miércoles, 4 de marzo de 2015

[TY] Episodio 28: Entre amigos

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 28: Entre amigos

Los cinco Taimanin terminaron de aniquilar a las bestias demoníacas. Por suerte para ellos, Belladonna no les salió al paso después de hacerlo: debía de estar ocupada con otros asuntos en aquel caótico marco.

¿Dónde estará Yamiyuki?-se preguntó Inuhito en voz alta.

Será mejor que nos separemos.-propuso Shirubei-Tal vez así lo encontremos más rápido…

De acuerdo.-accedió Inuhito-¿Cómo nos repartimos?

Propongo dividirnos según las áreas que más hayamos podido ver.-dijo Rito-Yo iré con Aoi a explorar las zonas más externas, ya que él ha estado en carretera y yo en un edificio colindante a las vías de comunicación. Nos alejaremos de esta parte y os la dejaremos a vosotros ya que, según nos habéis contado, conocéis esta parte con relativa familiaridad.

Hagane, Inuhito y Shirubei asintieron.

Nos moveremos por estos nudos de pasillos.-dijo Hagane-Ahora que hemos derrotado a algunos líderes, las medidas de aislamiento han decaído y podemos usar nuestros comunicadores. ¡Nos mantendremos en contacto a distancia! ¿De acuerdo?

Me parece perfecto.-asintió Rito-Os avisaremos a la mínima. ¿Nos vamos, Aoi?

¡De acuerdo!-asintió el chico de cabello azul.

Los dos jóvenes se fueron, dejando a los otros tres a cargo de explorar aquel laberíntico complejo.

Yo he recorrido todos esos pasillos.-dijo Shirubei señalando con un dedo-Ni rastro de Yamiyuki en ellos.

Yo ésos.-añadió Hagane-Ojalá me lo hubiera cruzado, pero no ha sido así…

Yo he venido por aquí y he tenido la misma suerte que vosotros.-señaló Inuhito.

Comenzaron a desplazarse por los pasillos que no habían recorrido.

. . .

Belladonna se había alejado porque los Fuuma la habían distraído. Era el momento: Yamiyuki aprovechó toda la conmoción para salir de allí y buscar una salida. Las torturas, las palizas y los malos tratos de los demonios lo habían dejado débil, pero todavía tenía mucho que hacer allí. Como había estado encerrado en el laboratorio, no entendía por qué de repente había tanto bullicio en aquel inmenso edificio.

¡Taimanin!-oyó una voz-¡Están sueltos!

El chico vio a una mercenaria Mazoku avisar a sus compañeros. Corrían por un pasillo algo alejado. Así que había más Taimanin allí…eso explicaba las caóticas circunstancias. El joven quiso pensar que se trataba de sus amigos, pero podrían ser otros camaradas de Gokuruma que hubieran emprendido la misión de rescatarlos, ya que lo último que pudo ver de sus amigos fue su captura en aras de salvarlo. Fuera quien fuere, ahora no podía salir de allí y volver a casa: tenía que asegurarse de que se encontraba con los otros Taimanin, pues, de lo contrario, se quedarían allí buscándolo y podrían acabar muertos. Decidió seguir de cerca de los mercenarios.

¡Tengo que encontrar a los demás!-pensó Yamiyuki-Si son mis amigos, significará que se han librado de sus captores y podremos salir juntos de aquí. Si no son ellos, entonces estarán todavía atrapados y tendremos que salvarlos…

. . .

Aoi y Rito caminaban por un sendero al aire libre. Habían encontrado una salida de emergencia y se dirigían al pequeño edificio secundario al que podía accederse desde aquel sendero. Al estar tan aislado, podría ser un buen lugar para ocultar a un rehén…o eso pensaron.

No tienes buena cara, Aoi…-comentó Rito.

No puedo evitar sentir rabia por mi combate contra Kazark.-se excusó Aoi-Lo tenía en mis manos…estaba a punto de acabar con él…

Los Mazoku son cobardes.-respondió el joven de cabello verde-No eres el primer Taimanin al que le sucede esto ni serás el último. A mí ha estado a punto de darme una paliza esa Virgo…

¿Sabes lo que más me jode?-no era muy frecuente en Aoi utilizar palabras malsonantes, lo cual indicaba la magnitud de su enfado-Que ese ogro ha intentado reírse de mí y de nuestra amistad…sé que sus palabras son vacuas, pero no tiene derecho a hablar sin saber… ¡maldito!

Aoi…-suspiró Rito-…sé que eres un chico fuerte y valiente. Conozco tu mentalidad y sé que no te dejarás vencer por esos juegos psicológicos. Ahora estás enfadado, pero, cuando la cabeza se te enfríe un poco, te podrás relajar y entender que esos tipos no merecen nuestra preocupación. ¿Se rió de nuestra amistad? ¿Y qué? Nosotros sabemos lo maravillosa que es: nadie más necesita saberlo.

Qué razón llevas…-dijo Aoi-…y cómo me gustaría poder pensar como tú ahora mismo. Supongo que no puedo evitarlo: todos tenemos un mal día, ¿no es así? Se me pasará, de eso no tengas duda. Me quiso hacer creer que era débil…maldito rastrero…

La fuerza no lo es todo.-dijo Rito-No eres débil y, aunque lo fueras, eso no significaría que no tuvieras ninguna virtud. Mírame: soy tremendamente fuerte y, sin embargo, he estado a punto de morir a manos de un demonio. ¿Me voy a creer débil por eso? ¡Ni en sueños!

Gracias por animarme, Rito.-dijo Aoi-Necesitamos salir por ahí un fin de semana cuando todo esto acabe, relajarnos, poner nuestras ideas en su sitio y archivar este caso tan amargo…

¡No lo dudes!-Rito le sonrió y le guiñó un ojo a su amigo-No obstante, no hace falta que esperemos al fin de semana: podemos darnos un pequeño respiro ahora…

¿A qué te refieres?-preguntó Aoi.

No hay manera de que Yamiyuki esté por aquí.-dijo Rito-Vamos a explorar esa especie de cobertizo de todas maneras, pero la intuición me dice que está cerca de donde los demás están buscando. Por eso he dejado a tres hombres allí y a dos aquí: es todo estrategia. Por eso te he traído conmigo, porque he visto en tus ojos que algo no iba bien: es todo estrategia. Estar siempre en las mejores condiciones a la hora de una batalla es parte de la misión y cuenta como un paso más del procedimiento operativo: es todo estrategia.

Aoi se quedó algo asombrado y pensativo. Si había alguien en el grupo que podía intentar medir sus habilidades estratégicas con las de Yamiyuki, ése era Rito, si bien su aspecto corpulento y vigoroso hacía pensar que dedicaba más tiempo a sus músculos que a su formación.

Y…-se aventuró a preguntar Aoi-… ¿en qué consiste toda esta estrategia?

¡Tú y yo vamos a hacernos una buena paja!-propuso Rito-La necesitamos, créeme. Los otros tres han podido darse una alegría en medio de todo esto, así que sería abogar por la máxima igualdad entre nuestras condiciones de trabajo. Además, en mi caso es una gran necesidad porque me ha tocado enfrentarme a una mujer muy musculosa y me ha calentado lo que no está escrito…y quiero desquitarme por no haber podido ganar. Tú también necesitas vaciar un poco el depósito, tienes la cabeza un poco embotada y no podemos permitirnos que nuestro ingeniero trabaje con el juicio nublado. Por supuesto, si de verdad no quieres, no voy a obligarte, pero… ¿qué me dices?

Me sabe mal declinar tu propuesta con lo buenas que son tus intenciones, pero…-dijo Aoi-…ya sabes…no me gusta mucho la idea porque…ya sabes…

¡En casa sabemos todos el problemilla que tienes!-insistió Rito-¿Crees que voy a asustarme o a sorprenderme? Muchos hombres están en la misma situación que tú, y ya es hora de que empieces a creerme cuando te digo que tiene solución…

Claro que la tendrá…-dijo Aoi-…pero no me veo haciéndolo…

Aoi.-dijo Rito-Soy tu hermano, tío. Los hermanos estamos para apoyarnos, querernos y comprendernos. Todos tenemos cosas que nos atormentan, pero, ¿por qué no dejas de enterrarlas en la soledad y las compartes con los que queremos ayudarte? Sufrir en silencio no remediará tus males, así que todo lo que puedes hacer conmigo es ganar…ya que tampoco tengo nada que pueda agravar ningún aspecto de tu vida. Respetaré tu decisión si no quieres que lo hagamos, no obstante.

Espera…-dijo Aoi-…sé que te estoy mareando, pero, aunque me sigue pareciendo un poco atípico, entiendo lo que me estás diciendo y creo que tienes razón. No voy a preguntarte que si puedo confiar en ti porque está claro que sí. Tal vez hubiera dicho que sí en el primer momento si me hubieras pillado de mejor humor…pero quiero intentarlo, por mí y por ti. ¿Vamos?

Rito sonrió.

¡Claro!-exclamó mientras le daba unas palmadas en la espalda a su amigo-¡En momentos como éste, un hombre necesita masturbarse! Tus ideas se aclararán, ¡ya lo verás! Vamos a ese recoveco…

Los chicos se acercaron a un callejón que estaba detrás de la caseta que querían explorar. Era bastante estrecho y pequeño, lo suficiente como para hacerlos sentir cerca el uno del otro a la vez que podían mantener un espacio algo reservado.

Relájate.-dijo Rito-Apóyate en una pared y destensa tus músculos todo lo que puedas. No es la primera vez que te haces una, ¿verdad?

Qué gracioso.-se sonrió Aoi-Desde luego que no…

Entonces sé tú mismo y actúa con naturalidad.-respondió Rito mientras se apoyaba en la pared de enfrente.

Frente a frente, los Taimanin comenzaron a masajear cada uno su entrepierna. La locura de estar masturbándose en medio de una misión y el lógico raciocinio de las ventajas tácticas que aquel acto tenía se compensaban en una armoniosa y dicotómica ambivalencia.

