó una voz grave y robusta.

Una campana metálica aplastó a gran cantidad de demonios. Tras ella apareció un hombre mayor, alto, musculoso y con barba que portaba un uniforme verde. Lo seguía una mujer también alta, robusta, muy musculosa y ataviada con otro uniforme verde. Rito se acercó.

¡Padre, madre!-exclamó-¡Ya estoy en casa!

Bienvenido, hijo.-dijo el hombre-Hemos convencido a tu hermana para que venga de nuevo con nosotros…

¡Vamos, Seika, saluda!-exclamó la mujer.

Seika saltó de detrás de su madre, uniéndose al combate.

¡Señores Sonozaki!-exclamó Yamiyuki mientras sujetaba su nodachi-¡Qué honor!

Las profesoras están reunidas y a punto de atacar todas juntas.-dijo Seika-Veena está con ellas.

¡Acabemos con los enemigos en esta zona entonces!-exclamó Rito-¡Al ataque!

Los padres de Rito y Seika comenzaron a devastar a los demonios. Entre las artes ninja de ataque a distancia de los padres de Shirubei y los ataques cuerpo a cuerpo de este matrimonio, las tropas de los mayores se motivaron más.

Me honra tenerles cerca, señores líderes del clan Sonozaki.-los saludó Kuroageha-Permítanme ayudarles.

Un mercenario de gran estatura y complexión estaba frente a ellos. Kuroageha se acercó a él y comenzaron a intercambiar golpes. Las artes marciales chinas resultaban todavía más bellas y elegantes si las ejecutaba aquella mujer tan despampanante.

Ninpô – Dokuton no Jutsu! Shinen no Dokubari!-exclamó la chica.
(¡Arte ninja del veneno! ¡Aguijón Abismal!)

Una de las piernas de Kuroageha se cubrió de manera dinámica de una sustancia tóxica. Girando sobre sí misma, estampó una patada en el esternón del mercenario, clavando su pierna en él e inyectando un líquido venenoso que le causó la muerte.

¡A ver cómo reaccionáis a ESTO!-les gritó Belladonna.

Con su magia, elevó en el aire a gran cantidad de demonios y les prendió fuego. Juntó sus cuerpos y creó una gran bola de fuego azul que catapultó hacia los Taimanin.

¡NO!-exclamaron los padres de Rito.

La pareja se puso en medio de la trayectoria de la bola.

¡Madre!-exclamó Seika-¡Padre!

Tanto Seika como su hermano se lanzaron a ayudar a sus padres. Los cuatro juntos pararon la bola de fuego y recibieron todo su impacto, resultando gravemente quemados.

Ninpô – Fushikakusei!-exclamó la familia a coro.
(¡Arte ninja! ¡Despertar del Inmortal!)

Los cuatro se regeneraron como si no hubiera sucedido nada. Las profesoras llegaron y descargaron su poder sobre los Mazoku, diezmándolos.

¡Asagi-sama!-exclamó Yamiyuki.

Perdón por el retraso.-dijo la directora-Me alegro de verte, Yamiyuki.

Asagi-sama, me honra verla de nuevo.-dijo Yamiyuki-Como le dije en mi nota, pude burlar todos sus planes: ¡hemos ganado! Ahora sólo queda ganar este asalto para ganar la guerra…

Así será.-respondió la mujer.

Por cierto…-añadió Yamiyuki-…allá donde todos vemos pero nadie mira…en el lugar donde pasado y presente conviven…en la soledad reside la presencia.

La directora y Yamiyuki solían comunicarse en forma de acertijos cuando la situación era delicada. Lejos de sorprenderse, ésta entendió perfectamente las palabras del chico y asintió, asegurándole que tomarían medidas al respecto. Cuando todo parecía que iba a terminar, Belladonna se incorporó de manera activa al combate. Con total seriedad y concentración, sin mediar palabra, lanzó un conjuro con un área de efecto muy amplia. Un campo de energía de color azulado cubrió el suelo que los Taimanin pisaban.

¿Qué es esto?-preguntó Inuhito mientras se acercaba a Aoi, que era el guerrero que tenía más cerca en aquel momento.

Pues…-intentó decir Aoi.

Todos se dieron cuenta de que era un campo energético que ralentizaba los movimientos. Su agilidad en aquellos momentos era inexistente…

No dejo de ser una bruja.-siseó Belladonna-Maldiciones como éstas son lo mínimo que puedo conjurar…juré que acabaría con vosotros y será lo que haré.