Dicen que los niños crecen muy rápido en casa de los vecinos…-dijo Rito con sorna mirando la entrepierna de su amigo.

Aoi era muy consciente de que estaba teniendo una erección: los planes de su amigo funcionaban y se sentía agradecido por ello. Le miró entonces la entrepierna a él: su pene era gigantesco y amenazaba con romper su traje de combate.

Mira quién fue a hablar…-dijo Aoi con una media sonrisa-…vamos a quitarnos los guantes, ¿no?

¿Sólo los guantes?-Rito le guiñó un ojo.

Los mitones verdes de Rito y los guantes largos negros de Aoi fueron depositados sobre la tapa de lo que parecía un contenedor. Tras esto, comenzaron a desabrocharse los uniformes. La malla verde de Rito se abría por la mitad con una cremallera, revelando su ropa interior a punto de ser destrozada por su gigantesco miembro viril. Por su parte, Aoi tuvo que desabrocharse el cuello marinero, abrirse el uniforme y sacar los brazos de él antes de continuar bajándoselo para exponer su ropa interior. Su pene parecía pequeño al lado del de Rito, pero no lo era realmente. Su erección podía leerse a través de sus apretados calzoncillos como un libro abierto.

¿Haces los honores?-preguntó Aoi.

Será un placer.-dijo Rito con una sonrisa.

Se bajó los calzoncillos y dejó ver su gigantesco y pesado pene. Su prodigioso y entrenado prepucio le aseguraba unas condiciones de fricción y lubricación muy placenteras. Aoi no pudo evitar sorprenderse.

Aquí se ve mejor que en las duchas, ¿eh?-comentó el chico de cabello verde restándole gravedad a la situación-No pasa nada, no va a morderte. Déjame ver el tuyo, anda… nos lo pasaremos bien.

Aoi asintió mientras tragaba saliva. Tenía un pequeño nudo en la garganta. Despegó la elástica tela de sus calzoncillos de su piel y retiró la ropa interior, dejando ver un pene con una forma muy estilosa y fácil de recordar. Tenía una curvatura ascendente que le daba un aire de optimismo. En consonancia, sus testículos, algo pequeños, estaban bastante pegados al cuerpo, como si quisieran dar apoyo a su miembro que tan alto apuntaba. La longitud era superior a la media, pero nada tan espectacular como lo que tenía Rito entre las piernas. Era delgado y estilizado, con un abombamiento muy legible en el cuerpo esponjoso, una depilación perfecta y una piel tan pálida como la del resto de su cuerpo. Su prepucio era muy ceñido y tenía un aspecto algo más pálido que el resto del pene.

¿Ves?-preguntó Rito-No pasa nada. Absolutamente nada.

Cierto es…-suspiró Aoi.

El Taimanin de cabello azul se sentía mucho más tranquilo. Aparentemente, todo estaba bien, pero había algo que llevaba toda su vida inquietándolo. Tenía el orificio prepucial bastante cerrado, por lo que poco podía verse de su glande, que parecía tener un color muy vivo. Cuando se frotaba el pene con las manos para masturbarse, su piel apenas deslizaba sobre su glande, experimentando retracciones cortas e incompletas. En lo poco que dejaba ver de su glande podían apreciarse algunas marcas de constricción de un aspecto muy natural: Aoi tenía fimosis y no le había puesto remedio hasta el momento.

No voy a insistirte con el tema porque ya te vuelvo a ver la cara larga…-dijo Rito mientras se daba masajes en el pene-…estamos haciéndonos una paja, relájate y disfrútala. Hay miles de hombres con fimosis, te aseguro que no es el fin del mundo.

Aoi quería creer las palabras de su amigo, pero le era difícil, sobre todo cuando lo veía retraer y devolver su prepucio muchos centímetros por detrás de la corona.

¡Alegra esa cara!-insistió Rito-No me tomes a mí como referencia…mi caso también es especial. ¿Por qué no les pides a los demás que te dejen ver los suyos para que te hagas una idea mejor? Si mal no recuerdo, Shirubei también tiene el prepucio estrecho y, sin embargo, le va muy bien…

Tienes razón.-dijo Aoi mientras se masturbaba con dedicación y cariño-Voy a disfrutar este momento y a pensar en las cosas más negativas cuando me encuentre más dispuesto para ellas.

¡Así se habla!-Rito sonrió-¡Dale con alegría! No tenemos mucho tiempo…es una pena…tendremos que ir rápido.

No pasa nada…-dijo Aoi-…lo primero es lo primero.

Los dos chicos se miraron y asintieron. Comenzaron a masturbarse de manera vigorosa y frenética. Verse el uno al otro les ayudaba a sentirse en confianza, en buen ambiente, en una atmósfera tranquila.

Lo único que no me ha terminado de gustar de todo esto…-comentó Aoi mientras se daba placer-…es que no tenemos nada para limpiarnos.

En ese caso…-Rito arqueó una ceja-…sólo tendremos que exprimir todo el semen que nos salga para que no nos manche la piel. De cualquier manera, tendremos que ducharnos cuando acabemos con esto, así que, entre sudor y magulladuras no veo demasiado problema en unos miligramos de semen. En otras circunstancias iría a lavarme a fondo justo después, pero ahora no podemos.

Bien pues.-dijo Aoi-La verdad es que te tengo que agradecer este momento…hacía mucho que no me sinceraba tanto con el tema de mi pene y, aunque me aterraba la idea de que otras personas lo vieran, enseñarlo ha sido lo mejor que he podido hacer. Y… ¡qué placer!

¡Ya te digo!-coincidió Rito-Creo que voy a correrme… ¡apártate!

Aoi se ladeó. Rito se deshizo en un multiorgasmo, regando la pared con varios chorros de semen.

¡Guau!-exclamó Aoi-¡Te sigo de cerca!

El otro Taimanin incrementó la velocidad con la que movía su mano. Sintió que una ardiente mecha se quemaba dentro de su pene: la eyaculación. Entre espasmos de placer, un chorro de semen salió de su interior. No obstante, el prepucio lo amortiguó e impidió que saliera disparado, formando un cúmulo en el orificio prepucial que comenzó a caer al suelo por su propio peso, goteando y chorreando elegantemente al mismo tiempo que su dueño jadeaba.

¡Qué buena!-lo felicitó Rito-¡Te aseguro que llegará un día en que tus chorros surcarán los cielos! Asegúrate de apretar con los dedos la zona del prepucio para que salga todo el semen que haya podido quedarse.

Los chicos exprimieron sus penes todo lo que pudieron, tras lo cual se recolocaron los uniformes. Antes de ponerse los guantes, Rito le tendió la mano a Aoi. No dudó en estrechársela: aquel momento los había unido aún más. Se pusieron entonces los guantes y se decidieron a explorar la caseta. Justo cuando iban a entrar, oyeron una explosión y se fijaron en el edificio del que habían salido: un géiser de llamas brotó de uno de los puntos.

¡Maldición!-exclamó Aoi-¡Tenemos que ir a por los demás!

¡No hace falta!-la voz de Inuhito resonó entre Rito y Aoi.

El chico había salido del edificio y se había colocado entre sus amigos a gran velocidad.

¡Algo muy extraño está pasando ahí dentro!-los informó Inuhito-¡La construcción entera se va a pique!

Shirubei y Hagane no tardaron en salir por el mismo sitio que Inuhito.

¿No habéis encontrado a Yamiyuki?-preguntó Rito.

Ojalá.-Shirubei negó con la cabeza.

¡Se va a caer el edificio!-informó Hagane-Si Yamiyuki está encerrado, seguro que se lo llevan porque lo quieren vivo…nos queda aferrarnos a eso. Por cierto, ¿qué es ese edificio que se ve a lo lejos?

Hagane señaló al lugar del que Rito había salido hacía un rato.

El ring en el que Virgo y mi hermana están peleando.-respondió Rito.

¿Nos acercamos?-preguntó Hagane-No podemos dejar a Seika ahí.

¡Vamos rápido!-asintió Shirubei.

Conforme se acercaban, su camino de vuelta se vio taponado por una fila india de orcos.

¿De dónde habéis salido, hijos de puta?-se quejó Inuhito.

¡Nos han mandado a este camino para conteneros!-dijo uno de los orcos.

Eso es señal de que las cosas se les están poniendo muy feas a los Mazoku.-dijo Aoi.

Antes de poder enfrentarse a los orcos, una línea brillante cortó sus cabezas. Alguien estaba detrás de ellos y había lanzado un tajo horizontal para decapitarlos a todos a la vez. Cuando los cuerpos acéfalos de los orcos se desplomaron, los chicos pudieron ver a una mujer que conocían. Vestía con un uniforme de Taimanin que constaba de un maillot blanco sin mangas ni perneras muy ceñido y con un escote en forma de V que se mantenía tenso por unos cordones negros, mitones también blancos, largos y flexibles hasta casi los hombros y botas muy altas y también flexibles, también de color blanco y atadas con cordones negros cruzados. Tanto los bordes de los guantes como todos los bordes del maillot y los de los extremos de las botas estaban ribeteados con pelo sintético blanco con brillo. De su espalda colgaba una capa larga cortada en picos, blanca con un forro interior rosa. Su cabello iba recogido con la típica trenza que acostumbraba a llevar, y la joya de su frente permanecía inmóvil. En una de sus manos asía la cimitarra ensangrentada con la que había decapitado a los orcos.

Taimanin Veena, ¡presente!-exclamó la recién llegada.

¡Veena!-exclamó Shirubei-¡Menudo cambio!

Me alegro de veros.-dijo la chica a modo de saludo-Como sabéis, ya somos Taimanin graduados. He venido para apoyar a Seika. ¿Dónde está?

Antes de poder decir nada, la oyeron gritar. No era un grito de dolor, sino un grito de guerra. La pared del edificio del ring voló en pedazos ante los ojos de los Taimanin. Vieron caer un proyectil en dirección hacia ellos: Seika le había hecho una llave aérea a Virgo y la iba a estampar contra el suelo mientras giraba sobre sí misma.

¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!-gritaba Seika mientras tiraba a Virgo.

La Mazoku impactó contra el suelo como si fuera un meteorito. Seika se había encargado muy bien de que cayera con la cabeza, por lo que se le astilló por completo, causándole la muerte.

¡Por fin!-exclamó Seika-¡ZORRA!

Miró a su alrededor. No sólo estaba allí su hermano, sino también sus amigos y su propia amiga, Veena, junto a la cual había llegado hasta allí. Al verse a sí misma sujetando a Virgo en aquella posición tan obscena bajo la atenta mirada de los demás, volvió a cohibirse.

Hermano…-susurró mientras dejaba tirado el cadáver de Virgo y se levantaba.

Has derrotado a Virgo, Seika.-dijo Rito con una sonrisa-Muy bien hecho.

Seika se prometió a sí misma que no iba a llorar más, pero sus ojos se humedecieron en contra de su voluntad.

Has peleado con valor.-insistió su hermano-Has demostrado fuerza, valentía, perseverancia, valores, heroicidad y caballerosidad, ¡como una auténtica guerrera! Estoy orgulloso de ti, hermana.

Me prometí que no volvería a llorar…-susurró Seika-…pero…

La chica no pudo evitar bajar la cabeza y estallar en lágrimas. Rito le agarró suavemente la barbilla y le hizo levantar la cabeza.

Levanta la cabeza, Seika.-le pidió-Estas lágrimas son diferentes a las que derramaste en el pasado. Ahora lloras de felicidad porque estás orgullosa de tu victoria. Siéntete orgullosa y nunca dejes de hacerlo, eres una Sonozaki y una Taimanin. Si por esto fuera…ojalá todos pudiéramos ser unos llorones todos los días y a todas horas.

Seika sonrió. Una mujer llorando no expresaba su verdadera belleza, pero aquella sonrisa mezclada con lágrimas de alegría no era para nada fea.

 Y has estado todos estos años negándote a mostrar tu cuerpo…-dijo Veena con una sonrisa cómplice-… ¡mírate, tienes un cuerpazo!

Por un momento, Seika y Veena sincronizaron sus recuerdos.

. . .

Veena apareció en el vestuario femenino con su uniforme azul de gimnasia artística. Aquel deporte era una actividad extraescolar que le gustaba mucho y le ayudaba a mantenerse ágil y flexible. Esto sucedió meses antes de la graduación de Rito.

De verdad, Seika…-dijo la chica india-…no sé por qué eres tan reacia a mostrar tu cuerpo. ¡Mira esos músculos, son impresionantes!

Seika estaba en ropa interior, pues había terminado de ducharse y se iba a poner el uniforme escolar de nuevo. No le gustaba que otras chicas la vieran desnuda o cambiándose, pero le daba igual si era Veena.

Estos músculos son parte de mi ser…-dijo Seika marcando un bíceps-…pero a muy poca gente le gustan. Según las chicas, soy una marimacho…y no es que me importe lo que tengan que decirme o lo que piensen de mí…es sólo que no consigo estar contenta del todo con mi vida.

Seika, en serio…-dijo Veena mientras se quitaba el maillot de gimnasia para ducharse-…eres incorregible. Si quieres, te cambio los músculos.

Veena era pura fibra, como Seika pudo observar al verla en ropa interior, pero, por muy atlética que fuera su complexión, no tenía nada de músculo.

Levanto pesas todos los días, entreno muy duro y…-dijo Veena-…nada, no consigo que mis músculos crezcan. Ojalá fuera musculosa, me encantaría serlo…

¿De verdad?-preguntó Seika.

Sí.-dijo Veena-Siempre me ha gustado la idea de volverme musculosa, creo que me vería mucho más atractiva…y más teniendo en cuenta que al hombre que me gusta le chiflan las chicas con bíceps y abdominales.

Seika se quedó pensativa: no sabía muy bien qué decir.

Vamos, Seika, no hagas como si no lo supieras.-dijo Veena-Sabes que estoy enamorada de tu hermano mellizo desde que nos conocimos…

. . .

Ya sólo queda Yamiyuki.-dijo Rito-Tenemos que volver a por él… ¡aunque se nos caiga encima el edificio! Ojalá estuviera aquí…ahora mismo, tengo tanto miedo por él que no puedo evitar desear que me agarre como el día en el que nos conocimos y me haga sentir cerca de él.

Shirubei, Hagane, Inuhito y Aoi se miraron e intercambiaron miradas también con Rito. Todos recordaban aquel día. Eran unos niños muy pequeños…

. . .

¡Yo soy el más fuerte!-exclamó Rito-¡Mi papá y mi mamá son enormes y musculosos! ¡De mayor seré como ellos y me haré imparable! ¡Mirad cuánto peso! Seguro que no podéis levantarme…

Era su primer día de colegio. Se acababan de conocer. Rito había encontrado a unos niños llamados Shirubei, Hagane, Aoi e Inuhito, y parecían haber empezado a llevarse bien. Los cuatro intentaron levantarlo, pero les fue imposible. Sin importar de dónde lo agarraran, no podían levantarlo: aun siendo unos niños, Rito era mucho más grande y pesado que los demás. Cuando se hubieron cansado de jugar a aquello, el niño que entonces era Rito sintió que sus pies se despegaban del suelo. Unas manos finas lo agarraron por debajo de las axilas como si fuera un bebé y lo levantaron del suelo sin apenas esfuerzo. Cuando se giró para ver quién había sido, descubrió a otro niño, también de su clase.

¿Quién eres tú?-preguntó Rito muy sorprendido.

¡Me llamo Yamiyuki Kuroi!-exclamó el niño-¡Encantado de conoceros! Eres grande y pesas mucho, pero yo soy más grande…y, aunque peso menos, parece que soy más fuerte que tú…

¡Hala!-se sorprendió Rito-¡Es impresionante! ¿Quieres que seamos amigos?

Se sonrieron mutuamente. Los otros cuatro también sonrieron y no tardaron en formar un corro todos juntos.

. . .

De que Rito quiso darse cuenta, el resto de personas lo estaban mirando boquiabiertos.

¿Tengo algo en la cara?-preguntó Rito.

Mira al suelo…-dijo Hagane sin poder reprimir una sonrisa.

Rito vio que sus pies estaban en el aire. Se miró entonces en el pecho y vio unas manos agarrándolo de debajo de las axilas. Aquellas manos iban enguantadas en un tejido de color cereza anaranjado y poseían placas de metal negro…no había duda alguna. Se giró y vio la cara de su líder, que lo agarraba con amabilidad y lo levantaba del suelo.

¡Yamiyuki!-exclamó Rito-¡YAMIYUKI!

El chico saltó hacia su amigo y lo abrazó con fuerza. Todos los demás se acercaron. Después de intercambiar abrazos efusivos, decidieron que ya lo hablarían todo después.

Perdonad si os he asustado con las voladuras del edificio.-dijo Yamiyuki-Ya podemos largarnos de aquí. ¿Estamos todos?

Todos los demás asintieron: la misión estaba cumplida. Yamiyuki estaba libre y, por fin, todos se hallaban juntos de nuevo.

Tenemos que ajustar unas cuentas con los Mazoku.-dijo Yamiyuki-Nuestro destino es Gokuruma.

Conocemos el camino.-dijo Seika-Hemos venido desde allí. Veena y yo os guiaremos.

No hay tiempo que perder.-añadió Veena-¡Enhorabuena por vuestra liberación!

Y enhorabuena a vosotras por vuestra graduación.-dijo Yamiyuki-Estáis guapísimas. Es hora de partir…hablaremos cuando todo esto se haya arreglado.

Los Taimanin comenzaron a alejarse de aquel lugar antes de que otro conflicto tuviera lugar.

. . .

Exhausto y apoyado en una pared, el líder de la avanzadilla de los Fuuma hablaba a través de un teléfono móvil.

No hemos podido capturar a nadie…-explicó-…tendremos que intentarlo de otra manera. Los Taimanin se han perdido de vista y los Mazoku nos han derrotado…pero, por supuesto, nuestra misión sigue siendo la misma: capturar a la líder de los Neo-Nómadas para beneficiarnos de su poder y cumplir nuestros objetivos. Espera, creo que veo a alguien…

Vislumbró a Belladonna Rubidium, la mujer a la que querían atrapar. Iba acompañada de otra mujer que parecía mucho más poderosa y amenazadora.

¡No toleraré ni un fallo más!-le espetó-Te castigaré con algo peor que la muerte si no enmiendas todos los errores que habéis cometido hasta ahora tú y el resto de subordinados inútiles con los que he tenido que trabajar.

Sí, no se preocupe.-dijo Belladonna-Le aseguro que los Taimanin morirán en su propia casa…esta guerra será la última.

¡Llevas cientos de intentos diciéndome lo mismo!-bramó la otra mujer.

Excelentísima, se lo ruego, deme una última oportunidad…-pidió Belladonna.

Ojalá Ingrid me hubiera guardado la lealtad que profesaba hacia Edwin.-dijo la mujer-No sirves para nada por muy familia suya que seas. ¡Inútil! ¡VE A POR ESOS MALDITOS TAIMANIN!

¡Sí, Tigres-sama!-exclamó Belladonna antes de desaparecer mágicamente de allí.