Continuó con otro hechizo maldito: cubrió a los Taimanin de una niebla vaporosa que les cortaba la respiración, les nublaba la vista y les causaba un dolor cada vez más agudo.

Maldita…-gruñó Yamiyuki-…sea…

Alzó su nodachi a duras penas. Entre las heridas que le habían hecho en las dependencias de los Mazoku y los maleficios de Belladonna, su capacidad ofensiva había caído en picado.

Je…-rió Belladonna sádicamente-…os haré sufrir…lentamente. ¡Ahora, esclavos!

Se escuchó una espada atravesando a una persona. El grito desgarrador de un hombre.

¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAARGH!-chilló el padre de Rito.

¡PADRE!-bramaron Seika y Rito.

Ante la cara de sorpresa de los dos hermanos, el padre de ambos había sido apuñalado por la espalda aprovechando que ninguno de ellos podía moverse. La espada fue retirada de su cuerpo, generando un corte interno más profundo que aseguró que el hombre moriría en pocos segundos.

¡Querido!-exclamó su esposa con los ojos llorosos-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOO!

Lo siento, amada mía.-dijo el hombre con una sonrisa amarga-Nos veremos en el Más Allá. Hijos míos…Rito, Seika…sois el orgullo de esta familia, ¿me oís? EL ORGULLO del clan Sonozaki. Vivid, encontrad el amor y, junto a las personas con las que compartáis vuestros corazones, perpetuad el clan. Cuidad de…vuestra madre…

Finalmente, el veterano murió. Belladonna sonrió con sadismo. El mismo mercenario que había matado al hombre atravesó en ese momento a su esposa.

Agh…-boqueó la mujer sin poder escaparse-…mi amado…ya voy…hijos…Rito…Seika…vivid y luchad…seguid siendo…personas…honorables…

Rito y Seika observaban la escena incrédulos mientras las lágrimas salían de sus ojos como cataratas. La conmoción los paralizó: habían matado a sus padres delante de ellos.

¡JAJAJAJAJAJAJA!-rió Belladonna mientras le daba vueltas a su bastón-¡La diversión acaba de comenzar!

A la niebla maldita se unió una lluvia cortante. Las gotas de negrura que caían del cielo cortaban dolorosamente todo lo que tocaban. El dolor se estaba adueñando de todos los afectados…salvo de Rito y Seika, que estaban tan dolidos que les daba igual el ataque de Belladonna.

. . .-Yamiyuki se puso totalmente serio.

Con un estallido blanco, los hechizos de área de Belladonna se disiparon. En el epicentro de aquella luz se encontraba Yamiyuki, que había hecho un sello ninja con una mano.

¿Qué…-se sorprendió Belladonna.

Asquerosos demonios…-siseó Yamiyuki-… ¿CÓMO OS HABÉIS ATREVIDO A HACER ESTO? VOY A MATAROS A TODOS. PREPARAOS. ¡OS HARÉ SUFRIR!

El chico lanzó la nodachi hacia arriba y se colocó en una posición centrada.

¡Arded!-exclamó el Taimanin-Ninpô – Katon no Jutsu! Hissatsu! Shakunetsu no Hana!
(¡Arte ninja del fuego! ¡Técnica exterminadora! ¡Flor Ardiente!)

Ejecutando una elegante y sensual pose, Yamiyuki dejó que en el centro del pueblo se abriera una enorme flor de fuego. Las llamas de sus pétalos se esparcieron de manera explosiva por la totalidad de Gokuruma, prendiendo fuego a absolutamente todo. Los demonios morían derretidos mientras los aliados sentían el fuego como ilusorio. Los edificios y las plantas tampoco se resentían. Absolutamente todos los demonios que habían penetrado en Gokuruma murieron calcinados: se había producido una auténtica purga. Cuando la flor se marchitó y el terreno volvió a la normalidad, la nodachi terminó de caer y Yamiyuki la agarró con una mano, apuntando a Belladonna, que había quedado indefensa. Entendió que herir los sentimientos de los amigos de Yamiyuki había sido un error. En una fracción de segundo, un individuo muy veloz montado en algo parecido a un vehículo volador se llevó a la bruja, evitando que fuera asesinada.


¡COBARDES!-gritaron los Taimanin hacia los dos Mazoku que huían-¡DEBILUCHOS! ¡RATAS SIN HONOR!