¡Es ella!-susurró el hombre por el teléfono-Belladonna ya no importa para nada… ¡ha aparecido nuestro verdadero objetivo! Incluso ha llamado a Edwin Black por su nombre de pila…no hay duda de que la historia de la viuda del líder de los antiguos Nómadas es cierta. Ante mí se halla el objetivo de todos nuestros planes: Tigres Black.

martes, 3 de marzo de 2015

[TY] Episodio 27: Taimanin Seika

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 27: Taimanin Seika

Allí estaba Seika. Parecía una persona completamente distinta con su uniforme de Taimanin. A diferencia de sus vestimentas habituales, aquel traje de combate era revelador y dejaba ver buena parte de su cuerpo. La chica era insegura, tímida y vergonzosa, y por eso no quería dejar que su cuerpo se viera, pero parecía haber logrado vencer su inseguridad al ponerse el traje. La razón por la que no quería que su cuerpo se viera es porque era bastante inusual para una mujer de su edad: al igual que su hermano, era muy musculosa. Su uniforme era de color verde caqui y tomaba la forma de un vestido de combate corto, ceñido y sin mangas. Como llegaba hasta la mitad de sus muslos, parte de sus musculosas y ligeramente bronceadas piernas se podía apreciar. Asimismo, sus brazos estaban bastante expuestos, dejando ver sus exuberantes bíceps y tríceps. Sus hombros, anchos, atléticos y marcados, estaban cubiertos por un cuello plateado de tela metálica. Entre el cuello y el vestido había un escote abierto en mitad de los mismos con una forma ovalada, revelando parte de sus enormes y voluptuosos senos. Llevaba a raíz de los codos unas mangas acampanadas que terminaban cubriendo las manos en forma de mitones reforzados con placas metálicas en los dorsos de las manos. A juego con esto, unas botas de caña alta que partían desde sus rodillas y se ensanchaban conforme llegaban a los pies, rompiendo la monotonía del verde caqui oscuro con unas suelas enormes, gruesas y toscas de una aleación metálica maciza y con forma triangular. Su cabello lucía suelto y regaba su espalda. Su flequillo estaba completamente recto y tapaba toda su frente. En su mano derecha sujetaba una larga y pesada lanza de una aleación metálica azulada con una punta triangular en cuyo baricentro había una esfera semitransparente. Rito no daba crédito a sus ojos.

He venido a por mi hermano.-dijo sin miramientos la recién llegada-Suéltalo o tus pesadillas serán sueños de gloria en comparación con lo que te haré.

¡Oblígame!-respondió Virgo con jactancia.

Será un placer.-susurró la chica.

Con un vigoroso puñetazo, Seika mandó a volar a Virgo, dejándola indefensa contra el rebote de las cuerdas y ayudando a su hermano a levantarse.

¡Rito!-exclamó Seika-¿Estás bien?

Sí, perfectamente…-dijo el chico-… ¿qué ha…

No es momento para explicaciones.-dijo Seika con una mirada exhortativa-Hablaremos cuando esta arpía esté muerta…

¡Entrometida!-bramó Virgo saltando hacia Seika-¡Nadie te ha invitado a este combate!

¡Nadie te ha invitado a jugar con la seguridad de mi familia!-bramó la Taimanin.

Con una patada alta, interceptó y desvió a Virgo. Las suelas metálicas de sus botas aumentaban el daño de sus patadas. Mientras la Mazoku intentaba amortiguar su caída, Seika posó su mano en el hombro de su hermano y acercó su cabeza a sus oídos para susurrarle.

La iniciativa de Dirección ha tenido éxito.-le explicó a su hermano-La graduación de nuestra promoción se ha adelantado: ya somos Taimanin a título legal y ésta es nuestra primera misión. Kuroageha nos ha ayudado mucho reincorporándose a la enseñanza…estamos en guerra y necesitamos activos. Me complace informarte de que he sido la primera de la promoción… siéntete orgulloso, hermano. Ahora voy a pagarte todo lo que has hecho por mí, es mi turno para protegerte…ve a por tus amigos, están en problemas. Yo entretendré a Virgo…

Si tenéis tiempo para cuchichear…-dijo Virgo poniendo en guardia a sus serpientes-… ¡lo tenéis para pelear!

Las serpientes comenzaron a escupir chorros de líquidos nocivos. Rito y Seika encadenaron elegantes y ágiles maniobras evasivas, librándose del asedio. Los puños de ambos hermanos coincidieron en la cara de Virgo, tirándola al suelo.

Está bien.-dijo Rito-Iré a buscar a los demás. ¡No dejes que te derrote esta maleante!

Se arrepentirá de haber nacido.-asintió Seika-¡Corre, no tenemos tiempo!

Rito se adelantó hacia la salida. Seika había hecho un buen trabajo al entrar en aquel lugar: no quedaba seguridad y había vía libre. Las dos mujeres se quedaron solas. Una pelea entre luchadoras musculosas estaba a punto de tener lugar…

. . .

Yamiyuki estaba harto de esperar. De pronto, oyó que abrían la puerta. Para su sorpresa, no eran los demonios. Los tipos con armaduras de color morado que aparecieron en la reyerta del Moist Desire comenzaron a entrar en tropel.

¡Fuuma!-exclamó el Taimanin-¿Qué hacéis aquí?

El líder, al que no pudieron dar caza en el bar del ya difunto Delphine, estaba allí. Se adelantó y se encaró a Yamiyuki.

Hemos venido a capturar a los Mazoku de esta base para nuestros experimentos.-respondió.

¡Perfecto!-pensó Yamiyuki-¡Los utilizaré a mi favor mientras me dejan en paz porque su trabajo se lo exige!

No obstante, ya que hemos encontrado a un Taimanin… ¿qué mejor que llevárnoslo con nosotros?-añadió el líder de la tropa con armaduras.

Los recién llegados apuntaron al joven ninja con sus armas de fuego. El chico arqueó una ceja.

No estoy en mi mejor momento…-pensó-…tratar de matarlos a todos ahora podría ser una locura…

Oyeron movimiento en el pasillo exterior.

¿Quién va?-preguntó el líder, que no quería darle la espalda a Yamiyuki.

¡Jefe!-exclamó un miembro del pelotón-¡Es Belladonna Rubidium, la aristócrata demoníaca, uno de nuestros objetivos prioritarios!

¡Tras ella!-pidió el hombre que los lideraba-Yo me encargo de Yamiyuki Kuroi…le debo una del Moist Desire. No sólo no nos dejó atrapar al esclavista Delphine, al doctor Karistus y a la noble Belladonna, sino que también mató a muchos de nuestros compañeros. Si queremos prolongar la vida de los Fuuma… ¡los Taimanin deben caer! ¡Atrapad a esa bruja demoníaca y dejadme a este tipo! ¡Está medio derrotado, no será rival para mis habilidades!

¡A la orden!-exclamaron a coro los miembros del pelotón mientras abandonaban la sala.

Craso error por tu parte.-dijo Yamiyuki-¡Prepárate!

El ninja desapareció de la vista del representante de los vestigios de los Fuuma.

 . . .

Seika esquivaba con raudos movimientos los ataques cuerpo a cuerpo de Virgo. Era su primer combate real como Taimanin graduada y no podía perder.

¡HAAAAAAAH!-gritó Seika.

Describió un arco con su lanza. La Mazoku se libró del corte, pero algunas serpientes fueron cercenadas y cayeron al suelo entre chorros de fluidos de extraña naturaleza.

¡YAAAAAAAAH!-insistió.

Otro arco, esta vez más grande. Virgo no pudo evitar recibir un corte en el hombro derecho, incluso con su gran velocidad.

¡No te dejaré con vida, hermanita!-exclamó Virgo-¡Me has jodido la batalla más interesante que he tenido en años!

Virgo pateó a Seika en los hombros y en el cuello varias veces. La Taimanin encajó bien los golpes, ya que no pudo esquivarlos debido a que no era tan rápida como su adversaria. En el momento más oportuno, aprovechó para contraatacar y agarró una de las piernas de Virgo, permitiéndole esto lanzarla contra el suelo en una llave en salto.

¡Un Pile Driver!-pensó Virgo-¡No hay duda de que son hermanos!

Sin mediar palabra, Seika se quedó de pie ante Virgo y le atravesó un pectoral con la lanza.

¡AAAAAAAAAAAAAAARGH!-la demonio se retorció de dolor.

. . .

Las armas de fuego con las que contaban los Fuuma eran muy poderosas, pero no podían herir lo que no podían tocar. Yamiyuki apareció súbitamente detrás del tirador y le cayó encima con un codo, haciéndole caer de bruces. Desde esta posición, se le encaramó, le tiró el arma al suelo y le forzó los brazos contra la espalda.

¡Empieza a contestar a mis preguntas o ten por seguro que nadie podrá curar tus brazos!-bramó Yamiyuki.

¡Vendrás conmigo, Yamiyuki Kuroi!-exclamó el hombre-¡Tenemos una misión que cumplir! ¡Mi hermana mayor nos la encomend…

Paró de hablar. Se dio cuenta de que había hablado demasiado: había revelado su identidad.

¿Tu hermana mayor?-preguntó Yamiyuki-¡Así que era cierto! Al fin y al cabo, esa vendida de tres al cuarto tenía un hermano pequeño que los Fuuma no dudaron en utilizar para continuar con sus fechorías…

¡No te atrevas a hablar mal de Tokiko-ane ni del Gran Señor en mi presencia!-exclamó el enemigo de los Taimanin y los Mazoku.

Conque eres tú, ¿eh?-Yamiyuki se sonrió-Entonces, debes de saber más de lo que nos conviene… ¿qué te parece si vienes conmigo?

¡Jamás!-bramó el hombre mientras hacía fuerza para soltarse.

Pensamos que con la derrota de tu hermana y vuestro soberano, los movimientos de los Fuuma se habrían erradicado…-explicó Yamiyuki-…por eso nos sorprendió veros en el Moist Desire. No obstante, si tu hermana Tokiko ha legado en ti sus misiones…ya no me extraña nada.

¡No puedo dejar que me derrotes aquí!-bramó el otro hombre.

Se escuchó un sonido de despresurización a la vez que los chasquidos de varios seguros abriéndose. El hombre salió expelido del interior del traje, quedando éste vacío en las manos de Yamiyuki, quien se levantó y se puso en guardia. Frente a él se hallaba un hombre que sólo conservaba su casco. Su cuerpo estaba cubierto por una malla de color rosa que parecía hacer conexiones eléctricas con el interior del traje a través de unos cables que ahora estaban desconectados.

Poco puedes hacer contra mí sin tu armadura…-dijo Yamiyuki con una sonrisa.

No he traído mi equipo personal…-pensó el hombre-…no puedo hacerle frente a Yamiyuki de esta manera…

¡Volveremos a vernos, Taimanin!-exclamó el hombre a punto de tirar una granada cegadora contra el suelo.

¡Alto ahí, maldito cobarde!-lo frenó el Taimanin mientras le obligaba a soltar la granada con una llave de luxación-No estarás pensando en huir, ¿verdad?

Yo lo llamo una retirada estratégica.-respondió el hombre mientras se libraba de la posición incómoda con una hábil finta-Volveremos a vernos, insisto.

Yamiyuki intentó atrapar al hombre con una feroz patada, pero éste fue más rápido y agarró de nuevo la granada, que estaba en el suelo. Su casco saltó por los aires a causa de la patada, pero la blanca y potente luz del artilugio impidió que aquel combate siguiera. Cuando se hubo disipado aquel destello, el joven se encontraba de nuevo solo. No obstante, recordaba que había visto el rostro del líder de los vestigios de los Fuuma: era pálido, más joven de lo que se imaginaba y tenía el cabello negro y los ojos azules. No había duda de que era el hermano pequeño de Tokiko, la sirvienta principal de los miembros restantes del clan Fuuma, una guerrera experta en el disfraz, el sigilo, las maniobras sorpresa y las tareas sucias, dotada además con el poder de la clarividencia. Fue derrotada por los Taimanin años atrás y obligada a rendirse. El Gran Señor de los Fuuma, de quien Tokiko era lacaya principal, murió en combate a manos de Asagi Igawa, la más fuerte de todos los Taimanin y directora del Instituto de Gokuruma.

Tras recordar la historia, el chico se asomó a la puerta. Belladonna estaba relativamente cerca, matando sin piedad a los Fuuma. No le pareció el mejor momento para hacer un movimiento.

. . .

Aun con un brazo casi inutilizado, Virgo seguía dando guerra a Seika. El combate entre ambas estaba más reñido de lo que en un principio la Taimanin pensó.

¡Te haré pagar por lo de mi brazo!-bramó Virgo.

¡Te haré pagar yo a ti por lo de mi hermano!-le respondió Seika-¡Acabaré contigo, incordio!

Ya eres mayorcita, ¿no crees?-le espetó la Mazoku-Es hora de que te separes un poco de tu hermano y lo dejes respirar…

No necesito estar pegada a mi hermano para sobresalir.-dijo Seika seriamente apuntando a Virgo con su lanza-Otra cosa muy distinta es que lo secuestres y le hagas daño… ¡es normal que, como miembro de su familia, me preocupe en tal caso!

Virgo no respondió. Se limitó a lanzar una Drop Kick. Seika la paró con su lanza, enviándola con un empujón contra las cuerdas.

¡Deja de hacer ver que quieres librar un combate de lucha libre!-bramó Seika-¡Los demonios jugáis sucio! ¡Revela tus cartas de una vez y terminemos este juego!

Incrustó su puño en el esternón de su enemiga, quien estaba cada vez más malograda.

Voy a hacerte morder el polvo…-amenazó mientras intentaba levantarse de las cuerdas.

Seika la lanzó fuera del ring de una patada. El golpe fue tan fuerte que acabó incrustándola en una pared de las gradas.

Y yo voy a mandarte a volar.-respondió Seika con seriedad-A volar… ¡MÁS ALLÁ DE LA DISTANCIA!

Con una agilidad impensable, Seika cruzó los metros que las separaban de un salto. Una impresionante Drop Kick fue lo que utilizó para lanzarse de nuevo contra Virgo, haciendo un boquete en la pared con su cuerpo. Esta vez, giró sobre sí misma al caer con la patada, haciendo un doloroso efecto de tornillo. Sin dejar su maniobra agresiva, Seika se colgó de dos postes de las gradas con las manos y se impulsó para estirar las piernas y estampar sus dos pies en la cabeza de su enemiga, hundiéndola aún más en el boquete. Finalmente, saltó de los postes y se dispuso a ensartarla con la lanza, pero la Mazoku reaccionó a tiempo y utilizó su velocidad sin parangón para esquivar el golpe de gracia y volver al cuadrilátero, desde donde comenzó a disparar hacia Seika con los ácidos de sus serpientes.

. . .

Rito acabó saliendo a la calle. Se encontraba en una carretera de aspecto rural, con mucha vegetación circundante y escasas vías de comunicación distintas a la propia carretera. Su sorpresa fue máxima cuando vio a Aoi caminando por aquella carretera.

¡Aoi!-exclamó Rito-¡AOI!

Corrió hacia su amigo.

¡Rito!-se sorprendió Aoi-¿Estás bien?

Se agarraron de las manos con fuerza cuando estuvieron frente a frente. Las manos de Rito tranquilizaban y alegraban a Aoi, y las manos de Aoi tranquilizaban y alegraban a Rito.

Sí…-dijo Rito-…estoy bien. Me he enfrentado a Virgo, pero…ha llegado mi hermana y…la ha interceptado.

Así que de eso iba el plan de las profesoras…-dijo Aoi-…es decir, que, en estos momentos, Seika, Veena, tu primo y el resto de los alumnos un año menores que nosotros son Taimanin graduados.

Todo apunta a eso.-dijo Rito-¿Qué tal te ha ido?

Me he enfrentado a Kazark.-dijo Aoi-Evidentemente, es más fuerte que yo, pero, aun así, he estado a punto de ganar…pero ha huido. ¡Maldito cobarde! ¡Lo mataré la próxima vez que tenga la cara de aparecer frente a nosotros!

Tranquilo, Aoi, no te tortures.-dijo Rito poniendo sus manos sobre los hombros de su amigo-Virgo sigue viva si te sirve de consuelo. Seguramente, Vrutha, Karistus y Delphine hayan ido a por Inuhito, Hagane y Shirubei…y Belladonna habrá querido centrarse en Yamiyuki, esté donde esté y como esté. ¡Tenemos que acercarnos al complejo principal! Por donde he venido sólo hay un enorme ring propiedad de Virgo.

Conozco el camino hacia las instalaciones.-dijo Aoi-Lo he visto a lo largo de esta carretera. ¿Vamos?

¡Vamos!-asintió Rito.

. . .

Una bola de fuego azul impactó contra el techo, produciendo una quemadura grande. Los hombres de los Fuuma corrían con temor: una jauría de monstruos invocados por Belladonna era demasiado para ellos.

Cuando uno de los hombres armados pensó que había dado esquinazo a los monstruos y estaba a salvo, un peligro más grande apareció frente a él: una hoja de color morado describió un arco y cortó su armadura y su cuerpo, causándole una herida mortal. El que lo seguía se asustó, pero no tardó en ser atravesado por unas garras. Tres hombres más los seguían de cerca. A uno lo cortó en dos un aro salido de la nada, al otro le machacó el casco y la cabeza una enorme maza con púas y al último lo estranguló un látigo que le sorprendió desde las sombras. Por obra y gracia de la suerte, Hagane, Shirubei, Inuhito, Rito y Aoi se habían encontrado en las instalaciones principales de los Neo-Nómadas.

¡Cuánto tiempo, chicos!-saludó Shirubei con una sonrisa.

¡Hola!-respondió  Hagane contento y animoso-Qué caliente te veo, Shirubei…

Si yo te contara…-respondió el chico rubio.

Si yo os contara…-lo parafraseó Inuhito.

SI YO OS CONTARA…-añadió Hagane.

¡JAJAJAJAJA!-rió Rito-Qué gusto da volver a teneros cerca. Veo que habéis tenido experiencias duras…

Bueno, nosotros también, ¿no es así?-añadió Aoi-En cualquier caso, tenemos que encontrar a Yamiyuki. Seguro que está cerca…y más teniendo en cuenta que Belladonna anda por aquí soltando a sus fieras…

Estoy de acuerdo.-respondió Shirubei-En otro orden de cosas, me complace informaros de que SU EXCELENCIA LA PRINCESA VRUTHA ESTÁ MUERTA.

El chico sonrió con satisfacción.

Le hace compañía el ilustre anfitrión Delphine.-dijo Hagane con orgullo.

Quien a su vez va de la mano de la eminencia más grande del mundo Mazoku: el doctor Karistus.-añadió Inuhito con una sonrisa socarrona.

Virgo está viva…-dijo Rito-…por poco tiempo. Seika se está enfrentando a ella: por fin ha liberado su verdadero potencial y está siendo ella misma.

Kazark también está vivo…-añadió Aoi-…es un cobarde que ha huido de mí.

No pasa nada, los dos van a morir.-dijo Hagane-Nadie os culpará… ¡y Yamiyuki es más importante que ellos!

¡Vamos a por él!-concluyó Rito-Por cierto, ahora que estamos en confianzas… ¡cómo oléis, chicos, parecéis sacos de hormonas! Cualquiera diría que os habéis corrido hace poco…

Bueno…-se sonrió Hagane mientras se rascaba la nuca.

Se dio cuenta de que Shirubei e Inuhito estaban haciendo el mismo gesto socorrido. Los tres se miraron entre ellos, preguntándose por qué no eran los únicos que habían cometido semejante locura. Aoi y Rito se llevaron las manos a la cabeza, pero no pudieron detenerse más porque los monstruos de Belladonna llegaron al lugar.

¡Acabemos con estas bestias y encontremos a nuestro amigo de una jodida vez!-exclamó Inuhito.

. . .

Virgo y Seika habían recibido muchos golpes la una de la otra, pero ninguna se pensaba rendir.

Voy a enseñarte con quién te has metido…-dijo Virgo en tono amenazante.

Seika abatió a su enemiga con una patada giratoria en el cuello.

¡Cierra la boca!-le espetó-¡Me las vas a pagar todas juntas! ¡Has alejado de mí a dos de las personas que más quiero! Rito y Veena han desaparecido de mi vista por culpa tuya y de tus compinches… ¡hoy es tu último día, Mazoku!

Cállate, Taimanin…-dijo Virgo-…vas a ver a la auténtica Virgo en acción.

La demonio se levantó. Sus serpientes se tensaron y mordieron su cuerpo en diferentes puntos, inyectándole varias toxinas que se mezclaron en su sangre. Su masa muscular comenzó a aumentar. La ropa se le empezó a rasgar mientras su cuerpo se agigantaba.

¡RAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAGH!-rugió Virgo.

Con su nueva forma, Virgo lanzó un tremendo puñetazo. Seika lo esquivó. Continuaron así durante varios ataques hasta que salieron del cuadrilátero. En el último puñetazo, Virgo tiró una columna como si fuera una torre de naipes.

Tengo que alejarme de esta mole…-pensó Seika.

La Taimanin comenzó a ejecutar elegantes y vistosas volteretas y otras maniobras evasivas para alejarse de Virgo, que había perdido bastante velocidad. Con unos cuantos metros de separación, Seika pasó de nuevo al ataque.

Ninpô – Kinton no Jutsu! Busou Henshin!-exclamó.
(¡Arte ninja de los metales! ¡Transformación de Armamento!)

La lanza de Seika se deformó como si fuera de una pasta moldeable. Tras un transitorio período de amorfismo, el arma acabó tomando la forma de un arco del mismo color que la forma anterior del arma. Con su propia habilidad de control de metales, creó unas flechas y comenzó a disparar. Cada proyectil se clavaba de manera generosa y certera en el cuerpo de Virgo, que gritaba de rabia y dolor.

¡Te aplastaré!-gruñó la demonio gorgona.

Saltó hacia Seika tratando de caerle encima, pero la Taimanin fue más ágil y esquivó el impacto, viéndose ligeramente desestabilizada por la onda expansiva. Justo cuando Virgo creía que iba a poder aplastar a la chica de un puñetazo, ésta le disparó un puñado de flechas a quemarropa en un solo tiro, llenando su cuerpo de agujeros. Aprovechó la conmoción para placarla con el arco, arrojándola rodando por las escaleras de las gradas. La Taimanin las bajó de un salto y se preparó para recibir a su oponente, pero ésta fue más rápida y atropelló su cuello con el brazo.

¡Un Lariat!-pensó Seika mientras el dolor se clavaba en su nuez como un puñal-¡Maldita sea!

Seika supo que tenía que reaccionar rápido: el arco estaba afilado, así que lo usó como cuchilla y ahuyentó a Virgo una vez más.


Voy a darte una paliza…definitivamente.-dijo Seika con determinación.

lunes, 2 de marzo de 2015

[TY] Episodio 26: Sudor y músculos

TAIMANIN YAMIYUKI
Episodio 26: Sudor y músculos

Rito no parecía querer despertarse. No obstante, su cuerpo seguía funcionando con la precisión de un reloj y había estímulos que generaban una rapidísima respuesta en cualquier momento. El olor de la lona lo despertó rápidamente. Justo como en su sueño intuyó, se encontraba en un ring. Por cualquiera de los cinco sentidos podía notarse que estaba en un lugar dedicado a actividades deportivas. La humedad del aire hacía entender que había muchas personas que habían sudado allí para crecer como personas. La temperatura era la típica de un lugar lleno de personas esforzándose.  Se escuchaba el monótono y débil ruido de los mecanismos de extracción y renovación de aire. A su alrededor había unas gradas completamente vacías. Se encontraba sentado en una silla, sin ningún tipo de atadura y en el centro del cuadrilátero. Era un ring amplio, espacioso y totalmente reglamentario, con unas cuerdas en buen estado y una altura de postes considerable. El musculoso joven se sintió como si fuera a participar en un combate de artes marciales mixtas o de lucha libre. Escuchó un leve sonido: alguien se había apoyado en uno de los cuatro postes del ring, en concreto en el que estaba detrás de él y a su derecha.

Y así…-susurró una voz familiar-…el aspirante y la campeona se conocieron.

Rito se levantó de la silla y se giró. Encima del poste estaba Virgo, la mujer que tenía una melena de rastas de colores, una estatura más que notable y un cuerpo musculoso. Aquella Mazoku había luchado contra él en Gokuruma, y también contra su hermana Seika.

Vaya, vaya…-dijo Rito sin mostrar más emoción-…Virgo, ¿te llamabas así?

Así es.-respondió la demonio.

Allí estaba la que sería su enemiga. Llevaba el mismo uniforme de lucha libre que lucía en el asalto a Gokuruma, y su colorida melena estaba suelta completamente. Sus músculos estaban tensos y le daban un aire muy amenazador. A pesar de ser muy musculosa, no era tan ancha como Rito, sus músculos eran más densos que grandes, por lo que su figura era, además, bastante delgada para la complexión casi de culturista que tenía. Sus pechos, firmes y enormes, estaban perfectamente alzados gracias a que tenía una musculatura prieta y fuerte. Tenía un pie apoyado en el poste, el otro en el aire y un brazo apoyado en la cadera, mientras que el otro apuntaba hacia el suelo. En su rostro había una sonrisa macabra.

Supongo que ahora me contarás lo típico de que esto es un uno contra uno y que si quiero salir de aquí tendrá que ser por encima de tu cadáver, ¿verdad?-preguntó Rito.

Eres un chico listo.-respondió Virgo-No hay duda de que los Taimanin hacéis los deberes.

¡Ya lo creo!-exclamó Rito-¿Qué reglas vamos a seguir? Si es que hay tal cosa…

Las de la lucha libre profesional, que es lo mío.-respondió Virgo.

Ah, ¿sí?-Rito se sonrió-¿Eres pro-wrestler?

A Rito le gustaba mucho la lucha libre. A la hora del combate, prefería el intelecto y la técnica de las artes marciales, por lo que la lucha libre le gustaba como espectáculo para alegrarse la vista, ya que siempre podía ver a gente luciendo enormes músculos de los que tanto le excitaban. Las mujeres musculosas eran uno de sus más grandes fetiches sexuales, y habían alimentado muchas de sus fieras y explosivas masturbaciones.

Desde luego que lo soy.-dijo Virgo-¡Soy la leyenda viva de la Arena del Caos! ¡La campeona imbatible! ¡La doncella de acero con cero derrotas! ¡Nadie ha podido derrotarme! Se dice que Power Lady podría vencerme…pero esa perra nos traicionó y ahora está viviendo como la triste humana que es…

¡Eh!-la sonrisa de Rito se borró-¡No te metas con Power Lady! ¡Es mi ídolo de la lucha libre!

Pfff…-resopló Virgo-… ¡JAJAJAJAJAJAJA! ¿UNA PERSONA QUE CASI MATA A LA LÍDER DE TU FACCIÓN ES TU ÍDOLO? ¿QUÉ CLASE DE IDIOTA ERES?

Asagi-sama castigó a Power Lady en justa retribución por sus actos.-respondió Rito-Me gusta Power Lady por lo que es ahora, no por lo que fue cuando trabajaba para vuestra asquerosa mafia, y es lo que es ahora gracias a Asagi-sama. ¡Lávate la boca con jabón antes de hablar de ninguna de las dos!

Eres un perro muy ladrador…-observó Virgo-…y, por tanto, imagino que muy poco mordedor…

Baja aquí a ver si muerdo o no.-Rito hizo un gesto con la mano para que su oponente se acercara.

La Mazoku saltó y cayó de pie en el ring.

Si ganas, eres libre.-informó la corpulenta mujer-Si pierdes…atravesaré cada uno de tus músculos con mis puños mientras la cosa de entre tus piernas es devorada.

Suena interesante…-dijo el ninja-…casi me dejaría perder para poder gozar de esa felación gratuita.

Sois todos unos insolentes.-apreció la demonio-Ningún demonio nos engaña cuando dice que los Taimanin sois socarrones, engreídos e irrespetuosos hasta la saciedad…

¿Pretendes que te bese la mano y me arrodille ante ti después de haberme encerrado para tus jueguecitos?-preguntó el chico-¿Estás loca?

Loco acabarás tú después de la paliza que te voy a meter.-lo amenazó Virgo-¡CAMPANA!

Sonó la campana típica de los combates de lucha libre. Rito se puso en guardia y se preparó para interceptar a Virgo, quien había corrido y saltado hacia él para lanzar una Drop Kick. Su sorpresa fue magna cuando vio a la demonio desaparecer de sus ojos. Con una velocidad casi mágica, reapareció en la espalda del chico y terminó la Drop Kick golpeándole por detrás, propulsándolo de bruces contra el suelo.

¿Cómo diantres ha hecho eso?-se preguntó Rito-¡Es MUY veloz!

¿Sorprendido, chico?-preguntó Virgo-Y acabamos de empezar…

Sin dejar que Rito se levantara, se sentó encima de él a la vez que le levantaba las piernas con ambos brazos y se las doblaba hacia atrás, forzándole las caderas con una gran presión: era la técnica de lucha libre conocida como Boston Crab.

Je…-rió Rito.

Sin dar mayor importancia al ataque de Virgo, el Taimanin gateó con gran rapidez hacia un lado del cuadrilátero, agarrando las cuerdas.

¡Cuerda!-bramó el chico.

Virgo soltó a su presa y le dio unos segundos para que se levantara. Mientras lo hacía, se paró a pensar en que los enormes músculos del chico le conferían una fuerza impresionante que le había permitido reptar con facilidad hacia la salvación de las cuerdas.

¡No tienes tiempo de pensar mucho!-apremió el joven.

Rito lanzó un fuerte puñetazo contra el abdomen de Virgo. Al haberla sorprendido pensando, pudo hacerle daño, derivando esto en una situación óptima para un agarre. El chico agarró a la Mazoku de la cintura con ambos brazos colocándose detrás de ella. Acto seguido, dejó caer el peso de su cuerpo hacia atrás a la vez que se doblaba para estampar contra la lona la cabeza y los hombros de Virgo, completando la técnica conocida como German Suplex.

¡Tus hombros están en el suelo, Virgo!-exclamó Rito-¡Estás en situación de Pinfall!

Antes de poder contar el primer número, la chica ya había roto el agarre de su contendiente. No contaba con que un ninja experimentado supiera lucha libre profesional…

¡No eres tan malo como pensaba!-exclamó Virgo-¡Veamos qué tal ESTO!

Virgo lanzó una punzante patada al esternón de Rito. Tras esto, giró sobre sí misma, golpeando la cara del chico con la otra pierna. Acto seguido, ejecutó el movimiento de lucha libre conocido como Irish Whip: agarró una de las muñecas del chico con las dos manos, giró sobre sí misma y, al terminar el giro, propulsó a Rito contra las cuerdas, asegurándole un rebote que le impediría reaccionar. Antes de que rebotara, la demonio se puso a su misma altura, de tal manera que durante el rebote quedó detrás de él. Aprovechó este momento para hacer una llave en el mismo sentido de su rebote, un Bulldog: agarró a Rito del cuello y saltó hacia adelante, golpeando a su contendiente fuertemente contra el suelo. En esta posición, le dio la vuelta y le hizo una sumisión mixta de pierna y brazo.

¡Pinfall!-exclamó Virgo.

¡Ni lo sueñes!-bramó Rito sacudiéndose a su enemiga de encima.

El chico, sin ni siquiera levantarse, atacó desde el suelo: levantó el peso de su cuerpo con las dos manos y lanzó una patada en barrido que golpeó a Virgo y la alejó de él. Tras esto, saltó hacia ella con la intención de caerle encima con todo el peso de su cuerpo.

¿Intentas semejante temeridad desde tan poca distancia y tan recientemente iniciado el combate?-preguntó Virgo levantando una pierna-¡Tú alucinas!

La pierna de Virgo soportó el peso de Rito, impidiendo que éste cayera.

¡A volar, Taimanin!-exclamó la Mazoku.

Agitó su pierna como si fuera un látigo, propulsando a Rito hacia el exterior del ring. El Taimanin, que estaba acostumbrado a entrenar maniobras muy complicadas, supo estabilizarse en el aire y seguir una trayectoria en pleno vuelo sin problemas, cayendo en uno de los pilares que sujetaban y tensaban las cuerdas del recinto de combate. Desde esta posición, saltó e intentó una Drop Kick. Virgo volvió a hacer alarde de su gran velocidad y se colocó detrás de Rito en pleno vuelo. Desde esta posición, agarró el cuello y los hombros del chico y se dejó caer con él, dejándolo clavado entre sus brazos y el suelo en una variante aérea del DDT.

¡Pinfall!-exclamó Virgo de nuevo.

¡NO!-le espetó Rito.

Se libró de la Mazoku con estoicismo. Estando los dos de pie, se enzarzaron en un violento intercambio de puñetazos. Ambos tenían una gran musculatura que aportaba fuerza a sus golpes a la vez que una armadura natural para defenderse de los golpes del otro. Finalmente, Rito decidió utilizar una técnica más inteligente y optó por un movimiento de artes marciales: buscó un momento óptimo de desequilibrio y realizó una versátil e impecable técnica de Aikido en la que dejó a Virgo bocarriba en la lona y con un brazo en posición de luxación.

¡Pinfall!-exclamó Rito.

¡Cuerda!-exclamó Virgo dándoles una patada a las cuerdas que tenía más cerca.

Rito se vio obligado a soltar a su oponente, quien no dudó en ascender como un géiser con un gancho alto hacia la barbilla. Sorprendido, el Taimanin giró sobre sí mismo a la vez que se retractaba, concluyendo el giro con una contundente patada a modo de contraataque. Virgo cayó contra el suelo y el chico pudo dejar caer el peso de su cuerpo sobre ella.

¡Pinfall!-volvió a insistir el chico.

La demonio se liberó de su captura con facilidad empujando con el abdomen hacia arriba. Los abdominales fuertes, cuadriculados y algo sudorosos de Virgo y Rito se chocaron como si fueran dos vehículos accidentándose.

Oh…-pensó Rito-…qué tacto tan increíble tienen esos músculos…creo que me lo voy a pasar mejor de lo que creía en este combate…si sigo así, me puedo…poner a tono…

El atisbo de excitación de Rito le dio a Virgo ventaja para contraatacar con una patada giratoria, pero el joven la paró con un brazo. Acto seguido, agarró el pie de la chica, lo retorció, obligó a la contendiente a girar todo su cuerpo para evitar un esguince y se dejó caer hacia atrás, agarrando la otra pierna de la mujer por el camino. La sometió a un potente Boston Crab en la caída. Virgo no tardó en gatear hacia las cuerdas más cercanas, pero Rito la alejaba con la fuerza de sus propias piernas.

Agarrar estas piernas tan musculosas es un lujo…-pensó Rito-…no debo dejarme llevar por la carne: esto es una maniobra para seducirme. No obstante, sigue estando tremenda…maldición, ¿por qué no me ha tocado con la fea de la “princesa” orco?

Cuer…-intentó decir Virgo.

¡No!-la cortó Rito.

El Taimanin la alejó de las cuerdas de nuevo justo cuando estaba a punto de agarrarlas. Imprimió entonces más fuerza en su llave.

¡Maldito seas!-bramó Virgo.

Ambos estaban haciendo mucha fuerza. Sus músculos parecían más grandes que nunca, y estaban muy duros y apretados. El roce entre ambos generaba sudor.

El sudor de mujer es una droga…-pensó Rito-…no me extrañaría que lo fuera literalmente conociendo a estos demonios… ¡maldita sea, ríndete ya!

Cuer…-insistió Virgo-¡ARGH!

¡He dicho que no!-exclamó Rito acercando a su oponente al centro del cuadrilátero-¡Si no puedo hacerte un Pinfall, te obligaré a rendirte! ¡Encaja esto! ¡Single Leg Boston Crab!

Rito soltó una de las piernas de Virgo, concentrando toda su fuerza en la otra. Le había dejado una pierna libre, pero el daño concentrado en la otra era mucho mayor y dificultaba el razonamiento.

¡Jodido Taimanin!-bramó Virgo.

La Mazoku dio un pisotón en el suelo con la pierna que tenía libre. Utilizando las manos y un pie, comenzó a reptar al estilo lagarto hasta que, finalmente, agarró las cuerdas. Rito se quitó de encima de ella.

Ha estado cerca…-dijo Rito sonriéndose.

No lo suficiente.-le espetó Virgo mientras se levantaba.

En todos los combates que había tenido contra los Taimanin, aquélla era la primera vez que Virgo sentía verdadero dolor. Tenía mucha fatiga muscular en las caderas, así que necesitaría dejarlas descansar antes de continuar con sus movimientos.

Es hora de sacar la artillería pesada.-anunció la mujer demoníaca-No hay nada en las reglas que diga que no se puede hacer esto.

Los cabellos multicolor de la musculosa mujer demoníaca comenzaron a moverse unos sobre otros. En cada una de las rastas se abrieron dos marcas verdes muy brillantes y unas escisiones oscurecidas que parecían, respectivamente, unos ojos y una boca. Se oyeron múltiples siseos a la vez que las gruesas y coloridas rastas abrían sus recién aparecidas bocas…revelando que lo que llevaban tanto tiempo pensando que eran unas simples rastas eran en realidad serpientes.

¿Qué…-se preguntó Rito en voz alta.

Las serpientes clavaron sus ojos en el chico, emitiendo una luz verde. Comenzó a notar rigidez en los pies. Miró hacia abajo y vio que estaba siendo petrificado desde el suelo.

¡Así que eres una demonio del tipo gorgona, como en la mitología griega!-exclamó Rito.

Así es.-dijo Virgo con una sonrisa macabra.

Una pena para ti que esto tampoco esté censurado por las reglas…-dijo Rito-… Ninpô – Dôton no Jutsu!
(¡Arte ninja de la tierra!)

Con su control sobre la tierra, Rito deshizo la petrificación de sus pies. Las luces de los ojos de las serpientes que poblaban la cabeza de Virgo seguían creando costras de piedra en el cuerpo del chico, pero éste las deshacía y devolvía a su estado natural con sólo mantener su sello ninja con las manos.

Tendrás que esforzarte más.-Rito le guiñó un ojo a su enemiga.

No será un problema.-Virgo expuso una afilada y macabra sonrisa.

Las serpientes de la cabeza de la Mazoku comenzaron a atacar a Rito. El joven las esquivó sin mayores complicaciones y, tras ello, se colocó en el costado de su contendiente y la golpeó con el codo derecho. Acto seguido, se la cargó a los hombros, giró sobre sí mismo y se dejó caer hacia atrás, aplastándola con su peso.

¡Pinfall!-exclamó Rito.

¡Ni lo sueñes!-bramó Virgo.

Se quitó al chico de encima y se puso en pie. Enfurecida, bloqueó las extremidades del Taimanin para que no pudiese levantarse, generando una oportunidad para clavarle los colmillos de una de sus serpientes.

¡AAAAAAARGH!-chilló Rito.

¡Ha llegado tu hora!-bramó la demonio-Mis mordeduras no sólo son dolorosas… ¡también inoculan venenos letales! ¡Veamos cómo te las arreglas ahora, oh, ingenioso Taimanin!

¡Así!-gritó Rito mientras se quitaba a Virgo de encima-Ninpô – Fushikakusei!
(¡Arte ninja! ¡Despertar del Inmortal!)

Las toxinas salieron a presión de la herida de Rito. Acto seguido, la sangre se recolocó y la herida de la mordedura se cerró, quedando como si nunca hubiera sucedido.

La regeneración que heredamos de los Yatsu es uno de nuestros grandes poderes.-dijo Rito-¡Nunca te metas con un Sonozaki si lo único que eres es un vil demonio!

¿Sonozaki?-preguntó Virgo-¡A los Mazoku nos importan una mierda los clanes y los legados! ¡Eres carne para mi melena!

Virgo se lanzó de nuevo al ataque, pero Rito la pudo repeler lanzándola por los aires con una ágil llave.

Ah, ¿sí?-preguntó-Y, si os dan tan igual los apellidos y la sangre, ¿por qué os capitanea una pariente de una de las más leales esbirras de Edwin Black, que en paz no descanse?

Virgo apretó los puños.

Belladonna no tiene nada que ver en esto.-siseó-No es nuestra jefa…sólo es una coordinadora.

Así que os produce bastante picor estar por debajo de ella sólo por tener la misma piel morena que Ingrid, ¿verdad?-insistió el Taimanin-¡En el fondo sois muy humanos!

¡No oses repetir eso jamás!-bramó Virgo haciendo una pose de culturista y marcando sus amenazadores músculos-¡Voy a hacerte papilla!

Mientras Virgo corría hacia Rito, sus serpientes escupían chorros de líquidos de diferentes colores a presión. Allá donde impactaban producían corrosión, vapores y un ruido muy desagradable.

Es peligrosa…-pensó Rito-…tengo que acabar con ella como sea…necesito someterla…antes de que me haga una jugarreta seria o termine de nublarme el juicio con su cuerpo…

Mientras pensaba una estrategia, Rito desvió a su enemiga con un potente puñetazo. Acto seguido, apoyó las manos en el suelo, levantó todo su cuerpo con ellas y comenzó a girar sobre sí mismo mientras lanzaba patadas alternas. Este potente ataque, propiciado por sus enormes, pesadas y potentes piernas, terminó por aturdir a la Mazoku.

¡Es el momento!-exclamó Rito-¡Encaja uno de los movimientos ninja más emblemáticos! ¡Llave de Izuna!

Agarró a Virgo por la espalda y saltó hacia atrás, describiendo una escarpada parábola. La caída, vertical, hizo que el cuerpo de la demonio se estampara violentamente contra el suelo mientras era fuertemente agarrada.

¡Empiezas a molestarme!-exclamó Virgo.

La Mazoku aprovechó que Rito la tenía agarrada para morder todo su cuerpo con las serpientes. Inyectó tantas toxinas en él que no tardó en caer al suelo entre espasmos.

¡Es el fin!-exclamó la mujer mientras pisaba a su oponente para que no se levantara-¡Pinfall!

Rito no podía moverse. Sus músculos no le respondían.

Uno…-contó Virgo.

Nin…pô…-intentó articular el joven.

…dos…-continuó la demonio.

…Fushi…kaku...sei…-terminó el Taimanin a duras penas.

…y…-se aventuró la Mazoku-… ¡TRE…

El cuerpo de Rito se llenó de luz verde. Los venenos comenzaron a brotar de su cuerpo a la vez que la sangre limpia volvía a sus agujeros antes de que se cerraran. El aumento de fuerza que le produjo aquella regeneración le sirvió para hacer fuerza hacia arriba con el abdomen para sacudirse a su oponente de encima, haciendo que cayera al suelo.

¡Toma este Elbow Drop!-bramó el chico.

Se dejó caer encima de Virgo con el codo derecho, impactándole en el esternón. Desde esta posición, la sometió de las cuatro extremidades mientras le impedía levantarse.

¡Pinfall!-bramó Rito-¡El definitivo! ¡UNO!

Virgo hacía fuerza contra Rito, pero, por mucha superioridad muscular que tuviera, le era imposible vencer su peso con las extremidades tan mal colocadas: la llave de Rito era más estratégica que dañina.

¡DOS!-continuó Rito.

Maldito Taimanin…-murmuró Virgo.

Clavó los ojos de sus serpientes en su espalda. Petrificó toda la parte trasera de su cuerpo, permitiéndole escapar de su agarre.

Eres persistente…-dijo Rito mientras su cuerpo se petrificaba paulatinamente.

Y tú una estatua muy musculosa.-respondió Virgo con sorna.

Rito pronunció de nuevo su técnica de control de la tierra, liberándose de la petrificación y volviendo al combate.

Hemos estado a punto de llegar al tres en un pinfall…-observó la Mazoku-…parece que este combate se aproxima a su final…

Intentó atraer la atención del chico con sus palabras para dispararle chorros tóxicos a discreción. El chico se dio cuenta y lanzó un puñado de shuriken contra los líquidos para poder observar sus efectos: el líquido azul los recubría de escarcha, el rojo los ponía al rojo vivo, el verde los corroía, el amarillo los cortaba por la mitad…aquella demonio tenía un arsenal muy peligroso en la cabeza. Huyendo de los chorros a presión, Rito se subió a un poste del cuadrilátero. Reparó entonces en algo que no había visto hasta entonces: detrás de aquel poste estaba enganchada su arma. Aquella maza doble estaba allí, en perfectas condiciones y con su lazo rojo intacto. No dudó en cogerla y saltar hacia Virgo. La dosis de valentía que le proporcionó tener a su compañera de nuevo le permitió esquivar todos los chorros en el aire y aterrizar sobre la Mazoku dándole un mazazo en la cara. Cayó al suelo por el exuberante peso de aquel artilugio enorme.

Despídete… ¡demonio!-exclamó Rito.

Golpeó el abdomen de la mujer musculosa con la parte roma de la maza, impidiendo que pudiera contraatacar.  Un chorro de sangre salió de su boca.

Ha sido un combate interesante, pero…-explicó Rito-…teniendo en cuenta que casi me matas dos veces y que tengo cosas mejores que hacer, no puedo estar jugando más contigo.

¿Que no puedes?-preguntó Virgo-¡Verás como sí!

Haciendo acopio de fuerzas, la Mazoku enroscó sus piernas en el brazo de Rito, obligándole a soltar el arma y forzándolo a caer al suelo para evitar una luxación. Mientras forcejeaban en el suelo, las serpientes mordían a Rito en distintos puntos. Esto hacía que el intercambio de puñetazos y patadas sobre el suelo se inclinara a favor de Virgo, quien podría someter a su contendiente de un momento a otro…

¡Maldita sea, te digo que dejes de intentarlo!-exclamó Rito mientras se regeneraba-¡Soy inmortal! IN-MOR-TAL. ¡No puedes hacerme nada! ¿Te queda más claro así?

Todo lo que está vivo puede morir.-respondió Virgo.

Pues haz la prueba contigo misma y déjame hacer lo que he venido a hacer.-contestó Rito irritado.

El Taimanin se levantó, asió su maza de nuevo y golpeó sin contemplaciones a Virgo, venciendo su fuerza con una capacidad que hacía un rato pensaba que no tenía. La mujer parecía mucho más fuerte que él, pero todo apuntaba a que también se cansaba más rápido.

¡No pienso intentar otro pinfall!-exclamó Rito-¡Haré que te rindas!

¡Jamás me rendiré!-exclamó Virgo parando la maza con un puño, clavándose los pinchos de la misma en él.

Entonces…-dijo Rito-…morirás a golpes…Virgo.

Veamos si tienes lo que hay que tener para matarme, alfeñique.-respondió Virgo con testarudez.

Haciendo acopio de fuerzas, Rito arrojó su maza contra Virgo como si fuera una lanza, propulsándola contra las cuerdas, donde quedó indefensa.

¡Esta vez no voy a dejarte posibilidades!-exclamó Rito-¡Llave Rotatoria de Izuna!

Repitió la llave que había hecho anteriormente. Esta vez giró sobre sí mismo durante la caída, asegurando un golpe muchísimo más fuerte para Virgo. Tras estamparla en el suelo, hizo alarde de su gran agilidad y se alejó varios metros de ella para evitar a sus serpientes y, acto seguido, se lanzó a por su arma de nuevo. En ese momento, olvidó que Virgo era extremadamente rápida. Se posó al lado de la maza, la alejó de una patada y golpeó al propio Rito con otra patada. Tras esa primera patada, se sucedieron unas cuantas más. La velocidad a la que las encadenaba era impresionante. Rito tenía dificultades para defenderse, pero su vista era muy aguda y se había dado cuenta de que la demonio estaba tan fatigada que estaba depositando sus últimas esperanzas en aquel ataque.

Y esto es lo que yo llamo…-dijo la Mazoku-… ¡VIRGO SPECIAL!

La Mazoku encadenó varias volteretas con patada en diferentes sentidos, finalizando con un golpe de talón en el cráneo. La vista de Rito se nubló.

Un finisher…-pensó el chico-...qué oportuno…maldita sea…necesito regenerarme antes de que…

Rito sintió que sus brazos se plegaban sobre su espalda a la vez que sus piernas se separaban. Virgo había sometido las cuatro extremidades del chico y, además, le estaba sometiendo el cuello estrangulándolo con las serpientes.

Tienes dos opciones:-dijo Virgo-O das el Give Up… ¡O MUERES!

¡Maldición!-pensó Rito mientras comenzaba a ver doble-¡Me falta el aire! ¡Esta fuerza opresora es ridícula! ¿Qué demonios se supone que tengo que hacer ahora?

¡Suelta a Rito! . . . –exclamó una voz familiar que había irrumpido en la sala.

Virgo se puso muy tensa. Alguien había burlado la seguridad de entrada al cuadrilátero y aquello no le daba buena espina.

. . . ¡PUTA!-terminó de vociferar la voz que anteriormente había sonado.

La demonio sintió a la presencia dueña de aquella voz detrás de ella. Se giró malhumorada.

Y, ¿quién coño eres tú?-le espetó.

Al ver de quién se trataba, se le refrescó la memoria. No obstante, tenía un aspecto mucho más amenazador que la vez anterior.

Yo soy…-dijo-… ¡TAIMANIN SEIKA!